It’s just a dream 53

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 53

BARCELONA (ESPAÑA)

Kayla caminó durante unos minutos más, hasta que llegó al portalón de la casa de Laia. Estuvo esperando durante dos o tres minutos escasos cuando Laia abrió la puerta del portalón, y se dirigió hacia donde estaba su amiga.

—Bueno días Kayla, ¿Y esa cara tan risueña? —preguntó Laia a su amiga al verla con una cara de felicidad.

—Digamos que he tenido un bonito despertar de mañana —sonrió de nuevo Kayla— Estuve hablando con Bill.

—¿Cuándo? ¿Ahora? —preguntó Laia intrigada.

—Hace unos minutos, mientras que me dirigía hacia aquí —respondió Kayla a su amiga.

—No es justo yo quería hablar con Tom —dijo un poco molesta Laia.

—Estaba conduciendo el coche, me ha dado recuerdos para ti Bill de parte de Tom —dijo Kayla a su amiga.

—Bueno… haber si por la noche puedo hablar con él —dijo con tristeza Laia.

—No pongas esa cara triste, que ya te llamara por la noche y ya hablareis —intentó animar Kayla a su amiga.

—Ya… pero quería escuchar su voz, diciéndome los buenos días —sonrió tontamente Laia— Lo extraño demasiado.

Las dos amigas emprendieron su camino hacia la facultad, que quedaba a tres calles más abajo de donde ellas vivían. El frio de la mañana caló en sus pulmones, haciendo que ambas chicas expulsarán humo al respirar. Daniel ya se encontraba esperando en la puerta de la facultad esperando a que ellas llegaran. Cuando llegaron se acercaron a Daniel.

—Hola Dan —sonrió Laia saludando a su amigo— ¿Qué tal has amanecido hoy?.

—Bien —contestó el chico— Hola Kayla…

—Hola Dan —saludó Kayla a su amigo.

—Te veo muy sonriente hoy —puntualizó Dan a Kayla.

—Es que hoy ha hablado de muy de mañana con Bill, yo no he tenido mucha suerte y no he podido hablar con Tom —dijo Laia con resignación.

—¿Y de que habéis hablado? —preguntó Dan a Kayla, intentando averiguar.

—Pues de cosas sin importancia —dijo Kayla intentando esquivar el tema— Tenemos que apurarnos que sino la profesora de geografía nos deja puerta afuera, como lleguemos tarde.

Cuando tres jóvenes se separaron para ir cada uno a su correspondiente aula. Fueron a sentarse a sus pupitres, mientras se escuchaban cuchicheos matutinos por parte de los compañeros de clase de las chicas, hablando claramente de ellas. Al poco rato, la profesora entró en el aula poniendo un poco de orden en el alboroto que se estaba formando en la clase, de risas y comentarios. La hora fue realmente aburrida como todas las clases, así que Kayla se dedico a navegar un poco por internet desde su laptop pequeña, que ese año habían puesto para hacer actividades en clase. Dan miraba de soslayó de vez en cuando a Kayla, pensando en que diablos le había visto a ese chico con pinta de mujer. Por otro lado, Laia, en su aula, no hacía más que copiar apuntes de lo que la profesora iba diciendo.

—Y bueno para mañana quiero que hagáis un trabajo de diez páginas sobre la importancia de las relaciones públicas en las empresas —concluyó la profesora— Quien no me entregue el trabajo, le restaré la nota del examen de evaluación. Mínimo grupo de dos. No olvidéis chicos, cuenta para la nota final de evaluación.

—Genial… —suspiró Kayla una vez que la profesora se había ido de la clase— Nos quieren matar a trabajos, aún llevamos un día de clase y ya nos ponen mogollón de trabajos. ¿Cómo le ha dado tiempo de dar todo eso en una sola hora de clase? Es más… ¿Qué coño es eso que ha explicado?.

—Lo sabrías, si no te dedicarás a ver páginas en donde sale tu novio de pacotilla —contestó Helena que pasaba en ese mismo momento, poniendo una cara de odio hacia Kayla.

—A mi no me mires con esa cara de asco, que más asco me das tú —contestó Kayla levantándose de su sitio para encararse a Helena.

—Kayla… Para… No creo que sea… —intentó Dan evitar un mal menor.

—Señorita Martínez, Señorita Fernández. ¿Qué está ocurriendo? —preguntó el profesor de la siguiente materia que tenían, entrando por la clase.

—Kayla se ha estado metiendo conmigo e insultándome. Y lo peor, es que ha hablando mal de mis padres —dijo Helena con voz de víctima y de niña buena.

