Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 41
Siguió caminando a pasos agigantados como si la vida se le fuera en ello. Necesitaba encontrarla, sino se sentiría culpable por no haberlo hecho. Llegó a una zona boscosa, donde se podía ver claramente como los rayos plateados de la luna tímidamente se veían reflejados en las aguas bravas de río que bajaban a toda velocidad. Suspiró, intentando coger aire, esperaba que sus peores sospechas no se hubieran hecho realidad. Volvió a caminar hacia un lado, y hacia el otro pero nada. Volvió a avanzar en línea recta, esperanzado de encontrarla hasta que sin querer tropezó con un bulto que estaba agazapado en medio del camino contra un árbol. Se podía notar el miedo reflejado en el cuerpo, ya este convulsionaba descontroladamente y temblaba.
—Laia… —susurró Tom al fijarse más en ese bulto que estaba agazapado al lado del árbol.
—Tom… —dijo la chica levantando los ojos llorosos, para mirar al joven.
—Menos mal que has aparecido —dijo Tom agachándose al lado de la chica, para atraerla hacia su cuerpo— Nos tenías preocupados.
—Lo siento… —dijo la chica aún temblorosa— Me desorienté cuando quise volver, pensé que me tocaría pasar toda la noche aquí, a la intemperie.
—Ya está… ya pasó todo —dijo Tom reconfortando a la chica— Pero no quiero que te vuelvas a ir por ahí, sino conoces el sitio, así te evitas de perderte.
—Tengo un poco de frío —susurró Laia contra el pecho de joven, mientras que este se quitaba la cazadora y se la ponía sobre los hombros.
—Ahora tenemos que regresar… Bill y Kayla están muy preocupados por ti —dijo Tom con voz seria— Pero antes de irnos, tengo que llamar a Bill para decirle que te he encontrado y que este llama a Kayla.
Tom llamó al móvil a Bill para comunicarle que ya había encontrado a Laia. Bill se puso muy contento cuando le dio la noticia, y le dijo que él mismo llamaría a Kayla para que la joven no estuviera preocupada. Después de esa llamada, Tom colgó el teléfono y cogió a Laia en brazos para llevarle devuelta de nuevo en la casa. Se había formado un silencio muy incómodo entre los dos, Tom estaba muy pensativo y eso Laia lo detectó por el camino.
—¿Por qué estás tan pensativo Tom? —preguntó Laia a su chico.
—¿Por qué me lo preguntas? —contestó Tom con otra pregunta.
—Te noto muy extraño, desde después de comer —dijo Laia.
—No te entiendo… —se hizo el loco Tom.
—¿Hay algo que quieras contarme que deba saber? —volvió a insistir Laia a Tom.
—No —dijo Tom calmado y serio, parando de andar— Será mejor que continuemos.
Después de que Tom dijera eso, se volvió a formar un silencio penetrante e incomodo entre Laia y Tom. En menos de media hora ya habían llegado a la casa de nuevo, las luces de la entrada estaban encendidas, la puerta se abrió de repente dando paso a Kayla y a Bill que salieron al encuentro de ambos.
—Laia… —susurró Kayla a su amiga— ¿Estás bien? —preguntó preocupada al ver que Tom la llevaba en brazos.
—Sí, estoy bien —sonrió tímidamente la chica.
—Se desorientó cuando quiso regresar —explicó Tom a su hermano y a la novia de este— Pero ahora ya está a salvo.
—Será mejor que vayamos a dentro —dijo Kayla a los chicos— Laia querrá tomar algo caliente, para calentar el cuerpo, la temperatura ha bajado un poco.
Todos entraron a dentro, y Tom posó a Laia sobre el sillón mientras que Kayla se había ido a la cocina para preparar un tazón de leche caliente, para que Laia entrara en calor. Mientras tanto en el salón, todo estaban callados. Laia se sentía un poco avergonzada por lo ocurrido, estaba llegando a pensar que siempre se metía en problemas haciendo preocupar a la gente que ella quería.
