Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 47
Cuando llegaron a la casa, ambas chicas subieron a la habitación donde dormían para ponerse una ropa más cómoda, ya que estaban cansadas de haber recorrido múltiples comercios para encontrar el regalo perfecto. Como aún quedaba bastante tiempo para comer, decidieron bajar a uno de los despachos que había en la casa y entrar un poco en ordenador, y así poder revisar sus cuentas de Facebook, ya que hacía bastante tiempo que no entraban en ellas. Laia fue la primera que entró en su Facebook, y para su sorpresa tenía treinta solicitudes de nueva amistad, frunció el ceño cuando vio varios mensajes privados, entró en la carpeta y era de muchas chicas, que no conocía de nada pregúntale sobre su relación con los chicos o simplemente insultándola. Laia suspiró levemente y cerró su Facebook, sin aceptar ninguna de esas solicitudes, después Kayla entró en su cuenta de Facebook encontrándose con el mismo panorama tenía cuarenta solicitudes de nueva amistad, más de treinta mensajes privados que decían exactamente lo mismo que a Laia. Kayla rodó los ojos y denegó todas las solicitudes y borró los mensajes privados.
—No van a dejarnos tranquilas —dijo Laia un poco molesta.
—Y eso que aún no saben que somos novias de ellos —resopló Kayla— Imagínate, creo que es hora de crear una nueva cuenta de Facebook y cerrar la otra.
—No ni hablar es mi cuenta y tengo mis fotos y mis amigos allí —se quejó Laia— No pienso cerrar mi cuenta por unas estúpidas, que se dediquen a hacerme la vida imposible.
—Laia entiende ahora nuestra vida no es normal… —susurró Kayla a su amiga— En cualquier momento nos pueden fotografiar con los chicos, en alguna actitud cariñosa y la bomba explotará.
—Lo sé… —susurró Laia con tristeza— Adiós Facebook…
—Seguramente que ya habrán filtrado fotos nuestras en blogs, google… —explicó Kayla a su amiga— Ya verás solo hace falta comprobarlo.
Kayla abrió el google, y puso primero su nombre y su apellido. No le hizo falta teclear el nombre de Laia porque seguidamente apareció una entrada en el google con ambos nombres. Seleccionó esa entrada y enseguida empezaron a aparecer varias páginas donde aparecían fotos de ellas, de sus Facebook personales y también alguna que otra foto de ellas con los chicos. En casi todos los sitios ya las habían catalogado como novias de Tom y Bill Kaulitz, donde explicaban brevemente de donde eran las chicas, edad… Seguidamente, Kayla puso la entrada en google de “Bill Kaulitz y su novia” y le puso varias opciones de páginas, en las que decían que eran la primera novia oficial conocida del joven, después puso la entrada de “Tom Kaulitz y su novia” y apareció el nombre de Laia, donde explicaba brevemente algo de la vida de la chica, y también algo de la vida de Tom Kaulitz diciendo que Laia era la tercera novia conocida del joven, ya que anteriormente había tenido dos fugaces relaciones con Chantelle Paige, cantante del grupo Flypside y con la estilista alemana Ria Sommerfeld.
—Bueno espero que a la tercera, sea la vencida —dijo Kayla a su amiga—
—No bromees. Es un tema muy serio —dijo Laia con tristeza— Tom no ha durado tanto con una chica, así que no creo que yo sea la excepción, seguro que se cansa de mi rápidamente.
—No digas tonterías Laia —le regañó Kayla—A Tom se le nota que está muy colgado por ti.
—Porque aún no llevamos ni un mes —volvió a decir Laia a su amiga— Espera que llevemos un par de meses más, y que regresemos a España. Seguro que se va con alguna chica por ahí.
—¡Qué poca confianza le tienes a Tom! —se sorprendió Kayla a su amiga.
—No es que no le tenga confianza —contestó Laia— Sino que soy realista.
—Bueno… ahora lo que tienes que hacer, es disfrutar estando con Tom —sonrió Kayla a su amiga.
—Lo sé… por eso cuando estoy con él lo aprovecho hasta el máximo como si fuera el último día que lo fuera a ver —sonrió Laia con un ligero rubor en las mejillas.
