
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 9
—No eres Nocte, Nocte nunca existió. Sólo me usaste, Bill. Te burlaste de mí desde el inicio —le dijo Tom al felino, que lo veía fijo, con las pupilas grandes y dilatadas, haciendo que Tom sintiera la ternura dentro suyo pero no podía dejarse convencer por esa mirada—. Conviértete en humano, necesito que me mires con tu rostro real al hablar de esto —dictaminó el de rastas, y Bill se bajó de la cama de un salto, en lo que Tom se ponía de pie para verlo transformarse.
Cuando Bill estaba en su forma humana, Tom le dio un puñetazo que lo hizo tambalearse y doler terriblemente su rostro, sabía que le había dejado un moretón, pero ese escozor, dolor incluso sobre su pómulo, se lo tenía bien merecido, por ello no le devolvió el golpe ni nada, sólo siseó por el dolor y se quedó ahí viéndolo.
Tom no le dio más golpes, sintiendo su propio puño dolerle por la fuerza ejercida en aquel puñetazo, con las lágrimas de dolor y frustración en su rostro.
—Lo siento, debí decírtelo desde el inicio, lo sé —cedió Bill, con el rostro hinchado por el golpe.
—¿Crees que un “lo siento” va a borrar lo demás? ¿Con qué finalidad me buscaste como gato? ¡Porque todo esto fue intencional! ¿Querías burlarte? ¿Querías vengarte? ¿Qué mierda querías? —espetó Tom, sintiéndose tan dolido porque se había enamorado de Bill, de algo que empezó como una mentira, decidiendo darse una oportunidad de tener un primer novio, de entregarse a él sobrio, de sentir que estaba teniendo algo bonito con alguien, incluso iba a decirle a su mamá que era gay y tenía novio para presentárselo.
—Al inicio sí quería vengarme porque me trataste como basura al día siguiente de que perdimos la virginidad… —contó Bill, decidiendo ser del todo honesto—. Pero no hice nada, me gustaste, y seguí manteniéndome como tu mascota para tenerte cerca y también porque sufriste mucho en mi ausencia. No me quise burlar en ningún momento, y sé que me confiaste mucho como Nocte, pero, Tom, me enamoré de ti. De verdad, todo lo que siento por ti es real —le aseguró el pelinegro, buscando acercarse a él.
—No me toques, Bill. No te atrevas a hacerlo —le advirtió Tom con mirada severa—. Y no me pidas que te crea si me mentiste desde el inicio. Si no me hubieras ayudado con los afiches de Nocte no me habría enamorado de ti. Tú sabías todo de mí, sabías que me llamabas la atención, que me estabas gustando y así es que me pediste para salir. Me viste llorar por mis traumas, me viste tocarme pensando en ti, ya me tenías asegurado, Bill. Aquí no hubo un conocernos para enamorarnos juntos, tú ya me conocías mejor que nadie sin que yo tuviera una idea —soltó el de rastas, con el pecho apretado al decirlo, mirándolo con la furia en su semblante, pero su enojo no sólo era rabia pura, era tristeza, una profunda que había transmutado en enojo por sentirse burlado, por querer a Bill… Porque era su primer novio aceptándose como gay, fue con quien perdió su virginidad trasera sí, por despecho, pero con quien se siguió acostando en un contexto que no era sólo por sexo, sino una unión con carga sentimental por el afecto que tenía por Bill, teniendo citas y demás, enamorándose de aquel muchacho que creyó tan diferente, que sí, al inicio lo vio como raro y fracasado, pero ahora lo quería, y nada de aquello había sido real.
Bill se sentía frustrado, viéndolo con expresión triste, porque no era cierto, sabía que la situación lucía de otra forma, pero… Si bien empezó por algo negativo, si Bill se quedó fue por amor, porque le gustaba Tom, y ahora lo quería, por lo mismo es que le contó la verdad, arriesgando a su familia entera por él.
—Lo siento, Tom. Sé que dijiste que eso no borra mis acciones, y que no me crees ahora. Pero yo te quiero, Tom —masculló Bill, confesándole por fin que lo quería, por más que aquel sentimiento lo tenía desde antes, pero ahora tenía que decírselo con todas sus letras—, en serio, por lo mismo es que te dije la verdad, no soportando cómo pensabas que Nocte había muerto, aunque esto sea arriesgar un secreto de mi familia. Porque eres importante para mí, Tom. Sigo siendo tu novio, que también fue tu gato, y que nunca diré nada de lo que te oí hablar… Porque sólo me interesas tú, porque te quiero, Tom, te quiero mucho más de lo que quise a alguien antes —sentenció.
