It’s just a dream 25

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 25

A los veinte minutos, la limusina se había estacionado enfrente del hotel donde sería la fiesta privada. Múltiples coches hacían cola a la entrada, para que los asistentes a la fiesta entraran al interior del hotel en una sala privada, que era exclusiva y también tenía catering, con los platos más exquisitos. Poco a poco los coches, que estaban delante de la limusina en la iban los chicos fueron dejando a los invitados, hasta que llegó el turno de los chicos bajarán de la limusina. Uno de los mozos que se encargaba de abrir la puerta de los coches, abrió la puerta de la limusina, y los chicos fueron saliendo de uno en uno seguidos después de Sam, Andreas y las chicas.

—Yuhu me siento como Madonna —exclamó Kayla toda emocionada al sentirse tan importante.

—Esto es un sueño —exclamó Laia aún no creyéndose que iban a estar en uno de los hoteles más lujosos de Hamburgo, y que en esa fiesta se codearía con celebridades y muchos famosos.

Pasaron al interior del hotel, donde uno de los empleados les recibió con una enorme sonrisa para luego para indicarles donde estaba la sala privada a la que tendrían que ir. Los demás invitados se dirigían hacia la sala, así que los chicos decidieron seguirles y así no perderse. En el interior de la sala ya se escuchaba música de fondo, habían contratado un grupo de música para que amenizará la noche, mientras que los camarero de la barra preparaban cócteles de todo tipo, haciendo malabarismos con las cocteleras mientras que otros se dedicaban a pasar las bandejas con múltiple variedad de canapés entre los asistentes de esa glamurosa fiesta, mientras que luces destellantes iluminaban toda la sala.

—¡Como mola! —exclamó Laia sin cuidar sus formas— Esto está genial. Fíjate Kayla mira como se mueven los camareros haciendo los cócteles. Yo quiero probar uno…

—Dentro de poco iremos a la barra a alcoholizarnos —contestó Kayla a Laia— Así que prepárate, que esta noche será inolvidable

Los chicos se dirigieron hacia unos sofás que tenían unas mesitas enfrente, y se sentaron muy cómodamente mientras que algunos camareros se les acercaban con las bandejas de canapés, y otros con alguna copa de Champagne que estaban repartiendo entre los invitados. Laia miraba alucinada todo lo que ocurría a su alrededor, nunca se hubiera imaginado que ahora estuviera en una fiesta con gente muy famosa alrededor de ella.

—¿Te vienes conmigo a ligarte algún famoso soltero? —preguntó Kayla a su amiga sin ningún tipo de pudor.

—Te pareces a una groupie —espetó Tom con desagrado.

—Lo siento Kay pero no me apetece mucho, prefiero quedarme aquí con los chicos —se excusó Laia.

—Muy bien tú te lo pierdes —dijo Kayla un poco molesta, porque su amiga no quería ir con ella, mientras que se levantaba del cómodo sofá y se iba en busca de su próxima víctima.

El resto siguieron charlando aunque a decir verdad el ambiente se había tensado un poco, Laia no se sentía igual de a gusto al estar sin su amiga, Bill no dejaba de darle vueltas a la cabeza a lo que había pasado tiempo atrás y en que era claro que él no era nada para Kayla, ya que ahora se había ido por ahí, Tom estaba enfadado por la actitud de su hermano porque él no era así, y el resto aunque no supiera nada de lo que había pasado notaban la tensión. Sam se notaba un poco molesto, más bien porque Kayla se había pasado por el forro todo el plan que habían ideado, aunque era una fiesta privada y ya habían callado a la mayoría de los periodista, no debían olvidar que habría alguno sacando fotos de la fiesta, y no era muy conveniente que pillarán a Kayla con algún famoso, porque sino se darían cuenta de la farsa que habían montado.

Pasaron unos diez minutos, y Tom decidió ir a buscar una copa de whisky a la barra. En el camino se paró a saludar a amigos, que también eran famosos algunos actores, otros músicos. Cuando se estaba acercando a la barra vio como Kayla estaba hablando con un chico que era famoso, pero que Tom nunca había tenido trato con él. Se veían muy acaramelados, eso hizo que una ira intensa recorriera el cuerpo de Tom, ya que se había acordado de por la noche unas horas antes había estado de esa forma con su hermano Bill. Con un poco de sigilo, Tom se dirigió hacia donde se encontraba Kayla con ese chico famoso, necesitaba hablar con Kayla y ponerle los puntos sobre las ies.

