Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 52
BARCELONA (ESPAÑA)
—¡Kayla! ¡Laia!—gritó Daniel un buen amigo de ellas dos. Hoy era el primer día de universidad para las chicas.
—¡Dan!—gritaron ellas y los tres corrieron para darse un fuerte abrazo.
—¿Qué tal las vacaciones? —preguntó el chico a sus amigas.
—Muy bien —contestaron las chicas sonriendo.
Se dirigieron hacia la puerta de entrada del edificio de la facultad con Dani, mientras que otros jóvenes pasaban por a lado de ellas, y mucho se les quedaban mirando al reconocerlas. Las noticias corrían como la pólvora, y ahora todo el mundo sabía donde habían pasado Laia y Kayla las vacaciones y con quienes habían estado.
—O soy yo o me da la impresión de que nos están observando —dijo Laia mirando alrededor como mucho de los estudiantes de la universidad cuchicheaban entre ellos.
—Las noticias corren muy deprisa, Laia —dijo Daniel mirando a las chicas— Todo el mundo sabe con quienes estuvisteis en vacaciones.
—Que bien, en nuestra vida no había suficientes garrapatas como para que ahora más gente quiera chuparnos las energías —dijo sarcásticamente Kayla.
—Hola chicas, ¿Qué tal habéis pasado las vacaciones? —se acercó una chica muy sonriente, llamada Helena.
—No intentes fingir ante nosotras que sabemos perfectamente que nos has puesto verdes por el facebook —se encaró Kayla a la chica, para luego seguir caminando por el pasillo ya que el timbre había sonado y deberían entrar en clase, dejando a Helena descolocada por su reacción.
Laia, Kayla y Dani caminaron por los pasillos de su facultad, hasta que llegaron al aula donde Laia tenía su clase, los dos amigos se despidieron de su amiga para después dirigirse al aula donde ellos tendrían clase. Primero entró Dani, seguido de Kayla. Cuando entraron dentro del aula, se formó un silencio bastante incomodo muchos de los compañeros de clase de Kayla se las quedaron mirando, para luego empezar a cuchichear entre ellos. Kayla haciendo caso omiso de la situación, se dirigió hacia unos pupitres que había al final del aula. Daniel la siguió para luego sentarse al lado de ella.
—¡Hombre! Si aquí está Kayla Kaulitz —dijo uno de los compañeros de clase con sorna, que casualmente también había estudiado en el instituto de las chicas, con lo cual también conocía a Kayla— ¿Cómo se siente al follarte a unos famosos, Kayla?.
—Sois odiosos —contestó Kayla sin seguir el juego.
—Venga, no te enfades o se lo vas a decir al mariquita de tu novio —dijo el chico— Oh perdón, si es Bill Kaulitz. ¿En verdad no es una nenaza?.
—Mira niñato de mierda —dijo Kayla con la paciencia agotada— No te permito que hables así de él, porque en verdad es más hombre que tú.
—Yo lo dudaría… —sonrió el chico volviendo a su sitio— Pero si tú lo dices…
—Uffff —resopló Kayla— Vamos a tener un año movidito, pero me importa un carajo lo que digan de nosotras.
Al poco rato, el móvil de Kayla comenzó a sonar con el sonido de que había recibido un mensaje. La chica buscó su móvil dentro del pequeño bolsillo que poseía su bolso, y lo sacó para mirar quien le había mandado el mensaje. Lo abrió y observó que le habían mandado una foto de ella y Bill liándose en la fiesta de cumpleaños de estos. Los compañeros de clase estaban expectantes para ver la reacción de la chica, mientras que se comenzaban a reír entre ellos, ya que un compañero de clase le había mandado un mensaje desde su móvil pero con número privado.
La mañana transcurrió un poco aburrido entre clase y clase, más bien eran presentaciones de cómo ese año iba a ser la materia en cada asignatura y que profesores se las impartirían. En la hora del recreo, Laia, Kayla y Daniel bajaron al patio y se sentaron en una zona alejada de la demás gente, pero aún así seguían sintiendo como los demás compañeros del instituto las miraban y se reían. A lo lejos pudieron ver a Helena como se reía a carcajada limpia, con las chicas más pijas del instituto, y como señalaba hacia donde ellas se encontraban.
