
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 110
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
—Me temo que habrá que esperar para la siguiente ecografía —dijo finalmente el médico— Está en una posición un poco difícil de poderse ver, salvo que se mueva pero va a ser un poco imposible, porque el bebé en estos momento está durmiendo.
—¿Durmiendo? —preguntó extrañada Laia— ¿Cómo puede saber usted eso?.
—Simplemente porque el bebé está chupando el dedo gordo de su mano derecha —sonrió el médico para luego señalar el monitor— Lo ves… Eso sí ahora por las noches, el bebé se comenzará a mover más y te hará ir más al baño, supongo que la fase de las náuseas matutinas han desaparecido ya.
—Sí —asintió Laia.
—Pues ahora estarás todo el día en el baño, pero no por náuseas sino porque tendrás ganas de orinar a cada rato —explicó el médico a Laia— Conforme el feto va creciendo más de tamaño, va más haciendo presión sobre tu vejiga por eso vas a tener esa sensación de ir al baño.
—Ah… —dijo Laia sorprendida— Muchas gracias por tanta información, eso no lo sabía.
—Te voy a dar la fecha de la próxima cita —dijo el médico— Ahora ya te puedes cambiar, mientras que paso con su novio a mi despacho.
—Está bien doctor —susurró Laia para luego después ver como Tom y el médico salían de la salita para dejarla sola, y se pudiera cambiar más cómodamente.
Tom y el médico se fueron al despacho de este, y Laia se quedó en la salita, para luego levantarse de la camilla y dirigirse al biombo donde había dejado su ropa, para vestirse después. Sentía un poco de molestias en su interior a causa de la exploración que le había hecho el ginecólogo. No tardó mucho en regresar al despacho del médico, que estaba hablando animadamente con Tom dándole alguna indicación, para que Laia estuviera mejor mientras que no llegará la siguiente cinta con el médico.
—Bueno, como le he dicho a su novio para dentro de quince días le quiero de nuevo por el consultorio —dijo el médico a Laia.
—Hasta luego, doctor —dijo Laia sonriente— Muchas gracias por todo.
—Cuida bien a esta jovencita —dijo el doctor a Tom— Ah se me olvidaba, tomar —entregó un sobre en el cual había metido la ecografía que le había hecho a Laia— La primera foto de vuestro bebé.
—En cuanto lleguemos a casa, la enmarcaremos en un marco —dijo Tom todo orgulloso— Hasta luego, doctor.
Tom y Laia salieron de la consulta del médico, para luego dirigirse al coche de este. Subieron al coche y ambos se pusieron el cinturón de seguridad, para luego arrancar rumbo a casa de nuevo. Hicieron una parada en el camino, para comprarle las vitaminas a Laia, así las empezaría a tomar cuanto antes, sin tener que esperar a comprarlas de nuevo. Llegaron al apartamento de los gemelos, aparcando el coche en el garaje, después salieron de este y se fueron al interior de la vivienda. Bill en ese momento se encontraba en la cocina, tomándose un vaso de zumo natural de naranja.
—¿Cómo ha ido todo? —preguntó Bill a ver entrar a su hermano y a Laia en la cocina.
—Muy bien —sonrió Laia muy contenta.
—Mira que nos dio el médico —dijo Tom sacando la foto de la ecografía para enseñársela a su hermano— Te presento a tu sobrino o sobrina, porque el muy capullo no se deja ver para que miren si es niño o niña.
—No hables así de mi bebé —dijo Laia frunciendo el ceño y dándole un codazo a Tom.
—Será porque es muy tímido y no quiere que le vean sus partes íntimas, igualito a su padre —dijo Bill irónicamente mientras sonría— De todas formas es la cosita más bonita que jamás he visto en mi vida, enserio.
—Ha sido maravilloso verlo en el monitor, escuchar el latido de su corazón —dijo Laia emocionada.
—Oh… —dijo emocionado Bill— Voy a ponerlo en la nevera pegado con un imán.
—Tenemos que comprarle un marco —sonrió Tom— Es la primera foto de mi hijo.
