Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 38
—¡¿Qué?! —contestó Laia sorprendida.
—¿Si te pasa algo? —volvió a preguntar Kayla a su mejor amiga.
—No… ¿Por? —preguntó Laia intrigada.
—Por nada es que como te encuentro como te deje, cuando fui al baño —contestó la chica— Por eso te preguntaba, ¿Te preocupa algo?.
—No… —contestó susurrante Laia.
—Te conozco muy bien y sé que algo te está preocupando —volvió a insistir Kayla a su mejor amiga.
—Es que… no sé… —suspiró Laia.
—A veces es bueno compartir las preocupaciones, así se vuelven más pequeñas —miró Kayla a su amiga para sonreírle tiernamente.
—Es que… Cuando Tom se fue de la cocina y salí detrás de él —volvió a suspirar Laia— Me lo encontré en un banco del jardín, fumando y bueno me acerqué para hablar con él y me dijo que quería estar solo, que no quería agobiarse conmigo teniéndome siempre cerca. Que como no había tenido una relación seria nunca, no quería agobiarse y eso me hace pensar que igual no le gusto realmente…
—Laia no seas tonta —dijo Kayla a su mejor amiga— Claro que le gustas a Tom, sino no estaría contigo ahora. Sabes que Tom nunca ha sido una persona de relaciones serias con chicas.
—Lo sé… pero eso me hace ver que igual yo no soy esa chica —volvió a susurrar Laia tristemente— ¿Y si solo me quiere para tener sexo?.
—No te rompas la cabeza, Laia —dijo Kayla intentando tranquilizar a su amiga— Tom te quiere y punto, y sino pues se la tendrá que ver conmigo. Nadie hace daño a mi mejor amiga.
Después de esa pequeña conversación que tuvieron ambas amigas, Laia se acabó de vestir mientras que Kayla también se acababa de vestir. Más tarde bajaron al salón donde estuvieron viendo la televisión mientras esperaban a que llegara la hora de la comida, y que también los tíos de Laia vinieran de donde habían ido. Ya llevaban bastante rato esperando que llegaran el resto de la familia, cuando entró Sam por la puerta de la casa, observó a las chicas y después se dirigió hacia su habitación para dejar las bolsas que traía, más tarde bajó de nuevo al salón tomando un lugar en el sillón, donde estaban las chicas.
—¿Qué tal os lo pasasteis ayer en la cena y después de la cena? —preguntó Sam un poco molesto y con sorna.
—Bien, fue realmente genial —contestó Kayla a Sam dándose cuenta del tono del chico.
—Vaya… O sea que la noche fue prometedora —volvió a decir Sam— ¿Y tú Laia?.
—¿Yo qué? —preguntó Laia confusa a su primo.
—¿Consiguió Tom lo que quería? —volvió a preguntar Sam, siendo un poco más especifico.
—No sé a que te refieres —contestó Laia haciéndose la confundida.
—No soy tonto Laia —susurró Sam— Sé lo que os traéis entre tú y Tom. ¿Le diste lo que quería Tom?.
—¡¿Qué?! —abrió los ojos Laia de golpe.
—No sé, sois muy amiguitos por lo que parece. Y Tom no tiene amigas por si aun no te habías dado cuenta —le contestó Sam.
—Sam te estás pasando —intervino Kayla.
—Es mi prima, no quiero que se meta en problemas y sufra, no como tú que haces, todo lo contrario, la involucras —al decir eso ni tan solo la miro, decidió ignorarla.
—Ya soy grandecita para saber lo que hago, con quien voy o dejo de ir, así que no hagas de padre porque no lo eres —le dijo Laia, ya que no quería darle ningún tipo de explicación.
—Estas yendo por el mal camino Laia, no sabía que fueras así —dijo Sam a Laia.
—Claro que no lo sabías, porque nunca me has conocido. Son años sin tratarnos Sam, así que no pretendas saber todo de mi —contestó Laia molesta.
—Supongo que tienes razón, pero si sé como es Tom y no te conviene —le advirtió.
