It’s just a dream 101

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 101

BARCELONA (ESPAÑA)

Tom salió de la habitación de Laia, dejando a la chica en un mar de lágrimas. Tom se fue a su habitación, y comenzó a preparar sus dos maletas. Metió todo lo que tenía dentro del armario y mesilla en el interior de estas. Una vez que acabó, salió de la habitación con ambas maletas. Los padres de Laia deberían seguir en la habitación de ellos, porque no salieron en ningún momento a pesar de algunas voces que Laia y él se dijeron. Pasó por la habitación de Laia, escuchando a la chica sollozar, para luego comenzar a bajar las escaleras que daban al piso inferior. Luego salió al exterior, y llamó a su hermano para decirle que le enviará un taxi, ya que el chico llamó a recepción del hotel donde se hospedaba pidiendo que enviaran un taxi a la dirección donde vivía Laia.

Minutos más tarde, ya se encontraba en el interior del taxi, en dirección al hotel donde se hospedaba su hermano menor. No tardó mucho en llegar, cuando el taxi aparcó, pagó la carrera, y cogió las maletas del maletero. En seguida el mozo que se encargaba de llevar las maletas, se acercó a él para ayudarle con las suyas. Luego se fue al ascensor, donde marcó el piso donde se encontraba la habitación donde se hospedaba su hermano pequeño. Ya se encontraba situado en frente de la puerta de la habitación, para luego tocar levemente. Enseguida su hermano le abrió la puerta.

—Pasa… —ordenó el gemelo menor a su hermano— ¿Has hablado con Laia?.

—Sí… —dijo en un susurró Tom.

—¿Y bien…? —dijo Bill levantando su ceja derecha esperando una contestación por parte de su hermano.

—No ha querido tomarse la pastilla —dijo Tom.

—¿Por qué? —preguntó.

—Dice que no se puede quedar embarazada…—antes de que pudiera seguir Bill ya le había cortado.

—¿Tiene algún problema? —se asombró.

—No. No puede quedarse embarazada porque dice que ya lo está. ¡Esto es una locura! —se desesperó.

—¿Enserio? creí que utilizabais protección, aunque habiendo escuchado que anoche no fue así… creo que ya no puedo creerte —dijo Bill.

—No sé que voy a hacer Bill —dijo Tom a su gemelo.

—Pues cuidar a Laia y del bebé, es lo que debes hacer. Sin tu semillita ese bebé no estaría donde está ahora, así que tienes que hacerte responsable —le dijo su hermano menor.

—No, eso es cosa de Laia no es cosa mía —dijo Tom tajantemente— Ella es la que quiere tener el bebé, yo no.

—¡¿Qué?! —dijo Bill impresionado— Enserio a veces pienso que te debiste de caer de la cuna, cuando tú y yo éramos pequeños. Te estás comportando como un perfecto imbécil, la verdad es que no te reconozco.

—Eso no es mi problema, fue ella quien se lo buscó —dijo Tom comenzando a dar vueltas en la habitación.

—¡¿Perdón?! —dijo Bill asombrado— Ese bebé tanto es responsabilidad tuya como de la de Laia. Quien te mando tener la polla empalmada a todas horas, ahí tienes tus consecuencias…

—Ella también se pudo haber cuidado —dijo Tom envuelto en cólera— Ella no es una niña pequeña, para no saber que tiene que tomar píldoras anticonceptivas.

—Tom te mereces una buena colleja —dijo Bill hastiado— La verdad es que me da pena Laia, por tenerte que aturar.

—Hemos roto… —susurró Tom bajando la cabeza.

—Tú eres un jodido subnormal —dijo Bill a su hermano cogiéndolo por el cuello de la camiseta, para empotrarlo contra la pared.

—Bill, tranquilo —dijo Tom intentando calmar a su hermano.

—Me pides que esté tranquilo, mientras que has dejado a tu novia embarazada —dijo Bill con rabia— Ojala mamá se entere de todo esto, y te corte la polla. Bien razón tenía que tu afición al sexo nos traería problemas.

