It’s just a dream 14

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 14

—¿Cuál es el significado de tu tatuaje? ¿Por qué te lo has hecho? —preguntó Bill— Porque mis tatuajes por ejemplo, tienen un significado especial. Es que tengo en el antebrazo me lo hice el año que cumplí los 18 años, porque simbolizaba que era ya libre. El que tengo en el cuello, bueno… es el símbolo de nuestro grupo de música, el que tengo a lo largo de las costillas es para recordarme cada día lo que soy y de donde vengo, ya sabes, lo que dicen que la fama se sube a la cabeza, aunque no creo que a mí me pase, pero lo tengo para recordármelo. Y la estrella, bueno, me lo hice porque me gustaban las estrellas y por fin había conseguido ser una en el mundo de la música —le explicó— ¿Y el tuyo? Es una frase muy bonita, pero a que se debe.

—Yo solo tengo ese, por ahora —rió. Desde el otro extremo de la piscina Sam observaba como hablaban animadamente sonriendo, y una parte de él sintió rabia, ya le advirtió a Tom que no se fijara en su prima, debería de hacerle la misma advertencia ahora a Bill, son mucho menores que ellos.

—Bueno… —susurró Bill.

—Si es algo muy personal no tienes porque contármelo, lo entendería, no me conoces de nada —intentó quitarle importancia Bill aunque la intriga le carcomía por dentro.

—No, tú me lo has contado —susurró Kayla.

—Pero eso no tiene que significar presión para ti —insistió.

—Mi madre se quedo embarazada cuando yo tenía 16 años, siempre había sido mi sueño tener un hermanito al que cuidar y por fin eso sucedió… —se apoyó en la tumbona echando su cabeza hacia atrás dejando que el sol golpeara su cara— Cada día la ilusión en que naciera era mayor, cuidaba a mi madre como si fuera de porcelana, amaba a ese bebé que iba a tener… —contó con melancolía, haciéndole sentir mal a Bill.

—Si no quieres seguir no sigas, no creo que sea buena idea… —intentó dejar el tema.

—El embarazo iba bien, mi hermano crecía fuerte, o eso parecía. Pero el día en que mi madre se puso de parto, las cosas no fueron como los médicos y nosotros esperábamos. El bebé nació, mi hermano Alex nació y estábamos felices, en especial yo más que nadie, pero no estaba bien de salud… estaba enfermo… Su vida solo duro dos semanas y media, su corazón dejo de latir, se paró… —Kayla reprimió sus ganas de llorar— Por eso me tatué esas palabras, él era todo para mi, y lo sigue siendo —aclaró— Mi madre entró en una depresión y no quiso tener más hijos, entendible, ¿no?.

—Lo siento mucho… —susurró Bill disculpándose con Kayla, mientras la abrazaba para consolarla— Sabes que me tienes aquí para lo que sea.

—Gracias… —sonrió amargamente Kayla— Sé que eres de fiar, y que puedo confiar en ti.

—Se ha hecho ya tarde, tenemos que ir a prepararnos —informó Tom.

Así que los chicos decidieron darse una ducha en casa de Bill y Tom, para luego vestirse irse a arreglarse a casa de cada uno, para una noche de fiesta. Laia y Kayla se fueron con Sam a casa, mientras que Andreas, Georg y Gustav se fueron por otro lado. Cuando llegaron a casa las chicas se fueron a su habitación, para elegir la ropa que se iban a poner. Laia eligió un top palabra de honor, de color básico negro, y luego se puso unos pantalones pitillos de color blanco y unas bailarinas. Kayla eligió una falda cortita y una camiseta palabra de honor también, que resaltaba su pecho. Para acabar se pintaron un poco de gloss en los labios, y sombra en los ojos. Cuando estuvieron listas, bajaron al salón donde estaba Sam ya esperándolas para marcharse.

