It’s just a dream 69

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 69

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

Los rayos del sol habían iluminado la habitación, Kayla y Bill se encontraban tumbados en la cama aún durmiendo, pero pronto los rayos juguetones hicieron que Bill se despertará. Observó detenidamente a Kayla, como respiraba tranquilamente a causa del sueño plácido que estaba teniendo. Acercó sus labios a los de la chica, y lentamente los fue besando suavemente hasta que por fin Kayla abrió los ojos y se correspondió el beso al chico, mientras sonría.

—Buenos días, princesa —dijo Bill muy alegremente a su novia— ¿Qué tal has dormido?.

—Genial… sobre todo si te tengo a ti al lado mía —sonrió la chica perdiéndose en los ojos del muchacho.

—Te quiero —susurró Bill mientras se recargaba sobre el cuerpo de la chica.

—Yo te quiero más —respondió Kayla juguetonamente— ¿Qué hora es?.

—Aún es temprano, son las nueve de la mañana —respondió Bill mientras miraba el despertador analógico que tenía sobre la mesita de noche— Los demás deben de estar durmiendo todavía.

—Sí, tendrán que recuperar fuerzas —se rió Kayla al recordar que su amigo y Tom habrían tenido una fiesta porno en la habitación del chico— Lo digo por Laia y tu hermano, tendrían que recuperar el tiempo perdido.

—Pues deberían de ser muy silenciosos porque yo no escuché mucho alboroto —respondió Bill a la chica— ¿Te apetece jugar conmigo un poco? —preguntó Bill sugerente.

—Te refieres a que me enseñes a tu billope —se rió Kayla por el nombre.

—¿Mi que…? —preguntó Bill confundido.

—Tu amigo que tienes escondido debajo de tus bóxers —respondió Kayla.

—¿Desde cuando tiene nombre? —preguntó Bill graciosamente.

—Desde que las fans fantaseamos pervertidamente —volvió a reírse Kayla— Pero la diferencia es que… Ellas nunca lo tendrán y yo sí…

—¿Así…? —preguntó Bill juguetonamente.

—Sí, es todo mío —volvió a decir Kayla— Yo soy la dueña de él —susurró Kayla al oído de Bill mientras posaba su mano por encima del bóxers del chico, y comenzaba a acariciarlo con las yemas de los dedos juguetonamente— Solo mío…

—¿Te divierte ponerme cachondo? —preguntó Bill entrecortadamente.

—Mucho, es más lo estoy disfrutando —dijo Kayla mientras se ponía encima de Bill y le besaba los labios, para luego comenzarle a besarle el cuello, seguido del hombro, pecho hasta que llegó al principio del bóxers— Me parece que tu amigo aún está un poco dormido, habrá que despertarlo ¿no?.

Kayla deslizó el bóxers del chico, dejando su miembro libre sin ninguna presión. Comenzó a acariciarlo con su mano, mientras jugaba con él haciendo que Bill comenzará a suspirar por el placer que Kayla le estaba provocando con el movimiento de su mano. Luego la chica posó sus labios en la punta del miembro y le dio un beso, para luego comenzar a recorrerlo con su lengua hasta que finalmente lo metió en su boca para comenzar a jugar con él haciendo círculos con su lengua. Bill tenía los ojos cerrados mientras echaba la cabeza hacia atrás, y agarraba la cabeza de la chica para guiarla en el vaivén. Cuando notó que se iba a ir, Bill dejó de agarrar la cabeza de la chica para que esta se pudiera apartar. Pero la cosa no acabó ahí, ambos estaban realmente calientes, así que Bill se deshizo del pijama que tenía Kayla puesto y después de su braguitas, ambos ya estaba desnudos dispuestos a disfrutar al máximo y alcanzar el cielo juntos.

Esta vez, Bill fue quien quiso dominar la situación. Se abalanzó sobre Kayla haciendo que la chica cayera sobre la cama, para luego comenzarla besar apasionadamente mientras enredaba sus dedos largos en los cabellos de la chica. Poco después abrió el primer cajón de la mesilla, para coger la protección que usarían. Kayla se lo quitó de las manos, y fue ella quien se lo puso para luego volverse a tumbar mientras que Bill se hacía hueco entre las piernas de la chica, y meter su miembro en el interior de Kayla, para luego comenzar a moverse dentro de ella, con movimientos certeros y placenteros.

