It’s just a dream 26

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 26

Tom… —Laia se sonrojó.

—Sigues sin creerte que estés conmigo aquí y ahora ¿no? —dijo Tom con una sonrisa en los labios, mientras posaba sus manos cómodamente sobre el trasero de Laia el cual acariciaba con los pulgares sin excederse.

—No te rías de mi —Laia se sonrojó aún más y le dio un suave golpe a Tom que le hizo soltar una leve carcajada.

—¿Sabes? Nunca he estado con una chica como tú, así de tímida que se sonroje fácilmente. Eres diferente, me gusta —comentó seriamente Tom y Laia alzó la mirada algo sorprendida. Enseguida Tom volvió a juntar sus labios.

Volvieron a besarse durante unos minutos, mientras que Tom acariciaba sin ningún pudor los muslos de la chica y el culo de esta. Se volvieron a separar y ahora Tom volvía a besar el cuello de Laia, haciendo que pequeñas marcas rojas comenzaran a salir en su cuello. Calor, besos frenéticos…

—Ven conmigo —se separó Tom de Laia haciendo que está se levantara de encima de este— Este ya no es un sitio seguro.

—¿A dónde vamos? —preguntó Laia confusa— Tengo que avisar a mi primo…

—Olvídate de tu primo por un momento, Laia —dijo Tom a la chica— Él se estará divirtiendo en la fiesta, así que no lo molestes. Además conmigo estarás bien.

—Está bien —contestó Laia dejándose llevar por Tom.

Tom agarró de la mano a Laia, y se metieron por uno de los pasillos, que daban hacia la recepción de este gran hotel. Se acercaron lentamente a recepción, quedándose un poco rezagada Laia, Tom se encontraba en la recepción hablando con la recepcionista, para luego acercarse a Laia con una tarjeta de una habitación en la mano.

—Vamos… —Tom agarró a Laia de la mano y la arrastró hacia los ascensores.

Cuando llegaron al pasillo donde se encontraban los ascensores, Tom llamó a uno de ellos y durante unos cinco minutos estuvieron esperando a que llegara. Entraron en el interior de este, y Tom pulsó el botón del piso donde estaba la habitación que había pedido. Las puertas del ascensor se cerraron tras ellos, y empezó a elevarse mientras que Tom no perdía el tiempo en besar el cuello de la joven, que parecía ya estar excitada por tanto tocamiento que le había hecho Tom en el jardín mientras se estaban devorando la boca literalmente.

El pitido de llegada del ascensor, hizo que Tom se separara de Laia y la encaminaba por el pasillo camino hacia la habitación, en la que pasarían la noche. Si Kayla parecía ser una experimentada en el tema, no quería imaginarse como sería Laia en la cama, aunque la chica era muy tímida mostraba una gran sensualidad y seguro que en la cama sería un portento. Quería probar como la chica gemía al ritmo de sus caderas cuando esté la penetrará intensamente. Tom metió la tarjeta en ranura de la cerradura magnética y la puerta de la habitación se abrió automáticamente dando paso a una suite lujosa, que tenía un pequeño salón, y a continuación donde estaba la habitación con una cama de matrimonio con baño incorporado. En el pequeño salón había un mueble bar, que tenía varias botellas caras de Whisky, Ron, Ginebra… Sobre la barra de ese mueble bar, había un pequeño cubilete con una botella de Champagne en el interior enfriándose por el hielo que había dentro, al lado de este había dos copas de Champagne preparadas para ser utilizadas.

—Wooow —exclamó Laia un poco alucinada por la habitación, nunca había estado en una de esas características— Pasar aquí la noche debe costar un pastón.

—A veces me puedo permitir este tipo de lujos —sonrió retorcidamente Tom, mientras abrazaba a Laia por la cintura y empezaba a jugar con el cuello de esta dándole pequeños besos placenteros.

—Ya… veo… —susurró Laia cerrando los ojos a causa del placer que estaba sintiendo, mientras tanto Tom seguía a los suyo sobre su cuello, mientras que sus dedos habilidosamente fueron bajando la cremallera de aquel vestido tan bonito que Laia llevaba esa noche.