—Bueno me voy a hacer estudiar, que pasado mañana tengo un examen online —suspiró Laia— Odio los exámenes.
—Lo superarás —sonrió Tom abrazando a su chica— No obstante si necesitas ayuda dímelo.
—Está bien —suspiró Laia yéndose por la puerta de la cocina, para ir al salón donde tenía Tom su portátil y así poder hacer los deberes tranquilamente.
Mientras que se puso a estudiar, Tom y Bill se fueron al pequeño estudio que tenían en la casa, más bien era un pequeño cuarto con alguna que otra cosa para poder hacer alguna edición de alguna maqueta. Estuvieron durante dos horas trabajando en posibles melodías para futuras canciones, cuando escucharon a Laia gritar como una histérica y llamarle al portátil de Tom de todo, como si este le fuera a responder.
—Cielo, ¿Qué ocurre? —preguntó Tom entrando al salón mirando a Laia histérica.
—No soy capaz de concentrarme, por más que intento memorizar el texto de la lección no soy capaz de aprenderlo —comenzó a llorar Laia— Lo voy a mandar todo a la mierda, no quiero acabar de hacer mis estudios —explotó.
—¡¿Qué?! Eso ni hablar —dijo Tom acercándose a su novia, para luego coger una silla y sentarse al lado de su novia— A ver Laia… Intenta hacer un cuadro sinóptico —dijo Tom con voz calmada— Quizás te resulte más fácil.
—Está bien—dijo Laia desesperada.
Laia se pasó toda la tarde haciendo un esquema de ese tema para poder entenderlo mejor. Al final de la tarde, parecía que Laia ya tenía más claro los conceptos que había estado estudiando, con mucha suerte le saldrían bien los exámenes. Ya era de noche, y se pusieron a hacer la cena entre los tres, decidieron hacer una cena simple, para luego irse pronto a la cama, ya que estaban muy cansados y Laia tenía que descansar más para que el bebé engordara más. Cuando acabaron de cenar, Laia se disponía a irse ya a dormir.
—Cariño, creo que te olvidas de algo —dijo Tom a su novia.
—Que yo sepa no —dijo dudosa Laia.
—No has tomado tus vitaminas, y si no lo haces el médico te regañará —dijo Tom sacando el bote de las vitaminas, para luego pasarle una pastilla y un vaso de agua— Siempre tengo estar recordándote todo, como si fuera tu padre.
—Si fueras mi padre, no tendrías sexo conmigo y no tendríamos este bebe que llevo en mi vientre —contestó Laia una vez que se toma la pastilla— Bueno, me voy a dormir estoy muy agotada. Hasta mañana, Billy que tengas dulces sueños.
—Lo mismo digo, princesa —dijo Bill abrazando a su cuñada, para luego darle un pequeño beso en la frente— Que las hadas de la noche velen por tu sueños…
—Siempre con tus ocurrencia, mi Billy —sonrió Laia abrazándose a Bill— Pareces un osito de peluche…
—Menos cachondeo y a dormir —dijo Tom un poco celoso de que Laia estuviera así con su hermano Bill.
—Ay mi Tomasin que se cela el chiquitín —dijo Laia riéndose por la cara que se le había quedado a su novio.
—No soy un chiquitín, soy un chicarrón —dijo Tom echando pecho orgulloso.
—Ya lo sé tonto, un chicarrón muy sexy —sonrió Laia para luego darle un beso en la mejilla— Buenas noches, mi príncipe.
—Ahora mismo voy a arroparte —dijo Tom para luego ver desaparecer a Laia por la puerta.
Laia se fue de la cocina, dejando a Bill y a Tom solos. Cuando llegó a la habitación, fue al baño a hacer sus necesidades, y luego se desnudó para ponerse el pijama. Luego se tumbó en la cama, y se cubrió con las ropas de la cama. Al poco rato, entró Tom a la habitación, se acercó a ella y le dio un pequeño beso en los labios, para luego taparla mejor.
—Veo que te has arropado tu solita —dijo Tom a su chica— Me has quitado el trabajo.
