Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 68

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

A los pocos segundos, Dan se fue de ahí, dejando a las dos parejas solas. Tom escribió en el ordenador el nombre de cada uno, luego para pasar el rato fue a pedir en la barra unas bebidas y algo de picar para amenizar el juego. Tom preguntó a los chicos que era lo que querían tomar, Laia le dijo que quería un batido de vainilla, Kayla se pidió un batido de chocolate y Bill le dijo que le trajera lo mismo que él se pidiera. A los pocos minutos, una camarera trajo las consumiciones, mientras que los chicos cogían las bolas para comenzar a tirar y jugar. Los primeros en lanzar la bola, fue el equipo que formaban Kayla y Bill, siendo el gemelo menor el encargado de lanzar la primera bola. Bill cogió la bola y cogió un poco de carrerilla en la pista, hasta que lanzó la bola que llegó a los bolos, la cual derribó unos cuantos bolos pero sin conseguir derribar todos, así que tuvo otra oportunidad de tirar pero le salió tan desafortunada como la anterior ya que solo consiguió derribar un bola. El siguiente fue Tom, haciendo honor al duelo entre hermanos, este fue más certero, ya que consiguió derribar todos los bolos, consiguiendo un punto para su marcador haciendo un strike.

—Strike… ¡Toma ya! —dijo Tom celebrando el punto— Soy el mejor… Eh hermanito —dicho eso se acercó a Laia para besarla, y así celebrar el strike que había hecho.

—Ya… espera a que tire yo —se picó Kayla— Ya verás como consigo hacer un strike.

—¡JÁ! Lo dudo —se rió Tom en la cara de Kayla.

Kayla procedió a hacer su turno de tirada, la chica estaba acostumbrada a jugar, ya que de vez en cuando había ido con uno de sus ex novios a una bolera de Barcelona, así que lanzó si ninguna dificultad la bola, derribando todos los bolos haciendo un strike, consiguiendo en empate entre los dos equipos.

—¿Quién dijo que no iba a ser capaz de hacer un strike, eh? —preguntó Kayla a Tom que se encontraba sentado en el asiento al lado de Laia, mientras acariciaba el brazo de la chica, con pequeños círculos con las yemas de sus dedos.

—Eso ha sido por pura suerte, nada más —le contestó Tom a la chica.

—Eso se llama dar en el blanco, chaval. Tengo mucha práctica de jugar a los bolos así que no me vengas con chulerías —respondió Kayla al chico— Ahora estamos empatados.

Por último, le tocó a Laia tirar su bola. La chica era bastante inexperta ante esta situación, y cuando cogió la bola la fue a tirar pero solo consiguió derribar un bolo, causando la risa de los demás.

—No os riais —dijo Laia con cara enfurruñada— No sé jugar a los bolos.

—Tranquila no te sulfures —trato de calmarla Tom— Además puedes volver a tirar otra vez.

—Seguro que no consigo tirar ningún bolo —volvió a decir Laia apenada.

—A ver… ven aquí —Tom cogió una bola y agarró a Laia de la mano, para luego llevarla al centro de la pista. Se situó detrás de ella haciéndola agarrar la bola, para luego él ayudarla a lanzarla consiguiendo así derribar más que un bolo, pero aún así quedaron algunos en pie— Lo ves has derribado más que uno…

—Eso no vale, eso es hacer trampa —se quejó Kayla.

—Solo le estoy enseñando como lanzar mejor la bola —se explicó Tom, ya que Kayla se había quejado.

—Está bien, pero ahora os haremos papilla —dijo Kayla riéndose.

La noche fue pasando, y los chicos seguían jugando a los bolos. Por otro lado, Dan se había ido a la sala de máquinas recreativas y había estado jugando a varios juegos de coches de simulación, incluso no perdió tiempo en ligarse a una chica que se había puesto a jugar en la máquina de al lado y que estaba completamente sola, por lo menos él si se iba a divertir no como esa panda de idiotas de novios de Kayla y Laia. Estuvo durante más de dos horas, hablando con la chica donde hubo caricias, algún que otro beso pero sin nada de amor, ya que realmente el chico estaba muy interesado en Kayla, y tenía que buscar la forma de hacer que Kayla dejará a Bill para siempre. Cuando la chica se fue, Dan decidió regresar a la sala de bolos, para amargar un poco la existencia a los chicos.

—¿Aún no habéis acabado de jugar? —preguntó Dan acercándose a los chicos, ya cansado de estar en ese sitio— Tengo sueño, y me quiero ir .

