Notas: Me alegro que os esté gustando. Por cierto, son 5 capítulos, es un fic corto pero muuuy intenso xD

Seguimos con el 2 🙂

Fic de cynical_terror. Traducido por Khira

Capítulo 2

El zumbido.

Bill tiene que detener ese zumbido como sea.

Sus ojos se abren atontados e inmediatamente desea estar aún inconsciente. La luz proviene de la enorme ventana justo detrás del sofá y el dolor atraviesa su cabeza. Se sienta y su cuerpo entero se resiente.

Y luego está ese zumbido…

—Joder —lloriquea, buscando con torpeza su teléfono. Agarra su bolso y derrama el contenido, encontrando su teléfono de concha y abriéndolo de un golpe seco.

—¿Qué? —pregunta.

Es Tom. Todo lo que Bill escucha son gritos, no palabras. Bill se cubre los ojos con una mano cansada e intenta no vomitar.

—Cállate, Tom —dice Bill finalmente. Se levanta y la urgencia de vomitar aumenta. ¿Por qué coño bebió tanto la noche anterior?—. ¡Tom! Deja de gritar o voy a colgar, joder.

—¿Dónde estás? —pregunta Tom. Bill puede imaginarse a su hermano mientras pronuncia las palabras. Probablemente está sentado en su cama, los codos en las rodillas, las manos tirando de su gorra, tal como hace cuando está desquiciado—. ¿Estás con él? ¿Qué coño, Bill?

Bill contempla la otra habitación, el dormitorio. La cama está vacía. Bill está solo.

—Está todo en los periódicos, sabes. David está cabreado —sisea Tom.

—Ven a por mí —murmura Bill. Se sienta a los pies de la cama y toca las arrugadas sábanas.

—¿Dónde coño estás? —pregunta Tom.

—No lo sé —responde Bill. Está solo, la habitación está tan oscura. Tiembla, se pone de pie y casi tropieza de camino al baño.

—No me lo puedo creer, Bill, joder. ¿Por qué no dijiste simplemente que querías ir? Dios, ¿cuánto tiempo llevabas planeándolo?

—No lo planeé, joder. Dios, Tom, cállate. —Bill se sienta junto al inodoro, sujetando fuertemente la tapa—. Voy a vomitar, ven a por mí.

—¿Qué hiciste? —pregunta Tom. No está escuchando a Bill, para variar.

—¡Ven a por mí, joder! —grita Bill.

—¿Dónde estás? —pregunta Tom.

El cuerpo entero de Bill se estremece.

—Estoy en su hotel.

Tom maldice al otro lado de la línea.

—Dios. Dios, Bill. ¡¿Qué hiciste?!

Bill va a vomitar.

—Sólo ven —dice. Cuelga el teléfono y vacía su estómago en el inodoro.

&

—Dejadlo —dice Bill amargamente. Están en el tour bus, todo el mundo apretado en la sala de atrás. Estaban jugando a la consola, pero ya no más.

—No, en serio, quiero saber —dice Gustav—. En serio…

—¡No pasó nada! —estalla Bill—. Nada. Tuve resaca durante dos días, esa es la parte más excitante. ¿Ok? ¿Podemos detener el interrogatorio?

Georg ríe y palmea a Bill en la espalda.

—Tú lo vales, tío. Quiero decir, ¿viste las imágenes? Parecía como si hubieras bebido más que todos juntos.

—Fuiste la persona más ebria del lugar, vergonzoso —dice Tom. Está sentado lo más lejos posible de Bill. Ha sido así desde la fiesta—. Él no te quería allí de verdad.

Bill frunce el ceño, aunque piensa que Tom está en lo cierto.

—Cállate, Tom. Tú no estabas allí.

—Lo sé, porque tú te escapaste —dice Tom—. Hiciste creer que te ibas a dormir, y luego vas y te escapas. No puedes hacer eso.

¿Desde cuándo Tom es tan aficionado a las reglas?

—Tú no estabas invitado —murmura Bill.

