Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 116
BARCELONA
—Creo que lo deberíamos de dejar para otro día —dijo Kayla al chico.
—Por favor… —suplicó rogando Bill a la chica.
—Es muy tarde tengo que regresar a casa —dijo Kayla girándose para irse.
—No te vayas, es muy tarde para que vayas sola por ahí —intentó convencer Bill a Kayla— Tus padres no se darán cuenta de que no estás.
—Está bien —accedió por fin la chica, haciendo que Bill tuviera una pequeña sonrisa de triunfo. Ya le quedaba poco para una reconciliación.
—No me importa hablar contigo toda la noche y no dormir, solo quiero arreglar las cosas de una vez —dijo Bill mientras se dirigían al ascensor para poder acceder a su planta. Kayla no respondió y en el ascensor todo era silencio, algo incómodo.
—Debo suponer que todo esto fue idea de Laia. ¿No es así? —preguntó la chica mientras Bill abría la puerta de la habitación.
—Si. Ella le contó a Tom lo de tu fiesta en la universidad y entre los dos me convencieron —explicó.
—La idea no debió ser de ellos, si no tuya —le atacó Kayla — Tú debiste tener la iniciativa si realmente te importaba.
—Si he venido, ha sido por algo, haya sido mía o no la iniciativa —intentó arreglar los pensamientos de la chica.
—Tampoco hace falta que te pongas a la defensiva, solo fue una puntualización —dijo Kayla molesta por la reacción del chico.
—Es que vienes de pleno ha echarme en cara cosas —se excusó Bill.
—Mira Bill no tengo ganas de ponerme a discutir contigo —dijo Kayla al chico— Pero me pareció muy mal que te comportarás así conmigo. A mi padre no le hizo mucha gracia…
—¿Sabe la verdad? —preguntó titubeante Bill.
—No, solo sabe la parte en que me dejaste, pero no sabe nada de mi aborto —dijo Kayla con pena— Pero será mejor que nunca lo sepa, me has oído no quiero que nunca salga de tu boca eso, no quiero que mi padre se enteré.
—Está bien… —susurró Bill a Kayla— ¿Te apetece tomar algo?.
—¿Qué hay? —preguntó Kayla viendo como el chico se dirigía hacia el mini bar de la habitación, y abría la puerta.
—Hay Whisky, vodka, coca cola, zumo de piña… —comenzó Bill a nombrar lo que había en el minibar.
—Quiero un whisky necesito tomarme algo fuerte. Llevo varios meses con estrés —dijo Kayla a Bill.
Bill cogió unos vasos que había en el mini bar y echó un poco de hielo, para luego servir un poco de whisky en cada vaso, y dárselo a Kayla. Ambos jóvenes comenzaron a beber, mientras hablaban de otras cosas sin importancia, a la vez que la botella de whisky iba bajando de manera vertiginosa.
—Creo que nos hemos pasado un poco con la bebida —dijo Kayla riéndose tontamente.
—Puede… —se rió tontamente también Bill.
Poco a poco a causa del alcohol, y sin poder controlar sus acciones Kayla y Bill se fueron acercando poco a poco hasta que juntaron sus labios fundiéndose en un beso, dulce y lento. Las manos de ambos comenzaron a recorrer el cuerpo de los mismos, deseosos de acariciar la suave piel de ambos. Bill posó sus labios en el cuello de la chica que comenzó a besar, dejando pequeños besos húmedos y pequeñas marcas rojas, haciendo que Kayla comenzará a suspirar por la excitación que su cuerpo estaba sintiendo en ese momento. Sus cuerpos comenzaron a sentir calor, propia del deseo y la excitación que ambos tenían a parte del alcohol que habían ingerido.
Ahora los dos se encontraban en la cama de matrimonio, que había en la cama, ambos desnudos. Bill comenzó a llenar de besos el cuerpo de la chica, haciendo que pequeños gemidos de placer salieran de la boca de la chica, haciendo que cada vez se excitará más. Luego Bill volvió a atrapar los labios de la chica besándolo con deseo, desesperación… Poco a poco se fue haciendo hueco entre las piernas de la chica, para luego comenzarla a penetrar con intensidad haciendo que Kayla comenzará a suspirar del puro placer que sentía su cuerpo, al sentir como el miembro del chico daban pequeñas descargas eléctricas en su zona más sensible. Kayla apoyó sus manos sobre la espalda desnuda y sudorosa del chico, haciendo pequeñas marcas rojas con sus uñas cada vez que sentía como la embestía fuertemente. Suspiraba como lo había hecho meses atrás, cuando todo era perfecto… Antes de que todo se fuera al traste por un mal sueño, que nunca debió de existir.
