It’s just a dream 132

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 132

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

—Lo siento, ya me iba. No quiero molestar —dijo la chica confundida sin saber que hacer.

—¿Ha pasado algo? —preguntó el chico preocupado al ver la cara preocupada de la chica.

—No… Solo que Tom y yo hemos discutido de nuevo —susurró la chica.

—Será mejor que entres en mi apartamento, te encuentro muy nerviosa —dijo finalmente el chico.

—Pero tenías que ir a algún sitio —dijo Laia al darse cuenta que el chico salía con su cazadora puesta y las llaves de su casa.

—No, es nada sin importancia. Solo iba al videoclub a coger alguna película que ver y pasar una noche entretenida —explicó el chico— Así que no es ninguna molestia que entres. Necesitas una infusión para tranquilizarte…

—No… estoy bien —dijo la chica accediendo en el interior del apartamento.

—¡¿Segura?! —insistió Erik.

—Sí… —susurró la chica.

—Está bien —se sentó el chico en el sillón que tenía en el salón— ¿Qué ha ocurrido para que Tom y tú volvieras a discutir?.

—Él intenta acercarse a mi cada dos por tres, y yo no lo soporto —se explicó Laia con angustia— Me da asco que me acaricie, yo no le quiero…

—Entonces porque vas a torturarte más, déjalo de una vez —insistió Erik a la chica— Eres joven, tienes una vida por delante.

—Tengo miedo de que me quite a mi hijo… —confesó temerosa Laia.

—No puede hacerlo, es más todos los jueces conceden la custodia a las madres —animó Erik a la chica.

—Pero Tom tiene mucho dinero, y puede pagarse un buen abogado para que le den la custodia a él —volvió a decir la chica— Por eso tengo que estar con él, aunque no me guste que me toque… El otro día cuando estuvimos juntos, me hiciste sentir cosas que en meses no sentía junto con Tom. Te necesito Erik…

—Vamos Laia ahora vienes por que estás confundida —dijo el chico a Laia.

—No estoy confundida, me he dado cuenta que en estos dos meses me he estado enamorando de ti —confesó finalmente Laia— Cuando hacemos las sesiones de fotos en el estudio, me tratas con dulzura —se sonrojó la chica— Y millones de mariposas se alojan en mi estomago.

—Lo siento… no quería hacerte pensar todas esas cosas, pero tampoco he podido evitar fijarme en ti. Eres muy bella, Laia —susurró el chico de nuevo— Tom se está perdiendo a una mujer increíble por no saber cuidar bien de ti. El culpable de todo ha sido Tom, sino hubiera viajado en sus conciertos no te dejaría sola durante mucho tiempo haciendo que lo que sentías por él se enfriará.

—Sí… Tienes razón, no pasamos mucho tiempo juntos por nuestros trabajos, y eso ha sido el causante de este distanciamiento —asintió Laia.

—¿Seguirás con él a pesar de todo? —preguntó Erik a Laia.

—Tengo que hacerlo por Jake… —volvió a susurrar la chica.

—Está bien… ¿Te quedas a cenar? —preguntó finalmente Erik a la chica— Después si quieres puedes regresar a casa.

—No… No quiero regresar a casa, no quiero encontrarme con Tom de nuevo y vivir una situación incomoda —susurró la chica— ¿Si no te importa puedo quedarme a dormir aquí?.

—Vale, así podrás pensar bien en tu relación con Tom —dijo el chico con un poco de cordura— Lleváis juntos mucho tiempo, y tenéis un hijo en común. Debes meditar las cosas…

—Gracias… —susurró de nuevo Laia— Gracias por escucharme, eres el único que me entiende. Todos se ponen de parte de Tom, y ven en mí la mala de la película

Erik miró con ternura a la chica, que se encontraba en una situación desesperada. Luego se dirigió hacia la cocina y comenzó a preparar la cena. Poco después servía la cena en los platos, que había puesto antes sobre la barra americana que poseía la cocina. Laia se sentó un poco cabizbaja en la silla, al lado de Erik y comenzó a remover la comida del plato jugando con ella.

