It’s just a dream 138

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 138

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Bill salió de la casa de su hermano, con bastante cabreo ya que no le gusto la forma en la que Tom le había hablado. Caminó por el jardín de la casa de su gemelo, y se dirigió hacia su casa, que estaba al lado de la casa de Tom. Se dirigió hacia la puerta de su casa, y la abrió con bastante rapidez para luego cerrar la puerta con un gran portazo, dando muestras de su humor de perros que tenía en esos momentos.

—Cariño, ¿Qué ha ocurrido? —preguntó Kayla saliendo de la cocina, al escuchar cerrar la puerta con tan gran golpe.

—Mi hermano me saca de quicio —respondió Bill a su novia.

—¿Qué ha hecho ahora? —preguntó de nuevo la chica poniendo los ojos en blanco.

—Le he informado que la profesora de Jake quiere hablar con ella —comenzó a explicar Bill— Y no quiere reunirse con ella. Le he dado un ultimátum o deja de beber, como lo está haciendo ahora, o lo meto en una clínica de rehabilitación para alcohólicos.

—Me temo que a tu hermano eso no le haría mucha gracia —dijo la chica su novio— Tu hermano es muy suyo, y no le gusta nada que le digan que es lo que tienen que hacer.

—Dímelo a mi que llevo aguantándolo durante veintisiete años —respondió Bill a su novia— Pero se va a tener que aguantar, estoy harto de esta situación. Ahora casi siempre tenemos que hacernos cargos de Jake aparte de cuidar a nuestro propio hijo.

—Bueno… A mi no me importa cuidar de Jake, así también Alex está entretenido —susurró Kayla.

—Lo sé… pero Tom con esa forma de actuar es un mal ejemplo para Jake —comentó de nuevo Bill— De ahí viene todo ese comportamiento que tiene en clase.

—Lo sé… —susurró Kayla con tristeza— No debe ser fácil para Jake ver como sus padres se han separado, y ninguno de los dos le hacen caso. De alguna manera tiene que mostrar su rabia, aunque lo haga de una forma no muy adecuada.

—Sí… —susurró Bill mientras comenzaba a masajear sus sienes, había tenido un día bastante estresante.

—¿Quieres que te sirva un café con un trozo de bizcocho que he hecho hace un rato? —preguntó Kayla a su novio.

—Está bien —asintió Bill— ¿Y los niños? —preguntó ahora curioso a Kayla.

—Están en la habitación de Alex jugando —sonrió Kayla a su novio— Ahora te traigo tu café y un buen trozo de bizcocho, mientras nos relajamos un poco. Hace tiempo que no tenemos un momento para estar solos…

—Lo sé, cielo —susurró Bill acercándose a su novia, para luego abrazarla— Un día dejamos a mi madre a Alex, y hacemos una escapadita los dos solos. ¿Qué te parece?.

—Es una idea formidable —sonrió la chica mientras sentía sobre su cuello los labios de su novio, que le había empezado a besarlo— Bill para… Alex y Jake nos pueden ver… son aún muy pequeños.

—Está bien… pero por la noche me tomaré mi revancha —dijo Bill mirando provocativamente a la chica con deseo.

Kayla se fue a la cocina, para calentar un poco de leche y echarle en un taza el café a Bill, mientras que en un patillo pequeño colocaba una porción del bizcocho que había hecho. Bill se había sentado en el gran sillón, que tenían en el gran salón, para luego coger el mando a distancia y encender la televisión. Ahora estaban echando un programa del corazón, donde hablaban de cotilleos y de la vida de los famosos. Bill no cambió de canal porque quería saber si había algún rumor sobre el grupo, o sobre la vida personal de cada uno de ellos. A los pocos minutos, Kayla entró en el salón, para luego apoyar la bandeja sobre la mesita que pequeña que estaba enfrente del gran sillón donde estaba Bill sentado. Se sentó al lado de su novio, y le dio un beso en la mejilla, para luego centrarse en lo que estaban diciendo en la televisión.

