It’s just a dream 113

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 113

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Más tarde, estando en la habitación Laia escuchó como la puerta de la casa se abría, estaba segurísima que Tom y Bill ya habían llegado del estudio de grabación. Salió de la habitación, que compartía con su novio y padre de su hijo, y se dirigió hacia el salón, donde estaban sus suegros.

—Hola Tomi —saludó la chica con una sonrisilla de oreja a oreja, mientras se abrazaba a su novio— ¿Qué tal en el estudio de grabación?.

—Bien, hoy hemos grabado tres canciones —dijo satisfecho el chico— Bill no se confundió ni una sola vez.

—Genial… —sonrió la chica besando los labios del chico.

—Estás muy risueña, hoy —se percató Tom.

—Es que soy muy feliz —se abrazó fuertemente al chico.

—¿Qué has hecho hoy por la mañana, pequeña? —preguntó a su chica, ya que su hermano y él se habían ido muy temprano al estudio.

—Estuve estudiando, y luego estuve leyendo un poco de un libro que me compré el otro día —explicó Laia a su novio— Y después me conecté un poco al Facebook, ¿Y sabes?

—¿Qué? —preguntó Tom intrigado.

—Estuve hablando con Kayla, y nos ha invitado a la fiesta de fin de curso de la universidad —dijo Laia con voz convincente a su novio para que le creyera, ya que Kayla nunca le había dicho que fuera a la fiesta.

—¿Enserio? —preguntó Tom a su novia.

—Sí —sonrió la chica feliz— Y también quiere que vaya Bill.

—Eso lo veo un poco imposible —dijo Bill incrédulo a Laia— Kayla no me quiere ver ni en pintura.

—Pero ha recapacitado, y quiere que habléis con calma —volvió a insistir Laia.

—Lo veo un poco extraño… —dijo Tom a la chica— Concuerdo con mi hermano, en que Kayla hace unas semanas no quería saber nada de Bill ni verlo en pintura.

—Pero ahora es distinto, al fin se ha dado cuenta que quiere a Bill y que le necesita —dijo de nuevo Laia a su chico— Por favor, vamos a España, tengo ganas de ir a la fiesta de la universidad de Kayla, y despejarme un poco de estar aquí… Por favor… Es que a veces me siento agobiada, encerrada en esta casa mientras vosotros os vais al estudio de grabación…

—Lo pensaremos con más calma, vale —dio por zanjado el tema Tom para luego besar la frente de la chica.

Ya había pasado un mes desde que Laia había hablado con los chicos para decirle lo de la fiesta de Kayla, y que deseaba ir a ella y así poder estar unos días en España, ya que echaba de menos su país. Tras varios días de insistir, y hablar con Bill para convencerlo al final los gemelos accedieron a ir a España para acompañarla a ir a la graduación de Kayla, aunque Bill no le había garantizado que también asistiría, pero Laia ya se las arreglaría para acabará yendo. Ahora se encontraba en la habitación preparando su maleta metiendo unas cuantas prendas de temporada, y unos bikinis por si se les daba ir a alguna playa, ya que estaban en pleno mes de mayo y comenzaba a hacer buen tiempo.

—¿Acabaste de hacer tu maleta? —preguntó Laia a Tom que había acabado de entrar en la habitación, para ir a coger una cosa a esta.

—Me quedan por meter unos cuantos pantalones, pero mi madre me los está planchando —dijo Tom sonriendo.

—Nunca cambiarás —suspiró Laia poniendo los ojos en blanco— Siempre tienes que darle trabajo a tu madre.

—Es que sino se aburre —respondió Tom a la chica— Llevaba mucho tiempo sin plancharnos la ropa a mí y a mi hermano, y le hacía ilusión.

—Sí ya… —frunció el ceño Laia— Aish…

—¿Te encuentras bien, cariño? —preguntó Tom a su chica con preocupación.

—Sí, solo que tu hijo me ha dado una pequeña patadita el granujilla —respondió Laia mientras se acariciaba el vientre con la mano, para a ver si calmaba al bebé.

