Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 37

Lentamente Tom empezó a moverse haciendo pequeños movimientos pélvicos, para guiar su miembro en el interior de Laia. Suspiró empezaron a salir de la garganta de Laia, cada vez que Tom se movía dentro de ella. A causa del placer que estaba sintiendo, Laia agarró con una de sus manos la sabana para empezar a retorcerla con su mano, mientras que empezaba a sentir un ligero calor en su cuerpo, mientras que los cuerpos desnudos de Tom y ella se rozaban entre sí. Tom enredó sus dedos largos entre los cabellos de Laia, mientras que la acariciaba y la besaba con intensidad. Hasta que paulatinamente fue aumentando sus movimientos, y a que estaba notando como su miembro se comenzaba a hinchar a causa de la sangre que se había agolpado en el mismo sitio, llegando a la máxima excitación, para luego desplomarse sobre el cuerpo sudado de Laia, y darle un beso desesperado, para luego quedarse quieto para poder calmar su respiración agitada.

—Que bien se queda uno a gusto, cuando se puede acabar con lo que se empieza —dijo Tom sonriendo satisfecho.

—Si… —susurró Laia cogiendo aire— Estoy toda sudada…

—Si quieres, podemos darnos una ducha juntos —sugirió Tom.

—Peligro de no salir de la ducha —contestó Laia riéndose.

—¿Por qué dices eso? —preguntó Tom a Laia.

—Es que creo que no será una buena idea ducharnos juntos, nos podemos entretener demasiado —miró Laia a Tom— Ya sabes… El agua corriendo por nuestros cuerpos desnudos, suena un poco excitante y calenturiento.

—Cierto, uno de mis lugares favoritos para tener sexo, es la ducha —se rió Tom al escuchar al comentario de Laia.

—Por eso lo digo… —susurró Laia mirando a Tom— Nos podemos emocionar demasiado.

—Bueno, entonces será mejor que te duches tu primero y después voy yo —dijo Tom levantándose de encima de Laia.

—Está bien —contestó Laia— ¿Pero dónde está el baño?.

—Es verdad que no sabes donde está —se dio cuenta Tom— Espera que me ponga los bóxers y te digo donde es.

Tom se puso los bóxers, y se esperó a que Laia se pusiera su camiseta que utilizó para dormir, y así llevarla hasta donde estaba el baño. Abrieron la puerta, estaba todo oscuro. Con sigilo Tom se movió por el pasillo hasta que se paró en una puerta que estaba entornada, para luego abrirla y encender la luz.

—Este es el baño —dijo entrando al interior de este— Toma una toalla limpia para secarte, y ten esta otra para el pelo.

Luego de darle las indicaciones a Laia, Tom se fue de nuevo hacia su habitación, mientras tanto Laia había abierto el grifo de la ducha, y comenzó a regular el agua hasta que consiguió que el agua saliera a la temperatura adecuada. Después se quitó la camiseta, quedando se cuerpo menudo completamente desnudo, luego se metió dentro de la ducha, dejando que el agua empezará a resbalar por su piel mojándola por completo, mientras cerraba los ojos y una sonrisa tonta se le puso en los labios, aún no acababa de creerse lo que le estaba sucediendo, no podía creerse que Tom le dijera que le gustaba mucho y que podrían empezar una relación más que amigos.

Cuando acabó de ducharse, Laia cerró el grifo para luego salir de la ducha, y rodear su frágil cuerpo con la toalla y comenzar a secarse lentamente, luego secó su larga melena con una toalla pequeña que le había dejado Tom anteriormente, poniéndosela de forma que el pelo le quedará recogido mientras se colocaba bien la toalla cubriendo su cuerpo. Después salió del baño y se dirigió hacia la habitación de Tom, este se encontraba tumbado en la cama leyendo una revista de chicas, cuando vio a Laia entrar por la puerta dejó la revista de lado y la saludó para luego levantarse de la cama y así dirigirse a darse una ducha también.

—¿Ya estás lista? —preguntó Tom con obviedad, ya que Laia ya se había acabado de duchar.