—Anda Tom, metete en la cama y dame calor —ordenó Laia a su novio.
—Estás muy pervertida —dijo Tom sugerentemente mientras se mordía el labio.
—No me refiero a eso, tonto —dijo la chica su novio— Solo que quiero que me des mimos, y cariños… y eso…
—Oh mi niña está mimosa —dijo Tom a su chica.
—Estoy embarazada tienes que complacerme en todo lo que quiero —se hizo la víctima.
Tom se desnudó, quedándose en bóxers, para luego meterse en la cama. Abrazó a Laia por la cintura, para luego darle un beso en el hombro de la chica, haciendo que esta se arrimará más a él, sintiendo el cuerpo del chico, cerca del suyo. Lentamente Laia fue cerrando los ojos, hasta que se quedó dormida en los brazos de su chico.
Pasaron varios días y Tom firmó el papel de permiso para Laia ya que le prometió cambiar y se estaba esforzando mucho en hacerlo, no quería perder a la que ahora sería su familia, a las personas que más quiere sin ni siquiera proponérselo alguna vez. A pesar de que estaban con la grabación se tomaron un par de días para ir los tres, Tom no se perdería ver a su hermano y novia desfilar, él tenía que estar presente sí o sí.
Al llegar a New York se fueron al hotel a descansar unas horas. Por la noche seria el desfile y tanto Laia como Bill tenían que estar allí antes para peluquería, maquillaje y prueba de vestuario. Cuando dejaron las maletas en ambas habitaciones, Tom y Laia en la suya, y Bill en otra, se fueron a donde se haría el desfile, para que Laia y Bill hicieran la prueba de los vestidos y que les pusieran el maquillaje. Laia estaba muy nerviosa, era la primera vez que iba a desfilar. Bill ya tenía más práctica porque ya había estado en otros desfiles. Ya era de noche, y Tom se había ido a los asientos donde se sentaban los invitados, en primera fila, estaba deseoso de ver desfilar a su novia y a su hermano.
Mientras Tom esperaba tras la pasarela se encontraban haciendo todos los preparativos, arreglando los últimos detalles antes de empezar el desfile. Tom sentado en su asiento en primera fila le sirvieron una copa para hacer más amena su espera. Poco después las luces del público se pusieron más tenues e iluminaron únicamente la pasarela. Los diseñadores hicieron un pequeño discurso y modelos masculinos empezaron a salir con diferentes trajes de muchos estilos y colores. Cuando pasaron todos le tocaba a su hermano cerrar el desfile con sus pasos. Caminaba seguro, con la vista al frente pero sin perder ese toque superioridad y diva que tenía. Al terminar la gente aplaudió con fuerza. Esta vez presentaron la categoría femenina y de la misma forma que la anterior muchas chicas empezaron a desfilar una por una hasta juntarse tres en la pasarela en diferentes puntos de ella. Los paseos terminaron y Tom no vio a Laia, se extrañó, pero enseguida salieron los diseñadores y empezaron a hablar de que ahora desfilaría cerrando la pasarela una nueva sensación que habían descubierto y que sin duda triunfaría en este mundo. Se retiraron y apareció Laia. Tom la observó embobado. La chica se sentía nerviosa pero cuando salió allí fuera y dio los primeros pasos se tranquilizó, ya que la luz de los focos y los flashes de las cámaras no le permitían ver más allá de la primera fila de personas y cuando vio a Tom por el rabillo del ojo se tranquilizó bastante, sintiéndose completamente segura.
Una vez que Laia acabó de desfilar, todos los asistentes al desfile comenzaron a aplaudir, incluido Tom que estaba muy orgullo de su novia. Después fueron saliendo los modelos, tanto masculinos y femeninos que habían participado en el desfile, para cerrar el desfile. Bill se situó al lado de Laia, se sentía muy orgulloso de su pequeña amiga, de lo bien que lo había hecho. Cuando el desfile dio por finalizado, todos los modelos se fueron a cambiar de ropa, había algún que otro fotógrafo en el backstage tomando fotos a las modelos, incluso algún que otro periodista haciendo pequeñas entrevistas a algunos modelos. Varios periodistas al ver a Laia se acercaron apresuradamente a ella, querían tener una exclusiva sobre la novia de Tom Kaulitz.
