It’s just a dream 106

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 106

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Laia había ido al baño y se había incorporado sobre el retrete, echando el poco contenido que había metido en su estomago, más bien un poco de leche había bebido minutos antes. Después de acabar de vomitar, Laia se volvió otra vez a la habitación. Tom seguía durmiendo plácidamente, así que volvió a ocupar su lugar en su sitio en la cama, para luego taparse con las sábanas y mantas que había en la cama. Se giró mirando hacia a Tom y se quedó otra vez dormida.

Más tarde sobre las once de la mañana, Tom abrió los ojos y comprobó como Laia seguía durmiendo tranquilamente, se levantó de la cama procurando no despertar a Laia, ya que posiblemente no habría tenido muy buena noche por el cambio de hora, a la que se tenía que volver a habituar. Salió de la habitación, y se dirigió hacia la cocina, y abrió la nevera encontrándose que había muy pocas cosas dentro de ella. Cogió un batido de chocolate, y se lo bebió, maldiciendo a su hermano por no haber ido a comprar nada para tener la nevera llena. Sin falta tendría que ir a hacer una compra importante al supermercado, ya que ahora en adelante serían tres personas viviendo en la casa, la cual, una de ella estaba embarazada, y posiblemente tendría más apetito de lo habitual.

—¡Bill…! —tocó levemente la puerta de la habitación de su hermano, no obteniendo ninguna respuesta— Será jodido…

Tom volvió otra vez a la habitación, para sentarse en el larguero de la cama, y quedarse pensativo por unos segundos. No sabía realmente como hacer para que su hermano volviera a ser el mismo de antes, cada vez veía como el alcohol y las drogas iban teniendo efectos más nocivos en él. Se sentía tan impotente, que no sabía que hacer más, quizás hablar con Laia y que le diera algún consejo y entre ambos conseguir que Bill poco a poco volviera a ser la persona alegre y risueña de antes.

—Tom —llamó Laia al chico ya que se había acabado de despertar— ¿Qué ocurre?.

—Nada… Solo estaba pensando —dijo Tom volviendo en sí— Tengo que ir a comprar comida, porque está la nevera completamente vacía. Mi hermano se ha dedicado a salir de juerga, y no se ha preocupado por llenar la nevera.

—Lo sé… —susurró Laia— Hoy por la mañana me entró un poco de hambre, y apenas he podido comer.

—No sé que voy a hacer con mi hermano —dijo desesperado Tom— ¿Tú crees que debo de informar a mi madre sobre esto?.

—No sé… —dijo dudosa Laia.

—Quizás mi madre haga entrar en razón a mi hermano —dijo esperanzado Tom— Bueno, tengo que ir al supermercado. ¿Quieres algo especial?.

—Bueno… Me puedes traer una tarrina de helado de chocolate —dijo Laia mientras se acariciaba el vientre— Creo que tengo un antojo.

—Está bien —suspiró Tom mientras sonreía, para luego darle un beso a Laia en los labios— Mientras voy a comprar, te doy permiso para que estés un poquito más en la cama.

—Eso mismo voy hacer —dijo Laia volviéndose a tumbar en la cama, para luego taparse con las sábanas.

Tom se acabó de vestir, para luego coger su billetera, su móvil y las llaves de casa. Poco después salió de la habitación, para luego salir del apartamento e irse al supermercado a llenar la despensa de casa. Bill se había despertado pronto, hubiera preferido dormir hasta la noche, pero no era capaz de dormir por lo que había estado hablando con Kayla. Le daba demasiado coraje, que la chica le hubiera reemplazado tan pronto, pero entonces se acordó de que Laia podía darle información sobre el nuevo novio de Kayla, así que se levantó de la cama y salió de la habitación para luego irse a la habitación de su hermano. Picó la puerta, para luego abrirla, y se encontró con Laia tumbada en la cama media dormida. Sonrió para sí mismo, Laia era un pequeño ángel, y se acercó para darle un pequeño beso sobre la cabeza de la chica.

—¡Bill! —se despertó Laia sobresaltada al sentir la presencia del chico cerca de su cara— ¿Qué demonios haces aquí? Casi me matas del susto.

—Quiero hablar contigo —dijo Bill sentándose en la cama de su hermano— Siento haberte asustado…

—No es eso… Es que no me esperaba que estuvieras aquí en este momento —susurró Laia— Veo que me has hecho caso…

—No iba a permitir que estuvieras todo el día escapando de mí, porque huelo mal y estoy borracho —dijo Bill avergonzado.

