It’s just a dream 67

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 67

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Los dos hermanos salieron del salón, encaminándose hacia la puerta del apartamento para salir justo al garaje, dejando a las chicas solas dentro de este. Cuando llegaron al coche, subieron ambos hermanos en la parte delantera de este, Tom al volante, y Bill de acompañante en el asiento del copiloto. Una vez que tuvieron puestos los cinturones de seguridad, Tom arrancó el coche rumbo a la Sunset Boulevard, mientras encendía la radio del coche y ponía música para amenizar el trayecto.

—Sabes hermanito —dijo Tom mientras no quitaba la vista de la carretera.

—Dime… —dijo Bill pensativo.

—Ahora que vamos solos sin las chicas, podríamos aprovechar y dejarles las cosas claras a Dan —explicó Tom a su hermano— Decirle que se aleje de Kayla, y que deje de tocarnos los huevos.

—Aunque se lo digamos no va a hacernos caso —contestó Bill a su hermano.

—Bill hay que marcar territorio sobre Kayla, tienes que demostrarle que Kayla solo es tuya y de nadie más —volvió a insistir Tom— Sino a la vuelta de cambio, te la quitará.

Se quedaron en silencio, y Tom siguió conduciendo hasta que por fin llegaron a Sunset Boulevard. Se dirigió hacia una zona habilitada para aparcar los coches, y así poder dejarlo mientras que buscaban a Dan, ya que conociendo al chico en pocas horas, Tom podía apostar firmemente que el chico se las ingeniaría para no sé encontrado y después poner cara de animalillo abandonado a Kayla para dejar en evidencia a su hermano Bill, y eso no lo iba a permitir.

—Sabes dios donde se ha metido este ahora —comentó Tom mientras salían del coche para luego cerrarlo— Te apuesto a que se ha escondido para que no lo encontremos.

—No lo creo —dijo Bill incrédulo— No creo que se arriesgue tanto.

—En pocas horas he aprendido a saber más o menos como es él —contestó Tom a su hermano, mientras sacaba del bolsillo de su pantalón su cajetilla de tabaco y se ponía un cigarro en la boca para luego encenderlo con el mechero.

—Para solo cinco minutos que vamos a estar aquí, ya te enciendes un cigarro —dijo Bill mientras rodaba los ojos.

—Creo que tardaremos más —sonrió de medio lado Tom.

Siguieron caminando por Sunset Boulevard, buscando entre la gente si encontraban a Dan, hasta que después de unos diez minutos por fin dieron con él. El chico venía tranquilamente y a paso lento caminando, sin inmutarse al ver a los gemelos.

—¡Vaya pensé que me ibas a dejar aquí! —dijo con ironía Dan.

—No, es nuestra intención por el momento, aunque no nos sobran razones —contestó bordemente Tom.

—Oh entonces hoy, haréis vuestra acción buena del día —dijo Dan fingiendo emoción— Debería de sentirme emocionado.

—Deja de hacer teatro, chaval —respondió Tom ante la actuación del chico— Te voy a dejar las cosas claras, no me gusta que me toreen y menos que intenten quitar lo que le pertenece a mi hermano.

—Tu hermano es tan gallina, mejor dicho tan marica, que te ha traído a ti para que hables en su nombre y lo defiendas —dijo Dan mirando despectivamente a Bill.

—De marica nada, que tengo los huevos bien puestos en mi sitio —dijo ahora Bill saliendo a su defensión, mientras agarraba a la chico por la pechera de su camiseta— Sino pregúntaselo a Kayla, y que te cuente nuestras noches de sexo.

—No hace falta que me digas nada, me da asco solo de pensarlo —dijo Dan sin tapujos— Y si queréis que me aleje de Kayla lo vais a tener claro, porque Kayla es mi mejor amiga, y me creerá en muchas cosas antes que a ti.