Muy pronto en la habitación, se empezó a respirar un ambiente cargado de lujuria, deseo, perversión. Ambos jóvenes vibraban con cada roce sus cuerpos, demostrándose todo el cariño que sentían el uno por el otro, como dos amantes que tienen miedo que sea el último día para estar juntos. Ahora Kayla volvía a dominar la situación, colocándose encima de él para comenzarse a mover sintiendo como poco a poco el miembro del chico comenzaba a crecer en su interior, esperando el último momento para explotar. Kayla para alargar el momento, paró de moverse sobre Bill para luego comenzar con su cadera a hacer movimientos hacia delante y hacia atrás para así prolongar más el momento, mientras que comenzaba a hablar con Bill y se reían.

—¿No te parece excitante hacer lo que estamos haciendo mientras hablamos? —preguntó Kayla sonriendo mientras sentía el miembro de Bill en su interior.

—Es… Oooh… —no pudo continuar de decir lo que iba a decir Bill, ya que había sentido una descarga eléctrica de placer.

—Te he dejado cao, ¿eh? —se rió de nuevo Kayla mientras se movía sobre Bill.

—Es que… ¡¡Dios!! Como siga así voy a reventar dentro de un poco. Eres jodidamente pervertida, y calenturienta —dijo Bill entrecortadamente.

—No soy más que tú —se rió de nuevo Kayla— Tú también tienes tus puntos eróticos.

—Es que soy un sex-symbol. Millones de chicas matarían por mí —rió Bill.

—Y yo las mataría a todas ellas —Kayla se encorvó para besar a Bill, pero los ojos de este se posaron sobre la puerta que estaba un poco abierta lo que hizo que actuara rápidamente sentándose en la cama, aun con Kayla sobre él.

—¿Qué cojones haces aquí —exclamó al ver a Dan. Bill cogió la sábana y tapo más a Kayla y a él, ya que habían estado haciéndolo bajo las sábanas.

—Venía a ver si estabais despiertos —dijo Dan si ningún pudor de ver a Bill y a Kayla semidesnudos, aunque ahora estuvieran tapados por la sábana— Tom y Laia ya están despiertos, y dicen de ir a desayunar por ahí. ¿Os apuntáis, o preferís seguir teniendo vuestra fiesta privada?.

—¡Vete de una vez, Dan! —dijo Kayla tapándose con una mano los pechos para que así al girarse su mejor amigo no viera nada. Con enfado le tiro un cojín— ¡Déjanos tranquilos!.

—Si claro —dijo Dan molesto cerrando la puerta de un portazo, para luego irse al salón.

Kayla y Bill se quedaron en silencio, sin hacer ningún tipo de movimiento. Dan les había cortado el rollo, y ahora Bill no estaba por la labor de volver a la tarea, no podía. Se miraron a los ojos, Kayla se notaba que estaba muy molesta por lo que había hecho Dan, de hecho que en cuanto tuviera la oportunidad le diría todo lo que pensaba.

—No me puedo creer que Dan haya sido capaz de entrar aquí a la habitación para molestarnos —dijo con enfado.

—Te lo dije hace tiempo, y no me hiciste caso —le dijo Bill a la chica. Kayla de mientras se levantó de encima de Bill, y se tumbó al lado.

—Pero no pensé que haría algo así —respondió Kayla.

—A mí no me sorprende, y lo sabes. Tu mejor amigo, si se le puede llamar así se ha metido entre ceja y ceja el romper nuestra relación. Y ahora ha conseguido uno de sus objetivos, no dejarnos intimidad —comentó Bill.

—Es que no sé qué le pasa. Esto no es normal, no sé porque me hace esto. Pero no se va a quedar así —dijo Kayla mientras se levantaba de la cama, y se ponía sus braguitas, para ponerse el resto de su pijama.
—Sí que sabes porque te hace esto. Tú, yo incluso mi hermano sabe lo que está pasando, no hace falta ser adivino para verlo venir —dijo con ironía Bill imitando a su novia que se vestía.

—No me respondas con ese tono, porque ahora mismo no estoy de humor y no quiero discutir —advirtió.

—Eso es precisamente lo que quiere tu amigo, que discutamos —atacó Bill.

—Pues tu no le hagas la tarea más fácil hablándome así porque es lo que quiere él —terminó de ponerse su pijama Kayla— Voy hablar con él, esto no se va a quedar así me va a escuchar.

La chica se puso en pie, y salió de la habitación. Para luego caminar por el pasillo, y llegar al salón donde estaban Laia sentada en el sofá al lado de Tom mientras se hacían caricias y carantoñas. Dan tenia casa de amargado por el hecho de tener que soportar a otra pareja cerca de él. Kayla miró muy seria a Dan, y sin inmutarse ni un segundo comenzó a gritarle en el idioma natal para así expresarse al 100%.

—¿Se puede saber porque has entrado sin picar a la puerta? —le gritó al chico, haciendo que Tom y Laia los miraran. Laia por saber que iban a tener una fuerte discusión y Tom porque no sabía a qué venia esta escena y porque no entendía nada de lo que decían.

