
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 60
BARCELONA (ESPAÑA)
—No, lo siento. Tiene que ser al contado —dijo el doctor sin ningún escrúpulo.
—Ammm vale —se quedó callada Kayla no sabía como iba hacer para poder obtener el resto del dinero.
—En caso de que aceptarás operarte, podría meterte el viernes que viene —explicó el doctor a Kayla.
—Hoy es miércoles, no sé si podré conseguir todo el dinero que me falta —dijo con preocupación Kayla.
—No te preocupes Kayla, te prestó yo el dinero que te falta —intervino Dan que estuvo durante toda la conversación en silencio, escuchando como el doctor le explicaba a su amiga como sería la operación.
—¿Entonces? —preguntó el doctor levantando una ceja.
—Está bien. El viernes… —suspiró Kayla aliviada de que sus problemas por fin iba a desaparecer.
—Muy bien pues tendré todo preparado para el viernes —explicó el doctor— El jueves tienes que venir por aquí, para hacerte unas pruebas y confirmar la hora en la que se procederá a la operación.
—Ok —dijo Kayla.
—Tienes que venir en ayunas, ya que tenemos que hacerte unos análisis —explicó el doctor.
—Muy bien doctor —afirmó Kayla— Entonces mañana vengo por aquí para hacerme los estudios.
—Efectivamente —confirmó el doctor— Muy pronto tu problema se solucionará.
—Gracias doctor —dijo Kayla para luego salir de la consulta, seguida por Dan.
Kayla y Dan salieron de la consulta, y se dirigieron por el gran pasillo hasta que salieron al exterior de la clínica. Ambos iban en silencio, había sido un momento muy incomodo para Kayla reconocer que no tenía el dinero suficiente para poder salir de ese problema grave, en el cuál se había metido.
—No te rompas más la cabeza —dijo Dan de repente, haciendo que la chica saliera de sus pensamientos— No quiero que te sientas culpable porque te tenga que dejar el resto del dinero que te falta.
—Es que me fastidia, tener que pedirte el dinero —contestó Kayla un poco resentida.
—Kayla no tienes porque sentir fastidio. Eres mi mejor amiga, y por ti haría cualquier cosa —dijo Dan mirando a la chica a los ojos.
—Gracias. Eres una gran persona Dan —sonrió la chica por primera vez en dos días— No sé que haría sin ti.
Kayla y Dan siguieron caminando hacia el hogar de la chica. Cuando llegaron a la puerta del jardín de la casa de Kayla, Dan se despidió de la chica para segundos después marcharse. Kayla se dirigió hacia la entrada de su casa, y abrió la puerta de casa. Tenía suerte ni su madre ni su padre habían llegado de trabajar, así que subió a su habitación y se puso a hacer los deberes que tenía que entregar al día siguiente en el instituto. Más tarde, cuando sus padres ya habían llegado a casa de trabajar, bajó a cenar cuando acabó, se volvió otra vez a su habitación, poniéndose su pijama para acostarse y dormir hasta el día siguiente, pensando que muy pronto su pequeño problema que se había formado en su interior desaparecería.
El despertador sonó como siempre a las siete y media de la mañana. Kayla se levantó somnolienta de la cama, y cogió su muda limpia de ropa interior y se dirigió al baño que tenía en su habitación, para darse una ducha rápida, y así poder despertarse. A las ocho de la mañana había quedado con Dan para ir al instituto juntos, ese día no pasarían por la casa de Laia a buscarla, ya que la chica les había dado a entender a ella y a Dan que no quería saber nada de ellos, y precisamente es lo que iba a hacer Kayla pasaría de ella simplemente sin complicarse la vida. Cuando acabó de ducharse, se enrolló la toalla sobre su cuerpo desnudo y comenzó a secárselo, después se fue a su habitación y se puso su ropa interior limpia y se vistió con unos pantalones vaqueros y una camiseta básica para luego ponerse por encima una chaqueta.
Preparó su mochila con las asignaturas que necesitaría ese día en clase, y bajó a desayunar, su madre ya tenía el desayuno hecho, así que Kayla solo se tuvo que sentar en la silla y esperar a que su madre le sirviera el desayuno. Sin decir ninguna palabra, comenzó a tomar su desayuno mientras que su madre la observaba atentamente. Cuando acabó de tomar el desayuno, se despidió de su madre y se fue por la puerta para ir a buscar a Dan, ya eran cerca de las ocho y cinco de mañana y entraban en el instituto a las ocho y media, sino se apuraba llegaría tarde. Minutos más tarde, se encontró con su amigo y juntos emprendieron el camino hacia la universidad. Cuando llegaron a la facultad, muchos de sus compañeros conversaban entre sí en los jardines del exterior del campus universitario. Ambos amigos entraron en el interior del recinto, y caminaron por el largo pasillo hasta entrar en el aula, que aún estaba vacía.
