It’s just a dream 129

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 129

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

—Lo siento, cariño. Llegó tarde al trabajo —se disculpó la chica con su hijo, mintiendo realmente, ya que ese día había quedado con su fotógrafo para hablar sobre unos próximos proyectos mientras desayunaban— Ya me tomaré algo por el camino, o cuando llegué al estudio fotográfico. Tomaré algo en la cafetería.

—Jope… Extraño que desayunes con nosotros —dijo con tristeza Jake.

—Te prometo que otro día desayuno contigo —dijo Laia a su hijo mirando los ojos azules del pequeño.

—No prometas cosas que no vas a cumplir —susurró Tom mirando con seriedad a la chica— No mientas a nuestro hijo, que es lo único inocente que existe en la que fue nuestra historia de amor.

—Adiós… —salió Laia de la casa con lágrimas en los ojos. Era verdad su historia de amor estaba más que acabada, se había esfumado como la niebla al contacto con los rayos del sol.

Laia se fue hacia su coche un Audi R8, que estaba metido en el garaje. Sacó las llaves de su bolso, y abrió le garaje para luego entrar en este y por último acceder al interior del coche. Minutos después salía con su coche, en dirección al sitio donde había quedado con su fotógrafo. Al poco rato, su móvil comenzó a sonar.

Inicio Conversación Telefónica

—Dime Erik —dijo la chica a la vez que no perdía la atención al volante, mientras conducía su flamante Audi R8.

—Hola guapa, te llamaba para decirte si puedes acercar mejor al café que hay a dos calles más abajo del estudio fotográfico —dijo el chico a la modelo.

—Vale —respondió la chica— Nos vemos en un minuto.

—Hasta ahora —dijo el chico para luego colgar su móvil.

Fin Conversación Telefónica

Laia siguió conduciendo su coche, hasta meterse por la avenida para llegar al sitio donde había quedado con Erik. Unas grandes gafas de sol cubrían sus ojos azules, protegiéndola del sol californiano. Aceleró el coche hasta que llegó a la calle donde se encontraba la cafetería, Erik ya se encontraba afuera esperándola. Aparcó el coche en un hueco libre, y luego salió del coche para luego cerrar la puerta con la llave automática del automóvil.

—Hola —sonrió la chica al ver a Erik.

—Hola guapa —sonrió el chico mirando la escultural figura de la chica— Vamos será mejor que entremos a dentro, no hay que levantar sospechas de gente curiosa.

—Sí… —sonrió la chica tímidamente para luego acceder al interior de la cafetería.

Los dos jóvenes caminaron hacia el fondo de la cafetería, donde había unas mesas más apartadas, lejos de la vista de los curiosos. Laia se sentía una adolescente, una sensación recorría su estómago de la misma forma que sintió cuando estaba con Tom hace años, cuando era apenas una adolescente con sueños. Cuando llegaron a la mesa, Erik muy educadamente le ofreció asiento a Laia para luego sentarse él en la silla que había al lado de esta. Muy pronto, un camarero se acercó a la mesa para anotar lo que iban a tomar. Ambos se pidieron un capuccino.

—¿Cómo te encuentras? —preguntó Erik al observar a la chica que no tenía un rostro demasiado alegre— ¿Ha pasado algo?.

—No… Solo que… —los ojos de Laia se comenzaron a aguar un poco, pero el chico no lo pudo ver por las gafas grandes tapaban sus orbes azules.

—Laia puedes contarme lo quieras, sabes que puedes contar conmigo —dijo Erik con confianza levantando la cabeza de la chica, que estaba agachada mirándose las manos que tenía apoyadas sobre la mesa— ¿Qué ha pasado?.

—Ayer… Casi me fuerza… —susurró Laia apenada por la situación tan incómoda que había vivido el día anterior— No soporto que me toque, y me da asco cuando quiere besarme.

—Laia si te sientes tan mal con él, porque diablos no le dejas —sugirió el chico.