Tom se cruza de brazos y mira a Bill directamente a los ojos.

—Él no te invitó, Bill, él se estaba burlando de ti. Lo sabes, ¿no?

Bill se pone de pie, sintiéndose un poco tembloroso. No necesita que Tom le diga lo que ya sabe.

—Que te jodan —dice, y empuja a Georg para salir fuera de la habitación. Se desliza dentro de su litera y cierra la cortina, acurrucándose en posición fetal.

Ha pasado casi una semana desde la fiesta, desde la última vez que vio a Bushido. Se sonroja y entierra la cara en la almohada. A pesar de haber estado completamente ebrio, lo recuerda casi todo. Las manos de Bushido en él, sus labios chocando juntos… la polla de Bushido.

Gime y siente doler su estómago. Casi desea haberlo hecho, sólo para conmocionar a Bushido, para mostrarle que no es simplemente un niño tonto. Pero no podía. Él no es gay y tampoco chupa pollas.

Y Bushido es tan jodidamente intimidante.

Se toca la ingle con dos dedos, presiona y entonces su cortina se abre. Aparta la mano, avergonzado.

—Lo siento, Bill.

Es Tom.

Bill rueda a un lado, no quiere hablar de esto.

—Está bien.

—Sé que te dejé de lado —dice Tom, sentándose en la litera. Bill no le quiere en su espacio personal pero no sabe cómo echarlo sin empezar una larga discusión—. Sé que te molestó, pero no tenías por qué huir a esa fiesta.

Eso es. Bill chasquea. Se sienta y empuja a Tom, fuerte.

—No todo es sobre ti, Tom.

Tom abre la boca, listo para replicar, pero Bill le saca de la litera y cierra la cortina.

&

—No quiero saber —dice David, tendiendo la carta a Bill.

Los ojos de Bill se ensanchan, mirando el sobre.

—¿Es realmente de…?

—Su mánager me lo ha entregado personalmente —dice David—. Por la razón que sea. Sabes que no apruebo nada de esto, pero nos está reportando una gran publicidad. No del todo buena, pero tú sabes…

Bill no está escuchando. Toma el sobre y lo mete en su bolso.

—Ok —dice—. Lo he pillado.

Están en una sesión de fotos y los otros chicos se reúnen en torno a ellos para ver qué están haciendo Bill y David.

—¿Vas a abrirlo? —pregunta Gustav.

—Eso —dice Tom, mirando con mala cara el bolso de Bill—. Ábrelo.

Bill da un par de pasos para alejarse del grupo.

—Lo leeré luego —dice—. Estamos ocupados.

Tom se cruza de brazos y se pone los auriculares.

—Cierto.

Bill mira su bolso.

—Cierto…

&

Bill se quita los zapatos y se sienta en la cama, suspirando. Ha sido un día muy largo y está al límite. Intenta no pensar en la carta en su bolso, quiere olvidar que existe. No quiere estar excitado por algo tan estúpido.

No está excitado, decide. Sólo siente curiosidad.

Abre el bolso y saca la carta, la deja en la cama y la observa.

“¿Qué demonios quiere?” Bill intenta actuar como si no le importara. Va al baño, deja la carta en la cama, y empieza lentamente a quitarse el maquillaje. El espejo no refleja calma y deja escapar un quejido. Sólo se ha desmaquillado un ojo antes de volver al dormitorio y abrir el sobre.

Dentro hay una escueta tarjeta blanca que dice “Gracias” en letra cursiva de color plateado en la parte frontal.

La abre con manos torpes, rompiendo un lado de la tarjeta. Dentro, en una emborronada caligrafía, lee:

Gracias por divertirme en mi cumpleaños, pequeño Bill. Espero que tus niñeras no te riñeran muy duramente por estar despierto más allá de tu hora de acostarte.

Tu amigo,

Bushido.

Bill suelta la carta y maldice.

—¡Que te jodan! ‘Pequeño Bill’, ¿qué cojones es eso? Gilipollas.