—Me importa una mierda lo que digas tú, lo que diga mamá y lo que diga todo el mundo —dijo Tom a su hermano— No me voy hacer cargo de ese bebé, estropearía mi carrera.

—¡¿Tú carrera?! —preguntó Bill con ironía— Dirás nuestra carrera, te recuerdo que sino hubiera sido por mí, que me vieron en ese programa de jóvenes talentos, Tokio Hotel no sería nada ahora, me entiendes.

—Oh vaya… Ya empiezas con tus aires de diva —dijo Tom separándose de su hermano— Te recuerdo que sino hubieras perdido la apuesta que hicimos con esa niña, que nos gustaba a los dos, nunca hubieras ido a ese programa.

—Me alegro por un momento de no ser como tú, porque quizás nunca nos hubiera conocido si fueras tú a ese programa —dijo Bill de nuevo a su hermano, sacando todo el resentimiento que tenía desde hacía tiempo acumulado— Tú y Kayla estáis cortados por el mismo patrón.

—Otro que opina como Laia —dijo Tom recordando a su novia cuando dijo que Ella hubiera estado mejor con su hermano menor que con él.

—¿Qué dijo Laia? —preguntó interesado Bill a su hermano.

—Que se confundió de hermano gemelo, y que ella debería de estar saliendo contigo en vez de conmigo —soltó Tom a su hermano— ¿Contento?.

—El vuelo sale mañana a las ocho de la mañana —informó Bill a su hermano— Te doy de plazo toda la tarde, para que te arregles con Laia y que le digas que vas a hacerte cargo del bebé.

—¡¿Qué?! —dijo sorprendido Tom— Estás de joda. Te he dicho que no me voy a hacer cargo del bebé, si tienes tantas ganas, puedes hacerte cargo tú del bebé. Seguro que Laia estará encantada de su querido cuñado se haga cargo de su bebé.

—Es tu hijo, tu responsabilidad no la mía —dijo Bill a su hermano— Me voy a acostar un poco, estoy agotado…

Durante toda la tarde, Tom no se movió del sillón que había en la pequeña salita de la habitación, donde se alojaba Bill. Su hermano tampoco había salido durante toda la tarde de la habitación, ya era casi las nueve de la noche, cuando Bill decidió salir de la habitación, y llamar a recepción para encargar algo que cenar junto a su hermano. Mientras tanto, Laia en su casa, se había encerrado en su habitación, no tenía ganas de cenar, pero que iba a importar si ni siquiera sus padres se habían dado cuenta que en todo el día no había probado bocado, se sentía morir. No entendía como pudo haber caído en la trampa tan dulce, que Tom le había brindado, como había sido tan tonta para creer sus promesas de amor. Kayla, a pesar de los llamados de su padre, no quiso salir de su habitación sumida en lágrimas, casi no podía cerrar los ojos de lo hinchados que los tenía. Sería otra noche triste…

UN MES DESPUÉS

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Desde que los gemelos habían regresado a Los Ángeles todo había sido cuesta arriba. Bill había empezado a frecuentar malas compañías, y no quería saber nada de Kayla, eso sí se pasaba las horas encerrado en su habitación, mirando el Facebook de su ex novia para ver alguna foto de ella actual o algún estado que dijera como se encontraba en ese momento, también buscando alguna información de ella en blogs en internet solo encontrando alguna que otra fotografía antigua insignificante, que se había filtrado en internet.

—Bill… abre la puerta de una vez —dijo Tom a su hermano golpeando la puerta con fuerza— ¿Ya estás emborrachándote otra vez?.

—Déjame en paz —dijo Bill a su hermano, para luego dar un gran trago a una botella de whisky que había comprado por la noche el día anterior, y que ya estaba completamente acabada— Yo hago con mi vida lo que me da la gana.

—David me ha dicho que vayas al estudio inmediatamente —volvió a recalcar Tom a su hermano— Se está cansando de tu actitud, ha dicho que como sigas así la discográfica nos va a rescindir el contrato como Tokio Hotel…

—Me importa un carajo David —contestó Bill otra vez mientras sacaba de su cajón de la mesilla de noche, un par de pastillas blancas— No quiero seguir viviendo… En este mundo de hipócritas.

