Notas: Necesito una ducha fría, YA.

Fic de cynical_terror. Traducido por Khira

Capítulo 4

El hotel es más bonito que los que su management normalmente reserva para el grupo. Bill está tan asombrado por el tamaño que ni siquiera se da cuenta de que Bushido le está guiando hacia el dormitorio hasta que está sentado en la cama.

—Y yo debería ser capaz de hacer lo que quiera —dice Bill, continuando con la cháchara que ha empezado ya en el coche. Bushido asiente, sin decir una palabra, sólo mirando a Bill. Bill sigue, sorprendido de lo buen oyente que es Bushido. No lo habría adivinado—. Y Tom es un capullo, creo que necesita echar un polvo o algo.

Bushido se acerca más, sus manos colocadas en el muslo de Bill.

—Hmm —dice.

Bill se estremece un poco con el toque.

—Tengo dieciocho años, joder, no soy un niño, pero nadie parece pillarlo, y… —La mano de Bushido se mueve hacia arriba y los ojos de Bill se ensanchan—. Y yo… y yo…

Bushido gruñe y tumba a Bill en la cama sin previo aviso. A Bill no le da tiempo a decir que no, ni sí, ni nada, Bushido está sobre él y sus bocas conectadas de la forma más obscena. Bushido ha besado antes a Bill, pero nunca así.

Los besos no duelen, son profundos y excitantes. A Bill le encanta la manera en la que están haciendo que su estómago vibre y su corazón se desboca cuando Bushido hunde su lengua más profundamente.

—Bushido… —jadea Bill entre húmedos besos—. Estaba intentando… oh, joder, intentaba hablar contigo y…

Bushido recorre con una mano fuerte el cuerpo de Bill, acariciando desde las caderas hasta los hombros.

—No te hagas el tonto, sabías qué iba a pasar si venías.

Su boca se engancha en la garganta de Bill y Bill grita.

—¡Sí!

—Voy a follarte.

Los ojos de Bill se ensanchan, pero sabía de las intenciones de Bushido hace tiempo.

—¿Tienes un problema con eso?

Bill niega con la cabeza pero gime un suave “Sí”.

A Bushido no parece importarle esa contradicción, él se instala en el cuerpo de Bill y empuja hacia abajo. La sensación no se parece a nada de lo que Bill haya experimentado nunca antes. El cuerpo de Bushido es caliente, duro, exigente. Es el cuerpo de un hombre adulto con deseos de adulto.

Bill gimotea, abre las piernas y deja que Bushido empuje entre ellas.

—Sí —dice Bill de nuevo—. Por favor.

—Ten cuidado con lo que pides —dice Bushido. Coge a Bill por los hombros y aplasta sus pechos, sus bocas y sus ingles juntas. Bill está tan duro que podría correrse sólo por ese contacto.

Bushido le presiona contra el colchón, su boca y sus manos por todas partes. Recorriendo sus pezones, sus caderas, sus muslos, su trasero. Bill tiembla en medio de todo, incapaz de callar sus gritos y gemidos.

—Hueles tan jodidamente bien —gruñe Bushido. Se lo ha dicho antes a Bill, y ahora sacude al cantante hacia arriba, cogiendo su camiseta y oliendo la tela. Lleva la camiseta a su cara, ojos oscuros viajando por el cuerpo de Bill. La camiseta cae de sus manos—. Recuéstate y pon las manos en alto.

Bill se recuesta, mirando a Bushido, que está encorvado sobre sus rodillas.

—¿Mis manos?

Bushido coge las muñecas de Bill y las fuerza sobre su cabeza.

—Agarra el cabecero. —Bill obedece, temblando bajo la intensa mirada de Bushido—. Dios, eres… —Se inclina y muerde uno de los pezones de Bill, tan fuerte que Bill grita de dolor.

—Bushido —se queja—. Eso duele… eso…—Bushido lame el pezón, chupándolo suavemente en su caliente boca y Bill se derrite—. Eso es bueno… —Deja caer las manos para tocar los hombros de Bushido y Bushido gruñe, echándose hacia atrás y esquivando las manos de Bill.

—Al cabecero.

Bill chirría los dientes y coge el cabecero de nuevo.

—Mantén las manos allí, no quiero que te muevas —dice Bushido.