—Te quiero… —susurró Kayla al oído del chico, mientras sentía la respiración del chico sobre su oído, ya que estaba gimiendo de placer, cada vez que se movía dentro de ella— Te he extrañado tanto… que nunca pensé que volvería sentirte de esta forma…
—Te amo… —susurró Bill al escuchar a la chica decir eso, con respiración entrecortada para luego volver a besar los labios de la chica, mientras se convertían en una misma persona.
Poco a poco, los primeros síntomas del orgasmo vinieron. Bill fue sintiendo pequeñas descargas eléctricas en su miembro, que lo avisan de pronto llegaría al máximo placer. Comenzó a moverse más rápidamente mientras que escuchaba a Kayla gritar su nombre con voz ahogada, hasta que finalmente se fue en el interior de la chica. Se siguió moviendo hasta que finalmente fue el turno de Kayla. Se besaron dulcemente en los labios, para luego Bill ir saliendo poco a poco del interior de la chica, y apoyarse al otro lado de la cama, quitándose de encima de la chica. Ambos se cubrieron con las sábanas que había en la cama, y se abrazaron hasta quedarse lentamente dormidos, sintiendo el calor de sus cuerpos.
Después de que Laia y Tom dejaran a Bill en el parque, donde había quedado con Kayla, se fueron a dar una vuelta por ahí, y luego a cenar. Cuando estuvieron cansados, ya que Laia últimamente se cansaba más por el embarazo, se fueron al hotel. Entraron en la habitación, y Laia directamente se fue hacia su cama, sus piernas le estaban jugando una mala pasada, se le estaban hinchando un poquito, por estar bastantes horas de pie. Tom siguió a la chica hasta la habitación para ayudarla a tumbarse, ya que con el embarazo Laia estaba bastante torpe para moverse, incluso para ponerse los zapatos.
—¿Mejor? —preguntó Tom una vez que Laia estuvo tumbada sobre la cama.
—Sí… —susurró Laia acomodándose mejor en la cama— Este niño me está matando.
—No, será para tanto —se rió Tom.
—Prueba a tener un bebe día y noche, y que te pegué de vez en cuando patadas —dijo Laia mosqueada a su novio— Ya verás que no aguantarías ni un minuto.
—Está bien no te pongas así —dijo Tom intentando disculparse con su novia.
—Mira pon la mano —dijo Laia cogiendo la mano del chico y poniéndosela sobre el vientre— ¿Lo sientes…?
—Sí, claro que sí —sonrió Tom al sentir como su hijo pegaba pequeñas patadas inofensivas a su madre— Creo que hoy está muy activo.
—Sí, claramente me dará la noche —suspiró Laia mientras entrelazaba sus dedos con los dedos de la mano de Tom.
—Tenemos que buscarle un nombre a nuestro hijo —sugirió Tom a Laia.
—Es que no soy muy buena con nombres de niños —arrugó la nariz Laia— ¿Tú tienes alguna idea de algún nombre? ¿Qué lo prefieres en alemán, en castellano o en inglés?.
—A mí me da igual, mientras te guste el nombre a ti —dijo Tom tumbándose mejor al lado de la chica, para comenzar a acariciar el vientre, haciendo que la chica se sintiera más relajada.
—¿Tom? ¿Albert? —preguntó Laia dando alguna idea a su novio de nombres.
—No quiero que mi hijo lleve mi nombre, ya me llega conmigo y el nombre de Albert no me convence mucho —susurró Tom a la chica.
—Pues a mi no se me ocurre ningún nombre más, ya te dije que soy mala con los nombres —volvió a decir Laia a su chico.
—Ya está… —dijo Tom haciendo que Laia lo mirará. La bombillita de su cerebro se había encendido— Y si le ponemos Jake.
—No está mal el nombre, me gusta más que Albert la verdad, aunque es muy inglés no es para nada alemán —se rió Laia.
—Para nuestro próximo hijo le podremos un nombre en alemán —dijo Tom a su chica.