—Sí —contestó Laia— Pero no tengo un peine con el cual peinarme mi pelo.

—Oohh no te preocupes, ahora vuelvo —Tom salió del interior de la habitación, para luego minutos más tarde entrar de nuevo en ella con un peine— Ten.

—Gracias —susurró Laia.

—Bueno, ahora me voy a duchar yo —dijo Tom para luego darle un beso en la sien a Laia— No me extrañes mucho.

Laia se quedó sola en la habitación, buscando con la mirada donde se encontraba su ropa para volverse a poner de nuevo. Tom se había ido al baño para darse una ducha, una vez que estuvo dentro del baño cerró la puerta con pestillo, y buscó la toalla con la que se secaría su cuerpo, luego abrió el grifo y se metió dentro de la ducha mojando su cuerpo con el agua, que poco a poco iba resbalando por los perfectos músculos tonificados del él. Cuando acabo de ducharse, se secó con la toalla para luego anudársela a la cintura, y salir del baño rumbo hacia a la habitación. Cuando entró en la habitación Laia ya se encontraba perfectamente vestida, y su largo cabello completamente peinado.

—¿Me extrañaste? —preguntó Tom una vez dentro de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

—No mucho, no has tardado tanto —puntualizó Laia a su ahora chico.

—¿Enserio que no me has extrañado, ni un segundo? —preguntó Tom achinando los ojos.

—No —contestó Laia media divertida.

—De verdad, que poco cariño me tienes —dijo Tom ofendido.

—Ven aquí, tonto —abrazó Laia a Tom por la cintura— Si te he extrañado…

—Así me gusta —sonrió Tom triunfante, para luego besar los labios de la chica dulcemente.

—Eres un creído —dijo Laia contra los labios de Tom.

—Es que soy muy guapo, y además lo valgo —contestó Tom en modo de cachondeo.

—Anda, tonto vístete para bajar a desayunar —le sugirió Laia.

Tom hizo caso a Laia, y se dirigió hacia su armario para coger una muda limpia de sus bóxers, y buscar un par de calcetines, sus pantalones mega anchos y una de sus camisetas también grandes. Después se dirigió hacia la cama, donde apoyó todo y procedió a quitarse la toalla que tenía amarrada a su cintura, cuando hizo eso Laia instintivamente cerró los ojos.

—Eh… No tengas vergüenza —dijo Tom al darse cuenta que Laia se ruboriza al verlo completamente desnudo.

—Ya… pero es que no me acostumbro a verte así —dijo Laia ruborizada.

—Laia, mi cuerpo te pertenece es todo tuyo —dijo Tom acercándose a la chica— No tengas pena por mirarlo en su estado natural.

—Lo sé… —sonrió Laia para luego darle un beso corto en los labios— Venga acaba de vestirte, es que tengo hambre.

Tom acabó de vestirse bajo la atenta mirada de Laia, después de eso salieron de la habitación ambos, y se dirigieron por el pasillo hacia las escaleras, para acceder a la planta inferior de la casa. En menos de dos minutos, ya se encontraban abriendo la puerta de la cocina, haciendo que ambos se quedaran un poco confusos ya que Simone se encontraba preparando el desayuno para todos, y realmente no sabían como había llegado Simone a la cocina, ya que no se habían enterado de cuando se levantó.

—Buenos días, mamá —saludó Tom a su madre— ¿Desde cuándo estás levantada?.

—Oohh desde muy temprano, más bien me despertaron los golpes del cabezal de tu cama contra la pared —dijo Simone como si nada— Pero tranquilo hijo, comprendo que tienes tus necesidades ahora que estás con Laia.

—Que vergüenza, dios… —susurró Laia queriéndose esconder.

—Mamá…—le llamó Tom al ver que sentía avergonzarse a Laia.

—Oh cielo… —dijo Simone acercándose a Laia, para luego abrazarla— Estoy tan contenta de que seas la mujer, que ha hecho que Tom cambien.