—Está bien, haz lo que te dé la gana —dijo Tom hastiado— Estás jodiendo el sueño de todos…

—Los sueños no existen… —titubeó Bill de nuevo mientras que empezaba a sentir los efectos del alcohol ingerido por las pastillas que había tomado.

Tom abandonó la puerta de la habitación de su hermano, para caminar con rapidez por el pasillo. No iba a perder el tiempo con su hermano pequeño, si quería fastidiarse la vida bebiendo y drogándose no era su problema. Después salió del apartamento, para luego ir al garaje, allí cogió su deportivo, un Audi R8 y marcharse al estudio de grabación, si su hermano no quería trabajar él tenía mucho que hacer, se lo debía a sus fans.

—David… —saludó Tom una vez que bajo de su coche, al hombre que estaba en la puerta del estudio de grabación.

—¿Y tu hermano? —preguntó el hombre sin ningún rodeo.

—No ha querido venir… —respondió el chico con tristeza.

—La insensatez de tu hermano va a hacer que el grupo se vaya a la mierda —dijo frustrado David— Universal Music no se anda con tonterías, y ya me lo ha advertido varias veces, o acabáis de grabar el disco de una vez o anulan el contrato con vosotros.

—Buscaré otra forma de convencerlo —dijo Tom abatido, la verdad es que en ese mes que llevaban viviendo en Los Ángeles nuevamente, no había conseguido que su hermano levantará cabeza. Solo hacía más que irse por ahí, beber y tomar droga que conseguía en algún club que visitaba. Sin duda, no era la sombra del Bill Kaulitz que había conocido, y todo por culpa de esa mujer, de esa zorra que había mal logrado la vida de su hermano.

—Eso llevas diciéndolo durante todo el mes —dijo David con enfado— Lo siento… pero tendré que llamar a Universal Music para informar.

—David, por favor —dijo suplicante Tom a su manager— Te prometo que Bill saldrá de esta.

—Lo siento, Tom. Os considero como unos hijos para mí, pero los negocios son los negocios —dijo con rotundez David— En estos momentos no sois rentables, para el mundo de la música. Vuestras fans están como histéricas comentando en la página vuestra y en la aplicación, pidiendo que de una vez por todas saquéis el disco, y vosotros seguís sin dar respuesta alguna. Lo siento, me he cansado…

—David, por favor… —dijo otra vez Tom con tono implorante.

—No más súplicas Tom, ahora quiero vengas conmigo a mi oficina hay una cosa que tienes que ver —dijo David al chico con tono severo.

—¿De qué se trata? —preguntó Tom intrigado a su manager.

—Eso me gustaría saber a mí, querido Tom —dijo David molesto— ¿Por qué diablos me ocultáis las cosas?.

—¡¿Qué?! —dijo Tom confundido por lo que había dicho David.

—Mira esto… —dijo David entregándole una revista para que mirará la portada— Explícame esto…

—Joder… —respondió Tom dejando la revista sobre la mesa, al acabar de leer el titular.

—¿Sabías algo de esto? —preguntó con enfado David.

—Bueno… a medias —dijo Tom nerviosamente. Se había metido en la boca del lobo.

—¡¿A medias…?! —inquirió David— Cada día me sorprendes más Tom Kaulitz, como puedes ser tan cínico y despreocupado.

—Es mi vida —dijo Tom sin dar más explicaciones.

—Te recuerdo que tu vida es más pública que privada —dijo duramente David— Esta noticia no favorecerá nada en vuestra música, ni siquiera a la hora de encontrar fans. Tenías que seguir siendo atractivos, y solteros… Sin ningún compromiso que os ate. Lo de vuestra historia de esas chicas españolas, os lo pase porque hacía falta que tuvieras un poco de publicidad, pero lo que no voy a consentir es que esa chica te ate de esa forma.

—Repito es mi vida —dijo Tom sin seguir dando explicaciones.

—Soy tu manager y tu representante —se impuso David al chico— Debo ser informado de todo lo que hagas, incluso si dejas preñada a una chica.

