Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 73
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
—¿No te coge el móvil? —preguntó Laia al darse cuenta de lo molesto que estaba Bill.
—No, me da que está apagado o fuera de cobertura —dijo Bill poniendo mala cara, ya que el chico estaba empezando a imaginarse que Kayla estuviera en una situación más comprometida con Dan por eso había apagado el móvil, para no ser molestada.
—Bill no pienses así de mi amiga —dijo Laia al darse cuenta de la cara que había puesto Bill, se había imaginado lo que justo estaba pensando el chico— Ella no está haciendo nada malo con Dan. Ella te quiere…
—Más tarde intentaré contactar con ella, ahora lo importante es llegar al hospital para saber como se encuentra mi hermano —dijo Bill arrancando de una vez por todas el coche, para luego salir del garaje y dirigirse hacia el hospital que le habían dicho que se encontraba a varias cuadras de donde ellos vivían.
Bill comenzó a conducir por las calles de Los Ángeles, que a esas horas ya empezaban a tener menos gente. Apenas les llevó un cuarto de hora llegar al hospital, Bill aparcó el coche en el parking que poseía el hospital, para luego salir del automóvil Laia y él, con paso apurado. Lo primero que hicieron cuando entraron en el hospital fue preguntar en información donde se encontraba su hermano. Le dijeron que se encontraba en urgencias, así que tanto como Laia y Bill se fueron con paso decidido a la sala de urgencia, con la esperanza de encontrar algún médico que les pudiera informar sobre el estado de gravedad de su hermano. Después de media hora, por fin pudieron hablar con el médico que atendió a Tom.
—Doctor, ¿Cómo se encuentra mi hermano? —preguntó Bill con cierta desesperación.
—Está estable, pero sigue inconsciente. En unos momentos procederemos a llevarlo a su habitación para que se sienta más cómodo ya que solo queda esperar a que recobre la consciencia —explicó el doctor a Bill— Recibió un impacto en la cabeza, que hizo que perdiera la consciencia al instante al igual que la mujer que la acompañaba.
—¿Dónde se encuentra la mujer que la acompañaba? ¿Podemos verla? —preguntó Bill interesando por la salud de aquella mujer misteriosa.
—Ya la hemos llevado a planta, cuando llevemos a su hermano podrá verla, ya que se encuentra en la misma planta —explicó el doctor— Debo advertirle que también está inconsciente así que las próximas horas serán vitales para ambos.
—Gracias, doctor —dijo Bill con voz afligida para luego acercarse a Laia.
—Bill, ¿Se pondrá bien Tom? —preguntó la chica asustada y en un susurro.
—No lo sé… —susurró el joven para luego mirar a Laia y sonreírle— Mi hermano es muy fuerte, y supongo que saldrá de esta.
—Gracias por hacerme sentir bien en estos momentos —dijo Laia mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Bill.
—No tienes por qué dármelas, sé con certeza que mi hermano se recuperará —dijo Bill mientras abrazaba a Laia para reconfortarla— Debería de probar a llamar otra vez a Kayla, para ver si de esta vez me coge el móvil.
Bill sacó su móvil, y marcó de nuevo el número de Kayla. Esperó unos segundos a que diera señal el móvil, para luego minutos después una voz femenina de la compañía del teléfono de Kayla, le informará que ese número se encontraba apagado y fuera de cobertura. Cansado, colgó la llamada para luego mandarle un mensaje a Kayla al móvil informándole, ya que al estar en el hospital debería de apagar el móvil.
—¿No te contesta? —volvió a preguntar Laia a Bill.
—No, quizás no se ha dado cuenta y se le ha acabado la batería del móvil —dijo Bill intentándose autoconvencer de que la causa de que el móvil de Kayla estuviera apagado no fuera por otras causas.
— Puede ser… —sonrió Laia para luego ponerse seria, ya que en esos momentos sacaban a Tom de la zona de boses para llevarlo a planta— Tom…
Tom estaba inconsciente, pero su rostro mostraba las marcas de los cortes y arañazos que había tenido a causa de los cristales que se le habían introducido, al romperse el cristal de su coche, pero parecía que aparte de esas heridas superficiales no había nada de gravedad, solo que el chico seguía inconsciente.