—Por mi hijo… —susurró Laia— No quiero abandonarlo…

—Pero si ya no lo amas, porque vas a estar atada a él —dijo el chico observando la hermosa cara de la chica— Eres joven y muy bonita… Puedes tener otra oportunidad en el amor con otra persona, créeme.

—Gracias por escucharme… —susurró la chica.

Al poco rato, llegó el camarero con los dos capuccinos que habían pedido. Erik pagó la cuenta no dejando a Laia pagarla. Se tomaron los dos capuccinos mientras seguían hablando de cosas típicas. Erik se estaba muy interesando por la vida pasada de la chica, y los problemas que últimamente tenía con Tom. Se había convertido en su confidente. Cuando acabaron de tomarse los dos capuccinos, se fueron de la cafetería era apenas las doce de la mañana.

—¿Quieres que te acerque a algún sitio? —preguntó Laia al chico.

—Realmente no… —dijo Erik mirando a la chica a los ojos— Tengo una proposición que hacerte.

—¿Cuál? —preguntó la chica con intriga.

—Te invitó a comer… y te cuento —susurró el fotógrafo a la joven.

—Está bien… —sonrió la chica— ¿A dónde vamos a ir a comer?.

—Vas a tener el honor de conocer mi casa —sonrió el chico, para luego morderse el labio inferior— Así podremos hablar más tranquilamente… Sin que nadie nos moleste.

—Vale, pero cocinas tú —le dijo la chica al fotógrafo.

—Claro, eres mi invitada —dijo el chico de nuevo.

—Pues entonces subamos a mi coche —sonrió Laia para luego abrir el coche con el mando a distancia, ya que se encontraba aparcado al lado de la cafetería donde habían estado.

Ambos entraron en el interior del coche de Laia, para luego la chica arrancar el coche rumbo a la casa de Erik. El chico le fue indicando el camino, hasta que llegaron a un edificio alto, donde había varias plantas con apartamentos. En uno de ellos, vivía Erik.

—Vaya si que es alto el edificio donde vives —dijo la chica al azar la vista y ver la altura de este.

—Sí, son nueve plantas —explicó el fotógrafo— Con dos apartamentos por planta.

—Entonces tu apartamento debe ser grande —concluyó la chica.

—Sí —sonrió el chico— Tengo una habitación habilitada como estudio de fotografía también.

—Oh genial —dijo la chica sonriendo para luego salir del coche, y dirigirse al interior del edificio.

—Después de comer te lo enseño —sonrió el chico.

Erik abrió la puerta del edificio, y comenzó a caminar con Laia el gran pasillo que conducía hasta los ascensores. El chico llamó al ascensor, y en varios segundos ya estaba abriendo la puerta de este y entrando en el interior, para luego marcar el piso número cuatro. Laia en todo ese momento no sabía cómo reaccionar, le dedicaba miradas al chico con alguna que otra sonrisa. Cuando llegaron al piso, el ascensor se abrió y Laia guiada por Erik, caminaron hacia la puerta del apartamento del chico. Erik abrió la puerta, para luego entrar en el interior del apartamento. Era un apartamento con huecos muy amplios, decorado con estilo modernista. La cocina tenía una barra americana, que comunicaba con el salón. Al fondo de este había una amplia terraza.

—Me gusta —dijo Laia una vez que había observado el apartamento, aunque no había visto la habitación del chico, ni las otras que poseía.

—Me alegro —sonrió el chico— Bueno, ¿Qué te apetece comer?.

—No sé… tú eres el chef —dijo Laia en broma— Sorpréndeme.

—Preparé algo rápido —dijo el chico para luego meterse dirigirse a la cocina, aunque Laia lo miraba desde el salón— Prepararé una ensalada…

—Sí que eres original —se rió Laia.

A los pocos minutos, Erik había preparado una ensalada de pasta, la cual le echó tomate crudo, maíz, atún y otros ingredientes. Puso dos platos sobre la barra americana, con sus respectivos cubiertos para luego poner dos copas. De un mueble que tenía destinado para poder botellas de vino, sacó una botella para luego descorcharla.

