
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 10
Tom leía el artículo que básicamente decía de que los nahuales o cambiaformas existían desde hace siglos atrás, por civilizaciones asentadas, y resultando en híbridos que vivían entre ellos.
Hablaban sobre que existían híbridos en la amazonía, que podían convertirse en serpientes luciendo tal cual una, sin embargo, también caminaban como hombres y podrían reproducirse con humanos que no eran cambiaformas mientras fuera hembra serpiente con un macho humano, aunque también mencionaba que había por castas dónde hombres mestizos podrían cargar los huevos de un hombre serpiente si es que eran hijos de serpientes gestoras. Tom de haberlo leído antes habría pensado que era una burla, sin embargo, en este punto ya empezaba a dudar.
Luego mencionaban a tribus de lobos, que eran parecidos a los hombres lobos según el artículo, sin embargo, también decían que en realidad su parte humana era la que predominaba, que de hecho relataban que aquí era más posible que esta clase de nahuales se produjeran no sólo con humanos, sino con otras especies de nahuales como roedores humanos. La cara de Tom era un poema, esto definitivamente era un chiste, ¿o sea que según la persona que redactó este artículo habría gente que convertía en ratón, conejo o algo así?
Aunque Bill se convertía en gato, se supone que los gatos cazan ratones. Bufó ante ello, y siguió leyendo.
Mencionaban que también existían datos de que habían tribus que descendían de los dientes de sable y otros animales… Que incluso, si bien no tenían pruebas fehacientes, dejaban a entrever que podían haber existido descendientes de felinos menores.
Que en sí quizá existieron hasta nahuales de lechuzas entre otros animales, sólo que ya con el paso del tiempo, cómo es que muchos fueron cazados o tuvieron dificultades para reproducirse, aunque decían que igualmente seguro vivían entre ellos, y que por lo mismo los therian existían, Tom no sabía qué significaba eso, pero explicaban que los therian eran personas que no creen ser completamente humanos, sino tener una parte animal, y que aquello se daba porque seguro tendrían un familiar lejano que era nahual.
Tom bufó ante ello, pero sí es que quedó con la parte que decía que habían existido felinos menores, y claro, los gatos pertenecían a los felinos menores.
Era difícil de procesar, porque esto era un gran secreto, ahora que se ponía a analizarlo. Bill realmente le había confesado que se podía convertir en gato, que era algo de su familia, y Tom no le creyó hasta que lo vio.
Y claro, en sí Bill lo había usado para fines… No sabía bien cuál había sido el propósito de Bill, ni quería ahondar en ello, sin embargo, de todas formas ahora que lo analizaba notaba que así Bill hubiera sido un idiota, en realidad Tom sabiendo esto podría perjudicarlo.
Bill podría haber querido vengarse, o lo que fuera, pero… Igualmente se arriesgó a confesarle ese secreto a Tom. ¿Sería posible que entonces lo demás fuera cierto? Tom sintió su corazón latir desbocado ante aquel pensamiento.
Pero negó con la cabeza, no, no era posible, si Bill realmente le quisiera no le habría mentido por tanto tiempo.
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El resto de la semana, Tom se mantenía tenso al observar a Bill, trataba de no verlo, aunque de vez en cuando se le escapaba una mirada en su dirección, y Bill, como sintiendo sus ojos, se giraba conectando sus orbes miel con los suyos, pero Tom dejaba de mirarlo inmediatamente.
Tom pensaba que debía desbloquearlo, solamente para fijarse que no hubiera hecho algo en su contra exponiéndolo, pero no, al hacerlo Bill no había publicado nada en su Twitter o Instagram, de hecho Bill no era de usar mucho sus redes sociales, más que para hacer retweet de cosas o compartir reels.
Se fijó también en la cuenta de Nocte, notando cómo pedían más vídeos y fotos de él, que no podían dejarlos sin contenido, que era demasiado hermoso y un super modelo de trajecitos, el nuevo Grumpy cat con su cara de odio. Incluso algunos pidiéndole que si lo hacía cruzar con una gata que les dieran en adopción un gatito. Tom recordó las veces que quiso castrar a Nocte, entiendo por qué se resistía tanto a ello, y también por qué Bill no quería que lo castre.
Tom pensó que Nocte habría dejado alguna gatita embarazada, pero no, Bill al ser humano no se había acostado con una gata en su forma gatuna o sino pues no habría sido su primera vez con él. Aunque también era aterrador el pensar que Bill como gato hubiera tenido sexo con una gata, aunque fueran la misma especie, Bill tenía mente humana, y eso sería zoofilia sí o sí, le dio un estremecimiento horrible del asco que sintió.
Pero no, al menos buscaba aferrarse a que en eso no mentía Bill, que sí había sido virgen con él.