—Va a salir futbolista —sonrió Tom cuando este puso la mano en el vientre de su novio, y sintió como este se movía debajo de su mano— Pega fuerte… —sonrió— Te quiero…

—Yo también te quiero —sonrió Laia posando su mano en la mano de Tom, y con ellas juntas se quedaron varios minutos sintiendo como ese nuevo ser que creía en las entrañas de la chica, daba muestras claras de vida y energía.

—Aquí tienes tus pantalones —dijo Simone entrando en la habitación y observando a su hijo con su mano en el vientre de su novia— La verdad a ver si aprendes a planchar.

—Si te hace ilusión planchar mis pantalones, mami —dijo Tom a su madre acercándose a ella, para luego darle un beso en la mejilla— Eres la mejor mami del mundo.

—Ya ahora venme a hacer la pelota —dijo Simone ofendida— Acaba de hacer tu maleta, que pronto tenéis que iros al aeropuerto —ordenó Simone a su hijo mayor— Bill ya está listo esperando abajo.

—¡¿Qué?! Imposible —dijo Tom sorprendido— Bill no puede ser más rápido que yo, si él tarda el doble que yo —dijo el chico mientras metía los pantalones en el interior de la maleta, para acabar rápido.

Cuando acabaron de hacer sus maletas, salieron de la habitación para luego bajar al salón donde estaba Bill esperando a los chicos. Después se fueron a meter las maletas en el Cadillac de Tom. Gordon los llevaría al aeropuerto y después se quedaría con el coche para regresar de nuevo a casa, ya que los padres de los chicos se quedaban en Los Ángeles. Los gemelos y Laia se despidieron de Simone con un gran abrazo, para luego meterse dentro de coche, e irse al aeropuerto.

Al llegar al aeropuerto estacionaron en la planta de gente que viajaba y donde la seguridad de los coches era mucho mejor ya que estarían allí bastante tiempo. Cogieron sus maletas y fueron hacia la puerta de embarque que les correspondía.

Una vez todos los trámites hechos tuvieron que esperar en la sala de embarques a que fuera la hora de subir al avión. Largos minutos más tardes la azafata de tierra comprobó sus billetes y pasaporte y pudieron salir a la pista de aterrizaje, allí subieron a un pequeño autobús y cuando el resto de las personas hicieron lo mismo el autobús condujo hasta el avión.

Subieron y fueron guiados a sus asientos, en los que estarían sentados hasta llegar a Madrid, allí volverían a esperar un rato y tomarían otro avión que les llevaría hasta Barcelona. Largas horas después en las que se aburrieron, hablaron, vieron una película, leyeron y escucharon música llegaron a Madrid. Allí esperaron un par de horas igual de aburridas hasta coger el siguiente avión.

BARCELONA (ESPAÑA)

En un par de horas ya llegaron a Barcelona. Cogieron sus maletas y fueron hacia uno de los taxis que esperaban fueran. Una vez su equipaje dentro del coche, Laia le dijo el nombre del hotel donde se hospedarían y hacía allí les llevaron. Era el mismo hotel donde se hospedó Bill en las navidades después de dejar a Kayla solo que esta vez, todo sería diferente en teoría. Las vistas que tenían casa uno desde su habitación era preciosa, se podía ver la playa y el inmenso mar donde se veía a la gente disfrutar del buen tiempo que empezaba a hacer.

Cada uno se fue a su habitación correspondiente para dejar sus maletas. Tom y Laia a la suya, y Bill una que estaba al lado de la habitación donde dormirían Laia y Tom. Dejaron las maletas en el interior, para luego salir de la habitación, ya que aprovecharían para ir a dar una vuelta por el paseo marítimo que estaba próximo al hotel.

