Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 58
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
En el transcurso del mes de septiembre y parte del mes de octubre los gemelos Kaulitz habían estado metidos en el estudio de grabación, preparando su nuevo disco. Pero no todo era trabajar, ya que tenían sus salidas nocturnas, donde iban a fiestas y de vez en cuando a algún club con sus amigos Shiro y Shay que se habían convertido en un gran apoyo para los gemelos en ese año y medio, que hacían que se habían ido a vivir a Los Ángeles. Ya era de noche, ese día se habían tomado el día libre en el estudio de grabación, con lo cual se habían levantado un poco más tarde de lo habitual, ya que a ambos gemelos les encantaba dormir, y también habían ido a comer a un buen restaurante como solían hacer siempre.
Bill se encontraba en su habitación, poniéndose unos pantalones vaqueros ajustados y poniéndose una camiseta para luego ponerse encima una cazadora de cuero pero sintética, ya que él defendía la vida de los animales, de hecho que junto con su hermano mayor había hecho una campaña para el grupo ecologista y que defendía la vida de los animales, llamado PETA. Desde que se habían metido a esa causa los gemelos habían cambiado muchos hábitos de su vida, ahora las adoradas hamburguesas de las cuales se alimentaban siendo unos adolescentes, habían pasado a ser hamburguesas vegetarianas, tenían el sabor de la carne pero no estaban hechas de carne. También comían mucha pasta, y pizzas pero también al estilo vegetariano, todo por la causa de salvar a los animales del maltrato. Cuando Bill acabó de ponerse su cazadora, salió de la habitación cogiendo su cartera, móvil y gafas de sol para cubrir sus ojos ante la mirada furtiva de algún paparazzi que quisiera sacar alguna instantánea de aquella salida nocturna. Se fue al salón de su casa, a esperar que su hermano Tom saliera también de su habitación, ya que el joven se había ido a dar una ducha rápida, y así aprovechar y cambiarse de ropa.
—¿Ya estás listo? —preguntó Bill cuando vio a su hermano aparecer por el salón de su apartamento.
—Si —respondió Tom cogiendo su móvil, su paquete de tabaco y las llaves de su coche— Cuando quieras nos podemos ir.
—Yo también ya estoy listo —informó Bill— Así que podemos irnos ya, es un poco tarde y no me gusta hacer esperar a Shiro y Shay.
Los dos hermanos salieron del apartamento en el que vivían ambos, para luego dirigirse al automóvil de Tom. El gemelo mayor abrió la puerta del coche con el mando a distancia, y se sentó en el asiento del conductor, su hermano menor gemelo lo imitó sentándose en el asiento del copiloto. Poco después, Tom arrancó el coche, y comenzó a conducirlo hacia la casa de sus amigos Shiro y Shay. Los dos gemelos iban concentrados en la carretera, Bill mirando por la ventana del coche, y Tom fijándose atentamente en la carretera.
—¿Sabes en que he pensado? —dijo de repente el gemelo menor.
—Sino me lo dices nunca lo sabré —respondió Tom mirando sin apartar la vista de la carretera.
—Pues que nos podíamos hacer un twin tattoo —sonrió Bill a su hermano— Así estaríamos más unidos
—Bill no hace falta que nos hagamos un twin tattoo, como dices tú, para estar más unidos —dijo Tom otra vez sin apartar la vista de la carretera— Eres mi hermano menor, y siempre estaré contigo no necesito eso. Además sabes que a mí no me gustan los tattoos, así que no intentes convencerme.
—Podías hacer un sacrificio, di que sí —intentó convencer Bill a Tom poniendo ojitos de cordero degollado— Hazlo por mí soy tu hermano pequeño, y me tienes que consentir.
—Que no, que yo no me voy a hacer un tatuaje —volvió a decir Tom rotundamente— Ya me llega con verte a ti, para tener yo alguno en el cuerpo.
—Eres un mal hermano, que lo sepas —dijo Bill con cara de enfado— Después no digas que no cuentas para hacer cosas contigo. Esta sería una buena ocasión, para compartir cosas juntos.
