It’s just a dream 42

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 42

—Laia… —volvió a hablar Kayla acercándose a ella para abrazarla.

—No me toques me das asco —dijo con repulsión Laia— Ambos me dais asco.

—¿Qué quieres que haga, eh? —levantó la voz Kayla.

—Hazte el puto test de una vez y déjame en paz —dijo Laia con enfado— Que te vaya bien tu nueva vida con Tom.

—LAIA —saltó Tom esta vez que había estado solo como simple espectador de la discusión— Yo no me voy a ir con Kayla, no la quiero. Ese bebe es solo un simple error.

—Es tu hijo tienes que hacerte cargo, de verdad Tom me has decepcionado mucho —empezó Laia discutir con Tom— Pensaba que eras más humano, más persona.

—¿Qué pasa aquí? —dijo Bill entrando por la puerta de la cocina, mirando como Laia, Kayla y Tom estaba discutiendo.

—Que es lo que pasa, já. Venga Kayla cuéntale la verdad a tu novio —dijo Laia con rabia a su amiga— Dile que te acostaste con su hermano gemelo y que te has quedado embarazada de él.

—… —Kayla se quedó en silencio sin poder articular ninguna palabra, mientras que Bill se quedaba estático en medio de la cocina con la miraba perdida y penetrante.

—ME CAGO EN LA PUTA. DISELO CON TUS PROPIAS PALABRAS, NO TE QUEDES CALLADA —gritó Laia a su amiga, con mucha impotencia— COBARDE.

—Dime que no es verdad… Lo que he escuchado decir a Laia —susurró Bill con voz casi inaudible— Dímelo por favor.

—Bill… yo… —articuló palabra Kayla sintiendo como la garganta se le secaba.

—Yo confiaba en ti, y mira como me la pagas —dijo Bill con dolor— Y tú que eres mi hermano, mi alma gemela, mi todo… me lo pagas también así.

—Bill… Lo siento —dijo Tom a su hermano con mucha pena y dolor— No pensé que eso traería tantas consecuencias.

—Un hijo de que te tendrás que hacer cargo —soltó Laia a su novio— Será mejor que vayáis a comprar a una farmacia el test. Puedes llevar a Kayla a comprarlo Tom, ya que tú has hecho el encargo te toca cargar con el paquete. Cuanto antes salgamos de dudas mejor…

—Bill entiéndeme yo te quiero a ti, fue error que cometimos —dijo Kayla intentando explicarle a su novio que lo que había tenido con Tom solo había sido un error— Enserio tienes que creerme.

—Un hijo nunca puede ser un error —le dijo Bill con algo de rabia al tratar a su propio hijo como un error.

—¡La situación fue un error! ¡Nunca debió de pasar eso! —gritó Kayla.

—Pero ahora tendréis que asumir las consecuencias —dijo Bill mirando a su hermano— Espero que te hagas cargo del bebé, porque si no me decepcionarías más de lo estoy.

—Bueno… y si vamos a una farmacia a comprar el test. Quiero salir de las dudas —dijo Kayla a Tom para ver si la llevaba, ya que él era quien conducía su coche.

Tom y Kayla se fueron de la cocina, y Tom cogió las llaves del coche que había dejado en la mesita de la entrada de la casa. Salieron de la casa dejando a Bill y Laia solos en la cocina. Tom abrió el coche desde la distancia, para luego subir en el coche y meter la llave en el contacto. Después arrancó y se dirigieron hacia el pueblo donde el día anterior habían estado para buscar una farmacia, en donde pudieran comprar un test de embarazo fiable. Mientras tanto Bill y Laia estaban en silencio en la cocina, se sentían un poco dolidos por lo que habían hecho Kayla y Tom pero sinceramente su plan de descubrir la verdad había resultado un éxito.

—Somos los mejores actores del mundo —dijo Bill mirando a Laia para luego reírse— Al final acabaron confesando, sin saber que ya lo habíamos escuchado ayer.