Salieron del hotel y se comenzaron a caminar por el paseo marítimo de la Barceloneta, mientras que contemplaban la playa, ya que en esa época comenzaba a ver gente, por el buen tiempo estaba comenzando a venir mejor, y bastante gente aprovechaba para tomar los primeros rayos del sol y sus primeros baños. Después se metieron por unas calles, en todo momento guiados por Laia que era la única que conocía el lugar como la palma de su mano, para luego dar al puerto, observaron el paisaje dando un rodeo, mientras escuchaban las olas del mar batir contra los muros del muelle del puerto, y el sonido de las gaviotas que revoloteaban por encima de los barcos de los barcos privados y algún que otro crucero que amarrado ese día en el muelle. Siguieron caminando todo recto hasta que llegaron a un centro comercial que se llama Maremagnum. Al fondo se podía escuchar el bullicio de la gente, que entraba y salía del gran centro comercial. Algunos habían quedado para ir al cine, otros para tomar algo con amigos. Los chicos se sentaron un poco en unos bancos que habían fuera, mientras respiraban la brisa del mar, haciendo que ese olor impregnará sus pelos y la piel de sus rostros. Laia se sentía muy contenta, respirar el aire de su tierra, le estaba haciendo sentir muy bien. Después de dos meses fuera, en tierras americanas, por fin había pisado su ciudad, sus raíces.

—¿Cómo te sientes mi niña? —preguntó Tom a su chica pasándole el brazo por encima del hombro— Contenta, de estar por fin en tu tierra.

—Sí… —sonrió Laia muy feliz.

—La verdad es que esto es muy bonito —dijo Bill fijándose en todo lo que le rodeaba— Y lo mejor es que por el momento nadie nos has reconocido.

—Sí, eso si que es un milagro —sonrió Laia un poco aliviada de que no hubiera ninguna concentración relacionada con Tokio Hotel, ya que sabía de algunas quedadas que había ido cuando era más joven que siempre acababan reuniéndose en ese sitio donde estaban ahora.

De repente, Laia empezó a escuchar unos gritos miró hacia el puente, y observó un grupo de varias personas que venían cantando y con banderas. Laia suspiró nerviosa, fijo que eran fans de Tokio Hotel, que habían hecho una quedada y como sabía desde hace tiempo, siempre acababan en el centro comercial.

—Chicos tenéis que camuflaros inmediatamente, y no hagáis nada raro —dijo Laia con cierto nerviosismo.

—¿Porqué, cariño? —preguntó Tom a su chica.

—Veías aquellas chicas que vienen por ese puente de allá —señaló disimuladamente Laia el puente.

—Sí —respondió Bill.

—Son fans vuestras —concluyó Laia— Así que poneros vuestras gafas de sol y vuestras cazadoras para evitar ser reconocidos.

—Está bien —dijeron ambos chicos poniéndose las gafas de sol, y sus cazadoras.

Al poco rato, el grupo de chicas pasaron por delante de ellos. Los chicos pudieron ver de reojo como varias chicas llevaban puestas las camisetas oficiales de su grupo, que habían vendido en su web oficial y como merchandising en conciertos. Se quedaron estáticos, sin hacer ningún tipo de movimientos mientras que las chicas pasaban por delante de ellos gritando, y dando muestras de apoyo a su grupo favorito.

—¡VAMOS CHICAS TODAS JUNTAS! —animó una chica que llevaba un megáfono en la mano— TOKIO HOTEL, TOKIO HOTEL.

—ICH LIEBE DICH, TOM —gritó otra chica muy emocionada.

—¡¿LAIA?! —preguntó una chica de la quedada, que se había fijado en Laia reconociéndola, ya que ella había ido a muchas quedadas— ¡CHICAS, VENID! ¡ESTÁ LAIA AQUÍ!.

—Mierda… —susurró Laia cerrando los ojos, no se esperaba que la reconocieran.

—Menudo bombo tienes, hija —dijo la chica que se había parado— Hace tiempo que no vienes a quedadas…

—Ya… es que ahora no vivo aquí —dijo Laia un poco cortada, rezando mentalmente que no reconocieran a Tom y a Bill.

—Ya —dijo la chica— ¿Tus padres se lo han tomado bien?.

—La verdad es que no. Por eso vivo con mi novio —explicó Laia por encima.

—¡LAIA TÍA! ¡CUÁNTO TIEMPO! —dijo otra chica acercándose a la chica.

