Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 71
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Bill y las chicas comenzaron a caminar por la acera, hasta que llegaron a la tienda que les quería mostrar. El chico tocó el timbre para que les abrieran la puerta, ya que por motivos de seguridad, casi todas las tiendas que había en Los Ángeles poseían de una cámara de seguridad, y un timbre para poder acceder al interior de la tienda. Mientras tanto Tom se dedicaba a mirar escaparates de las tiendas que habían en esa calle, se había dado cuenta que apenas dos días antes, él y Laia hacían dos meses de novios, y quería comprarle un detalle para que la chica lo pudiera llevar siempre con él, así que por eso había dado el pretexto de que no iba a entrar con ellas a la tienda, pero en cierto modo era verdad, quería buscar algo bonito y que significara mucho para su relación, más tarde intentará hablar con Kayla para que le ayudaría a darle alguna idea de que comprarle a Laia.
En el interior de la tienda, Laia y Kayla vieron un paraíso de ropa que las hizo mucho entusiasmar. No podían decidirse que probarse, o que llevarse era todo tan bonito que no sabían que hacer. Claro está, que se llevaban mucha ropa después para regresar a España tendrían que llevar otra maleta con esa ropa, porque apenas cogería en la maleta que habían llevado ellas, aparte de pagar por el exceso de equipaje que eso conllevaba, así que para evitar excesos mejor coger lo imprescindible. Algunas prendas de recuerdo de que estuvieron en Los Ángeles.
—Ooh me gusta este conjunto —dijo Laia emocionada cogiendo una falda vaquera cortita y una camiseta a juego con la falda— Me la voy a probar.
—Espera… —dijo Kayla— No será mejor que mires por si algo te interesa más, y así lo pruebas todo a la vez.
—Si tienes razón —se río Laia para luego mirar otras prendas por los stands de ropa.
Finalmente, Laia se decidió por cuatro pantalones vaqueros, cuatro camisetas, dos faldas vaqueras y un vestido muy bonito para irse a probar. Kayla había cogido dos vestidos muy monos, tres pantalones vaqueros y cinco camisetas. Mientras tanto Bill echaba una ojeada a la tienda, buscando alguna prenda que comprarse o algún accesorio que llevar, como unas botas, cinturones… Al final, Bill se enamoró de unas botas de caña alta, que conjuntaría muy bien con unos pantalones vaqueros de color negro. Las chicas se fueran al probador, entrando las dos juntas en uno mismo ya que era muy amplío y se empezaron a probar la ropa y a mirarse al espejo para ver como les quedaba la ropa puesta. Al rato, volvieron a salir de los probadores, indecisas de que llevarse porque todo le gustaba pero el dinero que tenían no les llegaban para poderse llevar todas las prendas.
—¿Cómo ha ido la prueba? —preguntó Bill a las chicas acercándose a ellas.
—Muy bien. Nos quedaba todo de maravilla —contestó Laia muy sonriente— El problema es que no podemos llevarnos todas las prendas.
—¿Porqué? —preguntó Bill apenado a las chicas.
—Es que no nos alcanza el dinero para todo —dijo Kayla con mucha pena, más bien era vergüenza.
—No tenéis porque dejar algunas prendas, yo os puedo pagarlas —se ofreció el chico.
—No, Bill. No queremos abusar de ti —dijo Laia con un poco de culpa.
—Pero es que a mí, me da igual —dijo Bill a las chicas— Es un regalo mío y punto.
Dicho eso Bill se dirigió hacia la caja de la tienda, para pagar sus pantalones y sus botas, y también la ropa que habían probado las chicas. Por más que las chicas insistieron, Bill no quiso escuchar un no por respuesta y acabó sacando su tarjeta de crédito, para pagar todo. Después la dependienta puso la ropa de cada uno en bolsas diferentes, para que cada uno llevara su ropa. Pocos segundos después salieron de la tienda, en busca de Tom para pensar en un sitio donde ir a comer. Lo hallaron mirando un escaparate muy concentrado en una tienda.
—Tomi… ¿Qué haces tan concentrado mirando el escaparate? —preguntó Laia acercándose a él.
—¿Ya habéis acabado? ¡Qué rápidos! —dijo Tom sorprendido mirando el reloj ya que apenas habían tardado media hora.
