Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 126
HAMBURGO
Una enfermera se llevó al pequeño Alex, para limpiarlo, medirlo, pesarlo y ponerle un vestido de hospital para que la criatura no estuviera desnuda. También le pusieron una pulsera identificativa, al poco rato la misma enfermera que se había llevado al recién nacido, volvió con él para dejarlo ya definitivamente en los brazos de su madre. El pequeño metía sus pequeñas manos en su boca mientras babeaba. Kayla y Bill miraban a su pequeño con mucha emoción y mucho cariño.
—Hola mi pequeñín… —sonrió Kayla mientras acariciaba la pequeña frente de su pequeño hijo— Soy tu mamá…
—Y yo tu papá —dijo Bill mirando a su hijo— Serás nuestro niño mimado.
—Espero que Jake no se celé —dijo Kayla a su novio.
—No te preocupes, Jake solo tiene nueve meses y no se dará mucha cuenta por el momento —volvió a decir Bill— Crecerán los dos juntos como amigos y como primos que son.
—Sí —sonrió Kayla acariciando la mejilla rosada de su pequeño hijo.
Al poco rato, un celador vino a buscar a Kayla, para llevársela a ella y al bebé a una habitación en planta. Bill salió detrás de ella, para luego pararse con Tom y Laia que estaban afuera en la sala de espera con Jake en brazos.
—Ha sido un niño muy hermoso —dijo Bill a su hermano mayor, por diez minutos— Se parece mucho a nosotros cuando éramos unos bebés. Ahora van a llevarse a Kayla a la habitación en planta. Cuando ya esté puesta podréis entrar para conocer al nuevo miembro de la familia Kaulitz.
—Oh, estoy deseando que ver a mi sobrinito —dijo Laia emocionada— Jake también quiere conocer a su primo.
—Enhorabuena hermano, ya somos padres ambos —abrazó Tom a su hermano menor— Ya he llamado a mamá para avisarla de su nuevo nieto estaba por nacer. Dijo que se ponían en camino, que un primo de mamá se quedó con la tía de mamá.
Kayla se encontraba en la habitación en su cama, con su hijo en brazos, observando como este dormitaba mientras succionaba el chupete que le había dado una de las enfermeras cuando entraron en la habitación. Al poco rato, entraron en la habitación acompañados de Bill, Laia y Tom con el pequeño Jake, que también quería conocer a su primito.
—Oh dios mío, es una preciosidad —dijo Laia a ver a su sobrino dormitar sobre los brazos de su madre— Hola pequeño, soy tu tía. ¿Puedo cogerlo en brazos?.
—Claro —sonrió Kayla.
Laia dejó a Jake en brazos de su padre, para luego coger a su sobrino entre sus brazos.
—Se parece un poco a Jake cuando nació —sonrió Laia mientras sostenía a su pequeño sobrino entre sus brazos.
—Claro, eso no hay duda —dijo Tom a su novia— Lleva el gen Kaulitz, pero nuestro hijo siempre tendrá el verdadero y el genuino. Siempre será más guapo Jake que Alex, yo soy el gemelo guapo. Bill es una copia barata de mí.
—Oye no te metas con mi hijo recién nacido, que no ha hecho nada —se quejó Bill en broma a su hermano mayor.
—Es la verdad —dijo Tom con obviedad— Aunque tengo que reconocer que tiene un aire a mí, así que mi sobrino puede que sea más guapo que su padre.
—Que capullo eres, Tom —dijo de nuevo Bill apretando los puños.
—Chicos, no peléis —dijo Laia intentando mediar entre los dos hermanos.
Laia le pasó a Alex de nuevo a Kayla, que miraba embobado a su hijo recién nacido. Habían pasado un par de horas, y el pequeño comenzó a llorar hambriento, así que Kayla se dispuso a darle el pecho con tranquilidad. Tom se fue con Laia, a casa, ya que el pequeño Jake tenía que irse a bañar, y después acostarse. Más tarde, llegaron los padres de Bill, Simone y Gordon que venían muy emocionados para conocer a su nieto pequeño.
