It’s just a dream 40

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 40

Los cuatro jóvenes salieron de la casa, para luego montarse en el coche. Tom condujo hasta el pueblo, siguiendo las indicaciones de Bill. Cuando llegaron al pueblo, el coche de Tom paseó por las calles del pueblo, hasta que encontró el supermercado del pueblo. El pueblo estaba completamente tranquilo, ajenos al coche que había acabado de llegar. Tom y los demás bajaron del coche, hicieron una visual a los alrededores, y entraron en el interior del supermercado cogiendo un carrito para meter los alimentos que fueran cogiendo de las estanterías. Lentamente fueron pasando por las estanterías, metiendo dentro del carro lo que necesitaban para comer eses días.

—¿Podemos meter esto? —preguntó Laia a Tom que iba llevando el carro mientras que los demás cogían los alimentos de la estantería— Están muy ricos para desayunar —le mostró Laia una bolsa de croissants.

—Está bien —dijo con resignación Tom.

Al poco rato, Bill apareció con varios litros de leche para poder hacer el desayuno de esos días, y Kayla venía con dos cajas de cereales, ya que los chicos desayunaban de eso, y las chicas algunas veces tomarían de eso y con una caja no les llegarían. Poco a poco fueron metiendo más alimentos dentro del carro, hasta que consideraron que la compra ya estaba realizada. Los cuatro se dirigieron a caja para poder pagar todo lo que habían cogido, una vez que los distribuyeron toda en bolsas, Bill sacó su tarjeta de crédito y pago todo lo que habían comprado. Después salieron del supermercado, y se fueron al coche de Tom, abriendo este con el mando a distancia del coche, el maletero para que metieran en este las bolsas de la compra. Después montaron de nuevo en el coche, rumbo a la casa de nuevo.

Después de unos quince minutos de recorrido en coche, ya que andando era más de media hora, llegaron a donde estaba situada la casa. Un pequeño jardín rodeaba la casita, haciendo una estampa bastante campestre. Bill fue el primero en salir del coche, y se dirigió hacia la puerta para abrirla y así poder meter las bolsas de la compra que eran bastantes en la cocina para poder meter lo que habían comprado en los muebles que disponía la cocina. El resto fue entrando en la casa, y dejando las bolsas dentro de la cocina, hubo un momento en que Tom y Kayla se quedaron a solas en la cocina, ya que Laia y Bill habían ido a buscar más bolsas dentro del coche.

—Tengo que hablar contigo muy seriamente —susurró Kayla al oído a Tom.

—Yo no tengo nada que hablar contigo —dijo Tom cortante.

—Creo que sí. Tenemos un problema —dijo Kayla a Tom mirándolo fijamente.

—¿A qué te refieres que tenemos un problema? —preguntó intrigado Tom a Kayla.

—Es un poco delicado, para hablar aquí —dijo Kayla a Tom preocupado porque Laia y Bill entraran en la cocina— Pero después de que recojamos te espero en el camino del río para hablar.

—¿Qué te traes entre manos? —preguntó Tom a Kayla agarrándola de los brazos bastante irritado.

—Ahora no te puedo decir… —dijo Kayla con tono triste— Enserio… Pero esto nos incumbe a los dos.

—Y aquí ya están las últimas bolsas —dijo Bill entrando sonriente con Laia en la cocina— ¿Qué pasa? —preguntó al ver a Tom y a Kayla muy juntos con cara de pocos amigos.

—Nada… —dijo Tom cortante— Me voy a fumar afuera…

—Tom… —dijo Laia a Tom para luego ir en su busca.

—Laia espera no vayas… —dijo Kayla a su amiga— No lo agobies tanto.

—Yo no lo estoy agobiando —dijo Laia con cara triste.

—Déjale que se relaje un poco —volvió a decir Kayla, la verdad es que quería aprovechar un despiste de Bill y de Laia para ir hablar con Tom, ya que tenía que decirle una cosa importante, de la que dependía el futuro de ambos.