—Por favor, ¿Ustedes son los familiares de Tom Kaulitz? —preguntó un celador que llevaba la camilla, seguido de una enfermera.
—Sí, somos nosotros —contestó Bill.
—Muy bien pueden acompañarme que vamos a proceder a llevarlo a planta —explicó el celador.
—De acuerdo —respondió Bill mientras que se ponían a caminar.
Caminaron por todo el pasillo, hasta que llegaron a la zona de ascensores, donde el celador llamó al ascensor para luego subir en él. Ante los ojos de Laia y Bill, se abrió el ascensor que era grande y amplío, ya que en este debería de caber una cama más los acompañantes del paciente y personal sanitario. Todos entraron en el interior del ascensor, y el celador pulsó el número del piso a donde se dirigían. Después de unos minutos, las puertas se abrieron dando paso al planta donde estaría Tom unos días. Caminaron por el largo pasillo, hasta que llegaron a la habitación.
Primero, entraron la enfermera y el celador dentro de la habitación metiendo la cama donde se encontraba Tom, no permitiendo la entrada por el momento a Bill y a Laia, poco después les permitieron el paso, quedándose un poco descolocados al descubrir quien se encontraba en el interior de la habitación también. Tom se encontraba con el suero conectado y el oxigeno puesto, ya que al estar inconscientes sus funciones vitales estaban un poco bajas, los médicos decidieron suministrarles sueros y oxígeno mientras no recobraba la consciencia. En la otra cama de la habitación, se encontraba Kayla, durmiendo con sedación para que no tuviera dolores. Bill y Laia se miraron desconcertados, ¿Tom y Kayla los habían mentido para tener un encuentro?. ¿Todas las promesas que a ambos les habían hecho eran una farsa?. Todas estas preguntas se le pasaron por la cabeza de Laia y de Bill. Poco después la enfermera, que aún se encontraba en la habitación les dio las indicaciones pertinentes a Bill y a Laia.
—La chica no sabemos quiénes son sus familiares —explicó la enfermera— La encontraron dentro del automóvil de su hermano, cuando fue una ambulancia a atenderlos.
—No se preocupe, nosotros la conocemos también —dijo Bill a la enfermera— Es mi novia…
—Ooh… —dijo la enfermera con tristeza— Bueno, me tengo que retirar pero si pasa cualquier cosa no dudéis en llamar.
—No se preocupe, puede irse tranquila —dijo Bill amablemente— Si ocurre algo la avisaremos.
La enfermera salió de la habitación dejando a Bill y a Laia solos en esta, mientras miraban incesantemente y alternando a las camas donde se encontraban Kayla y Tom. De vez en cuando se miraban con cara de confusión, y no era para menos, no sabían porque Kayla y Tom estaban juntos en el coche, solo ellos dos podrían sacarlos de las dudas, solo ellos podrían aclarar todo, pero… estaban inconscientes y no sabían cuando recuperarían la consciencia.
—Fijo que nos están engañando — volvió a decir Laia con tristeza — He sido una tonta creyendo todas las promesas que me había hecho Tom, y al final no significo nada en su vida.
—Laia no digas eso igual tiene su explicación de que estuvieran juntos —dijo Bill tratando de tranquilizar a Laia.
—Bill se realista. Tom y Kayla estuvieron liados hace unos meses —dijo Laia mirando a Bill con cara seria— Quien te dice que ahora no lo han vuelto hacer, se han estado riendo en nuestras caras, joder…
—No lo sé… Estoy muy confundido —dijo Bill echándose las manos a la cabeza— Entre Kayla y yo iba todo tan perfecto…
—Lo sé, pero solo fue una ilusión. Solo fue un sueño… —dijo Laia con tristeza.
—No es una ilusión, no es un sueño —dijo Bill negando lo que había dicho Laia— Kayla es mi presente, mi pasado y mi futuro. Lo nuestro no fue un sueño, es una realidad.
—Bill… no quiero que te hagas ilusiones falsas como yo me las hice con Tom —dijo Laia intentando poner a Bill con los pies en la tierra.