Después de una mañana muy agotadora, por fin las clases se dieron por terminadas. Al ser el primer día no les dieron ningún tipo de quehacer así que Laia y Kayla aprovecharían para ir a comprar las libretas que necesitaban para cada asignatura, y después irían a la casa de Kayla para hablar y buscar información en internet sobre las fotos que habían salido. Daniel, Laia y Kayla salieron del instituto y comenzaron a caminar los tres juntos, calle abajo hasta que primero llegó Laia a su casa, se despidió de Kayla concretando una hora a la que quedarían más tarde y después entró en su casa. Kayla y Daniel siguieron su camino, hasta que Kayla llegó a su casa parándose en la puerta de esta.
—Bueno, Daniel nos vemos mañana —empezó a despedirse Kayla.
—Bien, pero si necesitas algo no dudes en llamarme. Sabes que puedes confiar en mí —sonrió el joven a la chica.
—Lo sé —sonrió Kayla con una sonrisa triste— Esté año va a ser un poco duro, lo presiento.
—Te acostumbrarás —contestó Daniel— Aunque me resulta un poco desconcertante que mi mejor amiga salga con un famoso.
—Bueno ya hablaremos en otro momento —intentó despedirse rápidamente Kayla con un poco de nerviosismo— Tengo que ir a comer, que sino mi madre me dice que se enfría mi comida.
—Está bien —asintió Daniel— Nos vemos mañana.
Kayla se dirigió hacia la puerta de su casa, y Daniel se fue caminando lentamente por la calle hasta que desapareció. Cuando entró en casa Kayla, lo primero que hizo fue a ir a dejar su bolso en su habitación, cogiendo su móvil y bajó a la cocina. Su madre se encontraba acabando de hacer la comida. Se sentó en una silla, esperando a que su madre acabara con la comida.
—¿Qué tal en la universidad? —preguntó su madre.
—Bien. Aburrido como siempre. Hoy no hemos dado nada, solo han sido presentaciones de asignaturas y de profesores —contestó Kayla con desgana.
—Bueno, a ver si este curso lo empiezas con ganas y no suspendes muchas —dijo esperanzada su madre— Acuérdate que estás ya en la universidad, así que tienes que apretar muy duro para poder aprobar todo el curso bien de tu carrera.
—Mamá no me estreses que aún hemos empezado hoy —contestó Kayla a su madre, odiaba cuando se ponía en ese plan.
—Bueno vale ya no te digo nada más —dijo la madre de Kayla acabando la conversación— Ahora comete eso que se enfría. ¿Por cierto, no tienes que contarme algo?.
—¿Por qué dices eso? —respondió Kayla con otra pregunta.
—Las fotos que han salido últimamente en todos los programas del corazón donde mi hija y su amiga salen con unos chicos, resultan ser famosos —dijo la madre de carrerilla— Te parece poco…
—Bueno… Si… —susurró Kayla— Solo somos amigos nada más.
—Unos amigos no se besan como lo has hecho tú con ese chico —dijo severamente la madre de Kayla— Tu padre quiere hablar contigo seriamente respecto a eso. Ahora comete la comida.
Kayla comenzó a comer su comida en silencio. Odiaba cuando su madre se ponía en ese plan, y por encima ahora la había conseguido enfadar un poco. Cuando acabo de comer se fue a su habitación a tumbarse un poco, y así descansar. Por otro lado, Laia había llegado a su casa y se había ido a la cocina y como siempre le tocaba comer sola, ya que sus padres estaban trabajando después de prepararse una comida ligera, que consistió en una ensalada se fue a su habitación, para luego tumbarse y descansar hasta la hora que había quedado con Kayla.
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
A los pocos días que Laia y Kayla se fueran a España, Tom y Bill regresaron a Los Ángeles para continuar con la preparación de su nuevo disco. Por el día se dedicaban a descansar, y por las noches cuando Bill se sentía más inspirado se iban a estudio para grabar las maquetas de las canciones que tenían escritas. Por videoconferencia, se comunicaban con Georg y con Gustav para explicarles como sería esa canción, y por parte de los G’s les pasaban la música tanto de la batería como del bajo. Eso es lo que hacían de lunes a jueves, los fines de semana se dedicaban a salir por ahí a cenas con productores, y con amigos que habían conocido desde que se fueron a vivir a Los Ángeles.
—¿Voy bien? —preguntó Bill a su hermano saliendo del baño.