—¿Qué estabas mirando? —volvió a preguntar Laia a Tom.
—¿Me dejas ver lo que te has comprado? —respondió Tom con otra pregunta, haciendo que Laia se desquiciará un poco.
—¡TOOOM! No evadas mi pregunta —dijo Laia un poco resentida.
—Solo estaba mirando, nada más. No tiene importancia créeme —dijo Tom intentando quitar importancia a eso.
—Bueno, vale —dijo Laia convenciéndose de lo que le había dicho Tom— Vamos a ir a comer afuera.
—¡Guay! —sonrió Tom— ¿Adónde vamos a ir?.
—¿Qué tal si vamos al Café 50’s? —sugirió Bill a su hermano— Ahí ponen cosas ricas que puede comer las chicas, mientras escuchamos música de los años 50.
—¡¿Enserio?! —preguntó Laia emocionada.
—Sí, en cada mesa tiene un pequeño reproductor de discos, como en los años 50 donde le echas monedas para echar el disco que quieras —explicó Bill.
—¡Qué guay! —sonrió Laia mientras seguían caminando, haciendo que Laia y Bill fueran delante de todo y Kayla y Tom se quedarán un poco más atrás.
—Necesito tu ayuda… —susurró en voz baja Tom a Kayla acercándose ligeramente a la chica.
—¿Por qué hablas tan bajo? —preguntó Kayla confusa por la actitud de Tom— Estás un poco extraño, Tom.
—Por favor, Kayla —dijo el chico implorante— Me acordé que el 1 de noviembre, Laia y yo hemos hecho tres meses de noviazgo y le quiero comprar un detalle.
—¡Vaya que detalle! —susurró Kayla poniéndose un poco triste, ya que se había dado cuenta que Bill no le había dado nada por su aniversario, ni siquiera le había felicitado— Laia no es materialista, Tom. Ella se pondrá igual de contenta si la felicitas igual sin darle nada o le prepares un desayuno, sería feliz con eso.
—Quiero que sea algo que ella se lleve puesto, cuando regreséis a España y así ella me podrá recordar cuando estemos lejos —explicó Tom a la chica— Por favor…
—¿Qué tal un cadenita con una medalla? —preguntó Kayla dándole una idea— También le puedes grabar una frase en la medalla por detrás.
—Eso sería una buena idea, eso lo llevaría siempre con ella —sonrió Tom— Gracias por la ayuda Kayla, pero te puedo pedir otro favor.
—¿Cuál? —preguntó Kayla mirándole a los ojos.
—Me puedes ayudar a elegirla —dijo el chico a Kayla— Es que tú sabes mejor los gustos de Laia que yo.
—Está bien —sonrió Kayla— Te acompañaré. ¿Cuándo quieres ir?.
—No sé, podríamos ir hoy por la tarde después de comer —sugirió Tom— Es que se la quiero dar pronto sin falta.
—¿Tienes pensado llevar a Laia a algún sitio a cenar? —preguntó Kayla al chico.
—Si… Me gustaría tener una cena un poco intima con ella, y bueno mientras tanto tú puedes aprovechar para estar a tus anchas con mi hermano —sonrió Tom a la chica.
—Bien —sonrió Kayla.
—Eh, vosotros dos ¿Que hacéis con tanto secretismo? —preguntó Bill al darse cuenta que Kayla y Tom iban más atrasados que ellos.
—Nada, solo estábamos hablando —explicó Kayla.
Después de decir eso, Kayla aceleró un poco el paso situándose al lado de su novio, mientras que Tom se ponía al lado de Laia, y la cogía de la mano, para seguir caminando hacia la calle donde iban a comer, que quedaba bastante cerca de donde estaban. Anduvieron durante unos diez minutos, para llegar justo al restaurante donde había dicho Bill para comer. Entraron a dentro, y se fueron a sentar al fondo del local donde el ambiente era más tranquilo y más resguardado. Tom cogió una de las cartas que había en la mesa y se puso a ver lo que quería pedirse para comer, al igual que Bill que compartía con Kayla su carta. Tom también lo hizo después con Laia, ambos estaban muy concentrado eligiendo que era lo que iban a pedir cuando una camarera se acercó a ellos, para preguntarles que iban a tomar.