Sin embargo, Bill también había sido un degenerado porque lo veía masturbarse, y también cuando se bañaba, supuestamente Tom pensó que era normal, por los vídeos de gatos en internet que siempre te acompañaban al baño, pero “Nocte” no lo seguía cuando iba a orinar o algo más, sólo cuando se bañaba, y también se ponía en una esquina de la habitación mirándolo cuando se masturbaba.
Bill era un maldito pervertido.
En la noche del viernes, es que Tom comía pizza con su mamá cuando regresó cansada, en lo que veían la televisión.
—Ay, amor, esta semana ha sido agotadora sinceramente. Pero me sorprende no haber visto a Nocte ya como dos semanas, ¿qué ha pasado? —inquirió Simone viendo a su hijo.
—Ah, ma, es que ya sabes que él tiene otra familia, los Katzen, y bueno, por eso es que no ha podido venir —respondió Tom, que no podía decirle la verdad a su madre.
—Ay, sí, pobre Nocte, si para mí tener un trabajo de más de nueve horas es agotador, y luego al menos me ayudas a cocinar, lavando la ropa y demás, no quiero ni imaginarme lo que es tener dos familias. Recuerdo que a veces al venir de madrugada por agua lo veía salirse por la ventana, siendo él un gatito pues debe ser difícil tener prácticamente una doble vida, el encontrar un equilibrio para estar con los Katzen y también contigo, aunque mayormente estaba a tu lado, pobre Noctito —acotó Simone, para luego dar un mordisco a su tajada de pizza.
—Sí, debe ser difícil, mamá —respondió Tom, empezando a analizar lo dicho por su progenitora.
Evidentemente Nocte no era un gato real, era una persona, una persona que trabajaba con él, que por lo mismo no comía nunca sus croquetas o usaba su arena, ni tampoco tomaba agua, Tom creía que era porque tal vez lo hacía dónde los Katzen, pero… No, Bill no era un gato, así que Bill se iba a trabajar, regresaba, comía, se bañaba y volvía como gato dónde él para pasar la tarde y parte de la noche, luego yéndose de madrugada, y aún así, se daba un tiempo para visitarlo subiéndose por el tubo de desagüe para verlo.
Bill en realidad sí se estaba esforzando para que Tom viviera aquella fantasía de tener un gato que amaba y era su confidente, y también un novio con quién hacía el amor o veía películas antes de dormir.
Tom recordó lo que le dijo Bill la última vez que le habló: “—Tom, por favor, háblame. No es mentira lo que siento por ti, por eso el castigo de mis padres me afectó tanto porque no sólo no te podría ver como tu novio, sino también cómo Nocte —farfulló Bill con la misma expresión rota.”
¿Sería posible entonces? Que Bill no mintiera… Que fuera sincero, que sí, lo arruinó, pero realmente estuviera enamorado de él, que lo quisiera, que se esforzó para llevar esa doble vida para que no se pusiera triste por faltarle Nocte, que sí, había sido bajo y ruin lo que había hecho, sin embargo, de todas maneras…
Tom entró al WhatsApp, fijándose en el chat que tenía con Bill, habiéndolo desbloqueado, pensando que sí, que cuando Nocte estaba con él, Bill no le respondía, hasta el día siguiente o entrada la madrugada, porque no llevaba el teléfono con él al estar convertido en gato.
Todo lo agotador que habría tenido que soportar Bill por él. ¿Y aquello en serio habría sido con el afán de hacerle algo? ¿Alguien sería capaz de hacer todo eso por una venganza?
Sí, Bill podría ser rarito, un depravado o lo que fuera, pero… En sí, cuando tenían citas o se quedaba a dormir no hacían algo que le perjudicará. Fuera de saber sus secretos en su forma gatuna, y también tomar nota de lo que le decía a Nocte para mejorar en el sexo, Bill no había hecho más.
El corazón de Tom latió con más fuerza, con los dedos picándole por escribirle a Bill, con ganas de irse corriendo las cinco casas de distancia para preguntárselo directamente, para besarlo, sentirlo, decirle que también lo quería, y que lo perdonaba.
Tom sentía que todo el amor que le brotaba por los poros por Bill había revivido, aunque nunca se fue, sólo se había convertido en dolor, pero ahora incluso suspiró ante ello.
—¿Qué pasa, amor? ¿Estás preocupado por alguien o estás enamorado? —cuestionó Simone con una sonrisa.
—Oh, lo segundo, ma —confesó Tom sin querer decirle que era gay aún, no por miedo, sino porque aún no había arreglado las cosas con Bill, su miedo al rechazo más bien venía de sus compañeros y gente ajena a él, si bien nunca se animó a decirle a su madre que era gay, no creía que ella fuera homofóbica, porque siempre había demostrado apoyarlo en todo, desde niño cuando prefirió tener el cabello largo a tenerlo corto, y después Simone misma ayudándole a formar sus rastas.