—¿Tan pronto quieres aumentar la familia? —preguntó impresionada Laia— Pensaba que querías disfrutar de Jake y conmigo un poco más sin agobios…
—Bueno… no digo de aumentar la familia tan pronto nazca Jake, sino que dentro de unos años cuando nuestro hijo vaya ya a la escuela, pues podemos darle un hermanito —explicó Tom a Laia.
—Estoy de acuerdo, no sería capaz de criar a dos bebés prácticamente de la misma edad —reconoció Laia— Sería un estrés…
—Mi madre me crió a mí y a mi hermano —dijo Tom a su novia.
—Ya… pero era más mayor que yo —respondió Laia— Y yo a estas alturas no me siento aún capacitada para ser madre…
—Nunca me habías dicho eso, siempre te vi muy decidida respecto a tener a tu hijo —dijo asombrado Tom.
—Una cosa es lo que digo, y otra cosa es lo que pienso… Tengo muchas dudas, temores… —dijo con tristeza Laia— Nunca podré preguntar mis dudas a mi madre, porque mi familia me ha dejado de lado…
—Mi madre te resolverá todas las dudas que tengas —dijo Tom intentando animar a Laia— Y serás una madre estupenda, casi como mi madre.
—Enserio Tom, no me veo capacitada para cuidar de un bebé —dijo tristemente Laia— ¿Y si se pone malo por la noche y no sé que hacer para aliviarle?
—Laia… Escúchame bien pequeña —dijo Tom mirando fijamente a la chica— Todo saldrá bien, serás una buena madre y nuestro hijo crecerá sano y fuerte con tus cuidados. No quiero que te ralles por eso.
—Está bien. Te quiero… —susurró la chica para luego atrapar inocentemente los labios del chico.
Después de esa larga conversación, Laia se levantó de la cama con la ayuda de Tom y ambos se pusieron el pijama para dormir, Laia unos pantalones cortos con una camiseta y Tom, como solía hacer siempre, se quedó en ropa interior. Ambos se volvieron a meter en la cama, para luego abrazarse cariñosamente e intentar quedarse dormidos lentamente. Al cabo de un rato, ambos ya dormían profundamente sobre la cama.
Los rayos del sol comenzaban a penetrar por los grandes ventanales de la habitación. Bill dormía plácidamente sobre la cama, mientras sujetaba con sus brazos la cintura de la chica que estaba completamente desnuda, durmiendo sobre su pecho. Abrió los ojos levemente, al sentir la claridad del día traspasar sus párpados, sintió la suave piel de su acompañante, y sonrió para si mismo cuando observó como la chica dormía dulcemente sobre su pecho desnudo. Besó con ternura el pelo de la chica, haciendo que esta se acomodará mejor sobre él, para luego quedarse unos minutos pensando con la mente en blanco.
—Buenos días… —susurró el chico al ver como su bella doncella se despertaba de su largo sueño— ¿Cómo has dormido por la noche?.
—Bien… Creo… —dijo confusa la chica— ¿Qué hora es?.
—Las once de la mañana —dijo el chico al ver la hora en su móvil.
—Oh dios mio mis padres de me matan —dijo la chica alterada intentando levantarse de la cama, para luego ver que estaba complemente desnuda— ¡Mierda…!.
—Kayla tranquilízate, no va a pasar nada porque tus padres se den cuenta que no estás en casa —dijo Bill a la chica— Seguro que piensa que estás con ese amiguito tuyo…
—No es mi amiguito, hace tiempo que no habló con él. Lo de ayer del baile solo fue por caridad nada más —dijo Kayla al chico— Y no estoy así porque mis padres se enteren que no estoy en casa, en estos momentos me la pelan. ¿Utilizamos protección?.
—La verdad… es que no me acuerdo —dijo el chico bajando la cabeza. Había ingerido tanto alcohol que ni siquiera había logrado recordar si habían usado protección.
—Joder… otra vez no por favor —dijo Kayla desesperada— Siempre me vienes a joder la vida…
—Kayla no te voy a consentir que me hagas una escenita, porque no te lo voy a permitir —dijo claramente Bill a la chica— Ambos hemos tenido la culpa, así que no me atribuyas a mi todo.
—No quiero volver a pasar por otro embarazo, no ahora —dijo Kayla desesperada— Aún soy joven, quiero acabar mis estudios bien, y después tener hijos… pero no ahora.
—Y si realmente te quedarás de nuevo, ¿Lo tendrías? —preguntó Bill a la chica, haciendo que esta se quedará callada— Contarías con mi apoyo incondicional, te ayudaría a criar a nuestro hijo.
