Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 59

BARCELONA (ESPAÑA)

Era de mañana temprano, Laia se había levantado demasiada cansada. La llamada que le hizo Tom a altas horas de la madrugada, la había desvelado por completo, y cuando quiso retomar otra vez el sueño fue incapaz de dormir, dando vueltas en su cama hasta que finalmente por simple agotamiento se quedó dormida media hora antes de tener que levantarse para ir a la universidad. Se metió en la ducha para darse una ducha rápida con agua fría y así poder despejarse, cuando sintió recorrer por cada rincón de su cuerpo el agua helada, quiso volver a salir de la ducha sin acabar de ducharse, pero necesitaba esa ducha urgentemente porque sino correría peligro de quedarse dormida en clase, y sobre todo en clase de filosofía, ética y educación moral, la clase más aburrida de todas, aunque en realidad ninguna de las asignaturas que tenía este año que estudiar, eran divertidas.

Cuando salió de la ducha se secó con una toalla su cuerpo, y se dispuso a ponerse su ropa interior, para posteriormente irse a su habitación y acabar de vestirse. Metió los libros de las asignaturas que tenía hoy en la facultad en su mochila, y salió de la habitación rumbo a la cocina para tomarse su desayuno, ya se escuchaba a su madre en la cocina. Entró dentro de la cocina, y se sentó en una silla mientras que su madre acababa de ponerle un tazón con leche caliente y cereales. Laia comenzó a engullirlos mientras que de vez en cuando daba algún trago pequeño al zumo de naranja que le había preparado también su madre.

—¿Cuándo comenzáis con los exámenes? —preguntó María a su hija.

—Supongo para después de las vacaciones de navidad, no nos han dicho nada aún los profesores —respondió Laia mientras acababa de comer sus cereales— Bueno, me tengo que ir sino Kayla me tirará de las orejas por llegar tarde.

—Hasta luego —se despidió María de Laia.

Laia salió de su casa, y se dirigió como cada mañana desde septiembre, hacia la casa de Kayla donde la joven la esperaba con Dan. La mañana había amanecido muy fría, por eso Laia antes de salir de casa se había puesto una bufanda alrededor de su cuello, y una cazadora que abrigaba bien. Caminó durante diez minutos en silencio, hasta que llegó finalmente a la casa de Kayla. La joven ya se encontraba con Dan hablando y esperando a que Laia llegará.

—Buenos días —saludó Laia a sus dos amigos, con tono cansado.

—Buenos días, aunque parece que no fueron buenos días para ti —añadió Kayla en modo de afirmación a su amiga.

—Es que no he dormido bien por la noche —explicó Laia mientras comenzaban a caminar hacia el instituto.

—¿Qué estuviste haciendo para no dormir bien por la noche, guarrilla? —le preguntó Kayla en plan de broma a Laia.

—Yo no he estado haciendo nada malo —contestó Laia frunciendo el ceño— ¿Y tú qué? ¿Al final vas a hacer eso?.

—Te he dicho ayer que no iba a cambiar de opinión. Ayer por la tarde he estado buscando información, igual hoy por la tarde voy hasta la clínica para que me informen mejor —dijo Kayla con voz neutral.

—¿Quieres que te acompañe? —preguntó Laia a su mejor amiga.

—Si vas a ir para molestar mejor quédate en casa —respondió Kayla bordemente.

—Eres una borde —soltó Laia de repente con el ceño fruncido a su amiga— Estás insoportable desde que estás embarazada.

—No lo digas en voz alta que lo puede escuchar cualquiera, y puede llegar a oídos de Bill —increpó Kayla a Laia con enfado.

—Mejor… Así podrá saber lo que le vas a hacer a su hijo —contestó Laia con enfado para luego comenzar a caminar sola, dejando a Dan y a Kayla solos.

—¿No esperas por nosotros? —preguntó Kayla con ironía sabiendo que su amiga se había enfadado.

—¡Que os jodan! —dijo Laia de mala uva.

Laia continuó su camino hacia la facultad sola, sin ninguna compañía. Kayla y Dan iba caminando mucho más detrás que la chica mientras que iban hablando de lo que le preocupaba a Kayla, el estado en el que estaba, y que hoy mismo sin falta iría a la clínica para fijar la fecha en que se haría la operación. Dan se ofreció a ir con la chica a la clínica, era su mejor amigo y necesitaba de su apoyo, además ya le había dicho en su momento que la apoyaría en todo. Cuando llegaron a la universidad el timbre ya había tocado, y mucho de los alumnos, que estaban por los alrededores del campus universitario se dirigieron hacía la entrada para ir cada uno a sus aulas respectivas. Kayla y Dan se dirigieron a su clase, Laia ya hacía un buen rato que se había ido a su clase.