—Sí… Siempre vas bien —dijo Tom con voz cansina— No sé para que me preguntas si total te vas a poner lo que tú quieras, no lo que yo te diga.
—Ya lo sé, pero quiero ir bien ya que hoy la cena que tenemos es importante date cuenta que es una cena de negocios Tom —respondió Bill.
—Venga apúrate porque no quiero hacer esperar a David —dijo Tom a su hermano.
Bill se fue a acabar de prepararse, mientras que Tom cogía las llaves del coche, la cartera, el móvil y se ponía la chaqueta. Minutos después, el gemelo pequeño salió completamente listo, ambos gemelos salieron del apartamento donde vivían en Los Ángeles. Gordon ya se encontraba esperando a los gemelos al lado del coche, esa noche acompañaría a sus hijastros a una importante cena de negocios, donde determinarían como sería su nuevo disco en que ellos serían de nuevo coproductores. Gordon se encontraba en Los Ángeles de visita, ya que tenía a uno de sus mejores amigos viviendo allí pero esa noche acompañaría a los gemelos a esa cena tan importante de negocios, ya que les iba a aconsejar sobre el tema de que iban a hablar, porque él había tenido su propio grupo de música.
—Hola chicos —saludó Gordon a sus hijos— ¿Qué tal todo?.
—Muy bien —sonrió Bill a su padrastro.
—Podéis subir ya al coche —dijo Tom desde la puerta del conductor, ya que Bill y Gordon se habían quedado de pie.
—Vale —abrió la puerta de atrás del coche Gordon para meterse en el coche, y ponerse el cinturón de seguridad. Bill se había sentado en el asiento al lado del conductor, poniéndose posteriormente el cinturón de seguridad.
—Bueno… Allá vamos —arrancó el coche Tom y comenzó a conducir por las calles desiertas de Los Ángeles ya que a esas horas ya era completamente de noche.
—Y bueno… ¿Qué tal con las chicas? ¿Cómo llevan que sus novios estén al otro lado del continente? —preguntó Gordon a sus hijos, interesándose por la relación que tenían sus hijos con sus novias.
—Bien… Les cuesta un poco estar lejos de nosotros pero procuramos hablar con ellas casi siempre que podemos —explicó Tom— Solemos llamarlas por teléfono por la mañana, ya que en España es de noche y después por la noche antes de acostarnos nosotros porque en España es por la mañana temprano, y como se tienen que levantar temprano para ir al instituto pues aprovechamos y así le decimos los buenos días.
—Genial —sonrió Gordon— ¿Y qué tal llevan el instituto?.
—Bueno, andan un poco estresadas sobre todo porque nos han contado que mucho de sus compañeros empiezan a atosigarlas porque muchos saben que tienen una relación con nosotros. Y bueno van de interesados —respondió Bill.
—Ya, eso pasa siempre —dijo Gordon a sus hijos— Os ocurrió a vosotros cuando estabais aún en el instituto y empezabais con el grupo.
—Lo sé, pero creo que es demasiada presión para ellas —dijo Bill con un poco de culpabilidad.
Después de unos veinte minutos de trayecto, por fin llegaron al restaurante donde iban a tener la cena de negocios. Tom aparcó el coche en el parking que poseía el propio restaurante, para luego salir los tres del automóvil. La noche había refrescado bastante haciendo que el aire frio impactará sobre la cara de Bill, haciendo que su pelo se moviera con el aire. Se dirigieron hacia la entrada del restaurante llamado Katsuya que era un restaurante de comida japonesa, a la cual los gemelos les encantaban. Un empleado del restaurante los acompañó hacia la mesa, donde se encontraban ya varios de los productores con los que hablarían de negocios durante esa cena.
—Hola Bill —saludó David Jost, manager de los chicos y productor.
—Hola David —respondió educadamente Bill a su manager.
—Hola Gordon, ¿Qué tal? —saludó David al padrastro de los chicos.
—Hola David. Estoy muy bien de visita por Los Ángeles —sonrió el hombre.
—Bueno será mejor que os sentéis —dijo Dave a los chicos y a Gordon— Es mejor hablar cómodamente.