—¿Porqué lo haces? —preguntó Laia confusamente— De verdad, que no te conozco.

—Las personas cambiamos —dijo Bill con tono serio.

—Tu hermano me ha comentado que no vas al estudio a grabar ni nada —dijo cautelosamente Laia.

—Siempre tiene que ir aireando lo que hago y lo que no hago —dijo molestó Bill.

—Él se preocupa por ti —dijo Laia intentando convencer a Bill, de que cambiará de actitud— Y yo también me preocupo por ti, me duele verte así…

—Mi Laia, mi dulce Laia —sonrió Bill acariciando la cara de la chica— Eres una chica muy especial, ¿Sabes?.

—Soy normal, no tengo nada de especial —dijo Laia mirando fijamente a los ojos a Bill.

—Claro que lo eres —volvió a insistir Bill— Eres dulce y tierna… A veces envidio a mi hermano por haber tenido la suerte de estar contigo, y ahora seréis padres en unos meses —dijo Bill mientras ponía la mano sobre el vientre de la chica— Yo nunca he podido acariciar un vientre así… Me privaron de esa oportunidad.

—Bill… —dijo Laia con tristeza mientras que unas pequeñas lágrimas se escurrían por sus mejillas.

—Oh Laia no llores pequeña —dijo Bill mirando a su cuñada, para luego abrazarla— Estás muy sensible…

—Bill… —susurró Laia abrazándose a su cuñado— No quiero verte así, no quiero verte triste.

—Siempre serás muy dulce —sonrió Bill con tristeza para luego depositar un beso en la frente de la chica— Mañana te voy a llevar de compras. Necesitas ropa nueva para tu embarazo, y por lo que veo pronto la ropa que llevas puesta no te valdrá mucho.

—Bill… —susurró Laia avergonzada, no quería que Bill se tomará tantas molestias.

—Oh Laia dame la oportunidad de consentir a mi cuñada favorita y a mi futuro sobrino —dijo con mucha ternura de Bill.

—No tienes remedio —dijo abrazándose Laia a Bill— Siempre consigues lo que quieres.

—Cierto… —sonrió amargamente Bill al acordarse de lo que había ido a hacer en la habitación de su hermano, quería sacarle información sobre Kayla— Oye Laia…

—Dime… —susurró separándose Laia de Bill.

—¿Cómo es el novio de Kayla? —preguntó directamente Bill, haciendo que Laia se tensase un poco por no saber que contestarle.

—No lo sé… —dijo Laia confusa— No he tenido nunca trato con él.

—¿Qué impresión te da? ¿Es guapo? ¿Alto, bajo, delgado, musculoso? No sé dime todo lo que sepas de él —dijo Bill con algo de desesperación.

—No creo que realmente quieras saberlo, Bill —le advirtió.

—Quiero saberlo, de verdad —insistió.

—Yo no lo veo guapo, pero a las chicas les gusta. Es alto, menos que tú, pero lo es, es más musculoso que Tom por lo que parece. Y es una mala compañía. Un gamberro de barrio que no hace nada bueno en su vida —explicó.

—Y Kayla le quiere, ¿verdad? —dijo Bill más como una afirmación.

—¿Tú crees eso? Yo creo que no es así. No puede dejar de quererte de un día a otro, aunque intente cambiarte por otro. Ella aun te quiere y lo pasa mal —dijo— Cuando vio a Tom le preguntó si habías venido, sus ojos brillaban con la chispa de la esperanza de poder arreglar las cosas contigo, pero cuando Tom dijo que no, su rostro cambió y se marcho con ese chico. ¿Tú aun la quieres? —preguntó directamente Laia.

—Claro que la sigo queriendo, pero ella no quiere saber nada de mi —dijo Bill con agonía— Ayer mismo intenté hablar con ella por el facebook y fue en vano.

—¿Y qué esperabas que hiciera? La abandonaste —le recriminó Laia a Bill.

—Ella mató a mi hijo —dijo Bill con rencor y odio— Nunca podré ver su carita, en cambio mi hermano y tú podréis disfrutar en unos meses de vuestro bebé. Yo nunca podré…

—A veces es bueno perdonar, para enmendar los errores —susurró Laia.

—Lo siento… pero yo nunca podré perdonar a Kayla por lo que hizo —dijo Bill con odio mientras comenzaba a llorar por pura rabia.

