Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 124
HAMBURGO
—Hola —susurró Bill al chico.
—¿Ese es el hijo de mi prima Laia? —preguntó finalmente Samuel.
—Sí, se llama Jake —explicó Kayla— Tiene un mes y medio.
—Hola, soy tu tío Sam —sonrió el chico al ver la pequeña criatura que dormía plácidamente en el cochecito— ¿Y mi prima que tal está?.
—Muy bien —respondió Bill ahora— Se ha ido unos días con Tom por ahí, para estar un poco relajados. Últimamente estaba muy agobiada por todo. Pero gracias a dios, está con una persona que la comprende y cuida mucho de ella.
—Si lo dices por mis tíos, yo no tengo nada que ver —dijo Sam con remordimientos. Sabía que sus tíos, sobre todo el padre de Laia había dado la espalda a su hija, cuando esta dijo que estaba embarazada. Sam se había disgustado al principio, ya que no veía con buenos ojos la relación de su prima con su ex amigo Tom, pero él sabía que si Laia quería a Tom nadie podría interponerse entre ellos, así que decidió no interponerse más entre ellos, dejándolos vivir en paz— Se parece mucho a mi prima…
—Bueno también tiene algún aire a mi hermano Tom, ha sacado también una parte Kaulitz —dijo Bill mientras miraba a su sobrino.
—Veo que vosotros también os habéis decido —dijo de repente Sam al percatarse de que Kayla también estaba embarazada.
—Sí, en seis meses seremos padres también —sonrió feliz Kayla mientras acariciaba su vientre abultado.
—Bueno, será mejor que me marche sino llegaré tarde —dijo Sam a los dos jóvenes— Espero que os vaya todo bien… —dijo con un aire de tristeza, por una relación que no pudo ser con Kayla— Hasta luego…
—Hasta luego… —dijo Bill mientras veía como Sam se alejaba de ellos— Que raro se me ha hecho esta conversación con Sam, después de meses sin hablarnos.
—Sí, a mí también se me ha hecho muy rara —contestó Kayla para luego seguir caminando por la acera, hasta que cruzaron un paso de cebra, y dirigirse a una cafetería cercana.
Siguieron caminando en silencio, mientras daban un paseo tranquilo, hasta que llegaron a una terraza de una cafetería y se sentaron en una mesa, que no estorbará mucho, ya que habían puesto el cochecito de bebé de Jake al lado de ellos. Nada más acomodarse en sus sillas, un camarero salió a la terraza a atenderlos. Bill se pidió un café cortado, y Kayla también otro. Al poco rato, el camarero les servía los dos cafés cortados, con unas pastas de té para acompañarlo. Estuvieron hablando mientras que tomaban su café, hasta que Jake se despertó y empezó a mover sus piernas pequeñas en el cochecito, para luego comenzar a llorar. Al final, Bill que estaba más cerca del cochecito, cogió a su sobrino en brazos.
—A ver campeón, ¿Qué te ocurre? —dijo Bill observando a su sobrino que seguía llorando— No veo que te hayas hecho pis ni caca —volvió a decir Bill al acercarse al niño para olerlo y comprobar que todo estaba en perfecto estado.
—Tendrá hambre —dijo Kayla mientras se acercaba a la bolsa, y sacaba el termo con el agua caliente y el dosificador con la leche en polvo y el biberón. En unos segundos, echó el agua en el interior del biberón, para luego echar la dosis exacta de la leche en polvo, y agitó el biberón para que se mezclara el agua con la leche. Después tomó la temperatura en su mano, y espero un poco a que estuviera más templada, para evitar que Jake se quemara al tomar el biberón— Ven aquí, pequeñín que lo estás deseando —dijo Kayla mientras entendía los brazos para coger al pequeño Jake de los brazos de Bill. Cogió el biberón y acercó la tetina a la boca del pequeño, que la aceptó con mucha desesperación empezando a succionar, mientras que Bill observaba anonadado la acción.
—Mi madre cuanta desesperación tiene —dijo Bill al ver que su sobrino tomaba el biberón con mucha desesperación— Se nota que tiene hambre.
—Ya… todo lo que toma es leche, y eso en un par de horas desaparece de su estómago, aunque es pequeño y con pocas dosis se llena ya —dijo Kayla mientras observaba a su sobrino tomar la leche— Se ve tan tierno tomando su biberón, así tendremos a nuestro bebé en unos meses.
—Sí… —sonrió Bill embobado mirando a su pequeño sobrino.
