It’s just a dream 33

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 33

Por otro lado, cuando Tom se marchó de casa para buscar a Laia, Bill se había quedado en casa con sus padres. Estos después por la tarde decidieron irse por ahí a dar una vuelta, quedándose Bill solo en casa. Bill se fue a su habitación, para acostarse un poco ya tenía sueño y al estar solo en casa pues quería aprovechar y dormir tranquilamente, pero no podía sacarse de la cabeza la conversación que había tenido con Andreas hacía una semana cuando habían hablado de Kayla, y Andreas le sugería que hablara con Kayla para aclarar todo. Después de darle varias vueltas a la cabeza, con eso, Bill decidió que debía de tomar el toro por los cuernos, y hablar con Kayla para aclarar una vez por todas lo que había sucedido entre ellos. Se levantó de su cama, y cogió su móvil que estaba apoyado en la mesilla de noche contigua a su cama. Buscó el número de Kayla, y la llamó quería hablar con ella personalmente.

Inicio conversación telefónica

—Hola Bill, ¿Qué ocurre? —preguntó Kayla un poco confusa por la llamada del chico, ya que las últimas noticias de él que sabía, era que no quería saber nada de ella.

—Hola Kayla —contestó Bill con voz neutral— Creo que tenemos que hablar, ¿no?.

No me apetece remover heridas —contestó Kayla.

—Creo que nos debemos hablar, y arreglar las cosas de una vez por todas —volvió a decir Bill a la chica.

—Está bien —dijo Kayla dándose por rendida— ¿En donde quedamos?.

—Puedes venir a mi casa, estoy solo —respondió Bill a la chica— Estaremos más tranquilos.

—De acuerdo —respondió Kayla— En unos minutos estoy en tu casa.

—Ok. Hasta luego, nos vemos —dijo Bill para luego colgar la llamada y poner su móvil de nuevo sobre la mesilla.

Fin conversación telefónica

Después Bill salió de su habitación, pero a los pocos segundos regreso para coger su móvil que lo había dejado encima de la mesilla. Nuevamente salió de la habitación, y anduvo por el pasillo hasta llegar al principio de las escaleras y comenzar a bajarlas, hasta que llegó al salón y se sentó en el gran sillón y encendió la televisión para pasar el rato mientras que Kayla no llegaba. La espera se hizo poca, ya que a los pocos minutos, el timbre de la casa de Bill sonó y este se levantó del sillón para ir a abrir la puerta, para encontrarse con una Kayla bastante desmejorada de cara, ya que la que chica había sufrido mucho por lo que le había dicho Tom la semana anterior cuando lo vio y cuando cometieron la imprudencia de acostarse juntos.

—Hola Kayla, ¿Cómo estás? —preguntó el chico por educación.

—Bien, ¿Y tú? —preguntó la chica.

—Bien… —susurró Bill— Será mejor que pasemos a dentro, ¿no crees?.

Bill y Kayla se dirigieron hacia el interior de la casa, sentando en el gran sillón que había en el salón enfrente de la televisión, que en ese momento estaba encendida. Ambos se quedaron mirando la televisión, en silencio, sin decir nada, para luego al cabo de unos segundos Kayla girarse para mirar a Bill y preguntarle que es lo que quería hablar con ella.

—¿Qué es lo que quieres decirme? —preguntó Kayla intrigada.

—Solo quería arreglar nuestra relación —dijo Bill.

—Y porque quieres arreglarlo. Yo no soy nadie, Bill —dijo ella mirándolo fijamente con tristeza.

—¿Cómo que no eres nadie? —le miró extraño.

—Para ti no soy nada, ni para ninguno de vosotros. Para vosotros soy como mucho una adolescente rebelde que no tiene sentimientos y se folla a cualquiera. Pero no me conocéis —soltó Kayla todo seguido.

—Tampoco dejas que te conozca, tienes una barrera —respondió Bill.

—No la tuve cuando te conté lo de mi hermano —atacó Kayla.

—Es lo único que sé de ti, nada más —especificó Bill.

—¿A dónde quieres llegar con todo esto, Bill? —preguntó en tono duro.

—Quiero que seamos amigos y olvidemos las diferencias, pero no se absolutamente nada, no sé cómo actuar contigo ni cómo vas a reaccionar a algo. ¿Me entiendes? —le explicó sinceramente.

—¿Y saber cosas de mi te hará ser mi amigo? Yo creo que no. Pero adelante que quieres saber —le dio paso a sus preguntas.

—Háblame de tus padres, tu relación con ellos —pidió Bill siguiendo los pasos que su amigo Andreas le había dicho hasta que consiguiera escuchar lo que quería.