—Pues tendrás que esperar a que acabamos la partida —respondió Tom en tono un poco molesto, si seguía así ese cretino, fijo que no sería capaz de controlarse y le daría su merecido.

—Yo también estoy un poco cansada —dijo Laia para evitar que se formará otra discusión, la verdad es que estaba realmente cansada de que Dan y Tom e incluso de que Dan y Bill discutieran todo el rato.

—Está bien —dijo Tom con resignación.

—Yo también estoy un poco cansada —añadió Kayla— El jetlag ha hecho sus estragos.

—Vale —dijo Bill— Entonces será mejor que nos marchemos, además ya se está acabando la hora de alquiler de la pista.

Salieron de la sala de bolos, y se fueron al mostrador que había en la entrada para devolver los zapatos, que les habían dado para poder jugar, después pagaron el alquiler y salieron del local. Volvieron a caminar en silencio, hasta el coche de Tom con la suerte de que no había ningún posible fan por ahí merodeando, así que Tom aprovechó para coger de la mano a Laia, mientras que se dirigían todos hacia el coche. Una vez que estuvieron metidos en el coche, se pusieron el cinturón de seguridad, y Tom arrancó el coche metiendo la llave en el contacto, para luego salir del parking de la bolera. El trayecto duró apenas unos veinte minutos, la habían entrado en la urbanización donde vivían los gemelos, para luego Tom meter el coche dentro de garaje, para después salir todos del coche, y dirigirse hacia el interior del apartamento.

Dan se quedó en el salón, ya que el dormía sobre el sillón. Kayla se despidió de él, dándole las buenas noches y Laia también para luego seguir a Tom y a Bill hacia sus respectivas habitaciones, y así dormir o no. Daniel se quedó solo en el salón, se desnudo lentamente hasta quedarse con solo sus bóxers puestos, después se tumbó en el sofá y acomodó bien la almohada para luego taparse con la manta que le había dado Tom el día anterior para dormir. Estaba deseando regresar a Barcelona y poder dormir tranquilamente en su cama, no entendía como unos chicos con bastante dinero, no tuvieran una habitación disponible para dormir más gente.

Tom entró en su habitación, y se sentó en la cama para desabrochar los cordones de sus bambas, y así quitárselos. Después se desabrocho el cinturón, y posteriormente sus pantalones para luego quitárselos y quedarse con sus bóxers puestos. Finalmente se quitó la camiseta, que cubría sus abdominales dejándolas al descubierto, en ese momento entraba Laia por la puerta de la habitación, y se quedó observando el cuerpo trabajado de su novio, la verdad es que se veía muy sexy.

—¿Te vas a quedar toda la noche ahí contemplándome? —preguntó Tom sacando de sus pensamientos a Laia.

—No, ya me meto en la cama ahora mismo —dijo la chica pasando por al lado de Tom, e ir a buscar su pijama de debajo de la almohada para ponérselo en el baño. La verdad, es que le daba un poco de vergüenza desnudarse ante Tom.

—¿Te vas a ir a poner tu pijama al baño? —preguntó Tom riéndose y un poco hastiado— Ya te he visto toda desnuda. No hace falta que seas tan formal, Laia.

—Tienes razón, es que a veces me cuesta un poco acostumbrarme —dijo la chica acercándose a Tom, para luego darle un beso en los labios— ¿Sabes? Te extrañé demasiado en estos dos meses…

—Yo también te extrañé —dijo Tom mientras apartaba un mechón de pelo de la cara de Laia— Y te deseo… Quiero que esta noche seas mía de nuevo.

—Soy tuya completamente, no hay otro —sonrió Laia mordiéndose el labio inferior— Me has enseñado muchas cosas, desde que estamos juntos…

—¿Cómo qué? —preguntó Tom mientras acariciaba la espalda de la chica, ya que la tenía abrazada.

—Me enseñaste que el sexo es muy divertido, y quiero hacerlo ahora contigo. Quiero que me violes como dijiste ayer por la noche —dijo Laia ruborizándose mientras que miraba a Tom a sus ojos color miel.

—En ese caso te tendrás que atenerte a las consecuencias —se mordió el labio inferior Tom.

—Las asumiré —se mordió también el labio inferior Laia.

