Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 114
BARCELONA
Los tres se fueron caminando lentamente. Tom cogió de la mano a Laia, entrelazando sus dedos, mientras las chicas los miraban con envidia y no paraba de sacarles fotos y videos con los móviles, que dentro de un rato subirían a internet.
—Tengo que reconocer que hoy ha sido una tarde un poco peculiar —dijo Tom a su novia y a su hermano— La verdad es que no me esperaba tener contacto tan directo con fans nuestras.
—Oye… que yo soy también fan de vuestro grupo —dijo Laia quejándose.
—Lo sé… pero me refiero que desde que os conocimos a ti y a tu amiga —dijo Tom evitando nombrar a Kayla, ya que no quería que Bill se incomodase— No habíamos vuelto a tener contacto con fans, ya que estamos retirados de la vida pública.
—Solo espero que no suban ninguna foto ni ningún video a internet, porque sino lo vamos a llevar claro —dijo Bill con algo de preocupación.
—Me ha entrado sed —dijo Laia a los chicos— Si paramos a coger un granizado, y lo vamos tomando por el camino.
—Está bien —asintió Tom.
Se pararon en una cafetería y heladería que había por donde pasaron, y Laia pidió un granizado para cada uno de limón, después de pagar se fueron caminando hacia otro sitio para evitar que de nuevo las fans volvieran a encontrarlos, y los acorralarán de nuevo. Cuando comenzó a caer la noche, se fueron para el hotel para cenar, y luego irse a la cama a descansar, ya que había sido un día bastante agotador, por todo el viaje que habían hecho.
—Hasta mañana Billy —se despidió Laia de su amigo, una vez que ella y Tom llegaron a la puerta de su habitación después de cenar— Que tengas dulces sueños.
—Lo mismo digo, pequeña —dijo Bill a su amiga cariñosamente, para luego abrazarla y darle un pequeño beso en la frente de la chica— A dormir, que hoy ha sido un día muy largo. Tienes que descansar. Hermano duerme bien, y no me canses mucho a Laia que después mañana no hay quien la levante de la cama.
—Muy gracioso —dijo Tom a su hermano, para luego despedirse de él.
Bill se fue a su correspondiente habitación, mientras Tom y Laia entraban en la suya. Laia se fue directamente a sentarse en la cama, tenía las piernas completamente reventadas. El embarazo estaba haciendo mella en su cuerpo, ahora los pies se le hinchaban cada dos por tres, llegando muchas veces a meter sus pies en agua fría y así poder relajarlos un poco y aliviar el hinchazón.
—¡Dios! —se quejó Laia por el dolor de sus pies— Joder tengo los pies como pelotas.
—No te preocupes, cariño —dijo Tom mientras se iba al baño— Ahora te doy un buen masaje en los pies para que se te relajen y te bajen el hinchazón.
Tom regresó del baño, y abrió su maleta sacando una crema hidratante, para luego sentarse sobre la cama. Laia se tumbó en la cama dejando sus pies libres sin sus sandalias. Tom cogió uno de los pies de Laia para luego echar un poco de crema, y comenzar a masajear levemente con sus manos el pie, por la planta, el empeine, el talón… Laia cerró los ojos, para poderse relajar lo mejor posible mientras sentía como las manos de Tom hacía su trabajo sobre su pie. Cuando acabó con ese pie, hizo la misma operación con el otro pie de Laia, haciendo que poco a poco la chica se fuera relajando y el hinchazón desapareciendo de sus pies.
—¿Relajada? —preguntó Tom una vez que acabó de masajearle los pies.
—Sí, gracias cariño —dijo Laia cerrando los ojos mientras bostezaba de vez en cuando.
—Me parece que será mejor que te acuestes ya —dijo Tom a su chica— Te estás quedando dormida. Ponte el pijama.
—Voy… —volvió a bostezar Laia, para luego levantarse de la cama e ir a buscar el pijama, que era un pijama corto de verano.
Laia se desnudó frente a la mirada de Tom, que la devoraba con los ojos. Si no fuera porque la chica estaba cansada, le hubiera hecho el amor intensamente en ese mismo momento sobre la cama. Cuando se acabó de poner el pijama, Laia se fue otra vez a la cama, metiéndose en el interior de ella. Tom se desnudó quedándose en bóxers, para luego meterse también en la cama. Se acercó a la chica y la abrazó con ternura y cariño, apoyando su cabeza sobre el hombro de la chica, mientras que acariciaban con sus manos el vientre de su novia, sintiéndose más cerca de su hijo.
—Tenemos que pensar en un nombre para el bebé —susurró Tom al oído de la chica.
—Mañana… —susurró Laia bostezando otra vez, hasta que se quedó completamente dormida.