Las horas fueron pasando, y poco a poco la mañana fue transcurriendo muy aburrida. Las asignaturas que tenía ese día, no eran muy divertidas. Ese día Dan y Kayla estuvieron solo en el recreo, ya que ese día Laia no había acudido a la universidad seguramente porque se encontraba mal como muchas veces, aunque esta era la primera vez que faltaba. Cuando acabaron las clases los dos amigos, salieron del aula en silencio, y se fueron cada uno a su casa pero quedaron para ir más tarde a la clínica a hacerse Kayla las pruebas, pero quedarían después de que la madre de Kayla se fuera a trabajar para así la chica tener que evitar dar explicaciones a su madre de la salida.
Cuando Kayla llegó a casa, se encontró con una nota de su madre diciendo que tenía la comida en el microondas, que lo sentía pero su jefe la había llamado para que fuera antes de la hora que entraba normalmente, para hacer unas cosas. Kayla sonrió para sí misma, ya no tendría que esperar a que su madre se fuera a trabajar, para salir de la casa e irse a la clínica, así que en vez de calentar su comida la tiró dentro de una bolsa de plástico, para luego cuando se fuera tirarla ya que debería ir a la clínica en ayunas. Cogió su móvil para mandarle un mensaje a Dan diciéndole que sobre las cuatro y media de la tarde pasaría a recogerle para ir juntos a la clínica, cinco minutos más tarde el chico le contestó diciendo que no había problema que fuera cuando pudiera. Kayla se fue a su habitación, para entretenerse un poco mientras que no tenía que irse, menos mal que en la hora del recreo se había comido un bocadillo bastante grande.
Cuando vio que las manecillas del reloj marcaban las cuatro y diez de la tarde, cogió su móvil y su bolso para luego bajar las escaleras, y salir de la casa, cerrando la puerta con llave para luego dirigirse hacia la casa de su mejor amigo. Sobre las cuatro y medio ya se encontraba en el exterior de la casa de Dan, este no tardó mucho en salir, así que una vez que estuvieron los dos se dirigieron hacia la clínica. Cuando llegaron a la clínica, entraron en esta, y se dirigieron a recepción donde Kayla dio las explicaciones del motivo porque estaba allí, la chica muy amablemente les dijo que esperará en la sala de espera mientras que ella iba a avisar al doctor que le había atendido el día anterior, y que se encargaría de hacer todas las pruebas oportunas. A los pocos minutos, el mismo doctor que había atendido a Kayla, salió a la sala de espera para ir a buscarla para hacer las pruebas, conduciéndola hacia otra sala de la clínica.
—Bueno, Kayla ahora voy a sacarte sangre para hacerte los análisis preoperatorios. Estos los necesitas para la anestesia —explicó el doctor— Una enfermera va a venir a sacarte las muestras de sangre, después vendrá el anestesista para darte unas recomendaciones y para que firmes el consentimiento de que aceptas que te ponga la anestesia. ¿Eres mayor de edad?.
—Si—dijo Kayla nerviosamente— ¿Algún problema?.
—No, así no tendrás que traer una autorización de tus padres —dijo el doctor mirando atentamente a la chica.
—Menos mal, no quiero que mis padres se enteren de mi embarazo —dijo claramente Kayla.
—Bueno, en unos instantes vendrá la enfermera a sacarte la sangre, a tomarte la tensión, a pesarte, etc. Es información necesaria para luego calcular la cantidad que necesitas de anestesia —explicó el doctor— Después vendré a hacerte una ecografía, ya que supongo que no te has hecho ninguna para ver como está el embrión ahí adentro, antes de que se acabe con él.
—No quiero hacerme la ecografía, sería demasiado doloroso para mí. Usted debe pensar que soy una mala persona, por querer matar a mi hijo, pero es que sinceramente soy demasiada joven para poder hacerme cargo de un bebe, tengo que acabar mis estudios, y no es el momento apropiado —se excusó Kayla al doctor— Y si me hace la ecografía me sentiré peor, porque en realidad me gustaría tenerlo pero no es el momento.
—Sé como te sientes, pero es un protocolo establecido recientemente que toda mujer que vaya a abortar se le haga una ecografía donde le permita escuchar el latido del corazón del embrión —explicó el doctor— Sé que es muy doloroso, pero es una norma que debemos hacer.
Después de decir eso, el doctor dejó a Kayla sola en la sala y poco después entró una enfermera para hacerle las pruebas pertinentes. Lo primero que hizo la enfermera, fue hacer que Kayla se pesará en la báscula y así poder anotar el peso, ya que de eso dependía para aplicarle la cantidad de anestesia, después la midió para ver la estatura que tenía, poco después le tomó la tensión anotándolo todo en un formulario que había traído con ella, para luego procederle a sacar la sangre para analizarla.