—Míralo Gordon, se parece a mi Bill y Tom cuando eran bebés —dijo Simone emocionada a ver a su nuevo nieto— Incluso tiene parecido a Jake cuando nació.
—Sí, ya lo dijo Laia cuando vio a Alex —sonrió Kayla observando a su hijo, que mamaba de su pecho tranquilamente— Al parecer tus hijos son capaces de crear pequeñas réplicas exactas de ellos mismo cuando eran pequeños. Y es lógico al ser gemelos, transmiten los mismos genes.
—Sí —sonrió Simone acercándose más a Kayla, que había dejado de darle de mamar a su hijo.
—Vamos a tomar un café —dijo Bill a su padre— Así me despejo un poco, mientras dejamos a mamá con Kayla hablar tranquilamente.
—Está bien —asintió Gordon— Nos vamos a la cafetería a tomar un café, después volvemos. Os dejamos hablar tranquilamente.
—Está bien —sonrió Kayla mientras le pasaba a Simone a su nieto, para que lo tuviera en brazos.
Bill y Gordon salieron de la habitación, dejando solas a Simone y Kayla mientras que la madre de Bill sostenía a su nieto en brazos, y movía sus pequeñas piernas y sus pequeños bracitos. Se formaron unos minutos de silencio, Simone miraba anonadada a su nieto mientras que Kayla observaba a su suegra con su hijo en brazos.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó Simone a su nuera— Tienes alguna molestia.
—Me encuentro bien, aunque siento un poco de cansancio, que creo que será normal —explicó Kayla a la madre de su novio.
—Quiero que sepas que si necesitas algo, puedes pedirme consejo —sonrió amablemente Simone a la chica— Todas las dudas que tengas me las puedes preguntar a mi o a Laia, ya que en estos meses también ha cogido experiencia en esto. Me alegra tanto, que me hayáis dado dos nietos tan hermosos tú y Laia.
—Gracias… —susurró sonriendo Kayla con sinceridad a Simone— Gracias por toda la ayuda que me estás brindado…
—Cielo, sabes que puedes confiar en mí —dijo con ternura Simone— Te quiero como una hija para mí. Bueno os quiero a las dos. Sois mis nueras favoritas de todas las novias que tuvieron Bill y Tom de adolescentes.
—Tengo que sentirme complacida —dijo con orgullo Kayla— Parece que se está quedando dormido.
—Sí, los bebés siempre hace lo mismo comer y dormir, así se ponen tan hermosos —dijo Simone mientras contemplaba sonrientemente a su nieto.
—Sí, mira a Jake como se ha puesto en nueve meses que lleva de vida —dijo Kayla sonriendo— Tengo un sobrino muy bonito, con unos ojazos impresionantes.
—Sí, que ha sacado a su madre, porque la sonrisa de pillo que se le pone en la cara es de mi hijo Tom —dijo de nuevo Simone— Creo que voy a poner a Alex en la cuna, para que duerma más tranquilamente.
A la media hora, Gordon y Bill regresaron a la habitación. Simone y Gordon se fueron a casa, dejando a Bill y a Kayla solos en la habitación del hospital. Bill observaba como su hijo dormía tranquilamente en la cuna, que le habían puesto en el hospital, mientras que Kayla acababa de tomar la cena que minutos antes le habían traído.
—Aún no has cogido a Alex en brazos —dijo Kayla mirando a su novio.
—Es que es tan pequeñito, tengo miedo que se rompa —sonrió inocentemente Bill.
—No, ya verás que no se rompe —dijo Kayla a su novio sonriendo— Cógelo.
—Está bien —asintió Bill para luego acercarse a su hijo, y cogerlo entre los brazos— No pesa nada. Tiene las manos muy pequeñas, pero ha salido de dedos largos, como Tom y yo.
—Ya… para mí es mi niño lindo —respondió Kayla tiernamente.
—Dirás nuestro niño —dijo Bill a su novia— Los dos somos sus padres.