La mañana fue transcurriendo, y ahora se encontraban en la tercera hora de clase, muy pronto tocaría el timbre para dar señal del comienzo del recreo. El timbre sonó, Laia acabó de copiar las últimas instrucciones de clase, que el profesor había acabado de dar, y los deberes que deberían hacer para la próxima clase de esa asignatura que tuvieran. Cuando el profesor salió de la clase, los alumnos comenzaron a salir del aula para dirigirse al patio de recreo, y así poder descansar la mente. Laia no había abierto la boca en todo el recreo, cosa que hizo que Helena se fijará, ya vio que Laia no hablaba nada con Kayla y eso era una señal de Laia estaba enfadada con su mejor amiga.

—¡Vaya! ¡Vaya! Veo que ya no te llevas con Kayla —puntualizó Helena una vez que Kayla y Dan se levantaron del banco donde estaban sentados los tres, para dirigirse hacia su clase, y que Laia se quedó sola en el banco sentada.

—A ti que te importa —contestó Laia a su ex amiga— Deja de meterte en mi vida y en la de los demás, le harías un favor a la humanidad.

—¡Qué mal genio tienes! —se quejó Helena a Laia.

—Problema mío. Ahora por favor quiero estar sola, así que vete a cotillear sobre otra gente —dijo duramente Laia.

Helena se fue, dejando a Laia completamente sola. Laia se levantó del banco, y caminó hacia el interior del edificio para luego irse a su clase. Cuando llegó al aula, se sentó de nuevo en su pupitre y se puso a leer por el aire, el tema que daría hoy en la asignatura que le tocaba ahora. Poco a poco el aula donde se encontraba Laia, volvió a llenarse otra vez. Las clases se volvieron a suceder paulatinamente hasta que finalmente llegaron las dos de la tarde, dando por finalizado el horario escolar por ese día.

Laia comenzó a recoger sus libros, y salió del aula nuevamente, sin esperar por Kayla y por Dan, que aún no habían salido de su clase. Poco después, Kayla y Dan salieron de su clase no encontrando a Laia en el pasillo. Comenzaron a caminar por el pasillo hasta que finalmente salieron del recinto escolar. Laia ya no se miraba por ningún lado.

—¿Entonces a qué hora quedamos? —preguntó Dan a Kayla, para saber la hora exacta en la que quedarían para ir a la clínica.

—¿Qué te parece a las cinco de la tarde? —preguntó Kayla.

—Por mi perfecto, ya sabes que a mí me da igual la hora solo tienes que ver cuando tú puedas —dijo Dan a Kayla.

—Pues entonces a las cinco te voy a recoger a tu casa —dijo Kayla a su amigo— Prefiero ir yo, para levantar sospechas en casa.

—Como quieras —susurró Dan.

Cuando llegaron a la puerta de la casa de Kayla, Dan se despidió de la chica y se fue hacia su casa. Kayla entró al pequeño jardín que tenía su casa, y se dirigió hacia la entrada de la vivienda. Buscó las llaves en el bolsillo pequeño de la mochila, y seguidamente abrió la puerta para luego entrar en el interior de la casa. De fondo escuchó como su madre, preparaba lo que era su comida para luego más tarde irse al trabajar.

—Hola hija —saludó Laura a Kayla.

—Hola mamá —saludó educadamente Kayla a su madre.

—¿Qué tal el día en clase? —preguntó Laura mientras removía un poco el contenido de la cacerola para después echar su contenido en el plato, y ponérselo a su hija encima de la mesa para que esta comiera.

—Bien, como siempre un poco agotador pero se va llevando. Aunque últimamente nos ponen muchos deberes —contestó Kayla— Por cierto, hoy por la tarde tengo que ir a casa de Daniel para hacer un trabajo para clase.

—¿Otro trabajo? —preguntó Laura extrañada a su hija— Últimamente os están poniendo muchos trabajos.

—Sí, este año será muy estresante —dijo Kayla a su madre.

—Así es la vida de estudiante —dijo Laura— Pero no llegues muy tarde. Últimamente os ponen trabajos muy largos, que os hacen estar hasta las tantas de la noche.

—No te preocupes, mamá —sonrió Kayla— Este trabajo no va a ser tan largo, porque ya tenemos buscada alguna información para poder trabajar sobre ello.

—Oh genial —sonrió Laura a su hija— Este año veo que te estás aplicando más que el año pasado.

—Bueno, este año es el primer curso de la universidad y requiere más esfuerzo —dijo Kayla mientras pichaba un trozo de patata con el tenedor, y después la metía en su boca.

—Estoy muy contenta que te hayas tomado enserio tus estudios —sonrió Laura a su hija— Aunque no estoy muy contenta por ese novio que tienes.

—¡Mamá! No empieces —dijo Kayla tajantemente antes de que empezarán a discutir.