La modelo Laia Alonso, conocida mundialmente como la novia de Tom Kaulitz, se ha retirado del mundo de la moda. Fuentes de información cercanas a la joven, han afirmado que Laia lleva más de un mes sin presentarse a desfiles, ni a sesiones de fotos, ni a fiestas promocionales que forman parte de su profesión”.

—¿Qué tonterías están diciendo ahora sobre Laia? —preguntó Kayla con enfado— Su trabajo como modelo es su vida, nunca lo dejaría.

Esta retirada del mundo de la moda, tiene su origen en la ruptura que ha tenido la joven hace un mes con su novio de hace ya cuatro años, Tom Kaulitz que también es el padre de su hijo, que tienen en común”.

—¡Por dios! Precisamente por la ruptura con Tom. Si ha sido ella quien lo ha dejado, pedazos bobos —comentó en voz alta Kayla con cabreo.

—¿Has hablado con Laia este mes desde que se fue? —preguntó con curiosidad Bill a su chica.

—No… —respondió la chica— Siempre que la llamo me da apagado su móvil o que está fuera de cobertura.

—¡Qué raro! —susurró Bill con extrañeza.

Tom estaba sentando en el sofá de su salón, mientras estaba acompañado con su botella de whisky, gran amiga en esas semanas. Encendió la televisión para ver lo que echaban en ese momento, pero bajó el volumen de esta, ya que el sonido de esta le estaba martilleando en los oídos. Volvió a cambiar de canal, ya que no le interesaba lo que estaban echando en la cadena donde tenía puesta la televisión, y puso un canal de cotilleos. Mientras tanto seguía bebiendo. La imagen en el televisor de Laia, hizo que subiera el volumen repentinamente de la televisión mientras dejaba apoyada la botella encima de la mesita.

La modelo Laia Alonso, conocida mundialmente como la novia de Tom Kaulitz, se ha retirado del mundo de la moda. Fuentes de información cercanas a la joven, han afirmado que Laia lleva más de un mes sin presentarse a desfiles, ni a sesiones de fotos, ni a fiestas promocionales que forman parte de su profesión”.

Tom apagó la televisión enseguida, y se dirigió de forma tambaleante a causa de la borrachera que tenía al mueble que había en la entrada de la casa para coger las llaves, y salir posteriormente de la casa. Con paso lento, se dirigió hacia la casa de su hermano. Kayla y Bill sabrían darle información respecto a esto, ya que Kayla era la mejor amiga de Laia y supuestamente se deberían seguir hablando. Tocó insistentemente el timbre de la casa, esperando a que alguien le abriera la puerta.

—Tom… —susurró Bill al ver su gemelo, ya que no habían acabado de buenas formas minutos antes cuando estuvo en la casa de su hermano mayor.

—¿Dónde está Kayla? —preguntó Tom apartando a su gemelo del camino, y entrando en el interior de la casa sin que su hermano le diera permiso para acceder a ella.

—¿Tom que ocurre? —preguntó la chica al ver entrar de forma veloz a Tom, y como sigilosamente se acercaba a ella.

—Dime que es lo que le ha pasado a Laia —exigió el chico a Kayla mientras la agarraba fuertemente de los brazos— Tú debes de saber porque ha dejado el mundo de la moda.

—Yo no sé nada Tom —susurró la chica, que llevaba cerca de un mes sin tener noticias de su amiga.

—Mientes —dijo Tom fuera de sí— Eres una gran mentirosa. Tú si que sabes algo de Laia.

—Tom te estoy diciendo la verdad, no sé nada de Laia desde hace un mes —volvió a explicar la chica.

—Sois una panda de ineptos… —susurró el chico tambaleándose de nuevo, ya que se dirigía hacia la puerta para salir de la casa.

—¡Papi! —una voz infantil se escuchó, para luego bajar las escaleras rápidamente. Era el pequeño Jake— ¿Has venido a buscarme para llevarme a casa? Te extraño…

—No he venido a buscarte, te quedaras con tus tíos una temporada —respondió el mayor a su hijo de manera brusca.

—Hablas de una forma rara, y hueles mal… —susurró el pequeño bajando la cabeza, dándose cuenta de que su padre no estaba bien.