—Siéntese aquí, mi bella dama —se rió Erik mientras llenaba las copas con el vino.

—No seas payaso Erik —se sentó Laia en uno de los taburetes que había en la barra.

Erik sirvió un poco de ensalada en el plato de Laia, para luego servirse en su plato. Mientras comían seguían hablando de cosas, también de alguna sesión de fotos que tendrían que hacer próximamente, y poco a poco la botella de vino fue bajando. Cuando acabaron de comer, Erik recogió la mesa con la ayuda de Laia, poco después Erik le fue a mostrar el resto de las habitaciones de la casa, para entrar por último en el estudio de fotografía que tenía montado el chico en una de las habitaciones.

—¿Así que este es tu otra lugar de trabajo? —preguntó Laia mirando diversas fotografías que tenía colgadas en la pared de modelos, algunos eran desnudos o semidesnudos— Son buenas las fotografías.

—Siempre me apasionó desde pequeño el mundo de la fotografía por eso estudio para ser fotógrafo profesional —explicó el chico mientras miraba a la chica.

—¿Y cuál es la propuesta que me tienes que hacer? —preguntó de repente Laia al chico.

—Quiero que poses desnuda para mí —dijo con cara seria el chico— Te haría las fotos en este estudio, no saldrían a la luz te lo prometo.

—No veo el fin de fotografiarme desnuda, sino al final no te vas a lucrar con eso —dijo Laia desconcertada.

—Solo que me gustaría fotografiarte desnuda… Laia tu cuerpo es perfecto, lo compruebo cada día cuando te hago la sesiones de fotos de ropa interior —comenzó a decir el chico— Tengo mucha curiosidad de ver el resto de tu cuerpo, que no he podido ver en las sesiones habituales que te hago.

—No sé… la verdad —dijo indecisa Laia— Nunca he posado desnuda para ningún fotógrafo.

—Siempre hay una primera vez, eso te servirá para probarte a ti misma —trató de convencer Erik a la chica— Hará que cojas más confianza delante de la cámara, y que en un futuro otros fotógrafos puedan sacarte fotos de esa forma. Créeme ganarías mucho dinero… conmigo solo sería para entrenarte, hay confianza ¿no?

—Está bien —sonrió la chica— En la vida a veces a que aceptar grandes retos para poder una mejorar.

—Gracias —sonrió Erik a la chica— Me has hecho muy feliz, será un placer fotografiarte.

—No digas tonterías Erik, me conoces desde hace tres años —dijo la chica intentando quitar importancia al asunto.

—¿Qué te ha pasado en el labio? —preguntó Erik fijándose en el labio inferior de la chica que tenía una pequeña herida.

—Es una herida… —dijo con tristeza Laia al recordar la forma ruda en la que Tom la había besado en la noche anterior.

—¿Te duele? —preguntó el chico mientras pasaba uno de sus dedos por encima de esta, haciendo que Laia cerrará los ojos por la punzada de dolor que había sufrido en la zona— ¿Cómo te la hiciste?

—Fue… —la voz de Laia comenzó a temblar, y una sustancia acuosa y salada comenzó a mojar sus ojos azules— Fue Tom ayer por la noche, cuando me besó a la fuerza.

—Ese desgraciado no merece tu amor —dijo Erik con impotencia— ¿Por qué no le dejas de una vez?

—Ya te lo dije antes no puedo abandonar a mi hijo —dijo con voz desesperada Laia.

—Pide la custodia del niño, eres su madre seguro que el juez falla a favor tuya para que te quedes con tu hijo —dijo el chico de nuevo a la chica.

—No es fácil Erik —suspiró Laia— Tom tiene muy bueno abogados, que le harían obtener la custodia de Jake sin ningún problema.

—Laia en la vida hay que elegir aunque la decisión que escojas duela más que la otra —volvió a decir Erik a la modelo— Si tienes que abandonar a Jake abandónalo, deja que Tom tenga toda la responsabilidad sobre el niño, seguro que se verá al cabo del tiempo desbordado y te cederá la custodia.

