It’s just a dream 128

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 128

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Laia se fue a un biombo para cambiarse de conjunto de ropa interior, ahora opto por ponerse uno color rojo pasión con letras de color en blanco. Salió del biombo, y se dirigió de nuevo a su sitio para continuar con la sesión de fotos.

—Me gusta cómo te sienta el rojo, te favorece. ¿Puedes ladear un poco la cabeza? —sonrió el joven fotógrafo— Así perfecto.

—Otra posición, cielo —volvió a decir el chico a la modelo para luego sacar otra foto en una posición diferente a la anterior.

Cuando acabaron de hacer esas fotos, Laia se fue otra vez a cambiarse de ropa interior. Ahora lucía un conjunto en tono beis con unos lunares de color negro, se había puesto unas semi-mangas que cubrían parcialmente sus brazos. Su pelo lucía unos rizos rebeldes.

—Ponme morritos —sugirió el chico— Eso… Tienes unos labios muy sensuales.

—Ahora te voy a sacar una de cuerpo entero, sígueme poniendo morritos —sonrió el chico— Hoy estás trabajando muy bien Laia, está quedando unas fotos de maravilla.

Hicieron una pausa pequeña para que se cambiara de ropa interior y los estilistas aprovecharon a arreglar el pelo de otra forma dejándoselo completamente liso y repasaban el maquillaje para que no salieran brillos en las fotografías. Enseguida volvía a posar para sacar nuevas fotografías.

—Ahora quiero que te pongas de espaldas, y mires la cámara girará —explicó el fotógrafo a la chica, que ahora lucía un conjunto con encaje gris y el resto de color negro. Era un sujetador cruzado por detrás— Eso es, nena. Hoy te estás luciendo.

—Ahora ponte de frente —dijo de nuevo el chico. Laia se giró quedando de frente, mostrando la parte delantera del conjunto— Ese conjunto te queda de muerte.

—Gracias —sonrió la chica poniendo una bonita sonrisa, haciendo que el fotógrafo se quedará mirando embobado a la chica por la belleza suprema que tenía.

—Solo tienes que hacer dos fotos más y la acabamos, y te dejo libre —sonrió el chico a Laia.

—Está bien —Laia se dirigió a cambiarse de conjunto nuevamente.

Laia se fue otra vez detrás del biombo y se puso el último conjunto de ropa interior que utilizaría ese día. Desde que le habían elegido para desfilar modelos de ropa interior de Woman Secret no paraba de probarse sugerentes conjuntos. Se puso la parte de arriba del sostén, de flores blancas con el fondo negro, la braguita a juego era de encaje negro. Salió del biombo y se dirigió otra vez al fotógrafo.

—Ahora quiere te pongas en ese sillón blanco —explicó Erik a la chica. En este sillón había unos cojines blancos. Laia se fue hacia el sillón y se sentó recostando su cuerpo sobre unos cojines blancos que había sobre este— Levanta un poco el pelo de tu cara —volvió a decir el chico, haciendo que Laia cogiera unos cuantos mechones de los agarrará con sus dedos— Mirada sensual… Muy bien preciosa.

—Ahora ponte de pie, y pon mirada penetrante. Esa mirada que sabes poner muchas veces —dijo Erik a la modelo— Eso es… Nena hoy has hecho un trabajo increíble.

—Estoy exhausta —respiró hondamente Laia una vez que habían acabado con la sesión de fotos.

—¿Quieres ver cómo han quedado las fotos? —preguntó Erik mientras revisaba su cámara.

—Vale —sonrió la chica acercándose a él, para mirar las fotos que minutos antes le había sacado.

Después de un rato de mirar las fotos, Laia se despidió de su compañero de trabajo y se fue a vestirse para luego ir a coger su coche, que tenía aparcado en el parking cercano al estudio fotográfico. Luego condujo hasta su casa, ya era media tarde y pronto comenzaría a anochecer. Otra vez tendría que aguantar a Tom, como lo hacía día tras día desde hacía cuatro años. Llego a su casa, y aparcó el coche en el interior del garaje, en cual estaba también aparcado el Cadillac Escalade de Tom. Salió del coche, y accedió al interior de la vivienda unifamiliar.

—Hola… —saludó Laia a Tom que estaba sentando en el sofá del salón.

—Hola cariño, ¿Qué tal tu día de trabajo? —preguntó el chico con un poco de ironía.

—Como siempre… Ha sido muy agotador —dijo Laia su novio— Creo que me tomaré una cena ligera, y me acostaré temprano para dormir.

—Te recuerdo que tenemos una conversación pendiente —dijo Tom con semblante serio.

—Podemos hablar en otro momento, ahora estoy demasiada cansada para escucharte las tonterías que digas —respondió la chica.