Tom sintió una opresión en su pecho, por una parte suya quería abrazar a su novio, besarlo y que hicieran el amor porque le estaba diciendo que lo quería, le estaba diciendo tantas cosas que a él lo hacían sentir el aleteo incesante en su pecho, sin embargo, no, Bill le había mentido antes, ¿quién diría que esto no seguiría siendo también falso? Y sólo una excusa para que siguiera con él, ¿consiguiendo qué? ¿Sexo? ¿O sacar alguna información para exponerlo tal cual lo había hecho Brunella? No, él no estaba para eso.
—Sigo sin creerte, Bill Trümper. No sé cuál fue tu intención con todo esto, y no sé si tu venganza fue que yo conscientemente me entregue a ti, si eso querías, ya lo tomaste, ¿no? Ya me la metiste más de una vez, ya te la chupé, y ya hicimos todo lo demás. Así que ahora lárgate de mi casa. Sé que mañana nos veremos en el trabajo, pero eso no quiere decir que tengamos que hablar o algo, me rompiste… Confié en ti, tanto como hombre como gato, y sólo fui una jodida burla —soltó Tom, apretando los puños—. ¡Así que lárgate, Bill Trümper! —repitió, y Bill agachó la cabeza, con el corazón hecho trizas, saliéndose de la habitación de Tom.
“Lo perdí, por mi maldita culpa”, se dijo a sí mismo, sintiéndose el ser más deplorable del mundo mientras salía de la casa de Tom, ya que incluso iban a reclamarle sus padres porque se había tardado más de lo debido por ir a hablar con Tom. Pero a Bill no le importaba, no le importaba tener más castigo y no salir nunca de su habitación, nada interesaba si ya no tenía a Tom.
Lágrimas negras empezaron a manchar su rostro, esnifando por la nariz por el llanto. Bill no era de llorar mucho, lo detestaba, y mucho menos en la calle, a vista y paciencia de todos, pero… Cuando alguien que casi nunca llora lo hace en la calle es señal de que lo ha perdido todo, y Bill por ello odiaba que algo le afectase demasiado, porque él mismo se mentalizaba en que todo le diera igual para que no le doliera… Pero Tom, él no le daba igual, no podía fingir que no había sido importante, no… Tom se había colado debajo de su piel, incluso si al tener sexo Tom era el pasivo, igualmente se había metido en él, no físicamente, sin embargo, sí lo tenía dentro de su corazón, en su cuerpo, ocupando un espacio que no podía quitar incluso si se lo propusiera.
No era mentira cuando le dijo que nunca quiso así a nadie como a Tom, si bien le gustaron chicas, nunca tuvo un enamoramiento así de fuerte, nunca sintió tanta necesidad por alguien, tanto deseo entremezclado con amor, nunca se había preocupado por el bienestar de alguien a ese nivel. No es que Bill fuera malo, sólo que sí, era egoísta, y por ello Andreas solía ser más como un hermano mayor, por más que tuvieran la misma edad, comprendiendo que a Bill se le dificultara pensar en alguien más aparte de sí mismo, que muchas veces era inseguro, y se recluía por cómo era la vida en la escuela, y cómo habían sido desde infantes.
Pero con Tom, Bill sí quería pensar en alguien aparte de sí mismo, sí había hecho esfuerzos por él, y… Aquello lo conflictuaba, por lo mismo estaba llorando de camino a su hogar, sin ni siquiera limpiarse las lágrimas porque sabría que sólo embarraría más su rostro por el delineador.
Llegó a su casa, con su mamá regañándole por llegar tarde, aún no regresaba su padre de trabajar, así que sólo estaba Dunja ahí.
—Tuve cierre de caja —mintió Bill, en lo que seguía esnifando por la nariz debido al llanto.
Su madre se acercó a él, bajando su enojo al verle el maquillaje corrido.
—¿Por qué lloras, hijo? —preguntó Dunja con el semblante preocupado.
—Porque arruiné la relación con mi novio —soltó Bill, con el pecho apretado.
—Ay, amor, entiendo que es duro, porque es tu primer novio. Pero si él no entiende cuando estás castigado es que no era lo suficientemente fuerte lo que tenían —arguyó Dunja, acariciando el hombro de su hijo.
—No, no es por eso, mamá. Yo la cagué, y no sé si teníamos algo fuerte, no cuando yo lo arruiné desde el inicio —acotó Bill, no queriendo explicarle del todo, pero sí soltándolo en parte.
Dunja le extendió un pañuelo, que Bill usó para limpiarse la nariz y rostro.
—¿Quieres hablar de ello? —inquirió Dunja, y Bill negó.—Entonces toma una ducha y duerme un poco, amor. Ya te despertaré cuando esté lista la cena.
