
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 12
Simone venía cansada de trabajar, y la verdad, cuando una de sus vecinas chismosas vino a fastidiarle se enojó más, pero mantuvo una expresión de fingida calma en lo que la escuchaba hablar sobre su hijo.
—Sí, es que, Mona bella, yo lo he visto más de una vez, un muchacho subiendo por el tubo de desagüe, y luego ya no por ahí, pero sí dentro del cuarto de tu hijo, cerrando la cortina, creo que es el hijo de doña Dunja —farfulló Agnes con expresión espantada—. Mira que tienes que cuidar a Tommy, Mona, ¿no ves en mal que esté ahí con un muchacho quedándose a dormir? Pensé que tu hijo era bien varoncito, aunque claro, tal vez porque le falta un papá, y como su carita es así de fina…
—Señora Agnes, le pido por favor que deje de referirse así de mi hijo. Con todo respeto, vaya a fijarse en su marido que le coquetea a todo mundo en vez de andar queriendo hablar de mi hijo, que mucha paja en ojo ajeno cuando tiene tremenda viga en el suyo. Si mi hijo es o no homosexual, no lo hace más ni menos hombre, y no tiene nada que ver que no tenga padre o sí lo tenga, o cómo es su cara —barbotó Simone, viendo cómo su vecina se ponía roja de furia—. Y con permiso, yo sí tengo cosas que hacer en mi casa, a diferencia suya que le da tiempo de andar mirando la casa de los vecinos —terminó por decir cerrando la puerta.
Simone no sabía si su hijo era gay, en realidad, lo único que sabía es que Tom había salido con chicas, y así, le había mencionado que le gustaba alguien especial, pero no le aclaró si era hombre o mujer, y en verdad no le importaba, Tom seguiría siendo su hijo, porque no lo hacía más ni menos persona el que fuera gay o cualquier orientación que tuviera. Sólo que sí la dejaba pensando lo de que Tom metía al hijo de los Trümper a la casa.
Ni siquiera por juzgarlo, que ella misma había metido a sus novios por la ventana de su casa, siendo menor de edad, pero sí porque esperaba que su hijo se cuidara, o el novio se cuidara, y que al menos tuviera el detalle de presentarlo con ella si ya estaban ahí con momentos de intimidad.
Normalmente Simone llegaba a la casa, cenaba, se duchaba, leía un poco y se iba a dormir, pero hoy… Prestaría un poco de atención al segundo piso, a ver si se percataba de algo inusual. Lo único bueno es que si su hijo era gay, o bueno, estaba en una relación con un hombre siendo menor de edad, es que no tendría que tener miedo a que embarazara a alguien.
Se dio una ducha rápida, cenando en lo que su hijo bajaba para acompañarla, sonriéndole, pero diciéndole que él ya había comido, lo cual era normal, porque ella llegaba más tarde.
—Amor, ¿y esa persona especial que me contaste? ¿Son novios? —preguntó Simone con sutileza.
—Oh… Ehmn, sí, ma, somos pareja —respondió Tom, sonrojándose levemente, y la rubia asintió.
—Entiendo, ¿es de la escuela o dónde es que se conocieron? —inquirió Simone.
—Escuela —contestó Tom, sintiéndose nervioso, porque sí quería decirle a su mamá que era gay, sólo que ahora mismo no sabía si era el momento, principalmente cuando Bill estaba arriba de su habitación, y sólo había bajado para que su madre no comiera sola, y después él subir para coger con su novio.
—Uhmn —soltó Simone, para luego comer un poco más, como analizando lo dicho. La escuela era pública, y por lo que ella sabía, casi todos los adolescentes de la cuadra, incluyendo al hijo de los Trümper estudiaba allí, de hecho sí lo había visto en algunas ocasiones, era un chico alto, de cabello negro, que se maquillaba, y usaba ropas oscuras. Lucía algo andrógino, sí, con el rostro delicado, pero su propio hijo poseía rasgos así, por lo mismo es que no le gustaba juzgar, aparte esos estilos que tenían estaban de moda entre los jóvenes, desde su tiempo se maquillaban y era muy normal, hasta recordaba lo sexy que lucía Johnny Depp con sus crop top, o cabello largo.