—Laia no es una chica, fue mi novia —dijo Tom defendiendo a la chica por el trato despectivo que había tenido David hacia ella.

—Eres tan poco hombre, que basto para dejarla preñada para dejarla —volvió a decir David— Esas fotos están dando vuelta al mundo, te exijo que arregles la situación cuanto antes.

—¿Qué quieres que haga? —preguntó altaneramente Tom.

—Formalizar tu relación con ella, y hacerte cargo de ese bebé —impuso David— Ahora tendrás que hacer frente a las consecuencias de tus errores, muy pronto esa chica dejara de tener una vida privada… Eso no es bueno para un bebé… Puede que lo llegué a perder por tanto estrés…

—De acuerdo, como tú digas —dijo Tom a David dándole la razón como a los locos.

—Mantenme informado sobre este asunto —dijo David severamente a Tom— Ahora puedes ir a grabar unos arreglos de tu guitarra…

Tom salió de la oficina de su manager, y se dirigió hacia la sala insonorizada para tocar su guitarra. Estuvo durante más de una hora, probando sonidos nuevos con su guitarra, arreglando algunos sonidos que había hecho durante esos días, pero no podía dejar de pensar en lo que le había dicho David, de formalizar su relación con Laia, y hacerse cargo de ese bebé que la chica esperaba. Durante un mes se había recluido en su casa, sin hablar apenas con Bill salvo para lo estricto, ambos gemelos se habían vuelto distantes entre ellos, las culpables eran Laia y Kayla, sus ex novias.

La noche había caído, y Tom seguía en el estudio con su guitarra. Toda una tarde le había bastado para comprender, que realmente amaba a Laia y había cometido una locura dejando a la chica, y sobre todo en el estado en el que estaba. Rezaba para que nada malo le pasara, con la salida de esas fotos, que vertiginosamente se expandían por el mundo cibernético. Finalmente, decidió regresar a su casa. Cuando llegó estaba todo en silencio, no se escuchaba a Bill por ningún lado, seguramente que había salido como tantas veces salía últimamente por la noche. Realmente le daba pena ver a su hermano pequeño, vivir de esa forma. Su depresión iba a llevar a todos por la calle de la amargura. Se sentó sobre el sillón, mientras se comía un sándwich realmente no tenía mucha hambre pero tenía que llenar el estomago, que llevaba varias horas vacío, mientras tanto esperaba a la llegada de su hermano, viendo la televisión. Pero el sueño le pudo…

Unas risas histéricas, después un silencio ensordecedor y el olor a alcohol hizo que Tom se despertará de repente, sobre el suelo observó a su hermano gemelo, que se había caído desplomado por la cantidad ingerida de alcohol y de otras sustancias nocivas para su cuerpo. Se levantó del sillón, para acercarse a ayudar a su hermano que yacía inerte sobre el suelo.

—Bill… —dijo Tom a su hermano pegándole un par de bofetadas en la cara para hacerlo reaccionar.

—Hola hermaniiiiiittooooo —reaccionó Bill mientras que no dejaba de descojonarse de risa— Vaya te veo doble. ¿De dónde ha salido ese elefante?.

—¡Dios! —dijo Tom poniéndose una mano en la cama— Definitivamente esto tiene que acabar. Ahora mismo voy a llamar a una clínica para que te quite toda esa mierda que te has tomado.

—¡Qué dices! Si esto es lo más guay del mundo —se volvió a reír Bill otra vez.

—Ahora nos vamos a arriba para darte una ducha bien fría —dijo Tom a su hermano, levantándolo del suelo.

—Nooo… —se quejó Bill a su hermano.

Tom llevó a su hermano a arrastras hasta el baño. Una vez allí, abrió la ducha con agua fría metiendo a Bill con ropa haciendo que el chico empezará a hacer unos alaridos, a causa del agua fría que caía sobre su cabeza. Después de que Tom viera que Bill estaba más espabilado, cogió una toalla y lo ayudo a secarse, luego lo acompañó a la habitación para que Bill se fuera a dormir. Asegurándose primero de quitarle las llaves de la casa y del coche, para así evitar que saliera de casa sin su permiso.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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