Laia se giró sobre sí misma para mirar a Tom, para luego darle un beso corto en los labios, que se volvió más intenso. Tom atrajo a la chica más hacía a él, y se sentaron sobre el sillón que había en el gran salón, mientras que se seguían besando frenéticamente y a la vez que Tom acariciaba las piernas de la chica, haciendo que Laia sintiera un cosquilleo en el estómago. Después de eso Tom se separó de Laia, para levantarse y dirigirse hacia la barra y descorchar la botella de Champagne, y servir dos copas para él y para Laia.

—Ten… —le tendió Tom la copa a Laia— Tenemos que celebrar nuestra fiesta.

—Ya… —dijo Laia un poco tímida ya que se había acordado de que ella nunca había estado con un chico de esa forma— ¿No pretenderás emborracharme?.

—No, para nada —dijo con seriedad Tom— Después tienes que volver sana y salva a casa, y tu primo me mata se te ve borracha.

—Bueno, ya tengo 18 años no soy una niña —dijo Laia con autosuficiencia.

—Sí, de eso doy fe —susurró de nuevo Tom acercándose a los labios de Laia para volver a besarlos intensamente, mientras que sus manos se colaban por debajo del vestido que ya estaba desabrochado.

—Oye Tom… no crees que vamos un poco rápido —dijo Laia un poco nerviosa.

—No —contestó volviendo a besar los labios de Laia, para luego pararse— Ambos tenemos nuestras necesidades.

—Ya… pero sería un poco… —respondió Laia sin poder acabar.

—Vamos a ver Laia que estás intentando decirme —volvió a decir Tom a la joven que se veía muy nerviosa.

—Verás yo… —dijo Laia nerviosamente bajando la mirada, sin mirar a Tom a los ojos— Yo no soy como Kayla…

—Eso ya lo sé no hace falta que me lo digas —contestó Tom volviendo al ataque, besando nuevamente el cuello de Laia.

—¿Serás dulce conmigo? —preguntó Laia en susurros, mientras que Tom paraba de besarla para luego mirarla a los ojos.

—¿Eres virgen? ¡Dios! Tu primo me mata —dijo Tom con la cara descolocada— Pensé que tú ya habías tenido relaciones sexuales, joder… Muchas veces Kayla y tú habéis hablado de eso…

—No soy virgen —mintió Laia— Lo de que seas dulce es que es contigo, y quiero llevarme un buen recuerdo.

—Ok. Me has quitado un peso de encima —sonrió Tom para luego volver a besar los labios de Laia.

Después de esa pequeña conversación, ambos se siguieron besando y Tom fue poco a poco yendo al grano de la cuestión, mientras que Laia se dejaba llevar instintivamente por Tom, ya que no tenía experiencia en eso. Tom elevó a Laia con sus brazos, y abandonaron el pequeño salón de aquella gran suite para dirigirse a la habitación, para luego posar a Laia sobre la cama, y él tumbarse con ella en la cama, encima de ella para besarla, y poco a poco irle quitando la ropa que le sobraba, para poder saborear la dulce y suave piel de la chica. Laia no se quedó atrás y metió sus suaves manos por debajo de la camiseta que llevaba Tom puesta, y así tocarle los pectorales que estaban bien trabajados. Poco a poco se fueron quitando la ropa que les sobraba, ahora Laia se encontraba con su conjunto de ropa interior, y Tom con solo su bóxers puesto que cubría una leve erección que se formaba.

Laia no pudo evitar sonrojarse, su físico no era gran cosa, y ahora se encontraba bajo el cuerpo de Tom casi desnuda y sentía una vergüenza infinita, ¿y si ahora su cuerpo no le gusta? No solo eso le inquietaba, también era el hecho de tenerlo sobre ella tan solo con un bóxer, y eso le hacía temblar, no era la primera vez que lo vea con tan poca ropa, en la piscina lo vio con el bañador, y antes de eso veía fotos de él en las maldivas pasando las vacaciones con su hermano. Pero claro, no era lo mismo, estaban juntos, piel con piel, y eso la aterrorizaba por una parte, Tom sería el primer chico que la tocaba plenamente. Quitando esas ideas de su cabeza respiró profundamente intentando volver a la realidad y centrarse en la escena que estaba viviendo e intentar ser lo suficientemente buena como para complacerlo. Por suerte o por desgracia sabía lo que tenía que hacer por todo lo que Kayla le contó de sus experiencias, ahora solo tenía que ponerlo en práctica.