Por parte de Kayla, las últimas semanas había estado muy ajetreada haciendo los últimos exámenes del último cuatrimestre, ya que acababan el mes siguiente. Varias veces se había sentido colapsada en todo momento, llorando de impotencia porque no se veía capaz de poder sacar buenas notas. Pero después llegó la calma, tenía que disfrutar de su fiesta de fin de curso con sus compañeros de clase, que celebraba todos los años la universidad con la llegada del verano ahora era hora de acabar de preparar todo el comité de la fiesta. Esmóquines, vestidos, música y bebida. Todo estaba saliendo muy bien, este año el tema de la fiesta era Las Vegas, así que todo el gran gimnasio del campus universitario era decorado con los motivos del tema.
A tan solo un día de la fiesta de universidad de Kayla aún no sabía que vestido ponerse, se pasó horas mirando toda la ropa que tenía pero ninguno le parecía el adecuado, al final eligió uno cualquiera, total según sus pensamientos era solo una fiesta a la cual acudiría sola, y no tenía porque estar espectacular para nadie, ya que ni tan solo tenía pareja.
Cogió el vestido y lo colgó bien detrás de la puerta de su cuarto para ponérselo mañana y así no estuviera arrugado, a continuación buscó los complementos y zapatos y los dejo ordenados. Abajo en el salón de la casa estaba su padre que había venido hace poco de un viaje y su madre estaba en la cocina preparando la cena que estaría lista en unos minutos. Cuando estuvo bajo y los tres tomaron la cena como siempre hablando de cosas del trabajo o de la universidad.
—Mañana tienes la fiesta en la universidad —comentó su padre.
—Si… —respondió su hija.
—No te veo muy animada —dijo el padre mirando a su mujer con mirada interrogativa.
—Siempre me imaginé ese día junto con Laia y Dan, disfrutando como los mejores amigos que éramos, pero han cambiado tanto las cosas… ya no será especial, solo una fiesta más —explicó la chica.
—Bueno, piensa en este tiempo en la universidad has conocido gente nueva con la que salir y tener amistad, incluso podrías conocer a un buen chico que si te respete no como ese cantante mequetrefe —dijo su madre despectivamente— Aunque sigo pensando que tendrías que hacer las paces con Dan. Al fin y al cabo, no se equivocó con tu noviecito. Dan es muy listo y un buen chico.
—No quiero hablar de esto… —dijo Kayla empezando a molestarse con su madre.
—Es lo que pienso —respondió su madre.
—No me importa lo que pienses o dejes de pensar —le respondió— Ya he acabado. Me marcho a descansar —recogió su plato y se fue a su cuarto.
—Cada día es más mal educada —se molestó por el comportamiento de su hija.
—Y tú más pesada —le echó en cara su marido molesto y cansado de la actitud de su esposa con su hija.
—¿Siempre tienes que ponerte de parte de Kayla? Eso no te hace mejor padre —empezaron a discutir.
—No se trata de ser mejor o no peor padre. De lo que se trata es de su felicidad y tú la amargas siempre metiéndote con cada cosa mala que hace. Es joven y estaba claro que no se casaría con Bill, a mí tampoco me gusta, pero no es cuestión de recordárselo cada día e intentar emparejarla con Daniel —dijo con tono cabreado— Tiene derecho a equivocarse y a vivir las experiencias de su vida a su manera, si se equivoca, aprende —cogió su plato sin haber terminado y se marchó también enfadado.
Desde hacía tiempo esta familia estaba muy separada por las diferentes opiniones y tratos. Más de una vez se había hablado de divorcio, pero ahí seguían. La madre de familia se quedó sola, como de costumbre, pero el timbre de la casa sonó así que fue a abrir.
—Hola —saludó un chico alto.
—Hola cariño, pasa. ¿Qué te trae por aquí? —preguntó la mujer.
—Quería hablar con Kayla, si es que está, es sobre lo de mañana —le sonrió.
—Acaba de subir a su cuarto —anunció— Puedes subir si lo deseas —el chico asintió y se dirigió al cuarto de Kayla. Una vez llegó pico y abrió la puerta encontrándosela en la cama con su ordenador portátil sobre las piernas.
—Hola —saludó— Siento molestar a estar horas —intentó ser amable.
—¿Qué haces aquí, Dan? —preguntó Kayla levantándose y poniéndose una chaqueta de deporte para taparse, ya que iba en un pijama muy fresco por la calor y no llevaba un sujetador, y no quería que Dan le viera así tan íntimamente.
—Venía a disculparme contigo —dijo Dan con culpa— Y también pedirte que vengas conmigo al baile.
—Sabes que no te voy a perdonar nunca, has metido mucha mierda entre Bill y yo —dijo con resentimiento Kayla.
—Porque no te conviene, y bien lo sabes, mira cómo te dejo al saber lo que habías hecho —recordó Dan a la chica.
—¡Cállate! No vuelvas a decir nunca más eso —advirtió Kayla al chico temerosa de que sus padres pasaran por delante de la puerta de su habitación, y escucharán eso por casualidad.
