Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 19
El resto de meses pasaron volando, primero estaba programada la cesárea para Fabian, porque sus trillizos estaban hasta reventar dentro de sí mismo, lo único bueno era el poder regenerativo que poseían por la mordida, haciéndolos aptos para gestar, pero también para tener una mejor cicatrización entre otros, así que su vientre no tenía estrías y con ejercicios, cuando pudiera hacerlos luego de la cesárea es que volvería a tener su estómago de lavadero sin problemas.
Nacieron tres bebés con pelusitas en la cabeza color rubio en sus cabecitas, e idénticos al menor cuando recién nació, y Valentino se sintió intrigado por el color de su cabello, ya que Fabian era castaño y él pelinegro, sólo el rubio que lucía era porque se teñía.
El mayor soltó un suspiro y le enseñó una foto de sus padres. Su madre tenía el cabello largo negro ondulado, pero su padre el cabello rubio muy claro. Así que Valentino entendió que era por su suegro, que todavía no conocería hasta que sus hijos tuvieran unos cuatro meses.
Los trillizos estuvieron en la incubadora por una semana, dónde igualmente Fabian y Valentino se quedaron porque necesitaban ser amamantados, sin contar que ellos amaban a sus bebés y querían tenerlos cerca todo el tiempo.
Sus hijos se llamaron William Jr., Wilhelm y Willem Kaiser-Strauss. Qué se consiguió, con ayudas fuera de lo legal, que sus papeles mostrarán que eran hijos traídos al mundo por un embarazo subrogado con el esperma de Valentino porque, fuera del cabello, que era irónico porque él era rubio pero teñido, eran sus vivas copias, así que el rubio se vería como la única parte de la donante, aunque el tono de rubio fuera “curiosamente” igual al de su suegro, lo bueno era que había mucha gente rubia así que sólo podría pasar por una coincidencia.
Cuando los pequeños triples W, como les decían de cariño, recibieron el alta pudiendo irse los esposos a la casa de Fabian, es que se realizó la cesárea a Tom, donde nacieron sus pequeñas gemelas y…. En el caso de ellos la situación fue al revés, las bebés eran idénticas a Tom, rubias y con su mismo rostro, Bill no se quejaba de que sus hijas no tuvieran algo parecido a él porque Tom era hermoso. Por lo que en su caso hicieron lo mismo, hacer falsificación sobre que eran hijas por embarazo subrogado con el esperma de Tom, que así tuvieran dieciocho años apenas, de todas formas, no les interesaba que se viera apresurado o algo así.
Las gemelas Zofía y Jessie se quedaron también una semana en la incubadora, con Tom dándoles de lactar por tiempos. Y sí notó que era verdad, que cuando sus hijos lo chupaban ya no le dolía tanto, ya que Bill sí le había formado los pezones, incluso agrietándoselos antes, pero sirvió para que ahora fuera más fácil dar de lactar, con su novio chupándolo hasta el último tenía una buena producción de leche por lo que se daba abasto para alimentar a sus pequeñas.
Bill estaba enamorado de sus gatitas con carita de muñeca, y Tom por un lado quería refutarle porque tenían su cara pero al verlas tan bellas pues no podía negarlo, sí parecían unas muñequitas, a las cuales amaba.
El recomponerse luego de una cesárea fue complicado, aunque no tanto como en el caso de una persona con vagina, porque al menos la mordida de Bill, había hecho que Tom poseyera un poder regenerativo, así que su cicatrización fue un tanto más rápida, de igual manera no podía cargar peso ni agacharse, ni mucho esfuerzo físico, por lo que Bill seguía siendo quien hacía las labores del hogar.
La vida de padres adolescentes era un poco dura, porque a duras penas llevaron ese curso obligatorio en la escuela dónde cuidaban a un muñeco como un bebé, pero teniendo gemelas era completamente diferente a ponerle pañales que se cambiaban cada rato, o el llanto que los despertaba de madrugada o cómo es que lloraban no sólo por pañal sucio, sino por cólicos de gases o a veces para que les hicieran caso, y si Zofía lloraba, Jessie la imitaba, y así era un circulo vicioso de llanto de nunca acabar.
