It’s just a dream 135

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 135

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

—Lo has echado todo por la borda… —dijo Kayla con enfado a su amiga. Odiaba ver a sus amigos sufrir— Espero que algún día tengas remordimientos de conciencia.

—Pero… —intentó decir algo Laia pero fue interrumpida por Kayla.

—¡Alex! Vámonos —dijo Kayla con voz autoritaria— Tenemos que irnos a casa ya.

—Sí… mami… —dijo el pequeño a su madre, para acercarse a ella y agarrarla de la mano para luego salir de la casa.

Kayla salió de la casa con su hijo Alex y se fue hacia su casa. Entró en el interior, y se sentó en el sillón junto con su hijo Alex. Juntos se pusieron a ver una cadena infantil, para que el pequeño se distrajera. Minutos después, Bill regresó a casa después de tener un día intenso en el estudio de grabación.

—Hola cariño —saludó Bill a su novia— ¿Qué tal todo?.

—Bien… —susurró la chica.

—¿Cómo te has portado campeón? —preguntó Bill a su hijo.

—Bien… papi —susurró el pequeño— He ido a la casa de abuelita Simone con Jake, y hemos estado jugando durante mucho rato.

—Genial… Ahora puedes ir un momento al jardín a junto de Madly —dijo Bill a su hijo.

—Sí —sonrió el pequeño levantándose del sillón, para salir al exterior del jardín en busca de la perrita que tenían, dejando solos a sus padres.

—¿Qué ha pasado para que tuvieras que llevar a Alex a casa de mi madre? —preguntó Bill a su novia, una vez que su hijo les dejó solos.

—Tu hermano ha tenido problemas con Laia —susurró la chica con preocupación.

—¿Qué le ha pasado ahora? —preguntó Bill poniendo los ojos en blanco, ya que se le hacía bastante cansina la situación de su hermano con Laia.

—Ayer discutió con Laia y se lesionó la mano —comenzó a explicar Kayla— Le pegó un puñetazo a la pared de la habitación de ellos, y hoy amaneció con la mano morada e hinchada. Casi le era imposible moverla. Tuve que llevarlo al hospital… Por eso dejamos a Alex y a Jake con Simone.

—¿Ha sido muy grave lo de la mano? —preguntó ahora Bill con preocupación.

—Se la ha roto, le han pues escayolado la mano —explicó Kayla a su novio.

—Vaya… eso va a retrasar la grabación del disco —dijo Bill preocupado.

—Sí… —susurró Kayla al chico— Jake está todo emocionado pintando la escayola de la mano de Tom.

—Mi sobrino tiene cada ocurrencia —sonrió el chico— Será mejor que vaya a ver como está mi hermano.

Bill salió de su casa y se dirigió hacia la casa de su hermano Tom. Cuando llegó a la puerta de la casa, tocó el timbre, muy pronto Laia abrió la puerta, dejando al chico pasar al interior de la casa.

—¿Dónde se encuentra mi hermano? —preguntó Bill con voz seca.

—Está arriba… —susurró Laia a su cuñado.

Bill se dirigió hacia las escaleras para comenzar a subirlas rápidamente, hasta llegar al pasillo que comunicaba con las habitaciones. Se dirigió hacia la habitación en la cual dormían Laia y Tom, pero se la encontró vacía así que siguió buscando en las otras habitaciones, que tenían de invitados. Tom se encontraba en una de las habitaciones que se encontraba en el lado izquierdo del pasillo.

—Tom, ¿Cómo estás? —preguntó Bill entrando apresuradamente en la habitación— ¿Te duele la mano?.

—Si… ahora la tengo dolorida porque me han puesto los huesos en el sitio de la mano y después me pusieron el yeso —explicó Tom— Pero me han dado unos antinflamatorios.

—Bueno, eso nos hará retrasarnos en el nuevo disco —suspiró Bill con pena— Pero lo importante es que te recuperes y no quede ninguna secuela en tu mano.

—Sí… eso es lo importante… —susurró Tom bajando la cabeza.

—Kayla me dijo que ayer discutiste con Laia —dijo Bill con delicadeza— Por eso te lastimaste la mano.