—No es eso Bill… —dijo la chica sentándose de nuevo en la cama— Tú estarás en Los Ángeles, a miles de quilómetros de aquí, y yo estaré estudiando mi carrera aquí… La vida no es tan fácil, como tú lo piensas. No todo se mueve con el dinero…
—Pero el dinero hace que todo se lleve un poco mejor —respondió Bill a la chica— Y si con mi dinero te puedo ayudar, estaría encantado de hacerlo, porque te quiero y no quiero perderte otra vez… Siempre hay alternativas, mira a Laia está embarazada pero a la vez está estudiando en una universidad a distancia. Siempre ha recibido el apoyo tanto mío como de Tom, hasta le hemos ayudo en algunas asignaturas.
—Ya… —sonrió levemente Kayla— Creo que será mejor que me marche, o sino mis padres me castigarán hasta que cumpla treinta años.
—Está bien —asintió Bill— ¿Te veré después? Podríamos quedar a tomar algo…
—Bueno, si eso te llamo —dijo Kayla un poco indecisa.
Kayla se vistió rápidamente bajo la atenta mirada de Bill. Luego salió de la habitación, despidiéndose del chico. Bill se quedó solo en la habitación, sentado en la cama, que horas antes había sido el lecho de amor de ambos jóvenes, cuando sus sentidos estaban nublados por el alcohol y por el deseo. Kayla salió del hotel, y se dirigió hacia su casa, para poder llegar antes se cogió un autobús que la llevaría cerca a la casa donde vivía. Era de día completamente, y la gente comenzaba a salir a la calle para hacer sus quehaceres. En menos de diez minutos, el autobús llegó a la parada cercana de su casa, se bajó y se fue caminando hacia la puerta de su casa. Poco después entró en el interior de la casa, sus padres ya estaban levantados y en la cocina.
—Cariño, ¿Qué horas son estas de llegar? —le dijo su madre sonriendo— ¿Has pasado la noche en casa de Dan?—el padre miró mal a su madre y espero una respuesta de su hija.
—No, jamás dormiría con él en su casa después de todo lo que ha hecho —dijo la chica recordando y más lo último de que mando pegar a Bill— Entonces… ¿Dónde has estado? —la cara de alegría cambio a una amarga en su madre.
—¿Por qué te empeñas en emparejarla con Daniel? Ella no quiere nada —le reprochó el marido.
—Papá tiene razón. Y he estado en casa de una amiga con otras chicas disfrutando de la fiesta —dijo Kayla a su madre.
—Deberías de haber estado con Dan o en casa no con amigas no tenías mi permiso —se enfadó la madre.
—No siempre voy a hacer lo que tú quieras, me tienes harta ya —dijo exasperada Kayla— Es más también he estado con Laia, no sabes lo guapa que está ya tiene bastante tripita.
—La verdad es que no entiendo como Laia se pudo dejar embarazar por ese chico —dijo Laura a su hija— Sus padres están pasando bastante vergüenza por culpa de ella.
—Pues la verdad es que me alegro mucho por Laia —dijo Kayla a su madre— Ella si está con la persona que quiere, y que es el padre de su hijo. Tom es un cielo de chico, y no sabes tú como la cuida y mima.
—Si has estado con Laia supongo que también estarías con Tom y con ese chico llamado Bill —insinuó Laura a su hija.
—Supones bien… —respondió la chica mirando intensamente a su madre— He pasado la mejor noche de mi vida, junto con mis amigos.
—¿A qué te refieres con eso? —dijo Laura mientras le temblaba la voz.
—He estado con Bill, y hemos estado hablando —soltó sin más Kayla— Nos hemos arreglado, y vamos a volver a estar juntos.
—No… eso no es verdad —dijo Laura atónita por lo que le había dicho su hija— No puede ser cierto, no puedes haber vuelto con ese patán.
—Bill no es un patán, es una persona normal y corriente que trabaja con mucho esfuerzo —defendió Kayla a Bill.
—Si ya… chupándole el dinero a miles de jovencitas ilusionadas —espetó Laura.
—No quiero volver a discutir sobre este tema, no quiero me vuelvas a emparejar con Daniel porque no lo voy hacer —exigió Kayla a su madre— A partir de ahora haré mi vida con Bill y nadie me lo va a impedir.
Continúa…
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