Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 122

HAMBURGO

Tom subió y se dirigió hacia donde se había encerrado Kayla. Picó a la puerta pero no recibió respuesta y la puerta estaba cerrada desde dentro.

—Kayla soy Tom ábreme por favor —pidió Tom.

—Quiero estar sola —dijo la chica.

—Necesitas hablar con alguien. No es bueno guardarse las cosas para uno. Por favor ábreme y hablemos —pidió.

—¿Estás solo? —preguntó desconfiada.

—Si —respondió Tom y la puerta se abrió y el gemelo mayor entro— ¿Qué te sucede? —le preguntó abrazándola con confianza. La chica se quiso hacer la fuerte y no derrumbarse pero enseguida se puso a llorar correspondiendo el abrazo de Tom— ¿Es por tú bebé? —preguntó— ¿Mi hermano te ha forzado a hacer algo que tú no quieras?

—No… —susurró la chica separándose y dándole la espalda mientras se secaba las lágrimas no quería que la viera tan frágil.

—¿Entonces qué es? ¿Puedo ayudarte? —preguntó— Prometo no decirle nada a nadie si no quieres ni si quiera a Bill.

—No mientas —se giró— Le cuentas a tu hermano hasta cuando vas a cagar —sonrió.

—Por lo que veo no has perdido el humor —sonrió Tom también— Pero prometo no decírselo si no quieres. Va cuéntame que es lo que te pasa. ¿O tengo que adivinarlo? Te aviso que soy muy malo para las adivinanzas —se sentaron en el borde de la cama— Vale lo pillo. A ver… ¿No estás contenta de estar en Alemania y vivir con el supuesto amor de tu vida?.

—Estoy contenta —respondió.

—Entonces no lo entiendo. ¿Te has peleado con Bill sin que yo lo sepa? —interrogó de nuevo.

—No… —susurró.

—¡Joder no se me ocurre nada! Cuéntamelo, acabaremos antes y yo no terminaré con el cerebro derretido de tanto pensar —rió Tom intentando suavizar el ambiente.

—Tengo miedo de todo… —dijo.

—¿Que es todo? —preguntó Tom confundido— Vamos cuéntamelo… —le animó acariciando su espalda— Soy tu mejor amigo en estos momentos.

—De que vuelva a hacer algo mal y tu hermano me deje definitivamente —dijo mientras observaba el suelo enmoquetado.

—¿Estás pensando en abortar de nuevo el bebé? —preguntó irremediablemente— Bill lo gritó cuando desapareciste… —explicó.

—Tengo miedo de ser madre… ¡Ni siquiera he cogido a Jake! —dijo irónicamente— Desde que hice lo que hice me dan pavor los niños, me siento arrepentida.

—Te entiendo a mí y a Laia nos dio miedo cogerlo la primera vez. Pero no pasa nada, no quema como para que le dejes caer —bromeó Tom.

—No sé… Laia siempre ha querido al bebé desde el principio y… —Tom la cortó.

—Pongo la mano en el fuego a que tú también querías a tú bebé igual que este. ¿O me equivoco y me he quemado con el fuego? —la chica negó con la cabeza— Entonces no entiendo porque estos numeritos de verdad… Tienes miedo como cualquier padre primerizo, pero se aprende si no la gente no tendría hijos.

—Ya… tienes razón pero… —Tom volvió a cortarle.

—Nada de peros. Quédate aquí —Tom salió de la habitación y bajo al salón todos inmediatamente esperaban que le contaran algo— Darme a Jake panda de babosos, me vais a robar a mi hijo —cogió al bebé de los brazos de Georg.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Bill.

—Nada —volvió a ir con Kayla y entró con el pequeño Jake en los brazos, al entrar cerró la puerta.

—¿Qué…? —dijo Kayla.

—Vamos a empezar desde el principio —se puso enfrente de la chica— Coge a mi hijo.

—Tom… —susurró Kayla.

—Pon los brazos. Vamos no tengo todo el día… —poco a poco deposito en los brazos a Jake— Ves no es tan difícil.

Kayla sonrió al ver que pudo coger a Jake en brazos. Se puso a observarlo detenidamente, y tenía los mismos rasgos que Tom pero también algunos rasgos de Laia. Sintió que el pequeño apenas pesaba, y dulcemente lo empezó a mecer entre sus brazos mientras que Tom la observaba.

