
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 105
BARCELONA (ESPAÑA)
Estuvieron esperando unos minutos más en la sala, cuando los altavoces del aeropuerto anunciaron que el avión con destino a Los Ángeles había aterrizado, los pasajeros que realizarían el viaje de Barcelona a Los Ángeles se comenzaron a agolpar en las cercanías de la puerta por donde tenían que entrar para embarcar. Tom agarró de la mano a Laia, y se situaron cerca de la fila que ya estaba formando para poder acceder a la puerta. Solo estuvieron unos diez minutos esperando, ya que había bastante gente delante esperando a entrar. Después montaron en un autobús que los llevó hasta donde estaba el avión, al cual subieron nada más salir del autobús.
Una vez en el interior del avión, dos azafatas indicaban a cada pasajero, donde se encontraba su asiento indicado en el billete. Tom y Laia accedieron a sus asientos sin ningún problema, sentándose en su correspondiente, a Tom le tocó el asiento al lado de la ventana, mientras que a Laia le tocó en el asiento del interior que daba al pasillo. Poco después una de las azafatas explicó donde estaban los chalecos de emergencias, las máscaras anti gas y como ponerse los cinturones. Minutos después el comandante, que tripulaba el avión, dio la bienvenida a los pasajeros para anunciar que ya empezarían con las maniobras de despegue.
Gran parte del trayecto se la pasaron hablando y escuchando música del móvil de ambos y criticando y comentando las canciones que iban pasando, dándose cuenta que tenían algunas canciones que les gustaban a ambos. Tom podía ser muy hip hopero pero tenía todo estilo de música en su móvil. En cambio en el de Laia era casi todo del mismo estilo pero de diferentes artistas. Entre las canciones pudieron escuchar alguna del grupo de su novio y Tom le contaba anécdotas de los momentos de grabación o como surgió el tema para la letra. Una vez cansados de escuchar música se pusieron a jugar a las aplicaciones de su teléfono móvil.
Pasadas largas horas en las que hicieron de todo se encontraban a mitad camino de Los Ángeles, aun sobre el océano. Según indicaba la pantalla del avión aun les quedaban tres horas para llegar a Nueva York. Tom ahora se encontraba con los ojos cerrados pero estaba despierto, según el, solo descansaba la vista y Laia leía una revista de moda de las que se había comprado en el aeropuerto. Enseguida Laia sintió un mal estar y se tocó el estomago sabiendo que lo estaba provocando el bebé.
—Tom… Voy al baño —avisó.
—¿Te encuentras bien? —abrió los ojos.
—Si tranquilo, nada fuera de lo común —sonrió y se dirigió hasta los cubículos del baño. Espero unos minutos a que saliera una mujer y entro ella a continuación. Se miró al espejo y humedeció su rostro, cuello y nuca, sentía calores, los mismos que le venían cuando una nausea se aproximaba antes del vomito.
Y como era de esperar tuvo que curvarse sobre el retrete y echar todo o el poco contenido de su estomago. Cuando las arcadas remitieron se enjuagó la boca y volvió a refrescarse el cuerpo. Se perfumó un poco y salió del baño volviendo a su lugar.
—¿Te sientes mejor? —preguntó Tom.
—Sí, mejor —sonrió Laia aunque el malestar aun permanecía pero era lo normal por los vómitos. Además llevaban demasiado tiempo volando y se hacía agotador y estresante.
—Me alegro —sonrió Tom acariciando el vientre de su novia— En cuanto lleguemos a Los Ángeles, pediré cita con el médico para que te revise. Con tanto vómito vas a necesitar a lo mejor alguna vitamina.
—Está bien —asintió Laia a su novio, estaba demasiada cansada por el esfuerzo para ponerse ahora a discutir.
Lentamente Laia fue cerrando los ojos hasta que se quedó dormida, Tom la imitó ya que aún quedaba un par de horas de vuelo. El murmullo de varios pasajeros, hicieron que Tom abriera los ojos paulatinamente, para luego darse cuenta que ya quedaba poco para llegar, así que se dispuso a despertar a su novia.
—Laia, cielo —susurró Tom a la chica que estaba media dormida— Despierta…
—¿Qué pasa? —preguntó confundida Laia, que se había acabado de despertar.
—Ya vamos a aterrizar dentro de poco —explicó Tom a su novia— Será mejor que te pongas el cinturón de seguridad.
Laia hizo caso a Tom se puso el cinturón de seguridad, mientras que Tom también se ponía su cinturón como otros pasajeros del avión. Poco después el comandante, que pilotaba el avión, avisó de que ya empezarían con las maniobras de aterrizaje, dando posteriormente los pasajeros un pequeño bote en el interior del avión, cuando este por fin tocó tierra. Después de que el avión paró completamente, los pasajeros fueron desabrochando los cinturones de seguridad para comenzar a bajar del avión. Poco a poco fueron abandonando el interior del avión, como lo hicieron Laia y Tom.
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Cuando llegaron al interior del aeropuerto, Tom y Laia se dirigieron hacia la zona donde descargaban las maletas y así poder coger las suyas. Cuando por fin, las obtuvieron salieron del aeropuerto para ir a la parada de taxis y coger un taxi que los llevará a la casa donde vivía Tom con su hermano.