—Lo dudo mucho —dijo Bill encarándose al chico, con ceño fruncido— Esto es solo una advertencia, lo que te hemos dicho pero como haya algún otro intentó de acercamiento que no sea de plan de amigos. Estás muerto…

—A mi no me amenaces —volvió a decir Dan a Bill— No me das miedo ninguno.

—Quedas advertido chaval, un solo intentó y te cuelgo de los huevos — amenazó Tom con voz seria— Y ahora vamos tenemos una reserva hecha para ir a cenar, en la que por desgracia tendrás que venir te guste o no te guste.

Los tres chicos se fueron hacia el coche, Dan se metió en la parte trasera del coche mientras que Bill tomaba asiento en el asiento del copiloto, y Tom se sentaba en el asiento del conductor. Se pusieron los cinturones, y Tom arrancó el coche en dirección otra vez al apartamento. Durante todo el viaje, estuvieron los tres en completo silencio, ya se habían hablado todo lo que tenían que decirse, y no hacía falta hablar más. Una vez que llegaron, Tom metió el coche en el garaje, y se dirigieron al apartamento. Cuando entraron en este, las chicas ya los estaban esperando sentadas en el sofá completamente arregladas.

—Si que habéis tardado —dijo Laia cuando los vio entrar por la puerta.

—Es que no encontrábamos a Dan entre tanta gente —respondió Tom echándole una mirada furtiva al susodicho.

—Pues estaba cerca de donde estabais vosotros —se defendió Dan, para así hacer quedar mal a los chicos.

—Perdona, pero no te encontrabas —dijo Bill viendo venir lo que quería hacer el chico.

—Vale, no empecéis —medió Kayla— Quiero pasar unas vacaciones tranquilas sin discusiones.

—Bueno, nos vamos a dar una ducha rápida y cambiarnos de ropa —informó Tom— Que hoy toca cenar fuera y después ir a una bolera.

—No puedo esperar para ir a la bolera —dijo emocionada Laia.

—Te lo pasarás genial, te lo aseguro —dijo Tom mientras le guiñaba un ojo a la chica.

Los gemelos se fueron a sus habitaciones para buscar una ropa limpia y después darse un duchar reparadora. Tom se dirigió a su armario y cogió una camiseta de color blanco para luego coger unos pantalones de color beige, que iban a conjunto con la camiseta, y por último unos bóxers limpios. Después se fue a la baño que había en su habitación, ya que la casa poseía tres baños, uno que estaba para utilizar las visitas, y después los otros dos en cada habitación donde dormían los gemelos.

Tom entró en el baño, y reguló el agua de la ducha, para que saliera a una temperatura adecuada. Cuando lo consiguió, se metió dentro de esta, y dejó que el agua recorría cada centímetro de su cuerpo, estando un buen rato hasta que se quedó bien relajado. Después salió de la ducha, y se secó el cuerpo para luego anudarse la toalla alrededor de su cintura. Una vez que volvió otra vez a la habitación, se puso los bóxers para luego acabarse de vestir. Por otro lado, Bill en su habitación había buscado la ropa que se iba a poner para que luego posteriormente irse a dar una ducha rápida, saliendo al poco rato de esta, listo para vestirse.

Mientras tanto las chicas se encontraban en el salón hablando con Dan, preguntándole donde había ido y que sitios había visitado en las horas que había estado solo. Al poco rato, llegó Tom al salón seguido de su hermano Bill a los pocos segundos completamente listos para irse a cenar por ahí. Daniel también se había arreglado, dándose una ducha en el baño de invitados para luego vestirse. Así que ahora ya estaban todos listos para irse a cenar, y pasar una noche en Los Ángeles.

—Será mejor que nos marchemos ya, o no nos darán la mesa que reservamos —dijo Tom a los chicos.

—¿Y a donde vamos a ir? —preguntó Laia intrigada.

—Hemos reservado mesa en el restaurante The Bazaar, donde ponen comida italiana y española —explicó Tom.

—Genial —sonrió Laia.