Pero no sabía más allá de haberlo visto de vez en cuando como vecinos que eran, sin embargo, lo más probable es que sí hubieran estudiado juntos.
Cuando terminó de comer, lavando sus platos, en lo que Tom le besaba la mejilla para luego correr hacia su habitación, y Simone se quedó en la sala, leyendo un libro, en lo que esperaba escuchar algo que proviniera del piso superior. ¿Tal vez metería al muchacho cuando ella estaba trabajando? Se quedó ahí hasta que escuchó unos ruidos, como si la cama se moviera. Simone frunció el ceño, subiendo las escaleras, percatando de… ¿Gemidos? O gruñidos, sí, pero casi imperceptibles, en lo que se escuchaba hasta sonido de pieles como cuando… Boqueó sorprendida, ¿entonces la vecina chismosa había tenido razón? Simone sabía que no era lo más prudente, pero tenía la llave del cuarto de Tom en su mano, y tendría que descubrirlo por ella misma, ver que si su hijo estaba siendo así de sinvergüenza, es decir, ya estaba bien que fuera gay y tuviera sexo, ¿pero metiéndolo a escondidas?
Metió la llave en el picaporte de la puerta, escuchando cómo paraban los ruidos por dentro, claro, entonces Tom estaba ahí con alguien, que seguro estaría escondiéndolo bajo la cama, baño o en el armario. Giró la llave, y entró, encontrando a su hijo… Solo, debajo de la colcha, con Nocte encima suyo con sus patitas superiores una sobre otra. Tom lucía sonrojado sí, y algo sudoroso.
—Tom Kaulitz, voy a revisar tu habitación, y no quiero encontrar a alguien aquí —advirtió Simone a su hijo.
—No hay nadie, mami —soltó Tom, con una sonrisa nerviosa.
Simone se agachó, mirando debajo de la cama, y no, no había nadie. Luego abrió la puerta del armario, y no, tampoco nadie, se metió hasta el baño personal de su hijo, y… Nada.
La rubia se sintió confundida, y se sentó al pie de la cama de su hijo, mirándolo, tenía la colcha encima, y estaba con su camiseta de pijama, aún lucía nervioso sí, pero realmente no había nadie, de hecho hasta la cortina y ventana estaba cerrada, o sea que no habría tenido tiempo de escapar la persona, o sino habría tenido una aparatosa caída que se habría escuchado.
Acarició a Nocte en lo que veía a Tom.
—Tom, dime la verdad, mi amor, ¿eres gay? —inquirió Simone, observando a su hijo, notando cómo se acentuaba el sonrojo que ya tenía.
—Eh… ¿Por qué, mami? —cuestionó Tom con la voz quebrada por los nervios.
Simone soltó un suspiro. —No voy a juzgarte, hijo. Pero… Doña Agnes, la chismosa de la cuadra, pues me dijo que había visto al hijo de los Trümper subirse por el tubo de desagüe que da a tu cuarto, y que en otras ocasiones no sabía cómo pero ya estaba dentro de tu habitación cerrando las cortinas. Y, en serio, Tom, no voy a decirte nada porque seas gay, sólo que me sorprendería la falta de confianza de decírmelo, y que tuviera que enterarme por la chismosa. Y, bueno, finalmente no había nadie aquí, que me pareció oír algo, pero seguro eras tú siendo un adolescente hormonal viendo porno —comentó la rubia riéndose.
Tom se sentó en la cama, aún con la colcha cubriéndole, mirando cómo su madre seguía acariciando el lomo de “Nocte”, que no se movía de donde estaba porque habían estado cogiendo antes de que entrara su mamá, y claro, Bill se transformó en gato, pero aún conservaba su erección, así que por ello no podía moverse quedándose tieso ahí.