Las chicas se pusieron a observar a las dos personas que estaban acompañando a Laia, en ese momento. Ambas personas estaban con la cabeza agachada, llevando unas gafas de sol enormes, que le cubrían gran parte de la cara, sus cazadoras abrochadas hasta arriba evitando que se le pudiera ver algún resquicio de la cara, que no estuviera cubierta por las gafas de sol. Pero ambas chicas, se fijaron en sus ropas, unas ropas que a simple vista no tendrían importancia, salvo que las personas que las llevaban solían vestirse habitualmente de esa forma, creando una moda y que se les reconocieran a distancia. También observaron, unos números tatuados en los dedos de una de las manos, de ambos chicos, haciendo que las chicas se pusieran más nerviosas, y más jubilosas.

—¡AAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! —gritó una de las chicas sin poder reprimirse, haciendo que Tom y Bill se movieran del banco, porque no se esperaban en el grito— ¡TOM Y BILL KAULITZ! Me muero…

—¡OMG! No me lo creo —dijo la otra chica que se había acercado a saludar a Laia.

—Por favor, una fotografía con nosotras —dijo la chica emocionada a los gemelos.

Bill y Tom alzaron la vista tras sus gafas, sin remedio habían sido descubiertos, aunque ya se lo esperaban la verdad. Se destaparon un poco deshaciéndose de su «disfraz».

—No sé si querrán… —dijo Laia mirándoles interrogantes.

—Claro unas fotos —sonrió Tom con su característico «Tomglish» haciendo que las chicas que se habían agolpado a su alrededor murieran una vez más. Todas ellas estaban con sus cámaras y móviles inmortalizando el momento en fotos y videos.

—¡Yo primero! —dijo una de las chicas corriendo a posicionarse entre medio de los dos gemelos. Laia se alejó un poco no fuera a ser que por el alboroto recibiera algún golpe en el estómago sin malas intenciones.

Las chicas se iban turnando para hacerse las tan esperadas fotos con sus ídolos, mientras que otras personas y turistas observaban curiosos la escena ya que no sabían que es lo sucedía. Muchas de las fans prácticamente se olvidaban de que Tom tenía novia y se colgaban prácticamente a su cuello.

—¿Cómo va la grabación de vuestro disco? —preguntó una chica con un inglés perfecto.

—Bien, pronto tendréis noticias nuestras —contestó amablemente Bill.

—¿Qué hacéis aquí en Barcelona? —preguntó otra chica a los gemelos, ya que les parecía raro que estuvieran en pleno mes de mayo rondando por Barcelona, en vez de estar en Los Ángeles.

—Hemos venido a pasar unos días aquí —respondió Tom respetuosamente.

—¿Sabéis decir algo en español? —preguntó una chica muy emocionado.

—Hola, gracias… —respondió Tom— Mierda…

—Te quiero puta —dijo Bill haciendo que todas las chicas se rieran por el acento gracioso que tenían ambos gemelos, al pronunciar palabras en español.

—¿Tenéis Facebook? —preguntó otra chica a los gemelos.

—No, no nos gusta internet. Solo nos comunicamos con nuestros familiares por teléfono —respondió Tom en español parándose un poco pensando en lo que decía.

—Ahh, vaya… —dijeron varias chicas decepcionadas.

—Es increíble. Ha dicho una frase entera en español sin confundirse —dijo una de las chicas alucinadas.

—Bueno, será mejor que nos vayamos ya —dijo Laia acercándose a los gemelos.

—Estamos muy orgullosas de que seas novia de Tom —dijo de repente una chica con sinceridad.

—Gracias… —susurró Laia un poco descolocada, ya que se esperaba que fueran un poco más ariscas respecto a la relación que mantenía con Tom— Bueno, será mejor que nos vayamos ya. Por favor, no subáis las fotos ni videos que habéis hecho en las redes sociales. Queremos tener más privacidad estos días.

—Te apoyamos Laia. Las fans de Tokio Hotel de aquí de España están contigo —dijo una chica a Laia— Estamos muy felices de que Tom se haya echado novia española, así podremos tener enchufe en los conciertos, y podrán venir más veces a tocar aquí en España.

—Por favor no nos sigáis —pidió Laia con respecto y amabilidad a las chicas— Hasta luego.

—Hasta luego —se despidieron las chicas mirando como sus ídolos se iban lentamente hasta que desaparecieron de la vistas de estas.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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