It’s just a dream 137

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 137

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Hacía varias semanas que Laia se había ido a vivir con Erik, y realmente echaba mucho de menos la vida que llevaba con Tom. Erik era una persona muy posesiva y muy controladora. Desde que Laia se había ido a vivir con él, Laia había dejado de ir a sitios que solía ir cuando vivía con Tom. Al centro de belleza que solía ir cada semana, ya no iba porque Erik le había prohibido ir. Cuando iba a hacer la compra de alimentos al supermercado, si Laia tardaba algunos minutos más de lo habitual Erik se enfadaba mucho con ella.

—Estás preciosa… —sonrió Erik al ver la chica con un falda cortita por encima de las rodillas y un top ajustado palabra de honor. El chico agarró a Laia por la cintura para luego besarla con brusquedad, mordiendo posteriormente un poco el labio inferior de la chica haciendo que Laia emitiera un pequeño gemido de dolor, haciendo que Erik se pusiera más cachondo— Tengo ganas de follarte intensamente… —susurró el chico al oído de la chica— Vámonos, no podemos hacer esperar a mis amigos.

Laia y Erik salieron del apartamento del chico, y entraron en el ascensor, para luego marcar el número que daba a la zona del garaje, ya que irían primero a cenar por ahí y después se irían de copas con los amigos de Erik. En unos segundos, el ascensor llegó al garaje y ambos salieron del interior del ascensor, y se dirigieron al deportivo que tenía Erik. Montaron en el interior del coche, y Erik metió la llave en el contacto del coche, para luego hacer rugir el motor y salir del garaje en dirección al restaurante donde iban a cenar.

Tras unos veinte minutos de trayecto, Erik y Laia llegaban al parking del restaurante donde iban a cenar. Varios amigos de Erik, con sus respectivas parejas, estaban esperando en la entrada del recinto. Laia y Erik salieron del coche, y se fueron caminando hasta encontrarse con los amigos de Erik. Se acercaron a saludarles. Erik le dio un buen apretón de manos a sus amigos, mientras que Laia hablaba tímidamente con las otras chicas, que eran las novias de los amigos de Erik. Entraron en el interior del restaurante, y se fueron a la mesa que había reservado. Enseguida un camarero repartió a cada uno la carta donde estaban los platos a elegir para comer. Cada uno comenzó a ojear la carta para elegir sus platos. Poco después el camarero regresó, para anotar lo que iban a cenar y las bebidas. Minutos después, servían las bebidas y minutos después el plato que habían pedido cada uno.

La cena fue transcurriendo entre risas, y alguna conversación sin importancia. Después pagaron la cuenta y se fueron del restaurante, para luego entrar en un pub. La música alta inundaba todo el local, haciendo imposible poder hablar normalmente. Erik agarró a Laia de la mano, y se fue con ella a la barra para pedir algo de beber. Se tomó la bebido de una sentada, y después abrazó a Laia por la cintura para comenzarle a besar el cuello, haciendo que Laia cerrará los ojos y suspirará de vez en cuando. Después los labios de Erik pasaron a los labios de Laia para besarla con desesperación, mientras aprovechaba y apoyaba sus manos en el trasero de la chica, y lo empezaba a masajear atrayéndola más y más a ella. Laia notó como Erik estaba un poco duro.

Unos toquecitos dados con fuerza en el hombro del chico hizo que se girara. Al hacerlo no le dio tiempo a decir o hacer nada ya que un duro golpe en el rostro le vino por sorpresa. Laia no pudo evitar dejar ir un grito por el asombro al ver a Erik en el suelo tocándose el pómulo y el labio. Cuando alzó la vista se encontró con alguien a quien no esperaba ver y mucho menos que fuera capaz de pegar a alguien, era Tom. Antes de que Erik pudiera ponerse de pie, Tom le propinó una patada bajo la mirada de los pocos que estaban alrededor y se dieron cuenta de lo sucedido.

—¡Felicidades por haberme robado a la única chica que he amado cabrón! —escupió las palabras con ira. Cuando iba a darse media vuelta Erik se abalanzó sobre Tom y le dio un golpe en la espalda.