—Toma… —acercó Kayla una taza con leche caliente a Laia— Te hará bien tomarla.
—Gracias —sonrió Laia tímidamente.
Mientras que Laia se tomaba su taza de leche caliente, los demás habían empezado a hablar entre ellos para organizar lo que sería el día de mañana. Habían llegado a la conclusión que tenían que ir a visitar la zona, ya que era un paisaje realmente hermoso y merecía la pena ir a descubrirlo y observarlo. Más tarde, después de haberse puesto de acuerdo, Laia se fue al dormitorio que compartía con Tom, los demás se quedaron tomando algo para cenar, pero Tom no tardó mucho en llegar a la habitación. Cerró la puerta con cuidado, Laia estaba tumbada en la cama, pero no dormía aunque su respiración era compasada y profunda. Tom se descalzó para luego tumbarse al lado de Laia, el colchón se hundió por el peso de Tom, lentamente este fue acercando hasta que abrazó a Laia por la cintura para luego posar sus labios por el cuello de esta, que empezó a besar poco a poco, saboreando la suave piel de la chica.
Laia se empezó a ponerse un poco nerviosa, la verdad es que le encantaba que Tom la besará y la hiciera sentir plena sobre todo cuando hacían el amor, pero ahora algo había cambiado y por orden expresa de Bill no podía caer en el juego de su novio. Así que con mucho pesar, porque sentía como Tom la estaba empezando a excitar con los besos que le daban sobre su cuello, hombro… Obtuvo el valor suficiente para pararle los pies a Tom, antes de que llegaran más lejos de lo que ella quería.
—Tom… —susurró Laia al chico, que estaba concentrado en darle besos en la zona más sensible de Laia.
—Mmmm —Tom emitió un ligero sonido, aunque seguía con su hilera de besos, que ahora comenzaba a recorrer el brazo de Laia.
—Estoy cansada —susurró la chica cerrando los ojos fuertemente, pensando que Tom le iba a montar una discusión— Quiero dormir…
—¡¿Qué?! —dijo Tom un poco molesto— Laia no me jodas, estamos de vacaciones y puedes dormir todo el tiempo que quieras mañana por la mañana.
—Es que tengo sueño… —volvió a susurrar Laia a Tom.
—Pero podrás dormir después de que acabemos —volvió a insistir Tom melosamente, volviendo a posar sus labios en el cuello de chica.
—He dicho que no, joder… —dijo Laia un poco molesta— ¿Que parte no entiendes?.
—Está bien… —dijo Tom con resignación pero un poco molesto— Si la señorita quiere dormir, vamos a dormir.
Tom se levantó de la cama, y se quitó la camiseta grande que tenía puesta para luego desabrochar la hebilla del cinturón y quitarse los pantalones quedándose en bóxers. Luego volvió a acostarse sobre la cama, para cubrirse con las sábanas, Laia ya había cerrado los ojos intentando quedarse dormida. Tom atrajo el cuerpo de Laia para que esta durmiera sobre el pecho desnudo de este, dándole tiernamente un beso en la frente a la chica, para que esta pudiera dormir tranquila y bien. Luego intentó quedarse dormido el también, cerró los ojos y poco a poco se fue sumiendo en el sueño.
“—¿Para cuándo te dirán el sexo del bebé? —preguntó Tom a la chica que tenía delante de él mientras que con su mano acariciaba el vientre abultado de la joven.
—Para el mes que viene —respondió Kayla a Tom— ¿Vendrás a acompañarme?.
—Si… Es mi hijo —susurró Tom a la chica.
[…]
—Hola pequeño —dijo Tom cogiendo en brazos a un niño rubio, que estaba jugando con una pelota, para darle un beso en la mejilla luego lo puso de nuevo en el suelo y estuvo jugando un poco con él, mientras que su hijo sonreía alegremente con su risa infantil.
[…]
—Jake… ven aquí saluda a papá —dijo Kayla llamando a su hijo que se encontraba jugando con sus juguetes.
