
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 15
Después de que Laia se hubiera sentado de nuevo al lado de Kayla, Andreas se fue a su sitio. La botella siguió girando y señaló a una nueva pareja, ahora le tocaría a dos de los chicos. Gustav abrió los ojos desmesuradamente le había tocado con Tom, el cual empezó a reírse.
—Algo me dice que Gustav se va a cagar y me va hacer beber y emborracharme más —dijo Tom.
—Solo es un beso, no es tanto —dijo Susie que ya había experimentado eso con Kayla.
—Échale huevos Gustav —le animó Georg.
—Que sea rápido por favor —suplicó Gustav levantándose rápido, Tom hizo lo mismo lentamente y con chulería.
—No os corráis maricones —advirtió riéndose. Mientras todos estaban expectantes, no se creían que Tom fuera capaz y muchísimo menos Gustav que era tan rezagado y cerrado a los demás.
La verdad todo sucedió bastante rápido, ni tan solo fue un beso, un simple roce ya que Gustav se alejó rápidamente y empezó a dar vueltas en círculos mientras gritaba y se limpiaba la boca con el dorso de su mano.
—¡Qué asco, que asco, que asco! —dijo Gustav mientras gritaba y daba vueltas.
Gustav volvió a su sitio, y Tom ya hacía rato que se había sentado en el sillón de cuero rojo, que había en esa sala privada. Susie hizo girar de nuevo la botella, el último tiro de esa noche loca, en la cual la última pareja sería nada más y nada menos que Bill y Kayla.
—Kayla ya puedes ir cogiendo un chupito, el virgen de Bill no te va a besar —dijo Andreas burlonamente.
—¡No soy virgen! —se defendió Bill.
—Si lo eres —le picó Georg.
—¡Que no! —Bill se levantó dispuesto a dar ese beso.
—Uy, que Bill se prepara para el ataque —dijo Susie. Sam miraba con desagrado a ambos.
—Kayla a que esperas es tu oportunidad —le dijo Laia en español.
—¡Oh y tanto! No pienso perderme ese privilegio, baby —le contestó también en español y le guiño un ojo mientras se levantaba.
—¡Disfrútalo! —le animó su amiga. Kayla llegó al centro quedando frente a Bill el cual le sacaba una cabeza, pero así quedaban estéticamente perfectos como pareja. Ella sonrió, sin mostrar sus nervios pero realmente los tenia, había perdido la cuenta de las veces que imagino o soñó besarlo, Bill estaba que no sabía como actuar, no es de los que besan a muchas chicas precisamente y luego se las lleva a la cama como su hermano, él creía en el amor verdadero y a primera vista, esto no era precisamente en lo que él creía, pero era un juego y no podía echarse atrás para que sus amigos se lo echaran en cara continuamente.
—Vamos Bill —le animó su hermano sin querer ofenderlo o presionarlo, sabía como se sentía, esto era extraño para él y lo comprendía.
—Enséñale quien es Bill Kaulitz, métele la lengua hasta la campanilla —dijo Andreas haciendo reírse a carcajadas a Georg con su peculiar risa. Kayla estaba esperando, y al ver que Bill no hacia no un movimiento tomo la camisa de Bill entre sus manos y estiró de él atrayéndolo hacia su cuerpo y juntando sus labios. cuando eso sucedió el nerviosismo es como si se esfumará por unos segundos, ambos empezaron a corresponder el beso, por parte de Bill algo tímido y rezagado, Kayla solo se limitaba a disfrutarlo, y recordar casa sensación para no borrarla nunca de su mente.
—Si alguien me lo hubiera contado no me lo creía —dijo con la boca abierta Gustav. Sam prefirió mirar hacia otro lugar instintivamente, no podía verlo.
