Ich Brech Aus III. Cap 8

«Ich Brech Aus» Temporada III

CAPITULO 8

Narra Bill

Nunca pensé que un deseo se fuera hacer realidad tan pronto, es como si un hada madrina invisible, hubiera estado escuchando la conversación que habíamos tenido Patri y Yo esa misma mañana. Y ahora ese deseo, se encontraba de pie delante de mí. Nerviosa, confundida… Aunque los años, sin duda, habían pasado por ella seguía conservando algunos rasgos que la caracterizaban cuando era pequeña. Esos ojos verdes, grandes y brillantes, su cabellera larga y castaña con reflejos rubios no habían cambiado. También seguía teniendo su cara dulce y angelical, aunque más madura que la última vez que la había visto y la recordaba.

—¿Dani…? –dije en un susurro mientras notaba como mi prima se ponía tensa y se paralizaba— ¡¡Dios mío, Dani!! ¿Dónde has estado durante todos estos años metida? Te hemos buscado durante tanto tiempo… pensamos que nunca volverías.

—Yo… —dijo mi prima girándose con miedo.

—Ven entra en casa a mamá le hará mucha ilusión saber que has vuelto y que estás bien –dije a mi prima mientras le agarraba del brazo, para evitar que se fuera de nuevo– Aunque han pasado ya seis años, sigues teniendo la misma mirada aunque tu cuerpo ya no sea de tan niña…

—Bill… yo… —dijo mi prima con nerviosismo— ¿Qué tal has pasado estos años? ¿Sigues con Patri?

—Creo que esas preguntas te las tendré que responder, después de que tú me respondas todas las preguntas que te tengo que hacer –dije a mi prima mirándola inquisitivamente— ¿Por qué te fuiste de esa forma? No sabes lo que has hecho sufrir a mamá, a mí… y a Tom…

—Yo… —dijo mi prima en susurro, seguramente no sabía que decirme.

Abrí de nueva la puerta de la casa de mi madre, y nos metimos dentro, hice sentar a mi prima en el gran sillón que había en el salón. Mientras observaba como mi prima miraba a su alrededor dándose cuenta que todo seguía igual, como cuando se fue. Rompí el silencio incomodo que se había formado en unos segundos, para preguntar a mi prima si quería tomar algo.

—¿Quieres tomar algo? ¿Un café? –dije a mi prima nerviosamente mientras le sonreí para que no se sintiera tan incómoda.

—Un café –dijo mi prima mientras me dirigía hacia la cocina a traerle una taza con el café– Gracias…

Desde la cocina pude observar como mi prima, estaba realmente nerviosa moviendo la pierna sin cesar mientras observaba todo el salón. La observé varias veces intentando descifrar que es lo que se le pasaba por la cabeza en esos instantes. Si estaría deseando volver a ver a Tom o por lo contrario no quería verlo ni en pintura. Eso tendría que preguntárselo cuándo regresará a la cocina. Mi prima tienes muchas respuestas que darme, y muchas explicaciones.

—Aquí tienes Dani… –dije a mi prima mientras dejaba la tacita en la pequeña mesa que había en el salón.

—Gracias… –dijo mi prima bajando su mirada, no se atrevía a mirarme a los ojos.

—Dani, no tengas vergüenza, podemos hablar tranquilamente como los adultos que somos. No te voy a juzgar por nada, vamos pequeña –dije a mi prima para tranquilizarla, y así que se animará a hablar a contarme todo.

—Bill… no es tan fácil como puede parecer… –dijo mi prima dando un pequeño sorbo al café.

—No importa puedes decírmelo, no tengas miedo –volví a animar a mi prima— ¿Por qué te fuiste?

—Yo… estaba cambiando, ya no era yo… –dijo mi prima tartamudeando.

—No te entiendo, ¿puedes especificar? –dije confuso.

—Bill… es que… —dijo mi prima entrecortadamente como si tuviera ganas de llorar de repente.

—Vamos Dani tranquilízate –dije a mi prima mientras la abrazaba.

