It’s just a dream 63

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 63

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Habían pasado ya dos semanas, y hoy era viernes. Los chicos se habían levantado muy temprano, cosa inusual en ellos ya ellos no solían madrugar salvo que fueran hacer alguna cosa importante, y hoy era un día de esos en los que tenían que hacer cosas importantes. En primer lugar, entre Bill y Tom recogieron su apartamento y lo dejaron limpio sin cosas por el medio. Cada uno cambió las sábanas de sus camas, para que estuvieran limpias en la noche, el motivo era que por la noche llegaban Kayla, Laia y Dan… de España.

A Bill y a Tom le hizo mucha ilusión que por fin las chicas pudieran viajar, después de tanto insistir ya que sus padres no las querían dejar ir a Los Ángeles, ya que habían alegado que era un sitio muy lejos, y no querían que estuvieran solas durante el viaje y durante la estancia en Los Ángeles, ya que desgraciadamente a los padres de las chicas no les caían demasiado bien Bill y Tom. Aún no habían asumido que sus hijas habían crecido y que ya tenían novio, sobre todo el padre de Laia, que para su hija era su primera relación seria y conocida. Sin embargo, la noticia de el mejor amigo de las chicas, alias Dan, iba a viajar con ellas por mandato de los padres de Laia y Kayla no les hizo mucha gracia.

Tom y Bill querían aprovechar esa semana para estar solos con sus chicas, y aprovechar el tiempo que habían estado separados desde que las chicas se habían ido a España, para continuar con sus estudios en la universidad. Pero en sus planes no estaba tener que aguantar a Dan, obviamente pasarían de él y tratarían de librarse de él en cualquier momento, pero también estaba la contraposición de Dan pudiera informar a los padres de Laia y Kayla de todo lo que hicieran, así que deberían de estar con pies de plomo.

—Todavía no me puedo creer que ese cretino viaje también —dijo Tom mientras acababa de colocar bien el sillón— Pero lo va a tener claro…

—Eso mismo digo —dijo Bill mientras recogía algunas cosas que estaban esparcidas para el sillón— Solo quedan cuatro horas, para que Laia y Kayla lleguen. Aún no me lo puedo creer que estén viajando hacia aquí.

—Sí… por fin podré ver a mi pequeña —dijo Tom sonriendo tontamente, ya que deseaba con toda su alma poder ver a Laia, para besarla y poder hacer otras cosas…

—Y yo a mi niña —dijo Bill emocionándose— La he extrañado tanto, la pena es que venga ese mequetrefe a fastidiarnos nuestra semana con ellas.

—Tranquilo, no te preocupes. Le presentamos a Ria y problema resuelto —contestó Tom riéndose.

—¡Mierda, Ria! Me da miedo lo que puede hacer cuando vea a Laia —dijo con preocupación Bill.

—¡Qué haga lo que le dé la gana! —contestó Tom a su hermano— Pero como le toque un pelo a mi Laia, se las verá conmigo.

—Venga continuemos recogiendo porque sino va a llegar las ocho de la tarde, y aún estaremos aquí —dijo Bill a su hermano— Como mucho tendremos que salir a las siete de casa, para llegar antes al aeropuerto, por si el vuelo viene adelantado.

—O con retraso —añadió Tom— En ese caso nos tocaría esperar.

—Ya… —susurró Bill.

Los chicos estuvieron durante un rato más colocando bien el apartamento. Después cuando acabaron de colocar todo, se fueron a un supermercado que estaba cerca de donde ellos vivían, para comprar comida para toda la semana, y también leche y cereales para los desayunos. Cuando pasaron por un pasillo en el supermercado, donde estaban los stands con cajas de preservativos, Tom cogió tres cajas y las metió dentro del carro de la compra.

—No vas a perder el tiempo, ¿no? —se rió Bill al ver que su hermano metía las cajas de preservativos dentro del carro.

—No, hay que aprovechar. Ahora que la voy a tener una semana en el apartamento, voy a aprovechar lo máximo con ella. Además sabes que me gusta tomar precauciones, y no te quejes después me vendrás a pedirlos para poderlos usar con Kayla —miró Tom a su hermano mientras sonreía pervertidamente.

—La verdad es que compadezco un poco a Laia, lo que le va esperar durante toda la semana —se rió Bill — Pero solo te pido una cosa, no seáis demasiado escandalosos, ya que estaremos Kayla, Dan y yo dentro del apartamento también.

—Lo siento, Laia suele gritar mucho —se volvió a reír Tom— Mala suerte nos tendréis que escuchar, salvo que os vayáis a dar una vuelta por ahí.

—Bueno continuemos comprando, que después tenemos que ir a casa a dejarlo y a colocarnos antes de irnos al aeropuerto —dijo Bill a su hermano.

