It’s just a dream 49

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 49

En otro punto de ese gran hotel, en otra habitación apartada se encontraban Kayla y Bill celebrando su particular fiesta. Ambos nunca habían estado de esa forma, pero veían que ya había llegado la hora de dar ese paso adelante, y ser completamente uno. La habitación tenía vistas hacia la calle, mostrando la noche de Hamburgo. Posea de un pequeño salón con varios sillones al lado del gran ventanal, y un gran baño con jacuzzi incluido, al fondo se encontraba una amplía cama de matrimonio iluminada por pequeñas velas, que hacían la escena más intima. Bill se acercó a un cubo con hielo, donde reposaba una botella de champán para después abrirla, el corcho salió disparado hacia el techo mientras que la espuma salía por la boca de la botella. Bill cogió dos copas y las llenó, para luego pasarle una a Kayla.

—Brindemos por nosotros… —dijo Bill.

—Y por tu cumpleaños… —completó Kayla, para luego beber ambos un sorbo de la copa— Feliz cumpleaños, mi amor.

—Te quiero —susurró Bill apoyando la copa encima de la mesa, y quitando a Kayla la suya de las manos para luego besarla dulcemente en los labios— Quiero que esta noche sea mágica, y que no la olvides nunca.

Se empezaron a besar con más efusividad, mientras que tímidamente acariciaban su cuerpo. Ambos querían que esa noche fuera perfecta, que los dos sintieran sensaciones que nunca antes habían sentido con otra persona, querían amarse hasta que el sol apareciera por el horizonte, y los rayos dorados acariciarán juguetonamente sus caras. Instintivamente mientras se besaban fueron caminando hasta caer sobre la cama, Kayla se rió porque le causó mucha gracia la escena de caerse en la cama. La verdad es que parecían unos amantes desesperados por tocar el cielo con las manos.

—Esta noche serás mía y nadie me lo va a impedir —susurró Bill provocativamente mientras le besaba el cuello— Esta noche por fin te podré tener.

—Soy toda tuya, tómame —susurró Kayla mientras que Bill jugueteaba en el cuello de ella para luego comenzar a bajar la asita del vestido.

Estuvieron besando unos segundos más, cuando se incorporaron y Bill aprovechó para ir bajándole la cremallera del vestido, mientras tanto Kayla imitaba la misma acción pero en Bill, desabrochándole la camisa tan sexy que llevaba puesta, hasta que dejó al descubierto su torso pálido y sus tatuajes al descubierto. Kayla se mordió el labio, quería besar cada rincón del cuerpo de Bill. Después dirigió sus manos hacia la hebilla del cinturón, que fue desabrochándolo mientras se besaban con pasión, hasta que poco a poco la ropa fue cayendo a un lado de la cama, ahora ambos se encontraban en ropa interior.

Estuvieron jugueteando un poco, fingiendo quien dominaba la situación mientras se acariciaban haciendo que sus cuerpos empezaran a coger una temperatura extrema, que derretiría hasta un iceberg, y que la excitación fuera más presente en sus cuerpos. Bill ya presentaba una latente erección, así que Kayla sin pensárselo dos veces comenzó a acariciar con las yemas de sus dedos la parte de la tela de los bóxers haciendo que Bill empezará a respirar entrecortadamente, hasta que de un tirón se los bajó liberando la erección, para luego empezar a jugar con ella.

En un intento de controlar la situación, Bill consiguió arrinconar el cuerpo de Kayla debajo de él en el colchón, hasta que con sutileza le desabrochó el sujetador, y después poco a poco fue deslizando las braguitas de la chica, hasta que consiguió quitárselas. Ahora Bill comenzó a besar el cuerpo de Kayla, primero los pechos, los pezones, bajo vientre hasta llegar a la zona sensible de Kayla y empezó a jugar con ella metiendo un dedo, luego dos… haciendo círculos mientras que Kayla gemía de placer.

—Bill… no aguanto más. Hazme tuya —suplicó la chica mientras se retorcía por el placer.

—Sus deseos son ordenes —susurró Bill contra los labios de la chica para darle un beso.