Kayla y Bill se separaron finalmente, y así finalizó el juego. Poco después los chicos salían de esa discoteca, no muy lúcidos a causa de los chupitos que habían tomado, ya que algunos tenían bastantes grados en alcohol. Como estaba muy borrachos, y la casa de Tom y Bill estaba vacía sin ningún familiar de por medio, todos decidieron y a pasar la noche allí, y así no tener que oír a sus padres, sobretodo Sam por haber permitido que Kayla y Laia bebieran siendo menores de edad. Salieron del interior de la discoteca, y el aire frio de la noche golpeó sus caras haciendo que fuera reconfortable, ya que el calor que había dentro de la discoteca era sofocante y aparte los grados de alcohol que llevaban en el cuerpo.
Poco a poco empezaron a caminar por las calles oscuras de Hamburgo, ya que esa noche la luna no lucía en todo su esplendor. El cielo se había cubierto de nubes amenazantes, de que en cualquier momento, descargar todo el contenido que llevaban en ellas, pero aún así los chicos no se preocuparon por las nubes, siguieron caminando lentamente. Kayla se había tomado demasiada confianza con Bill, y ahora se encontraba de su brazo agarrada, caminando tranquilamente mientras que Sam, a su muy pesar, llevaba a Laia agarrada de su brazo, no quería por ningún motivo que el degenerado de Tom la agarrará. De repente, una lluvia fina comenzó a caer sobre sus cuerpos, somnolientos y alcoholizados.
Kayla y Laia se miraron como unas niñas pequeñas a las cual le dan un juguete nuevo muy emocionadas, ambas se soltaron de Bill y de Sam y comenzaron a danzar bajo la lluvia mientras que sus cuerpos eran mojados por esta, haciendo que sus ropas se ciñeran más a su cuerpo, mostrando más sus formas femeninas. Tom veía embobado a Laia, la verdad es que para que no mentir, deseaba fervientemente poder tocar su cuerpo desnudo con sus manos, mientras que lentamente le hacía el amor, o mejor dicho tenían sexo.
—Running through the monsoon… —susurró Kayla mientras sentía como la lluvia mojaba su cara.
—Beyond the world… —completó Laia a Kayla mientras se reía.
—To the end of time… —volvió a decir Kayla.
—Where the rain won’t hurt —contestó Laia abrazándose a su amiga, mientras que hacían eses.
—Fighting the storm —le dijo Kayla.
—Into the blue —volvió a canturrear Laia.
—And when i lose myself —le dijo Kayla— I’ll think of you.
—Together we’ll be running somewhere new —volvió a decir Laia.
—THROUGH THE MONSOON —dijeron al unísono todos gritando que se les habían unidos a las chicas, no siendo conscientes de lo que estaban cantando las chicas, a causa del alcohol que habían ingerido— JUST ME AND YOU.
Así fueron durante todo el camino, empezaron por Moonson y acabaron cantando Pain of love durante el camino hacia la casa de los gemelos. Bill, Tom, Gustav y Georg ni los demás en ningún momento se dieron cuenta que las chicas eran fans de Tokio Hotel. Todavía les faltaba llegar un poco, a la casa de Bill y Tom, cuando la lluvia comenzó a ser más intensa y un relámpago ilumino el cielo, dando el presagio de una tormenta de verano. Los chicos comenzaron a correr, mientras que Kayla y Laia se quedaban atrás, ya que habían bebido demasiado y no estaban en condiciones. Al final, dos de los chicos se acercaron a ellas y las agarraron de las manos para hacerlas caminar y meterse dentro de la casa, que ya había sido abierta por Bill. Una vez todos dentro, Bill se giro para verlos y anuncio algo importante.
—¡Dormir donde queráis! —dicho eso él se dirigió a una de las habitaciones.
—Yo aquí me apalanco, no siento los pies y todo da vueeeeeeltas —Georg se dejó caer a lo largo del sofá. Susie le hizo compañía en el sofá individual que había.
—Buenas noches —dijo ella bostezando y acomodándose un cojín como almohada.