—Pues bien, soy la niña consentida de papi, me da todo lo que quiero, es más liberal, mi madre es muy sobreprotectora y más cerrada de mente. Vivimos los tres en casa, casi se divorcian por las discusiones después de la muerte de mi hermanito y tengo un perro —le contó Kayla muy por encima sin entrar en destalles.

—Eso me lleva a deducir que peleas con tu madre, que te castiga y que tu padre te levanta el castigo —sonrió Bill.

—¡Bingo! —rió Kay algo más cómoda con la situación.

—¿Y en el instituto? ¿Qué tal? ¿Qué quieres ser en un futuro? —preguntó Bill de nuevo.

—Buff… Soy una vaga así que me conformo con un aprobado, excepto en las materias que realmente me interesan. Y no sé qué quiero ser, me gustan demasiadas cosas —Bill la miró esperando saber cuáles eran esas cosas.

—Me gusta la moda y el periodismo. Se me da bien investigar —sonrió con picardía.

—Oh eso no puede ser muy bueno si eres mi amiga —rió Bill bromeando.

—Nah tranquilo seré cantante de ducha profesional —Bill no pudo evitar soltar una carcajada ante ese gracioso comentario.

—Buena forma de ganarse la vida —ironizó gracioso.

—Sí, tú ríete, pero cuando sea más famosa que tú, ya te celarás de mis premios al machacaros. Anda ¿Dime qué más quieres saber? —preguntó Kayla.

—Cuéntame más sobre el instituto, tus amigos… —sugirió Bill.

—Mis amigos son los mismos que los de Laia, ella es mi mejor amiga desde que éramos unos bebes y las dos odiamos a la misma chica, Helena. Ella también es fan de vosotros, pero es muy celosa y falsa. Cuando se enteró que vendríamos a Alemania y visitaríamos vuestra casa y estudio, empezó a decir cosas no muy buenas de nosotras y a ser mas falsa de lo normal —Kayla no pudo evitar poner una mueca de asco al hablar de esa chica tan molesta en sus vidas.

—¿Visitar nuestra casa y estudio? —preguntó Bill asombrado— ¿Ya sabíais donde estaban?.

—Bill, ya te he dicho me gusta investigar alguna fan también sabe donde vivíais, algunas afortunadas, es algo que no se dice por ahí, pero con contactos y buen dote de persuasión se puede conseguir cualquier cosa, te imaginarias saber los lugares que visitan las fans solo porque vosotros habéis pisado ese suelo —Bill no sabía si asustarse o sentirse alagado.

—Vale el día que te hagas periodista o paparazzi recuérdame que te pague para no sacar nada sobre mi —bromeó Bill de nuevo —¿Hay algún chico de tu instituto que te guste?— Bill ya llegaba al tema del que quería saber.

—No, no hay nada que se pueda aprovechar que haya degustado ya —la cara que debió poner fue un poema— Es broma, Bill. La verdad es que con chicos de mi instituto no he estado nunca, no me atraen y no sé porque, excepto con un chico —se sinceró.

—¿Qué chico? —preguntó con curiosidad.

—Llegó nuevo y era muy atractivo, eso fue hace un año o año y medio, fueron solo unos días. Ahora él es mi mejor amigo, nada más —explicaba muy sinceramente.

—Siempre hablas de cosas pasajeras, pero ¿alguna vez te has enamorado o creído que te has enamorado? —cada vez estaba más cerca de lo que quería saber.

—Si… —suspiró con algo de dolor creyó percibir Bill.

—Si… —suspiró con algo de dolor creyó percibir Bill— Dos veces. La primera fue con doce años. Un poco pronto lo sé, pero estuve casi dos años enamorada de ese chico que era completamente mujeriego. Y luego me enamore de un chico con el que hablaba mucho, pero tenía novia, cuando la dejo nosotros empezamos a tener algo.

—¿Puedo saber las historias? Quiero saber lo que sentías —Kayla asintió.

—El primero vivía en otro pueblo que yo, nos conocimos por una red social, y hablamos mucho, nos veíamos por la web cam, nos mandábamos fotos, nos contábamos muchas cosas y quedábamos en las discotecas a las que íbamos, pero no nos veíamos por la gran cantidad de gente —sonrió recordando— Un día quedamos en el centro de Barcelona por la tarde y fue la primera vez que nos vimos cara a cara, fue un momento en el que estaba realmente nerviosa por lo que pudiera pensar de mi y lo que pasaría. Estuvimos con amigos en común paseando y charlando. Seguimos hablando a diario y viéndonos más seguidamente en discotecas de tarde, esas que empezaban a las 4 de la tarde y cerraban a las 11. Recuerdo que muchas veces lo pasaba mal porque lo veía con otras chicas besándose y bailando, pero yo intentaba no pensar en eso y hacer lo mismo, no podía martirizarme por él.