—En una hora le daremos los resultados —informó la enfermera a Kayla— Poseemos de un laboratorio propio para realizar nuestros análisis propios de sangre de nuestros pacientes.
Kayla no dijo nada, solo se quedó de nuevo en la sala para que poco después entrara en el anestesista para explicarle como consistiría el protocolo a aplicar. Con el formulario en mano, confirmó el peso, el pulsó cardiaco y la estatura. Después de explicarle en que consistía todo el proceso de anestesiar, y las consecuencias que tendrían en el caso de algo fuera mal, le dio para firmar unos papeles en los que consentía que le autorizaba para anestesiarle en la operación, con anestesia general. La operación duraría unos quince minutos aproximadamente. Después de que el anestesista le explicó todo, se fue dejando de nuevo sola a Kayla, otra vez volvió a entrar el médico que la operaría.
—Bueno, Kayla has firmado todo los papeles. Ahora podrías acompañarme a la sala de exploración —dijo el médico— Tengo que ver el tamaño real del embrión.
—Está bien —dijo Kayla cabizbaja, no le apetecía escuchar los pequeños latidos de aquel pequeño corazón de ese pequeño ser que tenía en su interior.
—Venga, no tardaré mucho para que no sea doloroso —intentó tranquilizarla el doctor al ver que Kayla ponía cara triste— En todo caso, tienes tiempo a arrepentirte.
—No, esa posibilidad no cabe —movió la cabeza Kayla intentándose quitar de la cabeza la posibilidad de poder criar a su hijo— Ya he tomado esta decisión, y no quiero seguir con este embarazo adelante.
—De acuerdo. Túmbate en la camilla —dijo el doctor— Y levántate la camiseta, para poder explorarte mejor.
Una vez que Kayla estuvo tumbada en la camilla, el doctor le aplicó un gel para poder pasarle el aparato de ultrasonido por la barriga, y así poder ver el tamaño del embrión. El doctor hizo el ultrasonido mientras observaba la pantalla del monitor. Se mostraba un embrión perfectamente formado, que pronto dejaría de existir, a Kayla se le rompió el corazón cuando escuchó el sonido del latido del pequeño corazón de esa cosita, que ni siquiera tenía una personalidad definida.
—No quiero verlo, ni escucharlo —reaccionó Kayla con lágrimas en los ojos— Por favor… Pare.
—Está bien —dijo el doctor apartando el aparato del vientre de la chica, para luego limpiarle el vientre del gel que tenía puesto para hacer mejor la ecografía.
—No quiero escuchar algo, que pronto dejará de existir —dijo Kayla con unas cuantas lágrimas en los ojos.
—De acuerdo. En una hora tiene que venir los análisis de sangre que le hemos realizado antes —informó el doctor.
—Vale —dijo Kayla poniéndose la ropa bien.
El doctor y Kayla salieron de la pequeña sala de exploraciones, y se dirigieron a la sala de espera donde Dan esperaba a Kayla. La joven se acercó a su amigo, que estaba impaciente por saber lo que le habían dicho en las pruebas que le habían hecho.
—¿Lista? —preguntó Dan a su amiga.
—Dentro de una hora tengo que venir a ver los resultados de los análisis —explicó la chica a su amigo.
—Ok. ¿A dónde vamos mientras? —preguntó el joven a la chica.
—Te agradecería si vamos a comer algo. Me muero de hambre, no he comido nada con el rollo de que tenía que estar en ayunas para hacerme los análisis y las pruebas —explicó Kayla a Dan.
—Está bien… ¿Qué prefieres McDonald’s o Telepizza? —preguntó el chico.
—McDonald’s… —susurró Kayla.
Los amigos salieron de la clínica, y comenzaron a caminar calle abajo para ir a McDonald’s para que Kayla tomará algo, y tuviera su estomago lleno. Entraron en el interior del recinto, y se dirigieron a pedir las hamburguesas, cuando les dieron su pedido se sentaron en una de las múltiples mesas que había por ahí y empezaron a comer. Cuando acabaron se fueron a la clínica, y allí le dieron los resultados de los análisis a Kayla. Después ambos volvieron a su casa respectivamente.
Los rayos tímidos del sol hicieron que Kayla se despertará de su sueño. Estábamos en viernes… Hoy era el día en el que por fin Kayla sería libre, y se liberaría del gran problema que tenía, y esperaba no arrepentirse de eso, aunque las penas se llevan por dentro. Como cada día se levantó y se vistió, para luego bajar a desayunar. Cogió sus cosas y se fue a la universidad con su amigo Dan, Laia seguía enfadada con ella, con lo cual tampoco fue con ellos a la facultad. La mañana transcurrió normal, pero Kayla se sentía un poco nerviosa porque le ocurriría por la tarde. Cuando llegó el mediodía, se fue a su casa a comer, y después quedó con Dan, pero a sus padres les dijo que esa noche dormiría en casa de Dan porque tenían que hacer un trabajo, así quedaría cubierta su cabeza si había complicaciones en la operación.