Ambas amigas cerraron el ordenador, y se dirigieron hacia el salón. Los tíos de Laia se encontraban sentados en uno de los sillones, mientras hablaban animadamente con Sam, esperando a que Rose los avisará de que la comida ya estaba servida. Entre Sam y Laia la relación fraternal entre primos, se había enfriado mucho, más bien por la actitud del chico que no veía bien que su prima pequeña saliera con Tom Kaulitz, el dios del sexo personificado. Kayla y Laia se sentaron al lado del sillón, donde estaban los tíos de Laia a esperar a que la comida estuviera lista.
—¿Qué tal Laia? —preguntó Alice a su sobrina— ¿Ya habéis comprado los regalos a Tom y Bill?.
—Sí —sonrió Laia con una sonrisa enorme y con brillo en los ojos.
—¿Qué le habéis comprado? —se interesó el tío de Laia.
—Kayla le compró a Bill una cadena con una placa, y yo a Tom le compré una pulsera de cuero y plata —explicó la chica a su tío— La hemos dejado para que nos grabaran en ellas, una fecha y los nuestros nombres.
—Ooh seguro que les van a gustar —sonrió Alice a su sobrina.
—Menuda cursilada, eso es tipo de niñas pequeñas —se metió Sam en la conversación, mostrando su no agrado hacia los regalos, que habían comprado Laia y Kayla.
—¡Qué te jodan, Sam! —respondió Laia dejando a sus tíos y a su amiga perplejos por la reacción de esta— Estoy harta de que siempre hagas comentarios imbéciles sobre lo que hago y lo que no dejo de hacer cuando estoy con Tom.
—A mi mocosa no me hables de esa forma —increpó Sam a su prima alzando su voz.
—Que tu vida sexual no sea lo suficiente para satisfacerte, no es mi problema —contestó Laia a su primo— Por suerte la mía es muy activa, y disfruto de ella. Parece que estás celoso de que esté con Tom.
—No, solo que me da rabia que te esté utilizando, para luego tirarte como un trapo sucio, como hizo con muchas chicas con las que estuvo —dijo Sam envuelto en ira para luego salir del salón, y marcharse a su habitación.
—Eso es mi problema… —susurró Laia viendo como su primo subía por las escaleras.
Poco después de esa discusión, Rose avisó de que ya había puesto la mesa y que la comida estaba lista para servir. El silencio ensordecedor se había apoderado del salón, pero los tíos de Laia se mantuvieron al margen de lo ocurrido, era hora que Sam y Laia resolvieran sus problemas como personas adultas, y ellos no los iban a obligar como si fueran niños pequeños. Esperarían a que el momento se diera. Todos se sentaron a la mesa y Rose comenzó a servir la comida a cada uno, en excepción de Sam que no estuvo presente durante toda la comida. Más tarde, cuando todos acabaron las chicas se fueron a su cuarto para dormir una pequeña siesta, por la tarde llamarían a sus chicos para ver si iban a dar una vuelta o a tomar algo por ahí, ya que apenas les quedaban unos días para regresar a España.
Habían pasado dos días y nos encontrábamos a primeros de septiembre, día en el cual lo gemelos cumplían su veintidós cumpleaños. Las chicas estaban ansiosas e impacientes por darles sus regalos respectivos, que habían ido a buscar el día anterior por la tarde a la joyería. Ahora se encontraban enfrente de su armario para buscar un bonito vestido, para ponerse en la fiesta de cumpleaños de los gemelos que sería esa noche en una gran sala con música y piscina incorporada, así que las chicas también llevarías su bikinis por si querían darse un chapuzón en la piscina, pero ahora estaban nerviosas por ponerse el vestido adecuado, dado que a la fiesta también irían familiares de los gemelos y también algún que otro amiga del mundillo que los rodeaban.
—¿Qué tal si me pongo este? —preguntó Laia a su amiga mostrándole un vestido de color blanco que llegaba hasta las rodillas, con escote en forma de V.
—Sí, me gusta —sonrió Kayla a su amiga— ¿Y qué te parece este? —Kayla le mostró un vestido en tonos azules, de asitas y con volantes.
—Está bien —sonrió Laia— Ahora tenemos que buscar los bikinis que vamos a llevar.
—Si —dijo Kayla abriendo uno de los cajones del armario donde tenían sus bikinis y ropa interior— ¿Qué te parece este? —le mostró a Laia un bikini de color azul de banda con dos asitas en tono marrón para atar en el cuello, con una braguita del mismo tono, con unas arandelas grandes en los lados en tono marrón.
—Me gusta —respondió Laia, acercándose ahora ella al cajón para buscar su bikini— No sé cual elegir.