—Asumiré las consecuencias —dijo Bill mirando fijamente a la cama donde se encontraba Kayla— En cuanto Kayla despierte le pediré explicaciones y deberías hacer lo mismo con Tom. Quizás estaban preparando alguna sorpresa o algo.
—¿Para qué? —preguntó Laia frunciendo el ceño— No hay nada especial que celebrar.
—Igual no era algo especial que celebrar, sino que compartir —dijo Bill a Laia— Igual fueron a preparar algo para pasar la noche con cada uno. Además no recuerdas que Tom te había dicho que ibas a cenar por ahí, igual Kayla fue a buscar un sitio íntimo para estar conmigo y como no conoce Los Ángeles acudió a Tom.
—¿Tú crees? —preguntó Laia confusa.
—Sí, porque siempre ves lo negativo de las cosas, hay que ser positivos. Hay que vivir cada segundo —dijo Bill mientras abrazaba a la chica para reconfortarla.
Bill y Laia se sentaron en unos sillones, que eran un poco incómodos, mientras que esperaban a que Tom y Kayla tuvieran alguna mejoría. Cuando ya eran apenas las diez de la noche, Bill convenció a Laia para ir a comer algo a la cafetería, ya que la noche era muy larga, y hacían ya bastantes horas que no habían probado bocado. A regañadientes, Laia se fue con Bill a la cafetería a tomar algo, ya que no quería separarse de Tom, aunque al principio estaba un poco molesta con Tom, las palabras de Bill habían hecho recapacitar a la chica, y ahora lo miraba con preocupación. Laia quería que Tom abriera los ojos y le dijera que no había pasado nada, que estaba perfectamente bien.
A la media hora, ambos entraron de nuevo a la habitación. Observaron que no había habido ningún cambio ni mejoría en Kayla y Tom, solo les habían cambiado la bolsa del suero, ya que la otra que tenían se les había acabado. Laia se volvió a sentar en un sillón, que estaba cercano a la cama donde se hallaba Tom, mientras que Bill lo hacía sentándose cerca de la cama donde estaba Kayla. Todo estaba en silencio, solo se escuchaba las respiraciones de los cuatro. Un movimiento, hizo que Bill estuviera en alerta. Kayla se había movido ligeramente en la cama, para luego abrir los ojos y mirar todo de manera desconcertada. No sabía que hacía en ese lugar, que desconocía.
—¿Dónde estoy? —preguntó Kayla confundida— ¿Por qué estoy tumbada en esta cama?.
—Tranquilízate Kayla. Todo está bien —dijo Bill intentando tranquilizar a la chica— ¿Cómo te sientes?.
—Mal… Me duele todo el cuerpo y la cabeza —dijo Kayla tocándose con su mano la cabeza.
—Normal te llevaste un golpe fuerte en la cabeza por eso te duele —explicó Bill a la chica— Ahora quiero que me contestes a una pregunta…
—¿Qué me quieres preguntar? —preguntó Kayla un poco confundida.
—¿Qué hacías en el coche con Tom? —preguntó Bill sin ningún rodeo— Necesitamos saberlo, tanto Laia como yo…
—Tom se despistó con el coche, por eso chocamos —recordó Kayla con lágrimas en los ojos.
—No me has respondido —volvió a insistir Bill mientras que Laia se había acercado un poco más a ellos, para poder escuchar la explicación que decía Kayla.
—Laia… —sonrió Kayla al ver a la chica, ya que la cama de Kayla se encontraba al lado de la ventana y Laia se encontraba al lado de la cama de Tom que estaba un poco más en penumbra.
—Kayla por favor, respóndenos —pidió Laia a su amiga— No quiero hacerme una idea equivocada y no quiero carcomerme de la angustia que estoy viviendo…
—Tom… —sonrió Kayla al recordar el colgante que le había comprado el chico para su amiga— Me pidió que le ayudará a comprar un regalo para Laia, y como tenía que ser todo en secreto por eso me inventé que tenía que ir a junto de Dan, sin embargo el que me había mandado el mensaje era Tom diciéndome que me esperaba en su coche. Salí del apartamento y me encontré con Tom y fuimos juntos al taller y le dijeron que el coche tardaría una semana más en dárselo porque las piezas no habían llegado. Después fuimos a buscar el regalo perfecto para Laia, y cuando regresábamos tuvimos el accidente. Laia no quiero que pienses que entre Tom y yo hay algo porque es totalmente falso. Él solo tiene ojos para ti.