—Bill… No quiero hablar más del tema. A veces eres un poco rallante —dijo Tom con un poco de mala hostia— No quiero ponerme de malhumor, así que deja ese tema de una vez.
—Eres un soso —susurró Bill volviéndose a concentrar en la ventana del coche, observando el paisaje que apenas se miraba ya que la calle estaba completamente oscura, solo unas cuantas farolas alumbraban la calla cada cierta distancia.
Después de unos diez minutos aproximadamente, ya se encontraban cerca de la casa de Shiro y Shay. Cuando llegaron al gran portón que daba a la finca del matrimonio, Bill salió del coche y llamó al telefonillo para que les abrieran la puerta. Cuando la puerta se empezó a abrir, Bill volvió de nuevo al coche, y Tom arrancó para meter el coche dentro de la finca que el matrimonio tenía. Una vez que estuvieron adentro, la puerta se cerró y Tom aparcó el coche para luego salir los dos hermanos del interior del coche. Se dirigieron hacia la puerta de la casa, que ya estaba abierta con Shiro y Shay esperándolos para darles la bienvenida.
—¡Tom! ¡Bill! —saludó Shay a los chicos— ¿Qué tal todo?.
—Muy bien —respondió sonriente Bill— ¿Y vosotros que tal?.
—Estamos estupendos —sonrió Shiro a sus dos amigos.
Los cuatro amigos entraron en el interior de la casa, el matrimonio se veía radiante de felicidad, estaban pasando por unos de los mejores momentos de su vida, y querían compartirlo con sus amigos por eso los habían invitado para cenar esa noche, donde les comunicarían la buena noticia. Primero se sentaron en el gran salón, y lo sillones de piel sintética que tenía, y comenzaron a charlar, mientras que esperaban a que la cena estuviera lista, más bien a que le trajeran. El matrimonio había encargado a un restaurante japonés sushi y otra comida, ya que sabían que a los gemelos les encantaba esa comida, ya que en varias ocasiones habían ido a cenar con ellos, al restaurante Kasutya que se dedicaba a preparar comida japonesa.
—Y bueno, ¿Para cuándo el nuevo disco? —preguntó Shiro a los chicos.
—Aún nos queda un poco por hacer, tenemos que grabar unas canciones que escribí el otro día —explicó Bill— Solo falta que Tom le hago los arreglos con su guitarra, y después le mandaremos por email a Georg y Gustav la música para que ellos le añadan la música del bajo y la batería.
—Eso está muy bien —sonrió Shay.
—También hemos hablado hace unas semanas con David, para haber si había la posibilidad de crear un aplicación para móviles con android, y así tener a las fans informadas con nuestro día a día como un messenger personal —explicó Tom a su dos amigos.
—Muchas de vuestras fans se van a poner contentas cuando sepan la noticia —djio Shiro.
—Sí, porque nosotros podremos responder a los comentarios que nos dejen en la aplicación en las fotos que subamos —informó Bill— Pero aún está en proceso, los desarrolladores informáticos dijo que tardarían unas semanas para crearla, y después tendríamos que probarla antes de lanzarla al mercado, para ver si tiene errores la aplicación.
—¿Pero bueno solo hablareis de vuestro discos, no de cosas personales? —preguntó Shay interesándose por el bienestar de la privacidad de sus amigos.
—Claro, solo será respecto a Tokio Hotel nada de vida personal —aclaró Tom.
—Bueno, aunque últimamente vuestra vida personal anda en boca de todos —dijo Shiro— ¿Y que son de las chicas con las que salisteis en fotos varias veces cuando estabais en Alemania?.
—Laia y Kayla —dijo Bill.
—Sí, esas chicas. Es que no me acordaba de esos nombres son un poco raros —dijo Shiro.
—Bueno el de Laia puede porque es español, pero el de Kayla es muy americano por lo menos a mi me lo parece —respondió Tom.
—Son nuestras novias —informó oficialmente Bill.
—¡Vaya! Y lo teníais callado —dijo sorprendida Shay.