Los cinco jóvenes salieron del apartamento donde vivían Los Kaulitz temporalmente en su estancia en Los Ángeles, para luego montar en la camioneta de Tom, su preciado Cadillac Escalade. Después de unos treinta minutos por fin llegaron al restaurante, y Bill dio el nombre de reservación al mozo que estaba en la entrada para guiar a los clientes hacia sus mesas. Poco después, los cinco jóvenes se dirigían hacia el interior del restaurante, se sentaron en una mesa para cinco personas. El camarero les dio a cada uno, la carta para elegir el menú, mientras que les preguntaban que iban a tomar de beber.

—Yo quiero una Coca-cola —respondió Laia en ingles.

—Yo también quiero una Coca-cola —dijo Kayla también al camarero en un perfecto inglés.

—Yo quiero una cerveza —dijo Tom.

—Yo también quiero otra cerveza —dijo el gemelo menor al camarero.

—Yo quiero una cerveza, pero sin alcohol si puede ser —dijo Dan.

El camarero anotó todo lo que habían pedido para beber, y se fue dejándolos solo para poder elegir lo que iban a cenar esa noche. Laia y Kayla eligieron pasta italiana, igual que los gemelos que ambos se pidieron una ensalada de pasta, y Dan se pidió un plato de Jamón ibérico y un chuletón de ternera con patatas fritas para hacerles pagar a los gemelos bastante factura en el restaurante. El camarero volvió dejando sobre la mesa, las bebidas que habían pedido y tomando nota de lo que iban a cenar, luego se fue para dar la orden en cocina.

—Es un sitio muy chulo —dijo Laia mirando en una vista general al local.

—Pensamos que os gustaría, como tiene comida española —dijo Tom— Aunque por lo visto, habéis pedido comida italiana.

—Es que la española ya la tenemos un poco aburrida —contestó Kayla haciendo reír a todos los que estaban en la mesa, incluido Dan— La comemos todos los días.

—Bueno, también es bueno variar de vez en cuando —dijo Bill a su novia.

—Sí, y a donde vamos a ir a la bolera después de cenar —preguntó Kayla a los chicos.

—Una que está un poco a las afueras, pero está muy cool —respondió Tom.

Al poco rato, el camarero trajo los platos que habían pedido, y cada uno comenzaron a comérselos sin ningún miramiento ya que tenían bastante hambre. Los gemelos, antes de que Dan comenzará a comer su plato, se les quedaron mirando con cara de asco, por lo que habían pedido.

—¿Qué pasa? ¿Queréis un poco de mi comida? —preguntó Dan mirando a los gemelos que solo ponían cara de asco, al ver la carne— ¿No? Vosotros os lo perdéis. Mmmmmm que rico está el jamón ibérico, sabe a gloria.

—¡Qué asco! —susurraron ambos gemelos.

—¿Quieres un poco Kayla? —preguntó Dan a la chica, aunque Kayla se mostró un poco indecisa.

—Aunque tu novia sea vegetariano, no significa que tú también lo seas —dijo Dan a la chica al ver la reacción de esta tan dudosa.

—Bueno… Dame un cachito —dijo Kayla. La verdad es que ese jamón ibérico tenía muy buena pinta.

—Abre la boquita… —dijo Dan intentándoselo dar como si fuera una niña pequeña.

—No soy una niña pequeña, Dan —increpó Kayla al chico, mientras que Bill lo miraba mal ante ese gesto que no le gustó nada.

Cuando acabaron de comer, el camarero vino a preguntarles si querían postre, y les trajeron la carta de tartas y helados para que eligieran. Cada uno eligió el postre que más le apetecía, y después Bill llamó al camarero para que le trajera la cuenta y así pagar la cuenta en el restaurante, minutos después se encontraban ya saliendo del restaurante, ya era de noche, y parece que había refrescado un poco pero eso no impedía que los chicos salieran a divertirse esa noche, su segunda noche en Los Ángeles.

—Parece que ha refrescado un poco —dijo Laia dándose cuenta del cambio de temperatura al salir del restaurante.

—¿Si quieres te hago entrar en calor? —preguntó coqueto Tom mientras se mordía el labio inferior.