—¿Por qué? —se atreve Bill a preguntar.

Bushido sacude la cabeza.

—Sólo hazlo.

Y a continuación se quita la camiseta y Bill ve su desnudo torso por primera vez. Es muy musculoso y, bueno, varonil. Es todo lo que puede pensar Bill para describirlo. Bushido no le pilla mirándole, ya que empieza a quitarse los pantalones.

Es entonces cuando Bill se da cuenta de que realmente van a follar. Bushido se va a sacar la polla y se la va a meter a Bill. Bill sabe que puede negarse, pero la idea de no hacerlo hace que su polla duela.

Él va a seguir agarrando el cabecero y tomar lo que sea que Bushido quiera darle.

Bushido se quita los pantalones y los bóxers, exponiendo su excitación. Está tan duro como Bill, incluso más. Bill se lame los labios, recordando el sabor de Bushido en su boca, y el piercing refleja la luz.

Eso atrae la atención de Bushido.

—¿Quieres chuparla, eh? —Bill asiente y Bushido se agarra la polla, bombeándola lentamente—. ¿Qué pensaría tu hermano?

Las manos de Bill caen del cabecero y la mirada de Bushido se oscurece aún más.

Bill inspira profundamente y agarra el cabecero otra vez.

—Pensaría que soy un maricón —dice.

—¿Y lo eres? —pregunta Bushido. Vuelve a la cama, aún tocándose, arrastrándose sobre el cuerpo medio desnudo de Bill—. ¿Eres un maricón?

Bill no sabe qué decir.

—Yo…

—Lo eres —dice Bushido.

—No creo que lo sea —dice Bill. Bushido se ríe, a horcajadas sobre el pecho de Bill. Su polla golpea los labios del cantante.

—Estás a punto de chuparme la polla —dice Bushido.

Bill quiere protestar, pero entonces tiene la polla de Bushido en su boca. Le sorprende darse cuenta de que ha sido cosa suya y no de Bushido. Empuja hacia atrás el prepucio con sus labios, con ganas de sacar las manos y aferrarse a las fuertes caderas de Bushido.

—Bien, bien… —dice Bushido, moviendo sus caderas hacia adelante, ayudando a Bill a tomarle más profundo.

Bill no puede evitar tomarle más profundo con este ángulo. Él no le está haciendo una mamada a Bushido, Bushido está follando su boca. Trabaja con la lengua mientras Bushido se mueve, intentando que no le den arcadas cuando el rapero presiona demasiado profundo.

Joder, está tan confundido en cuanto a por qué esto le está excitando tanto. Todo ello. ¿Qué pasa con Bushido?

Bushido sale de su boca, pero mantiene su polla a poca distancia. Bill saca la lengua y lame la punta, viendo a Bushido estremecerse encima de él.

—¿Te gusta?

Bushido mira hacia abajo y se coge la polla con una mano, arrastrando la húmeda punta por encima de los labios hinchados de Bill.

—¿A ti te gusta?

Bill asiente, gimiendo en cuanto la polla es dirigida hacia su cuello. Bushido la presiona contra sus mejillas, contra su mandíbula, esparciendo el líquido pre seminal por la piel de Bill. Bill lame allá donde puede, girando la cabeza para besar la sensible carne.

Se está volviendo loco, cuando de repente Bushido se retira, dejando a Bill solo en la cama.

—¿Dónde… vas? —pregunta Bill, muy bajito.

Bushido cruza la habitación, hasta una bolsa junto a la televisión.

—Cierra el pico —dice, hurgando en la bolsa. Encuentra lo que está buscando y vuelve a Bill—. Quítate los pantalones, desnúdate.

—Pero… —Las manos de Bill se agarran más fuerte al cabecero.

—Hmm, buen chico —murmura Bushido—. Permíteme. —Bushido deja lo que lleva en la mano en la cama y Bill ve que es un pequeño tubo de lubricante y unos cuantos condones.

Se pregunta cuántas veces Bushido planea follarle.

Pero luego toda su atención está en Bushido, quien está arrastrando los pantalones y bóxers de Bill. Ni siquiera se molesta en deshacer el cinturón, sólo tira hacia abajo, raspando la erección de Bill en el camino. Bill gime y se retuerce, empezando a temblar en cuanto está completamente desnudo en la cama.