Piensa que Tom está en lo cierto, Bushido no le quería allí. Y joder, él intentó…

Rompe la carta en dos, dejando caer los trozos al suelo.

&

Es lo último que Bill querría.

—No, no quiero hablar con él —le dice Bill a David. Están filmando un anuncio de televisión y David suspira.

—Está ahí fuera, ¿qué quieres que le diga?

—Eres mi mánager, tú decides —dice Bill. David asiente, listo para irse, pero Bill le detiene con manos ansiosas—. No, dile que no quiero otra regañina.

David parece confuso.

—¿Te está acosando? ¿Necesitas a Saki?

Bill sólo puede imaginar lo que Saki le haría a Bushido. Sonríe un poco.

—No. Sólo dile que se largue. ¿Cómo sabe de todas maneras que estamos aquí?

David se encoge de hombros.

—Relájate, hablaré con él.

Se va y Bill se mira en el espejo; su maquillaje está hecho, pero su pelo está lacio, aún sin acabar. Necesita pinchos y laca para ser el Bill rockero. Bosteza, lo cierto es que no se siente muy rockero hoy.

Sus párpados pesan y permanecen cerrados. Se siente a la deriva, su cabeza asintiendo hacia delante. La puerta se abre con un suave ‘click’, debe ser la peluquera.

—Dame un segundo.

—No tengo un segundo.

Es Bushido, Bill lo sabe y un placentero sobresalto atraviesa su cuerpo. Abre los ojos y ve a Bushido en el espejo.

—En un segundo ese cavernícola de tu guardaespaldas va a echarme o a partirme en dos.

Bill frunce el ceño, rechazando darse la vuelta y mirar a Bushido de frente.

—¿Qué quieres?

Bushido se acerca, Bill lo ve en el espejo. Se queda justo detrás de Bill. Bill puede sentir ese exasperante calor en su espalda. Las manos de Bushido se colocan en sus hombros, un toque que Bill no esperaba. Sus hombros se tensan y contempla el reflejo de Bushido.

—¿Te entregaron mi carta?

Bill asiente.

—Sí, me entregaron tu grosera carta.

Bushido se inclina un poco y respira en la oreja derecha de Bill.

—¿Grosera?

Las manos de Bill aprietan los brazos de la silla.

—No soy un niño —consigue decir.

Bushido echa su cabello a un lado, un gesto tan íntimo que Bill tiene que cerrar los ojos. Siente algo que raspa en su cuello y mejilla, no puede evitar ruborizarse.

—Sé que no lo eres —murmura Bushido, y le besa el cuello. Eso es suficiente para tener a Bill casi jadeando. ¿Ha ido alguien tan lejos, incluso después de ser rechazado?

—Tú no me querías allí —susurra Bill, su voz apenas una brizna de aliento.

—Estúpido Bill —dice Bushido. Se está riendo un poco, burlándose de Bill, y se siente cálido y frío al mismo tiempo. Sus manos masajean los hombros de Bill, su boca se mueve para besar el cuello de Bill más fuerte. Labios calientes se abren y Bill está en ebullición—. Yo quería follarte.

Bill gira la cabeza, dispuesto a gritar, a defender su honor, a maldecir a Bushido y a sacar su culo de allí, pero el rapero captura su boca y le besa ferozmente. Le besa tan fuerte que el cuello de Bill se retuerce y tiene que apartarse.

—¡Ouch! —Bill se endereza y aprieta los puños—. ¡Dios! ¿Qué coño te crees que estás haciendo?

—Pero no pudiste con el licor —prosigue Bushido. Parece tan sereno que Bill quiere gritar—. Y yo no iba a follar a un niño pequeño borracho.

Bill va a gritar.

—¡No soy un niño pequeño! —Da un paso hacia Bushido, más cerca de lo que sabe que debería, y golpea con el dedo en el pecho al hombre—. Y bebí más que la mitad de tu estúpida pandilla.

Bushido se ríe, una profunda y adulta risotada, y coge el dedo de Bill, retorciéndolo. Bill chilla e intenta librarse, está sobre su cabeza de nuevo. Bushido no le va a dejar ir.