—Lo ves no era tan grave coger a Jake en brazos —dijo Tom observando a la chica como sujetaba al pequeño.

—No pesa mucho —sonrió Kayla— Es tan pequeñito…

—Pero pronto se pondrá igual de fortachón que su padre —dijo Tom orgulloso— Y será todo un sex man.

—No tienes remedio —puso los ojos en blanco Kayla.

—Miedo superado, ¿no? —preguntó Tom mientras miraba como su hijo se había quedado dormido en brazos de Kayla— Mira, le has caído bien. Se ha quedado dormido.

—Sí… —sonrió Kayla mientras observaba al pequeño dormir plácidamente en sus brazos.

—Vamos con el resto. Creo que le debes una explicación a mi hermano —dijo Tom. Ambos junto con el bebé se reunieron con el resto— Nosotros nos vamos al jardín un rato —dijo Tom mirando a todos para dejar solos a Kayla y Bill y se arreglaran entre ellos.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Bill.

—Lo siento… —se disculpó.

—¿Por qué exactamente? —preguntó Bill confundido.

—Por irme de repente. Odio tener que escucharte siempre recriminarme lo que hice, y eso no me ayuda, me da más miedo del que tengo ya —explicó.

—Lo siento yo también entonces. Pero debes saber que no lo hago a propósito. Lo que menos quiero hacer es que te alejes de mi lado y últimamente es lo único que hago… —se entristeció el chico.

—No solo eres tú… —se acercó a Bill y acarició suavemente su rostro con barba— Yo también tengo la culpa por mis inseguridades y miedo. Somos una pareja rara —sonrieron ambos.

—No es por cambiar de tema ni nada… pero se te notan los cambios de humor bastante —puntualizó Bill.

—Lo sé, yo también me los noto —sin decir nada más ambos se dieron un profundo y romántico beso de reconciliación que sin más se convirtió en pequeños y juguetones besos que hicieron que empezaran a parecer dos niños pequeños jugando en el sofá, se abrazaban y se reían olvidándose que a unos metros de ellos estaban sus amigos.

Había pasado un mes desde que Laia dio a luz a su hijo. La relación entre Kayla y Bill va cada vez mejor, el embarazo de Kayla unió más a los dos jóvenes, y hoy cumplía cuatro meses de embarazo, su vientre ya estaba abultado y pronto sabrían el sexo del bebé. Laia y Tom sobrellevaban poco a poco la crianza del pequeño Jake. Laia algunas veces había tenido crisis de ansiedad, ya que Jake no solía dormir bien por las noches pasándose la mitad de las noches llorando, y no permitiendo que Laia pudiera dormir.

—¿Por qué se tiene que pasar todas las santas noches llorando? —se quejó Laia a Tom que estaba tumbado en la cama.

—Es un bebé y no sabe hablar, tiene que expresarse de alguna forma —respondió Tom con obviedad a su novia.

—También podías levantarte algunas veces por la noche, es que siempre me toca a mí darle el biberón o cambiarle el pañal —dijo Laia a la defensiva.

—¿Perdona? Si muchas veces me levanto yo a darle el biberón —dijo Tom defendiéndose.

—Sí, claro y por encima me paso el día encerrada con Jake mientras tú te vas al estudio de grabación olvidándote de que tienes familia —volvió a recriminar Laia a Tom.

—¿Qué…? Esto es increíble —dijo Tom abriendo la boca— Me estás reprochando que vaya a ganar el pan de cada día para nuestro hijo, y así que podáis llevar una vida mejor. Además estás con Kayla y con mi madre que ellas te ayudan.

—No es lo mismo… —respondió Laia.

—Cielo, estás muy irritable… Será mejor que descanses —dijo Tom a su novia para luego acercarse a ella y calmarle— Sé que es difícil criar a Jake, pero solo será por unos meses hasta que sea más grande y no dará tantas malas noches.

—A veces pienso que hubiera sido mejor no haber tenido a Jake, que ha sido un error —confesó Laia mientras que unas lágrimas recorrían sus mejillas— No estoy preparada para cuidar a Jake.

—No digas que ha sido un error nuestro hijo, porque no te lo voy a consentir me oyes —dijo Tom levantando la voz— Tú y Jake sois lo más importante en mi vida, y porque estés irritable por no dormir ello no te hace pensar en eso.