Sam y las chicas salieron de la casa para dirigirse a casa de Tom y Bill e ir a buscarlos, ya que irían juntos al pub donde había la fiesta. No tuvieron mucho que esperar ya que los chicos ya estaban afuera de su casa, fumando un cigarrillo mientras que esperaban a que llegaran Sam y las chicas. Después de eso siguieron su camino hacia la casa de Andreas y a buscar a Gustav y a Georg. Cuando llegaron al pub, tuvieron que hacer un poco de cola, después de unos minutos por fin consiguieron entrar. Nada más entrar los chicos se fueron a buscar una consumición a la barra, y las chicas se fueron a buscar un sitio donde sentarse, al poco los chicos se unieron a ellas sentándose en los anchos sillones de cuero, que poseía ese pub. A los pocos minutos, apareció Susie entre la gente y se acercó saludarlos, en especial a Tom.

—Tom… —se abrazó la chica a Tom, mientras que posaba sus labios en los de Tom dándole un beso muy apasionado, siendo correspondido por este.

—¿Llevas mucho tiempo aquí? —preguntó Tom a la chica, una vez que se separaron.

—Lo suficiente para beber un par de copas —dijo Susie fijándose en las chicas, ya que en la anterior ocasión que las habían visto no había tenido ocasión de hablar mucho con ellas— ¿No me vas a presentar a las chicas que vienen con vosotros?.

—Oooh… ya conoces a Laia, la que se dañó el pie —explicó Tom mirando a Laia intensamente— La otra es Kayla su mejor amiga.

—No están nada mal las niñas —susurró Susie para sí misma sin que nadie la escuchará— Hola…

—Hola —contestaron ambas chicas a Susie, mientras que ella se acercaba a darles un beso como saludo, pero cerca de la comisura de los labios de ambas chicas.

Las chicas se separaron de Susie y se volvieron a sentar en su sitio, mientras que Tom desaparecía con Susie por algún sitio de la discoteca. Al poco rato, Tom volvió para avisar a los chicos que habían alquilado una sala privada, para estar más tranquilos sin tanto moscón por el medio. Los chicos y las chicas se levantaron de los sofás y siguieron a Tom hacia la sala, que estaba tapada por una cortinilla a modo de privacidad.

Todos entraron dentro de la sala, y se sentaron en los sillones de cuero rojo mientras escuchaban la música de la discoteca y conversaban. A la media hora Susie salió de la sala, para más tarde venir acompañada de un camarero que traía en una bandeja chupitos de todas las clases, dejándola en una de las mesas que había en la sala.

—Chicos… quiero proponeros un juego para así animar la noche —habló Susie captando la atención de todos— Podemos jugar al juego de la botella, y quien se niegue a hacer lo que le digamos tiene que coger un chupito de la bandeja. Somos nueve, así que he encargado cuarenta y cinco chupitos, de cinco clases diferentes.

—Wooow… ¿Tratas de emborracharnos? —preguntó Tom con ironía.

—No, solo que la noche es joven y hay que disfrutarla y que mejor haciéndolo de esta forma así será más emocionante —explicó Susie— ¿Qué decís?.

—Yo paso —contestó Sam— Además Kayla y Laia son menores y no pueden beber.

—Vamos Sam… Todos sabemos las juergas que te marcas cuando salimos por las noches, y nunca desperdicias una —le dijo Susie— Que tu prima y su amiga no sea ningún impedimento, además ellas pueden beber algo de alcohol. Yo me hago responsables de ellas.

—No sé me parece que va a ser un juego bastante pervertido —volvió a decir Sam— No me convence mucho.

—Venga si vais a disfrutar como enanos —sonrió malévolamente Susie— Somos solo tres chicas para vosotros seis, estaréis en la gloria.

—Puede resultar divertido —añadió Tom mientras que miraba disimuladamente a Laia, deseaba probar esos labios— Venga tío…

—Bueno… —dijo Sam no muy convencido.

—Bien pues perfecto —dijo Susie toda decidida— Venga vamos a cambiar de sitio, para estar más mezclados.

Susie puso a los chicos separados y los puso en círculos sentados sobre los sofás de cuero, que había en esa sala. Después cogió la botella y la puso en el medio para luego hacerla girar. Poco a poco la botella comenzó a girar sobre sí misma hasta que la boca de la botella señalo a uno de los chicos y el culo señaló para otro lado.

—Genial… —dijo Susie toda emocionada.