—Pequeño —escupe Bushido, sonriendo—. Y estabas tan borracho, ¿recuerdas acaso lo mucho que bebiste?

Bill agacha la cabeza.

—Lo recuerdo.

—¿Sí? ¿Recuerdas esto? —Bushido lleva la mano de Bill hacia abajo, todo músculos, y presiona la palma contra la entrepierna de sus pantalones. Bushido está duro y caliente.

—Ugh.

Bushido da la vuelta y en un rápido movimiento empuja a Bill contra la puerta del camerino, presionando sus cuerpos juntos.

—¿Sabes lo que los adultos hacen en la oscuridad, Bill? —Aproxima su cara a la de Bill, pero Bill gira la cabeza—. Mmm… Hueles tan bien, yo podría… —Sus bocas conectan y Bill no puede evitar más que derretirse con el beso. Es duro, profundo, húmedo. Bill no puede hacer nada, se rinde y ya.

Bushido le mantiene atrapado, aplastado contra la puerta. Su cuerpo se mueve contra el de Bill y Bill se conmociona al sentir responder al suyo. Gime y envuelve una pierna alrededor del trasero de Bushido, restregando su ingle.

Bushido se aleja un poco.

—Lo sabía. Pequeño salido.

La cabeza de Bill golpea la puerta y las manos de Bushido copan su trasero, alzándole. El hombre empuja, sus pollas encontrándose finalmente y Bill gime alto, muy alto.

—¿Qué vas a hacer…? —pregunta Bill, jadeando.

Bushido se echa hacia atrás y alisa el pelo de Bill hacia abajo. Se había chafado contra la puerta.

—Nada —dice Bushido—. Tengo que irme.

—¿Qué?

Empuja a Bill lejos de la puerta, cogiendo el picaporte.

—No —dice Bill. Se siente patético, pero lo dice de nuevo—. No.

—Adiós.

Bill frunce el ceño y se arrodilla, su corazón golpeando el pecho. No sabe qué va a hacer en su mente, o qué va a hacer su cuerpo, pero rodea con sus brazos las piernas de Bushido y aguanta.

—Whoa, calma —dice Bushido.

Bill levanta la mirada, ojos necesitados y más oscuros que antes.

—No. —Sus manos van de las piernas de Bushido a su cinturón. Sus manos están temblando pero consigue abrir el cierre.

—Oh, ¿en serio? —pregunta Bushido.

—No soy un niño. —Bill no sabe por qué lo dice, sólo siente que tiene que hacerlo. Bushido camina hacia atrás y Bill le sigue en sus rodillas hasta que Bushido está apoyado en el mostrador de maquillaje. Bill desabrocha los pantalones de Bushido, esta vez más seguro de sí mismo, y los baja por encima del bulto de debajo.

Quiere hacerlo, realmente quiere.

—Sácatela, como hiciste antes. Por favor.

Bushido le mira con ojos más negros que antes. No dice nada, pero gruñe y desliza las manos dentro del pantalón, tocándose.

—¿Estás seguro de esto?

—Sí —susurra Bill.

—Buena respuesta, joder. —Bushido se saca la polla fuera de los bóxers y los ojos de Bill se ensanchan. Es tan grande como recordaba, roja y gruesa. Bushido adelanta sus caderas, y su polla se mueve hacia los labios recubiertos de brillo de Bill.

Bill la mira.

—Debería…

Bushido le da en la barbilla con ella.

—No, sólo quédate mirándola.

Bill le echa una mirada feroz y agacha la cabeza. No mira, sólo chupa y gime.

Bushido rechina los dientes, viendo a Bill trabajando en su polla.

—¡Joder!

Bill deja salir la húmeda polla y le da en el cuello. Envuelve inseguro con las manos la base y bombea lentamente.

—¿Otra vez?

Bushido empuja la cabeza de Bill hacia abajo y Bill ríe, chupándola. No puede tomar mucho, pero chupa duro, realmente disfrutando el tacto y el sabor. Más que nada, está disfrutando cómo Bushido gruñe por encima de él, cómo le agarra fuertemente del pelo.