—A ver, esté —mostró Kayla a su amiga un bikini completamente blanco de banda.
—Pero si me meto en el agua se me transparentará —dijo Laia viendo a su amiga.
—Eso que más da, si total Tom ya te ha visto completamente desnuda —respondió Kayla a su amiga sin darle importancia.
—Ya pero no es lo mismo que vea él, que me vean otras personas —respondió Laia— Estarán los padres, los tíos, los primos y más gente y no quiero que se me queden mirando.
—El bikini está forrado —mostró Kayla— Así que no hay problema.
—Bueno será mejor que nos vistamos, porque sino llegaremos tarde y no quiero llegar tarde —apuró Laia a su amiga.
—Si eras tú la que tardó más poniendo excusas con tu bikini —se excusó Kayla.
—Está bien… —suspiró Laia.
Ambas chicas acabaron de ponerse la ropa que habían elegido minutos antes, después se fueron al baño y se maquillaron levemente ya que si se metían en la piscina, el rímel y el maquillaje se echarían a perder, así que por si acaso metieron en sus bolsos el rímel, el maquillaje y el gloss de labios. Se peinaron el pelo, y salieron del baño rápidamente para luego coger sus bolsos y los regalos de los chicos metiéndolos en el bolso, ya que abultaban poco. Salieron de la habitación, cerrando la puerta tras de sí y bajaron las escaleras. Sam ya las estaba esperando, aunque a Laia no le había mucha gracia que Sam fuera al cumpleaños de Tom y Bill, pero al fin y al cabo era el mejor amigo de ellos, y aunque en estos momentos Sam no tenía muy buena relación con ella ni con los gemelos, había optado por ir, tras la insistencia de los gemelos de que compartiera con ellos ese día tan especial, el de su cumpleaños número veintidós.
Sin mediar apenas ninguna palabra, los tres salieron de la casa y se dirigieron hacia la casa de los Kaulitz, ya que irían con ellos en la furgoneta que había alquilado David Jost para ir todo juntos. En menos de diez minutos, ya se encontraban en la casa de los Kaulitz, los G’s se encontraban hablando muy animadamente con los gemelos, y algún que otro familiar de los gemelos se encontraban también por ahí. En cuando Tom y Bill vieron llegar a sus novias y a Sam, se acercaron a saludarlos.
—Hola Sam —saludó Tom a su amigo cordialmente.
—Hola —contestó Sam con algo de frialdad.
—¡¡Felicidades!! —dijo Laia saltando a los brazos de su novio— Ya te estás volviendo viejo.
—No te pases, enana —dijo Tom arqueando una de sus cejas para luego abrazar a su novia, y darle un dulce beso en los labios— Pero seré un abuelo muy sexy…
—Eres un creído —se rió Laia contra los labios de Tom.
—Es porque yo lo valgo, nací así de guapo —volvió a decir Tom abrazando a su novia por la cintura.
—¡¡Felicidades Bill!! —felicitó Laia a su cuñado.
—Gracias —contestó Bill sonriente mientras tenía abrazada a Kayla por la cintura, ya que antes se había acercado para darle un beso y felicitarle también por su cumpleaños.
—¡¡Felicidades Tom!! —felicitó cortésmente Kayla al hermano de su novio.
—Gracias —contestó Tom mientras apoyaba su cara sobre el hombro de Laia, para luego susurrarle algo al oído— Sabes… que hoy estás realmente sexy con ese vestido, me gustaría quitártelo lentamente.
—¡Tom! —se ruborizó Laia— No empieces, no es el momento adecuado.
—Lo sé, pero ya tendremos nuestro momento esta noche —Tom le guiñó el ojo a su novia.
Al poco rato llegó un microbús que transportaría a todos los familiares y amigos, que se habían acercado hasta la casa de los gemelos para ir a la fiesta. Tom, Bill y las chicas subieron primeros al microbús para elegir sus asientos sentándose en los asientos delanteros. Poco a poco el microbús se fue llenando hasta que finalmente todos los asientos estuvieron ocupados, entonces fue cuando el conductor del autobús arrancó el microbús en dirección a la gran sala que habían alquilado los chicos. Pasada una hora, ya estaban bajando del autobús en fila de uno, mientras que Bill y Tom se habían puesto en la puerta del salón para ir recibiendo a todos los invitados de su fiesta de cumpleaños. Las chicas se encontraban un poco alejadas de ellos, hablando tranquilamente. Cuando acabaron de saludar a todos los invitados, Tom y Bill se acercaron a las chicas, para luego agarrarlas por el brazo y llevarlas a conocer a sus familiares y amigos.