El resto se fue perdiendo por la casa, unos en las habitaciones de invitados, Bill y Tom acabaron en el cuarto del gemelo mayor ambos ocupando la gran cama de matrimonio, dejándose caer uno tras el otro sobre el colchón sin importarles en que posición se encontraba la cama o sus cuerpos. Samuel acabo tumbado boca abajo en la habitación de los padres de sus amigos como si hubiera caído del suelo y hubiera quedado hecho un cromo sobre el colchón, quedado profundamente dormido dejando escapar leves ronquidos.
—Laia acompáñame al baño, me estoy meando que te cagas —dijo Kayla riéndose con las rodillas flexionadas para que no se orinara encima.
—¿Que dices tía? — alucinó Laia.
—Va porfis —puso ojitos— Rápido que ya no me aguanto —salió corriendo mientras se reía como una cría. Entraron las dos al baño entre risas y chocándose con todo, ahora era cuando estaban más hiperactivas.
—Dios tanto has bebido, nos vas a inundar —bromeó Laia.
—Shh que no me concentro —dijo ella muy seria y Laia explotó en más carcajadas.
—Dios que risa… —a Laia le faltaba el aire— ¡Me meo!.
—Pues mea, yo acabe —le siguieron más carcajadas ahora por parte de Kayla.
—No me meo, de mear, si no de risa. Anda vamos a buscar la habitación —dijo Laia.
—Coño, espera que me lavó las manos pedazo de cerda —cuando terminó Laia la arrastró— Shhht que vamos a despertar a todos —las dos iban a hurtadillas como para que nos las vieran, se miraron y Laia inflo sus mofletes intentando reprimir una carcajada estruendosa.
—Prfft —no aguanto y rió, contagiándole a su amiga.
—Shhht jajajjaja —pero no aguantaban. Se empujaron entre ellas para callarse, se apoyaron en una puerta y esa cedió sola, así que entre más risas y empujones entraron.
Las chicas perdieron el equilibrio, y se cayeron sobre la cama encima de Tom y Bill, que ya habían cogido el sueño, y se despertaron por el impacto del cuerpo de las chicas.
—Seréis bestias —se quejó Bill.
—Lo siento… jejejejejee —se rió Laia— Es que hemos perdido el equilibrio jejejejejee.
—Joder… pues ya estábamos medios dormidos —gruñó Tom de mala hostia.
—Eres un gruñón —contestó Kayla— Venga dejarnos un sitio.
—Genial… —susurró Tom— Podemos hacer una orgía.
—Ni hablar… —se negó Laia.
Las chicas se tumbaron en la cama, poniéndose en el medio de la cama entre Tom y Bill. Poco a poco sus ojos se fueron cerrando para luego quedarse medias dormidas pero Kayla se encontraba demasiado incomoda.
—Echa el culo para allí… —le susurró a su amiga.
—Sí, claro, si te parece me pongo encima de Tom —contestó Laia.
—Lo estás deseando —dijo con tono sugerente.
—Ponte tu con Bill —la empujó.
—Trato hecho —dijo descaradamente haciendo reír por lo bajo a Laia— Buenas noches. Y tan buenas… —miró el rostro sereno de Bill frente al de ella muy cerca, podía sentir su respiración— Esto no es un sueño… —se susurró para sí misma y autoconvencerse. Laia miró a Tom y no se creía tenerlo a escasos centímetros, estaba durmiendo con él, su todo, creía que se iba a desmayar, así que optó por cerrar los ojos, respirar profundamente y centrarse en dormir y amanecer serena después de una noche tan agitada.
Los rayos del sol, se empezaron a colar por las persianas mal bajadas del salón tan amplio. Susie y Georg fueron abriendo poco a poco los ojos, aunque su miraba estaba un poco borrosa, mezclada con un dolor tremendo de cabeza, a causa del alcohol ingerido la noche anterior. Todos estaban plácidamente dormidos, en el sofá del salón menos ambos. Susie sonrió malévolamente a Georg, para luego susurrarle al oído una forma de despertar a todo el mundo, que les harían levantarse del sofá al instante.