Poco después Bill puso al pequeño Alex en el interior de la cuna, para que este siguiera durmiendo tranquilamente. Luego Bill se fue a sentar en un sillón individual que había en la habitación. Poco a poco, Kayla se fue quedando dormida al igual que Bill que se quedó también dormido, rendido por el día agotador que había tenido ese día.
Los días fueron pasando y pronto dieron de alta a Kayla en el hospital, junto a su pequeño. Ese día, Bill y Tom habían ido a buscar a Kayla al hospital. Tom había llevado su Cadillac Escalade, que era un poco más grande para poder meter el capacho del pequeño Alex en el interior del vehículo. Cuando salieron, se encontraron con varios fotógrafos y periodistas que estaban atraídos por la noticia de la reciente paternidad del gemelo menor, que había sido padre de un niño nueve meses después de que su hermano gemelo mayor lo hiciera.
—Bill, ¿Cómo te sientes al ser padre? —preguntó una periodista acercándose a los chicos, pero ellos seguían caminando sin pararse hacia el coche de Tom.
—¿Cómo se llamará el bebé? —preguntó otra periodista, pero ninguno de los tres contestaban— ¿Cuánto ha pesado?.
—¿Tenéis pensado casaros, ahora que ha nacido vuestro hijo? —preguntó otro periodista pero sin obtener respuesta por parte de los gemelos ni de Kayla.
Kayla colocó bien el capacho de su hijo, en el interior del coche, en la parte trasera de los asientos para luego entrar en el interior del vehículo sentándose al lado de este. Bill se sentó en el asiento del copiloto, y Tom tomó las riendas del coche, para luego arrancar y comenzar a conducir.
—¡Qué pesados los periodistas! —exclamó el chico agobiado de que lo atosigarán cuando iba a algún sitio— A ellos que les importa nuestra vida…
—Somos famosos, Tom —dijo Bill con obviedad.
—Es que ni siquiera podemos ir a cagar tranquilos —dijo con frustración Tom— Cuando nació Jake también pasó lo mismo.
—No os preocupéis tanto Laia como yo nos hemos acostumbrado a esta parte de vuestras vidas —se metió Kayla en la conversación— Además también forma parte de mi vida y la de Laia y será así siempre y no hay nada que hacer.
—No quiero que mi hijo y mi sobrino estén en constante vigilancia por gente extraña —dijo Tom con rabia— Eso no es una vida para los pequeños, ellos tienen que crecer sanos y fuertes, sin ser objeto de presiones por parte de los fotógrafos y paparazzis. Quiero que tanto mi hijo como mi sobrino lleven una vida normal, como dos niños cualquiera.
—Nunca tendrán una vida normal, Tom —dijo con obviedad Kayla— Sois famosos, y tenéis que admitir que ahora yo y Laia y los pequeños forman ya parte de ese mundo.
—Lo sé… pero los veo tan indefensos —volvió a decir Tom mientras seguía conduciendo el coche.
Tom siguió conduciendo hasta que llegó a la casa de sus padres. Simone y Gordon esperaban impacientes la llegada de su nuevo nieto, junto con Laia que se había quedado cuidando a Jake. Tom aparcó su coche en el interior del garaje, para luego salir los tres del coche. Bill cogió el capacho de su hijo, y lo cargó hasta la casa, mientras que Kayla llevaba la bolsita con las cosas necesarias del bebé, que le habían llevado al hospital.
—Ya estamos en casa —anunció Bill entrando en el interior del salón, habiendo accedido por una puerta que conectaba con el garaje.
—Oh quiero coger en brazos a mi nieto de nuevo —dijo Simone acercándose a su hijo para intentar cargar al pequeño Alex que seguía durmiendo ajeno a la pelea familiar que se había formado.
—Mamá no agobies a mi hijo, solo tiene dos días de vida y ya lo quieres controlar todo —se quejó con ternura Bill— Los demás también queremos disfrutar de él.
