It’s just a dream 115

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 115

BARCELONA

Caminó corriendo hacia el coche de su padre, que ya estaba a punto de arrancar para luego hacer que este se parase, y abriera la puerta trasera del coche y cogiera su bolso. Minutos después, se despidió de su padre para ver como el coche se iba. Dan había salido hacia fuera para ver si Kayla volvía otra vez al interior del gimnasio, para acercarse a la chica con paso lento, y ponerse a la altura de ella. Luego los dos juntos caminaron hacia el gimnasio donde se celebraba la fiesta.

—¡Kayla! —una voz tras ellos les hizo detenerse y darse la vuelta. Desde un coche aparcado en la oscuridad del parking Tom, Laia y Bill los habían observado y cuando el padre de Kayla se fue, salieron del coche al encuentro de Kayla.

—Laia… —susurró Kayla y luego se fijó en sus acompañantes sobre todo en Bill. Sintió como su corazón se encogía dentro de su pecho— Bill… —susurró inaudiblemente. Desde el primer momento a Bill no le gustó nada ver a la chica de la que estaba enamorado con otro y menos con Dan, le odiaba y siempre lo haría jamás podría perdonar todo lo que hizo por separarlos y lo consiguió.

—¿Quién te crees que eres tú para estar con Kayla? —dijo enfurecido Bill al chico mientras le empujaba.

—Mejor persona que tú, por lo menos no voy dejando a mi novia plantada —dio un golpe bajo Dan al chico— Soy más hombre que tú.

—Quiero dejarte las cosas bien claras —dijo Bill en modo amenazante apoyando al chico contra una valla— Te voy a cobrar cada una de las cosas que has hecho para joderme la vida.

—Me estás amenazando —susurró Dan al chico con altivez.

—Solo es una advertencia —dijo el chico para luego soltar el cuello de la camisa del chico.

—Suéltale —pidió Kayla separando a Bill de Dan.

—¿Ahora le defiendes después de todo lo que nos ha hecho? —preguntó Incrédulo Bill. Tom y Laia observaban la escena, temían que esto haya sido la peor idea del mundo.

—Le defiendo porque es mi pareja de baile y no voy a permitir que entre con un ojo morado por tu culpa —le dijo en tono duro— Laia… —se acercó a su amiga y la abrazó con fuerza, la había extrañado mucho y necesitaba estar con ella.

—Hey no vayas a llorar, que arruinarás tu maquillaje —le dijo Laia riendo intentando crear un ambiente menos tenso.

—Gracias por venir —agradeció— Hola Tom. Veo que cuidas bien a Laia —le dijo en español para ver si de verdad había aprendido algo. Pero este le miró confuso y la chica tuvo que repetírselo en alemán para que lo entendiera.

—Sí, lo hago —sonrió.

—Kay vámonos —dijo Dan desde atrás notablemente dejado de lado y siendo fulminado por la mirada de Bill continuamente.

—Espérate —le dijo— Te sienta bien el embarazo y la barriguita —sonrió tocándosela por primera vez.

—Igual que te quedaría a ti… —respondió Bill con nostalgia.

Ante aquello Kayla le miro fugazmente sintiéndose una mierda y sin más se alejó de ellos y empezó a caminar hacia Dan para irse, sin tan solo despedirse. Ese comentario se le había clavado y destrozado.

—Kayla tenemos que hablar —dijo Bill alzando la voz para que le escuchara— Tienes que darme una oportunidad, tenemos que arreglar esto —caminó detrás de ellos, no dándose por vencido.

—Déjala, suficiente daño le has hecho ya —intervino Dan malhumorado.

—Tú no tienes ni voz ni voto aquí —le contestó Bill con genio— Kayla… estaré esperándote en ese parque —señaló el parque que había justo en frente del campus universitario— Si cambias de opinión, estaré esperándote hasta media noche. Espero que vengas si aún sientes algo por mi… —se detuvo y les dejó marchar hacia la fiesta.

Laia, Tom y Bill se quedaron afuera en silencio, viendo como Kayla y Dan entraban en el interior del gimnasio para ir a la fiesta. Por un momento, Laia deseo haber estado allí con su amiga, siendo una adolescente normal no como ahora una adolescente embarazada de su novio, por no haber tomado las precauciones necesarias. Esa vida, en gran parte, la echaba de menos Laia, a partir de ahora no más salir por ahí a divertirse, ahora tendrían que concentrarse en su pequeño retoño que creía en sus entrañas.