—Por favor, Kayla quiero enmendar el error que cometí en nuestra amistad —dijo Dan fingiendo sinceridad— Estaba muerto de rabia e ira, porque preferiste a Bill antes que a mí, porque yo siempre te amé, pero me he dado cuenta que eso será imposible, así que solo me conformo con tu amistad. Por favor, acepta ir conmigo al baile como dos amigos que somos, no haremos nada que no quieras hacer.
—Me cuesta creerte, ¿sabes? —dijo Kayla indecisa— Hiciste mucho daño.
—Por favor… —suplicó Dan poniéndose a los pies de la chica.
—¡Por Dios, Dan! No hagas estas escenas tan ridículas —dijo la chica mirando a su ex amigo— Eres patético.
—Solo te imploró que me des la opción de ir contigo al baile de fin de curso de la universidad —suplicó de nuevo el chico.
—Está bien —aceptó la chica— Lo hago para que no hagas más el ridículo de humillarte ante mí, solo por la amistad que hemos tenido algún día.
Dicho esto Dan se despidió de Kayla, se fue de la habitación de esta para luego irse a su casa. Kayla se volvió a sentar en la cama y siguió navegando en internet, para despejarse un poco después de haber tenido a lo largo de la semana exámenes. Entró en su Facebook para chequear su cuenta, viendo varias fotos y videos que algunas amigas habían compartido entre con otras chicas. Kayla se quedó un poco descolocada, al ver las fotos de Bill y Tom en el Maremagnum, aquí en Barcelona, eso era imposible porque ellos estaban en Los Ángeles, poco después sus dudas fueron disipadas cuando vio un video que habían colgado en YouTube de los chicos hablando español, con acento gracioso peculiar. Para luego sentirse triste, porque los chicos no habían dado muestras de ir a visitarla, sobre todo Laia, porque si Tom estaba en Barcelona, Laia también tendría que estar con ellos. Poco después apagó el ordenador, y con frustración se metió en la cama.
Los rayos del sol comenzaron a aparecer tímidamente por la ventana, haciendo que Kayla se moviera sobre si misma en la cama, tapándose de nuevo la cabeza con las sábanas hasta arriba. Se volvió a mover, y bostezó. Había tenido una noche un poco atípica, no había dormido bien quizás por el nerviosismo de la fiesta de fin de curso, que tanto sus compañeros como ella habían preparado con esmero o tal vez la desilusión de enterarse, que su ex novio, su mejor amiga y el novio de esta no la habían llamado para quedar con ella tan solo unos minutos. No esperaba eso de Bill, porque la última vez que habían hablado, habían acabado muy mal pero sí de Laia y de Tom, ya que los consideraba sus mejores amigos. Suspiró y se levantó de la cama, estirándose a no más poder haciendo que huesecillos de su espalda crujieran, a causa del estrés acumulado en las semanas anteriores por los exámenes finales y también por la presentación de varios trabajos que contaban para la nota final junto con el examen.
Una vez que despertó y desayuno cogió su bolso y se fue a su peluquería de siempre, allí se encargarían de hacerle un buen peinado o recogido para la fiesta de la noche. Estuvo bastante rato esperando hasta que fue su turno, y luego permaneció allí hasta el mediodía. Cuando llegó a casa prácticamente ya tenía la comida servida en la mesa. Así que comieron los tres juntos. Kayla llevaba toda la mañana con la mente en la Luna dándole vueltas a porque Laia no le había dicho que vendrían, o la hubiera llamado para verse, se sentía dejada de lado, una vez más.
Por la tarde Kayla para hacer tiempo a que fuera la hora de que Dan viniera a buscarla, se puso a pintarse las uñas o a hacer tiempo de cualquier otra manera. Una vez llegó la noche empezó a prepararse para estar lista cuando Dan viniera a por ella. Cuando estuvo lista con su vestido, sus zapatos y todo lo necesario para estar perfecta bajo al salón y su padre le dijo lo preciosa que estaba y aprovechó para tomar algunas fotografías de su preciosa hija con el teléfono móvil.
Al poco rato el timbre de la casa de Kayla sonó, el padre de la chica fue a abrir la puerta dando paso a Dan que venía a buscar a la chica, para luego irse juntos al baile. Entro al interior de la casa, y se quedó maravillado por la belleza, que ese día lucía Kayla.
—Estás preciosa —dijo el chico con ojos embobados— Te queda genial ese vestido.
—Gracias… —susurró Kayla a su amigo un poco incomoda por la forma que este la estaba mirando— Será mejor que nos marchemos, sino llegaremos tarde a la graduación.
—Claro —sonrió de nuevo Dan tontamente— Primero las damas —dejó salir primero a Kayla para luego salir detrás de ella.
Kayla y Dan salieron de la casa, para luego salir el padre de Kayla, ya que los iba a llevar al campus universitario. Llegaron al campus universitario, Kayla y Dan se dirigieron con otro compañeros al interior del gimnasio donde se celebraría la fiesta, pero Kayla tuvo que volver sobres sus pasos ya que se había olvidado el pequeño bolso que llevaba a juego con su vestido en el coche.
Continúa…
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