—Es que queremos tenerlas lo más posible apartadas de todo este mundo de famosos. Ellas se merecen llevar un vida normal —respondió Tom— A un así han tenido ya problemas con sus compañeros de la universidad, hace un mes colgaron en youtube un video de ellas, en donde una chica estaba insultando a la novia de Bill.
—Vaya… Eso debe ser muy duro —comentó apenada Shay.
—Sí, lo es… Laia me ha dicho que no saben llevar el día a día en la universidad que cada vez las acosan más —siguió contando Tom.
—Pobres chicas —dijo apenada Shiro— ¿No habéis pensando traerlas a vivir con vosotros?.
—No, ellas tienen que acabar primero sus estudios, y como he dicho antes sería exponerlas demasiado —dijo Tom— Aunque alguna vez que otra viajaremos a España a visitarlas.
—¿Vosotros creéis que esta relación a distancia funcionará? —preguntó Shay.
—Creo que sí, tenemos que probar sino nunca podremos enamorarnos porque siempre estaremos condicionados por nuestro trabajo —respondió Bill.
—Tenéis razón, aún sois jóvenes para cerraros al amor tenéis que intentarlo para saberlo —dijo Shay.
—Bueno dejemos de hablar de nosotros —dijo Bill cambiando de tema— ¿Qué es esa noticia que nos tenéis que dar?.
—Bueno si tenemos que daros una noticia pero creo que será mejor después de que cenemos —dijo Shay ya que en ese mismo momento sonó el timbre, que era el repartidor que traía la cena. Shay se levantó del sillón con la cartera en mano para pagar el pedido— Ser buenos chicos e ir ayudando a Shiro a llevar los cartones con la cena.
Mientras que Shay pagaba al repartidor, entre Shiro, Bill y Tom fueron llevando las cajas de cartón que contenía el sushi y otros platos típicos japoneses. Los platos, vasos y servilletas ya estaban colocados en la mesa, mucho antes de que los gemelos llegaran a la casa. Después de pagar al repartidor, Shay cerró la puerta de la casa y se dirigió hacia el salón donde los chicos estaban abriendo ya las cajas. Shay y Shiro se sentaron en cada uno de los extremos de la mesa, que no era muy grande, y los gemelos en los laterales uno enfrente del otro.
—Mmmm que rico está —dijo Bill engullendo un trozo de sushi.
—Sí, está riquísimo —dijo Tom después de haber tragado su cacho de sushi y ahora estaba bebiendo de su vaso.
—Y bueno, ¿Cuándo nos vais a decir la noticia? —preguntó Bill insistentemente al matrimonio.
—¿Estás muy impaciente Bill? —se rió Shay.
—A ver nos llamáis hoy por la tarde de que viniéramos a cenar, que nos queríais decir una cosa importante —comenzó a hablar rápidamente Bill— Y ahora nos queréis dejar con la intriga.
—Está bien. Ya no os vamos a torturar más —sonrió Shay— Queremos que forméis parte de esta noticia tan maravillosa.
—Shay y yo vamos a ser papás —dijo finalmente Shiro— Shay está de dos meses, y el médico nos ha dicho que serán mellizos.
—¡¿Enserio?! —preguntó asombrado Bill— ¿Cómo te encuentras?.
—Estoy muy bien, Bill. Gracias por preocuparte —contestó Shay radiante de felicidad— Solo que por las mañanas tengo las típicas nauseas matutinas del primer trimestre de embarazo.
—Me alegro que estés muy bien —sonrió Bill— Vamos a ser tíos, Tom.
—Sí —contestó Tom sonriendo.
—No solo seréis los tíos de estos bebes sino que también queremos que seáis los padrinos de nuestros hijos —informó Shiro.
—¡¿Enserio que queréis que seamos los padrinos de vuestros hijos?! —preguntó Tom alucinando— Yo si fuera vosotros no me fiaría de nosotros. Solemos ser muy locos.
—Sí, ya es una decisión que hemos tomado y que no vamos a cambiar —dijo con rotundez Shiro.
—¡Genial! Tendremos que comprarles muchas cositas, y para los cumpleaños y también regalarles como padrinos que somos —dijo Bill muy ilusionado.
—¡Qué peligro con Bill! —exclamó Tom— Os aseguro que los tendrá bien vestidos, jejeje.