—Creo que tienes razón, no es agradable ver a la persona que te gusta estar con otra, yo lo sé, pero tampoco creo que la solución sea estar con otros chicos —comentó Bill.

—Ya… Un día me armé de valor, si se le puede decir así, y le dije que me gustaba, pero fue por Messenger, algo cobarde. Él me dijo que yo le gustaba, pero no como algo serio, me sentó mal, pero no podía hacer gran cosa. Un día nos enteramos que inauguraban una nueva discoteca más grande y la mitad de ella al aire libre, unas carpas muy bonitas, así que fuimos. En ese entonces el tenia una nueva novia, otro momento doloroso. Unas semanas después lo dejaron y hablando como si nada nos pusimos a bailar muy juntos en el centro de la pista y en un momento de descanso para beber fue cuando nos besamos la primera vez. Nunca me había sentido tan nerviosa, sentía como la gente pasaba por nuestro lado empujándonos para hacerse paso, pero no le di importancia, era un beso que me robo prácticamente el aire —sonrió recordando ese momento.

Bill escucha atento creando en su mente una imagen de lo que él pensaba que sucedió de los hechos relatados por Kayla e incluso podía sentir lo que ella sintió en ese momento, era como una película.

—Eso es lo que se siente cuando besas a la persona que amas, no te importa nada y el beso se te hace extremadamente corto e irreal —Bill también había pasado por cosas similares, aunque no tan normales como las de cualquier adolescente ya que el no tuvo una adolescencia normal.

—Sí, fue irreal. Esa noche estaba casi eufórica, al llegar a casa pasada la media noche ya que estaba bastante lejos de casa, hablamos como siempre, no pude dormir de lo nerviosa que aun estaba. Que patético suena —rió— Por ese entonces fue cuando empecé a hablar con el otro chico que me enamore, pero a mi aun me gustaba este primer chico, pero lentamente empecé a dejar de sentir eso, ya que volvía a verlo continuamente con otras chicas.

—Te desenamoraste para enamorarte de otro… no creo que sea un muy buen método —dijo Bill.

—Tienes razón, ahora no lo creería si no fuera por lo que me estas contando y en la forma que lo haces —dijo sinceramente Bill— Continua por favor.

—A ese otro chico lo conocí por una amiga de clase, ella repitió curso, y se cambio de colegio al nuestro, yo ya la conocía de antes de cuando éramos más niñas, pero no me acordaba de ella, hasta que nos volvimos a conocer por así decirlo. Ella tenía un año más que yo tenía 15 pero pronto cumpliría los 16, yo aún tenía 13 años a unos meses de tener los 14. Ella salía con un chico de 18 años y empezó a confiar en mí y a contarme su relación los problemas y cosas más íntimas de su relación. Llegó un momento en que me dijo que yo hablara con el que la ayudara, y yo no me negué, era su amiga y tenía que intentar que su relación no terminara. Empezamos a hablar y solucione algunas cosas, pero más tarde no pude remediar lo que iba a pasar al fin de cuentas, lo dejaron. Él me dijo que lo hizo por mí, que había empezado a sentirse atraído por mí y mi personalidad. A mí por ese entonces ya me gustaba, pero él seguía con mi amiga, y no soy de las que se meten en medio, y cuando me dijo eso sentí que tenía una oportunidad. No la desperdicié —suspiró abatida.

—¿Qué paso? —preguntó un Bill intrigado.

—Me dijo de quedar, y una vez más el centro de Barcelona fue el lugar de encuentro. Yo estaba con unas amigas, ya que no iba a ir sola en tren y por Barcelona pudiéndome pasar cualquier cosa. Estábamos conversando cuando de repente un chico se detuvo a unos metros de mi mirándome, al conectar nuestras miradas no me pude creer lo que veía, sabía que era alto, pero no tanto. Más o menos como tú incluso un poco mas —Bill era bastante alto así que no pudo evitarse sorprender.

—Seguro que debería de ser gracioso veros, tú deberías de ser más bajita de lo que eres ahora —rió Bill.