—Yo no actúe Bill —dijo Laia mirando al chico— Todo lo que le dije a Kayla y Tom era cierto, me han decepcionado mucho. No creo que pueda volver a confiar en ellos como lo he hecho y menos perdonar a tu hermano. Creo que tendré que hablar con tu hermano para dejarlo, ya no quiero seguir con esta relación.

—No puedes hacer eso Laia —dijo Bill con tristeza— Ahora que mi hermano ha aprendido a confiar en las mujeres, a confiar en ti… Mi hermano ha cambiado mucho desde que has empezado a salir con él.

—Pero no me tiene confianza, él no me cuenta apenas sus cosas —dijo Laia con desilusión.

—Pero lo hará… —dijo Bill con algo de esperanza para que Laia no dejará a su hermano.

—Lo siento… pero me he dado cuenta con este hecho de que Tom y yo somos incompatibles —dijo Laia con mucha tristeza para luego dirigirse a la puerta de la cocina, y salir de esta.

Laia dejó solo en la cocina a Bill, y se fue a la habitación que compartía con Tom. Necesitaba pensar la forma de decirles las cosas a Tom, de que ya no quería estar con él, que era mejor que solo fueran amigos como lo habían sido hasta ahora. Mientras tanto Bill se había quedado en la cocina, sin saber que hacer, lo único que podía hacer era que llegará su hermano y su novia de la farmacia con el test de embarazo para que esta se lo hiciera y salieran de dudas. Al cabo de una hora, Tom aparcó el coche de nuevo delante de la casa, y salió del coche seguido de Kayla, entraron juntos en la casa, con nerviosismo. Bill estaba sentado en el salón, Laia aún continuaba en su habitación.

—¿Y Laia? —preguntó Tom con miedo de la chica se volviera haber ido por ahí sola.

—Está en la habitación —explicó Bill— Dijo que necesitaba pensar.

—Genial… —dijo Tom con una sonrisa amarga, pensando en lo que después la chica le diría— Deberías hacerte ya el test para sacarnos de dudas.

—Sería conveniente —añadió Bill a su novia— No puedo con los nervios.

—Está bien —dijo Kayla para luego dirigirse al baño que había en la planta inferior.

Kayla entró dentro del baño, cerrando la puerta tras de sí. Después se sentó en el váter y sacó las instrucciones de la cajita, para leer la manera del procedimiento de cómo hacer el test, ya que nunca se había hecho un test de embarazo. Leyó de arriba a bajo varias veces las instrucciones, para luego sacar la barrita donde tenía que depositar la gotita de orina. Con cuidado de no mancharse, empapó un poquito la tira y espero los minutos indicados para saber el resultado. En unos diez minutos, sabría si estaba embarazada o solo había sido una falsa alarma. Para que los chicos no estuvieran nerviosos, salió del baño para decirles que debería esperar unos minutos, para luego sentarse en el sillón con ellos para hacer la espera más amena.

—No deberías ir a ver el resultado —dijo Tom impaciente a Kayla, ya que habían pasado ya los diez minutos.

—No seas impaciente, Tom —dijo Kayla con nerviosismo— Podemos esperar unos minutos más, para asegurarnos mejor ¿no crees?.

—Está bien… —resopló Tom.

Los minutos fueron pasando, y un silencio abrumador se había formado en todo el salón. Bill estaba callado, sin articular ninguna palabra, se notaba que había tensión en la habitación. Tom estaba pensativo con la mente en blanco, solo rezaba a dios que solo fuera un simple susto que no diera positivo. Kayla, por su parte, se había comenzado a morderse las uñas de las manos de los nervios que tenía, no sabía como darle la noticia a sus padres de su embarazo, si resultase cierto.

—Venga… No aguanto más. Vete a ver el resultado —rompió Tom el silencio en la habitación, por la impaciencia que tenía.

—Está bien —susurró Kayla levantándose del sillón, con el cuerpo tembloroso por los nervios que estaban a flor de piel.