—Sí, mamá. Soy gay, y la persona especial de la cual te hablé, es un chico, que sí, es el hijo de los Trümper, se llama Bill —contó Tom, sintiéndose nervioso, ya con la erección bajada por el susto, pero aún desnudo de la cintura para abajo.
—Oh, está bien, amor. ¿Pero entonces sí lo metiste a la casa? —preguntó Simone arqueando una ceja.
—No, ma. Sino que trabajamos juntos en la floristería Blossom, así que como vivimos cerca, él me deja en la puerta de la casa, y luego se va a la suya, por eso quizá es que esa vieja metiche te ha dicho eso —farfulló Tom, sintiéndose mal por mentirle a su mamá, pero con mucha vergüenza de confesarle que sí, que Bill antes se subía por el tubo para verlo, y evidentemente no podía decirle que Nocte era su novio con el que estaban cogiendo antes de que los interrumpiera.
—Oh… Como diría Dumbledore, ser joven y sentir el agudo aguijón del amor —comentó Simone riéndose—. Pues me da gusto por ti, mi amor. Espero que me presentes a Bill en algún momento, y protégete cuando ya sabes, se entreguen la prueba de amor, porque no hay embarazo entre hombres, pero sí tienes que usar condón, Tom, porque bueno, no sabes con quiénes más habrá estado ese muchacho, y es mejor pecar de precavido ya sabes —aconsejó la rubia.
—Ah, sí, mamá. Gracias —soltó Tom, no queriendo decirle que bueno, su novio era virgen cuando estuvo con él, y que en caso de necesitar condones, los usaría Bill, aunque igualmente no los usaban porque eran exclusivos y les gustaba la sensación directa de piel con piel.
—Bueno, te dejo viendo tu porno, y mira esta dulzura, tan bien portado, no me araña muebles, ni orina en cualquier lado buscando marcar territorio, no me bota cosas tampoco. Noctito es un buen niño bien portado, al menos ponte audífonos y haz que el pobre esté en otro lado cuando hagas esas cosas de adolescentes, hijo, corrompes a mi niñito —acusó Simone, cariñándole la cabeza al gato gris—. Ya hasta está con los ojos bien abiertos y no ronronea, lo estás traumatizando, Tom —se quejó la rubia.
—Lo siento, mamá. Tendré más cuidado con Nocte —farfulló Tom, pensando lo irónico del asunto.
—Buenas noches, amor —se despidió Simone y volvió a acariciar a Nocte—, y buenas noches, Noctito, cuida bien de Tomi —le habló a la mascota de su hijo para salir de la habitación.
Cuando escucharon cómo Simone bajó las escaleras, y aún así, cuando ya se oyó la puerta de la habitación de su mamá cerrarse, es que Bill se transformó de nuevo, con el rostro en pánico, ya con la erección dormida, pero sí espantado por la interrupción.
—Definitivamente no es como pensé que saldría del clóset. Vieja chismosa —se quejó Tom, mientras que Bill se metía con el de rastas bajo su colcha, pegándose a él.
—Sí estuvo horrible, y fue incómodo estar con una erección con tu mamá agarrándome, pero por suerte por lo mismo fue bajando hasta desaparecer. Sólo que ahora tendrás que presentarme —masculló Bill, dejándole un beso en la quijada a Tom.
—¿No te molesta tener que conocer a mi mamá? —preguntó Tom, en lo que sentía cómo a Bill se le había pasado el susto y ahora le dejaba besos por el cuello, él mismo dándole espacio para que siguiera haciéndolo.
—No… También le hablé a mis padres sobre ti, y quiero que los conozcas —susurró Bill para luego lamerle el cuello.
—Pero, Bill… —Tom tuvo que morderse el labio inferior para no dejar escapar un gemido, definitivamente Bill iba querer que retomaran lo que estaban haciendo antes de la interrupción—. ¿No es muy pronto?