—Tienes razón… —susurró Laia al chico.

—Qué te parece si organizamos unos días solos tú y yo sin bebé y sin nadie —sugirió Tom a Laia— Quizás nos vendrá bien, relajarnos un poco. Estos últimos meses han sido un poco estresantes.

—¿Pero… Jake con quien se quedará? —preguntó Laia.

—Mi madre está deseando quedarse unos días a solas con Jake, así podrá recordar cuando nos cuidaba a mí y a Bill —dijo Tom sonriendo— No te preocupes por Jake va estar en buenas manos.

—Está bien —sonrió Laia relajando su expresión de la cara— Lo siento por comportarme así.

—Todos tenemos momentos malos —susurró Tom abrazando a la chica, mientras le besaba el cuello dulcemente. Desde que había nacido Jake no habían tenido intimidad alguna.

—Tom… —susurró Laia al sentir como el chico colaba su mano por debajo de la camiseta de la chica, para luego llegar a uno de sus pechos y comenzar a juntar con él— Para… no podemos… Aún estoy con la cuarentena.

—Puede que no podamos ahora, pero te juro que cuando nos marchemos unos días no te voy a dejar escapar fácilmente. Serás completamente mía en todos los aspectos —sonrió maliciosamente Tom mientras se mordía el labio inferior justo en la zona donde tenía su piercing.

—Tom como sigas así harás que me ponga muy mala —susurró Laia ya que tenía las hormonas muy desordenadas, y el deseo sexual aumentaba por momentos, pero ella se reprimía ya que le habían dicho que no podía tener relaciones durante cuarenta días, que era el tiempo exacto en que sus hormonas se regularían de nuevo y así poder evitar un posible nuevo embarazo.

—Será mejor que bajemos a desayunar —sugirió Tom a la chica.

Laia se acercó a la silla que había a un lado de la pared en la habitación, y se puso la bata. Tom se puso una camiseta que había llevado el día anterior, ya que este dormía con unos pantalones de chándal. Salieron de la habitación, y bajaron las escaleras. Simone se encontraba acabando de colocar el desayuno en la gran mesa del comedor. Bill y Kayla ya estaban sentados en sus respectivas sillas y también completamente vestidos.

—Me parece que se os ha pegado las sábanas —dijo Bill al ver a su hermano y a Laia que aún bajaban con el pijama— Es muy raro veros aún en pijama.

—No hemos pasado buena noche —susurró Tom mientras se sentaba en la silla.

—Oh vaya… El pequeño Jake se ha pasado toda la noche llorando —dijo Bill a su hermano.

—Es que no hay forma de hacerlo callar —añadió Laia con un tono de desesperación— Yo ya no puedo más… No sé qué hacer, si estoy haciendo algo mal.

—Quizás se sienta un poco incómodo —se metió en la conversación Simone— Los bebés suelen coger gases fácilmente, e igual no es capaz de expulsarlos por eso llora toda la noche. Pero eso con unos buenos masajes sobre el estómago hará que se alivie. Recuerdo… cuando Tom y Bill eran pequeños solían coger muchos gases y me pasaba gran parte del día dándoles pequeños masajes en sus barriguitas.

—Puede ser… —susurró Tom.

—Tú pruébalo querida —dijo Simone con plena confianza a Laia— Oh… Debes estar agotadísima… ¿Por qué no os tomáis unos días de relax? Yo me puedo quedar con Jake —sugirió Simone con ojos brillantes deseosa de quedarse con su primer nieto y poderlo cuidar.

—Eso mismo le dije a Laia hace un rato —respondió Tom a su madre— Solo serían un par de días. Los suficientes para desconectar un poco.

—Sabes que estoy encantada de quedarme con Jake —dijo Simone muy feliz— Adoro a mi pequeño angelito.

—Además estamos yo y Kayla que podemos ayudarla —añadió Bill— Así podemos practicar para cuando tengamos a nuestro hijo.

—Sí —sonrió Kayla.

—Pues genial. Mañana mismo me pondré a buscar un sitio donde podernos escapar unos días —dijo Tom.