—Yo… —susurró Laia ruborizándose.

—¡Mamá! No ves que haces que Laia tenga más vergüenza —dio Tom a su madre.

—Pero cariño —dijo Simone a Laia— No debes de sentir vergüenza, a parte ya formas parte de esta familia.

—Gracias —sonrió tiernamente Laia.

—Ahora a reponer fuerzas, que mi hijo te ha debido de dejar exhausta —dijo Simone como si nada.

—Otra vez mamá… —se quejó Tom a su madre.

—Yo no tengo la culpa de que seas un macho en la cama, hijo —dijo Simone riéndose.

—Tendré castigo… —susurró Tom.

—No, el castigo lo tengo yo contigo —rebatió Simone a su hijo.

Simone se puso a acabar de hacer el desayuno, mientras que Tom y Laia se sentaban en una de las sillas que rodeaban de la mesa, haciendo furtivamente sin que Simone se diera cuenta, alguna que otra caricia, besos… A los diez minutos, aparecieron por la puerta de la cocina Bill y Kayla que se quedaron un poco descolocados al ver a Laia y a Tom bastante acaramelados.

—Buenos días a todos —saludó Bill a su madre, a su hermano y a Laia— ¿Me he perdido algo?.

—No sé… tú sabrás —contestó Tom un poco indiferente a su hermano— Quizás sea yo el que me he perdido algo, y aún no me lo has contado.

—Por favor, Tomi —dijo Laia dulcemente— No empecéis.

—No estamos empezando, si el me reclama algo yo también le puedo reclamar porque diablos no me dijo que estaba con Kayla —explotó Tom.

—No te tengo porque dar explicaciones —respondió Bill a su hermano.

—Entonces yo tampoco tengo porque dártelas —dijo Tom— Solo quiero que sepas que me duele enterarme por otras personas, en vez por mi propio hermano.

—Siento haberte decepcionado, hermano —dijo Bill con voz triste— Pero yo estoy con Kayla y soy feliz, lástima que no compartas mi misma opinión.

—Es una lástima, que no compartamos la misma opinión sobre Kayla… —susurró Tom para luego quedarse todo en silencio.

—No opinabas lo mismo sobre mí el otro día, ¿recuerdas? —contestó Kayla metiéndose en la conversación de los gemelos.

—¡Cállate! Tú no tienes vela en este entierro —soltó Tom de repente.

—No le hables así a Kayla —defendió Bill a su chica.

—Yo le habló como me da la gana —contestó Tom cabreado, para luego levantarse de la mesa e irse.

—Tom… —susurró Laia llamándole, viendo como Tom se iba. Minutos después Laia se fue de la cocina en busca de Tom.

—Venga sentaros a desayunar que se enfría el desayuno —dijo Simone una vez que acabó de hacer el desayuno, y se dirigió a la mesa para comenzar a servirlo. El ambiente se había vuelto demasiado tenso— No sé porque siempre acabáis discutiendo.

—Porque Tom es un tonto, y no me entiende —contestó Bill con cabreo.

—Me duele ver a mis dos hijos pelearse —dijo Simone con tristeza— Antes no peleabais tanto.

Laia salió al jardín, para buscar a Tom, ya que había oído como este había cerrado la puerta de casa tras de sí. Caminó hacia un lado, pero no lo vio, camino hacia otro lado y lo halló la final del jardín sentado en un banco que había en este. Tom estaba pensativo mientras se fumaba un cigarro, y hacía formas con el humo que salía de la boca. Laia se acercó lentamente hasta que se sentó al lado de él, estuvo unos minutos en silencio, para luego hablarle.

—Tom… —susurró Laia para atraer la atención del chico.

—Laia ahora no, quiero estar solo —dijo Tom con un tono un poco cortante por su parte.

—Pero… —volvió a decir Laia de nuevo.

—No quiero que me agobies —dijo Tom de nuevo— Entiéndeme que es la primera relación seria que tengo con una chica, no quiero sentirme atado.