—¿Lo dices enserio? —preguntó Laia con duda— O solo lo haces para salir del problema que estás metida.
—Lo digo muy enserio Laia. Tom te quiere y solo tiene ojos para ti —volvió a repetir Kayla— No te valoras bien, si dudas tanto, tienes que creerte las cosas que te dicen porque es verdad. No quería causar todo este problema, estaréis pensando que soy una mala amiga y una mala novia.
—¡Por Dios! Kayla no digas estupideces —dijo Bill ahora a la chica— Creo en tu palabra, aunque tengo que reconocerte que al principio cuando te vi en la habitación dudé de ti, pero te creo.
—Gracias… —susurró Kayla girando la cabeza para luego mirar a Tom sobre la cama tumbado— ¿Cómo se encuentra Tom?.
—No lo sabemos. Él sigue inconsciente… —explicó Bill— El médico nos ha explicado que ha llevado un golpe fuerte en la cabeza al igual que tú, pero que no saben el alcance del golpe solo se sabrá cuando despierte. Por lo restante, solo son cortes y heridas superficiales que se curarán en unos días.
—Ah… —susurró Kayla apenada por el estado de Tom.
—Solo nos queda esperar para saber lo que pasa —añadió Bill.
Las horas fueron pasando y poco a poco el sol comenzó a salir tímidamente. En lo que había sido de noche una enfermera había entrado en la habitación cada dos horas para controlar los sueros que tenían tanto Tom como Kayla, o para hacer una inspección rutinaria. Laia estaba ahora sentado en un sillón más grande en la habitación, junto con Bill, y había apoyado la cabeza sobre el hombro de Bill para dormir un par de horas. Bill en todo momento, la arropó entre sus brazos. Laia le caía muy bien, y en ese tiempo le había cogido cariño y aprecio.
—¿Despertaste? —preguntó Bill cuando notó que Laia se movía un poco.
—Sí… ¿Qué hora es? —preguntó Laia medio adormilada.
—Las nueve de mañana. Has dormido cuatro horas —informó Bill— Después si eso vamos a desayunar y te llevo al apartamento para que duermas mejor.
—No, Bill. Si me voy al apartamento no podré descansar, estaré inquieta y preocupada por saber como se encuentra Tom —dijo Laia con desesperación al hermano de su novio.
—Estaré yo con él. No te preocupes, no le pasará nada —intentó tranquilizar Bill a la chica— Tienes que reponer fuerzas para cuando Tom se despierte, tiene que verte bien. Mi hermano no habría querido que te encontraras en este estado.
—Lo sé… —susurró tristemente Laia.
Kayla seguía durmiendo plácidamente, ya que le habían suministrado un calmante para apaciguar el dolor que sentía en su cabeza a causa del golpe. Así que Bill y Laia aprovecharon para bajar a la cafetería del Centro Hospitalario para desayunar algo, y después el chico acercaría Laia a su apartamento para que descansara. Estuvieron apenas media hora desayunando, para luego irse al apartamento. Bill dejó a Laia para que descansara, prometiéndole que más tarde regresaría para llevarla al hospital. Luego se volvió a marchar hacia el hospital. Cuando llegó allí, Kayla ya estaba despierta, así que se acercó a ella para darle un beso en los labios.
—¿Cómo has amanecido? —preguntó el chico a su novia.
—Bien, ya no me duele tanto la cabeza —sonrió Kayla— ¿Dónde está Laia?.
—La he llevado al apartamento para que descansará un poco, más tarde la iré a buscar —respondió Bill.
—Genial. Tom no ha dado señales de vida —dijo Kayla a ver al chico en la cama donde estaba rígido, sin moverse.
—No te preocupes Kayla —intentó tranquilizarla Bill— Sé que mi hermano saldrá pronto de esta.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a continuar con la lectura.