—Sí… Ella apareció con un chupetón en el cuello, y por encima tuvo la cara de negarme todo —dijo Tom con amargura— La estoy perdiendo Bill… Ya no sé que hacer…

—Me apena verte así, con tanta angustia y dolor —dijo con pena Bill— No quiero que sufras…

—¿Qué me sugieres que haga? —preguntó Tom a su gemelo intentando buscar alguna respuesta a su inquietud, que vivía su corazón desde hacía unos días.

—Lucha por Laia… —susurró Bill a su gemelo, que estaba desesperado.

—Ya he luchado con todas mis fuerzas, pero no sé que más hacer —susurró Tom— La única solución es darse tiempo, y sino se arregla nada, no cabrá más remedio que separarnos.

—Hagas lo que hagas, siempre contarás con mi apoyo —dijo Bill a su hermano, abrazándolo para demostrarle que él siempre estaría a su lado.

—Gracias —susurró Tom abrazándose a su hermano menor— Gracias por aguantarme desde que estábamos en la barriga de mamá.

—No seas tonto eres mi hermano mayor, mi confidente, mi mejor amigo —dijo Bill a su hermano mayor.

—Me alegro de tenerte como hermano, aunque a veces me saques de quicio —sonrió Tom con un poco de tristeza. Estaba pasando por un momento difícil en su vida.

—Yo también me alegro de que seas mi hermano —sonrió Bill a su hermano— Bueno… Será mejor que me vaya ya a casa, aún tengo que hacer unas cosas que hacer.

—¿Qué tal hoy en el estudio? —preguntó Tom a su .

—Bien, he adelantado mucho —sonrió Bill— De hecho que he tenido alguna idea para otra letra de otra canción. Ya te pasaré la letra para que la leas, y le pongas la música, pero primero tienes que recuperarte de tu mano que después no se te cura bien y arrastrarás la lesión por mucho tiempo.

—Tranquilo Bill ya procuraré que se me cure pronto, porque sino me da un ataque sino puedo tocar la guitarra —dijo Tom a su hermano— Últimamente es lo único que me hace salir de mis problemas…

—No pienses ahora en eso. No te comas el tarro, o te amargarás más de lo que estás —comentó Bill— ¿Te apetece después por la tarde venirte a mi casa y cenar con nosotros? —preguntó el chico— Tráete a Jake contigo, será bueno que salgáis de esta casa.

—Bueno, me lo pensaré —respondió Tom con mirada ausente.

—Espero que vengas —dijo Bill con un hilo de esperanza— Sino vendré a buscarte, y te llevaré arrastras.

—Venga vete ya, o Kayla pensará que te he secuestrado —sonrió el chico.

—Está bien —sonrió también Bill— Nos vemos más tarde.

Bill salió de la habitación donde dormía ahora su hermano, y comenzó a caminar por el pasillo para luego bajar las escaleras. En el salón estaba Laia sentada en el sillón hablando tranquilamente por su móvil, mientras que se reía tontamente. A Bill se le retorció el estomago de ira al ver como la chica se comportaba tan fríamente como sino pasará nada siguiendo con su vida normal, mientras que su hermano se encontraba en su habitación con los ánimos bajos y con el corazón echo pedazos, por culpa de la chica. Bill salió de la casa de su hermano, sin despedirse de Laia para luego irse a su casa.

UN MES DESPUÉS

Había pasado un mes desde la conversación entre Tom y Bill, las cosas entre Tom y Laia no mejoraban, no dormían juntos, no comían juntos, no hablaban como una familia lo hacía, ni tan solo se miraban. Laia comenzaba a salir muy a menudo e incluso llegaba a pasar varios días fuera de casa, alegando motivos de trabajo, pero Tom sabía el motivo verdadero claramente, Laia se estaba viendo con su fotógrafo, con el cual estaba manteniendo una relación a escondidas de Tom, aunque este lo sabía perfectamente. Jake empezaba a notarlo, incluso el niño estaba cambiando su personalidad para llamar la atención de sus padres.

Laia como de costumbre había salido pronto de casa para reunirse furtivamente con Erik, dejando una vez más a Tom y a su hijo descuidados. Había cogido su Audi R8, y había conducido hasta donde vivía Erik. Una vez que llegó a la zona donde vivía Erik, aparcó el coche, y luego se dirigió hacia el portal del edificio. Tocó el timbre, y a los pocos minutos ya estaba dentro del edificio esperando al ascensor, poco después ya estaba tocando al timbre de la casa del chico.

