Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 141
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Siguieron haciendo algunos ejercicios iguales, encontrar la figura geométrica y colorearla sin salir de los bordes lo mejor posible. Pasado un rato Kayla traía unos pastelitos y zumos para merendar, ella también se sumó a los ejercicios hasta que el teléfono de la casa sonó. Casi siempre era ella quien atendía el teléfono común de la casa ya que muchas veces eran motivos de trabajo y ella se encargaba de la agenda y citas del grupo de su pareja con la ayuda de David. Se levantó y atendió dejando a Bill recoger las cosas con los pequeños.
Inicio conversación telefónica
—¿Sí? ¿Quién es? —preguntó.
—¿Hablo con Kayla Martínez? —se escuchó al otro lado de la línea.
—Así es. ¿Quién habla? —preguntó de nuevo.
—Llamamos desde el California Hospital Medical Center Home. Ha entrado una paciente y usted es el último número marcado en su teléfono —informó.
—¿Quién es ese paciente? —preguntó algo preocupada pero sin tener idea de quién podría ser.
—Laia Alonso, así es como aparece identificada en su número de identificación personal…
—¿Qué? ¿Qué ha sucedido? —dijo rápidamente. Le hizo un gesto a su pareja y este puso la oreja para escuchar—Es Laia… —susurró para que solo Bill supiera.
—Sufre varios golpes graves, la trajeron inconsciente. Es importante que se comunique con su familiar más cercano —pidió.
—Yo lo soy. Ya vamos en camino —cortó rápidamente.
Fin conversación telefónica
En cuanto el teléfono fue colgado cada uno ya sabía que debía hacer. Kayla llamó a su suegra, no le dijo nada para no preocuparla y que los pequeños supieran y se revolucionaran, cuanto menos supieran mejor. Bill cogió abrigos y se encargó de ayudar a los niños, seguidamente Kayla ocupó el lugar de Bill mientras él iba a por el coche.
—¿Dónde vamos tía Kayla? —preguntó Jake.
—A casa de la abuela. Se nos ha olvidado hacer una cosa muy importante cielo —mintió.
—¿Dormiremos con los abuelos? —se aventuró a preguntar Alex.
—No lo sé. Vamos papá ya nos espera en el coche —los pequeños corrieron y la chica cerró todo y puso las alarmas.
Bill conducía con rapidez pero precaución. Llegó a casa de su madre y los dejó con la misma excusa que le dijeron a los niños. Condujo de la misma forma hasta llegar al hospital. Estacionó sin importarle de que manera y bajaron del coche. Tomó de la mano a Kayla y corrió con ella hasta le recepción. Allí preguntó y una vez le dieron la ubicación de la habitación de Laia fueron hacía allí.
—Tengo miedo… Lleva meses desaparecida y aparece de esta forma… No me gusta esto…—confesó abrazándose a Bill mientras el ascensor subía planta tras planta.
—No te preocupes cariño, seguro que solo tiene algún rasguño y algún golpe leve sin importancia —intentó calmar Bill a su novia.
—Cuando llamaron han dicho que estaba muy golpeada e inconsciente. Eso es porque le ha pasado algo grave —dijo con desesperación Kayla.
—Cuando lleguemos a la habitación donde Laia lo comprobaremos —añadió Bill intentando tranquilizar a la chica.
Las puertas del ascensor se abrieron acompañadas del timbre clásico anunciando la llegada a la planta, que habían seleccionado. Bill y Kayla salieron del interior del ascensor, y con paso rápido y desorientados comenzaron a buscar la habitación, que le habían dicho en la recepción del hospital. Cuando encontraron la puerta de la habitación, un equipo médico salía de la habitación. Ambos jóvenes se acercaron con preocupación a los médicos.
—Hola… Buenas tardes… —saludó cortésmente Bill— Somos los parientes de la paciente que se encuentra en esa habitación.
—¿Bill Kaulitz, cierto? —preguntó el médico al ver que se le hacía muy conocida la cara del chico.
—Sí… —sonrió el chico con algo de tristeza— ¿Cómo se encuentra Laia? —preguntó el chico con preocupación interesándose por la salud de su amiga.
—La verdad es que… —se tomó un tiempo para pensar las palabras el médico— Está en coma.
—¡¿Qué?! —dijo esta vez Kayla sin poder creérselo.
—Los golpes que ha sufrido la han dejado en un estado de coma, no sabemos cuando se despertará para poder ver si tiene lesiones internas —comenzó a explicar el médico a Bill y a Kayla.
—¡¡Dios mío!! —suspiró con angustia Kayla— Yo sabía que tanto tiempo sin saber nada de ella, no iba a ser bueno.
—¿Podemos pasarla a ver? —preguntó Bill al médico.
—Sí, podéis pasar —respondió el médico para luego alejarse de los dos jóvenes, para seguir con otras habitaciones visitando a pacientes.