—Hola… —dijo Tom amablemente interrumpiendo el coqueteo que se traía entre si Kayla con el chico.

—Hola… —contestó el chico un poco cortado.

—Si me disculpas un momento, me puedo llevar a tu acompañante un minuto —dijo cortésmente Tom, ya que no tenía nada de malo en contra del muchacho— Tengo que hablar con ella de una cosa importante.

—Oh claro… —contestó el joven sin oponerse.

Tom se llevó a Kayla muy disimuladamente a otro lugar, donde no había casi gente y así podrían hablar más tranquilamente o mejor dicho discutir, ya que le iba a dejar las cosas claras. Kayla lo miraba con el ceño fruncido ya que le había fastidiado su ligue de esa noche, y muy difícilmente después volvería a conseguirlo engatusar, además sabían que Tom era muy conocido entre famosos por sus líos de faldas con mujeres, y ahora el chico debería de estar pensando que Kayla y Tom tenían algo.

—¿Qué se supone que quieres Tom? —preguntó Kayla empezándose a alterar.

—Dejarte los puntos claros —contestó Tom con voz neutra.

—Tú no eres nadie para darme ordenes de las cosas que quiero hacer —volvió a contestar Kayla con enfado— Si me disculpas tengo una larga noche para divertirme.

—Sí que puedo darte órdenes si se trata de mi hermano gemelo. Que te entre en la cabeza que no te quiero ver cerca de él de esa manera, a él no le interesas, no eres su tipo de chica, tú, eres una chica fácil que no cree en nada, mi hermano cree en el amor y no pienso permitir que tu le destroces sus ideales —dijo en tono duro.

—Tú no sabes en que creo yo, y porque hago lo que hago. A demás tu hermano ya es mayorcito ¿no crees? ¿O es que te has encaprichado por probarme pero yo no cedo a tus encantos? —preguntó con ironía Kayla.

—Con tan solo chasquear los dedos puedo tenerte a mis pies, pero me gusta poder conseguirme a mis chicas, contigo no me haría falta, sería muy sencillo —la llamó chica fácil de nuevo.

—Tom, entre tú y yo no hay diferencia alguna, no sé porque haces tanto drama de esto —sonrió— Hagamos una cosa.

—No estás en condiciones de pedir nada, harás lo que yo te diga y punto —dijo tajante y mirada dura, Kayla sonrió.

—A mi no me intimidas. Y si, pediré y tú lo harás como un buen chico —Tom se estaba enfadando por el tono de voz de ella— Yo no me acercaré a Bill, y tú no lo harás con Laia —Tom se sorprendió— ¿Te pensabas que no me iba a dar cuenta? Se te van los ojos, por favor —rió irónicamente— Acércate a ella, mírala indebidamente o hazle daño y te juro que acabo contigo tan fácilmente como si fueras una hormiga bajo mi pie.

—No te tengo miedo —desafió Tom a Kayla.

Poco después Tom se marchó dejando a Kayla en medio del sitio, donde habían estado discutiendo, sola. Camino por la gran sala, y se dirigió hacia la barra, donde había querido ir desde un principio sino fuera porque se encontró a Kayla tan acaramelada con ese chico, haciéndole ponerse furioso. Necesitaba una copa más que nunca, quería liberar toda la tensión que llevaba acumulada durante toda la noche, y ahora por encima un niñata le decía lo que debería de hacer, ¡Já! Ni que fuera un niño pequeño, si quería liarse con Laia pues se liaba con Laia, lo importante es pasar el rato.

Se fue a la barra, y al camarero le pidió un Whisky Jack Daniels, se lo bebió de un trago y se dirigió hacia donde se encontraban los chicos, pero por el camino vio a lo lejos a Laia caminando entre la gente, como buscando a alguien. Sonrió para sí mismo, y se acercó a la joven, que al principio se sobresaltó un poco, ya que no lo había visto.