—Hola preciosa —saludó Erik a la chica para luego besarlo en los labios— ¿Me has extrañado?.

—Eso no se pregunta —sonrió la chica para abrazar al chico por el cuello, para luego hacerlo entrar en la casa mientras se comían a besos.

Ambos jóvenes se sentaron en el sillón del salón del chico, mientras que seguían comiéndose a besos, dejándose llevar por sus instintos. La temperatura iba aumentando poco a poco, haciendo que la ropa que llevaban los dos jóvenes les sobrará. Pocos minutos faltaron, para ya estar medio desnudos mientras se acariciaban y sensaciones placenteras empezaban a poseer sus cuerpos. Hasta que se dejaron llevar por la pasión sin desenfreno.

—Oh si… —gimió la chica mientras su larga melena caía por su espalda completamente desnuda, al sentir como el miembro de su amante llegaba a lo más profundo de su sexo— Sigue…

—Aahhh… —gimió el chico en un susurró en el oído de la chica, mientras que movía el cuerpo de la chica sobre él para penetrarla más fuertemente.

—Oh, dios mío… —volvió a gemir la chica al sentir más que llegaba el orgasmo.

Al final un gemido desgarrador salió de la boca de ambos jóvenes, mientras que se seguían moviendo con intensidad pero aminorando los movimientos, Sus cuerpos completamente perlados hacían brillar sus cuerpos, sus respiraciones entrecortadas intentaban calmarse sin ningún éxito. Se quedaron varios segundos abrazados, mientras que respiraban con dificultad. Erik acariciaba la espalda desnuda de la chica con las yemas de sus dedos haciendo que Laia se relajará mucho más.

—¿Qué tienes pensado hacer? —preguntó Erik susurrando— No podemos seguir con esta situación. Llevamos cerca de un mes viéndonos a escondidas, y tú no has dado el paso para dejar a Tom.

—Entiéndeme es una situación complicada —susurró la chica.

—No me gusta ser el segundo plato —dijo con seriedad Erik.

—Y no lo eres… —susurró la chica— Con Tom llevo cerca de tres meses sin tener ningún tipo de acercamiento intimo.

—Pero no eres plenamente mía —respondió Erik a la chica— No quiero que sigas viviendo bajo su mismo techo… Vente a vivir aquí conmigo.

—Pero no quiero alejarme de mi hijo… —dijo Laia con un poco de tristeza.

—En la vida hay que sacrificar pequeñas cosas… —dijo de nuevo el chico mirando con intensidad a la chica— O eso o publico las fotos que te saque desnuda hace un mes.

—¿Estás de broma? —abrió los ojos desmesuradamente Laia— ¿Me estás amenazando?.

—No… Solo te estoy dando un empujoncito para que dejes a Tom —dijo seriamente Erik— Qué dirán tus familiares y amigos cuando te vean en esas fotos.

—Eres… —dijo Laia disgustada.

—No estás en condiciones de decir nada, porque te tengo cogida por todos lados —volvió a decir Erik a la chica— Te exijo que dejes a Tom. Te doy de plazo hasta mañana…

—Eres un imbécil —dijo Laia levantándose de encima del chico para buscar su ropa y comenzar a ponérsela.

—¿Qué pasa no quieres dejar a tu novio mientras le sigues poniendo los cuernos? —preguntó Erik con enfado— ¡RESPONDEME!.

—Oye tío, tú no eres nadie para hablarme así —dijo Laia encarándose al chico— No te voy a consentir que me controles, yo con mi vida hago lo que me da la gana.

—Muy bien… —dijo Erik cogiendo su móvil para hacer una llamada, más bien para hacerle creer que estaba haciendo una llamada, mientras Laia miraba como marcaba su móvil— Hola, llamaba para ofrecerles…

—Está bien… —susurró Laia antes de que Erik continuará hablando por teléfono— Hoy mismo por la noche dejo a Tom… Iré a casa, a coger algunas cosas y regresaré aquí…

—Ves como nos podemos entender bien —sonrió Erik a la chica— Buena chica, preciosa.

—Hasta luego… —dijo Laia con tono molesto, para luego coger su bolso y salir de apartamento del chico.