—Pues sí, era muy gracioso. Lo gracioso viene ahora espérate —ella también rió al recordar tal escena— Un impulso en mi se activó y salí prácticamente corriendo hacia él y le salte encima, el obviamente me cogió y quede abrazada a él. Camino un poco hasta llegar a la fuente y allí me dejo encima de un bordillo, aun y así seguía siendo más bajita que él por un par de centímetros. Nos miramos y él dio la iniciativa de besarme. Me quede tan sorprendida que ni tan solo cerré los ojos y vi como mis amigas se reían y Laia sacaba una foto con su teléfono móvil, siempre le ha gustado fotografiarme con los chicos que estaba besándome. Al terminar el beso él me dijo “Eres tan pequeñita y te veo tan frágil que me da miedo tocarte”. Sonó tan tierno que casi me derrito allí mismo —Bill asintió dándole la razón— Más días pasaron y todo iba bien entre nosotros en la distancia, me llamaba me enviaba mensajes y todo era casi perfecto.

—¿Casi perfecto? —preguntó Bill.

—Ya sabes, siempre hay alguna zorra que tiene que estar de por medio —se encogió de hombros.

—Y algo paso con esa “zorra” ¿no? —preguntó Bill intentando averiguar más de la historia.

—No la verdad. Poco después fue mi cumpleaños ya tenía 14 años, él ya cumplió los 19 y el sábado mi casa quedo sola, le dije que viniera y el vino. Le dije donde vivía ya que conocía un poco mi pueblo de cuando estuvo saliendo con mi amiga. En mi casa hablamos un poco muy acaramelados pero no paso nada por “cosas de chicas” ya sabes. Una semana más tarde volví a quedarme sola y volvió, ya se hacía rutina y ese día fue cuando él y yo lo hicimos. Él fue con el primer chico que me acosté… —ahora todo lo gracioso o bonito de la historia ya no se plasmaba en el rostro de Kayla y Bill lo noto claramente.

—¿Fue cuidadoso contigo? —preguntó por inercia, si le había hecho daño, prefería no escuchar esa parte de la historia.

—Sí. Pero la verdad no fue como yo pensé que sería. Él era guapo y tenía un buen físico y sus piercing y tatuajes me excitaba, pero en el momento del sexo eso no fue suficiente —Bill frunció el ceño sin acabar de entender— Cuando me penetró por primera vez me dolió y las siguientes, pero no tanto como pensé, cuando el dolor se fue, no sentí nada. Nada de nada —ahora Kayla volvió a sonreír pero ahora con malicia— Lo que tenía de altura le faltaba en otros sitios —Bill no pudo evitar reír disimuladamente— No te rías, es muy frustrante que tu primera vez sea tan triste.

—Es inevitable lo siento. ¿Qué paso después? —quería saber más, quería saberlo todo.

—Nada bueno, al terminar me dijo que el preservativo se había roto y pronto llegarían mis padres así que él se fue y yo cambie las sábanas y todas esas cosas. Al día siguiente yo estaba muy asustada, le dije a Laia que me acompañara al médico para pedir las píldoras del día después, no podía permitirme el lujo de tener un hijo y el rechazo de mis padres si me quedaba embarazada con 14 años. Así que me tome aquellas pastillas —explicó.

—¿Se lo contaste a él? ¿Qué te dijo? —Kayla rió con ironía.

—Cuando se lo conté me dijo que no me preocupara que no pasaría nada que no estaría embarazada, pero eso ninguno lo podía saber. Después de eso prácticamente empezó a evitarme a toda costa, no había más llamadas, apenas hablábamos. Empecé a creer que solo me había utilizado. Creo, no me acuerdo, que ya no lo he visto nunca más —dijo indiferente— Poco después conocí vuestra música, gracias a Laia que se puso muy insistente, y mantenía la mente ocupada en otras cosas hasta que me olvide de él y empecé a disfrutar de los placeres de la vida.

—¿Se puede decir que por culpa de estos dos chicos empezaste a acostarte con cualquiera? —Kayla asintió porque era la verdad.

—Ellos me utilizaron a mí ¿Por qué yo no puedo hacerlo con ellos? No me gusta los papeles que tiene el machismo en la vida. Somos iguales así que… —dijo Kayla.

—Ninguno de estos chicos llego a ser pareja tuya. ¿Has tenido algún novio serio? —ya estaba cerca Bill.

—Sí, uno, el que te dije que ahora es mi mejor amigo, estuvimos juntos dos meses, pero la cosa no funcionaba, no llegábamos a amarnos, así que seguimos siendo amigos sin rencores ni nada —Kayla había sido sincera en todas y cada una de sus palabras.

—Eso está bien, que un amor fallido entre amigos no afecte la amistad —dijo Bill— ¿Y ahora te gusta alguien? Supongo que no… —ahora tendría la respuesta.

—Puede que haya alguien —dejó en el aire Kayla desconcertándolo.

—¿De verdad? ¿Te gusta Sam?—preguntó Bill.

Continúa…

Gracias por la visita.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!