—Papá… —dijo Jake a Bill que se encontraba sentado en el sillón, haciendo que Kayla mirará confundida a su hijo y luego a Tom.
—Es normal… Bill pasa más tiempo con él que yo, por eso lo considera su padre —dijo Tom con tristeza de que su propio hijo no lo considerará su padre.”
Tom se despertó sobresaltado, con un sudor frio recorriendo su cuerpo. Había sido una pesadilla pero muy real, en ese momento comprendió que aunque no le hiciera gracia tener un hijo con Kayla, tampoco le haría mucha gracia que su propio hijo le dijera papá a otro hombre. Observó a Laia dormir plácidamente sobre su pecho, una sonrisa tierna se dibujó en su cara. ¿Era Laia un ángel bajado de cielo? Su dulzura, su inocencia… daba claras muestras de que Laia era el ser más puro que había conocido en la vida, y le dolía tener que hacerle daño por lo sucedido con Kayla, pero buscaría la forma de decirle y hacerle entender a Laia que lo ocurrido había sido mucho antes de que él realmente se diera cuenta de sus sentimientos hacia ella.
Mientras tanto en la habitación que compartían Bill y Kayla, el ambiente era prácticamente igual. Bill se había resistido a los encantos de Kayla, pero para él era más fácil ya que no habían tenido ninguna relación sexual desde que habían empezado a salir juntos, así que Bill tenía la excusa perfecta para decirle que era mejor esperar al momento adecuado. La noche fue transcurriendo, Tom no se había podido quedar dormido otra vez, y la culpa le estaba matando tenía que decirle cuando antes lo que realmente pasaba a Laia, y tratar de que esta le diera su perdón.
Los rayos del sol empezaron a estar más presente en la habitación de ambos gemelos. Tom se había dedicado a observar a Laia como dormía tranquilamente sobre su pecho, sin ningún tipo de preocupación, aunque Tom realmente ignoraba que su chica ya sabía que Kayla estaba esperando un hijo de él. Laia se movió por inercia para cambiar de posición, dejando que Tom se quedará libre del agarre, cosa que aprovechó para ir al baño. Cuando regreso del baño, se encontró con Laia jugando con los rayos del sol que iluminaban juguetonamente sus brazos.
—Buenos días —sonrió Tom desde la puerta del baño— ¿Qué tal has pasado la noche?.
—Bien… —susurró la joven sin poder aún fijar su mirada en Tom.
—Laia… —susurró Tom sentándose al lado de la chica en la cama— Tengo que contarte algo.
—¿Qué pasa? —preguntó la chica confusa.
—Te acuerdas que ayer me dijiste que estaba demasiado pensativo —recordó Tom a Laia.
—Sí… — susurró Laia bajando la cabeza.
—Pues hay algo que tienes que saber y la culpa no me deja dormir —dijo Tom con desesperación— No quiero que me odies por esto que te voy a decir, solo quiero que entiendas que pasó antes de que tú y yo estuviéramos juntos.
—¿Qué me quieres decir Tom? —preguntó Laia con el corazón en un puño, sabiendo que Tom le iba a confesar lo que había escuchado el día anterior.
—Laia… Kayla y yo nos acostamos juntos hace un mes y pico —cogió aire Tom intentando calmarse— Ella tiene un retraso, y posiblemente seamos padres.
—¡¿Qué?! —dijo Laia sorprendida— Pe-Pero… Kayla y tú nunca os habéis llevado bien. ¿Cómo ha sido posible eso? La verdad es que no lo entiendo… A Kayla siempre le ha gustado Bill, esta vez ha caído muy bajo. Me ha decepcionado, y tú también por haber caído en su juego.
—Laia… —volvió a decir Tom para atraer la atención de la joven— Por favor créeme, eso ocurrió antes de que mis sentimientos hacia a ti no estuvieran definidos.
—Pero eso no me da confianza, me hace pensar que a la de cambio te puedes ir con otra chica —dijo Laia a Tom mirándolo fijamente— ¿Bill… lo sabe?.