Laia se quedó con Bill y Kayla en el interior de la casita, mientras que Tom se había ido a un lado de la casa, donde había unos bancos. Se sentó allí y encendió un cigarro, necesitaba ahora más que nunca el sabor de la nicotina penetrar en su garganta, aunque a Laia no le gustaba que fumara. Era un vicio tonto que no era capaz de dejar. Mientras tanto dentro de la casa, Laia, Bill y Kayla hablaban animadamente. Kayla estaba buscando el momento oportuno para poderse escabullir y así poder hablar con Tom de lo que le tenía que decir. Después de cinco minutos, Laia dijo que iba a baño, y Bill le dijo a Kayla que iba un momento a su habitación a cambiarse de ropa para ponerse una ropa más cómoda. Ahí fue cuando Kayla aprovechó el momento para salir a fuera, miró para un lado y para el otro pero no halló a Tom, pero luego el olor del humo del tabaco hizo que se girará hacia otro lado, encontrándose a Tom sentando un banco fumando tranquilamente.

—¿Qué es eso tan importante que me tienes que decir? —preguntó Tom al ver acercarse a Kayla, sin preocuparse de hablar en alto.

—Tom tenemos un problema —respondió Kayla sentándose al lado de él— Verás…

—No será una nueva artimaña para que hagas a sufrir a mi hermano, porque te juro que te mato con mis propias manos —dijo Tom con cabreo.

—Tengo un retraso… —susurró Kayla cerrando los ojos, temiendo la reacción de Tom.

—¡¿Qué?! —dijo Tom sorprendido— Me estás gastando un broma.

—No es una broma —dijo Kayla con desesperación— Tengo un retraso de un mes.

—No pienso formar parte de tu juego —dijo Tom sin ningún escrúpulo— Arréglate como tú puedas, yo no quiero hacerme cargo de eso que tienes dentro. Si es que realmente estás embarazada. Además seguro que es de mi hermano Bill.

—Es tu hijo… —dijo Kayla con dolor al pronunciar esas palabras, deseaba con toda el alma que fuera una falsa alarma y que todo fuera un susto. No quería hacer daño a Bill— Bill y yo aún no nos hemos acostado desde que hemos empezado a salir, queremos ir despacio en nuestra relación.

—Mierda —dijo Tom con brusquedad, ajenos de que habían estado escuchando la conversación que habían mantenido ambos, las personas menos indicadas, las que más sufrirían con eso.

Después de Tom se hubiera ido afuera, Bill, Kayla y Laia se habían quedado dentro de la casa hablando. Al poco rato, Laia se fue al baño y a los pocos segundos Bill se fue a cambiar de ropa. Bill subió las escaleras que daban a la planta donde estaban las habitaciones, y entró en la suya que compartía con calma. Abrió el armario y busco unos pantalones de un chándal para andar más cómodo por la casita, ya que esto sería como unas minis vacaciones más intimas. Cuando acabó salió de la habitación, y bajo al salón donde minutos antes había estado con Kayla, no hallándola en el salón. Al rato, Laia apareció por el pasillo, ya que había acabado de salir del baño. Se miraron y cuando iban a preguntar donde estaba Kayla, un grito afuera por parte de Tom hizo que ambos se asustaran y salieran al exterior de la casa, pero se quedaron en una parte donde no eran visto, ya que vieron a Tom muy alterado hablando con Kayla, más bien estaban discutiendo.

Es tu hijo… —escucharon decir a Kayla— Bill y yo aún no nos hemos acostado desde que hemos empezado a salir, queremos ir despacio en nuestra relación.

Mierda —dijo Tom con brusquedad.

Bill y Laia se miraron con el rostro impactado. La verdad es que no se esperaban eso por parte de sus parejas, de esa infidelidad que hicieron que poco a poco los corazones de ambos se fueran rompiendo. Laia iba a salir corriendo hacia a Tom, para gritarle lo mucho que lo odiaba pero Bill evitó que saliera corriendo. Su mirada era serena, reflejaba bastante calma aunque se le miraba bastante impactado.

—Calma Laia —susurró Bill a la chica metiéndola en el interior de la casa.

—Pe-Pero… —dijo tartamudeando por la rabia Laia.

—Laia no hagas nada —dijo sereno Bill— Mira aunque nos duela, tenemos que hacer como si no hubiera pasado nada e intentar que ellos mismo nos confiesen lo que han hecho.

—Pero… —dijo Laia aún sin poder articular palabra.