—Esas tonterías que dices, es para tratar de salvar lo poco que queda de nuestra relación —elevó la voz Tom a la chica.

—¡MAMI…! —se escuchó la voz infantil de Jake bajando por las escaleras que daban al piso superior de la vivienda— Viniste temprano… ¿Me leerás un cuento?.

—Lo siento, cariño —dijo Laia acariciando la cara de su pequeño hijo— Pero no puedo, tengo un dolor tremendo de cabeza…

—Ahora nunca hacemos cosas juntas… —dijo con tristeza Jake a su madre— Papi siempre se encarga de vestirme, darme la comida y llevarme al parque o a casa de tío Bill para que juegue con el primo Alex, pero tú nunca estás para jugar conmigo…

—Cariño, es porque tengo un trabajo muy agotador y llego cansada a casa —se intentó excusar Laia con su hijo— Por eso papi se encarga de ti.

—Me gustaría que algún día saliéramos los tres juntos, o que me vinieras a buscar los dos al colegio como hacen los papis de mis amiguitos de clase —dijo con sinceridad el pequeño.

—Jake… Agatha ha hecho galletas —se agachó Tom hacia su hijo— Vete a la cocina y dile que te dé galletas.

—Ok… —susurró el niño para luego irse en dirección de la cocina para ir a junto de la asistenta, que tenían contratada en la casa.

—Te estás perdiendo la infancia de nuestro hijo —volvió a decir Tom a la chica— Dentro de poco no te reconocerá como su madre. Esta relación que tenemos no va a ningún lado, hasta mi hermano y Kayla se han dado cuenta de lo distante que estás conmigo.

—No es momento para hablar de esto —dijo Laia al chico alzando la voz.

—¿Y cuándo será el momento? —gritó Tom haciendo que su voz grave retumbará en los tímpanos de la chica— Cuando nuestra relación esté hecha añicos, y ya no se puede recomponerla.

—Quizás sería mejor que nos diéramos un tiempo —dijo finalmente Laia al chico.

—¿Porqué? —preguntó confuso Tom a su novia— Yo no tengo dudas sobre mi amor por ti, ¿Tú las tienes?.

—Tom enserio, estoy cansada —volvió a decir Laia rehuyendo de la pregunta de Tom— Hasta mañana.

Laia subió las escaleras que daban al piso superior de la casa, para luego irse a la habitación que compartía con Tom. Con mucha suerte cuando Tom se acostará ella ya estaría completamente dormida, y no tendría que darle otra excusa para no tener intimidad con él. Últimamente sentía un poco de asco cuando este la tocaba, sería porque ya no amaba a Tom.

Una vez que se metió en su habitación, se dirigió hacia su gran armario para coger una muda limpia de ropa interior, y luego coger su pijama. Se fue al baño, para darse una ducha refrescante y placentera para conseguir quitar todo el estrés que tenía su cuerpo y el cansancio después de una jornada dura de trabajo. Se desnudó, para luego meterse en el interior de lo ducha, y abrir el grifo e ir graduando el agua poco a poco hasta que salió la temperatura de su gusto. Estuvo bajo la ducha durante unos quince minutos, sintiendo como el agua mojaba cada recoveco de su cuerpo, luego echo un poco de jabón y se enjabonó el cuerpo con una esponja para luego aclarárselo con el agua. Poco después, salió de la ducha y se secó con la gran toalla que estaba colgada en el toallero. Después se puso sus braguitas y su pijama, para luego secarse su pelo largo con el secador. Unos minutos después, se encontraba tumbada en la cama intentando conciliar el sueño.

Tom miró como su novia, la que había sido su compañera y madre de su hijo durante casi cuatro años, como se había ido a la habitación, ignorando las súplicas de él para arreglar la situación en la llevaban viviendo durante varios meses. Tom sabía que su relación se había enfriado y ahora era como un iceberg. Notaba como Laia rehuía el contacto con él, y como en las noches cuando dormía se alejaban de sus abrazos, de sus momentos cariñosos en las que Tom quería cuidar de su pequeña y demostrarle todo su cariño.

—¡Papá! —Jake entró de nuevo en el salón encontrándose a su padre solo sentando en el sofá con mirada perdida, mientras estaba sumido en sus pensamientos.

—Jake cariño —dijo Tom cogiendo a su hijo en brazos— Agatha te ha dado las galletas.

—Sí… —respondió el niño emocionado— Estaban muy ricas. ¿Y mamá? —preguntó el pequeño al darse cuenta que su madre no se encontraba en el salón.

—Estaba cansada y se fue a dormir —explicó Tom a su pequeño hijo.