Al poco rato de sentarse, el camarero se acercó a ellos para darles la carta, y así eligieran lo que iban a comer. Después de pensar mucho, dijeron al camarero lo que querían anotando el pedido para luego macharse a la cocina. Mientras tanto los gemelos hablaban con los productores sobre como harían el disco, más bien como dirigirían el nuevo sonido que tenían pensado, también estuvieron hablando de cómo sería la promoción, las fotos que se sacarían para la portada del disco, como financiarían el primer videoclip del disco que sería el primer single de lanzamiento. Punto por punto fueron acordando esos detalles, mientras que Gordon escuchaba atentamente y también daba su opinión a sus hijastros para asesorarlos. Eran ya media noche cuando la cena acabó, los gemelos y Gordon se despidieron de David y de los demás para luego abandonar el restaurante y dirigirse nuevamente a casa.
Al salir del restaurante, varios flashes de cámaras de fotos provenientes de paparazzi, que se ganaban la vida sacando exclusivas y rumores de famosos cegaron los ojos de los gemelos y del padrastro de los chicos. Gordon cogió las llaves del coche, que le dio Tom para adelantarse al coche y así arrancar el coche y poder sacar a los chicos de esa situación tan incómoda. Mientras tanto los gemelos caminaban rápidamente tratando de esquivar los flashes, que aunque estaban a una distancia prudencial para que los gemelos pudieran moverse bien, no pararon en ningún momento en sacar fotos, para poderlas publicar al día siguiente en los diarios digitales de la prensa rosa y de cotilleos de Los Ángeles. Los gemelos siguieron avanzando, hasta que apareció el coche de ellos conducido por Gordon. Antes de entrar en el coche, una chica se acercó a Bill.
—¡Bill! ¡Bill! —dijo la chica acercándose rápidamente antes de que Bill se metiera en el coche— ¿Me puedes dar un autógrafo?.
—Ahora no —contestó secamente Bill para entrar dentro del coche en la parte delantera y se sentaba en el asiento del copiloto, mientras que Tom lo hacía en el asiento del conductor, pasando a los asientos de atrás Gordon.
Tom arrancó el coche, mientras que los paparazzi seguían sacando alguna instantánea de los gemelos dentro del coche, hasta que desapareció de las vista de los fotógrafos. Durante varios minutos Tom condujo en silencio, ni siquiera había puesto la radio del coche. Solo faltaban unas cuantas calles para llegar al apartamento donde vivían los gemelos. Durante el trayecto Bill aprovechó para sacar su móvil, y así hacer una llamada.
Inicio conversación telefónica
—Hola Buenos días, me podría poner con Kayla Martínez —dijo Bill mientras que se reía.
—Bill tonto —contestó Kayla media adormilada desde la otra línea de teléfono.
—¿Cómo has amanecido hoy? —preguntó Bill a su novia, ya que en esos momentos en España eran las ocho de la mañana.
—Bien, cansada y con sueño. Ahora estoy de camino a casa de Laia para irnos juntas a la universidad —contestó la chica en español— ¿Y tú?.
—¿Qué has dicho que no te he entendido nada? —dijo Bill riéndose.
—Sorry Bill, es que estoy muy dormida —se rió Kayla— Pues nada que estoy cansada y con sueño y ahora estoy de camino a casa de Laia —respondió la chica nuevamente pero esta vez en alemán para que Bill la entendiera.
—Ooh no pasa nada —sonrió Bill.
—Dile a Kayla que salude a Laia de mi parte —se metió en la conversación Tom mientras seguía con la mirada fija en la carretera mientras conducía.
—De parte de mi hermano Tom, que saludes a Laia de su parte —dijo Bill a su novia.
—Ya lo he oído. ¿A dónde habéis ido? —preguntó Kayla a su novio intrigada.
—Hemos tenido una cena de negocios en el restaurante Katsuya —explicó Bill a Kayla— Y ahora regresamos a casa, después de que unos cuantos fotógrafos nos sacaran unas decenas de fotos.
—Vaya… —dijo Kayla con preocupación.
—No te preocupes cielo. Estamos acostumbrado —intentó tranquilizarla Bill.
—Te extraño mucho —dijo Kayla con tristeza— No veo el día en que nos volvamos a ver.
—Muy pronto nos veremos. Bueno cielo, tengo que colgar que ya hemos llegado —se empezó a despedir Bill— Que tengas un buen día, y piensa mucho en mí. Hablamos por la mañana cuando me despierte.
—Está bien. Te quiero —sonrió tontamente Kayla para luego colgar el teléfono.
Fin conversación telefónica
Continúa…
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