Su madre, dentro de todo, siempre había velado por él, y ser su soporte ya que eran sólo los dos desde que su padre, Jörg Kaulitz, lo había abandonado.
—Pues espero que en algún momento me presentes a quien te tiene así, eh —mencionó Simone con cariño, apretándole la rodilla a su hijo el cual asintió con una sonrisa.
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Tom pensó que ese día hablaría con Bill, incluso sabiendo que había sido un mentiroso, quería tener la oportunidad de escucharlo, y poder arreglar esta situación porque extrañaba mucho a Bill, y también a Nocte.
Cuando llegó se dio cuenta que Fabián estaba en la recepción bostezando, y sí le sorprendió no ver a Bill llegar casi después de él, porque su hora de ingreso era la misma.
Sin embargo, cuando entró a la trastienda se dio cuenta que Bill ya estaba allí, armando un arreglo con rosas rosas, lirios blancos y tulipanes, con un pequeño peluche de gato gris, dos frascos de vidrio, uno con Skittles y otro con ositos de gomitas (ambos frascos con todos los colores menos amarillo y naranja), con un lazo azul alrededor del ramo, por lo que Tom sintió cómo su respiración se aceleró aún más.
Una de las cosas que habían aprendido en aquel trabajo, era el significado de las flores, aparte de la manipulación y cuidado de las plantas. Y las rosas rosas significaban admiración y un sincero “lo siento”, los lirios blancos, pureza, renovación y un deseo de reconciliación, y los tulipanes representaban el perdón y la esperanza de una pronta reconciliación. El peluche de gato gris sabía en referencia a qué era, sin contar que los Skittles y gomitas, sus golosinas favoritas, excluyendo las que no le gustaban y el lazo azul… El azul era su color favorito, ese arreglo era para él.
Bill se giró al terminar el moño, viendo a Tom ahí, sujetando el arreglo y mostrándoselo.
—Sé que es despreciable que siga usando información que me diste como Nocte, pero consideraste que sería lindo que alguien te diera un detalle así como los que entregamos, porque cuando te dije que pensaba que era un desperdicio de dinero en algo tan banal e inútil como flores, sólo te reíste, y le comentaste a Nocte que así fuera absurdo te gustaría recibir algo así. Por ello es que te lo hice, se lo pagué a Fabián igualmente porque son sus flores y material, aunque traje el resto de cosas por mi parte. No es algo muy ostentoso, lo siento, pero espero que entiendas que de verdad lo siento, Tom. Estas flores se ven todas mariconas, lo sé, no es algo típico de mí pero son lindas, muy lindas como tú, y significan perdóname en idioma planta —mencionó Bill, sintiéndose con miedo a ser rechazado nuevamente, aunque sí se fijó que Tom lo desbloqueó ayer, por lo que esperaba que al menos no le tirara el arreglo a la cabeza, porque los envases de vidrio podrían hacerle heridas graves.
—No es idioma planta, es lenguaje de las flores —corrigió Tom aguantándose la risa al pensar que las plantas tuvieran su propio idioma, recibiendo el regalo de Bill.
—Sí, eso —concordó Bill, sintiendo cómo su corazón latía acelerado al escuchar a Tom hablarle luego de tanto silencio.
—Está hermoso, Bill. Gracias —respondió Tom olisqueando las flores, de todas formas acomodándolo en un extremo porque recién había entrado al trabajo y se las llevaría al salir.
—¿Me perdonas? —inquirió Bill con miedo en los ojos luego una semana con Tom alejado de él y ahora notándolo más receptivo, aún no atreviéndose a tocarlo o besarlo pero sí mirándolo fijamente.
—No es mentira, lo noté ayer. Qué realmente fue difícil para ti el llevar una doble vida, yéndote te madrugada, estando como gato a mi lado, y luego como mi novio, aún así trabajando… Veo todo eso en retrospectiva y creo que dices la verdad, que sí la cagaste pero que también me quieres —masculló Tom y Bill asintió.
—Sí, no es mentira. Sólo que no se lo dije a nadie antes, ni siquiera a mi mejor amigo de toda la vida, ni a mis padres. Sólo… Tenía que decírtelo, porque eres importante para mí, Tom. Y en serio no quise herirte, fui un imbécil sí, desde el inicio, con aire revanchista por el trato que me diste en la mañana siguiente, pero no hice más, sólo me quedé por amor, no por rencor, intentaba justificarme con ello, sin embargo, me enamoré de ti desde el primer día, y ya no pude alejarme de ti —confesó Bill, sintiéndose por completo expuesto al decirlo.