Tras decir eso Sam, llegaron los padres de este que se acercaron a saludar a su hijo y a su sobrina y también a la amiga de esta. Sobre las dos de la tarde, Rose puso el mantel en la mesa, que había en el salón, seguido de los platos, cubiertos y vasos. Minutos después todos se sentaron a la mesa, mientras que Rose comenzaba a servir la comida que había preparado, para luego retirar a esperar que acabaran de comer para más tarde recoger los platos. Cuando acabaron Rose vino a recoger los platos, Sam se fue a echar una siesta, mientras que los tíos de Laia conversaban entre sí sobre temas que a Laia y a Kayla no les interesaban en absoluto, así que decidieron irse a su habitación y hablar de sus cosas.
Sobre la media tarde, Kayla llamó a Bill para preguntarle si iban a hacer algo o iban a salir por ahí. Bill le dijo que no, que la tarde la emplearía para ir al estudio de grabación y así puntualizar algunas canciones, como corrección de letra, y algunos arreglos de la música. Kayla y Laia se quedaron toda la tarde en casa, ya que sus chicos estaban muy ocupados. Por la noche, después de cenar a Kayla le tocó ir a echar la basura, cada día se turnaban entre Laia, Sam y ella, y hoy era el turno de Kayla. Laia se había quedado ayudando a Sam a fregar los platos, ya que Rose había pedido la tarde y noche libre, para ir a visitar a un pariente que se había puesto mal.
Kayla salió con la basura por la puerta trasera que de la cocina, que daba al jardín. Caminó con decisión por la acera, para dirigirse a la zona de los contenedores, después abrió el contenedor y echo la bolsa de basura. Se giró para volver a irse de nuevo a la casa, pero a lo lejos vio a una silueta muy conocida por ella, pantalones anchos y camiseta anda, y sus características trenzas, sin duda era Tom Kaulitz, que a esas horas estaba paseando a uno de sus perros para que este hiciera sus necesidades.
—¡Scotty ven aquí! —llamó Tom a su perro, cuando vio que echaba a correr hacia un lado contrario.
Kayla comenzó a andar en dirección hacia a él, sabía que Tom no tenía mucha devoción por ella, pero él era ahora el novio de su mejor amiga. Se acercó lentamente a él, solo quería saludarle y después volverse a ir a casa, no quería ser descortés.
—Hola… —susurró Kayla una vez que se puso al lado de Tom— ¿Qué tal?.
—… —Tom no contestó a lo que le preguntó Kayla.
—Te estoy hablando —dijo Kayla un poco enfadada— Es descortés no darle el saludo a una persona.
—Hola y adiós —dijo Tom en plan borde a Kayla.
—Eres un borde, arrggghh —espetó Kayla a Tom— No sé como Laia pudo fijarse en ti…
—Y mi hermano en ti —contraatacó Tom— Eres la personificación de la lujuria, una cualquiera.
—Un respecto… —dijo Kayla no le gustaba nada que la humillarán.
—Te quiero dejar claro, que no me gusta el tonito que tienes —le amenazó Tom— Es más ni siquiera me ha gustado lo que has dicho por la mañana.
—Pero es la verdad… Hace una semana no te importó acostarte conmigo —volvió a decir Kayla.
—No me lo recuerdes, con eso he caído muy bajo —dijo Tom con una mueca— Te pido por favor que nunca en tu vida vuelvas a nombrar eso, no quiero que hagas sufrir a mi hermano Bill.
—Tranquilo, tampoco lo iba hacer. Quiero demasiado a tu hermano —dijo Kayla a Tom.
—Si eso hubiera sido cierto no hubieras caído tan fácilmente conmigo —soltó Tom— Es imposible querer a alguien en un día.
—No sabes nada porque soy así, Bill ya sabe todo lo que tenía que saber y si él lo acepta y confía en mí, es problema de nosotros dos no tuyo —respondió Kayla— Al contrario de ti, que no le cuentas nada a Laia, echándola de tu lado.
—Es mi vida y hago lo me da la gana —le contestó en plan borde Tom a Kayla— Ya le contaré lo que me interese a mí a Laia.
—Es mi amiga y no quiero que la hagas sufrir —amenazó Kayla a Tom— Así que ándate con cuidado, sé cosas que igual puedo ir diciendo por ahí, que tal si la prensa se entera que nos hemos acostado.