—Bill… no llores por favor —dijo Laia con tristeza abrazando a su cuñado, le daba tanta pena ver así a Bill— Tienes que intentar reponerte de esto, volver a tu vida normal. Ser el chico de antes, el que yo conocí siendo niña cuando veía las entrevistas, o escuchaba algún concierto vuestro. Quiero que vuelva Bill Kaulitz, no quiero que sigas así.

—Mi vida ya no tiene solución —respondió Bill llorando mientras se seguía abrazando fuertemente a Laia.

—Sí, la tiene. Solo tienes que volver en creer en ti mismo —dijo Laia con firmeza— Por favor… no llores, haces que me sienta mal —dijo Laia mientras acariciaba la cara del chico, para limpiarle las lágrimas que cubrían sus mejillas por la impotencia que tenía.

—Lo intentaré… —susurró Bill en el oído de la chica— Pero solo por ti, porque eres la única que has creído en mí a pesar de ser la persona que he vuelto ahora. Mi hermano solo me grita…

—Tom se preocupa por ti —dijo Laia insistentemente al escuchar las palabras de Bill.

—Solo tú me has hecho ver la realidad de las cosas —susurró de nuevo Bill mirando a los ojos a la chica— Gracias por hacerlo…

—Bill no digas tonterías —dijo Laia un poco incomoda por la cercanía que estaba teniendo esos momentos Bill con ella.

—Ojala tú fueras mi novia —dijo Bill mirando de nuevo fijamente a los ojos para luego mirar los labios de la chica embobado.

—Bill… —llamó Laia confusa a su cuñado, al ver que este se había quedado embobado mirándola.

—Estás tan hermosa… —susurró Bill acercando poco a poco los labios a los de la chica, que se echó para atrás con pavor.

—¿Qué estás intentando hacer? —dijo Laia con miedo— Bill, yo estoy con tu hermano… Yo le quiero a él…

—Entonces no tiene sentido nada en la vida —dijo Bill apartándose de Laia para caminar hecho una furia por la habitación.

—¡Dios! —suspiró Laia con cansancio— Solo llevo media hora hablando contigo y has conseguido, que en menos de cinco minutos, acabar con mi paciencia. Estás confundido, Bill. No puedes sentir cosas por mí de la noche a la mañana.

—Y si no es así —dijo Bill acercándose a la chica— Laia eres un ángel…

—Bill… No hagas esta situación más incómoda, por favor —dijo Laia al hermano de su novio— Yo te aprecio mucho, y veo en ti un hermano mayor para mí. No estropees esta relación por favor…

—Está bien… No puedo luchar contra mi hermano —susurró Bill abatido— Te puedo dar un beso…

—¡¿Un beso?! —tartamudeó Laia ante esa pregunta— No creo que eso sea correcto…

—De hermano mayor… —sonrió para quitar un poco la tensión generada minutos antes.

—Está bien —sonrió Laia un poco más relajada, para luego ser abrazada por los brazos de Bill mientras este le daba un sonoro beso en la mejilla, haciendo que la chica tuviera cosquillas en la cara por la barba que llevaba Bill ese momento.

—¿Me he perdido algo? —ambos escucharon la voz de Tom que acababa de entrar en la habitación— Me podéis contar lo que ha sucedido, ¿no?.

—Solo estaba dando un poco de ánimos a tu hermano —explicó Laia a su novio— Nada más…

—¿Por qué? —preguntó Tom con insistencia.

—Hemos estado hablando de lo que le pasa a tu hermano —volvió a explicar Laia a Tom.

—Ahora ya estoy mejor —dijo Bill con una tímida sonrisa.

—A ver si es verdad —dijo Tom a su hermano— Bueno, voy acabar de meter lo que compré en la nevera, que me ha llamado David por el camino para que fuera al estudio. Tú también deberías de venir conmigo, ya que ahora dices que te sientes mejor.

—Bueno, yo me voy a vestir —dijo Bill reaccionando— Ya es hora que aparezca por el estudio de grabación, sino a David le dará un infarto cardíaco.

Bill desapareció de la habitación de Tom, dejando a los dos jóvenes en el interior de ella. Laia se fue a su maleta, para coger algo de ropa que ponerse, mientras que Tom se le quedaba mirando. Minutos después, los brazos férreos del joven, cercaban la cintura de la chica para depositarle un beso en el hombro desnudo de la chica.