—Bienvenida a Los Ángeles —susurró Tom a su novia, para luego meterse en el interior del taxi.
Una vez en interior del taxi, Tom le indicó al taxista la dirección donde vivía él con su hermano. En menos de veinte minutos, el taxi ya había llegado aparcando enfrente del apartamento que poseían los gemelos. Tom pagó la carrera del taxi, para luego bajar del vehículo junto con Laia. El taxista se bajó del taxi para darles a ellos sus maletas, después volvió a subir al taxi para desaparecer lentamente por la carrera. Tom y Laia se quedaron parados en medio de la calle, para luego dirigirse hacia la casa. Tom sacó las llaves de uno de los bolsillos de su maleta y abrió la puerta de esta, para luego entrar en el interior Laia y él.
—¡Bill, ya hemos llegado! —anunció Tom dejando las llaves en un mueble que había en la entrada destinado para dejar entre otras cosas, las llaves del coche, de la casa— No te asustes por las pintas de mi hermano —advirtió Tom a Laia apareciendo minutos después Bill con pintas de traer una resaca tremenda.
—Hola hermanito —sonrió Bill medio borracho y con algún síntoma de haber tomado alguna droga.
—Oh dios… Está peor que Kayla… —susurró Laia al verlo tan dejado.
—No hables de ella, es mejor —le aconsejó Tom.
—Hola Laia, me alegro que estés aquí —Bill se acercó y abrazó a la chica. Esta puso una mueca desagradable en la cara ya que Bill olía demasiado a hombre sudoroso y alcohol.
—Sí, yo también —sonrió al separarse.
—Yo fui quien lo convencí, tenlo presente —se atribuyó méritos— Si te hubiera dejado sola habría ido yo a por ti.
—Bill, vete a dar una ducha y a seguir durmiendo creo que es lo mejor. Ya hablareis cuando estés en condiciones —le dijo su hermano mayor.
—Pero yo quiero hablar con ella ahora —contestó.
—Laia necesita descansar y es obvio que tú también, apestas a alcohol y a sudor. ¿Hace cuánto no te duchas? —dijo yéndose con su hermano lejos de Laia.
—Solo dos días, no es tanto… —se quejó.
—Enserio descansa, nosotros haremos lo mismo ha sido un viaje aburrido y largo —Tom metió a su hermano en su cuarto y volvió junto con su novia.
—Creo que voy a ir a vomitar —anunció Laia poniendo cara de asco, el olor penetrante a suciedad de Bill había invadido por completo sus fosas nasales— Dios… Nunca me imaginé encontrarme a si a tu hermano —susurró Laia caminando hacia el baño rápidamente.
—Cariño… Créeme que se solucionará con el tiempo —dijo Tom entrando en el baño, y luego sujetar la cabeza de la chica que ya estaba agachada vomitando— David nos ha dado un ultimátum, o Bill reacciona y comienza a grabar el disco o la discográfica nos rescinde el contrato.
—¿Y si no es así? —preguntó Laia con angustia— No lo sé Tom… pero no creo que pueda soportar vivir con Bill, si sigue sin dar muestras de higiene. Quizás me esté pasando un poco, pero desde que estoy embarazada estoy muy sensible a los olores, y en este momento no soporto el olor a mugre.
—No te preocupes, Laia —respondió Tom compresiblemente a su novia— Haré todo lo posible para que se solucioné. Ahora será mejor que nos acostemos un poco para descansar, ha sido un viaje muy largo.
Laia y Tom se dirigieron la habitación del chico, y dejaron las maletas a un lado de la habitación, más tarde ya colocarían toda su ropa en el gran armario que tenía el chico. Los dos se tumbaron en la cama, y en menos de unos segundos ambos ya había cerrado los ojos, durmiéndose profundamente mientras estaban abrazados.
Laia despertó horas más tarde cuando su estomago le pedía comida. Se levantó sin hacer ruido y se dirigió a cocina. Cuando llegó abrió la nevera encontrándose con un brick de leche, algunos batidos y yogures, había poca cosa más. Se nota que Bill no había ido a comprar nada en los pocos días de la ausencia de Tom. Cogió algo de lo poco que había y se sentó en la mesa, observó el reloj y aun era muy pronto, tan solo las ocho de la mañana. A mitad de su desayuno escuchó la puerta principal de la asa abrirse y cerrarse. Poco después vio entrar a Bill el cual ni se dio cuenta que ella está allí sentada observándole.
—Hola —dijo en tono alto. Bill se giró algo asustado y se dio cuenta de su presencia.
—¿Quieres que me muera o qué? —dijo con tono molestó. Laia se dio cuenta que iba borracho, no completamente pero si se notaba que había estado bebiendo.
—Ya lo haces lentamente tú solo, por lo que sé —comentó Laia.
—Tú no sabes nada… —dijo Bill dando un sorbo a una botella de agua.
—Sé más de lo que te crees. ¿Por qué lo haces? No es bueno salir cada día a emborracharse —dijo Laia.