Bushido le mira largamente antes de lanzar sus pantalones al suelo y apagar la lamparilla de noche.

—Prefiero follar a oscuras —murmura, de vuelta en la cama.

A Bill le parece bien, aún puede ver a Bushido, aún puede ver lo que pasa.

—¿Y ahora? —pregunta Bill, su voz quebrada.

—Nunca he follado antes a un tío —admite Bushido. Sus manos callosas acarician los muslos suaves de Bill, acercándose peligrosamente a su excitación—. Pero he pensado en ello.

—¿Has pensado en mí? —Bill bate las pestañas.

—Mmm, sí. —Aprieta los muslos de Bill, separándolos a la fuerza—. He follado a chicas por el culo, muchas veces. Eso es lo que voy a hacer.

—¿Va a…? —Los dedos de Bushido acarician la entrada de Bill—. ¿Va a doler?

—Sí.

—¿Irás con cuidado? —pregunta Bill.

De repente Bushido le está aplastando, sus cuerpos desnudos chocando en la cama.

—Lo intentaré —dice con tono áspero, justo en la boca de Bill. Bill lo acepta, acepta la lengua de Bushido en su boca, deja que las manos del hombre se deslicen por sus caderas y trasero—. Te va a gustar, ya lo verás.

Bill asiente, se aferra al cabecero por su vida. Es lo único que le sostiene.

—Normalmente trabajo a la chica primero —dice Bushido, justo en su oído—. Pero me has dicho que eres un chico, ¿no? ¿No tienes coño?

—No.

—Bien… —Bushido se mueve hacia abajo y los ojos de Bill se cierran con fuerza. ¿Bushido se la va a chupar? No se lo cree.

Bushido pasa de largo su polla, pasa sus testículos, y agarra a Bill de las caderas.

—Arriba —dice, su voz ronca. Bill se arquea, siente a Bushido sosteniéndole.

Está expuesto, puede sentir el aliento de Bushido en su culo.

Se da cuenta de que Bushido va a lamerle justo un segundo antes de que suceda. Es un largo y caliente lametón justo en su agujero.

Bill se atraganta con su propia respiración y sus manos se adormecen. Bushido lame su agujero una y otra vez, sujetándolo y devorándolo. Bill pone los ojos en blanco y se deja.

—Más, más —gime. La lengua de Bushido le viola, fuerza su camino dentro del diminuto cuerpo de Bill. Es jodidamente asombroso y Bill se pregunta si podría correrse sólo de esto.

Bushido no le da la oportunidad de averiguarlo. Se alza y suelta las caderas de Bill.

—Mantén las piernas abiertas.

Bill asiente y puede ver a Bushido abriendo el bote de lubricante, puede ver el líquido brillar en la oscuridad.

—¿Vas a…?

—Sí.

El primer dedo de Bushido entra duro y rápido y duele, aunque esté tan mojado y resbaladizo.

—Joder —sisea Bill. Los dedos de Bushido son mucho más grandes que los suyos propios—. Por favor, no… no tan duro…

Bushido se retira.

—Calla.

Bill obedece hasta que Bushido empuja dos dedos. El dolor recorre su cuerpo, hace sudar su espalda y las palmas de sus manos. Va a perder el agarre en el cabecero.

Pero la rudeza de Bushido tiene sus ventajas. Mete sus dedos más profundo, rozando duro contra el punto dentro de Bill que hace que sus dedos encojan.

—Oh sí, oh, oh —gime Bill—. ¡Ohhhh!

Bushido está sonriendo, trabajando con su muñeca tan fuerte que el cuerpo de Bill empuja la cama contra la pared.

—¿Se siente bien?

—¡Uh!

Otro dedo presiona en su interior y a Bill le importa una mierda el dolor, su cuerpo entero está cantando. Abre más sus piernas, gime más alto.

De repente los dedos no están y Bill gimotea, arqueando las caderas.

—Bushido… —gime débilmente.

Bushido está ya con un puto condón, abriéndolo y deslizándolo sobre su polla.

—Bushido…

El rapero mira a Bill, se arrastra entre sus piernas y pone una mano sobre su boca.

—Esto va a doler más que los dedos —dice.

Bill asiente, no le importa.

—Por favor —dice contra los dedos de Bushido—. Por favor… —Su lengua sale fuera y lame la mano de Bushido. Piensa que a lo mejor puede saborearse a sí mismo ahí.