Los días fueron pasando y Tom ya había encontrado un lugar perfecto, en donde el cual hacer la escapada que tanto deseaban Laia y él, fuera del llanto de su hijo, sin tener que aguantar a sus padres y a su hermano. Era un jueves por la mañana, y se habían levantado temprano ya que saldrían después de desayunar. Laia se había encargado de hacer la maleta con la ropa de Tom y de ella para esos cuatro días que se irían para relajarse. Bajaron a desayunar, Laia estaba un poco nerviosa porque era la primera vez que iba a salir sin su hijo, aunque días atrás le resultaba agobiante estar a cada hora con el pequeño, ahora no quería separarse por mucho tiempo del bebé.

—En la nevera sujeto con imán te he dejado el número del pediatra por si necesita algo —comenzó Laia a explicarle a su suegra— También le gusta que le hablen antes de quedarse dormido.

—Laia… tranquilízate cielo —dijo Tom viendo a la chica nerviosa— Solo nos vamos cuatro días. Jake estará en perfectas manos.

—Lo sé… —susurró Laia al chico— Si le pasa algo, Simone no dudes en llamarnos.

—Tranquila Laia os avisaré si ocurre cualquier cosa —dijo Simone con total calma, ya que era una madre experta.

—Será mejor que nos marchemos ya —dijo Tom a Laia.

—Está bien —susurró Laia al chico— Por favor, cualquier cosa llamarnos.

—Laia vete tranquila —volvió a decir Simone a su nuera.

Tom y Laia salieron de la casa de los padres de los gemelos, y se fueron hacía el Cadillac Escalade que poseía el gemelo mayor. Metieron la maleta en el interior del maletero y luego se metieron dentro del coche, Tom ocupando el asiento del conductor mientras que Laia se sentaba en el asiento del copiloto. Tom metió la llave en el contacto del coche, y luego arrancó el coche y se fueron.

Tom había buscado una casita a las afueras de Hamburgo que era bastante tranquila, para así poder disfrutar de la tranquilidad, y poder aprovechar más tiempo juntos, sin tener que estar pendientes de Jake cada segundo. Desde que había nacido el pequeño, no habían tenido mucho descanso sobre todo Laia que era la única que estaba todo el día con él, cuidándole. Tom se iba con Bill para tener reuniones con David Jost para programar la próxima gira que en unos meses iniciarían. En dos meses, empezarían con los ensayos generales en un gran hangar que tenían habilitado para los ensayos de los conciertos, donde montaban todo el escenario, las luces y hacían todo exactamente como lo harían en un concierto en directo. Los gemelos eran muy perfeccionistas y querían que todo estuviera a la perfección por eso preferían ponerse a ensayar dos meses antes para tenerlo todo calculado, así que Tom tenía que aprovechar a pasar tiempo con Laia y su hijo, porque después los vería muy pocos por el duro trabajo que se les avecinaba.

—¿En qué piensas? —preguntó Tom mirando de reojo a la chica que contemplaba el paisaje por donde iban pasando, por la ventanilla del coche.

—En Jake… —susurró la chica. Se sentía bastante apenada por haberlo tenido que dejar con Simone mientras que ellos dos se tomaban un descanso— No soy una buena madre.

—Claro que lo eres, pero este mes te has sentido un poco superará por todo —respondió Tom a la chica— Y yo me siento un poco culpable por haberme pasado la mayor parte del día fuera de casa dejándote a ti sola con el cuidado de nuestro hijo. Te prometí antes de que naciera que cuidaría de ti y de Jake pero no lo hice.

—No te culpes Tom —miró la chica a Tom— Tú eres un padre estupendo.

—Estos días tenemos que aprovecharlos para descansar, cielo —dijo Tom mientras seguía conduciendo y apoyaba una mano sobre la pierna de la chica para luego darle una pequeña caricia en modo de cariño y apoyo— Ya verás cómo regresemos a casa, estaremos completamente descansados y recargadas las pilas para después poder seguir con la crianza de nuestro hijo.

—Sí… ya no tendremos muchas noches de intimidad —sonrió Laia— Es lo que pasa cuando una tiene hijos muy joven.

—Bueno no siempre tendremos a Jake en nuestra habitación —contestó Tom a la chica.

—Pero fijo que se viene a nuestra cama cuando tenga miedo por las noches —dijo Laia a su novio.

—Bueno… eso ya se verá —sonrió Tom provocativamente.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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