—¿Quieres conocer al primito Alex? —preguntó Laia a su hijo, que se encontraba en los brazos de su madre— ¿Sí? Vamos a conocerlo…
Laia se fue con Jake en brazos hacia donde había posado Bill el capacho, donde se encontraba su hijo dormitando. Tom se acercó para darle un beso en la mejilla a su pequeño hijo y luego darle un beso corto en los labios a su novia. Jake al ver al pequeño que estaba durmiendo, lo señalo con el dedo y luego miró a su madre.
—Mira Jake es tu primito pequeño. Se llama Alex, y quiero que seas muy bueno con él cuando sea un poco más grande —dijo con ternura Laia su hijo para darle un beso al pequeño— Eres mi principito… Te voy a comer a besos —le empezó a darle besos con sonido en la cara del pequeños, mientras se escuchaban carcajadas sonoras saliendo de la garganta del pequeño Jake, a causa de las cosquillas que le hacía su madre— Será tu amiguito, y jugareis mucho.
Jake asintió con su pequeña cabecita, haciendo que todos los que estaban en el interior del salón se derritieran por ese gesto. Luego, se quiso acercar a su primito Alex que no se daba cuenta de nada, aunque ya había entreabierto un poco los ojos, al escuchar un poco de ruido a su alrededor.
—¿Quieres darle un besito a Alex? —preguntó Laia a su hijo, que se movió emocionado— Con cuidado… —Laia acercó a su hijo a su sobrino, y este posó su boca sobre la cabecita de su primo, que se movió un poco— Ahora vamos a dejar a Alex, seguir durmiendo… —Jake se comenzó a mover en los brazos de su madre, porque quería que su padre lo cogiera en brazos— ¿Quieres ir a brazos de papá?.
—Ven aquí granujilla —dijo Tom acercándose a su hijo, para luego cogerlo en brazos.
Un mes más tarde, Alex ya estaba algo más grande. Bill y Kayla habían decidido que harían un viaje a España para que los padres y familiares de la chica conocieran a su hijo. Desde el primer momento en que salió por la prensa y noticias que el bebé había nacido varios miembros de la familia la llamaron y ahora por fin podría verlos.
Esta vez viajaron sin Tom ni Laia, ya que preferían no ir por un tiempo a la ciudad de las chicas.
BARCELONA (ESPAÑA)
El viaje para la familia fue muy largo y agotador ya que era un viaje muy largo y con un bebé se hacia el doble de pesado. Al llegar al aeropuerto cogieron su equipaje que era bastante ya que tenían que llevar bastantes cosas para el bebé como el carrito.
Al poco rato aparecieron los padres de Kayla que vinieron a buscarlos. Kayla cuando vio a su padre lo abrazó fuertemente, y después abrazó a su madre con un poco de recelo, ya que ella sabía que Bill no le caía bien a su madre, pero pasa sorpresa de Kayla, su madre la abrazó con mucha ternura y luego se acercó a Bill para abrazarle también y darle un beso en la mejilla haciendo que Kayla mirará asombrada la situación.
—¡Qué nieto más bonito tengo! —dijo Laura al acercarse al carrito donde dormía tranquilamente el pequeño— ¿Cómo se llama?.
—Le hemos puesto Alex —sonrió Kayla mirando a su pequeño.
—Así se llamaba tu hermano pequeño… —susurró Laura con tristeza.
—Lo sé… por eso le he puesto su nombre, para honrarle todos los días de mi vida —dijo Kayla a su madre— Sé que igual es un poco incómodo para vosotros, pero necesitaba que mi hijo se llamará así.
—No te preocupes, cariño —dijo Miguel a su hija, para luego acercarse a ver de cerca a su nieto— Me parece que ha salido más a su padre, que a ti.
—Sí, es clavadito a Bill y a su tío —sonrió Kayla al ver al pequeño que seguía dormitando tranquilamente.
—Bueno será mejor que vayamos a coger el coche, e irnos a casa —dijo Miguel a su hija y a su yerno.
—Vale —asintió Kayla agarrando el carrito donde estaba Alex, para caminar junto a sus padres y su novio rumbo hacia el parking, donde había su padre aparcado el coche.