—Qué dices imbécil si yo no he dicho nada de eso. Profesor no le haga caso —intentó defenderse Kayla— Es solo una envidiosa.

—Coja sus cosas, y váyase a dirección —dijo el profesor invitando a Kayla a salir de la clase.

—Ya se ha liado —susurró Laia al ver a su amiga marcharse de la clase, a Dan.

Kayla salió de la clase para dirigirse a dirección, mientras que el profesor comenzó a dar la clase. Otra vez, a Dan le tocó coger todos los apuntes para después por la tarde pasárselos a su amiga, ya que tendrían que quedar esa tarde para hacer el trabajo. Una vez que estuvo en dirección, Kayla se dirigió a la secretaria del director, para darle el reporte que le había dado el profesor a ella. La mujer la miró de medio lado, en cuanto le entregó el reporte. Minutos después la secretaria entraba en el despacho del director, para darle la hoja, para luego salir del despacho y sentarse otra vez en su mesa.

—En unos minutos te atiende —dijo con voz seca aquella mujer, para luego meterse de nuevo en pasar unos expedientes a limpio al ordenador.

—¡Señorita Martínez! —retumbó la voz del director, que había salido del despacho— Ya empezamos el curso teniéndola en mi despacho. ¿Qué ha ocurrido?.

—Yo no he hecho nada. Solo que algunas personas son unas envidiosas —contestó Kayla al director.

—Modérese en su vocabulario o me veré obligado a suspenderle durante unas semanas —amenazó el director a Kayla.

—¿Es una coña? —preguntó Kayla sin creérselo.

—Como siga con esa actitud me veré obligado —volvió a amenazar el director a Kayla.

—Genial… —suspiró frustrada Kayla.

—Por el momento no voy a hacer nada en lo respecto, pero que no se vuelva a repetir —concluyó el director— Ahora váyase a su clase, que ha de estar a comenzar la siguiente clase.

Kayla salió del despacho del director, y comenzó a recorrer los pasillos de camino a su aula. Tuvo que esperar a que el timbre tocara, para poder volver a entrar en clase. Una voz que el profesor salió de la clase, Kayla accedió al interior del aula bajo la atenta mirada de sus compañeros, que la vieron muy risueña sin ningún preludio de haber sido expulsada. Kayla se sentó en su pupitre junto con Dan.

—Y bien… ¿Qué te ha dicho? —preguntó Dan intrigada.

—Nada… Solo dijo que procurará que no se volviera a repetir —miró Kayla a su amigo.

—Menos mal… —suspiró aliviado Dan— Pensé que te iban a echar de la facultad por unas semanas. Tienes que aprender a controlar tus impulsos.

—Teniendo a esa zorra, falsa, envidiosa delante mía nunca voy a poder controlarme —susurró Kayla a su amigo— Pero un día me las pagará.

Las clases siguieron transcurriendo como siempre, aburridas y monótonas. Las clases seguían siendo muy aburridas. La profesora se empeñaba en hacerles analizar texto, para luego comentar. Cuando el timbre del recreo sonó, una oleada de adolescentes descarriados, se sintieron libres por veinte minutos. El patio se lleno de estudiantes de todas las edades, desde los que iban en primero de carrera hasta lo que iban en el último año. Kayla, Laia y Dan ocuparon el lugar de siempre, donde no eran molestadas donde no eran vistas con malas caras.

—¿Dónde haremos el trabajo? —preguntó Dan a Kayla— ¿Qué tal en mi casa?.

—No sé… y si vamos mejor a una biblioteca allí podremos coger más información —propuso Kayla.

—No seas del neolítico, tía —dijo Dan— Podemos buscar información en el wikipedia, si vamos a mi casa.

—Pues entonces mejor en mi casa, yo también tengo ordenador con internet —propuso Kayla.

—Vale. ¿A qué hora? —preguntó Dan.

—A las cinco de la tarde. Si te viene bien —dijo Kayla a ambos.

—Si queréis puedo llamar a mi madre para decirle que no me deje comida preparada, e irme a tu casa mientras que hacéis el trabajo cuando salgamos de la facultad —dijo Laia a Kayla.

—Pero tú tendrás que hacer también trabajos que te podrían —dijo Kayla a su amiga.

—Los puedo hacer en tu casa, tengo el portátil en la mochila —dijo Laia sonriendo.

—Vale, pero tengo que avisar a mi madre para que haga más comida —informó Kayla— Después antes de que acabe el recreo que le mando un mensaje al móvil a mi madre.

