Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 74
LOS ÁNGELES (EE.UU.)
Kayla y Bill pasaron el resto de la mañana hablando hasta que el médico que atendía a Tom y a Kayla entró en la habitación para hacer una revisión rutinaria, y a también para explicarle a Bill el progreso de ambos pacientes. El médico revisó a Tom primero, y vio que todo estaba perfectamente pero que el chico no daba despertado, algo que le preocupó ya que llevaba demasiadas horas inconsciente pero estable, ya que lo habían conseguido estabilizar. El médico se acercó a Kayla para proceder a revisarla, y encontró una notable mejoría respecto al día anterior. También le dijo que sí seguía igual al día siguiente, le podrían dar el alta, pero tendría que ir a hacerse revisiones durante dos semanas más ya había sufrido un golpe fuerte en la cabeza, y aunque a simple vista y por estudios realizados no tenía nada podría aparecer posteriormente alguna dolencia en la cabeza. Después el médico se fue de la habitación, dejando a Bill y a Kayla solos de nuevo hablando, a la media hora trajeron la comida que la chica se comió sin rechistar ya que tenía bastante hambre.
A media tarde, Bill decidió salir a buscar a Laia para traerla al hospital, así que se despidió de Kayla con un beso en los labios diciéndole que regresaría pronto. Bill salió de la habitación del hospital y se dirigió hacia los ascensores para bajar al piso donde se encontraba la entrada. Después se dirigió hacia la entrada del hospital para salir de este y dirigirse hacia el parking donde tenía su Audi aparcado. Media hora después se encontraba entrando por el apartamento, Laia ya se encontraba despierta y cambiada de ropa sentada en el sillón esperando a que Bill llegara para buscarla y llevarla al hospital.
—¿Cómo se encuentra Tom? —preguntó Laia nada más ver a Bill entrar por la puerta— ¿Ha habido alguna novedad?.
—Tranquila —intentó calmar Bill a Laia— No ha habido nada novedoso, Tom sigue igual.
—Vaya… —dijo Laia con tristeza.
—El médico ha dicho que Kayla si sigue bien mañana le podrá dar el alta —explicó Bill a Laia— Pero se tendrá que quedar dos semanas más en Los Ángeles para hacerse revisiones.
—Entonces no podremos regresar a España a finales de la semana que viene —dijo Laia con cara de preocupación— A mis padres no les hará mucha gracia.
—En cuanto podamos, iremos al aeropuerto para cambiar los billetes de avión y así podréis quedaros por dos semanas más —explicó Bill a Laia.
—¿Eso implica también a Dan? —preguntó Laia con duda, ya que sabía que Dan no era plato de devoción de Bill.
—No, si quiere Dan se puede regresar a España la semana que viene —dijo rotundamente Bill— Creo que estaremos mejor si él.
—Yo opino igual, Kayla y Dan han tenido una pelea muy fuerte —dijo Laia con tristeza— Creo que les vendrá bien pasar un tiempo alejados…
—Sí —dijo Bill— Bueno, enana será mejor que nos marchemos no vaya a ser que mientras estamos aquí hablando a Tom se le dé por despertar de sus dulces sueños, y pregunte por ti.
—Sí, vamos —dijo Laia mientras cogía su bolso y su chaqueta para luego dirigirse hacia la puerta del apartamento para salir.
Laia y Bill salieron del apartamento y se dirigieron de nuevo hacia el Audi de Bill, que lo había dejado aparcado afuera del garaje, ya que sería solo unos instantes que estaría en la casa. Montaron ambos en el coche, y se pusieron el cinturón de seguridad para luego Bill arrancar el coche, y dirigirse de nuevo rumbo hacia el hospital. Después de unos veinte minutos, por fin llegaron al hospital para luego Bill aparcar el coche en el parking de este. Salieron del coche, y se encaminaron hacia la entrada del hospital, para luego cruzar el pasillo entero y llegar a la zona reservada para los ascensores. Bill llamó al ascensor y pocos minutos después se abrieron las puertas entrando ambos en el interior de él, no había nadie dentro del ascensor. El ascensor se detuvo en dos paradas para coger a otra gente que subía a otras plantas, otras veces la gente no subía ya que esperaba a un ascensor a que bajará. Poco a poco el ascensor, se fue acercando a la planta donde deberían bajarse Laia y Bill, muy pronto el timbre indicando que habían llegado a la planta indicada sonó, y las puertas se abrieron. Los dos caminaron hacia la habitación donde se encontraba Kayla y Tom.