—Eres un mal pensado —dijo Laia mirando a su novio— Siempre piensas en el sexo.

—La mal pensada eres tú, no había pensado en eso —contestó Tom a su novia.

—¿Entonces en qué? Tu mirada traviesa y seductora me dijo otra cosa —dijo Laia mirando a Tom a los ojos, mientras que los demás los miraban discutir, en esa graciosa discusión.

—Tenía pensado, prestarte mi cazadora —dijo Tom mientras se quitaba la cazadora para ponérsela sobre los hombros de Laia.

—Pero tú tendrás frío ahora —dijo Laia rechazando la cazadora.

—Estoy más acostumbrado al clima de Los Ángeles, más que tú así que no me digas que no —volvió a insistir Tom a la chica.

—Está bien —se rindió Laia— Tiene tu aroma… —susurró Laia una vez que Tom le puso su cazadora sobre sus hombros, y pudo sentir el olor de él en la cazadora.

Siguieron caminando hacia el coche de Tom, que no estaba muy lejos aparcado. Subieron los cinco a dentro del coche, donde Tom puso un poco la calefacción, y así poder entrar en calor los demás. Una vez que todos se pusieron los cinturones de seguridad, Tom arrancó el coche y se dirigieron hacia una bolera que se encontraba un poco apartada de la zona de donde ellos vivían, ya que querían pasar desapercibidos con las chicas y así evitar que algún fotógrafo indiscreto les tomará alguna foto que pudiera alertar a millones de fans de un posible noviazgo, aún no era el momento adecuado para dar la noticia, no si antes de asegurarse bien que la relación seguiría en pie, a causa de la separación que ocasionaba el trabajo de los gemelos, y los estudios de las chicas.

Después de unos veinte minutos por fin llegaron a la bolera, encima del gran local había un letrero de neón fosforito con el dibujo de unos bolos, que se encendían y apagan al compás de la música que había en el interior. Tom estacionó el coche en el parking que disponía la propia bolera, y que apenas tenía unos cuantos coches, lo ideal para pasar una noche completamente desapercibida de curiosos. Cuando terminó de aparcar el coche, los cinco jóvenes se desabrocharon los cinturones de seguridad y salieron del coche. Tom cerró el coche, mientras los demás se adelantaban. Bill iba agarrado de la mano de Kayla mientras que Laia iba hablando con Dan, aunque después Tom se unió a ellos y acabo por agarrar la mano de Laia entrelazándolas. Juntos caminaron hacia el local, todo parecía tranquilo, alguna gente estaba fuera del local hablando con otras personas, otras esperando a que alguien las fuera recoger.

—¡Bill! ¡Tom! —se escuchó la voz de una chica adolescente que los había reconocido— ¿Me podéis dar un autógrafo? —preguntó la chica a los jóvenes, que se habían soltado de la mano de las chicas al ver la presencia de la chica.

—Lo siento, ahora no podemos —se disculpó Bill educadamente— Otra vez será…

Los cinco se dirigieron hacia el interior del local, y se fueron al mostrador para alquilar la pista, y para coger los zapatos especiales para poder jugar a los bolos. Después de que el señor, que estaba detrás del mostrador, les dio a cada uno el número de sus zapatos, se fueron hacia la pista que habían alquilado y se sentaron en una mesa que tenía un ordenador. Luego de que se pusieron los zapatos para poder jugar, se pusieron a decidir quien iría en cada equipo.

—Laia y yo formaremos un equipo —dijo Tom a su hermano.

—Perfecto, yo iré con Kayla —informó Bill a los demás— ¿Y tú Dan con quien irás de nosotros?.

—Con ninguno —respondió el chico bordemente— Os dejo que tengáis vuestro nidito de amor, yo me voy a las máquinas recreativas que parece que tiene mejor entretenimiento, que ver a dos parejas empalagosas, dándose besos.

—Como quieras —contestó Tom— Así nos ahorras verte la cara durante una hora.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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