—¡Y yo que sabía que estabais follando! —contestó de la misma forma Dan a la chica.

—Estoy harta de que no me dejes intimidad con mi novio, siempre me fastidias, da igual que sea con algún comentario o simplemente viéndote la cara —dijo Kayla enfurecida.

—Pues yo no tengo la culpa, yo no quería venir de niñera —le echó en cara.

—¡Eso no tiene nada que ver con el hecho de que quieres joder mi relación! —gritó desesperada.

Bill había entrado en el salón y se quedó al lado de su hermano y de Laia los cuales observaban, Tom y Bill alerta por si a Dan se le ocurría hacer alguna barbaridad y Laia atenta a todo lo que decían.

—¿Qué están diciendo? —preguntó Bill a Laia preocupado por su novia.

—No cosas muy agradables. Se están echando en cara cosas del pasado —les hizo un breve pero conciso resumen de lo que Dan y Kayla se estaban gritando.

—¡Tienes que entender que lo nuestro se acabó, Dan! Creí que los dos estábamos de acuerdo en esto —le recordó Kay.

—¡Tú estabas de acuerdo yo no! Yo te quería, pero tú eras una calienta pollas y querías irte con el primero que pasaba —gritó Dan. Laia al escuchar lo que le dijo se llevó una mano a la boca por la impresión.

—Dan ya basta —intervino Laia.

—No te metas Laia —le dijo su mejor amiga para evitar que se metiera en la discusión— Sabes si tienes razón, te deje para irme con otros, porque yo no te quería, solo te veía como un hermano un amigo, no como una pareja. Pero ahora ya no soy así, Bill siempre me gusto y ahora que lo conozco puedo decir que le quiero.

—¿Qué le quieres? —rió con ironía— Si lo hicieras le abrías dicho que estabas embarazada. Pero no lo has hecho, he tenido que tragarme yo tus putas lágrimas —la mano de Kayla voló hasta la mejilla de Dan dándole una sonora y dolorosa bofetada.

—¡No te atrevas a hablar de eso! —gritó dolida.

—Creo que esto ha sido suficiente —Bill se puso entre medio de ambos y separo a Dan empujándolo.

—¡No me toques! No vuelvas hacerlo —le dijo Dan con el ceño fruncido.

—¡Estoy harto de ti! Esta es mi casa y no voy a tolerar que le grites a mi novia y que entres a mi habitación sin avisar como si fueras un reí en tu castillo. No me caes bien, así que coges las mierdas de tus pertenencias y te vas ahora mismo —le enfrentó. Ya estaba cansado de tener que permanecer callado para no discutir con su novia pero ya no toleraba más la actitud de Dan.

—Bien —aceptó Dan— Pero ten en cuenta que cuando me llame tu queridísima suegra no me voy a callar ni una sola palabra. Le gustaras menos de lo que le gustas ahora — amenazó Dan en contar todo lo que sabía a los padres de las chicas.

—¿No has escuchado a mi hermano? ¡Que te pires de una vez! O te juro que te saco de una patada en el culo —intervino Tom esta vez.

Después de mantener una discusión bastante acalorada con Kayla, Dan cogió sus pertenencias, es decir, móvil, dinero… y salió de la casa. No aguantaba más segundos ahí, así que se fue a dar una vuelta para pensar en lo sucedido, en lo mal que le había salido la jugada, pero eso no iba a quedar ahí porque Kayla y Bill no iban a jugar con él, y disfrutaría viéndolos sufrir y hacer por una vez por todas que se separasen. Una de las cosas que pensó, era que no tenía que permanecer más tiempo en la casa de los cretinos de los gemelos Kaulitz, así que se puso a buscar alguna pensión o hotel barato para pasar los restantes días que le quedaban en Los Ángeles, obviamente informaría a los padres de Kayla de todo lo sucedido para que cuando llegará a España, mereciera su correspondiente castigo. Caminó durante varias horas por las calles de Los Ángeles hasta que encontró una pensión, que por lo que ponía en información, para pasar la noche era bastante barata, teniendo en cuenta que solo quedaban unos días. Iba a entrar dentro de la pensión cuando alguien lo paró.

—¡Oye chico! —dijo una voz de una chica.

—¿Es a mí? —preguntó Dan confuso.

—Sí —sonrió la chica mirándolo— ¿Eres conocido de Bill y Tom Kaulitz? —preguntó de nuevo la chica sin ser nada indiscreta.

—No, exactamente. Mis mejores amigas son novias de ellos —explicó el chico— ¿Tú los conoces de algo? —se atrevió a preguntar el chico.