La botella la señaló a ella y a Andreas, el cual ya se levanto decidido en besar a la chica, se acerco todo lo que pudo, hasta que sus piernas dieron con la mesa redonda, Susie hizo lo mismo, y ambos curvaron sus torsos hacia delante para poder darse ese beso. Sin ningún tipo de vergüenza y escrúpulo se dieron un beso, fue algo corto.

—Caliente — dijo Georg emocionado al ver que sus amigos se besaban. Tras cortar el beso se separaron y volvieron a su lugar —

—Tu turno de girar la botella — le informó Susie a Georg —

Georg dio de nuevo a la botella para que girará y esta comenzó a rotar sobre si misma otra vez hasta que poco a poco la velocidad fue disminuyendo y la botella se paró señalando la próxima pareja. Todos miraron a Kayla y a Sam que eran los que la botella eligió, los dos se miraron y Sam negó lentamente.

—¿No? —dijo Susie— Que agua fiestas pues a beber los dos.

—Que aburrido —le dijo a Sam con desprecio intentando que le sentara como un insulto. Ella tomó uno de los chupitos que habían y se lo bebió de un solo trago poniendo una mueca de desagrado estaba demasiado fuerte.

—Arde —dijo riendo.

—Has ido a coger uno de los más fuerte —rió con ella Susie, el siguiente en beber fue Sam, no quería besar a una chica más pequeña que él, o al menos hasta que fuera algo mas bebido.

Volvieron a girar la botella de nuevo, hasta que otra vez la botella señalo a la próxima pareja en salir al ruedo.

—Vaya, vaya —rió Susie— Se está poniendo emocionante.

—¡No!—dijo Samuel levantándose como si tuviera una chincheta en el sofá— Beber los dos, prefiero eso mil veces antes.

—Tú no eliges Sam, eligen ellos —le dijo Andreas. La cara de Tom era muy picara y su mirada emanaba fuego, y con esa postura de pasota espatarrado en el sofá le hacía aun más irresistible, mientras que Laia no se lo creía. Kayla le sonrió a su amiga emocionada, estaba tan contenta que casi estaba más nerviosa que Laia y su propio corazón latía aun más rápido— ¿Que decís?.

—Por mi sí —dijo obviamente Tom— ¿Laia? —su amiga le asintió con más ganas.

—Laia —le advirtió su primo, pero eso le hizo tener más ganas, desafiarlo.

—Claro —la sonrisa de Tom se ensanchó aun más y se levantó de su lugar acercándose, Laia lo imitó aunque su cuerpo temblaba como un flan pero lo hizo. Tom la notó algo rezagada, pero él no se cortó. Mirándola con deseo dirigió una mano al cuello de la adolescente y la atrajo hacia él, así besándola. Sam sintiendo enfurecerse, aun más cuando vio que Tom no la soltaba, al contrario que profundizaba más.

—Esto sí que es caliente —se escuchó de fondo.

—Vamos Tom no seas tímido tócale las tetas —dijo Andreas de repente haciendo que Sam se enfureciera mucho más.

—Se acabó —dijo Sam saltando y separando a Laia y a Tom— Tú no vuelves a jugar.

—No eres quien para impedírmelo, Sam —contestó Laia rebelándose— Estoy harta de que me trates como una niña pequeña.

—Si Laia quiere seguir jugando no tienes porque impedírselo —saltó Tom en la defensa de la joven.

—¿Para qué? Para que me la acabes violando delante de mis narices —espetó Sam a Tom, que ahora estaban muy cerca con el ceño fruncido.

Mientras el juego continuaba e iban bebiendo y besándose Bill estaba sumido en sus pensamientos, más específicamente en como vio a su hermano besarse con Laia, no era la primera vez que Tom se besaba o incluso que se acostaba con una adolescente una vez que cumplió él la mayoría de edad, pero ahora debería de ser más cuidadoso con esas cosas, tiene ya cierta edad, en las que no debe estar metiéndose con chicas mucho más pequeñas, si fuera amor, sería otra cosa, sería comprensible, pero era obviamente que eso no lo sentía Tom, al contrario era solo un deseo carnal más de su ser. Negó con la cabeza varias veces y salió de su mundo paralelo a los hechos que sucedían en la realidad.