Bill asintió y se fue a su habitación, percibiendo cómo el agua camuflaba las lágrimas que seguían saliéndose contra su voluntad. No podía soportarlo, ¿así era enamorarse? ¿Aquello implicaba percibir ese dolor en carne viva? Bill lo había arruinado era cierto, porque no debió buscar venganza, por ser rencoroso… Y aunque la venganza se fue al diablo el primer día que estuvo con Tom como Nocte, y decidió quedarse como su mascota para no lastimarlo, con la excusa de que seguía queriendo vengarse… Aunque hubiera tenido una buena intención para ello, bien decía el refrán que el infierno está lleno de buenas intenciones.
“Odio sentir, odio estar enamorado, me odio…”, pensó Bill, aún bajo el chorro de la ducha, apretando la mandíbula con fuerza, queriendo dejar de sentir tanto.
&
Tom mismo seguía llorando en su cama, ovillado en ella, viendo en su celular las fotos que tenía con Bill, y luego el Instagram de Mr. Nocte Patitas Suaves, cómo es que incluso en su diario con dibujos ya no se dibujaba con su papacito Samy Deluxe, no, se había dibujado besándose con Bill, y hasta había hecho uno donde estaban los tres, Bill, Tom y Nocte, habiéndole dicho a su gato que Bill sería su otro papá. Qué iluso había sido.
Se sentía tan burlado, tan dolido… Perder a Bill, era perder a Nocte, su novio y su mascota se habían ido, y es que su gato no lo fue nunca. Nocte no tenía otra familia, no existían los Katzen, él… Era Bill, Nocte había sido quien le ronroneaba, lamía la cara, quien le rasguñaba, quien se acurrucaba con él, quien le amasaba con sus patitas en su estómago buscándole animarlo cuando se sentía mal…
Siempre Tom se había cuestionado el cómo parecía como si realmente Nocte le comprendiera, porque se le quedaba mirando fijo, y era como si lo consolara en sus momentos difíciles, y claro, era porque Nocte sí lo entendía ya que era humano, que por ello es que le frustraba más al haberle compartido todo a su gato, su mejor amigo y confidente, que en realidad era el chico le gustaba.
Tom siguió llorando, ahora dejando su celular a un lado, sin querer verlo más, por más que en sí todo su cuarto tuviera recuerdos de Nocte, por lo mismo, también de Bill, que no podía decir como tal que tuviera el olor de Bill en su sábanas porque ya había pasado una semana, y había lavado su ropa de cama, pero aún sentía los besos de Bill sobre su boca, el sabor de su lengua, el cómo se sentía tenerlo dentro… Lamiéndolo, comiéndoselo con ganas… No necesitaba un recuerdo físico de Bill cuando estaba por todas partes incluso no sólo en las cosas de Nocte, sino en su mente, en su piel y en su corazón.
Tom había pensado que luego de sufrir metido en el closet, negándose a tener a alguien, teniendo que acostarse con una mujer por presión social, y teniendo su primera vez con Bill de forma tal que no lo recordaba… Es que creyó que ya que ahora cortaba esas “amistades”, y empezaba de cero, incluso aunque fuera con Bill, que se sentía todo bien, era la oportunidad de tener un romance lindo como todo adolescente, donde ambos podrían verse en la universidad, y seguir ahí su relación.
Pero no, todo había sido mentira.
Se había permitido abrirse ante alguien que sólo estaba burlándose a costa suya. Su primer novio era un imbécil, y ahora no podía contar con Nocte para decirle su sentir, porque también había sido su gato quien lo engañó.
Tom se sentía nuevamente abandonado y solo, como si no fuera suficiente para que alguien lo quisiera y se quedara, tal cual su papá, tal cual sus amigos… Que sólo veían qué podían sacar de él y ya.
Sabía que Bill no es que lo hubiera abandonado como tal, en realidad él quería quedarse, ¿pero qué sentido tenía si sólo era para mentirle más?
Ya de por sí Tom había bloqueado a Brunella de sus redes sociales para que no le saliera todo el jodido circo que había hecho por haberse acostado con ella, agradeciendo que si bien lo hizo sin condón, estuviera sano y ella no quedó embarazada. Lo mismo hizo con sus dizque amigos, y todo aquel que simplemente quisiera hablarle por morbo.
Entonces no quería lidiar con Bill y sus mentiras, así también lo quisiera, y no pudiera sacarlo de su mente, prefería alejarse de él. Aunque no tenía fuerzas para cerrar el Instagram de Mr. Nocte Patitas Suaves, no podía.
Tom quería recibir amor, sí, y pensó que Bill se lo daba, pero no era real. Decidió bloquearlo también de sus redes sociales, para por salud mental no enterarse si Bill lo exponía públicamente o algo así.