—Yo…¡Dios!! –dijo mi prima mientras se tapaba la cara con sus manos– Hubo una sucesión de cosas que hicieron que me fuera, necesitaba encontrarme a mi misma…

—No lo entiendo Dani –dije pensativo– Recuerdo que los días previos a que te fueras estabas toda emocionada por la colaboración que ibas hacer en nuestro disco, y después de la noche a la mañana me llamas y me dices que no vas a colaborar en el disco, para luego desaparecer sin dejar rastro…

—Siento mucho haberos ocasionados tantos trastornos, pero entiende que había algo en mí que no estaba bien… —dijo mi prima con lágrimas en los ojos.

—Sabes que te hubiéramos ayudado y apoyado en lo que necesitarás, Dani –dije a mi prima mirándola con ternura.

—Nunca se está preparado para madurar de golpe, y enfrentarte a la realidad –dijo mi prima con amargura y dejándome un poco descolocado por su palabras. ¿A qué se refería con eso? ¿Qué le había pasado durante esos seis años que le hicieron pensar de esa forma?

—Bill, ¿Cómo has regresado tan pronto? –escuché la voz de mi madre que bajaba por la escaleras, pensado que igual me había olvidado de algo para poder ir a recoger el encargo que me había dicho, mientras que prima se ponía más nerviosa ante esa situación— ¡¡Dani…!!

Mi madre miró a mi prima impresionada, creo que realmente no se daba cuenta de que realmente Daniela se encontraba dentro de la casa. Después de unos minutos sin saber que hacer por fin mi madre se acercó a mi prima, y la abrazó con mucha ternura, pero también no pudo reprimir la rabia y la angustia vivida durante esos seis largos años, y la descargó contra mi prima dándole una bofetada que resonó en todo el salón. Mi prima no se movió, ni reaccionó supongo que era porque se esperaba una reacción por parte de mi madre así. Después de que mi prima se intentará disculpar con mi madre, y hablar. Mi madre me mandó llamar a Tom, para decirle que viniera, era normal, mi madre se encontraba pletórica, feliz… Por fin, su niña había regresado después de esos seis largos años de sufrimiento, e incertidumbre por no saber nada de ella.

La reacción de mi hermano Tom, es cuánto vio a nuestra prima Daniela fue muy mala. Su mirada se tornó cargada de odio y de rabia, que no aminoró nisiquiera cuando mi madre con una sonrisa muy radiante le incitó a mi hermano a darle un gran abrazo de bienvenida a nuestra prima. El carácter de mi hermano Tom se había vuelto muy frío, ya casi no mostraba afecto y cariño por las personas que lo rodeaban y muy raras veces abrazaba a mi madre o a mí. Se había sumido en su propio mundo, en el cuál poco a poco, había ido forjando esa rabia y ese rencor hacía nuestra prima Daniela.

Mi prima presintió todo ese mal karma que transmitía mi hermano Tom, y decidió que era hora de irse antes de que las llamas saltaran e se dijeran cosas, que después se arrepentirían más tarde. Pero mi hermano no se quedó conforme con que mi prima se fuera, y la siguió hasta fuera donde siguieron discutiendo, aunque en ningún momento pude escuchar claramente de lo que discutían.

Minutos más tarde, mi hermano entró en la casa y nuestra madre le reclamó esa actitud hacia nuestra prima Daniela, y mi hermano le dijo que no entendía como ella, mi madre, podía haber perdonado a nuestra prima. Finalmente, mi hermano mara empeorar la situación, hizo a mi madre elegir entre mi prima o él. En caso de que eligiera a mi prima, mi hermano le dijo a mi madre que se olvidará que ele tenía a él por hijo, y que se olvidará de él, y tampoco que iba a pisar otra vez esa casa. Después seguidamente, mi hermano salió de la casa de mi madre, y se montó en el coche para irse, dejando a mi madre triste, desconsolada y preocupada por todas sus palabras.

Intenté tranquilizar a mi madre, y le dije que no se preocupará que Tom tenía esos prontos, pero que después se arrepentiría de lo que había dicho, y que ya vería como volvería a estar con Daniela, como siempre estaba cuando Daniela era más pequeña, que eran inseparables. También le dije que cuando hiciéramos la cena, seguro que todo volvería a ser normal.

Después de que mi madre se quedará más tranquila, me despedí de ella, para ir a buscar el encargo que tenía que ir a recogerle y posteriormente, después de llevárselo, me fui a mi casa para contarle a Patri la buena noticia que había sucedido hoy, y que seguramente se alegraría muchísimo ya que Patri le tenía un gran cariño, y aprecio a mi prima Daniela, y se habían convertido en muy buenas amigas, hace seis años atrás.