Los dos hermanos siguieron metiendo en el carro de la compra, cosas importantes que veían necesarias para poder pasar toda la semana, mientras que las chicas estuvieran con ellos en Los Ángeles. Cuando acabaron de realizar la compra, se fueron a una caja para pagar lo que habían cogido. Bill comenzó a poner todo lo que había en el carro dentro de la cinta transportadora de la caja, para que la chica que cobraba en la caja fuera pasando los productos por el lector de código de barras, y así que fuera cobrando. Cuando acabó de pasar todo, lo metió todo en unas bolsas de papel mientras que Tom sacaba su tarjeta de crédito, y pagaba la compra.

Después salieron del supermercado, y se dirigieron al Cadillac Escalade de Tom, este abrió el maletero y metieron dentro las bolsas de la compra luego lo cerró y se fueron a dentro del coche, Tom en el asiento del conductor y Bill en el asiento del copiloto. Condujeron hacia su apartamento, y descargaron las bolsas y metieron todo en sus respectivos sitios. Por su parte, Tom guardo las cajas de preservativos, en el primer cajón de su mesilla de noche para tenerlos muy bien a mano.

Y la hora llegó, eran las siete de la tarde, así que los chicos salieron de nuevo de su apartamento, y se volvieron a meter dentro del coche de Tom, para luego arrancar el automóvil rumbo hacia el aeropuerto. Llegaron en apenas veinte minutos, Tom aparcó el coche en el parking que poseía el propio aeropuerto, para luego cerrar el coche con la llave. Cuando acabaron de asegurarse, que el Cadillac Escalade de Tom estaba completamente cerrado se dirigieron hacia el interior del aeropuerto, aún quedaba tiempo para que las chicas llegaran eran las siete y media, y el vuelo tenía previsto su llegada a las ocho de la noche, pero en los carteles informativos indicaban que el vuelo venía con un retraso de una media hora aproximadamente, así que Bill se dirigió hacia una cafetería para cogerse un café helado, para tomarlo mientras que esperaban sentados en la gran sala de espera de aquel aeropuerto.

Los altavoces del aeropuerto anunciaron que el vuelo K-751 proveniente de Barcelona (España) estaba comenzando a hacer las maniobras de aterrizaje. Tom observó el panel informativo, y ponía que en unos diez minutos los pasajeros de ese vuelo saldrían por la puerta de embarque número veintiocho, y eso quedaba en la otra punta del aeropuerto, así que un poco nervioso y alterado hizo moverse a Bill, que empezaron a correr hacia la puerta indicada. Tenía miedo que Laia y Kayla no los vieran, y que se fueran por otro sitio, y que se perdieran porque Los Ángeles era una ciudad muy grande, y si las chicas salían del aeropuerto y se iban por otro lado, después sería difícil encontrarlas, claramente está que después las llamarían al móvil si no las encontraban. Pero todos los temores de Tom fueron dispersos, cuando llegaron a tiempo a la puerta de embarque, apenas hacia solo unos segundos que la gente empezaba a salir por esa puerta.

Tom y Bill miraban expectantes a las personas que salían por la puerta de embarque, para ver si de una vez por todas salían las chicas. Estaba deseando poderlas abrazar de una vez, llevaban sin verlas desde septiembre y ya habían hecho dos meses de eso, ya que se encontraban a comienzo de noviembre y el tiempo empieza a refrescar, esperaban que las chicas vinieran con ropa de abrigo, que no se pensaran porque vivían en Los Ángeles iba a hacer calor, ahora estaban en otoño, la misma estación que estaban en España. Multitud de gente seguía saliendo por esa puerta, pero las chicas no daban salido por ella. Tom y Bill estaban muy nerviosos por sí habían perdido el vuelo y al final no hubieran podido viajar, pero sus caras se iluminaron en una sonrisa cuando pudieron escuchar sus voces…

—¡TOOOM! —gritó Laia emocionada desde la puerta, cuando vio a su novio de pie esperando por ella, a su lado se encontraba Bill.

—¡Laia! —llamó Tom emocionado a la chica, que cuando estuvo a su altura la abrazó— ¿Cómo estás mi pequeña?.

—Ahora que estoy contigo, estoy bien —sonrió Laia ruborizándose un poco mientras se aferraba al cuerpo de Tom, respirando su aroma— Te he extrañado tanto…

—Yo te he extrañado más —miró Tom a los ojos de la chica, para luego besar sus labios dulcemente.

—¡BILL! —dijo Kayla emocionada, abrazándose a su novio— Por fin te puedo abrazar, te extrañe tanto.

—Hola mi niña —sonrió Bill mientras que abrazaba a Kayla sus fuertes brazos.

—Eh, te has puesto muy fortachón —puntualizó Kayla a su novio dándose cuenta que Bill lucía un cuerpo un poco más musculado.