Cuando Jake acabó de tomar el biberón, Kayla cogió un paño y lo puso sobre su hombre para luego posicionar al pequeño Jake sobre este, y darle unas pequeñas palmadas en la espalda del pequeño para que expulsara los gases creados, mientras tomaba su biberón. Después limpió la boca del bebé con el babero que le había puesto antes de tomar el biberón. Poco a poco se fue quedando dormido otra vez entre los brazos de la chica. Kayla lo colocó de nuevo en su cochecito, y siguió hablando con Bill tranquilamente, cuando la tarde empezó a refrescar, porque se veía que ya iba a caer la noche decidieron regresar a casa, y así poder bañar y acostar al pequeño en su cuna.
—¿Ya se ha quedado dormido? —preguntó Simone cuando Kayla y Bill entraron en la casa.
—Sí, después de tomar el biberón se quedó dormidito como un angelito —contestó Bill a su madre.
—Pues hay que bañarlo, y ponerle una ropa limpia para que duerma fresco —dijo Simone— ¿Le habéis cambiado el pañal?.
—No —respondió Kayla— No hizo falta no ha hecho caca.
—Pero seguro que se ha hecho pis —dijo Simone acercándose a su nieto que dormía plácidamente en el cochecito— Habrá que esperar a que se despierte, porque me da pena despertarlo ahora que está durmiendo plácidamente.
—Vale —dijo Kayla poniendo el cochecito en un lado— Podemos aprovechar para cenar y luego cuando Jake despierte pues bañarle y cambiarle el pañal.
Se fueron a la cocina, llevándose con ellos el carrito donde dormía Jake plácidamente. Comenzaron a preparar la cena, Simone y Kayla mientras que Gordon y Bill miraban un poco la televisión. Al poco rato comenzó a sonar el móvil de Kayla, esta lo buscó entre el bolso que había dejado sobre la silla de la cocina.
Inicio conversación telefónica
—Laia, ¿Qué haces llamando? —preguntó Kayla a su amiga— Se supone que estás pasando unos días tranquilos con Tom.
—Llamaba para saber cómo está mi pequeño —dijo Laia a su amiga— Es que lo echo de menos.
—Solo lleváis nueve horas fuera de casa, y ya le echas de menos —se rió Kayla— Ahora Jake está durmiendo. Bill y yo lo hemos llevado a pasear por la tarde, y después de tomar su biberón se ha quedado dormido. Ahora vamos a cenar, y después cuando se despierte lo iremos a bañar y a cambiarle el pañal para que duerma limpio.
—Dale un besito de mi parte, dile que le echo de menos, y su papá también —volvió a decir Laia a su amiga.
—Vale, venga vete a disfrutar con tu romeo de la noche —dijo Kayla a su amigo— Usar protección, no vayáis a encargarle otro hermanito a Jake antes de tiempo.
—Tranquila… Ya tomaremos precauciones —dijo Laia sonriendo a su amiga— Bueno, yo ya voy a colgar. Cuida de mi pequeño.
—No te preocupes —respondió Kayla— Estamos todos muy pendientes de él.
—Hasta dentro de unos días —se despidió Laia de su amiga— Aunque mañana llamaré para saber cómo ha pasado la noche Jake.
—Vale. Hasta mañana —se despidió Kayla para luego colgar el móvil.
Fin conversación telefónica
Kayla guardó el teléfono móvil en su bolso y volvió a junto de Simone para acabar de hacer la cena. Cuando la acabaron llamaron a Bill y a Gordon, que seguía viendo la televisión para que vinieran a cenar. Durante la cena, Kayla le estuvo explicando a Bill, que Laia la había llamado para informarse de cómo iba Jake. Más tarde, cuando ya habían acabado de cenar, Jake se despertó y comenzó a llorar, era porque le tocaba tomar su biberón. Simone le preparó el biberón y cogió al pequeño entre brazos que comenzó a tomar su biberón con ligera desesperación, cuando acabó de tomarlo, Simone le quitó los gases y después lo llevaron para darle un baño rápido y cambiarle el pañal. Kayla acompañó a Simone y entre las dos asearon al pequeño, que poco después al sentirse ya cómodo volvió a quedarse otra vez dormido. Simone se lo llevó a su habitación, para meterlo en la cuna donde dormía el pequeño, ya que la habían traslado a la habitación del matrimonio para así poderse hacerse cargo mejor del pequeño Jake y así tenerlo mejor vigilado.