—Come, te sentará bien… —aconsejó Erik a la joven.

—No tengo mucha hambre —susurró la chica— Tengo el estomago cerrado.

—Come… —volvió a insistir Erik.

Poco a poco Laia fue comiendo despacio, mientras que Erik la observaba. Cuando acabaron de cenar, estuvieron viendo un poco la televisión, pero Laia enseguida le empezó a entrar el sueño, así que Erik se fue a su habitación y le dio una camisa suya para que la usará de pijama, después cogió en el armario una almohada y una manta para poder pasar él la noche el sillón del salón, mientras que Laia lo hacía en la cama de este en la habitación.

—Estás como en tu casa —dijo Erik a la chica haciendo que esta se sintiera más cómoda— Que tengas buenas noches, y dulces sueños.

—Gracias, por todo Erik —se abrazó la chica al joven aspirando el aroma de la colonia de este.

—Ahora descansa… —susurró Erik para luego darle un beso en la frente— Buenas noches…

—Buenas noches… —sonrió levemente Laia para luego desaparecer por el pasillo en dirección a la habitación del chico.

Erik se quedó acomodando su almohada y la manta en su improvisada cama por una noche, mientras que Laia se iba a la habitación del chico. Una vez dentro se fue al baño, para limpiarse la cara del maquillaje que se había echado por la mañana cuando se había levantado. Después regresó a la habitación y se desnudo completamente quedándose con sus braguitas, para ponerse después una camisa blanca que Erik le había dado. Le quedaba por encima de las rodillas mostrando sus piernas largas, abrochó con cuidado cada botón hasta cubrir sus pechos desnudos, y después se metió en el interior de la cama. Observó su móvil era la una de la madrugada, así que se movió en la cama buscando una posición adecuada e intentó quedarse dormida. Minutos después su móvil sonaba con el tono que tenía puesto para mensajes entrantes. Era un mensaje de Tom.

¿Dónde estás cariño? Estoy muy preocupado. Ya es muy tarde y no das señales de vida. Te quiero…”

Laia leyó el mensaje para después apagar el móvil, no quería que Tom la llamara. No quería hablar con él, bajo ningún concepto. Se acomodó de nuevo en la cama para luego poco a poco comenzarse a quedar dormida.

Tom le había acabado de mandar el mensaje a Laia. Estaba muy preocupado por la chica, porque había salido antes de las nueve de la noche, y eran ya la una de la mañana y Laia seguía sin aparecer por la casa. Cansado de esperar una respuesta, se metió en la cama intentando dormir pero todos sus pensamientos iban hacia Kayla. Suspiró frustrado, hasta que después de dar varias vueltas en la cama por fin consiguió quedarse dormido, aunque todos sus sentidos estaban a la espera de que Laia llegara. Los rayos tenues del sol penetraron en la habitación, haciendo que Tom se moviera inconscientemente y estirará sus brazos sobre la cama. Sintió el hueco vacío del lado de Laia, abrió los ojos lentamente para cerciorarse de que Laia no estaba en la cama, o incluso había ido al baño, pero un silencio ensordecedor inundó la habitación.

—¿En donde diablos te has metido? —se preguntó con frustración Tom.

Poco después se levantó, y se dio una ducha rápida, para luego vestirse. Salió de la habitación y bajó las escaleras rápidamente encontrándose con Agatha, su asistenta, sirviendo la mesa para el desayuno.

—Buenos días, Agatha —saludó Tom muy cortésmente.

—Buenos días, Señor Kaulitz —saludó la mujer con respecto— ¿La señorita Laia también desayunará con usted? Lo digo para ponerle un servicio también.

—No, ha tenido que salir temprano —dijo el joven excusando a su novia, aunque realmente no sabía donde se había metido.

