It’s just a dream 72

Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 72

LOS ÁNGELES (EE.UU.)

No tardaron en llegar mucho al taller donde Tom había llevado su preciado Audi R8. Estacionó el coche en el interior del taller, y salió del coche, mientras que Kayla se quedaba en el interior del coche. Tom se dirigió hacia unos de los encargados para preguntarle como iba la reparación de su coche, estuvieron durante unos minutos hablando. El hombre le explicaba que habían tenido que pedirle una pieza del coche e iba a tardar más días de los que ellos pensaban en que iba a tardar, y por eso no habían podido reparar el coche, pero a finales de la semana que viene ya lo tendría listo. Tom se despidió del hombre y se dirigió hacia su coche, en ese momento Kayla estaba cogiendo el móvil y le hizo un gesto para que no le hiciera ruido.

Inicio conversación telefónica

—Dime Bill —dijo la chica al ver que era su novio quien la llamaba.

—¿Estás ya con Dan? —preguntó el chico inquieto.

—No, aún no ha llegado —dijo la chica.

—Bueno, anda con cuidado —dijo Bill advirtiendo a su novia— No me fio nada de Dan.

—Tranquilo, Bill —intentó calmarlo Kayla— No va a pasar nada.

—Vale, nos vemos después —se despidió Bill.

—Hasta luego, amor —se despidió Kayla del chico colgando el móvil.

Fin conversación telefónica

—¿Qué quería mi hermano? —preguntó Tom que había estado escuchando la conversación desde fuera, por la ventanilla, mientras entraba en el interior del coche y se ponía el cinturón de seguridad para luego poner las llaves en el contacto del coche.

—Saber si ya estaba con Dan —explicó Kayla— Le he dicho que no ha llegado aún. Se le notaba muy nervioso a tu hermano.

—Normal, que lo esté —dijo Tom sinceramente— No todos los días el mejor amigo de tu novia intenta ligarse a tu novia.

—Toom… —dijo Kayla mirando al chico.

—Lo siento, Kay —se disculpó Tom— Pero no me gusta nada Dan, no sé no me inspira confianza. Pero no solo que este cerca de ti, sino también de mi Laia.

—Ya… ¿Qué te han dicho del coche? —preguntó Kayla a Tom.

—Me dijeron que a finales de la semana que viene ya estará —explicó el chico— Es que han tenido que pedir una pieza, y va a tardar unos días en venir.

—Oohh… —respondió Kayla— ¿A qué joyería vamos a ir?.

—A Tiffany & co —respondió el chico arrancando el coche.

—Genial, seguro que allí tendremos mucho en que elegir —dijo Kayla sonriendo.

Tom arrancó el coche, y salieron del taller de automóviles, y condujo hacia Santa Mónica Boulevard que era donde se encontraba situada la joyería, que era bastante cara por sus diseños exclusivos y a la cual Tom estaba muy acostumbrado a ir, para comprar algún regalo a alguna amiga, tías, primas, etc. Solo iba allí, para eventos concretos y exclusivos y Laia se merecía todo eso y mucho más. Una vez que llegaron a la calle, Tom aparcó el coche y ambos salieron del coche, y caminaron por la acera, para luego situarse en la puerta de la joyería. Tom tuvo que llamar el timbre para que le abrieran la puerta, ya que la joyería estaba equipada de la máxima seguridad y así controlaban mejor quien accedía al interior de la joyería para evitar posibles robos. Una vez en el interior, Tom y Kayla comenzaron a ver más o menos lo que había en las vitrinas de exposición de joyas tratando de decidirse por alguna.

—Buenas tardes, ¿Qué desean? —se acercó una dependientas a ellos al verlos un poco perdidos.

—Buenas tardes, señorita —dijo respetuosamente Tom— Estoy buscando un obsequio para mi novia.

—¿Tiene alguna idea de lo que quieres comprar? —volvió a preguntar la chica.

—No sé, quiero que sea algo que pueda llevar siempre y algo que sea sencillo —explicó Tom a la dependiente.

—Está bien, venga por aquí y así le puedo mostrar más o menos lo que quiere —dijo la chica guiándolos hacia el mostrador para comenzar a desplegar múltiples joyas que Tom pudiera comprar.

La dependienta empezó a sacar diferente cosas entre ellos anillos, alguna que otra pulsera, cadenas, pendientes. Empezó mostrándole los anillos, pero Tom no se veía muy convencido ya que desde que había comenzado a salir con Laia, nunca la había visto andar con alguna sortija. Después le mostro varios modelos de pendientes, pero no le acababan de convencer, para luego enseñarle algunos modelos de pulseras pero sería regalarle lo mismo que ella le había regalado y él quería ser original. Por último la dependienta, le enseñó el muestrario de cadenas con colgantes que tenían, al parecer a Tom le convenció más esa opción.

—Tenemos está cadena, es muy simple y muy bonita —dijo la mujer enseñándole la cadena.