—Bill, te tienes que hacer la vasectomía porque no soportaré pasar por esto otra vez. Todavía que los haces de dos en dos, o quizá tres como Fabian, no quiero. Mis gatitas son hermosas, las amo, pero joden como un infierno que a veces me hacen desear haberte castrado cuando tuve la oportunidad. Pero no… No me arrepiento de mis gatitas, sólo que no puedo dormir, pierdo la noción del tiempo, o me duermo en el inodoro, que ni siquiera es un tiempo para mí mismo, ¿por qué? Porque Zof y Jess se convierten en gato, y ahí están como gatitas grises con manchas rubias rascando la puerta del baño, maullando hasta que les abra, y tengo que hacerlo porque sino siguen ahí. No me dejan sólo ni al baño, al menos lo tuyo era comprensible porque estabas de degenerado viéndome bañarme pero ellas no me dejan ni cagar en paz —masculló Tom, frustrado con sus pequeñas de seis meses.
Bill soltó un suspiro. —Lo sé, Tomi. Yo tampoco duermo, y pues cuando estoy como Nocte yendo tras ellas, pues son un poco rebeldes igualmente, por eso las muerdo de su lomo para llevarlas a su cuna pero se salen otra vez. En su cuerpo humano sólo gatean, pero como gatitas corren, saltan y arman alboroto. Ya intenté controlarlas al mismo tiempo, poniéndole la pata encima a una, y lamiéndola a la otra en su cabeza para acicalarla, y no, ronronean un rato pero de ahí se aburren y se remueven para seguir corriendo. No quiero imaginar cómo estará Val que lidia con esto con uno más, y todavía varones, que se supone que las mujeres son más tranquilas. Tranquilas mis huevos, son hermosas mis gatitas, y las adoro, pero no son tranquilas.
—Pero sus abuelos las adoran. Y claro, me siento feliz por eso, de que nuestras hijas tengan una red grande de apoyo, tanto como bebés que como gatitas, sólo que igualmente tendré que pedir ese amuleto para controlar sus transformaciones, al menos cuando crezcan un poco más para que no se quieran transformar en la calle —comentó Tom.
—Eso debemos explicarles cuando ya puedan hablar y entender del todo. Ahora todavía no lo hacen, apenas balbucean. Aunque en mi caso no lo activé así de rápido, no lo entendí más bien, hasta que mi abue me lo contó por mi lunar —farfulló Bill, que sí entendía que era un poco frustrante porque sus pequeñas al ser nacidas bajo el eclipse solar tenían más desarrollada su unión con la Diosa Bastet, y bebés de seis meses convertidas en gatitas bebés era complicado de lidiar, sin contar que maullaban mucho así que sí o sí hacían ruido fueran humanas o gatitas.
—Sí, sé que en ellas es diferente así como los triple W, que bueno, por lo que me ha contado Fabi también se convierten en gatitos, sólo que naranjas y se cuelgan de sus cortinas, y le han roto varias macetas, así que… Tengo que agradecer que aún no han roto nada. Más que mis pósters cuando de un modo inexplicable se colgaron de la pared y los rasguñaron —masculló Tom, y Bill tuvo que aguantarse las ganas de reírse, porque justo habían sido los pósters de Samy Deluxe, que cuando Bill intentó bajarlas, sólo se rompió más, y no fue intencional, sólo que a ellas no le gustaba ese póster en particular, era sólo casualidad de que fuera el del crush de Tom—. Lo que sí es bueno es que también se han vuelto populares en tu Instagram, ahora siendo Mr. Nocte y sus noctitas Patitas Suaves. Muchos querían que les dé a una de ellas, y no, están locos, podrán ser mis terreneitors pero son mis bebés, y muy fotogénicas y lindas para posar. Tanto como bebés como gatitas. Aunque el vídeo donde saltan alrededor tuyo, mordiéndote la cola una y otra la oreja se volvió muy popular.
—Es lindo saber que mi dolor sea bien remunerado y apreciado en redes sociales —soltó cínico Bill.
—Ni siquiera te duele tanto, no seas exagerado. Mira que a mí me cortaron por tu culpa, y fueron siete meses de dolor de espalda, vómitos, incomodidad y demás. Así que nuestras hijas te muerdan la cola y oreja es lo de menos —arguyó Tom frunciendo el ceño—. Y después los tres tienen que dejarme que les ponga sus trajecitos para las sesiones de fotos, ya que son a juego, o no habrá teta para nadie —terminó por amenazar el de rastas.
Bill boqueó sorprendido, y como si sus pequeñas entendieran dejaron de correr como gatitas grises con manchas rubias abriendo sus boquitas también como gatitas.