—Bueno, al final Tom me convenció para que fuera al gimnasio con él —explicó Bill a su novia— Y este es el resultado.

—Me parece muy raro que hayas accedido tan pronto, no eres de hacer deporte —miró incrédula Kayla a su novio— Seguro que lo has hecho por algo a cambio.

—No se te escapa ninguna, eh —sonrió Bill a su novia— Bueno le dije que yo iba al gimnasio pero él se tenía que hacer un tatuaje.

—¿Tom un tatuaje? No me lo creo —dijo Kayla riéndose mirando a Tom.

—¿Tatuaje? —dijo Laia confusa— ¿Te vas a hacer otro tatuaje Bill?.

—Sí —respondió Bill— Y será un tatuaje muy especial, ¿A qué si Tom?.

—Ehmmm —dijo Tom un poco despistado— ¿De qué habláis?.

—Del tatuaje que nos vamos hacer tú y yo —dijo Bill nuevamente.

—¡¿Qué?! Creo que me he perdido algo —dijo Laia mirando confusa a su novio— Tú te vas hacer un tatuaje.

—Yo no me voy hacer un tatuaje —susurró Tom a su novia.

—¡Ay! No —dijo Bill— Dijiste que te lo ibas a hacer.

—Yo te dije que me iba a hacer un tatuaje, tu solito te has montado la película —dijo Tom zanjando el tema— Además sabes que no me gustan las agujas.

—Eres un mal hermano por no querer compartir algo conmigo —se quejó Bill poniendo morros de niño pequeño.

—No empieces poniendo esa casa —advirtió Tom a su hermano— Además no es momento de hablar de eso, ya lo discutiremos después Bill.

—Por cierto, Bill. Te presento a mi mejor amigo Daniel, pero prefiere que le llamen Dan —dijo Kayla a su novio presentándole a su amigo— Dan ven aquí…

—Dime —dijo el chico a Kayla sin prestar atención.

—Te quiero presentar a mi novio Bill —sonrió Kayla— Dan este es Bill, Bill este es Dan. Y aquel chico que está con Laia abrazándose es Tom, su hermano gemelo.

—Hola… —dijo con indiferencia Dan mirando a Bill con superioridad, mientras que tendía la mano.

—Hola —respondió Bill igual de secó, mientras achinaba los ojos y le apretaba fuertemente la mano.

—Bueno, ¿Qué tal si nos vamos ya a coger las maletas? —dijo Tom intentando limar un poco la tensión entre Dan y Bill, ya que sus caras no eran precisamente de buenos amigos.

—Está bien —dijo Bill soltando la mano de Dan.

Los cincos salieron de delante de la puerta de embarque, ya que otra gente estaba comenzando a entrar por esa misma puerta para tomar otro vuelo con destino a otro lugar. Caminaron hacia la otra punta de la terminal del aeropuerto, donde se encontraba la cinta transportadora de las maletas. Las chicas y Dan se acercaron para ver si veían sus maletas, Tom había cogido un carrito para poder poner las maletas y después llevarlas hacia su Cadillac Escalade, y meterlas en el maletero. Una vez que las chicas y Dan cogieron sus maletas, y las pusieron en el carrito comenzaron a caminar rumbo hacia la salida del aeropuerto. Cuando salieron al exterior, el día ya estaba oscuro, Tom miró su reloj y ya marcaba las nueve menos cuarto de la noche.

—¿Dónde tienes tu Cadillac, Tom? —preguntó Laia al chico.

—Lo dejé aparcado en el parking, pero no está muy lejos donde lo deje —explicó el chico, mientras que Tom iba empujando por el carrito de las maletas, no es que lo quisiera hacer porque tenía que llevar las maletas de Dan, cosa que no le agradaba nada, pero estaban las maletas de su novia, persona que le importaba demasiado, y tenía que consentir a su princesa— Ya estamos.

Tom se paró enfrente de su coche, mientras que sacaba las llaves de su bolsillo de su pantalón, y abría el maletero de este para comenzar a meter las maletas dentro. Cuando acabo de colocarlas, cerró el maletero y abrió las puertas del coche, para que Bill y los demás entraran dentro del coche. Laia, Kayla y Dan se sentaron en el asiento trasero del coche, mientras que Bill ocupó el asiento del copiloto y Tom el asiento del conductor. Cuando todos estuvieron dentro del coche y puesto los cinturones de seguridad, Tom arrancó el coche y comenzó a conducirlo a través de la ciudad, las luces ya se habían encendido, por la oscuridad iluminando la calle. Laia y Kayla miraban entusiasmadas por donde pasaban con el coche, era un lugar nuevo para ellas, y esperaban que se divirtieran mucho en esa semana que la pasaban en Los Ángeles.

—¿A dónde vamos a ir? —preguntó Kayla a Bill, ya que Tom estaba muy concentrado mirando la carretera mientras conducía.