Tom se acercó a la chica, y comenzó a besarle los labios con deseo, y con urgencia. Dirigió sus manos hacia los botones de la camisa, que tenía Laia puesta y poco a poco fue desabrochando los botones de esta, hasta que dejo al descubierto por completo el cuerpo de la chica. Luego comenzó a besar el cuello de la chica, haciendo que pequeños suspiros inaudibles salieran de la garganta de la joven, mientras que poco a poco iba deslizando la camisa de Laia, hasta quitársela por los brazos. Ahora Laia se encontraba con sus pantalones puestos, y solo el sujetador cubriendo sus pechos pequeños. Tom vio a la chica a los ojos mientras que sutilmente desabrochaba el sujetador, quedando sus pechos al descubierto, después desabrochó los pantalones de la chica, haciendo que después se cayeran al suelo, quedándose solo la braguita que cubría la única parte del cuerpo, su feminidad.

Tom acarició la espalda desnuda de la chica, mientras se besaban con pasión. Laia había comenzado a succionarle el cuello dejándole pequeñas marcas rojas que al poco tiempo desaparecerían. Poco a poco se fueron dirigieron hacia la cama de matrimonio, donde dormían, y se cayeron sobre ella. Tom encima de Laia, mientras que la chica se ponía más cómoda en la cama. Tom comenzó a besarle los pechos, haciendo una hilera húmeda de besos hasta llegar a la parte de su sexo, que estaba cubierto por una braguita de encaje, con dedos habilosos comenzó a deslizar la braguita hasta dejar por completo del sexo de la chica al descubierto. Laia se quedó quieta en cama, dejando que Tom la tocará como nunca antes lo había hecho, con lujuria y con pasión. Primero el chico, comenzó a acariciarle las piernas con delicadeza, provocando en Laia pequeños escalofríos de placer, aunque eso solo era el principio de todo. Luego introdujo un dedo dentro del sexo de la chica, y comenzó a moverlo en forma de círculos para ir excitando a la chica, haciendo que Laia comenzará a respirar profundamente.

Después Laia quiso tomar rienda de la situación, poniéndose encima de Tom, para luego comenzar a besarle el cuello, poco después sus pechos musculados trabajos, bajo vientre, hasta que llegó al principio del bóxers de Tom, poco a poco se lo fue bajando hasta dejar liberado su sexo, que por el momento aún no estaba muy animado. Juguetonamente acarició con sus dedos, la punta del miembro de Tom, haciendo que el chico cerrará los ojos dejando a la merced de la mano de Laia. Poco a poco el miembro de Tom comenzó a cobrar vida, hasta que estuvo completamente erecto por las caricias que Laia había hecho en este. Ahora Laia había vuelto a poseer los labios de Tom, mientras que se besaban y se acariciaban. Las manos grandes y fuertes del chico comenzaron a recorrer la espalda desnuda de la chica, hasta que finalmente se posaron sobre las nalgas de la chica, apretándola más hacia él, haciendo que Laia sintiera el miembro erecto del chico hacer presión sobre su sexo. Poco después el chico volvió a tomar las riendas de la situación, haciendo que Laia se quedará debajo de él, en la cama que sería testigo de su lecho de amor.

—Llevaba mucho tiempo deseando esto —susurró el chico al oído a la chica.

—Y yo —susurró Laia para luego volver a besar los labios del chico.

El chico sin más preámbulos se dirigió hacia la mesilla de noche, abriendo luego el primer cajón y cogiendo una caja de preservativos, para luego coger un envoltorio plateado, que lo abrió para luego colocarlo sobre su miembro erecto, que fue deslizando poco a poco procurando que no se rompiera en la manipulación. Cuando acabó de ponerse el preservativo, un pequeño gemido profundo de placer salió de su garganta, luego con cuidado se acomodó entre las piernas de Laia, para luego guiar su miembro con su mano hacia el interior de la chica, metiendo posteriormente su miembro dentro del sexo de la chica, provocando que la chica emitiera un pequeño gemido de placer, al notar la presión en su interior que estaba ejerciendo el pene de Tom, en su sexo.

Lentamente Tom se empezó a mover provocando en Laia pequeñas descargas de placer, y en él también. Llevaba deseando estar así con su novia desde hacía dos meses, hecho que le había llevado a cometer semanas atrás la locura de llamar a Laia por teléfono para luego poder masturbarse, cosa que hice que Laia se enfadará un poco y que este se avergonzara de tal hecho.

—Más deprisa, por favor… —susurró Laia ardiente de deseo, mientras que Tom enterraba su cadera en cada una de las embestidas, que eran cada vez más profundas y bruscas, pero que a Laia no le hacia daño.

—Tus deseos son ordenes… —susurró Tom contra el oído de Laia para luego aumentar el ritmo de la embestidas, haciendo que la cama se moviera ligeramente en un vaivén.