Tom estaba acariciando una de las piernas de Laia a la vez que se la hacía doblar, luego guió las caricias hacia la cintura y siguió subiendo hasta llegar a uno de sus pechos, masajeándolo aun sobre la tela del sujetador, que ahora estaba por quitar. Laia se alzó un poco para que Tom pudiera acceder al broche y quitárselo, en ese instante fue ella quien se encargó de acceder al cuello de Tom y besarlo, luego jugueteo con su oreja lamiendo alrededor de la dilatación que tenía. Se sentía extraña actuando así, pero si no lo hace ahora lo hará en una segunda vez, y así hasta que coja practica y pierda la vergüenza.

Siguió con sus hileras de besos, hasta llegar al bajo vientre de Tom, cerca del borde del bóxers, se sintió un poco cohibida ya que le daba un poco de asco, hacer lo que iba hacer. Muchas veces había oído a Kayla que para que un chico se ponga más cachondo, algunas veces había que ayudarse con la boca, pero Laia no se veía aún capacitada para hacer eso, porque le daba un poco de asco, y de solo de pensarlo una sensación de arcadas recorría su estómago. Para sentirse más cómoda, decidió que era hora de quitarse ese moño que tenía en le cabeza y que le tiraba del pelo desde la raíz, con un movimiento práctico se quitó una de las horquillas haciendo que después su melena larga cayera sobre su espalda semidesnuda, para luego atrapar de nuevo los labios de Tom que con mucha maña le desabrochó la hebilla del sujetador, dejando sus pechos pequeños pero sexys al descubierto.

Laia estaba un poco sonrojada, y Tom se acercó a uno de los pezones de uno de sus pechos, y empezó a jugar con él con sus dientes, haciendo que Laia comenzará a excitarse más, con un ágil movimiento tumbó a Laia otra vez sobre el colchón de la cama, quedándose Tom encima de ella, y empezó a recorrer sus pechos con besos hasta llegar al ombligo y bajo vientre, para luego con sus dedos comenzar a deslizar por las piernas de Laia, las braguitas de esta hasta quitárselas por los pies. Laia al verse desnuda intentó taparse sus pechos con sus brazos, pero Tom le impidió hacer eso mientras que se acercaba y la besaba de nuevo para susurrarle luego al oído.

—No eres menos que Kayla, así que no te cubras tienes un cuerpo perfecto —susurró Tom en el oído para luego besarle detrás de la oreja, mientras que guiaba las manos de Laia a su cadera donde estaba el empiece de su bóxer.

Lentamente de modo instintivo Laia fue deslizando los bóxers de Tom, hasta sentir como el miembro de ese se liberaba de la opresión a la que estaba sometido. Con un poco de timidez, Laia miró a los ojos de Tom, y luego este comenzó a besarla más intensamente, hasta que se separó de ella, y se levantó en busca de sus pantalones, donde cogió su cartera sacando de esta unos envoltorios plateados, uno lo puso sobre la mesilla, y el restante se lo llevo con el de nuevo a la cama, para volver a tumbarse junto a Laia. La chica miraba con un poco de vergüenza el miembro de Tom, ella sabía que Tom estaba muy bien dotado por las entrevistas que había escuchado y sobretodo cuando Tom había tenido el problema con la viagra, ya que se podía ver que era bastante largo al estar completamente erguido.