—Buenas noches, Laia —dijo un periodista a la chica— ¿Cómo se siente al haber desfilado hoy por la noche?.
—¿Su novio Tom Kaulitz está de acuerdo de que desfile estando en el estado que está? —preguntó otro periodista a la chica, Laia se sentía un poco aturdida.
—¿Cuándo nacerá el bebé que estás esperando con tu novio? —preguntó otro periodista claramente— ¿Por qué estáis ocultando todo esto a las fans de tu novio?
—Yo… —Laia se sentía desbordada no sabía que responder, sentía todos los flashes de las cámaras posados sobre ella, mientras que sacaban fotos sin censar.
—Agradecemos vuestro interés, pero no va responder a ninguna pregunta —dijo Bill acercándose a los periodistas, y agarrando a la chica del brazo para sacarla del circulo que se había formado alrededor de ella.
—Queremos saber cosas de ella, no es justo para los fotógrafos y periodistas que estamos aquí trabajando y que se nos deniegue la respuesta de estas preguntas —se quejó un periodista.
—Está bien, responderé preguntas pero solo las preguntas que incumbe en mi trabajo —aclaró Laia acercándose a los periodistas— Nada de preguntas sobre mi vida personal, prefiero dejarla al margen de todo esto.
—Laia no creo que sea buena idea —dijo Bill a la chica con preocupación.
—Por favor, Billy déjame llevar la situación, no puedo huir siempre de los periodistas —dijo Laia a su amigo.
—Está bien —susurró Bill quedándose al lado de su amiga para protegerla mientras contestaba alguna pregunta.
—Y bien señores, ¿Qué me queréis preguntar? —se dirigió la chica a los periodistas.
—¿En dónde ha nacido? —comenzó un periodista a preguntarle— ¿Y qué estudios tienes?.
—Bueno, soy de Barcelona, que está en España y aún estoy estudiando en la universidad —explicó Laia a los periodistas.
—Entonces, ¿Qué edad tienes? —preguntó otro periodista intrigado.
—Tengo 18 años —explicó la chica.
—¿Extraña a su familia? —preguntó otro de los periodistas— ¿Cómo es que ha conseguido entrar en este mundo?.
—Si, extraño a mi familia es difícil estar en dos continentes diferentes, extraño también mucho la comida típica de allí y sobre todo el idioma —se rió Laia— Y bueno, he formado parte de este evento porque los diseñadores querían que mi amigo Bill desfilará para ellos, y me vieron y decidieron que yo también desfilará.
—¿Estarás en más desfiles? —preguntó interesado otro periodista.
—No lo sé… Todo depende de los diseñadores —respondió Laia.
—Esperemos que si estés en otros desfiles, es una chica muy guapa —dijo un periodista piropeándola.
—Gracias… —sonrió tímidamente Laia a los periodistas— Ahora si me disculpáis debo de irme, que me esperan para ir a una fiesta.
Laia se separó de los periodistas, que se dispersaron enseguida, para luego dirigirse hacia Bill que la estaba esperando a un lado de donde la estaban entrevistando, vigilando toda la entrevista. Cuando llegó al lado del joven, Bill sonrió cariñosamente a la chica luego agarrarla de la mano, e irse con ella en busca de su hermano mayor.
—¿Qué tal lo he hecho? —preguntó Laia un poco emocionada a Bill, que iba en silencio.
—Bien… aún te queda un poco de experiencia en esto pero te ha salido bien —sonrió Bill a la chica para luego pasarle un brazo por encima de los hombros a la chica— Dentro de poco nos quitarás la fama a mí y a mi hermano.
—No digas tonterías, Billy —sonrió Laia a su amigo— Siempre seréis famosos.
—Vamos a cambiarnos y después a buscar a mi hermano —dijo Bill a su amiga.
Continúa…
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