—Ya estamos aquí —saludó Bill una vez que entraron por la puerta a Kayla.
—Hola chicos —saludó Kayla contenta de verlos, ya que por lo menos pasaría un rato entretenido. Las horas en el hospital eran muy aburridas y agotadoras, haciendo que estas fueran demasiadas largas y que los días fueran interminables.
—¿Ya has cenado? —preguntó Bill a Kayla.
—Aún no pero estarán por traer la bandeja con la cena —dijo la chica sonriendo— Laia… no estés triste —intentó animar Kayla a su amiga, ya que se había percatado que no quitaba la mirada a la cama donde se encontraba Tom sin dar ninguna muestra de reacción, ni movimiento.
—Es que se me parte el alma al verlo en ese estado, pienso que una parte de mi se va a morir —dijo Laia con tristeza mientras se acercaba hacia la cama de Tom, y se sentaba en la silla que había al lado y agarraba una de sus manos— Ojala que vuelvas a abrir los ojos, te extraño demasiado…
Como había Kayla muy pronto le trajeron la cena, y mientras cenaba iba hablando con Bill de cosas, y de lo que haría cuando saliera del hospital. Bill también le dijo que en cuánto saliera del hospital, irían a modificar el billete para regresar a España, ya que la chica debería de quedarse dos semanas más en Los Ángeles. En todo el rato que Bill y Kayla estuvieron hablando, Laia se mostró ausente sentada en el asiento al lado de la cama de Tom, ahora la chica había apoyado su cabeza en el borde la cama de Tom. Esperando alguna señal.
Cuando ya la noche se había hecho más profunda, Bill decidió irse para descansar, ya que a la mañana siguiente tendría que ir a hacerle el relevo a Laia y a llevarla de vuelta al apartamento para que la chica descansara y después hablar también con los médicos sobre la evolución de su hermano y de su novia. Laia se despidió de Bill, para luego quedarse sola en la habitación aunque Kayla estaba despierta se quedaron hablando un rato, hasta que Kayla notó como los párpados le empezaban a pesar y así poco a poco se fue quedando dormida. Después Laia se volvió a sentar al lado de la cama de Tom, esperando alguna reacción por parte del chico, ya eran dos días que estaba inconsciente, y estaba empezando a pensar que la cosa era grave si Tom no reaccionaba. Por un momento, Laia cerró los ojos intentando descansar los ojos, ya que le dolían un poco de tanto llorar y los tenía rojos, aparte del cansancio acumulado de dos días, que aunque fuera a dormir al apartamento no era capaz de descansar pensando que Tom seguía en el hospital sin dar ninguna muestra de movimiento.
—¿Dónde estoy? —una voz hizo despertarse a Laia bruscamente para comprobar que Tom había abierto los ojos y se veía muy confundido.
—Tom… —dijo Laia emocionada sonriendo mirando al chico— ¡Qué alegría que has reaccionado! Pensé que no volvería a ver tus ojos color miel.
—¿Quién eres? —preguntó el chico más confundido— ¿Mi hermana? ¿Mi prima? ¿Algún familiar mío?
—Soy Laia —dijo la chica con un nudo en el estomago— Soy tu novia…
—Lo siento pero no recuerdo quien eres —volvió a decir Tom mirando a la chica fijamente— ¿Me has dicho que eres mi novia?.
—Vo-Voy a llamar a una enfermera para que venga… —dijo Laia separándose un poco de la cama de Tom, para luego dirigirse hacia la puerta y abrirla para ir a buscar a una enfermera.
A los pocos minutos, Laia regresó a la habitación acompañada por una enfermera que se acercó a hacerle unas preguntas a Tom, ya que Laia le había explicado que el chico no la había reconocido. Después de revisarlo, y ver que Tom estaba perfectamente pero posiblemente presentaba alguna amnesia temporal, la enfermera explicó que al día siguiente el médico que atendía a Tom vendría a revisarlo mejor para determinar la dolencia del chico. Tom se sentía extraño en esa habitación, giró la cabeza y se encontró a una chica en la misma habitación que él, pero en otra cama. La chica dormía plácidamente sin haberse despertado, por el ruido ocasionado cuando él se despertó desconcertado. Poco después la enfermera se fue de la habitación, dejando otra vez a Laia, a Tom y a Kayla solos en la habitación de nuevo. Tom miraba a Laia muy atentamente, estaba un poco confuso, pero lo que sabía es que esa chica, que decía ser su novia, era realmente bonita.