—¿A dónde vamos? —preguntó Kayla un poco nerviosa ya que se estaban dirigiendo hacia un circulo de personas que estaban hablando entre sí.
—Os vamos a presentar a nuestra familia —sonrió Bill a su novia.
—¡¿Qué?! —dijo sorprendida Laia.
—Sí —sonrió Tom— A nuestros primos y a nuestros tíos.
—¡Qué vergüenza! —dijo Laia poniéndose un poco roja.
—Sois de la familia, así que tenéis que conocer a nuestra familia —dijo Bill a las chicas, que se ponían nerviosas por momentos.
—Vosotros ni siquiera conocéis a la nuestra —dijo Kayla intentando detener el paso.
—Ya lo haremos cuando os visitemos—dijo Tom sin darle importancia.
—Hola —saludó Bill y sus tíos se separaron— Ellas son Laia y Kayla —presentó Bill sonriendo.
—Ellos son los hermanos de Gordon, Aleix y Bärbel y sus esposas Gladys y Janne —presentó Tom.
—Encantados —sonriendo les tendieron la mano los dos hombres, a lo que Laia y Kayla se les quedaron mirando con el ceño fruncido.
—Es verdad aquí no tienen costumbre de dar besos a no ser que seas una persona muy allegada —le recordó Kayla a Laia en español y les dieron la mano, luego a las mujeres igual.
—Igualmente —respondió Laia por las dos chicas.
—No nos esperábamos esto la verdad —dijo Bärbel.
—Más que nada ellos no suelen presentar a sus novias. Cuando las tienen —aclaró riendo.
—No les digáis eso a las chicas vais a asustarlas —les reprochó Janne sonriendo a las chicas.
—Dicen eso porque no llegaron a conocer a las supuestas novias de Tom —aclaró Bill riendo.
—Yo al menos he tenido no como tú —atacó Tom haciendo reír a sus tíos por las peleas de hermanos.
—Ir a presentarles a vuestros primos, seguro que se llevan bien —dijo Gladys sabiendo que no era agradable que unas crías hablaran con adultos y menos si estos son ahora de la familia.
Tom y Bill agarraron a sus novias y dejaron a sus tíos acercándose a un grupo de jóvenes, que estaban hablando animadamente. Eran los primos de los chicos, cuando estos vieron a Tom y a Bill acercarse saludaron a sus primos famosos. Los chicos con unas palmadas en la espalda y un buen apretón de manos, y las chicas con un abrazo.
—Hola a todos —saludó Tom con un saludo genérico— ¿Os lo estáis pasando bien?.
—Siiii —contestaron todos al unísono.
—Me alegro mucho —sonrió Tom— Bueno chicos, estás son Kayla y Laia. Son nuestras novias —presentó Tom.
—Chicas, estos son mis primos Bastian, Carsten y Jannick —señaló Bill— Estas son nuestras primas Elizabeth, Julia, Kai, Kers y Kerstin.
—Hola —saludaron Laia y Kayla al unísono sonriendo nerviosamente.
—No sabíamos que Tom y Bill tenían unas novias muy bonitas —dijo Bastian— No sé como lo hacen pero siempre se buscan chicas muy bonitas. Me podéis dar vuestro secreto, ¿no?.
—Podrías empezar por tener personalidad, y ya verás como todas las chicas se pegan a ti como lapas —sonrió Tom con suficiencia.
—¿Por cierto de donde sois? —preguntó una chica rubia— Es que tenéis un acento un poco raro.
—De España —contestó Kayla.
—Ah yo algún día quiero ir allí de vacaciones —sonrió la chica— Por cierto, soy Elizabeth.
—Hola Elizabeth —saludó Laia sonriendo a la chica.
—¿Y bueno quien de vosotras dos es la novia de Tom? —preguntó el chico llamado Carsten.
—Chaval para que lo quieres saber, para quitármela —dijo Tom divertido agarrando a Laia por la cintura— Laia es mía y de nadie más, ya tiene su dueño así que ándate con ojo.
—No, solo es por curiosidad nada más —contestó Carsten— Y por lo que veo siempre eliges a la mejor.
—Como tiene que ser, para eso soy el gemelo mayor —respondió Tom— Bueno chicos, vamos a seguir saludando a los invitados. Después nos vemos en la piscina…
Continúa…
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