—Hola preciosa —susurró Tom en el oído de la joven, haciendo que se sobresaltase.

—¿Tom? —se giró Laia encontrándose con el chico.

—¿Qué haces? —preguntó Tom a Laia.

—Estoy buscando a Kayla, es que me aburro un poco con los chicos, están hablando de sus cosas —contestó Laia un poco sonrojada.

—¿Te apetece venir conmigo al jardín? —preguntó Tom a Laia.

—¿Al jardín…? —preguntó Laia anonada, mirando los ojos color miel de Tom.

—Sí… Este hotel posee un jardín muy bonito, sería una pena no verlo ¿no crees? —sonrió de medio lado Tom— Anda ven conmigo…

—Espera… Tengo que avisar a mi primo… —dijo Laia a Tom.

—No te preocupes, ellos ya sabrán que estás conmigo. Tu primo confía plenamente en mí —volvió a decir Tom intentando a la chica para que la acompañara al jardín.

Tom agarró de la mano a la chica, y la arrastró fuera de la vista de los curiosos, hasta que consiguieron salir de la sala donde se estaba celebrando la fiesta privada. Caminaron por unos pasillos, hasta que dieron al jardín interior que había en ese hotel. En medio había una gran fuente, por la cual salía agua al compás de las luces de colores que iluminaban el jardín. También había varios bancos colocados estratégicamente, para que los amantes furtivos pudieran pasar una noche mágica, con las estrellas del cielo negro como el carbón, fueran testigos de su amor prohibido y les cubrieran con su manto. Por último, diversas especies de plantas exóticas y no exóticas decoraban el jardín, dándole un toque más verde.

Los dos jóvenes se sentaron en uno de los bancos un poco apartados de la vista de los curiosos, ya que algún arbusto les tapaba, mientras que las estrellas del cielo brillaban cada vez más al ser ya noche cerrada. Una ligera brisilla, suave y agradable, hacía que el aroma de los jazmines que estaban en el jardín inundará el ambiente, haciendo que fuera sin duda más embriagador.

—¿Cómo te encuentras? —preguntó de repente Tom, sacando de sus pensamientos a Laia que miraba ensimismada el jardín, por la hermosura de este.

—Bien… —contestó la joven tímidamente, ya que se le hacía extraño estar en un jardín tan hermoso con Tom Kaulitz. Todo le parecía tan irreal.

—Enserio… ¿No me mientes? —volvió a insistir Tom— Mira que tengo un sexto sentido y puedo saber si me mientes.

—Venga ya… —contestó Laia incrédula.

—Sí, aunque no me creas te lo digo enserio —volvió a insistir Tom.

—Muy bien, señor que tiene un sexto sentido —dijo Laia sonriendo— ¿Qué es lo que sabes de mi?.

—Muchas cosas —contestó Tom.

—¿Cómo qué? —volvió a insistir Laia.

—Bonitos ojos, labios sensuales, una sonrisa perfecta, esos hoyuelos que se forman en tus mejillas cuando sonríes tímidamente —comenzó a enumerar Tom mientras que mantenía la miraba a Laia, que poco a poco se iba poniendo un poco colorada.

—No exageres Tom —dijo Laia bajando la mirada— Yo no tengo nada de eso, soy insignificante.

—Que poco te valoras —contestó Tom un poco molesto, de escuchar a Laia decir siempre que nunca valía para nada.

—Es que es la verdad — volvió a decir Laia a Tom— Soy insignificante.

—No, no lo eres —replicó Tom— Me estoy empezando a cansar de oírte siempre decir lo mismo. No me extraña que ningún chico se te acerque, si ya de lejos ven tu mala vibra.

—Es que es la verdad… Porque voy a ir diciendo que soy guapa y eso, si en verdad no lo soy —contestó Laia con la cabeza gacha.

—Pues en realidad a mi no me pareces fea —dijo sinceramente Tom.

—Eso lo dices para que me sienta bien —dijo Laia muy negativa.

—Qué poco me conoces —dijo Tom un poco asqueado.