—No te rías imbécil —se defendió Bill— Además van a ser mi primer ahijado o ahijada.
—Será igual tanto para mí, y no me pongo tan obsesionado — respondió Tom a su hermano.
—Lo sé pero a mí me gustan más los niños que a ti, además tú tienes miedo a cogerlos porque piensas que vas a romperlos de los pequeños que son, como tú eres tan grande —se rió Bill a ver la cara que ponía su hermano Tom.
—Es normal —dijo Shay riéndose por la discusión que habían emprendido los gemelos— Solo tienes que imaginarte como actuarías cuando tengas un hijo.
—Yo no tengo pensando tener hijos hasta los 40 años —dijo riéndose Tom.
—Tendrás que ser muy precavido —se rió Shay.
Los cuatro amigos siguieron conversando animadamente, hasta que poco a poco las horas fueron pasando y con ello llegó las doce de la noche. Durante sus conversaciones, Shiro y los gemelos habían estado bebiendo vino, mientras que Shay solo había bebido un vaso de zumo, ya que por su estado no podía beber alcohol. Cuando los gemelos decidieron irse a su casa, eran pasadas las doce de la noche y por encima al beber alcohol ninguno de los dos hermanos estaban en condiciones para poder conducir el coche, para regresar a su casa, así que Shiro y Shay les ofrecieron la habitación de invitados, que tenían con dos camas para que los gemelos pasaran la noche y después por la mañana ya se pudieran ir más tranquilamente a su casa.
Los dos hermanos se despidieron de sus amigos, y fueron acompañados por estos hasta la habitación donde pasarían la noche. Cuando el matrimonio se fue, dejando solos a los gemelos, Tom se comenzó a desnudar quedándose solo en bóxers, mientras que su hermano menor lo imitaba haciendo lo mismo. Ambos hermanos se tumbaron cada uno en su cama correspondiente, dejando sus móviles encima de una mesilla, que había en el centro de ambas camas. Tom cogió su móvil, para realizar una llamada o simplemente para estar un poco en el móvil viendo mensajes, videos…
—¿Qué haces Tom? —preguntó Bill al ver que la luz del móvil iluminaba la habitación ya que estaba completamente a oscuras.
—Voy a llamar a Laia… —se rió al decir las palabras, ya que tanto él como Bill habían bebido más de la cuenta y ahora el alcohol pasaba factura.
—Estará durmiendo… —se rió también Bill mientras se sentaba en la cama.
—Me da igual —contestó Tom sin darse cuenta de la hora que era.
Tom marcó el número de Laia, y tuvo que esperar a que le cogiera el móvil.
Inicio conversación telefónica
—¡¿Tom?! —preguntó Laia un poco confusa ya que eran las seis de la mañana en España, y con voz de sueño.
—¿Porqué has tardado en cogerme? —preguntó Tom con un tono molesto.
—¡¿Perdón?! —preguntó Laia incrédula— Estaba en la cama durmiendo.
—¿No estarás poniéndome los cuernos con otro? —increpó Tom a Laia.
—¿Estás borracho? —respondió Laia.
—Solo un poquito —se rió Tom— Tú voz de enfado me pone muy cachondo.
—No sabes lo que dices —dijo Laia un poco molesta.
—Si que lo sé —volvió a reírse— No me cuelgues necesito tu voz para tocarme. Te echo de menos.
—No vas a hacer nada —escuchó Laia a través del teléfono, decir a Bill.
—Dame mi móvil… —se quejó Tom a su hermano, ya que este le había quitado el móvil.
—Lo siento, Laia. Mi hermano está un poco bebido de más, no se lo tomes en cuenta —se disculpó Bill por su hermano.
—Ya… Bueno voy a colgar que tengo sueño —informó Laia.
—Que duermas bien —se despidió Bill colgando el móvil de su hermano.
Fin conversación telefónica
Bill colgó el móvil de su hermano y lo puso de nuevo sobre la mesilla, para luego mirar a su hermano mayor con mirada inquisitiva y con reprimenda.