Esto parece conmocionar a Bushido, echa la mano atrás y se queda mirándola.

—Dios. —Bill golpea la cadera de Bushido con la rodilla—. Ok. Voy a follarte —dice—. Ahora.

Bill asiente.

—Hazlo.

Bushido se cierne sobre él, su polla arrastrándose entre las piernas de Bill.

—Date la vuelta —dice. Bill alza una ceja y Bushido gruñe, agarrando a Bill de las caderas y forzándole a darse la vuelta—. De rodillas.

Bill obedece, mirando por encima de su hombro, observando a Bushido cubrir su polla con lubricante.

—Las manos en el cabecero —ordena Bushido.

Bill se apresura a obedecer, suspirando profundamente cuando siente la polla de Bushido entre sus piernas. Bushido arrastra su polla arriba y abajo del pliegue, presionándola contra el agujero de Bill y luego retirándola.

—Oh Dios, sólo hazlo —dice Bill.

Siente el peso de Bushido en la espalda, siente sólo la punta abriéndole y ya duele tanto. Bushido no avanza y Bill se agita bajo él, maldiciendo.

—¿Seguro que quieres que te folle? No pararé si…

Bill resuella.

—¡Hazlo!

Las manos de Bushido cubren las de Bill en el cabecero y su polla recorre todo el camino dentro del pequeño cuerpo de Bill. Cada vez que Bill grita, cada vez que su cuerpo se tensa dolorosamente alrededor de la polla de Bushido, el rapero gime y empuja más profundo.

—Estás sangrando —dice Bushido, justo en su oído—. Creo que te he desflorado. —Suena divertido, su boca abriéndose para chupar la oreja de Bill. Bill casi cae hacia adelante en la cama, pero Bushido le sostiene—. ¿Listo?

Bill no responde y Bushido retrocede. Ese simple movimiento hace gritar a Bill. Cuando el rapero empuja de nuevo es casi más fácil, Bill sólo gimotea. Bushido le folla de esta manera durante un tiempo, un ritmo lento y constante al que el cuerpo de Bill se está gradualmente abriendo, calentando.

—Así está… bien —suspira Bill. No se siente bien en realidad, pero el ardiente dolor casi se ha ido.

—Joder, eres tan… estrecho —gime Bushido. Sus caderas empujan más fuerte que antes y todo el cuerpo de Bill da un bandazo hacia adelante. Es doloroso y Bushido lo hace una y otra vez. Más fuerte y más fuerte hasta que toda la cama chirría y ambos están sudando.

Y entonces, de repente el placer aparece entre el dolor punzante, tan intenso que casi duele. Bushido ha encontrado su próstata y Bill grita y mete la cadera hacia atrás.

—¡Oh… sí!

—Bingo —dice Bushido, y empuja otra vez. Mantiene el ritmo, continúa golpeando la próstata de Bill hasta que la cara del cantante cae en la almohada, su trasero aún en el aire. Las manos de Bushido recorren suavemente el cuerpo de Bill y aprietan fuertemente sus caderas—. Joder, aguanta.

Bill gime por toda respuesta, sus manos deslizándose por el cabecero y agarrando la almohada. Deja que Bushido le folle, deja que su cuerpo disfrute del placer que siente en el interior. Su polla roza contra las sábanas y solloza.

Entonces Bushido se aparta, empujando a Bill hacia un lado.

—No —se queja Bill y Bushido le coge y le fuerza a yacer sobre su espalda—. Joder… por favor…

—Volveré a meterla —dice Bushido con voz ronca—. Abre las putas piernas.

Bill las abre, y Bushido las separa más con manos fuertes.

—¿Quieres esto de vuelta? —pregunta, apretando los muslos de Bill, empujando su polla contra el trasero del cantante.

Bill se muerde el labio y asiente con entusiasmo.

—Por favor.

—¿No estás demasiado adolorido por ella? —Empuja un dedo dentro del agujero mojado de Bill, más fuerte que en toda la noche.

—No —gime Bill—. Por favor.

Bushido sonríe, saca el dedo y lo arrastra por el cuerpo desnudo de Bill. Le da en la barbilla con él.

—Chúpalo.