—Uhmn… Define pronto, porque dentro… ¿Menos de un mes? Empezaremos la universidad, donde seguiremos juntos, estando solos, ¿entonces qué? Yo sé, somos jóvenes, no tenemos mucho tiempo de relación, pero, Tom —habló Bill, separándose para mirarlo, con expresión seria—. Yo no le dije esto a nadie, y claro, no es que te sientas obligado o algo así, pero fuiste lo suficientemente importante para mí para decirte algo que le juré a mi abuela no decirlo. No es normal que uno se convierta en gato. Es tan… Secreto que ni siquiera mis padres lo saben, ni mi propia mamá, que su madre es quien se convierte en gata. La verdad no le quiero decir a mi abuelita Lottie que te lo dije, porque me hizo jurarlo, y… Le fallé, pero porque prefería fallarle a mi abuela favorita que a ti, y claro, igualmente la cagué desde el inicio. El punto es que no te considero como un chico cualquiera con el que sólo quiero pasar el rato, Tom —soltó Bill, sonrojándose al decirlo.
Tom sintió cómo su pecho se encogía ante ello, sonrojándose también, considerándose muy honrado de ese nivel de confianza que había depositado Bill en él, y también sintiendo las mariposas revolotear en su vientre porque era amor… Uno tan grande que Bill realmente no quería que fueran una relación de verano, y Tom lo sujetó por el rostro, besándolo con afecto, chupándole los labios y luego jugando con su lengua, acariciándole las mejillas para separarse levemente viéndolo con ojos brillantes.
—Tampoco te quiero para un rato, Bill. Y más bien mi inseguridad por tener poco tiempo juntos es porque… Me da miedo todo lo que siento por ti, porque también te quiero, y si bien eres mi primer novio, porque el resto no cuenta para mí al ser por fingir ser hetero, pues… —soltó un suspiro y volvió a mirarlo con determinación—, se supone que el primer amor, o la primera relación es sólo algo temporal, de aprendizaje y así. Y tal vez lo sea, no lo sé, Bill, no podemos tener certeza de nada, apenas cumplimos dieciséis hace unos meses, todavía nos faltan dos años para ser mayores de edad. Y… Quizá esto no dure para siempre, pero tampoco quiero pensar en que tenemos una fecha de caducidad o algo así, ¿no sé si me explico? Me pone muy nervioso esto pero ya sabes todo de mí, incluso como Nocte te dije cosas que nadie sabía, por lo mismo es que te soy directo. Quiero que intentemos disfrutarnos, y sí, quiero conocer a tus padres, y que conozcas a mi mamá, que estemos juntos viviendo en el campus y… Dejarnos llevar a donde sea que nos guíe el destino. No sé si para siempre, no sé si nos casaremos o algo en algún momento, pero incluso si llegamos a terminar, ten plena seguridad de que nunca le diré tu secreto a nadie, porque es algo tuyo y que afecta a tu familia —terminó por decir Tom.
Bill lo sujetó por el cuello, acariciándole la nuca con sus pulgares, besándolo con cariño. —Confío en ti, Tom.
“Porque te amo, aunque sé que esto sí es bien intenso y por lo mismo no quiero decírtelo todavía”, completó Bill mentalmente.
—Bueno, entonces, ¿seguimos? —interrogó Tom, alzando las cejas y relamiéndose los labios en señal de seducción.
—Miau, así es —respondió Bill, lanzándose sobre el de rastas, tapándose ambos bajo la colcha para continuar su faena.
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Tom estaba feliz porque ahora genuinamente estaba recibiendo dinero de sus auspiciadores porque Mr. Nocte Patitas Suaves modele la ropa que le regalaban, que incluso en vídeos donde movía la cola y ponía cara odio, atraía la total atenciones de sus seguidores, y hacía que las ventas de las tiendas de ropa para mascotas aumente considerablemente, sin contar que también le daban juguetes o comidas de otros auspiciadores, que Bill fingía jugar con ellas en el vídeo, pero luego lanzarlas a un lado aburrido, porque evidentemente sólo hacía para darle gusto a Tom, y bueno, no le pedía dinero, aunque sí… Tom le agradecía de “otras formas” cuando Bill estaba como humano, era muy persuasivo…
Y ya habían hablado de que harían pública su relación después de que se presentaran a sus padres, es decir… Poniéndola en redes sociales, que a Tom no le interesaba más el qué dirían, y que eliminaría o bloquearía a personas que dijeran algún comentario, porque estaba feliz de estar con Bill.