—¿Os vais a separar? —preguntó de nuevo el pequeño a su padre— No quiero que os separéis.

—No digas eso, Jake —trató de tranquilizarlo Tom— ¿Por qué preguntas eso?.

—Es que Emily me contó que sus papás discutían mucho, y un día su mamá se fue de casa porque se separaron —explicó Jake con el temor en sus ojos— No quiero que os separéis…

—No va a pasar eso, cielo —dijo Tom abrazando fuertemente a su hijo, dándole cariño— Te lo prometo…

Poco después, Agatha sirvió la cena en el salón, la cual, solo degustaron Tom y el pequeño Jake, mientras cenaban Tom le contaba cosas al pequeño Jake, como se habían conocido él y Laia. Cuando acabaron de cenar, Tom acompañó al pequeño a su habitación donde le ayudó a ponerse su pijama, arropándolo en la cama, para luego leerle un cuento. Cuando Jake se quedó completamente dormido, Tom dejó el cuento encima de una estantería que tenía más cuentos, para luego apagar la luz de la habitación y cerrar está con mucho cuidado para no despertar al pequeño.

Después se dirigió a su habitación. Abrió la puerta y estaba todo oscuro, así que encendió la pequeña lámpara que tenía en la mesilla de noche, para luego desnudarse y quedarse solo con su bóxers. Luego se metió en el interior de la cama, para acercarse a su novia, que parecía que ya estaba media dormida o más bien fingía. Tom agarró a Laia por la cintura, para luego comenzar a darle pequeños besos en el cuello, dejando pequeños besos húmedos sobre la piel.

—¡Tom para! —susurró la chica dándose la vuelta para quedar mirando a Tom.

—Vamos mi amor… —dijo de nuevo Tom para volver a atrapar los labios de la chica, mientras se ponía encima de ella— Te extraño tanto… Quiero hacerte el amor…

—Te dije que estoy cansada —dijo Laia frunciendo el ceño— Apártate —Laia comenzó a empujar con sus manos a Tom para que este se quitará de encima de ella— Déjame…

—No… —dijo Tom un poco cabreado— ¿Por qué me rechazas? ¿Por qué? Es que has conocido a otra persona que te calienta. ¿Me estás poniendo los cuernos?.

—Eres un imbécil, no he conocido a nadie más —dijo Laia molesta— Solo que estoy cansada y no me apetece tener sexo contigo.

—Llevas diciéndome eso durante dos meses —volvió a decir Tom enfurecido— No soy tonto Laia, sé que hay algo por ahí. ¿Te has liado con alguno de tu trabajo?.

—No vuelvas a decir eso —dijo Laia dándole una bofetada a Tom dejándole los dedos marcados, y girándole la cara— Soy una chica decente, y yo no hago eso.

—Sí, fueras tan decente como tú dices, tendrías sexo conmigo como toda pareja —dijo con rabia Tom.

—Ya te he dicho que estoy cansada —volvió a decir Laia al chico.

—Sabes que no me gusta recibir un no por respuesta —dijo Tom con enojo.

—Déjame —dijo Laia sintiendo como el chico hacía más presión sobre ella.

—No… —susurró Tom para luego apoderarse de los labios de la chica, y comenzarlos a besar con brusquedad mientras que Laia luchaba con todas sus fuerzas para quitarse a Tom de encima. Cuando Tom acabó de besar los labios de la chica, mordió el labio inferior de esta haciéndole un poco de sangre. Laia consiguió quitarse de encima a Tom dándole un golpe con su rodilla, en las partes bajas del chico— Auchh…

Laia se quedó en un ovillo sobre la cama, mientras unas lágrimas caían sobre sus mejillas sonrosadas. Se sentía ultrajada… Nunca llegó a pensar que Tom pudiera obligarla a hacer algo contra su voluntad, la verdad es que sentía cada vez más que ya no estaba enamorada de Tom. Solo les unía su hijo…

Los rayos del sol penetraron por la ventana de la habitación, dando la bienvenida a un nuevo día. Laia se despertó, observó que estaba sola en la cama, así que se levantó para irse a dar una ducha rápida y quitarse toda la suciedad que sentía su alma, por el gesto tan despreciable que había tenido Tom. Cuando acabó de ducharse, se vistió con una falda corta y una camiseta ajustada, después maquilló levemente sus ojos y sus labios, para luego coger su bolso ya que tenía que ir a trabajar.

Salió de la habitación, y comenzó a bajar las escaleras. Tom y Jake se encontraban en el salón sentados en la gran mesa desayunando. Laia caminó hacia la puerta, para salir de la casa.

—¡MAMI! —llamó Jake a su madre— ¿No vas a desayunar con nosotros?

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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