—¿Cuándo quieres que empezamos a hacer la sesión de fotos desnuda? —preguntó Laia cambiando de tema, ya que el otro se estaba volviendo un poco incómodo.

—Si fuera por mí ahora mismo… —sonrió Erik diciendo el pensamiento en alto.

—Vale… —sonrió la chica— Pongamos a ellos. ¿Qué hago? —preguntó Laia a la chico que tenía mirada perdida y en shock— ¿Erik?

—Lo siento, no me esperaba que fueras a acceder tan pronto —dijo el chico emocionado— Normalmente las modelos que fotografió vienen a los pocos días.

—Estoy aquí ya… ¿Cuál es el problema de hacerme la sesión ahora? —dijo Laia de forma despreocupada— Creo que ninguno, ¿no?

—No hay ningún problema —sonrió el chico— Voy a buscar los materiales que necesito —dijo saliendo de la habitación donde estaba el estudio.

—¿QUÉ HAGO? —preguntó Laia alzando la voz, ya que Erik no estaba en la misma habitación.

—DESNUDATE… —contestó Erik mientras estaba buscando un aceite corporal para hacer que la piel de Laia brillará más al hacer las fotos.

Al poco rato, Erik entró con una botellita de aceite corporal que había ido a coger al baño que había en el interior de su habitación, para luego traer unos cojines grandes para ponerlos en el escenario donde sacarían las fotos. La habitación era bastante grande, así que al fondo de está había una cama doble en el cual las modelos se ponían allí para sacar fotos. Erik colocó con cuidado los cojines, mientras que desordenaba un poco las sábanas de esta para darle apariencia de estar un poco revueltas. Laia mientras tanto se había comenzado a quitar la ropa, ahora solo estaba con su ropa interior puesta. Erik miró a la chica y sonrió, esta se comenzó a quitar su sujetador dejando sus senos libres para luego quitarse las braguitas. Erik miraba a la chica embelesado, tenía un cuerpo perfecto.

—Toma esto para echarte sobre el cuerpo —le entregó Erik la botellita de aceite corporal— Así tu cuerpo brillará más. Tienes una piel muy suave, ¿sabes?.

—Gracias… —sonrió la chica para luego coger la botellita que Erik le ofrecía y echarse un poco en la mano, para luego esparcirla por su cuerpo.

Cuando Laia acabó de echarse el aceite sobre su cuerpo, Erik la mandó ponerse enfrente de él, justo donde tenía el escenario puesto. Le dijo a Laia que fuera poniendo diferentes posturas, mientras él iba disparando fotos y después elegirían en las que salieran bien. Erik cada vez que miraba a la joven modelo, poner una postura provocativa sentía como algo en su cuerpo se movía llenándole de adrenalina, sintiendo como sus bóxers estaban cada vez más apretados a causa de la excitación que tenía. Laia era una mujer muy bella, que hacía alterar todos sus sentidos.

—Creo que ya tengo fotos suficientes —sonrió Erik satisfecho con su trabajo— Eres una diosa, Laia.

—Gracias, es mi trabajo —sonrió la chica mientras se cubría el cuerpo desnudo con una de las sábanas que había sobre la cama, que al final no había utilizado para hacer el shoot— ¿Puedo ver las fotos como han quedado?

—Sí —sonrió Erik para acercarse a la chica, y enseñarle las fotos que había tomado con su cámara— A mi particularmente me gustan estas tres. Te ves muy sexys en ellas.

—Gracias, se me hace extraño verme a sí —dijo Laia ruborizándose un poco— Nunca he posado antes así de esta forma.

—Ya te acostumbrarás ya lo verás —dijo Erik para luego comenzar a recoger su cámara y demás accesorios de esta.

—Sí… —susurró la chica sonriendo.

Laia empezó a vestirse de nuevo después de limpiar su cuerpo con aceite.

—Por cierto Erik, retomando la conversación antigua ¿Por qué te interesa tanto que deje a Tom? —preguntó confundida Laia al chico.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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