Bill metió su miembro en el interior del sexo de Kayla, y comenzó a moverse dentro de ella primero con movimientos pausados, hasta que poco a poco fueron aumentando de ritmo, mientras sentía como una pequeña descarga eléctrica recogía su miembro por el efecto de la fricción que hacía este en el sexo de Kayla. Kayla acariciaba la espalda de Bill, hasta que llegó a las nalgas de este y las agarró, empujando más a Bill hacia su interior, quería sentirlo más. Los movimientos comenzaron a ser más rápidos mientras que, ya pequeñas gotitas de sudor empezaban a perlar los cuerpos desnudos de ambos.

Los suspiros dejaron de ser silenciosos en la habitación, y comenzaron a ser más sonoros a medida que Bill aumentaba más rítmicamente los movimientos de su pelvis, hasta que la cama empezó a hacer ruido por el vaivén. Poco a poco, Bill notó como su miembro comenzó a contraerse y como un calor infinito recorría este, hasta que reventó emitiendo un gemido ronco de placer. Kayla al poco emitió también un gemido causado por el orgasmo, ambos estaban con las respiraciones entrecortadas y completamente sudados.

—Ha-Ha sido increíble —dijo Kayla cogiendo aire con sus pulmones— Estoy muerta…

—Sí, ha sido increíble —sonrió Bill apoyando su cara sobre el pecho desnudo de Kayla para descansar si moverse aún.

Hubo un silencio en la habitación, Bill se apartó de encima de Kayla, y cubrieron sus cuerpos desnudos con las sábanas de la cama, para luego intentar acompasar sus respiraciones. Poco a poco, ambos fueron cayendo en un sueño profundo dejándose llevar por los brazos de Morfeo hasta el día siguiente. Por otro lado, en la habitación donde se encontraba Laia y Tom, ambos se encontraban abrazados tapados por las sábanas y también medios dormidos.

Los rayos del sol iluminaban la habitación dando paso a un nuevo día, el reloj de la habitación marcaba las diez y media de la mañana. Tom y Laia dormían profundamente y abrazados, aunque cuando el sol empezó a ser más persistente Laia tuvo que abrir los ojos porque los rayos del sol le estaban molestando. Suspiró y se quedó observando a Tom que seguía durmiendo plácidamente, una sonrisa tonta se puso en sus labios al recordar la noche que habían vivido, había sido increíble poder volver a sentirlo. Sin hacer mucho ruido se acercó a darle un ligero beso en los labios sin intención de despertarlo, pero los brazos de Tom rodearon el cuerpo desnudo de Laia, haciendo que esta se acercará más y así poder profundizar más el beso.

—Buenos días… —susurró Tom contra los labios de Laia— No sabía que ibas a ser la causa de mi dulce despertar.

—Buenos días, Tomi —susurró Laia con una sonrisa inocente en los labios.

—¿Qué hora es? —preguntó Tom un poco desorientado.

—Las diez y media —respondió Laia.

—Pues será mejor que nos demos una ducha rápida y nos vistamos —sugirió Tom— Porque sino nos quedamos sin desayuno.

Por otro lado, Bill y Kayla también dormían plácidamente. A causa de la iluminación repentina de la habitación, Bill se despertó observando con Kayla dormía dulcemente sobre su pecho desnudo. Le besó dulcemente el pelo, mientras que le acariciaba con delicadeza la espalda desnuda de la chica con las yemas de los dedos. Poco después Kayla abrió los ojos, sonriendo a su chico y darle un dulce beso de buenos días.

—Buenos días, princesa —susurró Bill sonriendo contra los labios de Kayla— ¿Qué tal has dormido?.

—Genial… —sonrió la chica— Estar entre tus brazos es adictivo.

—Lo sé —sonrió Bill con autosuficiencia— Todo yo soy adictivo.

—Te quiero… —apoyó la chica su cabeza en el pecho de Bill nuevamente.

—Te recomiendo que nos levantemos, porque sino después no nos darán el desayuno. Son las 10:30 —informó Bill— Más bien lo digo porque somos unos lentos duchándonos y vistiéndonos.

—Bueno, eso tiene arreglo —sonrió Kayla— Nos duchamos juntos, y ya está.

—Buena idea, aunque corremos el riesgo de no salir de la ducha —se rió Bill.

Ambos se levantaron de la cama, y se dirigieron hacia el gran baño que disponía la gran suite, y se metieron en la bañare, para darse un baño rápido. A los veinte minutos, ya se encontraban fuera de la bañera, con una toalla cada uno rodeando sus cuerpos desnudos. Después volvieron a la habitación, y buscaron su ropa por el suelo de la habitación, que habían dejado esparcida la noche anterior, en la que tuvieron una noche de pasión y sexo.