Sabe suficiente sobre dar mamadas de tanto escuchar a su hermano evaluar como un cerdo sus conquistas, sabe que debe tomarla más profundo. Lo hace y casi le da una arcada cuando el glande golpea el fondo de su garganta. A Bushido no parece importarle y empuja para sentirlo otra vez.

Los ojos de Bill se ensanchan y se echa hacia atrás.

—¡Gilipollas! No puedes…

Bushido le tira del pelo.

—Sigue. —Bill saca la lengua y apenas roza la punta de la polla de Bushido. El rapero levanta una ceja—. ¿Ah, sí?

Bill lame la punta, probando el líquido pre seminal.

—Mmm…

—Bill malo —le regaña Bushido. Retuerce el pelo de Bill en sus dedos, desordenándolo—. No me jodas.

—Soy un primerizo —murmura Bill—. Sé amable.

—Un puto calientapollas es lo que eres. —Bushido le abre la boca a la fuerza con los dedos, y Bill los chupa y los muerde, son rudos y salados. Inhala profundamente y Bushido aprovecha para poner su polla de vuelta—. Jodidamente peor que una groupie.

Los ojos de Bill se estrechan y a pesar de haber sido cogido con la guardia baja, chupa duro, dejando que Bushido le tironee hacia delante. Le toma más profundo y Bushido gime de verdad.

—Hmph —Bushido gime más alto, sus manos enterrándose en el cabello de Bill, empujándole más cerca. Bill no puede realmente hacer mucho más, no le puede tomar mucho más profundo. Se retira y chupa de nuevo.

Las manos de Bushido acarician y luego agarran su cabello.

—Joder, pequeño…

Bill chupa tan fuerte como puede, su mandíbula duele, y se retira un poco para lamer el glande. Los muslos de Bushido tiemblan bajo los dedos de Bill. Bill deja salir la polla de su boca y da un lametazo justo en la pequeña hendidura.

—¡Dios!

La polla de Bushido choca contra los labios de Bill y entonces, para sorpresa del cantante, el semen se dispara en su boca. Bill jadea y Bushido empuja su polla dentro de su boca, descargando el resto en su lengua.

Bill se retira, tose y se seca la boca.

—¡Ugh!

—Te gustó. —Bushido está jadeando, sudor en la frente.

Bill puede sentir las piernas de Bushido temblorosas bajo sus manos y piensa “Lo hice”. De alguna extraña manera, se siente orgulloso.

Y entonces alguien toca a la puerta y Bill casi se cae de culo.

—¡Bill! ¡La peluquera está esperando por ti! —Es David.

Bill se da la vuelta, se seca la boca y codea a Bushido en el abdomen.

—Abróchate los malditos pantalones —sisea. Y luego se dirige a David—. ¡Estaré fuera en un segundo!

Bushido se ríe, su polla aún fuera y dura.

—¡Esconde eso! —Bill se levanta, alisándose los pantalones. Se siente tímido otra vez, sonrojándose cuando Bushido se toca a sí mismo.

—Oh, ya hemos acabado, ¿eh?

Bill se cruza de brazos, mirando al suelo.

—Sí, ahora vete de aquí antes de que… de que…

Bushido se coloca bien los pantalones y sonríe.

—¿Antes de que tus niñeras te den una buena azotaina? ¿Hmm? —Tira a Bill hacia él, sin importarle si Bill se resiste, y le besa en los labios—. La mamas bien, chico. —Bill le empuja y él se retira, dándose la vuelta justo antes de salir de la habitación y repasa a Bill de arriba abajo—. Te veo luego.

La puerta se cierra y Bill se apoya en el mostrador. Está más duro que una piedra, aún temblando. Agacha la cabeza y toca sus hinchados labios.

Sonríe un poco, aún siente el sabor de Bushido en su lengua.

Continúa…

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por Khira

Escritora del fandom

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