Kayla y Bill iban a pasar una semana en casa de los padres de la chica, para que así los demás familiares de Kayla vinieran a conocer a Alex, ya que cuando se enteraron de que Kayla había tenido un bebé les insistieron mucho para que viajarán a España. Durante esos días, Kayla pudo recuperar la relación entre su madre, que se había deteriorado hacía unos meses, por suerte Kayla estaba muy feliz, de ver como su madre por fin aceptaba a Bill, sin poner pegas.
Durante su estancia en Barcelona, algunas veces Kayla se cruzó con el padre de Laia, pero este no mostró ningún tipo de interés hacia su hija, ni siquiera preguntó cómo estaba su nieto. Los días fueron pasando y todo había vuelto a la cama, Kayla podía presumir de tener una familia bien a avenida por lo menos sus padres se llevaban muy bien con Bill, y eso ya era un gran logro conociendo lo que habían pasado meses atrás.
Era un domingo de mañana, Kayla se encontraba de nuevo preparando su maleta junto a la de Bill, ya que ese día se regresarían a Alemania. Ese día los padres de Kayla irían a acompañarlos al aeropuerto. Cuando Kayla acabó de hacer la maleta, bajó junto a Bill y a su hijo que estaban en el salón de la casa hablando tranquilamente con los padres de Kayla, mientras que la madre de Kayla hacía carantoñas a su nieto que no dejaba de hacer muecas al ver la cara de su abuela. Más tarde, salieron rumbo al aeropuerto junto a sus padres. Una vez allí se despidieron de ellos y facturaron las maletas y se fueron a esperar en una sala de espera a que por fin llegará su vuelo con destino a Hamburgo, Alemania.
HAMBURGO
Después de tres horas de vuelo por fin arribaron en el aeropuerto de Hamburgo. Bajaron del avión con cuidado, ya que Kayla llevaba al pequeño Alex entre sus brazos, para luego montarse en un autobús que los llevaría hasta el edificio del aeropuerto. Tom y Laia se había ido a buscarlos, y se encontraban esperándoles afuera cerca de la puerta por donde tenía que embarcar. Jake se había metido un mechón de pelo en la boca de su madre, mientras lo chupaba.
—Oh Jake, no puedes meter en la boca mi pelo —regañó Laia al pequeño.
—Seguro que la papilla que le diste no le ha sido suficiente —dijo Tom mirando a su hijo con gracia.
—Se tomó un cuenco bastante lleno —informó Laia— Eso le es suficiente para cuatro horas.
—Es que nuestro pequeño Jake es muy glotón —dijo Tom fijándose en su hijo, mientras le acariciaba su mejilla sonrosada.
Al poco rato, empezaron a salir los pasajeros del vuelo en el que había venido Bill y Kayla por la puerta de embarque. Minutos después, lo hacían Bill y Kayla junto a su hijo Alex. Tom se puso a hacer gestos con las manos para que los vieran. Poco después se acercaron a ellos.
—Hermanito —saludó Tom a su hermano pequeño— ¿Cómo ha ido el viaje?.
—Bien —sonrió con alegría Bill— Fue muy provechoso.
—Me alegro mucho —sonrió Tom a su hermano.
Los cuatro caminaron hacia el exterior del aeropuerto, para ir en dirección a la casa de los padres de los gemelos. En unas semanas se irían a vivir los cuatro juntos a Los Ángeles de nuevo, ya que habían acabado con las presentaciones del disco. Pasaron los días y se encontraban ya en el aeropuerto esperando su avión con destino hacia Los Ángeles. Pasada una hora los cuatro adultos, juntos con los dos pequeños de la familia subían al avión para ir a Los Ángeles.
Sin saberlo, sus destinos cambiarían al mismo tiempo que cambia el viento de sentido. Sus vidas parecían perfectas ambas parejas con hijos, un trabajo y dinero entrando a casa, aún y después de pasar por varios baches sus familias aun tendrían mucho que soportar. La verdadera felicidad se consigue con esfuerzo y confianza.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.