Tom la contempló unos segundos y le intentó sacar un significado a esa cadena de su relación con Laia, quizás cada corazón podría simbolizar los corazones de ellos dos, pero aún así había algo que no le acababa de convencer.

—Tienes también está —le mostró de nuevo la dependienta.

Tom la observó durante unos segundos y parecía que le convencía un poco mejor que la otra, pensó que ese colgante de la cadena al estar los dos corazones uno dentro del otro, podría simbolizar dos en uno, es decir, que ellos dos era una única persona.

—Y por última tienes este colgante, quizás es la más elegante —dijo la dependienta mostrándosela.

Tom se quedó en silencio durante unos segundos, la verdad es que esa cadena le gustaba más que las otras anteriores pero como significado le gustaba la segunda que le mostró la dependienta. Aunque mirándola bien, seguro que tendría otro significado en su relación con Laia, está se trataba de un solo corazón con un brillante al lado, y eso podría simbolizar el corazón de él o el de Laia, y el brillante el lugar que ocupa en su corazón uno de los dos.

—¿Con cuál te quedas? —preguntó Kayla quitándole de sus pensamientos a Tom.

—No sé a mí me gusta el segundo colgante —dijo Tom mirando a la chica.

—Pues la verdad a mi no me gusta mucho, me gusta más la última que nos ha enseñado —dijo con sinceridad Kayla.

—Ya… yo es que estoy entre el segundo colgante y el último este —señaló Tom.

—Creo que a Laia le gustará más este último —dijo Laia señalándole el colgante de un solo corazón y un brillante— Es muy sencillo, y a Laia le gustan las cosas sencillas. La verdad es que no le gusta mucho destacar.

—Está bien —contestó Tom.

—Entonces, ¿Cuál se lleva? —preguntó la dependienta que estaba atenta a la conversación entre Tom y Kayla.

—Me llevo este colgante —dijo Tom señalándole el último que les había mostrado.

—Genial. Estoy segura que a su novia le va a encantar —dijo la dependienta contenta de haber hecho una nueva venta, además ese colgante valía un poco cara y sabía muy bien que el chico lo iba a pagar sea cual fuera el precio.

—Lo mismo espero —sonrió Tom.

—Muy bien. Se lo voy a meter en su caja correspondiente y a envolvérselo en regalo —explicó la dependienta.

La chica se fue al mostrador, donde tenían todas las cosas para poder hacer paquetes de regalos. Primero, puso el colgante dentro de la cajita con sumo cuidado, luego le quitó el precio a la cajita, pegándoselo en la mano para después no perderlo y poder cobrar la joya. Por último comenzó a envolverlo con papel de regalo, para luego ponerle una moña encima de la caja, y luego lo metió dentro de la bolsa de cartón con el logotipo de la tienda. Se dirigió a caja y metió la referencia del artículo, y para luego marcar el precio.

—Son 403,41 dólares —dijo la chica a Tom.

—Tome —dijo Tom dándole la tarjeta de crédito que usaba cuando iba a Los Ángeles.

La chica metió la tarjeta de crédito en la máquina TPV, y luego le pidió a Tom que marcará el pin de la tarjeta. Poco después metió el importe de la compra, y sacó dos resguardos uno que se lo entregó a Tom como comprobante de la compra y otro que le hizo firma a Tom para quedárselo ella, como justificante para la tienda.

—Muchas gracias por su compra —dijo la dependienta muy amablemente— Espero que le sea de mucho agrado a su novia.

—Gracias, se la daré hoy por la noche —sonrió Tom coqueto a la chica provocando que la chica se sonrojará— Hasta luego.

—Muchas gracias por su visita —dijo la dependiente despidiéndose del chico.

Tom y Kayla salieron de la joyería. Tom mostraba una sonrisa de satisfacción en su cara, sabía que a Laia le iba a gustar ese colgante que le había comprado, y que haría que la chica no se olvidará de él cuando regresarán otra vez a España. Caminaron hacia el Cadillac Escalade de Tom, y subieron en este. Se pusieron el cinturón de seguridad y arrancó el coche. Ambos iban callados dentro del coche sin apenas decir nada, Kayla iba mirando por la ventana del coche, las calles por donde pasaban. Le parecía tan inusual estar tan bien con Tom, aunque él mismo le había dicho que por el bien de ellos deberían de firmar la pipa de la paz, y eso en cierto modo le hacía sentir bien porque así podría estar bien con Bill, sin discusiones, sin peleas…

—¿Qué tal va tu relación con mi hermano? —preguntó Tom sacando de sus pensamientos a Kayla.

—Bien… supongo —dijo la chica un poco triste, realmente no sabía explicar como se sentía con Bill. Pensaba que ese viaje los volvería a unir, pero en cierto modo algo no funcionaba bien y toda la culpa la había tenido Dan.

—No te veo muy convencida —volvió a decir Tom mirando fijamente la carretera mientras conducía.

—Tom… Estoy confundida con todo lo que pasó hoy por la mañana con Dan —le explicó Kayla al chico.