Cuando se acabaron de vestir, cogieron todas sus pertenencias y salieron de la habitación para luego caminar por el pasillo, y llegar a la zona de los ascensores. Bill pulsó el botón de llamada del ascensor, y esperaron a que llegara el ascensor, para luego entrar en él y bajar al comedor del hotel para desayunar ambos. Una vez que entraron en el salón, en una mesa al final se encontraron a Laia y a Tom que estaban hablando muy animadamente, mientras tomaban su desayuno.

—Buenos días —saludó Bill sonriente a Tom y a Laia.

—Buenos días —respondieron Laia y Tom sonrientes.

—¿Qué tal habéis pasado la noche? —preguntó Bill sentándose en una de las sillas, poniéndose al lado de su hermano, sentándose Kayla al lado de Laia.

—Muy bien. ¿No habéis escuchado los gritos de Laia en vuestra habitación diciendo mi nombre? —preguntó Tom en plan de broma.

—Tooom… —dijo Laia toda ruborizada atragantándose— No le hagáis caso, es una broma de él. No somos tan escandalosos.

—Ya… —levantó una de sus cejas Bill mirando a Laia.

—¿Y vosotros qué? —preguntó Tom a su hermano.

—Fenomenal, estoy hecho un tigre —sonrió Bill a su hermano.

—No exageres hermanito que el que se lleva el título del dios del sexo, soy yo —dijo Tom a su hermano con orgullo— Y nadie me lo va a quitar, aunque seas mi hermano gemelo.

—Bueno, creo que Bill te va a ganar en ese título —dijo de repente Kayla— Nos lo hemos pasado muy bien anoche en la cama. Bill es mucho mejor que tú.

—Podemos cambiar de tema —dijo Laia un poco incomoda— No me gusta hablar de esto.

—¿No te gusta hablar de sexo? —preguntó Tom a su novia con un poco de ironía.

—No, es eso —se intentó explicar Laia— Es que parece que estáis haciendo un concurso de quien es mejor en la cama, y eso no me gusta. Kayla y yo no somos objetos sexuales.

—No estamos haciendo un concurso, solo estamos bromeando —respondió Tom a Laia.

—Solo os falta poneros a medir vuestra cosa, para ver quien la tiene más larga —volvió a decir Laia a su novio.

—No hace falta, ya lo hemos comprobado muchas veces —se rió Tom.

—No tienes remedio —susurró Laia bufando.

—Vamos cielo no te enfades —abrazó Tom a Laia por el hombro, y le dio un beso en la sien.

—No estoy enfada… —susurró Laia— Solo que me da vergüenza hablar de lo que pasa entre nosotros con más gente.

—¡Qué tontería! —dijo Tom— Si al fin y al cabo después vas a contarle todo lo que hicimos ayer por la noche a Kayla, así que no sé porque tienes vergüenza. Yo a Bill le cuento todo.

—¿Todo? —preguntó de nuevo Laia a Tom.

—Todo… —sentenció Tom— Siempre tenemos conversaciones de hombres.

—¡Qué vergüenza! —suspiró Laia ruborizándose.

—Laia tener sexo es lo más natural de mundo, y bueno a veces Tom y yo necesitamos compartir opiniones de nuestras experiencias —se metió Bill en la conversación— Pero no te preocupes, esto quedará entre nosotros cuatro.

Después de acabar de desayunar todos, se levantaron de la mesa y se dirigieron a la salida del hotel. No se pararon en recepción a pagar la estancia, porque ya lo habían hecho cuando hicieron las reservaciones de las habitaciones. A los pocos minutos, vino el mismo coche que los había llevado el día anterior por la noche. Subieron todos dentro del coche, y Tom dio las indicaciones de la casa de las chicas, y luego se irían a la suya. Tenían que cambiarse de ropa y darse una nueva ducha. Cuando llegaron a la casa de los tíos de Laia, el chófer aparcó la limusina enfrente de la casa, y los chicos estuvieron unos minutos despidiéndose de las chicas. Luego, Laia y Kayla salieron del coche y se dirigieron hacia la casa, minutos después cuando entraron en el interior la limusina fue desapareciendo en el horizonte, hasta no verse más.