—A veces es bueno hablar las cosas —susurró Laia de nuevo—Pero bueno sino quieres hablar y estar solo, lo entiendo.

Laia se fue dejando solo a Tom en el jardín, se dirigió de nuevo hacia el interior de la casa entrando por la puerta que daba a la cocina desde el jardín. Cuando entró en la cocina, Simone ya no estaba en el interior solo se encontraba Bill y Kayla en una actitud muy cariñosa entre ellos. Laia emitió un sonido con la garganta para hacerse notar.

—¿De que habéis hablado mi hermano y tú? —preguntó Bill asaltando a Laia.

—De nada… —dijo Laia con tristeza— Me dijo que quiere estar solo.

—Típico de mi hermano —respondió Bill— ¿Desde cuándo estáis así de juntos?.

—Desde ayer por la noche… —contestó Laia ruborizándose— Porque no habéis dicho que estabais vosotros dos juntos.

—Bueno, queríamos esperar a ver lo que pasaba —respondió Kayla— Queremos ir con calma.

—Ya… pero yo soy tu amiga Kayla —dijo Laia a su mejor amiga— Siempre me cuentas todo, y esto también podrías habérmelo contado.

—Bueno eso no tiene importancia ahora —dijo Kayla a su amiga— ¿Qué vamos hacer hoy?.

—No lo sé… —respondió Laia— Pero me gustaría ir a casa a cambiarme de ropa, estoy un poco incomoda.

—Vale… —aceptó Kayla— ¿Por la tarde vamos a ir a algún sitio? —preguntó Kayla a Bill.

—Pues no lo sé —respondió Bill— Pero en cuanto sepa algo te llamó.

—Bueno pues entonces ya me dirás —se despidió Kayla— Ahora nos vamos.

—Hasta luego Bill —se despidió Laia.

—Hasta luego Laia —se despidió Bill— Kayla espera…

—¿Qué? —preguntó la chica confusa.

—Mi beso de despedida —dijo Bill poniendo morritos a Kayla.

—Está bien —dijo Kayla acercándose a su chico para luego darle un beso en los labios— Ahora contento… Vamos Laia.

Las chicas se fueron de la casa de los gemelos, sin que Laia se despidiera de Tom, este le había dejado claro que quería estar solo así que Laia no se preocupó para irle a decir a adiós… Quizás por la tarde, o al día siguiente intentaría hablar con él para ver si Tom se encontraba con más ánimos para hablar. Después de diez minutos, las chicas llegaron a la casa de los tíos de Laia, eran las once de la mañana así que sus tíos y el primo de Laia ya estarían levantados, y ellas no habían llevado llaves, así que llamaron al timbre. A los pocos segundos, Rose abría la puerta dándoles el paso.

—Buenos días, niñas Laia y Kayla —dijo Rose cariñosamente a las chicas— ¿Tenéis hambre? ¿Os preparo el desayuno?.

—No hace falta Rose, ya hemos desayunado en la casa de los Kaulitzs —contestó Laia a la mujer— ¿Y mis tíos y mi primo Sam?.

—Sus tíos han ido a hacer unas compras, y su primo Sam ha ido hacer unos recados que tenía pendientes de ayer —explicó la mujer.

—Ooh vale —susurró Laia— Nosotras nos vamos a dar un baño, y a cambiarnos de ropa.

—Ok —dijo Rose dejando las chicas solas en el salón dirigiéndose a la cocina.

Laia y Kayla a los pocos minutos se fueron a su habitación, para que Kayla se diera un baño y Laia se cambiara de ropa por otra limpia. Cuando llegaron a la habitación, ambas chicas comenzaron a buscar la ropa y ropa interior que se pondrían ese día. Mientras que Kayla entraba en el cuarto del baño, para darse una ducha refrescante y reparadora, Laia se quedaba en la habitación desnudándose para ponerse la ropa limpia, mientras que pensaba en cosas.

—Laia… —dijo Kayla a su amiga la encontrársela al salir del baño, con solo la ropa interior puesta y con la mirada perdida— ¿Te pasa algo?.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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