Kayla y Bill entraron en el interior de la habitación. Cuando vieron a Laia postrada en la cama, se les cayó el alma al suelo. La chica estaba conectada a múltiples máquinas que le controlaban sus signos vitales, y también controlaba la respiración asistida que le habían conectado. Su cara estaba toda llena de moratones, sus párpados estaban tan hinchados que si Laia estuviera consciente no sería capaz de abrir sus ojos.
—Cielo santo… Mira como está Bill —dijo apenada Kayla acercándose a la cama, poniéndose al lado de su amiga— ¿Quién fue el desgraciado que le hizo eso?.
—No sé… Supongo que cuando Laia despierte tendrá que la policía hacerle preguntas para descubrir a su agresor —contestó Bill a su novia.
—El culpable ha tenido que ser Erik —dijo Kayla con rabia— Sino hubiera sido él, estaría en este momento acompañando a Laia en la habitación y no nos llamarían a nosotros.
—Puede ser… —susurró Bill mientras pensaba— Esperemos que despierte pronto.
—Sí… —susurró Kayla mientras acariciaba la mano de su amiga— Bill me quiero quedar con ella esta noche, no quiero dejarla sola.
—Está bien —respondió Bill— Crees conveniente que le comunique a Tom que Laia está aquí en el hospital.
—No sé… como tú veas —contestó Kayla— En todo caso, si se lo dices se cuidadoso, no vaya a ser que ahora ya se ha desenganchado de su adicción, se vuelva a hundir en el alcohol otra vez.
—Tranquila se lo diré con tacto —respondió el chico.
Habían pasado dos semanas desde que Laia estaba ingresada en el hospital. Su estado no había dado ninguna mejoría, y los médicos estaban preocupados por sino volvía despertar. Kayla y Bill iban todos los días visitarla, haciendo turnos. También le habían informado a Simone sobre la situación, ya que en los fines de semana les dejaba a los niños para que Kayla pudiera pasar la noche al lado de su amiga.
Hoy era lunes, Bill tenía que ir a la clínica donde se encontraba Tom. Por fin, saldría de la clínica de rehabilitación después de estar casi un mes y medio ingresado. Ahora Bill se encontraba tomando el desayuno con Kayla, en la cocina de su casa. Minutos después, iría a buscar a su hermano.
—Te noto muy pensativo Bill —dijo Kayla a su novio, al percatarse que estaba muy callado y pensativo.
—Tienes razón… —susurró el chico— Estoy preocupado por la reacción que tendrá mi hermano cuando se entere de que Laia está en el hospital.
—¿Pero aún no se lo has dicho? —preguntó Kayla sorprendida.
—No… Lo vi tan bien y tan animado, que tuve miedo de que recayera de nuevo —explicó Bill— Después cuando pasaron los días, se lo quise decir pero no encontré el momento adecuado.
—Bueno, no te preocupes —animó Kayla a su chico— Esperó que Tom se lo tomé bien, y no ponga el grito en el cielo.
—Yo también lo espero… —susurró Bill esperanzado— Bueno, será mejor que vaya a buscar a Tom a la clínica.
—Vete con cuidado, cielo —dijo Kayla con preocupación— Te quiero.
—Yo también te quiero mi bella dama —respondió Bill para luego darle un beso corto en los labios y salir de la cocina al poco rato.
Bill salió al salón, para luego dirigirse al hall donde cogió sus llaves de casa y del coche, y se puso la cazadora. También metió su monedero, y su teléfono móvil en el bolsillo de esta y salió de casa, para dirigirse a su coche. Minutos después, salió en dirección a la clínica donde estaba Tom. Aparcó el coche en el parking que había en el interior del gran recinto, y luego se dirigió al interior de este.
—Hola Tom —saludó Bill a su hermano entrando en la habitación de este. Tom estaba acabando de hacer la maleta.
—Hola Bill —saludó muy sonriente el gemelo mayor— Que ganas tengo de regresar a casa junto a mi familia. Cuando llegué a casa le voy a dar un gran abrazo a Jake, lo he extrañado mucho durante estas semanas.
—Sí —sonrió Bill con un poco de temor.
—¿Ha pasado algo? —preguntó Tom a su hermano menor— Te conozco, y sé por la expresión de tu cara que algo te preocupa.
—Bueno… Sí… —respondió Bill titubeante, pensando la mejor forma de decir lo que le tenía que comunicar a su hermano— Verás Tomi… Ha ocurrido algo, que te tengo que decir.
—¿Jake se ha puesto malo? —preguntó con preocupación Tom.
—No, Jake está muy bien. Sigue siendo muy revoltoso —respondió Bill haciendo que Tom se tranquilizará— Pero hay otra cosa que debes saber y es importante…
—Vamos Bill deja de hacer rodeos y dime lo que tengas que decir —dijo el chico impaciente.
—Laia está en coma —soltó de repente Bill— Está ingresada en el California Hospital Medical Center Home.
—¡¿Qué?! Es una broma, ¿verdad? —dijo sorprendido Tom con incredulidad.
—No… Los médicos no saben sin saldrá del estado de coma en la que está sumida —siguió explicando Bill— Kayla y yo vamos a visitarla casi todos los días, para ver si tiene alguna mejoría.