—Me parece de verdad una amenaza muy cruel de tu parte, Tom. ¿Cómo tienes tanto espacio allí en el pecho para tan poco corazón? —se quejó Bill porque ahora los pectorales de su novio habían crecido más al nacer las bebés.
Bill se transformó en Nocte, situándose al lado de sus hijas como gatitas, y los tres le pusieron ojos grandes y adorables, y Tom bufó.
—No saben hablar aún pero son igual de manipuladoras que su padre. Dejen de verme con esos ojitos hermosos y verdes todo tiernos —soltó Tom sin convicción y ellos dilataron más su pupilas luciendo aún más lindos y adorables—. Aich, me dan coraje, pero ya que están así, vamos a ponerles los trajecitos, y así no tengo que quitarles nada —terminó por decir el rubio, viendo cómo Bill mordía del lomo a Zof para cargarla a la cama, y luego hacía lo mismo con Jess.
En sí, para este punto, Tom podía dejar de darles de lactar, porque estaba siendo la leche más que nada complementaria ya que habían empezado a comer papillas, sin embargo, Tom quería mantenerlo al menos un año, aparte de que ayudaba a la conexión con sus hijas, era porque a sus gatitas le encantaba su leche.
Bill sólo estaba de goloso aprovechando que tenía buena producción al tener dos pequeñas lactándole, así que él más que nada chupaba para luego coger con Tom. Que el rubio no podía embarazarse otra vez, las hormonas sólo le servían para dar de lactar, su útero estaba dormido nuevamente, así que ya habían retomado su vida sexual, no tan seguido porque eran padres, y aún las gemelas dormían en su cuna dentro de la habitación de Tom, pero sí en el baño o metiéndose al closet, lo cual era irónico pero no querían hacerlo en la cama teniendo la cuna al lado o el que sus hijas como gatitas les saltarán encima en pleno acto, tampoco querían que ellas los vieran así, incluso si aún eran muy pequeñas, no podían hacerlo en su delante.
Tom les pasó el peine antes de ponerle sus trajecitos de renito a juego, tomándole fotos y vídeos, dónde los tres ponían mala cara y movían la cara por el disgusto, pero eran la sensación de Instagram, que las pequeñas noctitas habían sacado el mal genio de su padre.
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Cuando Fabian le dijo a sus padres que tenía algo importante que decirles, los Strauss no sabían qué esperar, su hijo ya les había dicho que era gay, así que tenían miedo de que fuera algo malo como una enfermedad o algo que realmente fuera importante.
Pero Hana y William se sorprendieron cuando abrieron la puerta y observaron a su hijo con un canguro de tela cargando un bebé contra su pecho, junto a un hombre rubio de cabello largo con barba que tenía un doble canguro con dos bebés a cada costado.
—Buenos días, papá y mamá, él es Valentino Kaiser, ahora Kaiser-Strauss, porque es mi esposo, y ellos… Son nuestros hijos —dijo Fabian, porque nunca se había caracterizado por irse por las ramas, y quería dejar en claro esto desde el umbral de la puerta, que ya era bastante incómodo tener que estar con pezoneras para que no se le filtre la leche y encima un binder, que era como una faja compresora para ocultar busto en hombres trans, y todo porque se le había crecido algo más al tener que dar de lactar a cuatro, sí, porque tenía tres hijos demandantes pero también un marido vicioso.
Así que Fabian no quería sumarle más incomodidad de fingir decir las cosas poco a poco, su madre se hizo a un lado.
—Buenos días, hijo, claro, pasen, sean, bienvenidos —se recompuso Hana Strauss, empujando disimuladamente a su marido para que se moviera.
—Ah, sí, hijo, claro —cedió William haciéndose a un lado en lo que pasaban su hija y su yerno—. Oh, mis modales. Buenos días, Fabian, hijo y también un gusto conocerte, ¿Valentino, cierto? —inquirió el hombre de cabello corto con canas de cincuenta y seis años, con barba de candado, extendiéndole la mano para estrecharla a Valentino.
—Sí, señor Strauss, el placer es mío. Buenos días, y también a usted, señora, realmente es muy hermosa, Fabi siempre me habló de ustedes, sólo que no tuvimos oportunidad de verlos antes —comentó Valentino, en lo que saludaba a su suegro, y luego besaba en la mejilla a su suegra, sin acercarse demasiado porque tenía a Wilhelm y Willem en brazos.