Cuando Simone se llevó a su nieto a la habitación de ella, Kayla se fue a la habitación donde ella y Bill dormían. Bill ya se encontraba tumbado sobre su cama, leyendo una revista. Kayla se fue al baño que había en el interior de la habitación, y se echó un poco de crema sobre su vientre abultado para evitar que le salieran estrías por el embarazo. Después volvió otra vez a la cama, y se puso el pijama para tumbarse sobre la cama, y hacerle compañía a su novio. Abrazó al chico, apoyando su cabeza sobre el pecho de su novio, mientras que este le acariciaba la espalda con ternura.
—Te noto un poco tensa —dijo Bill al darse cuenta que tenía la espalda muy contraída.
—Sí… me duele un poco la espalda y el cuello —respondió la chica mientras movía su cuello para ponerlo en una postura más cómoda.
—Si quieres puedo darte un masaje de los que sé hacer yo —se ofreció Bill a su novia.
—Eso estaría muy bien por tu parte, cariño —besó los labios de su novio— Me harás sentir muy bien, y tu hijo te lo agradecerá.
—Sí —sonrió Bill mientras acariciaba el vientre abultado de Kayla— ¿Qué te gustaría que fuera nuestro bebé?.
—Me da igual, aunque me gustaría que fuera niño —sonrió melancólica Kayla— Le podríamos poner el nombre de Alex.
—Me gusta —sonrió Bill.
—Así podría recordar a mi hermano —dijo con tristeza Kayla.
—Estoy de acuerdo, yo pensaba lo mismo —dijo Bill a su chica— Y si es niña, ¿Qué nombre le pondremos?.
—Me gusta el nombre de Danielle —respondió Kayla a su novio.
—Es un nombre perfecto —sonrió Bill para luego besar dulcemente los labios de su novia.
—Bill… mi masaje —dijo la chica mientras se mordía el labio inferior.
—Ahora mismo —asintió Bill a su chica.
Bill se sitió detrás de Kayla, y con sus manos comenzó a darle un pequeño masaje por los hombros tensos de su novia. Kayla cerró los ojos mientras sentía como su novio comenzaba a recorrerle los hombros, y la espalda.
—Oh… Dios… Que bien se siente —suspiró Kayla mientras sentía las manos de Bill darle el masaje— Tienes manos de dioses.
—Lo sé cariño —dijo Bill para luego darle un beso en el cuello.
—Bill… por dios como sigas así conseguirás ponerme muy mala —gimió Kayla al sentir los labios del chico sobre su piel, haciendo que se erizará.
Bill bajó sus manos hasta el vientre abultado de su novia, y comenzó a acariciarlo para luego masajearle los pechos, causando sensaciones placenteras en el cuerpo de la chica. Kayla se giró y comenzó a besarle con desesperación los labios del chico, para luego introducir sus manos por debajo de la camiseta del chico, y después colarse por dentro de los pantalones del chico, y acariciar con las yemas de sus dedos el miembro dormido del chico.
—Como sigas así, vas a conseguir que te ponga a cuatro patas y te folle sin importarme que estés embarazada —se separó Bill de los labios de la chica.
—No sabía que tenías esa vena tan pervertida —sonrió Kayla para luego morderse el labio— Así estás logrando que me ponga más cachonda.
—Ah si… —sonrió pervertidamente Bill para luego comenzar a besarle el cuello mientras que sus manos se pasaban a su antojo por el cuerpo de su novia.
Al poco rato ambos, ya estaban desnudos sobre la cama, haciendo el amor. Bill se había colocado de una forma que le resultará más cómoda para poder penetrar a Kayla, sin que esta estuviera incomoda mientras hacían el amor. Después cambiaron de postura otra vez, ahora Kayla estaba encima de Bill moviéndose con un poco de cuidado para no lastimar a su bebé, pero sintiendo millones se sensaciones placenteras en su interior, ya que todos sus instintos estaban a flor de piel, desde que estaba embarazada.
—Oh… sí… —gimió Kayla mientras se movía sobre Bill sintiendo como el miembro del chico crecía cada vez más en su interior.
Bill posó sus manos sobre las caderas de la chica, y comenzó a moverla con energía sobre él, haciendo que pequeños espasmos de placer recorrieran cada rincón del cuerpo del chico. Poco después acabo descargando toda su esencia en el interior de Kayla, para luego atrapar los labios de la chica y besarla fogosamente.
—Ha sido fantástico —susurró Kayla para luego ponerse al lado de Bill en la cama— Ha sido muy intenso…
La tarde había pasado, Tom y Laia estaban pasando un día completamente relajados sin tener que preocuparse de su pequeño hijo. Ahora se encontraban sentados en el sillón, que había en el salón de la casa donde estaban.