—Aún no… —susurró Tom a su chica— Pero supongo que Kayla tarde o temprano se lo dirá.
—Mejor temprano que tarde. No quiero que haga sufrir a Bill lo aprecio demasiado —contestó Laia— De todas maneras, Te harás cargo del bebé, ¿no?.
—Eso aún está por confirmar —explicó Tom— Kayla solo tiene un atraso pero aún no se ha hecho una prueba que lo verifique.
—Pues que se la haga cuanto antes —dijo Laia desesperada— Quiero salir de las dudas ya…
—¿Me perdonas? —preguntó Tom a su chica.
—Hasta que no vea los resultados, no lo sé… Tengo que pensármelo —dijo Laia tristemente.
Después de esa pequeña conversación, Laia se levantó de la cama y del armario cogió la ropa que se pondría ese día, y del cajón de la mesilla de noche de su lado de la cama, cogió una muda limpia de ropa interior, para luego irse al baño que había en la habitación y darse una ducha rápida. Tom se quedó tumbado en la cama, pensativo por las palabras que había dicho Laia. Mientras tanto, Bill y Kayla se habían acabado de despertar, Bill estaba un poco distante con la chica, haciendo que esta se preocupada un poco la actitud del chico.
—Bill, ¿Qué ocurre? —preguntó Kayla a su chico a verlo tan distante con ella.
—Nada… ¿Por qué lo preguntas? —respondió Bill.
—No sé te veo distante, ayer por la noche apenas me besaste —dijo la chica— ¿Te encuentras bien?.
—Estoy perfectamente —dijo Bill mirando a la chica a los ojos— ¿Y tú como te encuentras? ¿Cansada?.
—No… ¿Por qué? —preguntó Kayla confusa.
—Enserio que no me tienes nada que contar —insistió Bill a la chica.
—No… —volvió a decir Kayla.
—Mentirosa —dijo con seriedad Bill— Sé que me estás ocultando algo.
—Yo no te estoy ocultando nada —volvió a insistir Kayla.
—No me gustan que me mientan —dijo Bill mirando a Kayla a los ojos con seriedad— Piensa por un momento que es lo correcto e incorrecto.
—No tengo que pensar en nada, porque no tengo nada que decir —se repitió Kayla— Me estás asustando Bill, estás muy extraño hoy.
—Olvídalo… —susurró Bill levantándose de la cama, para luego coger una muda de ropa interior limpia e irse a darse una ducha.
Kayla se quedó sentada en la cama, con cara descolocada. No entendía la reacción de Bill tan extraña. Por un momento se puso a pensar si de verdad la causa de la actitud de Bill, hubiera sido que Bill los escuchara a ella y a Tom hablar del supuesto embarazo de ella. Entonces todo tendría su explicación, la frialdad con la que la trato por la noche cuando se fueron acostar. Bill apenas la toco, mantuvo las distancias con ella. Una lucha interior se estaba debatiendo en su interior, si debía moralmente contarle toda la verdad a Bill, y destrozarle el corazón o esperar a que solo fuera una mala pasada y que realmente solo había un susto. Pero nada le garantizaba que no estuviera embarazada, necesitaba hacerse el test cuanto antes, para quitarse las dudas y así saber como actuar ante Bill si decirle la verdad o callarse.
Kayla se vistió y bajó al salón. El olor a café recién hecho inundaba la cocina, dentro de esta se encontraba Laia muy callada haciendo el desayuno, mientras que Tom ponía las cosas en la mesa para cuando estuviera lista desayunar. Kayla entró a la cocina, miró a su amiga y supo que algo bien no iba. Laia la vio con enfado, entonces supo que Tom se había ido de la lengua.
—Laia… yo… —comenzó hablar la chica a su mejor amiga.
—No me tienes que dar ninguna explicación —dijo Laia con enfado— Te consideraba mi mejor amiga, y mira como me lo pagas. Solo espero que hagas lo correcto y no mientas más a Bill con tus mentiras.
Continúa…
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