—¿Tengo algún familiar? —preguntó Tom a la chica.
—Tu hermano ha ido a pasar la noche al apartamento, por eso yo estoy aquí —sonrió Laia un poco incomoda, ya que no sabía como tratar a Tom— Tuviste un accidente de coche.
—Ooh —dijo Tom abriendo la boca— La chica de esa cama no tiene ningún familiar, es que está sola.
—No está sola. Yo estoy con ella también es Kayla mi mejor amiga, y novia de tu hermano —explicó Laia al chico— Tuvisteis el accidente juntos.
—Ya… —dijo un poco incomodo Tom— Me duele un poco la cabeza.
—Será mejor que descanses —dijo Laia al chico— Has tenido un golpe muy fuerte en la cabeza por eso no recuerdas nada, pero según dijo la enfermera es una amnesia temporal. Dentro de poco podrás recordar todo.
—¿Y si no llego a recordar nada? —dijo Tom negativamente.
—Intentaré ayudarte en todo para que recuperes pronto la memoria —dijo Laia a Tom mirándolo con ternura.
—Así que me llamo Tom, ¿no? —preguntó el chico intentando averiguar algo de sí mismo.
—Sí, Tom Kaulitz. Tienes un hermano gemelo que es diez minutos más pequeño que tú —explicó Laia a Tom— Eres un poco popular junto a tu hermano.
—¿Cómo de popular? —preguntó Tom desconcertado.
—Eres el guitarrista de un grupo de música muy famoso internacionalmente —sonrió Laia otra vez.
—¿Enserio? —preguntó Tom impresionado.
—Sí, eres muy popular entre adolescentes —dijo Laia mirando a los ojos a Tom.
—Vaya… —dijo Tom fijándose en la cara de Laia, que le parecía muy bonita— ¿Cuántos años tengo?
—22 años —contestó Laia— Los cumpliste el 1 de septiembre.
—¿Y tu cuántos años tienes? —preguntó Tom dándose cuenta que Laia era más joven que él.
—Tengo 18 años —contestó Laia clavando sus ojos azules como el cielo en los ojos de Tom.
—Eres muy joven —dijo Tom al ver que se sacaba unos cuantos años a Laia.
—Y eso que importa, el amor no tiene edad —volvió a decir Laia a Tom.
—¿Cómo te conocí? —preguntó de nuevo Tom, quería descubrir lo máximo posible de él.
—Me fui de vacaciones a Alemania a casa de mi primo, con mi amiga Kayla y allí conocimos a tu hermano Bill y a ti —explicó Laia— Erais los mejores amigos de mi primo.
—¿Éramos? ¿Qué paso? —preguntó Tom intrigado.
—Mi primo se enfado con vosotros, cuando Kayla y yo empezamos a salir con vosotros —explicó Laia— A mi primo le gustaba Kayla, y él creía que era demasiado pequeña para estar con un chico unos años más mayor que yo.
—En realidad lo eres —dijo Tom sonriendo tímidamente.
—Será mejor que descanses. Mañana tendrás un día de emociones fuertes —dijo Laia arropando a Tom con las sábanas de la cama— Duerme bien.
Laia se acercó a Tom para depositar un tímido beso en la frente, a que veía un poco pronto darle un beso en los labios, si él no recordaba nada. Laia observó la cama de Kayla desde la distancia y vio que la chica seguía durmiendo plácidamente. Después de eso, Laia se acurrucó en la silla que estaba al lado de la cama de Tom, y trató de descansar un poco, al día siguiente sería un día muy duro para todos. Los rayos del sol comenzaron a iluminar la habitación, Laia abrió los ojos y se estiró un poco para desperezarse. Ya se escuchaba de fondo a las enfermeras entrar en las habitaciones para atender a los pacientes, y algunas ya daban por terminado su turno. Laia se giró y observó como Tom dormía plácidamente en la cama, su cara mostraba una relajación extrema, una cara de ángel que hizo que a Laia se le pusiera una sonrisa tonta en los labios. Sin pensarlo se acercó a él, y le dio un beso tímido en los labios.