—Eso ni hablar —dijo Tom en tono cabreado cogiendo a Kayla por la camiseta para empotrarla contra la pared— Antes te cierro la boca.
—Te has vuelto loco —dijo Kayla cuando sintió su espalda contra la pared— Suéltame subnormal me haces daño.
—Solo te quiero dejar las cosas claras —volvió a decir Tom— No quiero que me toques más las pelotas.
—Es solo una advertencia, para que la tengas en cuenta —dijo Kayla mientras peleaba para librarse del agarre de Tom.
—Pues anda con cuidado, porque soy capaz de hacer muchas cosas, me importa una mierda que seas la mejor amiga de Laia —volvió a decir Tom fijando su mirada con la de Kayla, para luego besarla con brusquedad.
—Suéltame… —dijo Kayla luchando por evitar que Tom la siguiera besando, para luego darle una bofetada en toda la mejilla— Pero que te crees que haces, hablas de mi y tu eres peor que yo sabiendo que estás con Laia, y aún así te tomas la libertad de besarme. ¿Qué pretendes? ¿Jugar con ella?.
—Comprobar lo puta que eres —contestó tajantemente Tom.
—Eres un hijo de puta, ojala que Laia se dé cuenta de la persona que tiene a su lado —dijo Kayla con tristeza al saber como realmente era Tom.
—Es tarde me tengo que ir. No quiero perder el tiempo más contigo —añadió Tom con voz cortante, para luego irse por el camino por donde había venido, dejando a Kayla sola en el medio de la calle.
Una ligera brisa, recorrió el cuerpo de Kayla dándose cuenta de que seguía en la calle y que debería regresar a casa. Volvió a recorrer el camino, que había hecho cuando se fue a acercar a Tom y así regresar a la casa de los tíos de Laia. Cruzó el jardín y entró por la puerta que daba a la cocina desde el jardín. Sam y Laia ya habían acabado de secar todos los platos, y de recoger todo. Cuando vieron entrar a Kayla, Laia no pudo evitar soltar un comentario gracioso.
—Pensé que te habían secuestrado —dijo divertida Laia— ¿Por qué has tardado tanto?.
—Me quedé un poco a pensar, nada más —contestó Kayla sin dar mucho detalle— Ya sabes que a veces me gusta quedarme a pensar, observando las estrellas mientras que la brisa fría penetra en mi piel.
—Sí, lo sé —asintió Laia.
—Pues es lo que hice —dijo Kayla a su amiga— Me voy a dormir estoy realmente cansada. Buenas noches…
—Espera… —dijo Laia haciendo que Kayla se parara en su camino— Yo también me voy a dormir, así podemos subir juntas a nuestra habitación.
Las dos chicas se dieron en silencio, hacia las escaleras y las empezaron a subir sin mediar ninguna palabra. Kayla no tenía ganas de hablar, pero mañana trataría de convencer a Laia para que dejase a Tom de que realmente no era la persona que creía, y si permanecía más tiempo en su lado a la larga iba a sufrir. Laia se veía bastante sonriente, aunque después de lo que paso por la mañana con Tom ya no estaba tan risueña, le iba a costar que Tom le tuviera confianza, ya que a veces Tom era bastante cerrado y no solía hablar las cosas, y también muy sarcástico.
Una vez dentro de la habitación, cada una de las chicas se empezó a quitar su ropa para luego ponerse sus correspondientes pijamas. Luego se metieron dentro de sus camas, tapándose con las finas sábanas y así poder dormir. Ninguna de las dos dijo alguna palabra, solo un simple buenas noches que se perdió en el aire, mientras que las respiraciones de ambas chicas comenzaban a ser más pausadas, más calmadas. Dejándose llevar poco a poco en los brazos del dios del sueño, hasta el día siguiente por la mañana.