—Jake, cielo… —se acercó Kayla a su sobrina— Será mejor que subas arriba, y sigas jugando con Alex. Más tarde os subo avisar, cuando este la cena lista.

—Ok… —susurró el pequeño con tristeza, para luego ir subiendo las escaleras lentamente hasta que desapareció por completo de la mirada de los adultos.

—Estarás contento… —se metió en la conversación Bill, recriminando a su hermano— Has hecho que Jake se avergüence de ti. Se acabó, ahora mismo voy a llamar a un centro de rehabilitación para que tomen cartas en el asunto.

—No quiero… Es mi vida, y así me quedaré —respondió Tom de forma cabezona.

—Me importa un pimiento lo que pienses, y lo que dejes de pensar —dijo con autoridad Bill— Me cansé de verte siempre así. Se acabó, ahora mismo voy a llamar para que te ingresen en una clínica, y me da igual como te pongas porque irás igualmente.

—Ni se te ocurra… —se encaró Tom a su hermano menor— No te lo voy a permitir.

Bill no hizo caso a Tom, y cogió el teléfono y comenzó a marcar el número de teléfono del centro que había buscado para enviar a Tom. El gemelo mayor se enfureció, y se acercó apresuradamente a su gemelo para arrebatarle el teléfono, y posteriormente lanzándolo contra la pared. El teléfono cayó al sueño hecho completamente en añicos.

—¿Por qué lo has hecho? —preguntó Bill con enfado— Yo lo hago por tu bien.

—Es mi vida, y yo decido como quiero vivirla —elevó la voz Tom, dejando claramente demostrada la embriaguez en la que estaba sumido— No te voy a consentir que decidas tú por mi vida.

—Lo siento hermanito pero yo me tomo la libertad de decidir por ti —volvió a decir Bill para ahora volver a coger su móvil para realizar la llamada.

No le dio tiempo a marcar el número del teléfono en su móvil, el puño de la mano derecha de Tom impactó sobre el pómulo de la mejilla izquierda de su hermano gemelo, haciendo que este se tambaleará perdiendo el equilibro, para luego caer sobre el suelo del salón.

—Tú te lo has buscado hermanito —dijo Tom con furia— Te lo advertí.

—Tom para, por favor —suplicó Kayla interfiriendo entre los dos hermano.

—¡CÁLLATE! Tú no tienes vela es en este entierro —gritó Tom desquiciado a la chica, haciendo que Kayla se molestará por la actitud en la que la habló el chico.

Bill se incorporó sobre si mismo, para luego empujar a su hermano haciendo que cayera también sobre le suelo. Se abalanzó sobre su gemelo, para pegarle otro puñetazo devolviéndole el golpe que Tom le había dado previamente minutos antes. Se estuvieron peleando entre ellos, mientras se revolvían sobre el suelo. Kayla no había más que gritar pidiendo que pararán de pelearse. Los pequeños de la casa cuando escucharon los gritos provenientes de Kayla, salieron de la habitación para ver lo que pasaba. Desde el principio de la escalera, en el piso superior agazapados, observaron con ojos asustados como sus padres se peleaban entre ellos.

—¡DEJAR DE PELEAR DE UNA VEZ! —alzó la voz nuevamente Kayla haciendo que ambos hermanos se pararán de repente en el suelo y la vieran fijamente— Qué vergüenza me dais. Parecéis niños pequeños —dijo la chica con indignación.

De repente, Kayla se vio abrazada por unos brazos pequeños. Alex y Jake habían bajado al salón y ahora abrazaban a la chica por las piernas, asustados mientras que lloraban sin cesar. Bill y Tom pararon de pelearse al darse cuenta que los pequeños de la familia habían bajado al salón, y estaban presenciando toda la escena.

—No os peléis más… —suplicó Alex a su tío y a su padre— Sois hermanos y los hermanos no se pelean —dijo con inocencia el pequeño— Sí… Deberíais de quereros mucho.

—Lo veis tenéis que ser un buen ejemplo para Jake y para Alex —dijo Kayla con cara seria a los chicos— Así que dejar de pelearos.