—No sé que le has dicho a mi hermano, pero gracias —susurró el chico— Has hecho que reaccionará, de verdad que tienes manos de santa.

—No es para tanto, Tom —sonrió Laia mientras sentía el aliento del chico chocar contra su nuca— Solo escuché a Bill, e intenté decirle lo mejor para él.

—Gracias —volvió a sonreír Tom a su chica— Ahora te voy a dejar para que te vistas, después iremos al estudio y quiero que vengas con nosotros.

Tom se fue de la habitación dejando a su novia sola en ella, mientras que esta se vestía, así aprovechaba para acabar de rellenar la nevera. Poco después, Laia apareció en la cocina, y cogió una manzana que estaba sobre el frutero que había encima de la mesa, y le pegó un mordisco. Tom la vio y sonrió para luego volver a abrazarla y darle un mordisco a la manzana que estaba comiendo su novia.

—Tengo que alimentarme, tengo un agujero en el estomago —reconoció Laia.

—Más que un agujero, más bien tienes un bebé ahí dentro —le dijo Tom a su novia— Ya he acabado aquí, así que ya nos podemos ir. ¡¡BILL!!.

—Voy —dijo el hermano menor al escuchar el llamado de su hermano, entrando en la cocina, completamente vestido, listo para irse al estudio de grabación.

—Genial, pues ahora nos vamos —ordenó Tom a Laia y a Bill— No quiero que David se enfade porque lleguemos tarde.

Los gemelos y Laia salieron del apartamento, para luego montar en el coche del gemelo marcho, y dirigirse hacia el estudio de grabación. Durante el camino, Laia iba observando las calles por donde pasaban, para hacerse una memoria fotográfica y así cuando saliera sola por ahí no se perdiera. Después de media hora de trayecto, por fin llegaron a una casa, que tenía un amplío jardín, Tom entró dentro del jardín que estaba cercado por una gran valla metálica, para después aparcar en batería el coche. Poco después los tres ocupantes del coche bajaron de este camino al interior del estudio.

—Buenos días, Señores Kaulitz —saludó una chica que se encargaba de la recepción del estudio de grabación.

—Buenos días, Emily —saludó cortésmente Tom a la chica.

—Me alegro que estés de vuelta, Bill —dijo la chica no siendo muy discreta.

—Yo también me alegro —susurró Bill para luego seguir a Tom, que llevaba a Laia de la mano para que esta no se perdiera por el camino al despacho de David Jost.

En cuestión de minutos, llegaron a la puerta del despacho de David Jost. Tom toco en la puerta, para luego esperar a que le dieran permiso para entrar, el mismo David Jost abrió la puerta, en el interior se encontraban el matrimonio y amigo de los gemelos, Shay y Shiro que cuando vieron a los gemelos se levantaron a saludar a los chicos. Shay mostraba seis meses de embarazo, pero aún conservaba bien su tipo, Laia se quedó mirando para la chica, para que luego Shay se fijara en la chica que venía con los gemelos.

—Hola —saludó Shay a Laia— ¿Tú eres?.

—Hola, soy Laia —respondió la chica con un perfecto acento inglés.

—Oh entonces tú debes de ser la novia de Tom —sonrió Shay mirando a Tom, que en ese momento se había sentando en una de las sillas, que estaban enfrente de la mesa escritorio de David Jost— Tienes una novia muy guapa, Tom.

—Es que yo siempre elijo lo mejor —respondió Tom orgullosamente.

—Tu novio es gran amigo de mi marido y yo —explicó Shay a Laia— Espero que con el tiempo seamos grandes amigas.

—Claro… —sonrió Laia un poco cohibida.

—¿Cómo habéis llegado del viaje? ¿Alguna prensa en el aeropuerto? —preguntó David Jost a Tom.

—No, tuvimos una llegada perfecta —sonrió Tom a su manager— He venido a hablar contigo, y de paso a traer a mi hermano al estudio.

—Eso… —dijo David Jost mirando con una mirada furtiva a Bill— Pensé que tendría que ir a buscarte por los pelos.

—No es para tanto —dijo Bill restándole importancia.

—El disco se ha retrasado por tu culpa —regañó David a Bill.

—No he venido aquí para escuchar tus reproches —respondió Bill molesto a David.

—Eso mismo digo yo, así que vete a la cabina para empezar a grabar las letras de las canciones —ordenó David Jost a Bill.

—Está bien —dijo Bill a David.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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