—Sí, soy Ria —sonrió la chica dándole la mano para saludarlo— Soy la ex novia de Tom.

—Ooh vaya… Lo siento —dijo con disgusto Dan.

—¿Y qué se debe que estés por aquí y apunto de entrar en esta pensión? —preguntó otra vez Ria intentando sacar alguna información provechosa.

—Diferencias de opinión con los gemelos —dijo simplemente Dan— No los soporto. Hoy discutí con mi mejor amiga y no me apetece verle la cara por unos días, así que tengo que buscarme un sitio donde pasar las noches, hasta que regresemos a España.

—Ya me parecía a mi que tenias un acento un poco extraño —dijo la chica— Pero si quieres no hace falta que te vengas a esta pensión, en mi casa hay sitio de sobra si quieres puedes pasar el resto de los días que te quedan aquí —se ofreció la chica.

—Lo siento pero no te conozco de nada, soy de hace unos minutos —se disculpó Dan— No veo bien aprovecharme de tu hospitalidad.

—Apuesto que el dinero que tienes no te llegará ni para cuatro días —trato de convencerlo de nuevo la chica, la verdad es que la aparición de Dan le había venido como un regalo, quizás él podría ayudarle a recuperar algo que le pertenecía desde hacía tiempo, Tom Kaulitz.

—¿Enserio que no te importa que pase unos días en tu casa? —volvió a preguntar el chico— La verdad… es que no sé si me llegará el dinero para pasar el resto de los días.

—Soy buena persona y me gusta ayudar —sonrió la chica— Pero tendrás que ayudarme en una cosita, si aceptas.

—¿En qué? —preguntó el chico intrigado.

—Mejor que te vengas a tomar un café conmigo a mi casa y te lo cuento con todo lujo de detalles —dijo la chica sonriendo— ¿Qué dices aceptas quedarte unos días en mi casa?.

—Está bien… —contestó Dan impaciente por saber lo que le iba a decir esa chica.

Dan y Ria caminaron por unas calles que eran paralelas a la calle donde había ido a la pensión, hasta que llevar a un edificio de tres plantas. La chica sacó de su bolso unas llaves, con la cual abrió la puerta de la calle, para luego subir unas escaleras, que la conducían al primer piso del edificio. Una vez que llegaron al piso, se dirigieron por el pasillo hacia una puerta que estaba situada a la derecha, que tenía encima de ella una A grande de metal dorado, después la chica abrió la puerta del piso, y entraron en el interior. Era un piso bastante espacioso, y bastante bien decorado. El salón era bastante grande, con unos sillones amplios, en el centro de este había una mesa grande con sus sillas a juego. Ria hizo sentarse a Dan en una de las sillas que rodeaba la mesa, mientras que ella se dirigió a la cocina para hacer el café, minutos más tarde volvía otra vez al salón con una bandeja con dos tazas, azúcar, leche fría, un platillo con unas magdalenas y el café recién para ponerlo en el centro de la mesa.

—¿Y bueno en que te tengo que ayudar? —preguntó intrigado Dan a la chica.

—Quiero que me ayudes a recuperar a Tom —dijo sin rodeos la chica.

—¿Y porque tendría que hacerlo? No te conozco de nada —dijo Dan un poco molesto.

—Porque Tom nunca me tuvo que haber dejado, yo era su novia ideal, y una niña no creo que le dé lo que necesita —explicó Ria.

—Tienes razón, eres una preciosidad y no me puedo creer que te haya dejado por la inocente de Laia —admitió Dan— Sabes, creo que te voy a ayudar ni Tom ni Bill me caen bien, sobre todo el maricón de Bill que me ha quitado a lo más preciado que tenía hasta ahora, a mi mejor amiga…

—Te noto mucho resentimiento, quizás tu mejor amiga fue algo en el pasado por eso no te cae nada bien Bill —dijo Ria mirando atentamente a los ojos del chico.

—Kayla y yo fuimos novios en un pasado, pero me dejó porque era una calientapollas. Le gustaba acostarse con todo el mundo, y yo no estaba de acuerdo porque yo siempre la amé, por eso no me gusta la idea de que el maricón de Bill se haya hecho novio de ella —explicó Dan a la chica, mientras que Ria lo escuchaba atentamente.

—Entonces… ¿Me ayudarás a recuperar a Tom? —volvió a preguntar la chica.

—Sí, sin duda. ¿Y me ayudarás a conseguir lo que es mío? —volvió a preguntar también Dan.

—Claro, tenemos que conseguir que salgan de la vida de los Kaulitz —se rió la chica.

—Estupendo, tenemos que trazar un plan para poder hacerlo todo a la perfección sin ningún fallo —sugirió Dan.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!