Entre besos y caricias continuaron haciendo el amor, hasta que decidieron cambiar de posición. Ahora Laia se encontraba encima de Tom, auto penetrándose a si misma, mientras que su larga cabellera tocaba el principio de su trasero, por el hecho que la chica tenía su cabeza echada hacia atrás mientras sentía como el miembro de Tom escarbaba en sus entrañas, haciéndola llevar al séptimo cielo, mientras que Tom acariciaba los pechos de la chica. Poco a poco, sus cuerpos se tornaron humedecidas por la fina capa de sudor que comenzaba a salir por los poros de la piel, provocando que bajo los rayos de la luna que entraban por la ventana, sus cuerpos fueran plateados.

Pequeñas descargas eléctricas sintieron ambos en sus cuerpos, cada vez que se seguían las embestidas como preludio de lo que poco después acontecería. Sin más, ambos llegaron al orgasmo que los dejaron satisfechos, y deseosos de más. Sus respiraciones entrecortadas no conseguían tranquilizarse, sus cuerpo sudados hacían que se resbalaran entre ellos, pero lo más importante es que en esa habitación había habido mucho amor, no sexo. Laia se levantó de encima de Tom, y se puso al lado de este en la cama, su respiración seguía entrecortada pero más calmada. Tom, con los ojos cerrados, intentaba tranquilizarse cuando lo consiguió, abrazó a Laia por la cadera para darle unos besos en el hombro desnudo de la chica, para luego atraparle los labios de nuevo en un beso desesperado. Ambos se quedaron abrazados durante un largo rato, mientras que Tom acariciaba la piel desnuda de la chica, con las yemas de los dedos de sus manos, provocando en Laia una situación placentera y de calma.

—Oye Tom… —susurró Laia mientras se dejaba acariciar por el chico.

—Dime… —susurró el chico mientras seguía acariciando a Laia, e intentaba relajarse.

—¿Qué pasaría si en algunos de estos encuentros sexuales me quedo embarazada? —preguntó la chica a su novio.

—¿No lo estarás ahora? —preguntó Tom mientras abría los ojos desmesuradamente y se fijaba en los ojos de la chica.

—¿Eres tonto o haces tonterías? —dijo Laia un poco molesta— No crees que si estuviera embarazada, ya se me notaría la barriga.

—Tienes razón —dijo Tom cayendo en la cuenta— Pero es que lo has preguntado así, tan repentinamente.

—Solo quiero saber tu opinión, ya sabes que puede surgir algún imprevistos de estos —volvió a decir la chica mirando a Tom a los ojos— ¿Qué pasaría si me quedo embarazada? ¿Qué harías?.

—Laia… eso sería imposible soy muy cuidadoso en este tema, así que no pasará nada de eso, porque siempre usamos protección —dijo Tom intentando salir de esa conversación absurda.

—Para mi es importante saberlo —susurró Laia un poco apenada.

—Laia aún eres muy joven, para ponerte a pensar en bebés —dijo Tom a la chica mirándola a los ojos— Y yo también soy muy joven, ser padre en estos momentos rompería mi carrera profesional. Mejor pensar en niños cuando tu seas más grande, y yo ya no esté vinculado tanto a la banda.

—¿Y eso en cuantos años sería? —preguntó Laia con inquietud.

—Pues cuando yo tenga 35 años —contestó Tom.

—Eso es demasiado tiempo —dijo Laia dándose cuenta que ella tendría apenas unos 29 años.

—Sería la edad perfecta para tener niños —dijo Tom mirando a la chica.

—Está bien —respondió Laia no muy convencida o quizás un poco decepcionada.

Después de esa conversación, Laia se puso sus braguitas y la camiseta que había utilizado Tom ese día mientras que Tom se había puesto sus bóxers. Se volvieron a meter dentro de la cama de nuevo, para luego cubrir su cuerpo con la sábana y una fina manta. Se abrazaron y lentamente fueron cerrando los ojos para tratar de quedarse dormidos. Realmente estaban agotados, aunque apenas habían hecho ruido, sus suspiros habían sido silenciosos comparados con otra veces.

Daniel se encontraba tumbado en el sofá del salón, estaba tratando de quedarse dormido pero no podía dejar de pensar que era lo que estaban haciendo Kayla y Bill en la habitación de Bill, pensamiento tonto porque Dan ya se imaginaba demasiado bien lo que estarían haciendo, y eso le hacía que la sangre que corría por sus venas ardiera de rabia… No quería que Kayla estuviera con Bill más, tenía que tomar cartas en el asunto para poder separarlos a pesar de las amenazas del gemelo mayor.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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