—De acuerdo, señor —dijo la mujer— Para cualquier cosa estoy en la cocina.

—Agatha… —llamó Tom a la mujer— Podría hacerse cargo de Jake durante una hora. Tengo que ir a hacer una gestión, pero como está durmiendo tan tranquilamente me da pena despertarlo.

—Descuide señor —sonrió la mujer— Cuidare del señorito Jake sin ningún problema, es más, lo siento como si fuera uno de mis nietos. Váyase tranquilo, señor.

—Gracias, Agatha —sonrió el chico— La verdad es que no sé que haría sin ti.

Tom se quedó acabando de tomar de su desayuno, para luego levantarse de la mesa e irse a casa de su hermano. Necesitaba saber si sabían algo de Laia, ya que no había recibido ninguna contestación al mensaje que por la noche le había mandado. Cruzó el amplio jardín que rodeaba su casa, para luego dirigirse hacia la casa de su hermano. Una vez enfrente de la puerta tocó el timbre. Minutos después era su hermano menor quien le abría la puerta.

—Buenos días, Tom —saludó Bill a su gemelo.

—Hola Bill —dijo Tom con voz preocupado— Oye… ¿Sabéis algo de Laia?.

—No —respondió Bill confundido— ¿Por qué?.

—No ha pasado la noche en casa, y le he mandado un mensaje al móvil ayer por la noche y no me ha contestado —comenzó a explicar Tom con desesperación— Hace un rato la llamé al móvil y me da que está apagado o fuera de cobertura.

—Pues no sabemos nada —dijo nuevamente Bill— Vamos tranquilízate. Entra.

Tom y Bill entraron en el interior de la casa del gemelo menor, y se fueron a sentar a los sillones que tenían en el salón. Tom estaba muy nervioso y preocupado, y Bill lo entendía perfectamente ya que la situación que estaba viviendo desde hace meses no hacía que el gemelo mayor estuviera en sus mejores condiciones física y moralmente. Al poco rato, Kayla llegó al salón para acercarse a su amigo y a su novio.

—Hola Tom —saludó la chica a su amigo.

—Kayla por favor —dijo suplicante el joven— ¿Sabes algo de Laia?.

—No —respondió la chica confundida— ¿Qué ha pasado?.

—Ayer por la tarde discutimos y se fue de la casa, y aún no ha regresado —explicó el chico a su hermano y a la chica— Estoy muy preocupado por ella. ¿Y si le ha pasado algo?.

—No creo las malas noticias siempre son las primeras en venir —dijo Kayla tranquilizando a Tom.

—No sé que hacer… Ayer discutimos por una ropa interior que se compró muy sexy —comenzó a explicar Tom— Le pregunté si la utilizaría conmigo y dijo que no, que no eso no lo haría nunca, que la había comprado porque Kayla le había obligado a comprarla.

—Yo no la he obligado a comprarse ningún conjunto de ropa interior. Fue ella quien se compró esos conjuntos sexys —se defendió Kayla.

—¿Entonces para qué? —preguntó Tom confundido— Si no los va a utilizar conmigo, entonces con quien…

—Tom… —cogió aire la chica por lo que le iba a decir a su amigo— Ayer hable con Laia sobre vuestra relación…

—¿Te ha dicho algo? —preguntó el chico con desesperación.

—No, me ha dicho mucho solo que no siente atracción por ti, y bueno… —cogió aire nuevamente Kayla— Se ha besado con un chico, aunque no me ha dicho su identidad.

—O sea que se ha comprado esos conjuntos para utilizarlos con el otro —sacó sus propias conclusiones Tom— Soy un gran cornudo… Me ha estado poniendo los cuernos durante todo este tiempo, y yo sin darme cuenta. Pensaba que solo era una crisis, pero al parecer tiene a alguien más que le calienta la cama.

—Tom, tranquilízate —intentó calmar Bill a su hermano.