—Deberías de olvidarte de Dan, por el bien de la relación entre mi hermano y tú —dijo Tom en ese momento mirando fijamente a Kayla a los ojos— Tres son multitud…

—Creo… —dijo Kayla sin acabar lo que decía, ya que se había quedado embobada mirando los ojos de Tom, pero algo ocurrió haciendo que su cuerpo rebotará contra el cristal frontal del coche— Toom…

Todo se había vuelto negro, y terriblemente el cuerpo de Kayla le dolía apenas era capaz de abrir los ojos al igual que Tom. Ambos tenían una brecha abierta en la cabeza por la cual no dejaba de fluir sangre, manchando por completo la tapicería color beis de los asientos del Cadillac Escalade del coche. Poco después una ambulancia, que había sido llamada por algún viandante que pasaba en ese momento por ahí, los sacó del coche, comprobando primeramente su estado de gravedad. Ambos completamente inconscientes fueron llevados al hospital más cercano, ya que requerían de atención primaria urgente.

Bill y Laia se encontraban mientras tanto el apartamento de los gemelos, ajenos a todo lo que le había pasado a Tom y a Kayla. Se habían puesto a ver una película, de un canal de la televisión que solo echaban películas mientras esperaban a que regresará Tom y por último Kayla, que había ido a hablar con Dan. Bill se encontraba un poco nervioso, ya había llamado una vez a Kayla para preguntarle si estaba con Dan, pero no quería ser pesado y volver a llamarla, pero no podía soportar que su chica estuviera con su mejor amigo, el cual años atrás había sido su novio por unos meses. El sonido del móvil de Bill, hizo que el chico se levantará del sofá y fuera a coger su móvil de encima de la mesa. Puso una cara rara al ver el número, que desconocía totalmente.

Inicio conversación telefónica

—Sí… —preguntó Bill con voz dudosa.

—Buenas tardes, habló con Bill Kaulitz, el hermano de Tom Kaulitz —preguntó la persona que hablaba por teléfono.

—Sí… —susurró Bill confuso— ¿Qué ha pasado?.

—Le llamó de la policía para informarle que su hermano Tom Kaulitz ha tenido un accidente de tráfico, y lo han llevado al California Hospital Medical Center Home —dijo el policía a Bill dejando al chico en estado de shock.

—Está seguro de que no es una broma —consiguió articular Bill.

—No señor Kaulitz —dijo otra vez el policía— Además iba acompañado de una mujer, a la cual no hemos podido identificar, ya que no llevaba nada con que identificarse. Ambos están inconscientes.

—Dios mío… —susurró Bill al escuchar la noticia, y sobre todo al enterarse que su hermano no estaba solo cuando tuvo el accidente— Gracias por comunicármelo.

—Es nuestro deber, Señor Kaulitz —dijo el policía— Espero que todo se solucioné pronto.

—Gracias. Ahora mismo iré para allí —dijo Bill para luego colgar el móvil.

Fin conversación telefónica

—¿Quién era? —preguntó Laia intrigada.

—Lai, cielo, siéntate —dijo Bill intentando buscar las palabras adecuadas para decirle a la chica.

—¿Qué ocurre, Bill? —preguntó confusa la chica— Me estás asustando.

—Tenemos que ir al hospital —comenzó a decir Bill— Tom ha tenido un accidente de coche.

—¡¿Qué?! —dijo sorprendida Laia— Es una broma, ¿verdad?.

—No, Laia —dijo Bill intentando buscar las palabras indicadas— Hay otra cosa.

—¿Lo qué? —susurró Laia asustada.

—Tom iba en compañía de una mujer a la cual no han podido identificar, ambos están en el mismo hospital inconscientes —dijo Bill abrazando a la chica para darle su apoyo.

—¡Dios mío! —suspiró Laia— Tom no puede estar con otra chica… Se veía tan cariñoso conmigo…

—No pienses en esas cosas, seguro que era alguien conocido del estudio de grabación o alguna amiga nuestra que tenemos en común que igual se encontró cuando fue al taller mecánico —intentó tranquilizar Bill a Laia.

—Debemos de ir cuanto antes al hospital —dijo Laia con desesperación— Quizás allí nos informen mejor de su estado.

—Ahora vamos para allí —dijo Bill mientras cogía su cazadora— Tengo que llamar a Kayla para decirle a que hospital vamos y si eso que coja un taxi y nos salga al encuentro.

—Sí… —susurró Laia mientras cogía una chaqueta de punto, y se la ponía— Yo ya estoy lista…

—Vamos… —dijo Bill pasándole el brazo por encima de los hombros para hacerla caminar, para luego cerrar la puerta del apartamento tras de sí.

Se dirigieron hacia el garaje, y montaron en el Audi de Bill, luego cogió su móvil Bill y llamó a Kayla al móvil encontrándose que el móvil le daba fuera de cobertura o apagado, “¡Maldita sea! ¿Porqué diablos no contestas?”, dijo Bill provocando que Laia lo mirará asustada.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!