—Lo siento no debí de hacerlo —dijo Laia un poco cohibida cuando se separó de Tom y se dio cuenta de que el chico ya se había despertado— Quizás es demasiado pronto aún, ya que no recuerdas nada. Seguro que te sentirás un poco incomodo con mi presencia.
—Es cierto que no recuerdo nada, pero has dicho que eres mi novia —dijo Tom mirando a la chica— Quizás si me ayudas contándome más cosas, pueda recuperar la memoria antes.
—Claro que te puedo contar cosas, incluso te puedo poner videos de conciertos vuestros para que sepas como es tu vida de fama —sonrió la chica.
—Me gusta tu sonrisa, eres muy dulce —dijo Tom haciendo que Laia se pusiera un poco ruborizada.
Más tarde, una enfermera vino a traerle el desayuno a Kayla y Tom mientras ellos tomaban su desayuno, Laia pensaba en sus cosas abstrayéndose del mundo real. A la media hora, vinieron a recoger las bandejas de desayuno, y obligaron a Kayla y a Tom a ducharse por turnos en el baño de la habitación, ya que les habían traído unos pijamas limpios que ponerse. A media mañana, Bill apareció por la puerta de la habitación, llevándose una sorpresa a ver a Tom ya despierto, y conversando tranquilamente con Kayla y Laia.
—¡Tom! ¡Qué alegría! —dijo Bill acercándose a su hermano para abrazarle.
—Hola —dijo Tom un poco confuso ya que no reconocía quien era.
—¿Qué pasa? —preguntó confuso Bill al ver que su hermano solo lo saludaba con un simple hola.
—Bill, Tom tiene amnesia temporal —explicó Laia— No se acuerda de nada.
—Y porque no me llamaste ayer para decírmelo —dijo Bill un poco molesto— Es mi hermano, era mi deber estar aquí cuando despertó y te explicaron todo esto.
—Es que despertó muy de noche —dijo apenada Laia— No quería despertarte porque estabas descansando.
—¿Has hablado ya con el médico? —preguntó Bill a Laia.
—No, la enfermera dijo ayer que vendría hoy por la mañana y se veía que todo estaba bien pues les daba el alta a Kayla y a Tom —explicó Laia a Bill.
—Está bien… —dijo Bill viendo fijamente a su hermano— Soy Bill, tu hermano pequeño y gemelo por diez minutos.
—¿Enserio eres mi hermano gemelo? —preguntó Tom abriendo los ojos desmesuradamente.
—Sí, aunque tenemos estilos muy diferentes a la hora de vestir —se rió Bill— Cuando salgas de aquí te contaré todo, aunque de pequeños éramos como unas gotas de agua.
Después de dos horas, el médico vino a revisar a Kayla y a Tom concluyendo que la gravedad que tenían no era para estar ingresados en el hospital, que podían ser tratados desde su casa y solo irían hacerse unas revisiones a lo largo de dos semanas. El médico recalcó que Tom debería de hacerse las revisiones más exhaustivamente ya que padecía amnesia temporal. Después de explicarle bien todos los detalles a Bill y Laia, el médico decidió darle el alta a Kayla y Tom. Minutos después se fue a preparar el alta para luego firmarla, a la media hora ya estaba otra vez en la habitación entregando las hojas de alta a Tom y Kayla, para luego marcharse de la habitación. Kayla y Tom tuvieron que esperar media hora, ya que Bill antes de que el médico viniera había ido a su apartamento para ir a buscar ropa limpia para Kayla y Tom mientras que Laia se quedaba con los chicos en la habitación.
En menos de media hora, Bill ya se encontraba de vuelta en el hospital, y entraba por la habitación. En una de sus manos traía una bolsa de viaje, en la cual se suponía que traía la ropa de Kayla y Tom. Apoyó la bolsa encima de una de las camas, y comenzó a sacar la ropa de cada uno para luego dársela a cada uno. Tom se quedó un poco confuso cuando le dio sus pantalones y una camiseta bastante grande. Kayla cogió la suya y se dirigió al baño para vestirse, ya que se sentía un poco incomoda al estar también Tom en la misma habitación. Tom se quedó mirando la ropa con cara rara, haciendo que Bill lo mirará con cara de interrogación.
Continúa…
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