—Seguramente fue antes que empezáramos a estar con vosotras —dijo Bill a Laia para calmarla— Eso no es una infidelidad en sí. Ahora tenemos que pensar en como actuar ahora.

—¿Y qué podemos hacer? —preguntó Laia intrigada.

—Pues no seguirles el juego a Kayla ni a Tom —explicó Bill.

—No entiendo… —susurró Laia.

—Pues que no entres en el juego de tener sexo con mi hermano, ni tampoco haceros cariñitos, ¿Entiendes? —explicó Bill a Laia— Yo tampoco haré eso con Kayla. Y así disimuladamente le insinuamos algo para así haber si les sacamos algo de información.

Bill y Laia se fueron a la cocina, como si no fuera la cosa y empezaron a sacar cosas de los muebles para preparar la comida, mientras tanto Tom y Kayla permanecían afuera pero muy distantes. Tom estaba pensando que se había metido en un gran lio, ahora que posiblemente que Kayla estuviera embarazada de él, y eso realmente no estaba en sus propios planes. También le preocupaba lo que pensaría David Jost, ya que muchas veces a pesar de tener relaciones con chicas le había dejado claro, que ante las fans él era un hombre soltero, y ahora le aparecería con la noticia de una futura paternidad. De todas formas eso no era seguro, así que Tom tomó una decisión.

—Mañana temprano nos vamos a un médico o a una farmacia para que te hagan o te compres un test —dijo Tom tajantemente a Kayla— Tenemos que asegurarnos.

—Y si lo estoy… ¿Qué vas a hacer? —preguntó Kayla a Tom para intentar averiguar lo que el joven pensaba.

—Ya lo veré, es una cosa que hay que meditar —contestó Tom acto seguido se levantó del banco, y entró en el interior de la casa. Ya empezaba a oler rico.

Kayla se quedó afuera durante unos minutos, le jodía que lo iba había pasado interviniera en la felicidad de su mejor amiga, ante todo Kayla apreciaba a su mejor amiga, y bueno… un desliz lo comete cualquiera, además se justificaba su hazaña con pensar que Tom y Laia aún no habían empezado a salir juntos ni ella con Bill, así que en cierto modo no tenían porque reclamarles nada, pero le dolía que Bill quisiera hacerse cargo de un hijo que no era de él, sino de su propio hermano gemelo. Al poco rato también entró dentro de la casa, dirigiéndose a la cocina movida por el olor rico que había en ella.

—¡Qué bien huele! —dijo Kayla nada más entrar en la cocina— Me comería tres platos de eso.

—Ni que tuvieras un antojo… —susurró Laia espontáneamente haciendo que Bill la mirará disimuladamente. Había empezado el juego.

—No que va… —disimuló Kayla— Es que huele tan bien, que tengo ganas de comerme tres platos.

—No creo que llegué para cinco personas —volvió a decir Laia— Hemos echado las cantidades justas.

—Bueno… —sonrió Kayla a su amiga, mientras que observaba a Tom todo muy serio.

—Tom estás muy serio —preguntó Laia a su novio— ¿Te pasa algo?.

—No, para nada —mintió Tom— Solo que estoy un poco cansado. Creo que después me iré a echar una siesta después de comer.

—Vaya… —susurró Laia fingiendo preocupación.

Después a la media hora, la comida ya estaba hecha. Entre Kayla y Tom pusieron la mesa en la cocina, mientras que Laia ayudaba a Bill a dar los últimos retoques a la pasta que habían hecho. Durante la comida no hubo casi intercambio de palabras entre los cuatro. Laia no dejaba de pensar en lo que había escuchado, si Kayla a la que creía su mejor amiga, la había engañado de esa forma no creía que fuera a volver a confiar en otra persona más en su vida, pero también sabía que ella y Tom no habían tenido nada hasta ahora y por eso no podía culpar a su amiga de lo ocurrido, pero le daba mucha pena Bill ya que era una excelente persona y no le gustaría verlo sufrir.

—Bueno… me voy a echar una siesta —dijo Tom nada más acabar de comer— No os importa, ¿verdad?.

—No, cielo —dijo Laia hablando por Bill y Kayla— Puedes ir a dormir tranquilamente. ¿Quieres que te vaya a despertar a alguna hora en concreto?.