—Ahora más que nunca voy a contratar al detective privado —dijo Tom con vehemencia— Quiero saber todo detalle de ese malnacido que me está robando a mi novia. Nada se ríe de Tom Kaulitz…

—Vamos Tom cálmate —dijo Bill de nuevo al ver a su hermano completamente alterado.

—Me he cansado de ser el tonto en esta historia. ¿Os podéis quedar con Jake durante unos días? —preguntó Tom a su hermano— No quiero que esté estos días por casa y presencie alguna discusión, que haga que se ponga mal.

—No te preocupes. Kayla te acompañará a tu casa para recogerlo —respondió Bill a su hermano.

—Está bien… —susurró el chico— Bueno, nos vamos Kayla.

—Vale —dijo la chica levantándose del sillón para luego dirigirse con Tom a la puerta de su casa.

Ambos chicos salieron al exterior, y comenzaron a caminar en silencio atravesando la casa. Tom iba con cara de pocos amigos, que su novia le estuviera siendo infiel no le hacía ninguna gracia. Kayla miraba asustada a su amigo porque tenía miedo que este hiciera alguna locura que después pudiera perjudicar a la relación que había entre Laia y él, y que tuviera daños colaterales sobre el hijo de ambos, el pequeño Jake.

—Tom intenta no ser muy duro con Laia —dijo la chica con preocupación— Sino todo se podrá peor, y Jake sufrirá las consecuencias. No quiero que Jake sufra viéndoos discutir, y como os separáis.

—Kayla yo amo a mi hijo con todas mis fuerzas, pero no voy a consentir que Laia se burle de mi —dijo el chico molesto— Si aparece por la casa Laia, le pondré las cosas claras…

Eran las once de la mañana, Laia seguía durmiendo, aunque se había quedado dormida pronto por la noche se despertó varias veces provocando en ella que se desvelará. El sol entraba fuertemente por los ventanales de la habitación, dando la máxima claridad. Laia se despertó después de dar varias vueltas, intentando esconderse de tanta claridad que era evidente en la gran habitación. Se estiró completamente para desperezarse en la cama, y luego se levantó de esta para irse al baño que poseía la habitación. Minutos después salía de la habitación, para dirigirse al salón. Erik se encontraba en la cocina haciendo un jugoso desayuno.

—Buenos días, Bella durmiente —saludó Erik a la chica cuando se giró para poner en la barra americana, una plato de tortitas recién hechas, para luego fijarse en lo sensual que estaba Laia con esa camiseta, dejándole poca cosa que imaginarse— ¿Has dormido bien?.

—Sí, gracias —sonrió la chica acercándose a la barra, para luego sentarse en uno de los taburetes próximos a la barra— Esto tiene una pinta excelente —dijo la chica al comprobar lo bien que olía las tortitas recién hechas— No sabía que eras tan buen cocinero.

—Bueno… uno hace lo que puede —dijo el chico mientras acababa de sacar las tostadas del tostadero, y ponerlas en un plato— ¿Quieres zumo de naranja?.

—Sí, gracias — sonrió la chica.

Ambos jóvenes comenzaron a desayunar en silencio. De vez en cuando se miraban sin decirse nada.

—Erik… —susurró Laia mientras apoyaba su tostada sobre la barra americana.

—¿Si…? —preguntó el chico mirando las mejillas sonrosadas de la chica.

—¿Puedes besarme…? —preguntó tímidamente la chica.

—Sabes que no te convengo —sonrió provocativamente el chico.

—Ahora no me importa, lo único que sé es que me haces sentirme plena cuando me tocas o me acaricias —sonrió Laia acercándose al chico, para luego juntar sus labios con los de Erik.

El chico no se resistió a lo que Laia le pedía, y correspondió el beso de forma ardiente y deseosa. Estuvieron besándose durante varios minutos, lo suficiente para saber que sus cuerpos empezaban a tener una temperatura elevada. Poco después, ambos se estaban devorando a besos en la habitación del chico, mientras que ambos se desnudaban con urgencia, con necesidad.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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