Ya solo quedaban dos horas de clase para que el día en la universidad acabase. Antes de que el recreo acabase, Kayla como había dicho a Laia mandó un mensaje avisando a su madre de que Laia iría a comer ese día a casa, y Laia mandó otro mensaje a su madre para que no le dejará la comida lista. Las últimas clases pasaron volando, cosa que agradecieron las chicas porque era un día cargado de deberes y de trabajos extras. El timbre sonó y comenzaron a salir de la clase a paso apurado, para luego bajar las escaleras que daban al exterior de la facultad. Kayla, Laia y Dan iban caminando cuando Helena se interpuso en el camino de ambos, y comenzó otra vez a meterse con Kayla y con Laia no contenta con lo que había hecho por la mañana. Kayla no se pudo contener…

—Eres una zorra —gritó Kayla a Helena.

—Y tu eres una perra —contraatacó Helena— Deberías de ir a la perrera, para juntarse con los de tu calaña.

—Aquí la perra eres tú que tienes la rabia —contraatacó Kayla defendiéndose.

—Prefiero tener la rabia y no el Sida como tendrás tú que te vas follando a todo aquel que pasa por delante. ¿Hay alguien que no te hayas tirado de todo el pueblo?—dijo irónicamente— No entiendo como puede estar con una persona como tú. No vales la pena.

—Si, a tu puto padre. Y si está conmigo es por algo. Tampoco es mi problema que estés celosa de que yo haya viajado Alemania y tener la suerte de conocerlos.

—Tiene razón —le dio la razón Laia.

—Todo el mundo está grabando, será mejor que nos vayamos —dijo Daniel intentando calmar la situación.

—Eres una aprovechada —volvió a decir Helena con odio.

—¿Por qué dices eso a Kayla? —preguntó Laia sin entender.

—Porque ella no le quiere, solo está con él porque es famoso y tiene dinero —dijo Helena con resentimiento.

—Eso no es verdad, Kayla no es ese tipo de personas y lo sabes muy bien Helena —defendió Laia a su amiga— No sé porque has cambiado tanto, antes las tres estábamos muy unidas, y ahora…

—Tú mismo lo has dicho antes… Nunca habéis contado conmigo para vuestras cosas —volvió a decir Helena— Así que no os quejéis por el trato que recibís.

—No vale la pena discutir contigo —dijo finalmente Kayla— Vámonos tenemos mejores cosas que hacer que estar discutiendo con ella.

Daniel, Kayla y Laia se fueron dejando a Helena en medio del corrillo, mientras que los demás compañeros comentaban lo ocurrido. Cuando llegaron a la puerta de la casa de Kayla, Daniel se despidió de las chicas, y siguió su camino hacia su casa. Después las chicas entraron al interior de la casa para luego comer. Cuando acabaron de comer se fueron a la habitación de Kayla a descansar un poco, mientras esperaban a que vinera Daniel para hacer el trabajo con Kayla. Como habían acordado a las cinco en punto, Daniel estaba llamando al timbre de la puerta de la casa de Kayla. La chica bajo las escaleras corriendo para abrir la puerta, los padres de Kayla se encontraban en el salón viendo la televisión, así que Kayla hizo subir rápidamente a Daniel, para que sus padres no les molestara con preguntas tontas.

—Hola Laia —saludó el chico a Laia cuando entró por la puerta— ¿Kayla Ya has buscado algo de información?.

—Estoy en ello —dijo Kayla mientras anotaba unas cosas en su libreta que copiaba del ordenador.

Durante toda la tarde estuvieron recopilando información, y escribiendo, pero aún así el trabajo eran tan extenso que hasta bien entrada la noche tendrían que estar haciéndolo. Cuando llegó la hora de cenar, decidieron hacer un descanso y los tres chicos bajaron a la cocina. Los padres de Kayla se encontraban haciendo la cena, así que entre Kayla, Laia y Dan pusieron la mesa. Cuando acabaron de hacer la cena los padres de Kayla, se sentaron todos a la mesa y comenzaron a comer.

—¿Qué tal has pasado el verano, Dan? —preguntó la madre de Kayla al chico, ya que había mucho confianza con él.

—Muy bien —sonrió el chico.

—¿Has ido a algún sitio fuera de España? —preguntó el padre de Kayla.

—No, señor —contestó Dan— No he tenido la suerte de su hija.

Tras esa pequeña conversación, siguieron cenando en silencio. Después cuando acabaron ayudaron a los padres de Kayla a recoger la cocina, y subieron de nuevo a la habitación de la joven para continuar con el trabajo que tenían que entregar el día siguiente en clase. Esa noche sería muy dura y agotadora, así que esa noche Dan dormiría en la casa de su amiga, aunque Kayla invitó a Laia a dormir tan bien. La vida de estudiante era estresante.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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