—Te has vuelto loco —le regañó Bill a su hermano— ¿Qué pensará ahora Laia de ti? ¿Qué eres un salido, que la llama a altas horas de la madrugada para pajaerse mientras escucha su voz?.
—La echo de menos. La necesito —dijo Tom con voz lastimera— Llevo más de un mes y pico sin poderla tocar, sin podérmela follar.
—Tom basta ya… —dijo incomodo Bill.
—¿Alguna vez no te has pajeado pensando en Kayla? —preguntó Tom a su hermano— Yo a veces lo hago pensando en Laia, así me libero de mi tensión sexual. Llevo un puto mes y medio sin follar, ya me duelen los huevos.
—Pues te vas a tener que aguantar hasta que vuelvas a ver a Laia —le regañó Bill a Tom— Tienes que respetar a Laia.
—A veces me gustaría volver a la faceta que tenía antes, en la que cada mañana me levantaba con una chica diferente en la cama —dijo Tom sin pensar.
—Si quieres pajearte vete al baño, pero no lo hagas aquí que es muy desagradable —dijo Bill poniendo una mueca de asco.
—Muy bien, me voy al baño —dijo Tom levantándose de la cama, y tambalearse un poco para después ir caminando hasta la puerta del baño que tenía esa habitación, haciendo zigzag.
Tom abrió la puerta del baño y entró dentro de este, para luego cerrar la puerta tras de sí. Se dirigió hacia el retrete, bajando la tapa de este para luego sentarse en el. Se quedó pensativo durante unos minutos, para luego bajarse los bóxers, se quedó mirando en silencio su miembro que estaba flácido. Cerró los ojos y comenzó a pensar en alguna escena caliente, imaginándose que estaba con Laia, poco a poco la excitación fue más persistente en su cuerpo y su miembro empezó a excitarse, fue a ahí cuando Tom comenzó a acariciarlo, haciendo que cada vez creciera más y más al roce de su mano. Estuvo durante varios minutos, mientras comenzó a gemir de placer aunque le hubiera gustado poder sentir ese placer teniendo a Laia físicamente no mentalmente como se lo estaba imaginando. Después de unos minutos, finalmente llegó a terminó corriéndose en su propia mano, el líquido blanquecino comenzó a esparcirse por toda su mano y dedos. Se acercó al lavabo y con la mano que tenía limpia abrió el grifo para el agua comenzará a correr, y así poderse limpiar la mano. Después hizo la misma operación con su miembro secándoselo con un poco de papel higiénico que tiró posteriormente al retrete, luego se subió los bóxers y se dispuso a salir del baño. Cuando salió del baño, Bill se encontraba aún despierto con la mirada fija en el techo, tumbado en la cama.
—¿Has quedado ya satisfecho? —preguntó Bill a su hermano al verlo salir del baño.
—Bueno me hubiera gustado mejor que estuviera Laia en persona, sería más placentero —volvió Tom hacia su cama tambaleándose— Antes no me ha quedado claro cuando te pregunté si alguna vez te habías pajeado pensando en Kayla o en otra, no me contéstate a la pregunta.
—Yo también llevo un mes y medio a pan y agua así que, ¿tú qué crees? —le dijo Bill.
—No lo sé por eso pregunto —Tom se rio.
—Pues claro, lo que pasa que no lo voy gritando a los cuatro vientos —contestó Bill a su hermano.
—Ahh… ¿Y piensas en Kayla o en otra? ¿O tal vez en alguna fantasía en particular? —preguntó curioso.
—En mi novia por supuesto. ¿Esto a que viene? —cuestionó su hermano menor.
—Curiosidad. Buenas noches —dijo Tom metiéndose en la cama, para luego dar media vuelta y ponerse a dormir.
—Sí, buenas noches —refunfuñó Bill dándosela vuelta para ponerse a dormir.
Bill y Tom se pusieron a dormir cada uno en sus camas respectivas por una noche, esperando a que el día siguiente amaneciera y así poder ir al estudio a grabar unas cuantas canciones, aunque debido al estado en el estaban más bien aprovecharían para dormir hasta que sus ojos estuvieran super hinchados a causa del exceso de horas dormidas.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.