Kayla se levantó del sillón con mucha pesadez y nerviosismo en el cuerpo, para luego dirigirse en dirección al baño. Encendió la luz, y cogió la tira con la muestra. La observó varias veces, suspiró para luego empezar a llorar. No podía creérselo, todo el peso que llevaba encima desde que se había dado cuenta de que tenía el retraso se vino abajo. A los pocos segundos, Bill y Tom aparecieron en el baño, ya que escucharon a Kayla llorar y se pusieron muy nerviosos por si había dado positivo.

—Kayla, ¿Qué dio el resultado? —preguntó Tom con impaciencia.

La chica los miró ambos, para luego comenzar a llorar otra vez con la tira en la mano. Los chicos la miraron con confusión, y los nervios habían aumentando por segundos, haciendo que llegarán a la desesperación.

—¡Por dios, Kayla! —exclamó Tom con impaciencia— Di algo.

—Negativo… —dijo Kayla llorando con más intensidad, abrazándose a Tom.

—¿Enserio? —preguntó Tom incrédulo con una sonrisa tímida.

—Siii —dijo Kayla respirando hondo por la tranquilidad que le había dado la noticia.

—Eso es fantástico —añadió Bill haciendo que Tom y Kayla se separaran— Menudo problema os habéis quitado de encima.

—Si… —respiró hondamente Tom.

—Creo que deberías ir a dar la noticia a Laia —sugirió Bill a su hermano y a su novia— Al fin y al cabo ella también victima en esta historia como yo.

—Sí… —susurró Kayla con pena— Voy a hablar con ella, ahora mismo.

Kayla salió del baño, para luego subir las escaleras que daban al piso superior dejando a ambos hermanos solos en el baño, en silencio. Kayla subió con lentitud las escaleras, estaba pensando en como darle la noticia a Laia, aunque su amistad ya había sido minada, e igual su amiga ya no la miraba con buenos ojos. Se posicionó delante de la puerta del cuarto donde dormía Laia, y tocó la puerta con la fuerza suficiente, para que esta la escuchara desde la habitación.

—¿Quién es? —preguntó la voz dulce de Laia, desde su cama.

—Soy Kayla… —dijo la chica con tristeza y voz temblorosa.

—¿Qué quieres? —volvió a preguntar Laia con voz quebrada.

—Hablar contigo… —añadió Kayla desde la puerta.

—Pasa… —susurró Laia con un sonido inaudible.

Kayla cogió el pómulo de la puerta, y lo giró con cuidado. Cuando abrió la puerta, se encontró que Laia estaba tumbada en la cama, entró dentro de la habitación y cerró la puerta tras de sí, para luego dirigirse hacia un sitio libre que había en la cama y sentarse en ella. Miró en silencio a Laia, notó que Laia tenía los ojos rojos de haber llorado. Esperaba que la noticia que tenía que darle, le quitara toda la angustia que en esos momentos sentía Laia en su cuerpo.

—¿Qué me tienes que decir? —preguntó Laia rompiendo el silencio.

—Darte una buena noticia, que hará que tú y Tom podáis estar tranquilos y seguir con vuestra relación sin ningún problema —explicó Kayla a su amiga.

—No estás embarazada… —susurró Laia a su amiga.

—No… Solo fue una falsa alarma —sonrió Kayla a su amiga— Ahora puedes estar tranquila con Tom, yo no me voy a interponer entre vosotros, soy muy feliz con Bill.

—Mi relación con Tom no tiene futuro —dijo Laia con tristeza— Ya no puedo confiar más en él. Ahora si haces el favor, me puedes dejar sola.

—Está bien —asintió Kayla con tristeza, para dirigirse hacia la puerta de la habitación— Pero recuerda que lo eres todo para Tom.

Kayla cerró la puerta y recorrió el pasillo hasta llegar al principio de las escaleras, las cuales segundos después comenzó a bajar. Tom y Bill se encontraban sentados en el sillón del salón, mientras que ambos se fumaban un cigarrillo cada uno, para relajarse y quitarse la tensión de encima. Ambos chicos miraron a Kayla entrar por el salón, venía con cara de preocupación por lo que le había dicho Laia, se sentó en un lado del sillón.

—¿Qué te ha dicho? —preguntó Tom intrigado.