—¿Estás seguro de lo que vas a hacer? —preguntó Tom a su hermano.

—Sí, completamente seguro —dijo con firmeza Bill— Me he dado cuenta que Kayla es demasiado importante en mi vida, y tengo que luchar por ella. Tengo que tratar que me perdone, no puedo vivir un minuto más sin ella.

—Está bien —asintió Tom— Laia y yo nos vamos a ir al hotel. Cualquier cosa llámame al móvil.

—Vale —respondió Bill para luego ver como Laia y Tom desaparecían camino al coche, que habían alquilado por la mañana para poderse mover mejor por la ciudad de Barcelona.

Poco después Bill se dirigió hacia el parque donde había quedado a medianoche con Kayla. Primero estuvo dando vueltas por este, para pasar un poco el tiempo ya que era un poco temprano, faltaban como dos horas para ser medianoche, así que la espera sería larga. La temperatura era agradable, ni muy frio ni mucho calor, una pequeña brisa movía las hojas de los árboles que rodeaban todo el parque, y el canto de los grillos se hacían más notables en el silencio de la noche. Bill se sentó en un banco, y sacó su cajetilla de tabaco para encenderse un cigarrillo, para luego fumarlo. Al cabo de más de una hora y media, miró el reloj y vio que eran las once y media de la noche. Deseaba con todas sus fuerzas que Kayla se fuera a reunir con él, ya que tenían muchas cosas que aclarar entre ellos, pero a veces sentía que las esperanzas que albergaba en su corazón podían irse al traste, al pensar que quizás Kayla no acudiera a su cita al parque. La realidad era que ella estaba en su fiesta de universidad, con el chico que peor le caía en el mundo. La persona que fue capaz de separarle de Kayla, por las mentiras y enredos que el propio Dan había tejido.

Al cabo de varios minutos, Bill volvió a mirar su reloj, eran las doce menos diez pasadas. Las agujas del reloj comenzaron a moverse despacio haciendo que la espera fuera más eterna, y que Bill se comenzará a desesperar y a impacientarse de pensar que posiblemente Kayla no fuera. Escuchó unos pasos que se acercaban, miró esperanzado por si era su amada, pero su cara cambió cuando se dio cuenta que estaba rodeado por cuatro chicos, que miraban a Bill con mala cara. Poco a poco se fueron acercando a él, haciendo que Bill retrocediera sobre sus pasos, hasta chocar contra un banco y caerse sobre este.

—Vaya, vaya… El chico nos tiene miedo —dijo uno de los chicos acercándose a Bill con paso decidido.

—Dan tenía razón tiene pinta de capullo y hay que hacer algo ¿no? —Bill no entendía muy bien lo que decían los chicos pero lo que mejor entendió y fue inconfundible fue el nombre de Dan. Los chicos empezaron a reír y decirse cosas entre ellos. El más corpulento se encargó de coger a Bill del cuello de su camisa pero este no se quedó quieto y empujó al chico que le había cogido. Ese hecho hizo que este le propinará un golpe en el pómulo que le hizo quejarse— Se cree gallito, pero aquí no tiene guardaespaldas —rió otro de ellos y empezaron a empujarle y a propinarle algunos golpes en las costillas, estómago y rostro. Los chicos también recibieron algún que otro golpe por parte de Bill que sacó su lado malo y callejero y usó su fuerza bruta para defenderse pero eran cuatro contra uno Bill estaba en clara desventaja motivo por el cual sangró un poco por la boca y recibió duros golpes. Tras los golpes y Bill quedar desmejorado los chicos se fueron dejando a Bill en el banco que intentaba respirar y escupir la sangre que brotaba de sus labios y de la boca ya que en un golpe se clavó los dientes en el interior del labio.