—No salgo cada día. A veces solo me quedo encerrado en mi habitación —respondió Bill sentándose al lado de su cuñada.
—Ogh dios Bill, no te has duchado aún —dijo arrugando la nariz.
—Me puse desodorante y perfume, ni siquiera se nota que no me he duchado —dijo.
—Estoy embarazada lo huelo todo, y tu hueles horrible. Joder cuando te duches avísame y hablaremos… —se levantó y se marchó antes de vomitar allí mismo. Bill se quedó allí plantado y se olió.
—Pero si no se nota… —murmuró para sí mismo. Sin más se fue a su habitación y se quitó la ropa. Él quería hablar con Laia así que se metió a la ducha después de tres días. Ahora olía como siempre bien, a hombre, pero bien. Una vez aseado y con ropa interior se sentó en su cama y encendió su portátil para revisar su facebook y ver que había sido de Kayla estos últimos días.
Una vez aseado y con ropa interior se sentó en su cama y encendió su portátil para revisar su facebook y ver que había sido de Kayla estos últimos días. Al iniciar sesión pudo ver cosas que habían puesto sus amigos cercanos y familiares. Observó el chat a su derecha y vio que su ex novia estaba conectada. Lo primero que hizo fue observar su perfil allí pudo ver algunas fotografías nuevas de ella con algunas chicas. Empezó a leer algunos comentarios y estados con la ayuda del traductor ya que no lo entendía completamente y necesitaba algo de ayuda. Volvió a ver el chat para comprobar que seguía en línea y que no se había marchado, allí seguía. Ahora su dilema era si le hablaba o no. Pero sus dudas quedaron en el olvido cuando vio que en su página de inicio apareció un nuevo estado, publicado hace unos segundos.
«Sentí que en tu vida ya no existe un poco de amor de ese que me diste. Nuestro amor se enfermó de repente… Si aquí estuviera sería feliz. Si una llamada tuya recibiera te juro que todo sería diferente […] Me enseñaron que la vida es como un rompecabezas. Que lo nuestro está incompleto, solo faltaba una pieza. […] Soy un huérfano en la noche, ya no hay sol que me alumbre. Soy un barco que navega en el mar sin dirección. Soy un soldado desarmado sin ninguna misión, que ha fallado en la hazaña de encontrar el amor perdido. Sin sentido, hoy siento que Cupido es mi enemigo. Que me odia, a veces creo que me abandona. Me siento en la nada, perdida en el Amazonas. Amor tan complicado, creo que me has abandonado. Es como ser juzgado en juicio, sin servicio de abogado.”
Bill leyó el texto pero entendió cosas muy sueltas, así que lo copio y lo pegó en el traductor. El texto apareció en ingles, ya que traducía mejor al inglés que al alemán. Lo leyó y lo vio como una clara indirecta para él. Sin pensarlo más abrió una conversación a Kayla y observó la pantalla en blanco, sus dedos escribieron clicando cada tecla, pero al terminar se para y se pensó en si darle al enter y enviarlo o mejor borrar y hacer como si nada hubiera pasado. Respiró profundamente y lo envió sintiendo como el aire le faltaba.
William Kreft
Hola. ¿Cómo estás?
Kayla Martínez
¿Qué haces hablándome?
William Kreft
¿No puedo hablar contigo?
Kayla Martínez
No desde que me dejaste. ¿Crees que ahora podemos ser amigos como si nada? Te equivocas. No necesito tu amistad ni nada parecido.
William Kreft
Por el estado de tu facebook creo que necesitas hablar con alguien.
Kayla Martínez
Eres la última persona con la que hablaría.
William Kreft
Parece que no consigues olvidarme. Eso me transmite lo que pusiste.
Kayla Martínez
Eres un creído. No es más que la letra de una canción. ¿Por qué estoy hablando contigo? Déjame en paz, haz tu vida que yo soy muy feliz con la mía.
William Kreft
No lo eres, lo sé.
Kayla Martínez
¿Ahora también me espías? Por si no lo sabes estas fuera de mi vida desde que tú tomaste la decisión y ahora tengo a otra persona a mi lado. Me canse de llorarte, ¿sabes? Me canse de pedirte perdón, de suplicarte oportunidades y explicaciones. Pero eso ya se acabó e rehecho mi vida.
William Kreft
Genial, pues ve y dile a ese que lo odio, que lo detesto, por tener lo que fue mío. Sé que todavía piensas en mí, pero no lo hiciste lo suficiente cuando tenías a mi hijo dentro de ti. ¡No pensaste en mi cuando lo mataste!
Kayla Martínez
¡Cállate! ¡Cállate!
William Kreft
Está bien, veo que no se puede hablar contigo. Hasta nunca
Dicho eso Bill cerró la conversación del facebook, y cerró sesión en su facebook para apagar con cabreo su ordenador. Después se tumbó en la cama dispuesto a dormir hasta que fuera de noche otra vez, y así volverse a ir por ahí de juerga, e ir a junto de su tatuador para hacer el diseño del próximo tatuaje que se haría en su mano izquierda. A partir de ahora viviría su vida sin importarle la vida de los demás.
Continúa…
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