—Tom… —jadeó Laia preocupada por él. Erik la fulminó con la mirada al haber nombrado él nombre del otro chico y se pudo ver reflejado en sus ojos claros el miedo que podía llegar a tenerle a su nuevo novio.

Pronto ambos se enzarzaron en una pelea e insultos, pero nadie hacia nada por remediarlo.

—¡Qué alguien llame a seguridad! —gritó Laia algo desesperada— ¡Erik para! ¡Detente! —le ordenaba pero era en vano seguían dándose golpes y empujones entre insultos. Tom y Erik cayeron sobre una mesas tirando varios vasos que había sobre ella, y derramando el contenido de los vasos.

Un camarero fue a avisar a los de la seguridad que estaban en la entrada y se hicieron paso rápidamente y fueron a separarlos antes de que el escándalo llegará a más. Dos hombres altos y con aspecto corpulento, se acercaron a Erik y a Tom para separarlos. Cada uno cogió a uno de los chicos, y apartándolos bruscamente. Erik tenía la nariz rota, y un hilo de sangre caía del interior de su nariz. Tom tenía roto el labio, justo en la zona donde tenía su piercing, y roja la mejilla derecha, por el golpe ocasionado por el puño de Erik, que en unas horas se convertiría en un moratón.

—Esto no va a quedar así Kaulitz… —dijo Erik mirando intensamente a Tom a los ojos desafiándole— Tú y yo arreglaremos cuentas…

—No te tengo miedo… No eres más hombre que yo —respondió Tom sin pelos en la lengua.

—Eso ya veremos… De primeras ya tengo a tu chica conmigo, y ya he podido gozar con ella —respondió Erik intentando poner más celoso a Tom— Y no veas como gemía de placer…

—Erik… —susurró Laia al chico para que dejará hablar de eso, le avergonzaba muchísimo que se estuviera alardeando de sus cosas en la cama.

—Vámonos Laia, aquí no tenemos más que hacer. No tengo ganas de seguir viendo la cara de este imbécil —dijo Erik despectivamente refiriéndose a Tom.

Erik agarró bruscamente del brazo a Laia para hacerla salir del pub, mientras que la chica miraba a Tom con cara triste. Los amigos de Erik se despidieron de él en la distancia, ya que el chico no hizo caso a las llamadas que hicieron sus amigos, cuando lo vio salir a la calle con Laia.

—Erik… para… —susurró la chica al notar como los dedos de la mano de Erik se le clavaban en su brazo— Me estás haciendo un poco de daño.

—Cuando lleguemos a casa vamos a hablar muy seriamente tú y yo —advirtió Erik mientras seguía arrastrando a Laia hacia donde tenían el coche aparcado, a unas dos calles más abajo.

Durante todo el camino al coche, Laia intentó soltarse del agarre de su novio, pero este la tenía fuertemente agarrada por el brazo haciéndole imposible librarse de este. Cuando llegaron a donde estaba el coche, Erik abrió el coche con el mando automático para después, posteriormente, introducir a Laia en el automóvil de una manera brusca y cerrando la puerta. Después ocupó su asiento de conductor, y metió la llave en el contacto para arrancar el coche y dirigirse hacia su apartamento. Erik comenzó a acelerar el coche, para llegar más rápido a casa, una rabia e ira interna recorría todo su cuerpo.

—Erik vete más despacio… —susurró Laia con miedo en los ojos, ya que de vez en cuando el chico invadía el carril del contrario, y tenía miedo que fueran a tener un accidente.

—¡CÁLLATE! —alzó la voz al chico, haciendo que Laia cerrará los ojos fuertemente al escuchar el grito del chico, para luego irse poniendo en posición fetal. El miedo le estaba recorriendo el cuerpo, y no sabía lo que realmente pudiera ocurrir cuando llegarán a casa. La ira de la bestia se desataría.