Kayla había conseguido salir casi a las doce menos cinco de la fiesta, se había excusado con Dan que ya estaba muy cansada y que se iba para su casa, y que no se preocupará porque a esas horas había mucha gente por la calle, ya que en los institutos de su ciudad también tenían sus fiestas de graduación. Salió del gimnasio, para luego caminar lentamente hacia el parque que se encontraba enfrente de este, las campanas del reloj que estaba en la pequeña torre que poseía el edificio principal del campus marcó las doce campanadas, haciendo que Kayla apurada el paso, llegaba tarde y tenía miedo de que Bill se haya ido sin darle la oportunidad de hablar con él, ni de aclarar las cosas entre ellos. Vio el parque en silencio, así que dio por supuesto que Bill ya se había visto, porque no lo vio cerca de la puerta del parque. Caminó durante unos minutos, con la intención de ponerse a pensar un poco con calma y acompañada por el silencio que albergaba el parque. Minutos después, se encontró a Bill sentado en un banco con la respiración agitada, y con claros signos de haber sido golpeado.

—¡Bill! Por dios, ¿Qué te ha pasado? —preguntó Kayla asustada al chico— Estás completamente magullado…

—Unos amigos de tu queridísimo amigo han venido a meterse conmigo —dijo Bill con la respiración entrecortada.

—No digas tonterías Bill —dijo Kayla incrédula— Eso es imposible…

—Aunque no entienda perfectamente el español, escuche con claridad que venían en nombre de Dan —dijo Bill de nuevo a la chica— No sé cómo puedes seguir relacionándote con esa persona, sabes que es mala persona.

—Ahora no es momento de ponernos a hablar de esto —dijo Kayla mirando el labio de Bill que tenía un corte profundo— Debemos ir al hospital para que te curen eso. No se ve muy bien…

Al poco rato, los dos salieron del parque, como Bill no era capaz de caminar mucho por los golpes que le habían dado Kayla llamó un taxi para que los acercará al hospital. Después de veinte minutos de trayecto, llegaron al hospital. Kayla pagó la carrera del viaje, y ambos salieron del taxi para luego acercarse al área de urgencias para que atendieran a Bill. Se acercaron a recepción donde les mandaron cubrir un formulario, para luego decirles que le llamarían en unos minutos. Se dirigieron a la sala de espera, y se sentaron en unos asientos libres. No había mucha gente, con lo cual Bill podría estar más tranquilo de no ser reconocido. Después de esperar unos diez minutos, por fin salió un médico de una de las salas para luego llamar por Bill. Kayla y él se dirigieron al doctor para luego entrar en el interior de la sala. El médico le estuvo observando para ver si tenía alguna contusión leve, y finalmente llamó a una enfermera para que viniera a hacerle unos puntos de sutura en el labio, ya que tenía una herida bastante profunda y por si sola no cerraría si no se le cosía.

—Auch… —se quejó Bill al sentir clavarse la aguja en su labio.

—Esto ya estará en unos minutos —dijo la enfermera al chico— Es bastante profunda la herida, te han dado bien para romperte el labio.

—Solo he tenido mala suerte —susurró Bill cerrando fuertemente los ojos, al sentir de nuevo la aguja sobrepasar el otro lado de su labio.

—Creo que tendré que darte cinco puntos —informó la enfermera al joven.

La enfermera acabó de darle los puntos, y luego salieron de la consulta. Kayla y Bill iban silenciosos no sabían que decirse, pero a la vez tenían de tantas cosas de qué hablar. Salieron de urgencias, y se fueron caminando en silencio en la oscura noche de mayo.

—¿Por qué has venido? —preguntó Kayla rompiendo el silencio.

—Ya te lo dije, quería hablar contigo y solucionar las cosas de una vez —dijo con voz cansina Bill.

—No crees que es demasiado tarde para eso —dijo con dolor Kayla.

—Nunca es tarde para reconocer los errores —susurró Bill— Yo no sé qué decirte la verdad… En estos casi cinco meses, te ha extrañado demasiado. He intentado quitarte de mí cabeza de varias formas posibles, pero siempre conseguías volver a meterte en ella, y así era imposible olvidarme de ti.

—Bill lo nuestro ya no tiene solución, así que no quiero que gastes las energías conmigo —dijo Kayla con frustración.

—Sí que tiene solución, por dios Kayla… —dijo con desesperación Bill— No tienes idea de lo que pase estos meses, para poder mitigar el dolor de sufrir la pérdida de un hijo…

—No quiero volver a hablar de eso… —respondió con amargura Kayla.