Comenzó a caminar por el largo pasillo, hasta llegar al ascensor y tocar en el botón de llamada. Esperó unos segundos hasta que el ascensor llegó, y entró en este para luego marcar el cero, y así bajar al portal del edificio. Cuando salió del portal, se dirigió hacia su coche que tenía aparcado en la acera de enfrente, una vez que Laia entró en el interior del coche y arrancó el coche en dirección a su casa, a la que en unas horas dejaría de ser su casa.

Minutos después aparcaba su coche dentro del garaje de la vivienda familiar. Accedió a través de la puerta de este al interior del garaje. Tom estaba sentado en el sofá junto a su hijo mientras Jake pintaba en unos libros de colorear, Tom estaba viendo tranquilamente la televisión.

—Mami… —dijo el pequeño Jake al ver entrar en la casa a su madre— Pensé que hoy no vendrías a dormir… —Laia hizo caso omiso a lo que su hijo le dijo, y se dirigió hacia las escaleras que daban a su habitación. Tenía muchas cosas que meter en su maleta.

—Por lo menos ten la decencia de darle un beso a tu hijo —increpó Tom a la chica, viendo como esta pasaba ampliamente de su hijo.

Laia siguió subiendo las escaleras que daban al piso superior, sin prestarle atención a lo que Tom le había dicho. Una vez que estuvo en la habitación, cogió una maleta que estaba encima del armario y comenzó a abrir el armario para empezar a coger la ropa que metería en su maleta. Poco a poco la maleta se iba llenando, solo faltaba alguna ropa interior, su secador del pelo, y el neceser donde tenía sus demás cosas que utilizaba en el baño. Cuando acabó de meter todo en la maleta, la cerró con dificultad. Para luego salir de la habitación y comenzar a bajar las escaleras. Tom estaba sentado de nuevo en el sillón, jugando con el pequeño Jake.

—¿A dónde vas? —preguntó Tom a la chica al verla bajar con la maleta.

—Adiós Tom… —dijo la chica con una suma frialdad— Espero que te vaya bien…

—¡Un momento! —dijo Tom alzando la voz, antes de que la chica cruzará el salón para dirigirse al hall principal de la casa, y salir al exterior de esta— ¿Qué coño estás haciendo? —preguntó Tom atónito.

—Lo que estás viendo… Me voy… Te abandono —dijo la chica sin importarle un pimiento que su hijo pequeño estuviera presenciando la discusión.

—Te has vuelto loca de remate —dijo Tom sin poderse creer lo que estaba escuchando salir por la boca de Laia— Somos tu familia…

—Adiós… —volvió a decir la chica con voz cansina.

—Es por ese fotógrafo que te ha lavado el cerebro, porque nos abandonas —volvió a insistir Tom con desesperación. No se creía que el amor de su vida lo estuviera abandonando en sus propias narices.

—No tengo porque darte ninguna explicación —dijo Laia con semblante serio y frío.

—Mami… no te vayas —comenzó a decir el pequeño Jake mientras empezaba a llorar— No me dejes solito…

—Jake sube a tu cuarto —ordenó Tom a su hijo con voz autoritaria.

—Pero… no quiero que mami se vaya —dijo el pequeño con voz titubeante.

—¡AHORA! —dijo Tom alzando la voz a su pequeño hijo, haciendo que por sus ojos infantiles surcarán unas cuantas lágrimas para luego dirigirse a su habitación— ¡¡ESTÁS LOCA DE REMATE!! NO TE PUEDES IR…

—Es mi vida Tom, y he decidido terminar nuestra relación —dijo Laia encarándose en por primera vez a su novio después de varios meses dándole largas.

—Te recuerdo que tienes tu trabajo de modelo gracias a que te descubrieron por mi —reclamó Tom a la chica— Te he dado todo durante estos cuatro años, te he cuidado y protegido mientras que tus padres se hacían los desentendidos contigo. ¿ASÍ ME LO PAGAS?.

—Tom no sigas, no te va el papel de victima —dijo la chica a su ya ex novio.

—Me las pagarás Laia… —dijo Tom con resentimiento— Ahora vete de aquí, no quiero verte más la cara… Vete a ejercer de puta con tu nuevo chulo.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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