Los gemelos entraron en casa, sus padres se encontraban aún durmiendo seguro que se habían acostado tarde en la noche. Subieron las escaleras, y cada uno se dirigió hacia su habitación. Una vez dentro, cada busco en sus respectivos armarios una muda de ropa interior, y ropa limpia, y se metieron en el baño por turnos. Después Tom se fue a su habitación y se tumbó en la cama, a pensar al poco rato Bill entró en el cuarto de su hermano.

—Y bien, cuéntame como reaccionó Laia a ver los pétalos de rosas sobre la cama —habló Bill sentándose en la cama de su hermano, y mirándolo atentamente esperando una respuesta.

—Le gusto mucho —sonrió Tom tontamente.

—Es que soy el que mejor tiene ideas, hermanito —se tiró flores Bill por haberle ayudado— Eso lo tienes que reconocer, que soy el mejor.

—Oh, Bill. Vete al diablo —dijo Tom molesto— Está bien siempre piensas cosas bonitas y románticas que le pueden gustar a las mujeres, cosa que yo carezco.

—Es que siempre pienso en cosas bonitas que le pueden gustar a las mujeres —dijo orgulloso Bill.

—Y bueno don soy el mejor —se rió Tom— ¿Qué tal tu noche de sexo con Kayla? ¿Al fin te estrenaste?.

—Eh, que no tenga sexo con más frecuencia que tú, no significa que no me haya estrenado —dijo Bill un poco molesto— Bueno, fue fantástico. Kayla es muy pasional y le gusta jugar mucho…

—¿Así? —Tom se mordió el labio inferior para luego mover su piercing con la lengua— Ejemplifica.

—¡No hagas eso! —dijo Bill de repente.

—¿Lo qué? —preguntó Tom confuso.

—Mover el piercing de esa forma, haces que me acuerde de cosas pervertidas que haces —explicó Bill a su hermano.

—Ya… —susurró Tom moviendo de nuevo el piercing para fastidiar a su hermano— No me has puesto ningún ejemplo, así que dispara.

—Bueno, no sé como explicarte le gusta llevar las riendas de la situación. Kayla es una diosa en la cama, sabe la manera exacta de cómo tocarte para excitarte de tal forma que quieras tener sexo continuamente —se explicó Bill.

—Ya… —susurró Tom— Pero, ¿Estuvisteis mucho rato? Digo porque no sueles durar mucho.

—Eres un tonto —dijo Bill enfadándose de broma— Estuvimos hasta casi bien entrada las cinco de la mañana.

—Me has impresionado —dijo Tom alucinando— Creo que me has superado por una vez en la vida.

—Y bueno, ¿Laia que tal es en la cama? —preguntó Bill con un poco de recelo.

—Laia es una chica muy tímida, pero poco a poco se está empezando a soltar en la cama —sonrió Tom pervertidamente— Creo que estoy creando un pequeño monstruito. Al principio, siempre era yo quien dominaba en la cama, pero ahora Laia está aprendiendo y ya lo hace todo con mucha soltura, aunque me gusta seguir dominando a mí en la cama obviamente. Me pone demasiado cachondo cuando la escucho gritar mi nombre mientras la penetro.

—Pobrecilla, seguro que eres una bestia con ella —se compadeció Bill de Laia.

—Bueno, eso es uno de los inconvenientes de salir con el dios del sexo —sonrió Tom— Pero aún le queda mucho por aprender, y yo seré su mejor maestro.

—Y bueno… Esto resulta un poco obsceno —se rió Bill— ¿Laia te ha hecho alguna mamada o tú se las has hecho a ella?.

—Como te dije antes Laia es muy principiante en este tema, y no me ha hecho nunca una mamada —sonrió Tom— Pero… obviamente yo sí, me encanta cuando empieza a respirar entrecortadamente cuando juego con su sexo y acaricio su clítoris. ¿Y Kayla a ti?.

—Bueno, hay que decir que Kayla tiene muchas tablas en el sexo y sabe como dominar la situación —dijo Bill recordando la primera que había tenido sexo— Y si ambos tuvimos ese tipo de experiencia.

—Si ya sé que es buena. Cuando estuve con ella sabía tocar bien para excitarme —explicó Tom pensativamente.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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