—Si os parece vamos a comer algo, y después ya nos vamos a casa para que descanséis —explicó Bill a las chicas y a Dan— Supongo que estaréis agotadas del viaje, son muchas horas de viaje.

—Bueno… podemos aguantar un poco más —dijo Laia sonriente— Hemos dormido un poco en el avión.

—Genial… —sonrió Bill— ¿Qué preferís un italiano o japonés?.

—¡¿Vamos a ir al Katsuya?! —preguntó Kayla emocionada— ¡OMG! Estoy deseando ir a ese restaurante.

—¿Cómo queráis? —dijo Tom, que era el que conducía.

—A mi me da igual… —respondió Laia— Tengo ganas de probar algo nuevo.

—Creía que no te gustaba la comida japonesa —dijo Tom dándose cuenta, que una vez en Alemania habían pedido Sushi para cenar y Laia no había cenado de eso.

—Nunca la he probado así que no sé si me gusta o no —aclaró Laia.

—Bien, ¿Entonces nos vamos al Katsuya? —preguntó Tom en general a los demás.

—Siiii —dijo Kayla emocionada— ¡Nos vamos al Katsuya! ¡Nos vamos al Katsuya!.

Tom se desvió por una calle, para meterse en dirección hacia el restaurante japonés, muy famoso en Los Ángeles, llamado Katsuya. Los gemelos acostumbraban a ir a cenar muchas veces a ese restaurante, tanto como cenas de negocios, como reuniones con sus amigos que habían hecho a lo largo de su estancia en Los Ángeles, aunque solo se resumían en dos, Shay y Shiro.

—¿Y bueno que tal habéis pasado el viaje durante el vuelo? —preguntó Bill girando su cabeza, para mirar a las chicas.

—Bueno… Hemos tenido alguna turbulencia —explicó Kayla.

—¡Vaya! —dijo apenado Bill— Odio que en los vuelos haya turbulencias, me pone realmente nervioso

—Por eso a mí me gusta siempre coger el asiento de la ventana, en el avión. Así no me pongo tan nervioso —dijo Tom metiéndose en la conversación.

—¿Por si pasa algo y así te puedes tirar de la ventana? —preguntó Bill con gracia.

—Tonto —dijo Tom mientras hacia una mueca con la boca a su hermano.

Entre risas y más bromas entre ellos, que se hacían los gemelos, llegaron al parking de Katsuya. Kayla y Laia miraban embelesadas el edificio, no sabían que al natural fuera tan grande y tan llamativo. Tom aparcó el coche, en el amplio parking que poseía el restaurante y después bajaron del automóvil de Tom. Kayla y Laia seguían mirando como tontas la fachada del restaurante.

—Si queréis podéis sacarle una foto a la fachada —dijo Tom en tono bromista.

—Kay saca tu móvil que a ti te salen mejor, que en el mío —dijo Laia a su amiga, para que sacará una foto del restaurante.

—Es tal cual lo vimos en fotos y por la televisión —dijo Kayla mirándolo de nuevo.

—¿En televisión? —preguntó Bill un poco confuso.

—Hace dos meses, cuando vosotros visitasteis este restaurante salisteis en la televisión saliendo de él —explicó Laia a Bill.

—Supongo que fueron las fotos que sacaron esos paparazzis que nos estaban siguiendo cuando salimos del restaurante —dijo Bill a Tom— Menos mal que Gordon estaba aquí con nosotros y nos sacó del apuro.

—Será mejor que entremos, sino algún paparazzi nos vendrá a molestar —dijo Tom incitando a los demás a entrar dentro del restaurante.

Los gemelos, Laia, Kayla y Dan entraron dentro del restaurante. Como los gemelos solían ir muy a menudo a ese restaurante, no les pusieron ninguna pega por no tener ninguna reservación, ya que ese día dio la casualidad de que tenían bastantes mesas libres. Se sentaron en una mesa, que estaba situada al fondo, donde nadie les molestaría. Laia se sentó al lado de Tom, al lado de ella se sentó Bill seguido de Kayla y al lado de Kayla se sentó Dan. Como no se decidían por lo que cenar, los gemelos decidieron pedir un poco de todo, así las chicas podrían probar varios platos, y como habían ido ya muchas veces sabían como eran los platos que ponían en ese restaurante.

Cuando acabaron de cenar, Tom y Bill pagaron la cuenta del restaurante y se fueron otra vez a su coche. Ahora tocaba irse al apartamento de los gemelos, las chicas y Dan tenían que descansar después de estar bastantes horas viajando, y los gemelos ya estaban un poco cansados también, así que se montaron de nuevo en el Cadillac Escalade de Tom, y se fueron por la calles de Los Ángeles rumbo hacia su apartamento.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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