Bill está demasiado ebrio de placer como para decir no. Chupa el dedo, probándose a sí mismo y gimiendo.

—Joder —maldice Bushido—. Puto niño. —Se sitúa entre las piernas de Bill y empuja sin previo aviso. Bill es forzado contra el cabecero, su cuerpo doblado en dos cuando Bushido se tumba sobre él.

—Oh no, no, no —gime Bill, envolviendo sus brazos y piernas alrededor de Bushido—. Por favor, no… ¡Joder!

Bushido le folla agresivamente, pone todo su cuerpo en ello, sus manos apretando la almohada bajo la cabeza de Bill.

—¿No? ¿No?

—¿Sí! —Bill se arquea justo cuando Bushido conecta con su próstata otra vez. Es demasiado, o suficiente, y Bill se corre, sollozando gemidos al tiempo que mancha todo el estómago de Bushido.

Bushido se sienta, aún embistiendo, y mira a Bill.

—Joder, me has puesto perdido.

—Ugh —responde Bill. Su cuerpo entero ha caído inerte, meciéndose con las embestidas de Bushido.

—Te la voy a devolver —dice Bushido. Tira de Bill por los muslos, su polla moviéndose dentro de Bill de forma muy placentera.

De hecho, es tan placentero que duele. Bill cierra los ojos y desea que se acabe.

—Oh, no —susurra—. No más.

Bushido ríe y levanta las caderas de Bill con cada embestida.

—Voy a follarte hasta que acabe, Bill.

—Oh… —Bill cierra los ojos más fuerte—. ¡Va! ¡Que te jodan!

Las embestidas de Bushido se vuelven más intensas y profundas, y la polla de Bill se sacude, endureciéndose mientras es follado contra el colchón. Piensa que quizás se correrá otra vez, pero entonces Bushido está gimiendo y sacándose el condón de su polla.

Le da a Bill en el brazo, pero no le importa, Bushido se está acariciando a sí mismo justo sobre su estómago e ingle.

—Mierda, mierda…

Bill le observa correrse, siente el caliente líquido en su cadera y vientre. Bushido suspira pesadamente y se derrumba sobre Bill, aplastándole.

—Joder —dice el hombre—. Joder.

Bill no sabe qué hacer, no sabe si debería abrazar a Bushido o besarle…

Bushido rueda sobre Bill, mezclando su semen entre ellos, y cae a su lado.

—Dios, eres un buen polvo —gruñe Bushido y a continuación, tras un último y profundo suspiro, cae dormido sobre las sábanas, desnudo y sudoroso.

—Um… —Bill aún tiembla de su propio orgasmo, de tener a Bushido dentro de él. Se mueve y se estremece, el dolor en su parte baja es brutal—. Oh, dios… —Bill cierra los ojos y trata de ignorarlo, intenta concentrarse en el calor de su vientre, en lo jodidamente satisfecho que se siente ahora mismo.

Y así es. Nunca antes había sentido un placer así. Nunca había sentido tal anhelo. Bushido le desea, un deseo adulto, agresivo. Tan diferente de todas esas chicas que siempre se están lanzando sobre él.

Sonríe y se vuelve hacia Bushido, acercándose a su calor.

—Gracias —dice a la vez que bosteza. Se acurruca más cerca y deja que el sueño se apodere de él.

&

Los ojos de Bill se abren y agarra el cabecero, estirándose todo lo que puede. Está desnudo, recién se da cuenta, y apretado contra otro cuerpo.

Su estómago se agita mientras observa dormir a Bushido y recuerda la noche que han pasado. Su cuerpo está tan adolorido y aún así se siente orgulloso, orgulloso de haberlo recibido en su cuerpo. Ya no es más un pequeño virgen, él es…

“Un hombre”, piensa con una risita. Es estúpido, pero así es como se siente y no le da vergüenza.

Se sienta y deposita una mano en el brazo de Bushido. Lo acaricia, queriendo ese brazo alrededor de su cuerpo.

Se acurruca contra él, con cuidado de no tensarse a sí mismo, y besa el cuello de Bushido, justo en el tatuaje que tiene allí.

Bushido gruñe y aparta un poco a Bill al despertarse.

—¿Qué? —gruñe. Bill se aprieta más contra él, negándose a ser apartado—. ¿Aún sigues aquí? —pregunta, entrecerrando los ojos por la luz matinal.