—¿Qué deseas tomar? —preguntó la camarera mientras abría su libreta de notas, para anotar el pedido.
—Pónganos cuatro coca colas, dos Calico Cobb Salad, dos Garden Vegetable Salad y cuatro Fried Egg or Egg Salad Sandwich —dijo Bill ya que antes habían estado hablando de que iban a tomar todos.
—Muy bien en unos minutos se los traeré —dijo la camarera para luego desaparecer.
—¿Y después que vamos hacer? —preguntó Laia apoyando su cabeza en el hombro de Tom— Iremos a algún sitio por ahí por la noche, nosotros cuatro.
—Hoy por la noche, tocará cena nosotros dos solos —dijo Tom a Laia.
—¿Enserio? —preguntó la chica emocionada e intrigada.
—Sí, hoy será un día para estar cada uno con su pareja —explicó Tom— Así que hermanito te doy luz verde para que puedas estar con Kayla toda la noche. Eso sí con protección, que soy demasiado joven para ser tío todavía.
—Tranquilo hermanito, que yo controlo —respondió Bill guiñando un ojo a su hermano, mientras que las chicas se miraban disimuladamente sabiendo que Bill no controlaba tanto, ya que hacía dos semanas escasas que Kayla se había deshecho del bebé que estaba esperando.
Al poco rato llegó la camarera con las bebidas, poniéndolas sobre la mesa con los vasos llenos de hielo, para que las coca colas estuvieran bien frías. Después poco a poco fue trayendo las ensaladas que habían pedido, y después los sándwiches. Cada uno empezó a comer su ensalada, mientras hablando y bebían de vez en cuando del vaso su refresco, hasta que empezaron a comer los sándwiches que por suerte aún no se había enfriado. Cuando acabaron de comer, estuvieron hablando un poco más sentados disfrutando de la música del establecimiento. Para luego pedir la cuenta, y marcharse del local.
Una vez que salieron fuera del recinto, comenzaron a caminar por la acera para ir hacia el parking donde Tom había dejado su Cadillac Escalade metido. Después de unos diez minutos caminando, entraron dentro del parking y se dirigieron hacia la plaza de garaje donde había dejado el coche Tom. Todos se subieron en el coche, las chicas en los asientos de atrás, y los dos hermanos en los asientos delanteros. Se pusieron los cinturones de seguridad, y Tom arrancó el coche. Salieron de la plaza del garaje, y pasaron por la ventanilla donde estaba un trabajador del parking, a quién Tom le dio el resguardo de la hora que había entrado en el parking y después el trabajador calculó el precio que debía de pagar por la horas que había estado. Tom sacó un billete del bolsillo y unas cuantas monedas y pago, para luego arrancar de nuevo el coche y salir del parking, para volver a casa.
Después de más de media hora, ya estaban en la urbanización donde los gemelos tenían su apartamento, y Tom se dirigió a meter su coche dentro del garaje. Poco después salieron de este, y se dirigieron hacia el interior del apartamento, sentándose en el sillón amplio que había en el salón, mientras descansaban de la mañana que había tenido. Kayla y Laia fueron a dejar sus bolsas, en las habitaciones de los chicos, y luego volvieron al salón sentándose en el sofá de nuevo. Tom estaba un poco callado, jugando con su móvil hasta que miró de reojo a Kayla haciendo que esta lo mirará disimuladamente, para luego hablar Tom.
—Se me había olvidado… —soltó Tom, haciendo que Laia y Bill lo vieran confundido— Menuda cabeza la mía, tengo que ir por el taller para ver si me dan de una vez mi Audi R8, que lo lleve hace una semanas a arreglar y aún no me han llamado.
—Ya estabas tardando mucho en acordarte de él —dijo Bill con gracia.
—Es mi pequeño —dijo Tom haciendo un puchero— Tiene que volver de vuelta a junto de su padre…
—Está bien lárgate ya —dijo Bill a su hermano.
—¿Puedo ir contigo? —preguntó Laia a su novio.
—Será que mejor te quedes descansando —dijo Tom a su chica— Recuerda que por la noche saldremos nosotros dos solos por ahí, y tienes que ir cargada de energías.