Bill también le había dicho que quisiera que conozca de nuevo a Andreas, porque era su mejor amigo, y como un hermano, que si bien Tom también fue un idiota con él en la escuela, que de hecho Andreas sabía la situación de ellos, quitando los detalles de que se convertía en gato, y pues que significaría mucho que pudieran hablarse. Tom estuvo de acuerdo, pensando que también le debía una disculpa al rubio, porque en ocasiones había sido hasta ofensivo porque Andreas era abiertamente bisexual, y… Precisamente por Tom haber estado en el clóset, solía imitar los comportamientos homofóbicos de Georg y Gustav solamente para encajar.
Así tanto Bill como Tom estaban poniéndose de acuerdo para que conocieran a sus padres, y también a Andreas, no planeando algo como un almuerzo o algo de aquella naturaleza, más bien una visita y así, porque ellos iban a la misma universidad, y… De algún modo serían una constante en sus vidas, y pues era mejor así, que se conocieran entre todos. Tom se sentía más tranquilo al saber que sus suegros en realidad no tenían una opinión negativa sobre que Bill estuviera con un hombre, y que su mamá también se lo había tomado con mucha naturalidad, haciendo que él se sintiera más seguro, porque sí, Tom había pensado que aquello podía darse, que su mamá lo amaba tanto que no le interesaría que fuera gay, pero fue aún mejor que eso, más preocupándole otras cosas que el hecho de que le gustaran los hombres.
Así que en sí se sentía muy conforme con ello, que así hubiera pasado mucho tiempo dentro del clóset por lo que vivía en la escuela, al menos en su hogar, no era rechazado.
Bill en realidad agradecía que sus padres se tomaran también de aquella forma, porque él no planeaba esconder a Tom, no cuando era demasiado importante para él. No le interesaba si era gay, bisexual, pansexual o lo que fuera, sólo pensaba que Tom era a quien amaba, y que el resto de etiquetas eran innecesarias, incluso si no fuera lo primero que se planteó en su vida. Ya que él mismo nunca tuvo atracción por Andreas, por más que era bisexual, viéndolo como un hermano y ya, y fuera de considerar atractivos a algunos chicos, pensó que sólo era porque sí, era una manera de apreciar la belleza en general, pero Tom… Había hecho que no sólo creyera que alguien era guapo, sino que sintiera deseo y amor por él, haciendo que se cuestionara todo, viendo porno gay sólo para jalársela imaginando que eran ambos… Y no sólo era sexo, ganas y hormonas… Era él, ese chico rubio de rastas con la sonrisa más hermosa que haya visto jamás, y con el culo y boca que lo recibían tan bien, qué no podría cansarse nunca de metérsela, incluso en los momentos donde ya se habían venido, aún con su pene dormido dentro de Tom, lo estrechaba por la cintura, como queriendo permanecer en aquella posición… No sólo por el placer físico, sino también porque estaba tan unido a Tom… Que sentía que podía vivir con el miembro adentro de Tom para siempre.
Quizá sonaba muy grosero o de adolescente pajero, pero de aquella forma es que le nacía en su pecho, el pensar que su lugar estaba entre las piernas de su novio.
Continúa…
Casi los descubren xD pero bueno, ambos tienen mucho apoyo familiar con respecto a su homosexualidad. Aunque ahora tocará ver qué pasará en las presentaciones familiares. No olviden demostrar su apoyo con un comentario, no cuesta nada y te toma menos de un par de minutos :3