Ya por la tarde, Kayla se encontraba sola en casa. Sus padres estaban trabajando, así que con un poco de esmero preparo su mochila con su ropa del día siguiente y su pijama. Cuando ya lo tuvo listo, cogió sus llaves, móvil y se fue de la casa, cerrando la puerta tras de sí. Dan la estaba esperando afuera, que había salido antes de casa para venirla a buscar, juntos se dirigieron hacia la clínica. Cuando llegaron a la clínica, a Kayla la pasaron a una sala, mientras que Dan se hacía cargo de todas las pertenencias que había llevado la chica, su mochila, su móvil, etc.
Una vez que estuvo en la sala, la prepararon para meterla en el pequeño quirófano que poseía la clínica, Kayla permanecía tumbada en una camilla mientras que el anestesista procedía a ponerle la anestesia, después le colocaron las piernas sobre unos apoyaderos, para que el médico pudiera hacer su trabajo. Poco a poco sus ojos se fueron cerrando, por el efecto de la anestesia. De repente, una luz hizo que abriera los ojos repentinamente, Kayla se encontraba desorientada a causa de la anestesia que le habían suministrado. Ahora se encontraba en una sala, tumbada en una cama, al lado de ella estaba sentado Daniel agarrando una de las manos de Kayla, esperando a que la joven despertara de la anestesia.
—Dan… —susurró Kayla un poco desorientada.
—Tranquila ya todo ha acabado —sonrió el chico a su amiga— Ahora vas a tener que estar unas horas en observación por si se presenta alguna complicación, pero el médico me ha informado que todo ha salido satisfactoriamente.
Unas amargas lágrimas recorrieron las mejillas de Kayla, de felicidad, quizás no, eran lágrimas por haber matado a un ser que estaba lleno de vida, que crecía en sus entrañas. Hubiera querido poder darle todo su amor, y verlo crecer pero no se encontraba preparada para cuidar de una personita tan pequeña, y menos de enfrentar a sus padres, recibir el rechazo de ellos. Como las horas posteriores fueron favorables, dieron de alta a Kayla permitiéndola irse a casa, eso sí, le dijeron que se veía alguna anomalía o complicación que fuera inmediatamente a la clínica. Esa noche Kayla durmió en la casa de Dan, los padres de Dan no notaron nada fuera de lo normal cuando ambos llegaron a casa. La madre de Dan sirvió la cena, y Kayla comió tranquilamente luego se fueron a la habitación del chico donde durmieron hasta el día siguiente.
De madrugada, Kayla dormía profundamente pero Dan se despertó por el sonido de un teléfono móvil, más bien por el sonido del teléfono móvil de Kayla. Se levantó de la cama, tratando de evitar de no despertar a la chica, que se veía que dormía plácidamente, y cogió el móvil de encima de una pequeña mesa que había en la habitación del chico. Cuando tuvo el móvil en sus manos, miró quien era el culpable de despertarlo a esas horas de la madrugada, y comprobó que el causante era Bill Kaulitz, su enemigo público número uno, el que le había quitado a la persona más importante de su vida. Con sigilo entró dentro del pequeño baño, que poseía la habitación, y con descaro cogió la llamada.
Inicio conversación telefónica
—Kayla —escuchó decir a una voz por detrás de la línea de teléfono.
—En estos momentos no está disponible —sonrió con malicia Dan.
—¿Quién demonios eres tú? —preguntó Bill al darse cuenta de que quien le había contestado tenía voz de hombre.
—Soy Dan —dijo el chico sin ningún reparo.
—¿Qué coño haces con el móvil de Kayla a estas horas? ¿Dónde está Kayla? —preguntó Bill con voz de un poco de mosqueo.
—En estos momentos se está dando una ducha, la necesitaba después de lo acabamos de hacer —contestó Dan sonriendo maliciosamente.
—Ponme con Kayla ahora mismo —dijo Bill con tono cabreado.
—Lo siento pero ella va a tardar, así que adiós —respondió Dan colgando la llamada, para que posteriormente borrar todo rastro de la llamada y apagar el teléfono para que no le volviera a molestar el pesado del novio de su amiga.
Fin conversación telefónica
Ya había pasado una semana y media desde ese fatídico día, y la relación entre Laia y Kayla no había mejorado. Laia se sentía dolida por la forma en la que la chica, le había dicho que no la acompañará a la clínica, desde ese día no volvió a hablar con ella.
Continúa…
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