—Está bien… —se volvió a sentar Laia apoyando su cabeza en el sofá.
—Hasta luego… —se despidió Tom saliendo por la puerta de la casa, para irse a coger su coche de nuevo.
Se quedaron en silencio, Kayla estaba pensativa pensando la forma de irse de la casa, ya que Tom la estaría esperando afuera con el coche. Poco después su móvil sonó era un mensaje de texto. Cogió su móvil y abrió el mensaje, procurando que Bill no lo viera ya que era un mensaje de Tom: “Te espero en la calle de al lado con el coche. Invéntate cualquier excusa. Nos vemos. Tom”. Kayla cerró el mensaje, y se quedó callada durante unos segundos, los suficientes para que Bill preguntará de quien era el mensaje.
—¿De quién era el mensaje? —preguntó Bill a su chica.
—Era Dan… —susurró Kayla intentando buscar una excusa buena— Quiere verme dentro de un rato en una cafetería.
—¿Vas a ir? —preguntó Bill temeroso.
—Creo que tengo que ir. Cielo, Dan y yo nos hemos dicho cosas muy feas pero no me gusta estar enfadada con él. Es mi mejor amigo —susurró Kayla— Y me gustaría arreglar las cosas con él.
—Está bien… —susurró Bill— ¿Te llevo a la cafetería?.
—No hace falta… —sonrió Kayla— Prefiero ir caminando y así pensar en lo que le voy a decir a Dan, tú te puedes quedar con Laia haciéndole compañía mientras que tu hermano no regresa.
—Está bien —asintió Bill— Cualquier cosa llámame.
—No te preocupes —sonrió Kayla para luego ir a coger su bolso y dirigirse hacia la salida del apartamento.
Kayla salió del apartamento cerrando la puerta tras de sí, y comenzó a caminar hacia la calle paralela donde se suponía que Tom la esperaría con su coche. Giró su cabeza para ver, y efectivamente Tom se encontraba esperándola son su flamante Cadillac Escalade mientras se fumaba un cigarrillo. Se dirigió hacia el coche con paso decido, para luego abrir la puerta del copiloto y sentarse, en el asiento poniéndose poco después el cinturón de seguridad. Una vez que estuvo lista, Tom arrancó el coche para apagar el resto de su cigarro en el cenicero del coche.
—¿Qué excusa le has dicho a mi hermano? —preguntó Tom intrigado.
—Le dije que el mensaje me lo había mandado Dan —contestó la chica, mientras que Tom seguía con la mirada fija en la carretera— Qué quería arreglar nuestra amistad…
—Has pensado en que decirle a mi hermano cuando regreses al apartamento —volvió a preguntar Tom.
—Le diré que no conseguimos arreglar nuestras diferencias, así de simple —contestó Kayla al chico.
—Bien —susurró Tom mientras seguía conduciendo— Antes de ir a la joyería tengo que pasar por el taller a ver si me arreglaron mi Audi R8. ¿No te importa acompañarme al taller?.
—No —contestó la chica.
—Perfecto, gracias por ayudarme —sonrió esta vez Tom mirando a la chica.
—¿Sabes? Me resulta raro que tú y yo nos llevemos bien —dijo Kayla extrañada— La verdad es que estos días no hemos discutido, cuando estaba en Alemania nos pasábamos el día discutiendo.
—Bueno… Las cosas han cambiado, Kayla —se calló Tom pensando lo que iba a decir— Ahora eres la novia de mi hermano, la mejor amiga de mi novia, en fin… tienes relación común con dos personas que me importan demasiado y no me gusta estar incomodo. Así que he decidido firmar la pipa de la paz.
—Bueno, eso es muy sensato de tu parte —sonrió Kayla mirando al chico— Me alegro mucho que Laia esté a tu lado, eres un chico estupendo, y con buenos sentimientos, aunque antes no los hubieras demostrado.
—Gracias… —susurró el chico mirando a los ojos a Kayla haciendo que la chica se pusiera un poco nerviosa, por la forma en la que la miraba.
—Tom… —susurró la chica al sentirse incomoda.
—Lo siento… —se disculpó Tom para luego continuar conduciendo en silencio el resto del trayecto que les quedaba.
Continúa…
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