Ambos amigos se dirigieron hacia la cocina, Susie cogió una cacerola con un gran cucharón de metal, y Georg hizo lo mismo cogiendo otra cacerola y otro cucharón, para luego salir de la cocina, y empezar a tocar la cacerola como si de una batería de las que toca Gustav se tratara. Poco a poco los chicos que estaban en el salón se fueron despertando por el gran estruendo, con algún insulto hacia Susie y Georg por haberlos despertado tan bruscamente.
—Sois unos desgraciados… —se quejó Gustav tocándose la frente a causa del dolor de cabeza que tenía— Ahora no se me va a quitar el dolor de cabeza en todo el día.
Georg y Susie siguieron subiendo las escaleras para despertar a los demás que estuvieran en las habitaciones.
—Georg te cortaré los huevos, cabrón —se quejó esta vez Sam saliendo de la habitación de los padres de Tom y Bill.
Susie y Georg hicieron caso omiso a lo que dijo Sam, y siguieron por el pasillo, entrando en las habitaciones para ver si había alguien, hasta que llegaron a la habitación del gemelo mayor, iban a tocar las cacerolas pero se encontraron con una estampa que jamás hubieran pensado. Tom y Bill estaban espatarrados completamente en la cama, mientras que Laia y Kayla dormían plácidamente sobre el pecho de los chicos, sin duda una escena muy tierna.
—A la de tres —susurró Georg.
—No, espera —sonrió Susie mientras sacaba su teléfono móvil— Ven ayúdame —susurró adentrándose más en la habitación intentando no hacer ruido. Georg se acercó y dejó las cacerolas sobre la mesa del escritorio con un pequeño ruido haciendo que Tom se moviera algo dejando caer un brazo por el lado de la cama a la vez que Laia se movía también volviéndose a acomodar, y como si fuera un domino Bill y Kayla también se movieron acomodándose.
—¿Qué haces? —preguntó Georg.
—Tú aguanta la silla —Susie se puso sobre la silla para estar más alta y así campar la cama al completo donde estaban los cuatro chicos dormidos abrazaditos como si fueran novios. Susie alto todo lo que pudo la cámara del móvil y tomo algunas fotografías.
—¿Ya? —dijo cansado Georg, que quería despertarlos ya.
—Calla. Un segundo —tomó un par de fotos más pero esta vez de cerca, de sus rostros angelicalmente dormidos— Ya está —se guardó el móvil, y volvieron a coger las cacerolas.
—Ahora sí, a la de tres —dijo Georg se miraron, contaron mentalmente y empezaron a repicotear los cucharones con las cazuelas.
—¡Ya voy mamá!— gritó Laia abriendo los ojos como platos, mientras que Georg y Susie reían sin cesar de picar. Laia al verlos en tal posición se volvió a dejar caer pero esta vez sobre el colchón.
—¡Me cago en vuestra putísima vida!—gritó Tom lanzándoles la almohada que estaba casi por el suelo y se volvió a tumbar dándose la vuelta.
—¿Qué pasa? —murmuró Bill que era el que tenía el sueño más profundo y aun no se enteraba de nada, ya podía haber una tercera guerra mundial que él seguía tan tranquilo durmiendo— ¡Oh dios! —dijo agotado, iba a moverse pero un peso se lo impedía, miro y era Kayla que estaba abrazada a su cintura tapándose la cara y parte de los oídos con su mano.
—¡Iros joder! —gritó Tom enfadado.
—¡Arriba dormilones! !El sol ya ha salido! —picó con más fuerza Susie bailoteando por la habitación.
—Déjalos parece que tuvieron su propia fiesta después de que nosotros nos durmiéramos —bromeó Georg riendo.
—Sí, nos lo montamos los cuatro a turnos, y lo vamos hacer otra vez así que fuera —dijo Tom en tono serio y exigente.
—Nos podemos apuntar nosotros también —dijo Susie.
—No sois de nuestro agrado sexual —dijo esta vez Bill.
Continúa…
Gracias por la visita.