—Pues yo si quiero hablar de eso —contestó tajantemente Bill— Quiero saber porque fuiste capaz de matar a un ser tan puro e inocente, y negarle el derecho a nacer. Quiero saber porque mataste a mi hijo…

—Porque no podía hacerme cargo de él —contestó Kayla con lágrimas en los ojos— Sería el mayor error de mi vida si hubiera tenido ese bebé. No estaba preparada para ser madre en ese momento.

—Sabes de sobra que yo te hubiera ayudado a criar nuestro hijo —dijo con tristeza Bill— Pero lo que me ha dolido más, sin duda, fuera la poca confianza que tienes en mí. ¿Por qué no me expresaste tu opinión de abortar? Yo te hubiera apoyado en cualquiera de tus decisiones.

—Porque no quería que tu carrera se viera perjudicada por la aparición de un bebé —dijo Kayla con dolor— Un bebé requiere muchos cuidados, y tú con tu carrera y yo con mis estudios, sería complicado dedicarnos plenamente a nuestro hijo.

—Te equivocas —susurró Bill— A ese bebé le daría los mejores cuidados y atenciones del mundo. Siempre velaría por su seguridad, y no dejaría que nada os pasará.

—De todas formas ya no se puede hacer que todo cambie, ya no hay remedio —dijo angustiada Kayla— Bueno, ya sabes todo lo que tenías que saber ahora puedes irte.

—No, no me iré sin que me des una repuesta —dijo insistente Bill.

—¿Cuál? —preguntó Kayla mirando a los ojos del chico.

—Vuelve a ser mi novia de nuevo, olvidemos todo eso y empecemos juntos desde cero —dijo Bill a la chica— Kayla yo te quiero, y no volveré a ver a ninguna otra mujer como te miró a ti.

—No deberías de pedirme eso, yo he tenido la culpa —dijo Kayla con tristeza— Te mereces algo mejor…

Bill no se quedó conforme con la respuesta que la chica le había dado, así que procedió a utilizar otro método más efectivo, que haría que Kayla reconsiderará todo lo que había dicho. Bill se fue acercando a la chica, hasta que junto sus labios con los de ella, haciendo que le beso fuera más efusivo a cada minuto que pasaba. Finalmente sintió como los labios de Kayla le correspondía, fundiéndose en un beso muy apasionado y cargado de deseo, quizás porque ambos llevaban varios meses deseándolo. Se estuvieron besando durante varios minutos, incluso Bill no se percató de que su labio tenía cinco puntos de sutura, pero el dolor que sentía en su labio era recompensado por los labios de Kayla. Faltos de aire, ambos jóvenes se separaron.

—¿Y ahora qué dices? —dijo Bill tocándose el labio— No me puedes negar que no sientes nada por mí, me has correspondido al beso. ¿Quieres volver a ser mi novia?.

—No sé… Bill —dijo la chica indecisa— Tengo la universidad aquí, y me da miedo tanta distancia.

—Puedes hacer el traslado de tu expediente a la universidad de Los Ángeles —dijo esperanzado Bill— Así podríamos estar juntos.

—No sé si a mis padres les hará mucha gracia que vaya a estudiar afuera —dijo Kayla conscientemente— Además una universidad fuera de Barcelona sería muy cara.

—Kayla por el dinero no hay problema, yo puedo pagarte tus estudios —dijo el chico a Kayla.

—No es eso Bill, no quiero que me pagues la carrera. No quiero ir de novia interesada —dijo Kayla a Bill— Sé que tienes ganas que me vaya a vivir contigo a Los Ángeles, pero yo también tengo mi vida aquí en España y no puedo dejarla de lado.

—Entiendo… pero si cambias de opinión, dímelo —informó Bill a Kayla.

Siguieron caminando en silencio después de haber tenido esa pequeña conversación. Kayla acompañó a Bill al hotel, ya que se habían metido por unas calles por las cuales Bill no sabía llegar de nuevo al hotel, así que la chica para que no se perdiera lo acompañó. Se quedaron unos minutos frente a la puerta del hotel, mirándose en silencio, hasta que finalmente Kayla rompió el silencio para despedirse de Bill.

—Bueno… Es tarde tengo que irme a casa ya —dijo la chica a Bill.

—Espera… —dijo Bill a la chica intentando evitar que se fuera ya— Porque no subes un rato a mi habitación, allí estaremos más a gusto para charlar más.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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