—¡Dios…! —suspiró Tom— ¿Tuvo un accidente?.
—No te sé responder —contestó Bill— En el estado en que la encontraron no fue muy bueno, y más bien un accidente, yo me aventuraría a decir que alguien la golpeó hasta dejarla inconsciente y en estado de coma. Los médico no saben sin tendrá secuelas, si llegase a despertar.
—Tengo que ir a verla —dijo Tom con desesperación a su hermano.
—Tom será mejor que te calmes —intentó tranquilizar Bill a su gemelo— Será mejor por el momento que no la vayas a ver.
—Bill por favor, necesito verla —suplicó Tom.
—Está bien en la tarde iremos a verla —asintió Bill— Ahora acaba de preparar tu bolsa, que ya nos tenemos que ir.
Tom continuó metiendo su ropa en su bolsa, mientras que seguía hablando con su hermano que estaba apoyado en el marco de la puerta. Una vez que acabó de meter todo, salieron de la habitación, para dirigirse al despacho del médico que trataba a Tom, para que le firmará el alta médica. Después se fueron a recepción, donde una chica le dio a Tom una bolsa, con sus cosas personales, su móvil, su cajetilla de tabaco. Los dos chicos se despidieron de la mujer, y salieron de la clínica para luego meterse en el coche de Bill, y dirigirse a la casa del gemelo menor.
Después de unos veinte minutos de recorrido, por fin llegaron a la urbanización donde vivían ambos. Bill metió en el garaje el coche, para luego entrar al interior de la casa. Donde estaba Kayla con los dos pequeños de la familia, mirando la televisión mientras se entretenían dibujando en un libro para colorear.
—¡Papi! —se levantó corriendo Jake de su sitio, para ir rápidamente a junto de su padre— Por fin has vuelto. Te extrañé mucho.
—Yo también a ti enano —dijo Tom cogiendo en brazos a su pequeño hijo, para luego darle un beso en la mejilla del niño.
—Me haces cosquillas con tu barba —sonrió Jake infantilmente al sentir la barba de su padre, rozar su mejilla, para luego bajarse de los brazos de su padre y volver junto a su primo a dibujar en su libro para colorear.
—Bienvenido Tom —dijo Kayla muy sonriente de ver a su amigo y cuñado, perfectamente recuperado. A los niños les habían dicho que Tom se había ido un tiempo de viaje, para arreglar unos asuntos del grupo, para que no se preocuparan con cosas de adultos.
—Hola enana —sonrió Tom abrazándose a su amiga, a la cual muy cariñosamente le llamaba “enana”— ¿Me has extrañado?.
—Sabes que sí, tonto —se deshizo del abrazo Kayla— Eres mi cuñado favorito.
—Soy el único —sonrió el chico.
Tom se fue a la habitación de invitados, que había en la casa de su hermano, para dejar sus cosas. Bill le había ofrecido vivir con ellos, durante unos días para así asegurarse que no volvía a recaer en el alcohol, ya que estando en soledad en su casa sería muy fácil que volviera a hacerlo. Bill se puso a jugar con los pequeños, mientras que Kayla se fue a la cocina para acabar de preparar la comida. En un momento, Bill entró en la cocina para coger un vaso de agua para beber.
—Oye Bill… —murmuró la chica bajito— ¿Le has dicho a Tom lo de Laia? —preguntó a continuación.
—Sí… —respondió el chico en voz baja, ya que los niños estaban en el salón y podían escucharlos y enterarse de lo que le había pasado a Laia. Ellos no querían que los niños se enterarán de que Laia estaba en el hospital, para que no se preocuparán sobre todo Jake.
—¿Qué te ha dicho? —volvió a preguntar intrigada la chica.
—Quiere ir a verla —respondió Bill a la chica— Por la tarde iremos hasta el hospital. ¿Te encargas tú de los niños?.
—Está bien… —susurró Kayla para luego seguir con la comida, mientras que Bill regresaba al salón para seguir jugando con los niños.
Cuando Bill llegó al salón, se encontró con su hermano Tom jugando con los pequeños. Enseguida, el gemelo menor se unió al juego con su hermano, su hijo y su sobrino. Media hora más tarde, Kayla anunciaba que la comida ya estaba lista, así que entre los dos adultos comenzaron a poner la mesa en el salón, mientras que los menores seguían mirando la televisión. Cuando acabaron de poner la mesa, Tom y Bill llamaron a los niños para que se fueran a sentar en sus sillas correspondientes en la mesa. Poco después, Kayla comenzó a servir la comida, la cual comieron todos gustosamente, ya que tenían apetito.
Después de comer, los pequeños de la familia se fueron a dormir la siesta, así que mientras Kayla acompañaba a la habitación a los niños para que se durmieran, Bill y Tom acababan de recoger la mesa, y meter los platos y vasos en el lavavajillas. Cuando acabaron se sentaron en el sillón del salón, para hablar mientras esperaban a que Kayla bajará, e irse al hospital para ver a Laia. Una vez que Kayla bajó de estar junto a los niños, Bill y Tom se prepararon para irse al hospital.
Continúa…
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