Cuando llegué a mi casa, metí el coche en el garaje y entré al interior de la casa por la puerta que daba a la cocina, desde el interior del garaje. Dejé las llaves en la mesita y me dirigí al salón para ver si estaba Patri allí, viendo la televisión o leyendo algún libro, y efectivamente se encontraba leyendo un libro.

—Hola mi amor –dijo Patri al darse cuenta de mi llegada.

—Hola –dije dándole un beso en los labios– Adivina lo que ha pasado hoy.

—Pues no sé… Dame una pista –dijo Patri mirándome impacientemente.

—Te acuerdas de lo que hablamos hoy por la mañana, cuando te dije que sería un perfecto regalo de bodas para mi madre, que mi prima diera señales de vida –dije a Patri haciéndole recordar mis palabras.

—Si… —dijo Patri acordándose de nuestra conversación de la mañana– Noooo… ¿Pero… como?

—La encontré al salir de la casa de mi madre –le expliqué a Patri– Iba a ir a buscarle un encargo que tenía que recoger y me la encontré de pie delante de la puerta indecisa, temblorosa…

—Wooow –dijo Patri sorprendida– Me has dejado alucinada. ¿Cómo reaccionó tu madre?

—Mejor de lo que pensaba –dije a Patri recordando el momento del reencuentro, y una tímida sonrisa se me formó en los labios– Primero, la abrazó después le dio una bofetada pero a los pocos segundos, ya estaba otra vez abrazándola y llorando las dos como unas magdalenas.

—Me alegro mucho –dijo Patri sonriendo— ¿Tom lo sabe?

—Si… —dije en un susurro.

—¿Cómo fue su reacción? –me preguntó Patri.

—Muy mala… —dije tristemente– Le dijo cosas horribles, que hizo que Dani se fuera de la casa de mi madre, y no contento con eso la siguió y estuvieron discutiendo y después hizo elegir a mi madre entre él o Daniela.

—Que estúpido… —dijo Patri susurrando— ¿Os dijo donde estaba viviendo?

—No… —dije con voz afligida– No nos dio su dirección, ni su número de teléfono. Ahora no la podemos localizar, salvo que vuelva otra vez por casa de mi madre, que lo veo muy difícil, porque a lo mejor piensa que se va encontrar otra vez con Tom.

—¡Dios! Es que tu hermano es un bocazas –dijo Patri con enfado.

—Ya… pero se sentía herido, enfadado con Dani –dije a Patri– Y a ver a mi prima descargó toda su rabia acumulada.

—Solo espero que vuelva otra vez por casa de tu madre –dijo Patri otra vez– Tengo ganas de verla, abrazarla… ¿Ha cambiado mucho?

—Si… Ahora tiene la apariencia de una mujer más madura –dije con una sonrisa– Nuestra Daniela ya ha dejado de ser una niña, para convertirse en una mujer adulta aunque sigue conservando algo de su aspecto angelical.

—Bill tienes que hacer todo lo posible por encontrarla de nuevo –dijo mi novia– Tienes suficientes posibles para mover cielo y tierra y descubrir donde se está alojando.

—Lo sé… —dijo a Patri– Pero no quiero que Daniela se sienta presionada, amenazada y que rompa definitivamente el vínculo que tiene con nosotros. Tengo el presentimiento de que volverá a casa de mi madre.

—Llama a tu madre por si vuelve, que le pida su número de teléfono y su dirección –dijo Patri instintivamente.

—Está bien… Se lo diré —dije a mi novia— ¿Tienes hambre?

—Un poco –dijo Patri.

—Te apetece que vayamos a comer por ahí, y después pasar una tarde juntos en algún lugar perdido –le propuse a Patri.

—Uhmmm es una propuesta muy tentadora, me encanta –dijo Patri besándome en los labios– Voy a cambiarme.

—Vale, te espero aquí no tardes –le dije a Patri.

Patri subió por las escaleras que daban al piso superior, donde teníamos situadas las habitaciones. Tras diez largos minutos, por fin decidió en bajar y venía realmente preciosa. Cogí las llaves de casa y del coche, y nos dirigimos al garaje rumbo a una tarde inolvidable.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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