—Bueno, yo ya me voy a trabajar —dijo Laura quitándose el mandil, para luego salir de la cocina para acabarse de arreglar.

La madre de Kayla salió de la cocina, y se fue a cambiarse de ropa para ir a trabajar. Kayla se quedó acabando de comer, luego ya hubo terminado fregó su plato y salió de la cocina, su madre ya hacía unos cinco minutos que se había ido. Subió las escaleras lentamente hasta que llegó al segundo piso de la vivienda, que era donde tenían las habitaciones. Kayla entró en su habitación y se tumbó en la cama, quería descansar un poco hasta que llegará la hora de irse a casa de Dan. Finalmente se quedó dormida sobre la cama, cuando se despertó vio que eran cerca de las cuatro y medio, no tenía mucho tiempo para prepararse, así que se levantó de la cama con paso apurado, provocando que el movimiento brusco hiciera que su cabeza comenzará a dar vueltas, a los pocos segundos consiguió estabilizarse y se fue al baño para acabar de prepararse.

A las cinco en punto ya se encontraba cerca de donde vivía Dan. El chico no tardó mucho en salir de su casa, y segundos después de Kayla llegará, salió él de su casa. Se dirigió hacia la chica y saludó.

—Hola Kayla —saludó Dan a su amiga— ¿Vamos?.

—Sí —contestó la chica deseosa de quitarse un peso de encima.

Caminaron juntos por las calles de Barcelona, hasta que finalmente llegaron a la calle donde se encontraba esa clínica, que le sacaría de ese marrón tan grande que tenía. Los dos jóvenes se dirigieron hacia la entrada de la clínica, y entraron silenciosamente al interior de ella. Kayla se encontraba un poco nerviosa ya que no sabía como enfocar su problema.

—Buenas tardes, ¿Qué deseas? —preguntó la chica que se encontraba detrás del mostrador en recepción.

—Hola… Verás… —dijo Kayla con voz temblorosa, ya que no sabía como empezar a hablar— Yo venía a buscar información sobre abortar.

—Ooh en ese caso, espere en la sala de espera que ya aviso a un doctor para que la llame, y así informe mejor de los pros y los contras —dijo la chica amablemente a Kayla— ¿Me puedes decir su nombre?.

—Sí, Kayla Martínez —dijo finalmente la joven.

—Por favor… acompáñame a la sala de espera —dijo la chica muy amablemente.

—De acuerdo —dijo Kayla dirigiéndose a la salita de espera que poseía la clínica, Dan le siguió hasta los asientos sentándose el también con ella.

Mientras tanto la chica de recepción, se dirigió hacia una consulta para avisar al doctor, de que una posible paciente venía a buscar información. Minutos después la chica de recepción volvió a salir de la sala donde había entrado, y se fue a su puesto detrás de la recepción. Se había formado un silencio ensordecedor, haciendo que cada vez más Kayla se pusiera más nerviosa. A los pocos minutos, un doctor salió de la sala donde minutos antes había entrada la chica que estaba en recepción, y se dirigió hacia la sala de espera.

—¿Kayla Martínez? —preguntó el doctor en la sala de espera.

—Sí, soy yo —dijo Kayla con voz un poco temblorosa.

—Acompáñame —dijo el hombre.

Kayla se levantó del asiento donde estaba sentada al lado de Daniel, el chico también se levantó de su asiento, ya que iba a entrar con ella en el consultorio tal cual como él se lo había prometido. Caminaron por el pasillo, hasta que llegaron al cuarto donde el médico tenía el consultorio. Entraron dentro de este, cerrando la puerta tras de ellos el doctor. Luego tomaron asientos en unas sillas, que estaban enfrente del escritorio del doctor, este también tomo su asiento enfrente de ellos. Se había formado un silencio en el consultorio.

—¿Y bien? —preguntó el hombre esperando a que Kayla empezará a explicar su problema.

—Bueno, tengo un problema muy grave. Estoy embarazada y no quiero tener al bebe —expuso Kayla con voz decidida— Quería información de cuanto me saldría practicarme un aborto, y cuanto días de hospitalización requeriría.

—¿De cuántas semanas estás? —preguntó el hombre a su posible paciente.

—Calculó que estoy de ocho semanas más o menos —explicó Kayla.

—En todo caso, tendríamos que hacer una intervención quirúrgica, porque el método farmacológico no es viable para después de siete semanas —explicó el médico— Eso te saldría en unos trescientos euros, ya que habría que aplicar una anestesia general. Tendría que estar en observación cuatro horas, y después si todo sale bien podrías regresar sin ningún problema a casa.

—¿Se puede pagar a plazos? —preguntó la chica ya que no tenía el dinero suficiente, pero si lo pagaba a plazos podría conseguir más fácilmente el dinero.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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