—Lo siento… —susurró Tom avergonzado por su comportamiento a su hermano, bajando la cabeza— Será mejor que me vaya…

Tom se levantó lentamente, de encima de su hermano para luego ponerse de pie. Bill se levantó también del suelo mientras que Kayla y los niños los observaban atentamente. Tom tenía una mejilla roja a causa del impacto del puño de su hermano. Bill también tenía su mejilla inflamada y muy roja, ya que el golpe que le había dado su hermano mayor había sido más fuerte, que el que le había dado él a Tom.

—Papi… Te quiero… —susurró Jake a su padre observando que tenía cara triste— No quiero verte triste… ¿Si quieres te puedo dar muchos besos para vuelvas a sonreír?.

—Ahora no Jake… —susurró Kayla al pequeño— Será mejor que se los des mañana, ahora papi no se encuentra muy bien.

—Pero está triste y solito… —respondió el niño apenado— No quiero que mi papi esté triste. Quiero que siempre sonría.

—Hazle caso a tu tía Kayla —habló Tom a su hijo— Ahora me voy a casa a descansar. Mañana te vengo a buscar para pasar el día juntos. ¿Qué te parece?.

—Sería genialísimo, papi —sonrió el pequeño a su padre.

—Ahora subir a la habitación enanos —ordenó Kayla a los niños, ya que quería quedarse a solas con los dos hermanos.

—Está bien… —respondieron ambos niños, para luego comenzar a subir las escaleras, hasta que se oyó como cerraban la puerta de la habitación de Alex.

Kayla se quedó en silencio, mirando a los dos hermanos. El golpe de Bill tenía muy mala pinta, al igual que el golpe en la cara de Tom. Kayla movió la cabeza negando, a veces los dos hermanos se comportaban como unos tontos.

—Tenéis una cara de pena, ambos —sonrió Kayla a los dos chicos— Será mejor que me acompañéis al baño, para curaros los golpes. No se os puede dejar solos, de verdad…

Kayla y los gemelos se fueron al interior del baño, que había en la planta inferior. La chica abrió el botiquín y estuvo buscando alguna pomada para poderle aplicarle a ambos chicos en la cara, justo donde se habían pegado.

—¡¡Auchhh!! —se quejó Bill cuando la chica comenzó a esparcirle un poco de crema sobre la zona que se había pasado del rojo al morado.

—No seas quejica, Bill —dijo la chica a su novia que no hacía más que quejarse— Eso os pasa por comportaros como unos niños pequeños.

—Es que me duele… —susurró Bill con ojos un poco llorosos.

—Pues fastídiate… —respondió Kayla acabando de aplicarle la crema sobre la zona del golpe— Tom es tu turno…

Tom se acercó a su amiga, con paso tambaleante, ya que aún seguía bajo los efectos del alcohol. Kayla lo agarró del brazo y lo hizo sentarse sobre el váter para después comenzar a aplicarle la crema sobre el pómulo inflamado y morado.

—¡¡Auchh!! —gimió el mayor de los gemelos, cuando notó los dedos de Kayla sobre su cara.

—Menudo par estáis hechos —suspiró Kayla poniendo los ojos en blanco— Sois unos quejicas, pero os merecéis lo que habéis recibido.

—Me duele… —se quejó nuevamente Tom a la chica.

—Deja de quejarte, tu hijo no se queja tanto cuando se cae —respondió Kayla al chica ante la queja de este— Bill vete a preparar un café bien cargado, mientras acabó de echarle la pomada a Tom.

Bill salió del baño, para dirigirse hacia la cocina para preparar el café bien cargado. Kayla se quedó en el interior del baño, acabando de echarle la pomada en la parte dañada del pómulo. Tom respiraba entrecortadamente porque le dolía la zona.

—Eres un quejica —se rió Kayla de Tom mientras acababa de aplicarle la pomada en esa zona. Tom se había quedado embobado mirando los labios de la chica— Tom… —llamó la chica a su amigo para que este saliera del ensimismamiento que estaba teniendo.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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