Tom siguió llorando hasta quedarse dormido.
&
Al día siguiente en el trabajo, Tom mantuvo el silencio para Bill, si por a o b tenían que hacer entregas o hacer cosas juntos, las hacían en silencio, cuando Bill le hablaba, luciendo demacrado sin maquillaje y el cabello sin arreglarse, Tom seguía sin responder, o sólo asentir o negar si era en relación al trabajo.
Tom no era tonto, sí notaba que Bill no estaba bien, pero no le creía nada, tal vez sólo estaba actuando para que Tom volviera a caer, aunque no podía negar que sí le dolía dentro suyo verlo así.
A la salida nuevamente Bill quiso hablarle, sujetándolo por el brazo.
—Tom, por favor, háblame. No es mentira lo que siento por ti, por eso el castigo de mis padres me afectó tanto porque no sólo no te podría ver como tu novio, sino también cómo Nocte —farfulló Bill con la misma expresión rota.
Tom se soltó del agarre, frunciendo el ceño y yéndose a su casa, aunque sí le había quemado el tacto de Bill en su piel, y una parte suya quería creerle, pero sabía que no era su lado racional, sólo el amor que tenía por Bill.
Llegó a su casa, aún no regresaba su madre y fue a su habitación, sintiéndose tenso, pensando que fuera de la traición de su novio/gato estaba en una situación tan irreal al haber visto cómo una persona se convertía en animal, que tenía esa habilidad, no era algo común, era como los animagos en Harry Potter, como la profesora Mcgonagall que se volvía gato, algo que si él lo decía luciría como un demente pero sí pasó.
Por lo que Tom, en búsqueda de distraerse y no ensimismarse en su soledad, y depresión por perder a su novio y gato, decidió buscar en internet información al respecto.
Bill había dicho que su familia eran descendientes de la diosa Bastet, y googleó el nombre, leyendo lo que decía, porque sólo recordaba que era una diosa egipcia con cabeza de gato.
La información de internet decía que era una diosa asociada con la fertilidad, protección al hogar, maternidad y alegría, que estaba relacionada con el sol y su lado benéfico, que era hija de Ra, el Dios Sol y Sejmet, otra diosa felina.
No hacían mención de algún hijo de la diosa Bastet, pero también Tom se sintió estúpido porque esto en sí era mitología no un árbol genealógico real. Soltó un suspiro y buscó mejor el término “cambiaformas”, encontrando otros términos relacionados como “nahuales”, “hombres lobo”, “elfos”… Poniéndose nervioso por todo lo que leía en las páginas, que sólo lo veían como algo ficticio, y claro, Tom mismo lo había pensado como algo que sólo pasaba en la ficción, películas, libros y demás, no que realmente fuera de testigo de algo así.
“Metaformo”… Decía una página que hacía que Tom recordara nuevamente a la saga de Harry Potter, específicamente a Nymphadora Tonks, aunque claro, él era muy flojo para leer los libros, sólo sabía de ella lo que mostraban las películas, sobre que podía modificar a voluntad su apariencia, como color de cabello, o haciendo que su boca se transformara en el pico de un pato, ¿Bill podría hacer eso? Evidentemente no como cualquier animal, sino poniéndose orejas de gato o algo así.
Luego recordó la particularidad de su novio en la oscuridad, cómo sus ojos eran más brillantes que los suyos, que había pensado en que precisamente se parecían a los de Nocte.
¿A Bill le saldría cola de gato? ¿Esto lo había vuelto indirectamente furro? Negó con la cabeza, dejando de pensar en cosas así, y siguió buscando más información.
Se fijó que había una página llamada Terraplanistas unidos, que evidentemente era algo sumamente estúpido, sin embargo, tenían un artículo llamado “Los nahuales son reales”, y Tom pensó que quizá era un imbécil por querer ingresar a leer el artículo de una página de personas que pensaban que la tierra era plana, sin embargo, le llamaba la atención el hecho de que no lo vieran como ficción, por lo mismo es que entró para leerlo.
Continúa…
Pues Bill, si estás sufriendo es porque mentiste, pendejo, hombres todos mienten okno. Tom también está sufriendo, aunque comenzando a sentir curiosidad por este asunto, hasta pensando si es furro o no, ¿será Tom furro? No solté ese chiste desde el kinktober del año pasado, aunque bueno, esta historia, al menos el primer capítulo fue escrita en el 2013, siempre con ideas fumadas, ¿qué dirá ese mentado artículo de terraplanistas? Lo sabrán el próximo capítulo xD, no olviden dejar aunque sea un: gracias, está vergón.