—Nada… La he notado un poco decaída —explicó Kayla— Creo que deberías ir a hablar con ella, Tom. Sobre todo por el bien de ambos.

—Está bien —apagó Tom el cigarro en un cenicero que estaba sobre la mesa, para luego levantarse del sillón para dirigirse a hablar con Laia.

Desapareció por las escaleras, dejando solo a Bill y a Kayla. Ellos también tenían que hablar del futuro de su relación. Esas minis vacaciones servirían para volver reconstruir cada uno sus corazones, y volver cada a uno a confiar ellos mismos. Tom subió las escaleras con grandes pasos, para situarse delante de la puerta donde compartía habitación con Laia, tocó la puerta ligeramente para hacerse notar.

—Si… —la voz de Laia apagada se escuchó inaudiblemente a través de la puerta.

—Laia… Ábreme soy Tom —dijo el chico con voz ronca y grave, por la sequedad que tenía en la boca.

Segundos después la puerta se abría, Tom entró en la habitación siguiendo cada movimiento de Laia. Se notaba que la joven había estado llorando por los ojos rojos que tenía, y eso hizo que a Tom se le partiera el alma, porque Laia, aunque le costará reconocerlo, era su niña, su todo, su vida…

—Laia… —dijo Tom abrazando a la chica para reconfortarla— No quiero verte así, todo ha sido un susto nada más.

—Pero la confianza se ha quebrantado —susurró Laia mientras miraba a Tom con ojos intensos.

—Mi vida… —volvió a susurrar Tom acariciando la suave mejilla de la chica.

—Tom esto no va bien, esto es un desastre —comenzó Laia a hablar apoyando su mano en la cabeza— Creo que solo servimos como amigos, no como pareja.

—Laia… —susurró Tom entendiendo lo que la chica había dicho.

—Tú no confías en mí, apenas me cuentas cosas de tu vida —explicó Laia— Y yo… yo he perdido toda la confianza que te tenía.

—Laia… —dijo Tom susurrando— No digas eso…

—Es la verdad Tom, no puedo tapar el sol con un dedo —volvió a decir la chica a su novio— Todos sabemos que no eres de relaciones serias, y yo no iba a ser la excepción, así que te dejo libre para que puedas hacer lo que quieras, ya no estás atado más a mi…

—Laia —volvió a decir Tom mirando a los ojos a Laia— ¿Eso es lo que realmente quieres?.

—Si… —dijo la chica con sonrisa triste—

—Perfecto… —dijo Tom con una mueca amarga de dolor— Ahora mismo recogeré mis cosas de la habitación, para que no te sientas más incómoda. Pasaré el resto de los días que quedan, durmiendo en el salón.

—Tom… —dijo la chica sintiéndose culpable— No pasa nada si duermes aquí conmigo, no me sentiría incomoda. Siempre que no intentes propasarte conmigo.

—No hace falta de verdad —dijo Tom mirando a la chica— Tú necesitas intimidad y no te la voy a quitar, así que será mejor que duerma en el sofá.

—Eres un cabezón —susurró Laia a Tom.

—Ya lo sé—le contestó Tom— Pero no te preocupes por mi —no pudo evitar decirlo con un poco de indiferencia.

—Como tú quieras —Laia no tenía ganas de discutir más con él, así que le dejo ir.

Tom salió de la habitación, y volvió a bajar las escaleras hasta llegar de nuevo al salón donde estaban Kayla y Bill hablando, arreglando sus cosas como pareja. Tom se sentó en un lado del sillón vacío. Su cara reflejaba tristeza, decepción… y sobre todo una culpabilidad tremenda por haber hecho daño a Laia, y ahora lo había pagado con creces, haciendo que la chica se separará definitivamente de él.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Bill a su hermano a verlo tan pensativo— ¿Todo bien con Laia?.

—No… —susurró Tom con un nudo en la garganta, haciendo que su voz saliera grave y casi inaudible— Lo hemos dejado…

—¡¿Qué?! —se sorprendió Kayla— ¿Cómo has podido hacerle eso a mi amiga?.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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