Un silencio incomodo y estremecedor se formó en el interior del coche. Laia se abstrajo en sus pensamientos, mientras que Erik miraba la carretera con el ceño fruncido. En unos pocos minutos, se encontraban entrando en el interior del garaje del edificio donde el chico tenía su apartamento. Una vez que aparcó su coche en su plaza de garaje, Erik salió del coche para luego abrir con brusquedad la puerta del acompañante del conductor, donde estaba sentada Laia. Se acercó a la chica, para agarrarla por el brazo y hacerla salir del coche, Laia como estaba sentada hecha un ovillo sobre el asiento, no se movió mucho haciendo que Erik tirará más de ella y cayera la chica sobre el suelo.

—Levántate —ordenó Erik a la chica, que seguía sobre el suelo.

—No te voy a consentir que me lleves la contraria —explotó Erik para levantar con brusquedad a Laia del suelo, y arrastrarla hacia donde estaban los ascensores y subir al piso donde se encontraba su apartamento.

Entraron en el interior del ascensor, mientras que Erik seguía agarrando fuertemente a Laia. Una vez que entraron en el interior del apartamento, Erik cerró la puerta de un gran portazo haciendo que el ruido retumbará en todo el apartamento, y también en los oídos de Laia.

—QUE SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE TE VEO PROTEGER A ESE MEQUETREFE ANTES QUE A MI —elevó la voz Erik haciendo que su estrepita voz retumbara en todo el pasillo— AHORA TU NOVIO SOY YO. ME DEBES RESPETO Y DEVOCIÓN —se acercó lentamente a Laia hasta dejarla completamente acorralada, entre la pared— ¿TE HA QUEDADO CLARO? —gritó Erik al oído de la chica, haciendo que la chica cerrará los ojos fuertemente, escondido el miedo que sentía en ese momento— ¿POR QUÉ DIABLOS NO ME CONTESTAS?.

Laia se quedó callada agazapada con miedo. Erik percibió el miedo que sentía la chica hacia él, haciendo que se acrecentará más. Sus sentidos se nublaron, haciendo que una de sus manos rebotará en la cara dulce y fina de la chica. Erik comenzó a descargar toda su ira y rabia que había sentido horas antes cuando vio a su novia, preocuparse por su ex novio y eso no se lo iba a perdonar en la vida. Agarró a la chica por lo pelos, mientras que ella se quejaba de dolor, arrastrándola hacia la habitación, para luego tirarla bruscamente sobre la cama, para luego comenzarla a pegar con más fuerza, impidiendo que la chica pudiera defenderse.

—ERES UNA ZORRA… —dijo Erik a la chica, que ahora estaba media inconsciente sobre la cama, con el rostro completamente magullado por los golpes que le había dado— Te lo merecías…

Erik se levantó de la cama, para luego salir de la habitación, e irse al salón. Necesitaba tomarse algo muy fuerte, para poder quitarse toda la rabia que aún seguía en su interior. Se acercó al mueble bar, para sacar una botella de Whisky, y servirse un poco de la botella en un vaso, en el cual echó un par de hielos, para que estuviera más frío. Mientras tanto Laia seguía inconsciente encima de la cama.

Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación. Laia abrió lentamente los ojos, su cuerpo estaba completamente dolorido. Se giró lentamente con cuidado, ya que le dolía todo el cuerpo, estaba sola en la cama. Con dificultad se levantó de la cama, y salió de la habitación para dirigirse al baño. El apartamento estaba sumido en un silencio tremendo, estaba sola en casa. Entró en el interior de baño, y lo primero que hizo fue verse al espejo. Su rostro angelical, tenía las marcas del demonio. Nunca hubiera imaginado que Erik le levantará la mano, al extremo de golpearla hasta hacerle perder la conciencia. Ahora su rostro estaba con magulladuras, y moratones. Sus párpados se habían vuelto violáceos y casi no era capaz de abrir los ojos. Lentamente se acercó a la ducha, y se desnudó, quitándose la ropa con la que había salido el día anterior. El agua fue cayendo lentamente sobre el cuerpo desnudo de la chica, mientras que se abstraía en sus pensamientos. Una vez que acabó de ducharse, se secó con la toalla para luego enrollársela alrededor del cuerpo. Después salió del baño, para dirigirse de nuevo a la habitación y ponerse otra ropa. Una vez que se vistió se volvió a tumbar en la cama, no tenía ganas de hacer nada, lo único que quería era volar bien alto, para alejarse de todo.