—La verdad me sorprendió gratamente el que estén aquí. Es un gusto conocerte, Valentino, y, Fabian, cariño, siempre estamos felices de que nos visites, ahora con nuestros nietos que sí están preciosos por lo que puedo ver —farfulló Hana, observando al pequeño William Jr. qué estaba en el pecho de Fabian, con sus puñitos apretados contra él, que de alguna forma le recordaba a su propio esposo, pero en realidad sólo era una coincidencia, podía notarlo, porque los bebés eran como Valentino, sólo que un pensamiento raro le vino a la mente al observar a su hijo, como si Fabian estuviera con el desgaste que tuvo ella después de dar a luz, como si fuera posible que los hijos fueran de ambos, se rió sola ante ello ya que seguro sólo era porque eran tres pequeños aunque Valentino no luciera el mismo desgaste, en lo que les pedía que tomen asiento.
Fabian sacó unos presentes que tenía dentro de la pañalera, que Valentino insistió en comprar, y luego el rubio se los extendió a sus suegros, comprándole unos zarcillos y collar con incrustaciones de diamante a su suegra, y un Rolex a su suegro.
—Wow, qué gran detalle, gracias, Valentino —comentó Hana, sonriéndole a su yerno—. ¿Y estas bellezas qué tiempo tienen?
—Seis meses, señora Strauss. Él es Wilhem —masculló Valentino señalando a su hijo que tenía el collar amuleto para que no se convirtieran en gatos, bostezó y pestañeó mirando a su abuelita, extendiendo su manita en dirección a la mujer, a lo que Hana acercó su dedo, que el pequeño rubio apretó con su puñito—, él es Willem —tocó con suavidad el hombro de su hijo, en lo que éste lo miró y luego se giró hacia su abuela, sonriéndole.
—Y él es William Jr. —siguió hablando Fabian, mostrando al bebé que cargaba en su canguro, que más bien lucía tímido y Hana siguió pensando que era tan extraño que justo el que se llamaba como su esposo tuviera hasta la personalidad tímida de él pero la cara de Valentino.
—¿Fueron por embarazo subrogado, cierto? —inquirió Hana.
—Sí, con el esperma de Valentino. Sólo que no sabíamos que saldrían tres. Aunque los amamos —farfulló Fabian, besando la cabecita de su bebé.
—Son nuestra adoración los triple W, que es como los llamamos. Y sé que quizá no son las mejores formas de conocerlos, pero, no quisiera que piensen que es por Fabi, él es… Como dice la frase de la canción de Lana Del Rey, “cuando lo sabes, lo sabes” de ese modo es que estuve seguro de que Fabi era el hombre de mi vida, y que debía serlo para siempre. Por ello nos casamos, y, de la emoción es que pensamos en tener hijos, para poder disfrutarlos bien, ya mi esposo bello tiene treinta y cinco y yo treinta, con nuestros bebés camino al primer año. Así que disfrutaremos la paternidad, de hecho estamos haciéndolo, aunque sí es un reto, pero igualmente estamos felices y por ello creímos que ya era el tiempo de que ustedes me conozcan, y también a sus nietos —explicó Valentino con una sonrisa, la misma brillante que mantenía desde siempre, aunque en esta oportunidad no estaba mintiendo, salvo por el detalle de que planearon a sus hijos.
Fabian le sonrió a su esposo, haciendo que hasta sus padres se sorprendan porque su hijo no era de sonreír mucho, y que ahora incluso, pese al cansancio, ojeras y demás sonriera les decía que la frase de su yerno era cierta.
—Nos da gusto verte sonreír, hijo, y, Valentino, ya considérate un hijo más —le soltó William Strauss con solemnidad, porque veía ese brillo de determinación en los ojos de Valentino, él mismo que él poseía cuando se enamoró de Hana, y que fue algo difícil para que ella lo aceptara, y luego lo duro que fue lidiar con sus suegros o también con su padre, y él no quería ser así, se vio reflejado a sí mismo en Valentino aunque fueran muy diferentes, no quería darle dificultades al padre de sus nietos.
—¿Me dejan cargar a uno? —interrogó Hana con una sonrisa.
Fabian se sintió tranquilo dentro de todo, porque esperaba quizá un poco de molestia pero no, sus padres estaban siendo muy comprensivos y tomándolo con naturalidad, así que había salido bien todo. Valentino se sentía contento de que les cayó bien a sus suegros, y habló animadamente, aunque con interrupciones para atender a sus pequeños.
Ahora tocaría ver qué les depararía con los padres de Valentino.
Continúa…
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