—Vaya parece que ahora le ha tocado a Bill —se volvió a reír Susie— ¿Serás capaz de besarte con Georg?.

—No ni de coña, me bebo todos esos chupitos si queréis, pero ni en sueños beso a la diva —dijo Georg dramáticamente.

—Opino claramente lo mismo —ambos estiraron la mano riendo y tomaron uno de los chupitos. Georg empezó a dar pequeños saltitos de lo fuerte que sintió el licor en su garganta, Bill soltó un «Ahh» junto con una mueca de asco como si hubiera mordido un limón, lo que hizo reír a todos.

—Nenazas —dijo Gustav mirándoles.

La botella siguió girando entre besos y chupitos haciendo que el ambiente empezará a estar más caldeado de la cuenta, y que el alcohol empezará a hacer efecto en los chicos que habían bebido. La botella volvió a girar de nuevo hasta que se paró señalando a Susie, que ya estaba bastante bebida, y para sorpresas de todos a Kayla.

—¿Por qué no? —se preguntó Kayla a sí misma, es bueno experimentar de vez en cuando— Yo quiero ese beso…

—Una chica arriesgada, no como estos paletos con su ego heterosexual —dijo Susie, acercándose al centro. Kayla asintió y también dio unos pasos al frente. Antes de que las chicas se besaran miraron a su alrededor para tentar a los presentes de lo que se venía a continuación, Georg abrió los ojos deseoso de ver tal escena, Tom se inclinó hacia delante para poder observar mejor mientras se remojaba los labios, Bill se quedó aguantando la mirada que Kayla le estaba dando, Sam se percató de tal mirada y no sabía que le molestaba mas, que Bill se esté fijando en ella o que Kayla fuera a besarse con una chica. Susie tomó de sorpresa a Kayla y la beso dejándola descolocada sin tiempo a mentalizarse ni tan solo un poco, pero cuando su mente proceso la información, le correspondió el beso.

—Wow esto sí que es excitante —dijo Andreas lentamente.

—¿Alguna vez os he dicho que me ponen mucho las lesbianas? —dijo esta vez Gustav sorprendiendo a todos al decir tal cosa.

—Me gusta… —murmuró Tom expectante. Los ojos de Kayla no se separaron los de Bill, quería provocarle, y lo mejor de todo es que Bill tampoco retiraba la mirada de ella, incluso sonrió de lado, mientras se lamia los labios lo que le recordó al video de “Scream” cuando veía a dos chicas liarse y el irrumpía en la habitación y sonreía.

Ya hacía más de una hora, que habían empezado ese juego tan pervertido, tan picante y tan excitante. Pero los chicos querían seguir jugando, el alcohol en sus venas había hecho su efecto y casi ya no eran muy conscientes de lo que hacían pero se lo estaban pasando genial. Ya era la última ronda del juego, ya que los chupitos se habían ido bebiendo poco a poco y ya no quedaban mucho para alargar el juego. La botella giró y eligió a una Laia bastante alcoholizada que no se sostenía mucho en pie, y a un Andreas deseoso de probar lo prohibido, que pasaría ahora que Sam no estaba al cien por cien para proteger a la pequeña Laia. Andreas aprovecharía su momento.

Ambos ya estaban en el centro besándose, pero la cosa no había quedado en tan solo un beso, Andreas apoyo la mano en la cadera de Laia y subió la mano hasta llegar bajo uno de los pechos de Laia, la cual a penas se dio cuenta del tacto, en cambio todos se había dado cuenta, en especial Tom y Sam, Tom se sentía unas ganas de empujar a su mejor amigo y ser él quien tocara ese cuerpo, incluso lo imaginó y se excitó, Sam sintió de nuevo esa furia que había sentido otras tantas veces durante el juego al ver a Kayla con los demás o a Laia, y más ahora que estaba siendo tocada, pero era casi incapaz de pestañear como para ahora impedir eso, aunque ya lo hizo Kayla por él, la cual estiró de la camiseta de Laia separándola y sentándola en su sitio.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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