Había pasado un mes desde la fatídica noche en la que Laia había sido golpeada por primera vez, en las cuales se sucedieron otras veces. Erik la había anulado completamente, haciendo que la chica no fuera a trabajar, y no asistiera tampoco a eventos en la que era invitada muchas veces. El día a día de Laia era estar encerrada en el apartamento, sin poder acceder a otra. Erik había puesto un candado en la puerta que daba al pasillo donde estaban las habitaciones, para que Laia no pudiera irse del apartamento. Solo tenía acceso a lo indispensable a la habitación y la baño, para la comida era Erik quien se encargaba de llevarle de comer e incluso le había quitado el teléfono móvil sin poder comunicarse con sus familiares, ni amigos.

Desde que Tom se había peleado con Erik, su día a día había empeorado. Seguía bebiendo copiosamente, y había desatendido algunas veces a Jake, gracias que Kayla y Bill estaban siempre pendientes de Tom y del niño, e intentaban ayudarles en todo lo que podían. Sobre todo Bill que le dolía enormemente ver como su hermano había caído en una depresión muy grande, incluso Jake había dado muestras de mal comportamiento. En varias ocasiones Bill tuvo que ir a hablar con la profesora de su sobrino, ya que recibía quejas continuadas de la mujer porque Jake se le había dado por pegar a varios niños de su clase y se estaba volviendo bastante agresivo.

—Tom, la profesora de Jake me ha dicho que quiere hablar contigo —comentó Bill a su hermano, entrando por la puerta del despacho de Tom, que tenía en la casa mientras que el gemelo mayor bebía de una botella de whisky.

—No le ha llegado con que fueras tú —respondió Tom con mala gana, dejando apoyada la botella encima de la mesa.

—Yo no soy el padre de Jake, ella quiere hablar contigo expresamente no le sirve que vaya yo—respondió Bill a su hermano.

—No puedo ir estoy demasiado ocupado con mis cosas —dijo Tom tajantemente a su hermano.

—No Tom, vas a ir y vas a ir a hablar con ella por el bien de tu hijo —se encaró Bill a Tom— Estoy cansado de tener que ir a hablar siempre yo con ella. La profesora ya me ha insinuado si Jake no tiene padre, porque siempre voy yo. Así que vas a mover el culo de tu asiento y vas a ir a hablar con la profesora de tu hijo quieras o no quieras.

—¿Y si no lo hago? —preguntó Tom a su gemelo en modo desafiante.

—Me decepcionarías muchísimo —dijo Bill con tono triste al ver a su gemelo caer en ese lado tan oscuro— Tom, yo entiendo por lo que estás pasando, yo mismo lo viví hace años atrás cuando lo deje con Kayla, pero gracias a ti pude superar todas mis adicciones y ahora estoy de nuevo feliz con la mujer que amo. No voy a descansar hasta verte recuperado, y que dejes de una vez esa estúpida bebida que lo único que esta haciendo es jodiéndote la vida más.

—Mi vida ya me la jodió Laia el día que decidió irse por la puerta de casa, para irse a vivir con el fotógrafo de cuarta —dijo Tom con mucho resentimiento— No voy a perdonarla más en mi vida. Tampoco voy a dejar que vea a Jake. No es una buena madre…

—Pues como sigas tú por este camino, tampoco serás un buen padre —dijo Bill a su gemelo— El juez puede darle la custodia a Laia si ella lucha por ella, porque tú no estarás capacitado para cuidar de Jake. ¡Por dios, mírate! —dijo con desesperación Bill— En las últimas semanas, Kayla y yo hemos tenido que hacernos cargo de Jake porque tú pasas ampliamente de él.

—Yo no paso ampliamente de mi hijo lo quiero con locura, y está mejor cuidado que estando con Laia —alzó la voz Tom con rabia.

—Mira Tom, te voy a dar un ultimátum por que esto no puede seguir así —exigió finalmente Bill cansado de ver a su gemelo destruirse su vida— O vas a una clínica a rehabilitarte de la bebida, o dejas de ser mi hermano.

—Ya veré… —susurró Tom con enojo— Ahora vete y déjame de tocarme las narices.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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