Tom sintió muchas ganas de besarlo en ese instante, porque Bill le estaba ofreciendo todo el amor que deseó alguna vez, y que sí, era un idiota, pero era su idiota.
—Yo… —empezó a hablar Tom, sintiéndose nervioso en ese instante, relamiéndose los labios, no con intención coqueta, sólo por la misma ansiedad al estar frente a Bill, luego de haberse percatado todo lo que hizo por él, incluso en ese arreglo que “no era ostentoso”, sabía que con el sueldo de mierda que tenían sí representaba un gasto significativo porque era casi una semana de trabajo, sin contar que compró un peluche y dulces, por lo que miró nuevamente al pelinegro, que mantenía su rostro con cara lavada, haciéndole lucir algo menor sin maquillaje pero igualmente hermoso para Tom, por más que se notaba que sí, no era mentira que Bill no estaba durmiendo bien y lucía algo demacrado, ¿tal vez pensando en él antes de dormir? Porque sabía que sí se merecía estar sufriendo, al menos un poco por todo lo que Tom mismo pasó—. Te perdono, pero… No me vuelvas a mentir, Bill, o te castraré yo mismo —amenazó el de rastas con mirada fiera, y a Bill no podía importarle menos el que el rubio le dijera que le iba a cortar los testículos si volvía a mentirle, porque ya no tenía más secretos para Tom, por lo que se lanzó sobre él, colgándose de su cuello, por más que en sí Bill le ganara por unos centímetros, para besarlo con efusividad, haciendo que Tom le correspondiera sí, pero terminaran cayendo ambos al suelo en lo que Bill besaba ahora todo el rostro del rubio, haciendo que Tom riera incluso aunque estuviera con el peso del pelinegro encima suyo.
—Te quiero, te quiero, gracias, gracias, gracias —musitó Bill, sin dejar de besarlo por todas partes a cada que terminaba una oración, con Tom sujetándolo por la cintura, sintiendo que era como cuando Nocte le daba lamidas rasposas e insistentes en el rostro, y a Bill no le interesaba que normalmente no fuera el más demostrativo, había estado sufriendo tanto por Tom, odiándose a sí mismo, pensando que lo perdió para siempre, que en este momento tenía que besar sus mejillas, su quijada, su nariz, su frente… Cada parte de su hermoso rostro para sacar todo lo que había acumulado en aquella semana, el terror a perderlo para siempre, el cómo había estado desesperado por volver a besarlo, y sí, primero lo besó en sus gruesos labios, pero también ansiaba mucho sentirlo por completo, con el amor desbordante en su pecho, sabía que esto era más que querer, Bill tenía certeza de ello, sólo no quería espantar a Tom, así que esperaría un poco más para decírselo.
Bill disfrutaba de oír reír al de rastas, era un sonido que de poder tatuárselo, lo haría, porque era tan bello que hacía que su pecho se hinchara de tanto amor que sentía por ese muchacho rubio de rastas, el cual estaba con los ojos achinados, totalmente feliz de tener a Bill encima suyo.
Fabián entró a la trastienda frunciendo el ceño al verlos ahí tirados en el piso uno encima del otro.
—Ya, basta con ustedes, suficiente con Bill pidiéndome que abra más temprano para que te haga ese arreglo pero tampoco cojan aquí en mi tienda, que son menores de edad, y esta es una floristería, no el hotel Kunst para dejar que cojan menores de edad dentro —acusó Fabián cruzado de brazos, haciendo mención de esa cadena de hoteles famosa en Alemania que se sabía que permitió a los hijos de los dueños, siendo menores de edad, tener sexo con sus parejas en sus instalaciones, habiendo sido un escándalo mediático.
—Lo siento, señor Strauss —dijeron al unísono, levantándose sonrojados y yendo a trabajar.
—Sí, sí, pónganse a trabajar que tengo varios pendientes para delivery… Estos adolescentes calientes, qué horror —se quejó el mayor, volviendo a la recepción.
Bill y Tom se miraron sonrientes cuando Fabián se fue, a sabiendas de que como el castigo de Bill se había acabado, tendrían la oportunidad de disfrutar de su reconciliación luego en la habitación de Tom, y que de hecho sería más fácil para Bill ahora que Tom sabía que se convertía en gato, porque de esa manera entraría como Nocte por la ventana del primer piso, y después subiría al segundo en su forma gatuna, y finalmente convertirse en humano frente a Tom.
Continúa…
Y ya se arregló su situación xD, un caramelito para quienes captaron las referencias en este capítulo, que fueron muchas xD. Pues después de las peleas… Siguen las reconciliaciones, tocará ver qué pasará con este par… No olviden dejar un comentario para sentirme valorada :c

🫣🔥✨
Arreglaron su situación 🫶🏻 toca ver la reconciliación en otro aspecto 🥵