—No quiero discutir, estoy cansada de siempre hablar del mismo tema —dijo Laia con cansancio— La culpa la tienes tú por haberme preguntado por mi estado anímico.

—Aún por encima que me preocupo por ti, me lo estás echando en cara —dijo Tom molesto— Genial…

—Lo siento… —susurró Laia dándose cuenta que Tom solo quería ser amable con ella, y aconsejarla.

—No pasa nada… —susurró Tom mirando a Laia— ¿Tienes frio?.

—Un poco… —susurró Laia frotándose los brazos para calentárselos— Parece que ha refrescado un poco.

—Si… —dijo Tom mientras se quitaba la chaqueta y se la ponía por encima de los hombros de la chica— ¿Mejor?.

Laia no contestó se quedó un poco aturdida por la acción que había hecho Tom, con sus grandes brazos rodeó los hombros de Laia y la atrajo a su cuerpo, haciendo que la joven apoyará su cabeza sobre el pecho firme y tonificado de Tom. Este posó su mano sobre una de las piernas de Laia, haciendo que la chica se empezará a poner un poco más nerviosa por el contacto de la mano de Tom con su piel. Laia miró a Tom y seguidamente miró la mano que este tenía sobre su pierna.

—¿Te pone nerviosa que esté cerca tuya y te toque? —preguntó Tom al seguir su mirada.

—La verdad un poco… —dijo sinceramente.

—Supongo que es normal —Tom se retiró un poco.

—¿A qué te refieres con normal? —preguntó asustada por si Tom se había dado cuenta de sus mentiras piadosas.

—A que un chico como yo, que es básicamente tu ídolo este así contigo —se explicó sin darle importancia.

—Sí, es extraño —dijo Laia.

—¿Porque? —preguntó.

—Me refiero que es extraño para mí, a duras penas me veía con vosotros en un meet & greet y ahora os tengo delante de mi cada día, estar en vuestras vidas e incluso compartir casa, es como un sueño. A eso me refiero —explicó.

—Si quieres que te pellizque para que te despiertes, o mejor dicho que sepas que estás en la realidad, solo pídemelo —dijo riendo Tom.

—¡¡Que gracioso!! —sonrió Laia mirando a Tom a los ojos.

Laia volvió a centrar su mirada en el jardín, en las plantas hermosas, en la fuente de agua continua… Notaba como su nerviosismo por la repentina soledad y la respiración de Tom a su lado. Un tacto suave rozó su mejilla izquierda seguido de un suave pellizco que le hizo retorcerse, no le gustaba que le tocaran la cara, una manía que tenía desde pequeña. Laia se giró y miró a Tom, él estaba serio aunque con una media sonrisa, se quedó mirándolo sin saber que decir, primero a los ojos y después a la boca hasta que poco a poco sin previo aviso sus labios se fueron acercando, hasta que se rozaron.

Lentamente fueron abriendo sus bocas, para que sus lenguas fueran jugando entre sí, haciendo que el beso fuera más apasionado, más desesperado. Tom agarró con sus manos, ambos lados de la cara de Laia para que esta no se despegara de él, mientras que hacía más intenso el beso. Al final, Laia con un poco de timidez, acabo sentándose a horcajas encima de Tom, para poder besarlo con más facilidad mientras que Tom había pasado a besar el cuello de esta, haciendo que Laia estirará más el cuello para que Tom tuviera más espacio para besar, provocando que unos cuantos gemidos salieran de la boca de Laia, consiguiendo que Tom se pusiera más cachondo sin duda.

Ambos jóvenes se separaron, y Laia bajó tímidamente su cabeza muy ruborizada por esa escena, nunca había pensado que llegaría a hacer tal cosa, aunque algunas veces se había liado con algún chico, pero habían sido algunas veces contadas. Y ahora… Estaba con Tom, Tom Kaulitz en un jardín de un lujoso hotel dándose el lote, realmente le parecía un sueño, que podría romperse en cualquier momento, ya que la joven sabía que era lo que buscaba Tom realmente, y ella aún no estaba dispuesta a dárselo.

—¿Por qué bajas la mirada? —le preguntó Tom mirándola seriamente levantándole la mirada.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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