Tom cogió una de las manos de Laia y la puso sobre su miembro, y empezó a moverle la mano en toda su largura para irle masturbándolo y así que mantuviera su erguidez, mientras que él con su mano se dedicaba a acariciar el sexo de Laia, para que poco a poco se fuera humedeciendo más, mientras tanto también introdujo uno de sus dedos en el interior de Laia haciendo que esta suspirará y emitiera un pequeño gemido inesperado, ya que la joven no se esperaba que Tom le metiera un dedo en el interior de su sexo, para después mover en forma de círculos en su interior sintiendo como poco a poco un calor interno comenzaba a inundar su interior. Cuando Tom notó que iba a reventar, separó la mano de Laia de su miembro, y abrió el envoltorio del preservativo, y se lo puso con cuidado para evitar que se rompiera, dando un pequeño gemido cuando acabó de ponérselo. Se acercó a Laia y le besó los labios a medida que la iba tumbando mejor en la cama, quedándose él encima de la chica.

Sin previo aviso, Tom introdujo de pleno su miembro dentro del sexo de Laia, haciendo que esta abriera los ojos de golpe, pero Tom no se dio cuenta ya que tenía su cabeza agachada en el cuello de la joven mientras que le daba pequeños mordiscos, besos, chupetones… Tom siguió con sus movimientos bruscos de su pelvis, olvidándose por completo lo que Laia le había dicho minutos antes, de que fuera dulce que se quería llevar un buen recuerdo. Tom pasó por alto, y su instinto de macho le hizo ser más brusco de lo que Laia hubiera querido, y sin ningún reparó comenzó a moverse más intensamente, mientras que Laia notaba como su interior se rompía, y un ardor inundaba todo su sexo, y como el mismo miembro de Tom hacía ruido al salir y al entrar de su interior, haciendo que el dolor fuera más intenso y más persistente.

En un acto de intentar controlar el dolor que había en su interior, Laia agarró con fuerza las sábanas de la cama, retorciéndolas del mismo modo que pensaba que se estaba retorciendo su interior. Los ojos de Laia empezaron a escocer, quería reprimir el dolor que estaba sintiendo pero por otro lado quería gritar, y así poder sentirse un poco libre pero no podía porque si lo hacía ella misma se delataría, así que en silencio sin que Tom se diera cuenta aunque podría pasar por un acto de placer, Laia se mordió su labio inferior casi haciéndolo sangrar para reprimirse. En su cabeza no hacía más que repetirse una y otra vez que pronto pasaría, que pronto sentiría placer. Así hasta autoconvencerse.

Pero el dolor se hacía más persistente y Tom seguía con sus movimientos bruscos, haciendo que Laia en vez de estrechar las sábanas entre sus manos ahora pusiera sus manos sobre la espalda de Tom haciendo presión sobre ella, llegando a arañar con sus uñas perfectamente cuidadas los hombros de Tom dejándole marcas largas y rojizas por sus uñas. A los pocos segundos estaba mirando con el ceño fruncido a Laia, ya que casi le arranca la carne, encontrándose con que Laia tenía una mueca de dolor en su cara, acto que hizo que Tom se parará de moverse enérgicamente dentro de ella.

—¿Qué te ocurre? —dijo Tom con un poco de dificultad ya que tenía la respiración a mil por hora.

—Na…nada —susurró Laia mientras su ceño se relajaba un poco al no sentir el miembro de Tom ejerciendo presión.

—Tu cara me muestra todo lo contrario —dijo Tom un poco serio, más de lo normal.

—Que no es nada —insistió Laia.

—No me gusta que me mientas, ¿sabes? —miró inquisitivamente Tom a Laia.

Al instante, Tom salió del interior de Laia para luego separarse de ella, dejando a la chica un poco descolocada, se dirigió hacia el baño para quitarse el preservativo que se había puesto observando que había algunos pequeños restos de sangre, provenientes del interior del sexo de Laia. Cubrió con un pañuelo el condón, y luego lo tiro en la papelera que había en el baño para luego volver a salir a habitación. Laia en esos momentos se encontraba aún tumbada en la cama con su cuerpo cubierto por las sábanas con la vista perdida en alguna parte.

—¿Qué pretendías con mentirme? —se dirigió Tom a Laia para luego acercarse a la cama, para buscar sus bóxers y ponérselos.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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