—Oh, cállate —dice Bill—. Sé amable y ordena el desayuno, idiota.

Bushido ríe y toca a Bill en el brazo.

—De acuerdo, pequeño mocoso.

—Me lo debes —dice Bill—. Estoy tan jodidamente dolorido.

—Ya, bueno… —Bushido sonríe y mira el cuerpo desnudo de Bill—. Te dije que dolería. —Presiona un dedo gentilmente contra el agujero de Bill y Bill se tensa.

—Mmm, no —dice.

—No, ¿huh? —Bushido rueda encima de Bill. Bill puede sentir la caliente erección de Bushido contra su muslo—. ¿No quieres otra ronda?

—No hasta que me des de comer —dice Bill. Se retuerce bajo Bushido y hace una mueca—. Quiero gofres.

—¿Gofres?

Bill sonríe.

—Y fresas.

&

Una hora después, ambos están más vestidos que antes, y hay platos de comida repartidos por toda la cama.

—Y David me llamó a su despacho como si fuera un estúpido crío —dice Bill—. Ridículo.

Bushido asiente, bostezando.

—Ridículo, cierto.

Bill sonríe y le cuenta a Bushido el resto de la historia, sin importarle una mierda que luzca aburrido todo el tiempo. Bushido aún se lo debe, piensa. Lo menos que puede hacer es pretender que le escucha.

—Y aquí estoy —termina Bill.

Bushido acaricia la pierna de Bill.

—Y aquí estás.

—Sí, y tengo como cien mensajes en el móvil, puedo imaginarme lo cabreados que van a estar. —La mano de Bushido se mueve más arriba, acariciando el muslo de Bill.

—Que les jodan —dice Bushido. Empuja a Bill de vuelta a la cama, se coloca encima de él con una mirada hambrienta en los ojos.

—Pero… debería volver —dice Bill.

Bushido niega con la cabeza y besa a Bill justo como a él le gusta. Bill decide que los besos húmedos y suaves son los mejores.

—No vas a ir a ninguna parte —dice Bushido, su voz ronca. Sus manos acarician el trasero de Bill, apretándolo.

—No sé…

—Déjame… —Besa a Bill en el cuello y Bill está a punto de rendirse…

…y su móvil empieza a sonar.

—Joder. —Empuja a Bushido y busca el teléfono—. ¿Sí? Dios, David, cálmate, estoy bien. Bueno, no sé por qué eso es asunto tuyo. Joder. —Se vuelve hacia Bushido—. ¿Cuál es la dirección?

—Dame el teléfono —dice Bushido.

Los ojos de Bill se ensanchan.

—No —sisea.

De un movimiento rápido Bushido le coge el teléfono. Bill intenta recuperarlo, pero Bushido le empuja.

—Hola —dice, muy educadamente—. ¿Qué tal estás esta mañana? Eso es… interesante. Sí, aquí está. Mhm. Deja que te dé la dirección.

Bill se queda parado, mortificado, jadeando mientras Bushido le da la dirección a David.

—Que tengas un buen día también —dice, y cuelga—. Un coche viene a por ti.

—Um…

—Ven aquí.

Bill obedece y Bushido le rodea por la cintura con un brazo.

—Parece que acabes de echar un polvo, pequeño chico.

Bill se sonroja.

—¿Así que ahora soy un chico?

—Joder que sí.

Bill ríe.

—¿En serio parece que…?

—Sí, y te sienta jodidamente bien. —Bill se retuerce y Bushido le agarra el trasero—. Voy a grabar algo dentro de unos días, allí donde grabasteis vuestra última entrevista.

—¿Ah, sí?

—Sí, podrías aparecer por ahí —dice—. Quizá.

Bill baja la mirada, toqueteando las sábanas.

—Sí… Quizá.

—Bien.

—Bien. Yo, uh, debería irme.

Bill ladea la cabeza y suavemente besa a Bushido en los labios. En cuanto se levanta para marcharse, Bushido gruñe y le da un fuerte azote en el trasero.

Bill suelta una exclamación, sonriendo todo el camino hasta el coche.

Continúa…

Gracias por la visita. Sólo queda un capi más, te invitamos a leerlo y no olvides dejar un comentario antes de partir 😉

por Khira

Escritora del fandom

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