Por otro lado, Tom se había ido a su casa fumándose un cigarrillo mientras que Scotty correteaba alrededor de su dueño. Tom estaba realmente enfadado con Kayla, y respecto a lo que le había dicho de Laia, él realmente no sabía como expresar lo que sentía por ella más bien aún no tenía la confianza necesaria para poder contarle sus grandes secretos y sus cosas, aunque ya sabía que la chica por ser fan del grupo sabía muchas cosas de su vida, pero no las privadas. En menos de diez minutos, llegó de nuevo a su casa, tiró la colilla del cigarro en el suelo para luego agarrar a Scotty por la correa y así hacerlo entrar en la casa. Bill se encontraba sentado en el salón hablando con Simone y Gordon muy animado, pero al ver la expresión de la cara de su hermano se le cambio también su expresión. A veces le costaba saber lo que pensaba su hermano, hacía un tiempo que no compartían sus cosas, y eso a Bill le estaba empezando a preocupar. Tom se enfadaba con frecuencia volviéndose una persona bastante irritante.
—Buenas noches —dijo Tom a su madre, a Gordon y a su hermano— Me voy a dormir, estoy realmente cansado.
—¡Qué pena! —dijo con tristeza Simone, su madre— Estamos teniendo una conversación bastante entretenida con tu hermano, y nos gustaría que también fueras participe de ella.
—No tengo ganas, mamá —dijo Tom con voz de cansancio— Tengo mucho sueño, hasta mañana.
Dicho esto Tom se fue hacia las escaleras dejando a sus padres y a su hermano solos en el salón mirando como este subía lentamente las escaleras. Cuando llegó arriba se dirigió a la puerta de su habitación, para luego abrirla y cerrarla con un portazo. Primero se quitó sus bambas, después se quito la camiseta dejando su torso desnudo y musculado al aire, para luego dirigir sus dedos hacia la hebilla del cinturón de su pantalón, y quitárselos, quedándose solo con unos simples bóxers. Luego abrió su cama, y se metió en ella, se embriagó del olor que había en las sábanas aún conservaban la fragancia del aroma del cuerpo de Laia, haciendo que poco a poco fuera cerrando los ojos hasta que se quedo profundamente dormido.
Como una hoja que vuela al viento, otro mes pasó volando. Las chicas pronto regresarían a España y los gemelos a Los Ángeles para seguir con la grabación de su nuevo disco. Sam dejó se salir con Tom, Bill y las chicas ya que se sentía traicionado por ellos, ya que no aprobaba la relación entre Tom y Laia y se sentía celoso de que Kayla hubiera elegido a Bill, ya que aún se habían distanciado siempre mantuvo la esperanza de que algo volviera a surgir. Sobre la relación entre Tom y Laia, era una relación extraña se comportaban como la típica pareja de novios normal, pero algo en la relación no cuajaba de todo. Tom aún no había empezado a confiar en Laia, y eso a la chica le preocupaba ya que cuando volviera a España posiblemente su relación se enfriará demasiado hasta romperse definitivamente. Entre Bill y Kayla las cosas iban mejor, sabían comunicarse bien entre ellos y conversar sus problemas y solucionarlos juntos, cosa que Laia sentía alguna envidia de ellos ya que con Tom no podía hacerlo, más bien Tom tenía una coraza formada alrededor de él, que le impedía a Laia acercarse a él, y entender los problemas que el chico tenía, que nunca compartía.
Laia le había contado a su amiga lo que pasaba con Tom y luego ella se lo comento a Bill y a él se le ocurrió una idea, solo tenía que hacer unas llamadas y decírselo a los demás. Su plan consistía en que Tom y Laia pudieran a conocerse mejor como personas y como pareja, que pasaran tiempo juntos y que Tom viera que estar mucho tiempo con la persona que supuestamente es tu novia no es un estorbo y ya de paso porque no intentar que su hermano y su novia se llevarán mejor, ya que siempre acababan discutiendo a la mínima. Solo esperaba que aceptaran su plan por unos días y el resto tendría que surgir poco a poco con su ayuda.
El primer paso después de hacer las pertinentes llamadas era una reunión para dar la noticia. Llamó a Kayla y le dijo que fuera para su casa con Laia que tenía que hablar con ellas. Pasada una media hora las chicas fueron a casa de ellos preguntándose el porqué de ese mensaje que parecía importante y urgente.
—¿Qué ha ocurrido Bill? —preguntó Kayla alarmada a su novio— ¿Por qué hemos tenido que venir con tanta prisa?.
Continúa…
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