—No, tengo mi alarma del móvil —dijo Tom para luego levantarse de la silla, y dirigirse hacia la planta superior que era donde estaban las habitaciones.

Bill, Kayla y Laia se quedaron en la cocina recogiendo todo lo que habían ensuciado, cuando estuvieron haciéndola y limpiando los platos, vasos y cubiertos que habían utilizado para comer. Después de media hora, ya tenían todo limpió y recogido, así que los tres amigos se fueron al salón para disfrutar de una tarde juntos. Empezaron a hablar de cosas entre ellos, de gustos y aficiones, hasta que Laia decidió irse a dar una vuelta a los alrededores de la casa para mirar lo que había por ahí, dejando a Bill solo con Kayla para ver si este conseguía quitarle alguna información a Kayla.

Laia se fue de la casa, y empezó a caminar por un camino empedrado hasta que llegó a la zona donde se encontraba el río. El río bajaba con fuerza por una pequeña cascada, que moría justo en un pequeño lago para luego seguir su curso con normalidad. Laia se sentó en una de las rocas próximas a la orilla, le relaja el sonido del agua y tenía que pensar en muchas cosas, quizás no había sido una buena idea haber empezado una relación con Tom o quizás sí, se encontraba tan confundida que no sabía lo que hacer.

Las horas fueron pasando y Laia continuaba sentada en la orilla del río, ni siquiera se había dado cuenta de la hora y tampoco se había percatado de que el sol ya había desaparecido, ya que estaba muy sumida en sus pensamientos. Mientras tanto en la casa, Kayla y Bill seguían hablando animadamente, pero Bill no había conseguido sacar ninguna información útil a Kayla. Al poco rato, hizo presencia en el salón Tom que se sorprendió un poco de no ver a Laia con ellos.

—¿Dónde está Laia? —preguntó Tom a su hermano y a la novia de este.

—Salió a dar una vuelta para ver los alrededores —explicó Bill.

—¿A qué hora se fue? —volvió a preguntar Tom.

—Sobre las cuatro y media por ahí, creo… —dijo Kayla mirando a su novio, para que le corroborará la hora.

—Mierda… —dijo Tom dándose cuenta que había pasado demasiado tiempo desde que Laia se había ido.

—¿Qué pasa? —preguntó Bill asustado.

—No os habéis dado cuenta de que ya han pasado cuatro horas desde que se fue —dijo Tom con preocupación— Voy a ver si la encuentro por ahí, ya ha anochecido. Espero que no se haya ido muy lejos…

—Espera… Te acompañamos —dijo Bill preocupándose por Laia, ya que era muy raro que no hubiera regresado después de tanto tiempo.

—No. Será mejor que alguno de vosotros se quedé en la casa por si regresa —explicó Tom— Pero otro puede mirar por los alrededores por donde yo no vaya, y si la veis llamarme al móvil.

—Ok… —susurraron Kayla y Bill a la vez.

—Kayla será mejor que te quedes en la casa —ordenó Bill a su novia— Yo iré a echar un vistazo por ahí.

—Está bien… —susurró Kayla preocupada por su amiga.

Tom y Bill salieron de la casa, para ir a buscar a Laia. El sol ya se había ocultado y casi no se podía ver por donde se caminaba ya que los rayos débiles de la luna, que empezaba a aparecer en el cielo azulado oscuro, no llevaban a iluminar bien el camino. Los dos hermanos se separaron, así encontrarían mejor a Laia y mantenían la esperanza de que no se hubiera ido muy lejos, porque sino estaría muy difícil de encontrarla. Tom empezó a caminar, por lo que había pensado que era un camino empedrado de lejos podía escuchar el sonido de las aguas del río correr, por un momento se asustó pensando de que Laia pudiera haber caído al río y que no hubiera conseguido salir. Así que con su voz grave y fuerte, comenzó a llamar por la chica, para saber si se encontraba cerca o por lo encontraría estaba lejos.

—¡LAIA! ¡LAIA! —gritó repetidamente Tom en medio de la oscuridad, esperando alguna respuesta pero solo oyó silencio—¡LAIA! ¡LAIA!.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!