—¿Te acuerdas cuando nos conocimos? —preguntó Tom a su novia.
—Como no me voy a acordar, si casi me da un ataque cuando te vi entrar con mi primo por la puerta de su casa —dijo Laia riéndose— Aunque me supe contener…
—Bueno, si eso es contenerse… escaparse por escaleras arriba para luego ponerte a gritar —sonrió Tom recordando ese momento— Tenías que haber visto la cara que se te quedó a ti y a tu primo.
—Ya… —se ruborizó Laia— Y vosotros nos mirabais a mí y a Kayla con cara de que les pasan a estas.
—Bueno, la verdad es que nos impresionó un poco vuestra reacción —sonrió de nuevo Tom— Tu primo me había dicho que eráis inofensivas, que no eráis fans y que estuviéramos tranquilos.
—Y al final si que éramos fans —susurró Laia— Y os enfadasteis mucho nosotras.
—Sí, te acuerdas cuando fuimos a buscaros al avión para impedir que os fuerais —se volvió a reír Tom— Casi nos llevan los guardias de seguridad detenidos.
—Gracias a la persistencia de tu hermano, que tu querías irte pronto —frunció el ceño Laia.
—Bueno… todo eso queda en el pasado, después nos empezamos a llevar bien… y bueno me enamore de ti —sonrió Tom.
—Bueno también te mentí sobre mi vida sexual… —se sonrojó Laia.
—Sí, no se me olvida la cara que se te quedó cuando nos acostamos la primera vez —reprochó Tom a la chica— Podías haberme dicho la verdad, no habría ningún problema iría más con cuidado.
—Ya, pero estaba cansada de que me tratarán como una niña pequeña —respondió Laia— Nunca había tenido mucha suerte con los chicos, y bueno tener una oportunidad contigo era como un regalo del cielo. Siempre me gustaste desde que solo era una niña…
—¿Sabes lo que me gusta de ti? —miró Tom a los ojos de la chica, mientras que Laia negaba con su cabeza— Tu inocencia… Eres una persona muy inocente, y eso me provoca que te proteja, te cuide.
—A mí me gusta que me abraces y me mimes —puso voz de niña pequeña— Haces que me sienta muy bien…
—Así lo será por mucho tiempo, hasta que la muerte nos separé —dijo Tom para luego besar los labios de la chica.
—Tomi, ¿No te da miedo el futuro? —preguntó la chica con cautela— Porque la verdad nunca imaginamos que íbamos a llegar tan lejos, es decir, tener un hijo juntos.
—La verdad es que no, y bueno nunca había pensado llegar a tener un hijo a esta edad, que aún somos jóvenes, pero sabes… soy completamente feliz. Mi hermano está muy feliz, tengo unos amigos geniales, unos padres fabulosos y sobre todo tengo a la mujer de mi vida, que amo con locura y que me ha dado un hijo precioso —sonrió Tom mirando con cariño a su novia— Obviamente Jake se parece mucho a mi, por eso es tan guapo.
—Oye… —pegó Laia en el hombro un poco ofendida— También he puesto de mi parte para que se parezca un poco a mí.
—Cambiando de tema… —dijo Tom poniéndose serio— No quieres ir a ver a tus padres a España, y así presentarles a Jake.
—No… —bajó la mirada la chica— Lo siento por mi madre, porque me apoyó durante el poco tiempo que estuve en mi casa, hasta que tu viniste a buscarme, pero a mi padre no lo quiero volver a ver en mi vida. Se ha portado muy mal conmigo.
—Está bien respeto tu decisión, pero me da tristeza que no quieras dejar conocer a tus padres a su nieto —volvió a decir Tom intentando hacer entrar en razón a la chica.
—Fue mi padre quien me apartó de su lado —dijo con rencor Laia— No quiero hablar de este tema… Venimos para relajarnos, y con esto me voy a poner peor de lo que estaba.
—Está bien… —abrazó Tom a la chica para reconfortarla y calmarla.
—Tom… —susurró la chica mientras sentía los latidos del corazón de su novio— Has pensado como será nuestro futuro…
—Viviremos felices, y criaremos a nuestro hijo y a los próximos con mucho cariño —respondió Tom huyendo de la cuestión de la pregunta.
—¿No has pensando en que podríamos casarnos en un futuro? —preguntó Laia esperanzada a su novio.
Continúa…
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